Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de CAPCOM y sus respectivos creadores. Únicamente la trama y Adam (aunque suelo prestárselo a las drama Queens) me pertenecen. Queda prohibida la reproducción de esta historia sin mi consentimiento.
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Yuxtaposición de soledades.
Cicatrices.
Capítulo 3: Memorias olvidadas.
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-¿De verdad piensa que no se puede olvidar, señorita Redfield?- el rubio sonrió abiertamente, acortando la distancia. En mano, el historial del virus C- Yo creo que usted está dejando que su pasado interfiera en su futuro.- Lo miró unos segundos, observando la gran sonrisa, sus facciones calmas y serenas. Sabía que tenía razón sobre su pasado. Aquel encargado de su estado actual.
-Creo que he tenido suficientes motivos para no olvidar el pasado, agente Benford- respondió con molesta, girándose del asiento. Depositó los papeles del atentado mirando curiosamente un expediente viejo, antiguo. Lo tomó en sus manos sintiendo su respiración entrecortarse.- Cargar con la culpa no es un gran sentimiento. Más cuando pudiste haber hecho algo al respecto.
-¿A qué se refiere, señorita Redfield?- Preguntó Adam con curiosidad. Observando la carpeta deteriorada sobre el regazo de la pelirroja.- ¿Acaso hay algo que en verdad pudo haberla marcado tanto?
Miró las copas meciéndose a través del cristal. Las imágenes que se había esforzado en olvidar volvían a sus memorias olvidadas. La grieta seguía ahí, profunda y obscura después de tantos años. Tal vez nunca podría superarla.-Lo hay Adam. Es algo que mi conciencia no va a olvidarse nunca… la primera vez que me sentí tan impotente y vacía… pero, ya el tiempo dirá si las heridas se sanan ¿No crees?
-Estoy de acuerdo contigo, Claire. Solo que esta vez no estarás sola. Yo te ayudaré a enterrar nuevamente aquello que te hace tanto daño.
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La sala aún se mantenía en silencio. El único sonido provenía de las respiraciones entrecortadas de los aspirantes jóvenes. A lo lejos podía ver con claridad los rostros contorsionados en asombro del equipo élite. Murmurando cosas entre ellos sin dejar de mirar anonadados la fotografía de Ada Wong. Tamborileó los dedos contra la mesa en gesto nervioso mientras Adam murmuraba cosas que no alcanzaba a escuchar.
Hacía tiempo que no le veía. Desde su supuesta muerte en Raccoon City. Solo sabía de su existencia por el Kennedy que hablaba sobre la extraña mujer a la cual estaba buscando después de varios encuentros y después de separarse había quedado en el olvido hasta su nuevo avistamiento en China. Destruyendo al mundo con su virus. Acabando con vidas inocentes que Chris nunca perdonaría.
Debió la mirada de la mesa encontrando a Jill ponerse de pie mientras respiraba hondo y encaraba al hombre rubio; no lo conocía. Su rostro no se le hacía familiar pasar de haber visitado alguna vez la D.S.O para compartir diversos puntos de vista al pertenecer al departamento de investigación. Tomó la mano de Adam haciendo una mueca con los labios mientras veía el rostro inyectado en rabia de su castaño hermano. Estaba llegando a su límite de paciencia pero no parecía importarle a Marcus. Necesitaban sacarlo antes para evitar que cometiera una locura.
Escuchó a su jefe carraspear rompiendo levemente la tensa atmósfera. Johnson se paró de su posición con el líder de la D.S.O, ambos con la mirada intrigada, dirigiendo su atención al rubio de ojos miel. Quien mantenía su vista hacia el mayor.
Leon apretó los dientes al ver nuevamente la fotografía de Ada entre lo más buscados a nivel mundial. Era una fotografía que conocía bastante bien, Hunnigan se había encargado de eliminar su historial delictivo en Slava oriental. Observó la conversación de su jefe con el líder de la B.S.A.A
-Marcus, ella está muerta- habló William con calma- Es de conocimiento que los hombres de Simmons acabaron con esa mujer. Está en los reportes de las do compañías ¿Cierto Ingrid?- la castaña asintió mirando a su compañero. Ambos sabían cómo marchaba la situación en torno. Tampoco podía dejar pasar su ayuda durante ese incidente, aunque sus superiores jamás lo tomaran en cuenta como ellos. Y al parecer, el anciano no parecía darse cuenta de eso- Ahí lo tienes…
-Opino que hay muchos cabos sueltos en aquello, Jefe- interrumpió el rubio tomando asiento entre los integrantes, sintiéndose importante.- No tienen un cuerpo o muestras forenses que avalen su fallecimiento y según tengo escuchado tiene el mismo patrón del anterior virus ¿No es mucha coincidencia?
