¡Hola, he vuelto! :'D En realidad, no (?) Hablando hoy con una amiga sobre nuestras historias relacionadas a los mundos de Mundo Misterioso, me di cuenta de que hay algunos capítulos que, por pereza o por despiste, no llegué a subir aquí...
Así pues, y como hay gente que parece estar dispuesta a leerse mi historia (?), he decidido seguir subiendo capítulos... Como pueda, porque entre trabajo, enfermedades y que le dedico mi tiempo libre a otros tipos de ocios, nunca tengo tiempo para seguir escribiendo orz...
Por cierto, algo que no debería decir, pero lo voy a hacer de todos modos... La Academia Pokémon esconde un secreto... Iré dejando varias pistas a lo largo de la estancia de los protagonistas en el lugar... La primera pista, muy sutil, ya está aquí. Al primero que descubra el secreto que esconde la academia, se lleva premio (?) Probablemente (?)
Una última cosa; los textos en cursiva, que comienzan con los tres puntos suspensivos '...' y terminan con un guión '-' es diálogo extra de un personaje.
Capítulo 2
La Academia Pokémon
"Si no sabemos hacia dónde vamos, terminaremos en cualquier otro lugar." - Yogi Berra.
En frente de los tres amigos, se encontraba una enorme y alta muralla de piedra gris, con una única entrada al interior de la academia; un portón de madera, el cual estaba totalmente abierto. Cuando lo cruzaron, llegaron a lo que era el patio principal del lugar, un enorme espacio de arena y tierra en el que había ya varios Pokémon reunidos alrededor de un escenario pequeño. Charlie y Bianca abrieron la boca por la sorpresa de ver que la academia era tan grande. Por el contrario, Yoshi miraba por todas partes, como si estuviese buscando algo. Pareció encontrarlo cuando, de repente y sin avisar, fue corriendo hacia uno de los edificios que se encontraban dentro de la muralla que acababan de cruzar, más concretamente a la derecha. Ahí se toparon con un enorme tablón de anuncios en el que había colgado un aviso. En dicho papel se mencionaba la ceremonia de inauguración, así como del horario del registro y del comiendo de las clases. Los tres soltaron un suspiro de alivio al leer que habían llegado a tiempo para todo.
- Pero todavía queda un buen rato para la inauguración, que es lo que viene primero... - comentó Charlie, quien se llevó una de sus manos a la barbilla, pensativo. - ¿Qué podemos hacer mientras tanto?
- ¿Y lo pregunta 'el futuro explorador'? - preguntó Yoshi, en un tono sarcástico. - Podemos echar un vistazo al lugar, para saber dónde están las clases, el comedor...
Aquel comentario hizo que el Charmander inflara los mofletes y frunciese ligeramente el ceño, mientras que por el contrario la chica soltó una risilla divertida, la cual intentó disimular poniendo su mano delante de la boca. Decidieron entonces aprovechar y conocer los alrededores, ahora que disponían de algo de tiempo para darse una vuelta por el lugar. El sitio era realmente grande, por lo que Charlie pensaba en lo mucho que se iba a perder estando allí. Yoshi por el contrario, estaba bastante contento y aliviado por haber llegado a tiempo. No lo mostraba exteriormente, puesto que no sonreía, pero estaba realmente contento y sentía unas ganas locas por empezar a estudiar. Y Bianca, mientras tanto, iba un poco confusa. Había accedido a acompañar a los chicos en su aventura, pero ¿qué era aquel lugar, y por qué estaban allí? Poco a poco, la chica se fue quedando atrás, y poco a poco, se iba perdiendo en sus pensamientos. No fue hasta que Yoshi le pegó un grito para llamar su atención, que no bajó a la Tierra.
- ¿Qué haces ahí parada? Vamos a inspeccionar este sitio, venga.
- E-esperad un segundo chicos. - rogó Bianca, al ver que sus dos amigos iban de nuevo a emprender la marcha. - Tengo una duda.
- Dispara. -dijo Yoshi.
- Bien. - Bianca tomó aire antes de preguntar. - Exactamente, ¿dónde estamos?
Los chicos se la quedaron mirando, completamente perplejos ante su pregunta. ¿En serio que había preguntado aquello? ¿A pesar de que Yoshi ya le comentó en el bosque hacia dónde se dirigían?
- Estamos en la Academia Pokémon, chica. - contestó Charlie, intentando no reírse.
- ¡Eso ya lo sé! - exclamó, ligeramente molesta. - Pero no me habéis dicho qué se hace aquí. O para qué te preparan.
- ... Cierto. - admitió el Treecko, quien entonces carraspeó la voz. - Permíteme que te explique, entonces. Aquí es donde te preparan para llevar a cabo uno de los tres trabajos más... Complicados para los Pokémon, por así decirlo.
- Esos trabajos son el de rescatador, el de explorador y el de investigador. - añadió Charlie, contento de poder aportar algo a la conversación. - Años atrás no hacía falta una preparación para poder formar un equipo de rescate, de exploración o de investigación, pero últimamente se unían como tales, Pokémon que se movían por interés propio en lugar de por ayudar al prójimo. Por lo que ahora necesitas hacer un curso de preparatoria primero.
- ¡Vaya Charlie! - exclamó entonces el Treecko, sorprendido. - ¿Tantas veces te he repetido todo eso que tu cabeza de chorlito ha conseguido memorizarlo todo?
- ¡OYE! - gritó Charlie, algo molesto por el comentario de su compañero.
La chica reprimió una risa ante la escena cómica entre los dos chicos, pero de nuevo, una nueva pregunta surgió.
- Y... ¿En qué consiste ser investigador, rescatador o explorador?
- Pues básicamente en lo que sus nombres indican. - le contestó Yoshi. - Veamos...
... Los equipos de rescate tienen como principal objetivo el rescate de humanos y Pokémon en territorios misteriosos. Los exploradores son los que tienen el privilegio de conquistar los territorios de todo el mundo en busca de tesoros y de malhechores. Y los investigadores son los que se encargan de estudiar los territorios.
