Disclaimer.

Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es mía.

Contiene sexo, así que a las que no os guste éste tipo de tramas, dejad de leer en este preciso instante.

,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,

,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,

Alice se sentó a mi lado en la cama, secando las lágrimas que empapaban mi rostro con un pañuelo que le dio Bella. Cuando estuve algo más calmada, me llevó a la ducha y, cuando salí, solo con la toalla cubriéndome, nos sentamos en la cama, donde ya estaba Bella esperando y me preguntaron que era lo que me había pasado.

- Alice, ya no soy virgen. – dije mirando nuestras manos unidas.

- Lo se. Te oí hacerlo con Seth en el lavabo. – dijo acariciando mi mano.

- No. No me acosté son Seth… ejem… en ese momento.

- Pero…

- Él… bueno… es que me da vergüenza.

- Hermanita. No tienes porque decírnoslo si no quieres. – acariciaba mi brazo con un dedo, con la dulzura que la caracterizaba, hasta llegar a mi mejilla.

- Si no lo cuento, no entenderéis porque estoy mal y me tomaréis por una chalada.

- De acuerdo.

- Me gustan Seth y Jacob.

- Los dos? – Exclamó Bella.- Perdón.

- Si. Los dos. En el baño, Seth me practicó sexo oral, por así decirlo. Después, cuando estaba en la habitación, yo se lo hice a Jacob, y fue con él con el que me acosté. – mientras hablaba, sin alzar la voz en ningún momento, vi como Alice y Bella abrían exageradamente los ojos y la boca de la sorpresa. – cuando me escapé de la fiesta con la botella de champán, fui al bosque, aparecieron Jacob y Seth y… ellos y yo…

- Un trío? – exclamaron al mismo tiempo.

No abrí la boca, pero asentí con la cabeza. Ninguna de las dos apartaba la vista de mí, y ello me ponía aun más nerviosa de lo que estaba.

- No se que diablos es lo que voy a hacer. – me tapé la cara con las manos y volví a tumbarme. – Pero como se me ocurrió!

- Renesmee, eres joven. Los tres lo sois. – Bella se acercó más a mí y empezó a acariciar mi espalda. – Es normal que experimentéis cosas nuevas y excitantes. No es malo.

- Yo le gusto a los dos, y los dos me gustan a mí.

- Pues lo que tienes que hacer es ir a hablar con ellos. – dijo Alice, tumbándose a mi lado. – y dejar las cosas claras.

- Ya lo se.

- Los chicos han ido al pueblo a comprar algo para comer. – empezó a decir Bella. – Cuando terminemos de comer, Alice y yo nos leváramos a Jasper y Edward y así, tú podrás hablar con tus chicos. Te parece?

- Eres demasiado buena conmigo, Bella. – me di la vuelta y abracé a Bella. – y apenas nos conocemos.

- Eres una gran chica.

- Duerme un poco, Renesmee. Vendré a buscarte a la hora de comer. – dijo Alice y, tanto ella como Bella se pusieron en pie.

- Vale. Por favor, que nadie entre aquí. – dije tapándome con la sábana. – ya sabéis a lo que me refiero.

- Nadie entrará. Prometido. – dijeron Alice y Bella al mismo tiempo.

Sonreí, me tumbé boca a bajo y me concentré en dormir un poco más. Lo necesitaba.

La casa estaba en silencio. No sabía lo que estaría haciendo mi hermana y mi nueva amiga, pero no hacían ruido alguno. Oí como los chicos llegaron en un coche y entraban en la casa. Hablaban animadamente los cuatro. Hablaban de fútbol, de coches… hasta que oí la voz de mi hermana sobre las suyas.

- Haced el favor de bajar la voz.

- Que pasa?

- Renesmee no se encuentra bien y necesita silencio. – dijo Bella. Cada vez me cae mejor esta muchacha. – Así que haced el favor de cerrar la boca.

- Que le pasa? – cuando oí la voz de Seth, el corazón se me aceleró.

- Resaca. – dijo Alice. Aunque bajó la voz, la oí perfectamente. – Vamos a hacer la comida.

Los pasos resonaron por el piso de abajo, lo que me hizo sonreír. Por lo menos, ninguno de ellos venía al dormitorio.

Conseguí dormirme, ya que poco a poco había dejado de oír sus voces. Aunque en mal momento me dormí. Soñé con lo sucedido la noche anterior. Me desperté excitada. Muy excitada.

- Toc, toc. – dijo con voz cantarina mi cuñado desde el otro lado de la puerta. – la comida estará lista en diez minutos.

- Gracias Jasper. Enseguida me visto. – me levanté de la cama y cogí algo de la maleta que había traído mi hermana a la casa.

Me puse unos vaqueros shorts y una camiseta larga de manga corta. Me recogí el pelo en una cola alta y salí del dormitorio. Jasper me tendió su mano y bajamos juntos al salón, cogidos de la mano.

Me senté a comer entre Alice y Bella, que estuvieron todo el rato hablándome, en un claro y descarado intento de mantenerme distraída, lo que agradecí.

Logré olvidar lo que tanto me había preocupado, hasta que terminamos de comer y las chicas propusieron a sus novios marcharse a dar una vuelta.

- Podemos hablar? – dije cuando me quedé a solas con los dos chicos.

Seth y Jacob se sentaron en el sofá del salón, y yo empecé a pasearme por el mismo.