Ahora, ¿puede un explorador rescatar a Pokémon en apuros? Sí. ¿Y puede un rescatador investigar un territorio o buscar a un criminal? También. He aquí lo curioso de las profesiones; una puede desempeñar el papel de los demás, y viceversa. Seguramente te estés preguntando cuáles son las ventajas de tener una profesión u otra.
Bien, pues que hay dos tipos de misiones, por así decirlo. Por un lado tenemos las misiones comunes o los llamados 'recados'; que básicamente son peticiones de civiles o de los agentes de la ley que requieren de tus servicios. Y por otro lado tenemos las misiones asignadas por los mandamases de las tres organizaciones. Estas son las llamadas misiones de profesión.
Si es una misión asignada por la Sede de Rescate, los rescatadores tienen prioridad por encima de las demás profesiones. Suelen tratarse de rescates muy complicados en territorios extensos o con Pokémon salvajes con niveles elevados.
Si se trata de una misión asignada por el Pokegremio de Exploradores, nos encontramos ante expediciones de muy alto nivel, es decir, exploraciones hacia territorios recién descubiertos y que no han sido explorados. Los exploradores tienen prioridad a la hora de unirse a estas misiones.
Finalmente, están las misiones asignadas por la Base de Investigación, y suelen ser misiones para descifrar enigmas en un territorio misterioso recién descubierto. Los investigadores son los que tienen prioridad.
Que exista una prioridad no significa que un explorador no pueda unirse a una misión asignada por la Sede de Rescate, por ejemplo. Pero a mí, que me interesa conocer la historia pasada de mi región y me encantan los puzzles y los acertijos... Me conviene convertirme en investigador para tener más accesible el poder entrar a este tipo de misiones. ¿Lo has entendido ya, Bianca? -
La chica asintió un par de veces, confirmando que así era. Había sido mucha información de golpe, pero la había comprendido perfectamente.
- ¿Y los humanos no pueden ser...?
- ¡De ninguna manera! - saltó entonces Charlie, cortándola de golpe, algo que sobresaltó a Bianca, por lo que en un tono más relajado, continuó hablando. - Verás, hay Pokémon que no viven en aldeas, sino que forman sus colonias o sus nidos en los territorios misteriosos. Estos son denominados Pokémon salvajes.
- ¿Recuerdas a los Spinarak de ayer? - al ver que la chica volvía a asentir con la cabeza, Yoshi prosiguió. - Nos colamos en 'su territorio', por lo que nos atacaron sin dudarlo. Como somos Pokémon, podemos defendernos de estos ataques. Los humanos, por el contrario, no pueden.
- Así que tienen prohibido adentrarse en territorios misteriosos sin la compañía de un Pokémon, por su seguridad... - añadió Charlie. - Porque nosotros con esos bichos tuvimos suerte que solo era una pequeña colonia, pero hay veces que se agrupan varios Pokémon incluso de distintas especies, que se dedican a tender emboscadas. Esos son los llamados Nidos de Monstruos...
La chica tragó saliva, intimidada al conocer sobre los peligros de los territorios misteriosos. Si tan peligrosos eran, ¿por qué arriesgarse a explorarlos?
- Por la cara que pones... - dijo Yoshi, sacando a la joven de sus pensamientos. - Diría que lo de explorar territorios no te convence. - hizo una breve pausa para encogerse de hombros. - Son peligrosos, es cierto. Pero merece la pena explorarlos, créeme.
... Los territorios cambian cada vez que los visitas, nadie sabe muy bien por qué. Y cada vez encuentras objetos distintos. Pero lo mejor es sin duda, la aventura, el poder combatir y adquirir experiencia para hacerte más fuerte y resolver enigmas. ¿Quién sabe si en una de mis investigaciones encuentro ruinas de una civilización antigua? ¿O un tesoro de gran valor? Eso es lo que empuja a exploradores e investigadores.
¿Y la satisfacción que reciben los rescatadores cada vez que ayudan a alguien en apuros? Son profesiones peligrosas, sí. Pero el riesgo, merece la pena. -
Ahora Bianca había estado escuchando con los ojos bien abiertos, brillando por la admiración que sentía hacia su compañero en ese instante. Así que para eso estaban en la Academia, ¡para poder formarse y cumplir sus sueños! Ahora entendía el porqué Yoshi quería llegar cuanto antes a este lugar, para poder estudiar y convertirse en el Pokémon que siempre había querido ser. Ciertamente maravillada, la chica daba gracias a estar con ellos y haber descubierto sobre aquello, en vez de haber ido por el camino que anteriormente le había indicado el gecko.
Entonces, los chicos escucharon unas campanadas y rápidamente, los Pokémon que estaban dispersos por el lugar comenzaron a agruparse en el patio que había entre los edificios de la academia. La ceremonia y el discurso de inauguración al nuevo curso estaban a punto de empezar.
- Bueno, supongo que tendremos que dejar nuestra exploración para otro momento... - comentó Yoshi en un suspiro. - Es igual. Vamos nosotros también.
Ambos Bianca y Charlie asintieron con la cabeza, y siguieron al tipo planta hacia la zona del escenario, donde poco a poco se agruparon decenas de Pokémon de distintas especies y tipos. La chica no pudo sino sentirse algo fuera de lugar, pues aunque tuviese aspecto de Mudkip, era realmente un ser humano. ¿Encajaría ella en un lugar como aquel?
Cuando ya pensaba en lo peor, la chica escuchó varias voces a su alrededor que rogaban silencio, puesto que del edificio principal salieron cuatro figuras, las cuales se subieron a lo alto del escenario, donde se habían instalado un micrófono y varios altavoces. La primera de estas personas era un Pokémon cuya edad rondaba los sesenta, bajito y regordete, que vestía un traje de color azul verdoso con una corbata rojo vino. Su cabello era algo largo y rizado, un tanto desaliñado, del mismo color del traje, solo que algo más apagado. Su pequeña perilla y su bigotito de gentleman, también tenía ese color azul mezclado con verde. Se acercó entonces al micrófono, y tras comprobar que éste funcionaba, se dirigió al público:
- ¡Bienvenidos, queridos alumnos, a la ceremonia del nuevo año en la Academia! Me llamo Tangrowth, soy el director de este lugar.
El público aplaudió ante la presentación del director de la academia. Él hizo un gesto con las manos para que el cesasen los aplausos y prosiguió:
- Bien, como ya sabrán, este lugar tiene distintos edificios que procederé a explicar. El edificio de mi izquierda - dijo señalándolo - es el edificio principal de las aulas. En sus habitaciones, se darán las clases de Lectura Antigua e Historia y Primeros Auxilios. La primera asignatura nombrada será dada por la señorita Magius, mientras que la otra correrá a cargo de la señorita Girafarig.
Los alumnos volvieron a aplaudir y entonces, otras dos de las cuatro figuras antes mencionadas, dieron un paso hacia delante. La primera en hablar fue la señorita Magius, una Pokémon fantasma, que vestía un largo vestido morado oscuro como el ocaso, de manga larga y que le llegaba hasta las rodillas, unos leggings negros y un sombrero como de bruja, a juego con su vestido. Por su aspecto, parecía ser una persona reservada y misteriosa.
- Buenos días alumnos. Yo soy Magius. Me encargaré de que aprendan las maravillas de la historia, las leyendas, las tradiciones y el lenguaje antiguo. Como bien sabrán, para cualquiera de las profesiones que quieran ejercer en un futuro, necesitarán conocer estas cosas, así que espero que trabajéis duro.
El público comenzó a aplaudir a la profesora, enérgicamente. La gran mayoría de los chicos que se encontraban en el patio estaban ansiosos de empezar las clases con aquella señorita que, a sus ojos, les parecía tan elegante y mona.
Poco después, era el turno de Girafarig. Era una joven que tenía el pelo largo de tres colores distintos; su flequillo recto, el cual tapaba su frente, era de color blanco en el centro y amarillo a los lados, mientras que su trenza era rosada. Llevaba puesta una camisa sin cuello, de manga media con flecos amarillo suave y unos pantalones largos marrones oscuros con manchas amarillas a los lados. Tras su pantalón, había una cola negra que terminaba en una pequeña cabeza. Se ajustó las gafas redondas que llevaba antes de hablar.
- Es un placer teneros a todos por aquí. Yo soy Girafarig, me encargo de enseñar Primeros Auxilios, para que, en casos de necesidad, seáis capaces de atender a vuestros clientes si se encuentran en un estado crítico. ¡Esperemos que todos nos llevemos bien y consigáis sacar el curso sin problemas! - al decir esa última frase, la profesora sonrió a sus alumnos.
De nuevo, los aplausos llenaron el patio principal, maravillados los alumnos con otra profesora tan adorable y de aspecto simpático. El director retomó entonces la palabra.
- También están ahí la Biblioteca y el Salón de Actos, en donde se organizarán eventos tales como vuestra graduación al final del curso. El encargado de la Biblioteca es el señor Honchkrow. Si necesitáis un libro, id a preguntarle. - hizo entonces una breve pausa para tomar algo de aire, para después seguir con su presentación. - Bien, en el edificio situado a mi derecha - dijo, señalándolo - es donde se darán las clases de Educación Física y donde se encuentra la Enfermería, la cual estará al cuidado de la señorita Audino, quien desgraciadamente, no nos acompañará en el día de hoy... Y finalmente, el profesor de Educación Física es el señor Infernape.
La última figura dio un par de pasos al frente y se cruzó de brazos, analizando a todos y cada uno de los alumnos que se encontraban delante de él. Se trataba de un hombre fuerte, de piel morena y cuerpo atlético y musculoso. Tenía el pelo en punta hacia atrás de color blanco, y el flequillo que normalmente le taparía los ojos, estaba recogido con una cinta de color roja. Su vestuario consistía en una camiseta de tirantes, la cual era del mismo color que sus pantalones de chándal; blancos. Aunque a diferencia de la camiseta, los pantalones llevaban adornos dorados dibujados en ellos.
- ¡Buenos días! - dijo, para sorpresa de muchos, con una voz potente - Yo seré vuestro instructor físico. Me encargaré de que adquiráis la resistencia física necesaria para vuestras futuras profesiones. Al final del curso, seréis capaces de atravesar la más salvaje de las selvas, los desiertos más secos y áridos y en definitiva, los territorios más hostiles. ¡Pero para ello debéis trabajar duro! ¿Ha quedado claro?
Todo el público gritó al unísono un enérgico "¡sí señor!" alto y claro. El profesor, orgulloso ante tal respuesta, volvió a su sitio, cediéndole al señor Tangrowth de nuevo la palabra.
- Bien, y finalmente, en el edificio que tengo a mi espalda, encontraréis el comedor, mi despacho y varias salas para vosotros, donde podéis relajaros y librar combates entre vosotros para fortaleceros, si lo deseáis. Y si dais la vuelta al comedor... Hay una enorme construcción más. Ahí están vuestras habitaciones, que se os asignarán ahora. Haced cuatro filas y ahora nos encargamos de daros vuestra habitación. Recordad que las habitaciones no son mixtas y que son de cuatro Pokémon cada una.
En pocos minutos y con un orden impresionante, las cuatro filas que se pidieron se formaron al instante. Charlie y Bianca estaban juntos en una de ellas, mientras que Yoshi, que se había separado de los otros dos cuando se formaron las filas, se encontraba en otra totalmente distinta.
- ¡Bueno, bueno, por ahora los profesores parecen simpáticos! - decía Charlie.
- La verdad es que sí, cosa que me alivia… - confesó la chica de azul, la cual había estado nerviosa en gran parte de la presentación. - Aunque el profesor de Educación Física me ha parecido algo estricto…
- ¡Y que lo digas! - contestó él. - Por lo menos la de Primeros Auxilios es muy mona.
- La otra, por el contrario, da mucho miedito. - dijo Bianca.
- Será porque es de tipo fantasma... - decía el Charmander, mientras se encogía de hombros.
Los dos amigos se entretenían hablando de sus primeras impresiones tras la presentación, mientras esperaban a que la cola avanzase para poder encargar su habitación. Al cabo de un rato, cuando la fila había avanzado bastante, apareció Yoshi.
- Ah, aquí estáis vosotros dos. Os estaba buscando.
- Hola de nuevo. - saludó Bianca.