- Yo… he estado pensando. – empecé a decir, mirando al suelo en todo momento. – en todo lo que ha sucedido. Los dos me gustáis mucho.

- Pero no puedes estar con los dos.

- Lo se. Y ya he tomado una decisión.

- Y a quien eliges? – dijo ahora Jacob.

- Con todo el dolor de mi corazón… - levanté la vista y les vi a los dos mirarme expectantes. – a ninguno.

- Que? – exclamaron al mismo tiempo.

- Os quiero tanto a los dos que no puedo elegir. Prefiero seguir estando sola.

- Pero…

- Seth, por favor. Te ruego que aceptes mi decisión. – dije viendo que se ponía en pie, con la intención de acercarse a mí. – no quiero parecer egoísta pero quiero que aceptéis mi decisión. Mi corazón no soportaría tener que elegir.

- Nessie…

- Me voy en cuanto vuelva Alice. – dije yendo hacia la puerta.

- A donde vas ahora? – Jacob también se puso en pie, pero no se movió del sitio.

- A dar un paseo. Por favor, no me sigáis. – salí de la casa y eché a correr hacia el pueblo.

No dejé de correr hasta que me choqué contra un cuerpo rígido me que hizo caer al suelo.

- Joder! – exclamé al golpearme la cabeza contra el suelo.

- Te encuentras bien, pequeña? – dijo una voz al mismo tiempo que unos fuerte brazos me ayudaban a levantarme del suelo.

- Siento como si me hubiera golpeado la cabeza contra el asfalto. – dije llevando la mano a mi cabeza, provocando las risas del chico. – oh, oh. – miré mi mano y, al ver la sangre, todo empezó a dar vueltas a mi alrededor, hasta que perdí el mundo de vista.

,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,

- Eh, pequeña. Estás bien? – una mano acariciaba mi mejilla cuando abrí los ojos.

Delante de mí, apareció el rostro del chico contra el que me había chocado. Estaba en una especie de hospital, pero cutre.

- Donde estoy? Que ha pasado? – intenté levantarme, pero no me dejó.

- En la enfermería de la escuela del pueblo. – dijo aun acariciando mi mejilla. – viste sangre y te mareaste.

- Como siempre. – dije por lo bajo. – pero ya estoy mejor.

- Aun así, quiero que te quedes aquí al menos media hora más.

- Como mande, desconocido. – dije sin poder apartar la vista de él.

- Me llamo Félix.

- Yo Renesmee. – dije chocando la mano que alzó.

- Me he tomado el atrevimiento de coger el móvil de tu bolsillo. He llamado al primer número que he visto en la lista. Tu hermana vendrá a buscarte.

- Gracias. Venga, ayúdame a levantarme.

Félix me ayudó a levantarme y me senté en la camilla. Se sentó a mi lado y me cogió de la mano.

- De que huías?

- Del dolor.

- Amoroso?

- Si.

- Un chico?

- Dos.

- Uy! Malo. – dijo sonriendo. – si con una persona ya es complicado, ya no quiero imaginarme con dos.

- Lo se. – dije como una boba. Su sonrisa me tenía hipnotizada. – Cuando llamaste a Alice?

- No creo que tarde en llegar. Oye… se que es algo precipitado pero… podríamos volver a vernos? Ya sabes, sin golpes en la cabeza ni nada de eso.

A pesar de lo que me sentía, Félix me hizo reír con su último comentario. Empecé a acariciar su mano distraídamente, pensando en su propuesta. "Tal vez así consiga olvidarme de Seth y Jacob, al menos por unos minutos."

- Si. Podríamos.

- Genial. – dijo ensanchando aun más su sonrisa. – Esta es mi tarjeta.- dijo sacando una tarjeta del bolsillo de sus vaqueros.

- Félix Vulturi, profesor de química en la universidad de Seattle. – leí. – pero que edad tienes?

- Veintiocho.

- Ah!

- Renesmee! Nessie! – mi hermana me estaba llamando desde el pasillo.

Me levanté de un salto de la camilla y salí corriendo de la enfermería. Encontré a Alice en ese mismo pasillo. En cuanto me vio, ella y Edward vinieron corriendo a abrazarme. Llevaba la cabeza vendada y Alice se alarmó por ello.

- Pero que ha pasado? Tu cabeza…

- Alice, tranquila. Estoy bien. Félix me trajo aquí para que me curaran. – dije mirando hacia atrás. Félix se puso a mi lado y le cogí de la mano. – Félix, estos son Alice, mi hermana, y Edward, un amigo.

Estuvimos cerca de media hora hablando los cuatro, en la enfermería.

Cuando nos marchamos, Alice parecía más feliz que esa mañana. Cuando llegamos a la casa, todos vinieron a ver que tal me encontraba. Cuando conseguí quedarme a solas con Alice, le comenté mi idea de marcharme a casa y me dijo que le parecía buena idea.

Me despedí de todos, con la excusa de que me marchaba por la herida de mi cabeza, y mi querida hermana me llevó a casa, mientras solo podía pensar en una sola cosa. Félix.

,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,

,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,

Que os pareció? Este capítulo ha sido mucho más Light. Es que con lo que pasó en el capítulo anterior ya había bastante. Jeje.

En cuanto pueda, otro capítulo aparecerá en vuestra bandeja de entrada,

Besitos preciosas.