- ¿Te ha gustado la ceremonia de inauguración, compañero? - preguntó Charlie.
- No ha estado mal. - contestó el Pokémon planta encogiéndose de hombros. - Charlie, no hace falta que estés en la fila. Ya te he inscrito.
- ... ¿En serio? - preguntó el otro.
- ... Claro.
- ¡Siguientes, por favor~! - llamó entonces una voz.
Los tres avanzaron, quedando entonces frente a frente con la señorita Girafarig, quien sostenía un aparato electrónico de lo más curioso en sus manos.
- Hola chicos, dejadme que os busque una habitación para vosotros... - dijo la profesora, al mismo tiempo que centraba su mirada en la pantalla del aparato.
- En realidad, la única que necesita aquí una habitación es ella. - dijo secamente Yoshi, señalando a Bianca.
- Oh, de acuerdo, voy a ver dónde te encuentro una habitación...
La profesora se puso a buscar un cuarto para la Mudkip, utilizando el cacharro que tenía en sus manos, que mostraba un organizador de las habitaciones, el cual se iba actualizando cada vez que alguno de los profesores asignaba una de las camas de las habitaciones a los alumnos. Pero antes de que pudiese encontrar un lugar para la chica, Yoshi volvió a hablar.
- ¿Podrías encontrarle una habitación cercana a la 120? - preguntó.
- Pues no lo sé. Déjame que lo vea... - poco después, y tras revisar el registro, Girafarig esbozó una sonrisa. - Justo, la habitación 121 precisa de una alumna más. - entonces se dirigió a Bianca. - Te pondremos ahí, si te parece bien.
- Me-me parece bien, ¡gracias! - dijo ella algo nerviosa.
- ¿Cuál es tu nombre? - preguntó la profesora.
- Bianca. - contestó la chica casi de inmediato.
- Bianca… ¿Qué más? - Girafarig comenzó a analizar con la mirada a la chica de azul, ajustándose las gafas con una de sus manos. - Por tu aspecto diría… ¿Mudkip?
- ¡A-ah! Sí, perdona… - balbuceó la de tipo agua, con cierto rubor en sus mejillas. Aún debía de acostumbrarse a presentarse con su nuevo nombre completo. - Bianca la Mudkip.
- ¡Muy bien! - dijo la encantadora Pokémon normal - Pues ya estás inscrita. ¡Bienvenida a la Academia Pokémon, Bianca!
Tras las amables palabras de bienvenida de la profesora, los tres se dirigieron hacia sus habitaciones correspondientes, para dejar el poco equipaje que llevaban, y de paso, para conocer el lugar donde iban a dormir de ahora en adelante. Por el camino, sin embargo, Bianca no pudo evitar hacer la siguiente pregunta:
- Yoshi, ¿por qué le has pedido a la señorita Girafarig que me pusiera en una habitación cercana a la 120?
El Treecko no contestó. Siguió caminando como si no hubiese escuchado nada. A pesar de que a la chica le molestaba el silencio de Yoshi, no quiso insistir más y siguieron su camino, hasta que llegaron a la habitación 121, situada en la segunda planta.
- Bueno chicos, luego nos vemos entonces. - dijo Bianca en una sonrisa un poco lastimera, aún dolida por el silencio del gecko. Se despidió de sus amigos y se metió en la habitación.
Charlie suspiró cuando vio la puerta de la habitación 121 cerrarse por completo. Entonces se dirigió a su compañero.
- Bueno, todavía no me has dicho cuál es nuestra habitación, Yoshi.
El otro Pokémon sonrió, ante la falta de luces por parte de su compañero. Era increíble lo bobo que podía resultar a veces.
- ¿No te imaginas cuál es?
La chica entró en el que sería su dormitorio durante todo el curso, y observó maravillada la estancia. Las habitaciones eran sorprendentemente espaciosas, con un par de literas a ambos lados del cuarto, un par de escritorios grandes con un par de pequeños ordenadores y una papelera. En medio de la habitación, una gran alfombra de color granate sobre el parqué y una ventana por la cual entraba la luz del sol en la pared donde estaban situadas las mesas. Poco después de cerrar la puerta, Bianca se fijó en una chica que la miraba con una expresión de desconfianza.
Se trataba de una joven de una edad parecida a la suya, de pelo rubio y largo, con un flequillo un tanto alocado y despeinado. Llevaba una camiseta de tirantes algo desaliñada y con algún que otro rasguño, unos pantalones anaranjados y unas deportivas. En uno de sus brazos había atado un pañuelo rojo. De su cabeza, sobresalían dos orejas finas y alargadas de color amarillas, con las puntas en color negro. Tras su espalda, surgía una cola en forma de relámpago, aunque su punta tenía más bien, forma como de corazón.
- ¿T' han asignado esta habitación? - preguntó, con una voz fuerte y potente.
- Ehm... Sí. - contestó Bianca tímidamente.
- ¡Estupendo! - dijo la otra, esbozando una sonrisa. - Porque ya m'estaba empezando a aburrir aquí sola. Soy Ritchie, la Pikachu. - se presentó, alargando el brazo.
- E-encantada Ritchie. Yo soy Bianca… - y tras unos segundos, añadió. - ¡Bianca la Mudkip!
- ¡Se te nota! -comentó entre risas la Pikachu. - Esa aleta que tienes es sólo común en tu especie. - y apoyándose en uno de los escritorios, preguntó. - Y dime, ¿qué te trae por la Academia Pokémon?
- ¿Yo? Pues… - por un momento, la chica se quedó totalmente en blanco, cuando recordó el motivo por el cual sus dos nuevos amigos estaban aquí. - Todavía no me he decidido…
- ¿No? ¡Já! Curioso. - fue la respuesta de la chica de amarillo, quien seguía con una sonrisa esbozada en el rostro. - Pueh' yo he venío para ser Rescatadora. Me van los retos y ayudar a la gente, por lo que creo que es la mejor profesión para mí.
Bianca fue a preguntar algo más sobre el motivo por el cual quería ser rescatadora, cuando entonces escucharon la puerta abrirse. Entraron por ella las que iban a ser sus otras dos compañeras de habitación a lo largo de todo el curso escolar.
Por un lado, había una joven, por su aspecto, algo más pequeña que Bianca, de pelo largo ondulado de color rosa chicle y unos ojos azules claritos. De un tono parecido era su chaqueta de manga corta, la cual estaba atada a un lazo. Por debajo de la chaqueta, llevaba un vestido amarillo claro sin mangas, cuya falda tenía varias capas. Sus zapatos consistían en unas manoletinas rosadas, con un par de cordones atados a modo de lazos. Finalmente, aunque no menos destacable, se encontraban unas orejas rosadas son tres puntas y una cola alargada la cual terminaba en una especie de ovillo rosa con tres bolitas amarillas.
Por otro lado, la otra chica llevaba una camisa y una falda corta ambas de color negro, al igual que los eran sus medias y sus zapatos, acompañados de lazos de color blanco. Sus ojos, al igual que los de la primera chica, eran azules y su pelo oscuro como el azabache, estaba cogido por dos coletas cortas. Parecía tener la misma edad que la joven de rosa que la acompañaba.
- Y'estas deben ser las que faltaban. - soltó Ritchie entre risas. - ¡Bienvenidas señoritas! Me llamo Ritchie, y esta de aquí - añadió, pasando uno de sus brazos por los hombros a la chica de azul. - es Bianca. ¡Espero que nos llevemos bien las cuatro!
- Te dije que íbamos a tener compañeras muy enrolladas, me debes una merienda~ - le dijo entre murmullos la joven de rosa a la que iba entera vestida de negro. - Yo soy Candy, la Skitty, ¡es un placer conoceros! Por lo que veo sois… ¿Pikachu y Mudkip? ¡Sois monísimas!
- Eeeeeh… - ambas Ritchie y Bianca se miraron mutuamente ante el cumplido, ligeramente ruborizadas. - ¿Gracias? - dijeron al unísono, y al darse cuenta de ello, echaron a reír.
- Yo soy Gothel, la Gothorita. - se presentó la de negro, con una suave voz.
- ¡Encantada! - contestó Bianca, formulando después una pregunta. - ¿Os conocíais de antes vosotras dos…? - refiriéndose a la chica tipo psíquico y a la de tipo normal.
- Nos hemos conocido hoy, mientras inspeccionábamos la academia por nuestra cuenta. - entonces, la Skitty se llevó una de sus manos tras la nuca, y sacó la lengua. - No miraba por dónde iba y me tropecé con ella…
- Sí, eres un tanto torpe… - contestó Gothel, con un suspiro. - Pero en cuanto comenzamos a hablar, comenzamos a caernos bien, así que tras la presentación de los profesores, decidimos apuntarnos juntas a una misma habitación. - la joven de negro volvió a suspirar, mirando con los ojos entrecerrados a la Skitty. - Y por culpa de ALGUIEN, hemos estado un buen rato dando vueltas por el edificio antes de encontrar la habitación.
Candy soltó un par de risas nerviosas, aunque por la expresión de su cara, se la veía arrepentida por haber hecho caminar a la otra durante varios minutos perdida. Luego fue a dejar una pequeña mochila que portaba, donde guardaba algunos objetos que había encontrado en su viaje y comida. Por otro lado, la Gothorita se puso a inspeccionar la zona de las literas.
- Me pido una de las de arriba. - comentó entonces.
- ¡Pues la otra es mía! - gritó Ritchie, quien chocó su mano con la de Gothel.
- ¿Eeeeeh? ¡No es justo! Yo también quería una de las de arriba… - se quejó Candy, inflando los mofletes.
Bianca rió ante la cómica escena, y le dijo a sus compañeras que ella no tenía preferencia con las camas. Ante aquella afirmación, decidieron que en una de las literas estarían Gothel y Candy, y que en la otra irían Ritchie y Bianca. Una vez estuvo decidido eso, las chicas inspeccionaron cada rincón, incluido los dos armarios que estaban situados en la pared en la que estaba la puerta, detalle que se le había escapado a Bianca la primera vez que echó un vistazo a su alrededor. En él encontraron espacio para guardar sus pertenencias, así como varios pijamas de distintos colores y tamaños, lo cual estaba genial, porque la Mudkip se había presentado en la academia sin ningún tipo de equipaje.
Lo cual, hizo sospechar ligeramente a Ritchie:
- Bueno chicas, ahora la pregunta obligatoria. - anunció la Pikachu. - ¿De dónde venís?
- ¡Yo priiiimer! - saltó la Skitty, levantando una de sus manos, eufórica. - Lo cierto es que vengo de la región de Efesta, de una aldea cercana a la Cordillera Norte. - añadió, hinchando el pecho, orgullosa de su precedencia.
- ¡Woah! ¿Qué diiiiiices? - exclamó Ritchie, ciertamente alucinada. - ¡P-pero si eso está lejísimos! Aunque… - entonces, su expresión mostró una sonrisa satisfactoria. - Yo también he venío de mu' lejos, ¿eeeh? ¡De la región de Cristalia!
- ¡Hala! ¿En serio? - preguntó Candy. - Jooo, yo siempre he tenido curiosidad por los territorios misteriosos de esa región… ¿De qué zona eres?
- Je je… - ahora era la Pikachu la que hinchaba el pecho con orgullo. - Vivía cerca del Monte Árido.
- Hey, ¿pero ese territorio no está cerca de…? - preguntó Gothel, pero fue pronto interrumpida por la propia Ritchie.
- Sep, del Pokegremio de Exploradores. De vez en cuando, me pasaba por allí a curiosear. - confesó la chica de amarillo. - ¡Y menudo ambientazo que hay en Aldea Tesoro!
- Vaaaaaya, qué envidia… - dijo Gothel, en un suspiro. - Yo por el contrario, soy de muy cerca de aquí… ¡Pero me encantaría conocer la región de Cristalia!
- Pues te va a molar, tiene una cantidá de sitios IMPRESIONANTES. - concluyó la Pikachu, antes de girarse a la Mudkip. - ¿Qué hay de ti, chica?
- ¿Y-y-yo? - cuestionó Bianca, señalándose con el dedo.
Ritchie se disponía a decirle que sí, cuando escucharon a alguien llamar a la puerta. Las chicas no hicieron el más mínimo ruido, y se preguntaron quién podría estar llamando. Entonces, la puerta se abrió, y la cabeza de Charlie asomó:
- ¡Hola señoritas! - dijo éste a modo de saludo. - Oye Bianca, Yosh y un servidor vamos a visitar las instalaciones, que como hoy no empezamos con las clases, somos libres de hacer lo que nos plazca. ¿Te apuntas?
- Oh… ¡De acuerdo! - dijo Bianca, quien agradecía profundamente que Charlie hubiese intervenido en ese momento tan desesperante. - Lo siento chicas, ¡luego nos vemos! - concluyó, antes de cerrar la puerta tras de sí.
Las otras tres se quedaron perplejas ante dicha escena y no tuvieron tiempo de reaccionar, o de despedirse siquiera. Ritchie arrugó la nariz.
- Qué misteriosa es esta chica… - murmuró.
Ya fuera de la habitación, Bianca lanzó un suspiro de alivio. Seguía sin poder creerse que había conseguido salir de aquella situación tan embarazosa y que tenía pinta de torcerse en cualquier momento. De haber seguido con las chicas, ¿qué clase de escusa les habría soltado? 'Es que he perdido la memoria y no recuerdo de dónde soy', era algo que no podía decir por dos motivos. Uno, aunque fuese la verdad, no iban a creerla. Y dos, Yoshi le había dicho que debía guardar en secreto todo con respecto a ella.
Y hablando del tipo planta…
- ¿Y Yoshi? - preguntó la chica, al no ver chico con ellos.
Charlie sonrió, pero no contestó a la pregunta de la Mudkip, ya que en unos instantes, vería la respuesta por sí misma. Bianca miró extrañada a Charlie y fue a preguntar por el Treecko una segunda vez, cuando escuchó una puerta abrirse. De la habitación pegada a la suya, la 120, salió Yoshi.
- ¿Estáis listos vosotros dos? Venga, pongámonos en marcha, entonces.
Bianca parpadeó un par de veces, aún perpleja. ¡De modo que por eso Yoshi preguntó, cuando ella iba a inscribirse, por una habitación cercana a la 120! ¡Porque era la suya! Pero, ¿por qué querría el chico tenerla cerca, cuando no era más que un borde con ella?
- No quiere admitirlo... - le susurró Charlie al oído. - Pero lo cierto es que Yoshi no quiere que te quedes sola y lejos de nosotros.
- ¡De eso nada! - exclamó él, quien había oído al Charmander. - Es que... No me fío de ella. Mejor tenerla cerca, por si mete la pata y necesita ayuda, para que la ayudes tú, Charls.
El Charmander volvió a reír con fuerza, mientras murmuraba un par de 'sí, claro'. Yoshi lo ignoró y comenzó a caminar por el pasillo en dirección a las escaleras.
El edificio con las habitaciones para los estudiantes era... ¡Enorme! Tenía dos plantas, con 24 habitaciones en cada una, dos baños amplios con duchas para los chicos y otros dos con las mismas características para las chicas en cada planta y un sótano espacioso, donde se guardaban las sábanas para las camas de las habitaciones, donde se encontraba la lavandería y los dormitorios de los Pokémon de la limpieza. Sin contar al personal de la academia, cabían casi 200 Pokémon en los dormitorios. No solían llenarse todas las habitaciones durante los cursos, ni siquiera se llenaban la mitad de ellos, pero era mejor que sobrase espacio a que faltase.
Cuando salieron de éste, decidieron ir al edificio de las clases teóricas. Éste tenía tres plantas, en la primera se encontraba la Biblioteca, una amplia habitación llena de estanterías y de libros de todo tipo de materias y relatos. En ella conocieron al señor Honchkrow, un hombre de unos 40 años de edad, muy simpático, pero algo reservado y callado. Cuando preguntaron por la biblioteca, el Pokémon hablaba con frases cortas llenas de palabras amables. Su tono de voz era grave, pero agradable.
Fuera de la biblioteca, en el pasillo, encontraron un tablón vació. Los tres amigos se preguntaron para qué sería y porqué estaba ahí, pero no se molestaron en hallar la respuesta a su duda.
Se dirigieron pues, a la segunda planta del edificio, donde se encontraron dos espaciosas aulas, donde podrían entrar perfectamente unos 100 alumnos en cada una de ellas. Ahí iba a ser donde aprenderían las asignaturas de la señorita Girafarig y de la señorita Mismagius. En la misma planta, estaba la sala de profesores y cuatro baños, dos para los chicos y otros dos para las chicas.
En la tercera planta de este mismo edificio estaba el Salón de Actos, pero había un cartel en las escaleras que dirigían a dicho piso diciendo que no estaba permitido el paso. Decidieron entonces ir al edificio donde se impartirían las clases de educación física, y...
Fliparon en colores.
Sus bocas se quedaron abiertas ante la sorpresa al encontrarse en la planta baja un enorme campo deportivo para realizar algún que otro deporte o prueba que el profesor les pusiese. Había muchísimo espacio para multitud de actividades y pensar en eso... Hacía que Charlie sintiese un ligero malestar. No le entusiasmaba mucho lo de hacer ejercicio, aunque un juego o un deporte era una cosa muy distinta... Esperaba que su profesor no fuese muy estricto con ellos a la hora de impartir sus clases, pues aunque se había mentalizado que para ser explorador necesita tener buena forma física, en verdad, aún no estaba preparado.
La enfermería la encontraron cerrada, al igual que los vestuarios y la primera planta. Había un cartel en la puerta de la única habitación que en ella se encontraba, donde se podía leer 'espacio para carreras de obstáculos' y que 'a partir del día siguiente estaría disponible'. Viendo que no iban a poder hacer mucho más allí, se marcharon, dirigiéndose así al patio principal.
En el último de los edificios había multitud de espacio para ellos, cosa que agradecieron sin duda. En la planta baja había un campo de batalla para los alumnos, para luchar entre ellos y mejorar sus habilidades en combate y una pequeña cafetería. En el segundo piso estaba el comedor principal, donde a los alumnos se les serviría el desayuno, la comida y la cena. También había una pequeña salita de relajación para leer o para hacer el vago. Finalmente, en la tercera planta, estaban tanto el despacho del director como los dormitorios de los profesores.
- Este lugar... Es increíble... - dijo Bianca con un hilillo de voz al salir de este último edificio.
- Sin duda, ¡es enorme! - exclamó Charlie. - No hay duda de que me perderé varias veces por él~ - dijo esto último mientras reía.
- Mientras que no te pierdas las clases, estupendo. - dijo secamente Yoshi. - Y hablando de las clases... - el Pokémon de tipo planta se giró a la joven. - Me pregunto si estarás lista para ellas.
- ¿Yo? ¿Perdona? - preguntó la Mudkip.
- Sí, tú. Charlie y yo conocemos bien a los Pokémon y nuestro mundo, así que estamos más que preparados para recibir las clases. Pero tú…
- ¡Ah! Te quería preguntar una cosa, de hecho.
El Treecko dejó escapar un suspiro pesado.
- … Dispara.
- E-es sobre… Quién soy. Mi identidad… - aclaró la chica, llevándose ambas manos a la altura del pecho. - No logro recordar quién soy, y tampoco tengo conocimiento alguno de vuestro mundo… - parecía que en cualquier momento, Bianca se iba a echar a llorar, puesto que se le estaba quebrando la voz. - N-no me he dado cuenta de la gravedad del asunto hasta que las chicas me han preguntado de dónde soy.
- … Vale, eso sí que puede ser un problema. - el chico resopló y se cruzó de brazos. Tendrían que meditar bien sobre un par de cosas. - Te lo dije en nuestro último trazo de camino antes de llegar a la Academia… ¿Lo recuerdas?
... Si vas por ahí diciendo que eres una humana transformada en un Pokémon que ha perdido su memoria, no te van a tomar en serio. Es más, te van a tachar de loca, y seguramente ganes muy mala fama en este lugar. Así que vamos a pretender que eres tan solo una Mudkip que ha venido a estudiar.
Bien, afortunadamente para ti, no muy lejos de aquí se encuentra un territorio pantanoso en el que abundan Pokémon de tipo agua y tierra. Así que puedes decir que te criaron ahí. El lugar en cuestión en Pueblo Nenúfar, el cual se sitúa tras el territorio Pantano Desolado. Acuérdate bien de estos nombres.
Podemos decir, además, que nosotros nos conocimos de camino aquí, lo cual no es mentira, pero lo decoraremos un poco añadiendo que como teníamos la Academia como objetivo común, recorrimos este último territorio juntos. -
La chica escuchó al tipo planta sin interrumpirlo un solo momento, quedándose mentalmente con los nombres que éste le había proporcionado. Los necesitaría para más adelante, así que más le valía recordarlos.
- E iba totalmente en serio con lo de antes. - añadió Yoshi, cortando los pensamientos de Bianca. - No sé cómo lo vas a hacer para seguir el ritmo de las clases… De haberlo pensado mejor y ver estos contratiempos…
- ¿… No me habrías invitado a venir con vosotros? - preguntó ella, cortando al chico de verde en medio de la frase.
Yoshi no contestó, ni siquiera se atrevió a mirarla a los ojos. ¿Por qué? Porque lo cierto era que iba a seguir su frase de esa forma. En el bosque, sintió lástima por ella, y durante un instante, sintió que no podía darle la espalda después de haberles ayudado con los Spinarak. Le dijo de acompañarlos porque se sentía en deuda con ella y le ofreció aquello en un impulso. Pero ahora que veía que la chica iba a tener miles de dificultades… Se estaba preguntando si aquel 'impulso' había sido la idea más sensata.
- ... Mira, hazlo como puedas y si te ves en un aprieto... Quizá te ayude. Pero no cuentes con que esté constantemente encima de ti, como si fuese tu niñera. ¿Queda claro? Estamos prácticamente al lado, así que…
Bianca hinchó los mofletes, molesta por la actitud de su compañero. Pero no quiso decir nada más. Bastante era que estaba con ellos en lugar de encontrarse sola en un pueblo, preguntando por un lugar, prefería su situación actual a estar vagando en busca de ayuda. Por lo menos, en aquellos momentos podía contar con el 'apoyo' de los chicos. Más o menos. Pero estaba dolida por los comentarios de Yoshi.
Charlie se quedó mirándolos en silencio mientras 'discutían', sin saber muy bien qué decir. Ninguno de los tres amigos añadió nada a la conversación.
Bianca regresó a su habitación, cansada de la excursión por la academia. Pero antes de entrar en el cuarto, cambió la expresión que traía de tristeza y molestia, por una sonrisa.
- Hola chicas. - saludó Bianca.
- ¡Ah! ¡Bienvenida de vuelta! - contestó Candy, quien estaba con Ritchie y con Gothel, sentadas las tres sobre la alfombra.
- Siento haberme ido de esa forma… - comentó avergonzada la de azul. - Pero no había tenido oportunidad de conocer a fondo la Academia…
- Bueh, no te preocupes por ello. - contestó Ritchie, invitándola a sentarse a su lado, dando suaves golpes en el suelo con la mano. - Aunque te fuiste sin contestarnos…
- C-cierto… - asintió Bianca, mientras se sentaba al lado de la Pikachu. - Pues al igual que Gothel, yo… También soy de por aquí cerca. De hecho, soy de Pueblo Nenúfar.
- Hm… ¿Ese no es el que se encuentra en la zona del Pantano Pedregoso? - preguntó la Pikachu, quien seguía sospechando de la Mudkip.
- Eeeh, no. El pueblo pasado el Pantano Desolado. - aclaró ella.
Se hizo el silencio entre las cuatro, para que después la Pikachu se echase a reír a carcajada limpia. Pasó uno de sus brazos por encima de los hombros de Bianca.
- ¡Pues sí que eres de aquí cerquita!
Dado que la risa de Ritchie era tan contagiosa, tanto Candy como Gothel comenzaron a reír también, y Bianca poco tardó en hacer lo mismo. ¡Qué suerte había tenido al haber conseguido colar la mentira! No se sentía especialmente bien mintiendo a sus compañeras, ¿pero qué otra opción tenía?
"Yoshi tiene razón", se dijo a sí misma, "la historia de la humana amnésica transformada en Pokémon, aunque cierta, es poco creíble y disparatada. Así que tendré que seguir con esta farsa, me temo…"
Mientras tanto, en la habitación de al lado estaban Yoshi y Charlie conversando sobre la Academia y sobre las asignaturas que iban a estudiar. Bueno, era más bien Yoshi el que hablaba, puesto que Charlie se estaba quedando dormido.
- ... Y por eso creo que deberíamos centrarnos más en la asignatura de Mismagius, especialmente tú Charls, que... - el chico paró al ver que su compañero no le estaba prestando atención. - Oi, ¿me estás escuchando?
- ¿¡E-eh!? ¡Pero por supuesto! - afirmó el Charmander, mas a los pocos segundos, se llevó la mano tras la nuca. - ¿De qué estábamos hablando?
- ¡ARG! Mira que... ¡Eres de lo que no hay! - comentó el Treecko, molesto ante la falta de atención de su amigo. - ¡Te estaba hablando de las asignaturas del curso! Vas a tener que hincar los codos a base de bien, lo sabes, ¿verdad?
Pero de nuevo, su amigo de tipo fuego pareció perderse en sus pensamientos. Ya viendo que el tema no le interesaba en absoluto, decidió cambiar el asunto de la conversación.
- ¿Puedo saber en qué estás pensando?
- ... En que deberíamos hablar de las asignaturas con Bianca. - contestó Charlie.
- ¿Con ella? ¿¡Por qué!? - preguntó malhumorado el Treecko.
- Yosh, has sido TÚ quien la ha invitado a venir, y si es como tú dices, que la chica apenas tiene conocimiento sobre nuestro mundo, esto se le va a hacer MUY cuesta arriba. - entrecerró los ojos, mirando muy seriamente al Treecko. - ¡Qué irresponsable por tu parte invitarla a venir para que fracase!
- ¡O-oi, que yo...! Yo no... - en ese momento, Yoshi meditó las palabras de Charlie. - ... Bueno, ¡pues que se busque la vida! En la academia tiene profesores a los que preguntar, libros que consultar en la biblioteca, y...
- ... Todo esto es por "ella", ¿verdad? - dijo entonces Charlie, cortando a su compañero, quien desvió ligeramente la mirada ante sus palabras. - Mira, Yosh, no conocemos a Bianca de mucho, pero dudo mucho que sea como esa víbora repugnante. Y francamente - el chico de verde había desviado la mirada, pero Charlie no dejó de hablar. - el tratar a las chicas de forma TAN borde, no te va a ayudar.
Ninguno de los dos dijo nada más.
Aquella noche, todos los Pokémon fueron a cenar al comedor, donde la comida era servida por los encargados del comedor; Simisage, Simipour y Simisear, tres hermanos que desde que eran muy pequeños se habían dedicado a la cocina, gracias a las enseñanzas de sus padres. Habían aceptado encantados el trabajo como chefs en la academia, y no podían estar más contentos. Para ellos, al fin y al cabo, era todo un honor.
Los chefs preparaban distintos platos, los cuales colocaban en una mesa alargada colocada enfrente de la puerta que daba a las cocinas. Los alumnos debían tomar una bandeja, las cuales podían encontrarse en un mueble situado al inicio de la mesa alargada e ir cogiendo cubiertos, vasos, servilletas, y yendo por la mesa, los platos que querían degustar aquella noche. Los chefs se encargarían de hacer platos distintos y variados todos los días, para que los Pokémon pudieran elegir su propio menú día a día.
Bianca eligió su cena y fue inmediatamente a sentarse con sus tres compañeras de habitación en una de las mesas, y al poco después, se les unió Charlie.
- ¿Os importa que me siente con vosotras señoritas? - preguntó con una enorme sonrisa en el rostro.
- No, claro que no. - comentó la Skitty, mientras le hacía un sitio al Charmander. - Tú eres el chico de antes, ¿no es cierto?
- ¡Ah, sí! No me he presentado, lo siento. Soy Charlie el Charmander. ¡Un placer conoceros a todas!
- ¡Lo mismo digo! - asintió Candy. - Yo soy Candy la Skitty, y estas son Gothel y Ritchie; Gothorita y Pikachu.
Las chicas saludaron al de tipo fuego con la mano, y él hizo lo mismo con una enorme sonrisa en el rostro.
- ¿Y Yoshi? - preguntó entonces la Mudkip, al no verle por el comedor.
- ... Dijo que no tenía hambre y se ha ido directamente a dormir. - contestó Charlie encogiéndose de hombros.
Durante la cena, los compañeros estuvieron hablando sobre lo que opinaban de la academia, así como de sus primeras impresiones de los profesores y de lo que habían visto hasta ahora. Todos parecían pasárselo bien, pero lo cierto era que Bianca seguía preocupada por ciertos temas.
Tras la cena, se marcharon cada uno a sus respectivas habitaciones a descansar. Se pusieron los pijamas que les aportaba la academia que fuesen de su talla y se fueron a dormir. Bianca llevaba ya un buen rato con los ojos bien abiertos, dando vueltas sobre su cama, mientras que las otras chicas, debido al cansancio, habían caído profundamente dormidas. Su mente estaba invadida por multitud de pensamientos negativos y de nervios ante lo desconocido.
Estaba tremendamente asustada. Y verdaderamente, aquella afirmación se quedaba corta con respecto a cómo de asustada estaba Bianca.
¿Cómo se las ingeniaría para poder comprender todo lo que le aguardaba en aquel mundo extraño? ¿Cómo haría para recuperar su memoria perdida? ¿Qué era lo que debía hacer? A pesar de haber entablado amistad con algunos Pokémon ahí, no estaba segura de si era una buena idea estar en la academia.
Cerró los ojos, intentando alejar aquellos oscuros pensamientos de su cabeza. Ahora necesitaba dormir. Ya tendría tiempo para pensar a la mañana siguiente.
"Poseo entre mis noches no sé qué incertidumbre... Y ese miedo infernal a las ausencias." - Jenniley Bonilla