Los murmullos se hicieron presentes. Podía sentir su cuerpo tensarle al escuchar la teoría enferma de ese sujeto. No negaba que su teoría era buena, tal vez demasiado para ser considerada una suposición. Era estúpido e irracional que supiera con exactitud acerca de Ada. Había algo misterioso en todo eso. Apretó el viejo Chip en su bolsillo.
Al fondo se escuchó el golpear de la madera con brutalidad y no tenía que esforzar su cerebro para averiguar al responsable pues conocía esa manía con facilidad; vió aun castaño toma posición hacia el frente mientras Oliveira rodeaba su posición apartándolo del Redfield e Ingrid intentaba aparentar calma.
Aunque todo se estaba saliendo de control.
-No lo dejaremos pasar Brighton. Este idiota tiene razón- Chris golpeó nuevamente la madera. Toda eso le estaba hartando. No tenía sentido que intentaran hacer algo al respecto. Maldecía a ese rubio idiota que había lanzado el detonador clave con Chris Redfield. Él también era idiota. Dejarse llevar por la ira era estúpido y débil.
-No lo dejaremos pasar, señor Brighton, aunque no sea de entendimiento cómo logró evadir su captura después de tantos años o puede que tenga un maldito perro a sus espaldas ¿no crees Kennedy?
Apretó los puños con fuerza ante las palabras. No era un perro faldero de nadie. Chris Redfield estaba hablando de más y si no se comportaba no respondería a sus actos. Nunca se dejaba llevar, se lo había dicho al doctor James en su primera consulta después del atentado. No era cómo él.
Y de nuevo se escuchaba el silencio. Sentía la mirada de la compañera rubia del hermano de Claire a la vez que escuchaba los murmullos ansiosos por una respuesta. Todo el asunto lo estaba cabreando. Sentía su cabeza palpitar bruscamente. Caminó, ignorando la mirada colérica del moreno. Necesitaba salir de ahí y tomar aire fresco.
Llegó hasta el área de aterrizaje. La brisa revolvía sus rubios cabellos levemente, des estresando sus músculos rígidos por el altercado de hacía minutos atrás. Ya hablaría con Claire sobre los detalles. Cerró los ojos, intentando relajarse.
-¿Estresado guapo?- preguntó una voz a su espalda, tomando asiento en la banca de concreto. Ada lo detalló en silencio. Su ceño fruncido era sinónimo de molestia. Era muy pronto para que Leon estuviera en ese estado. Arruinaría su misión si no estaba capacitado.
-No tienes ni idea Ada- respondió el rubio, sin abrir los ojos- Mi día solo se ha basado en teorías estúpidas y dolor de cabeza- se quejó. Frotándose las sienes en consecuencia a la migraña- Pero ¿qué haces aquí, Ada?
-Nada importante-Respondió la castaña, aferrando la maleta en sus manos. Aún era muy pronto para saber con exactitud lo que su jefe proponía. No tenía sentido involucrar del todo al agente. Leon seguía siendo ingenuo en ese aspecto.-Solo visito a un viejo amigo, señor Kennedy ¿has visto el pequeño obsequio que te he dado?
-Aún no- respondió, abriendo los ojos, sintiendo la luz irritante. Ada, a su lado portaba el mismo atuendo de la primera vez, una maleta negra al costado izquierdo y su cabello más largo de lo habitual, tal vez, en un intento de desaparecer desapercibida para todos, como siempre lo hacía.
La de los ojos verdes miró su reloj. El tiempo había pasado nuevamente. Los productores ya estarían esperándola para la primera parte del proyecto y aún no sabía con claridad qué tenía a Leon en ese estado aunque no era algo por lo cual preocuparse, no mientras pudiera mantenerlo al margen por el bien de su misión. Cuando llegara a su destino hablaría con más detalle con su jefe. Su próxima visita a España sería interesante.
-Guapo. Ya tengo que irme… nos veremos luego- Leon la vió tomar su lanza garfios saliendo del campo visible. Nuevamente, las palabras de Marcus martillearon su cabeza, haciendo más intenso su dolor de cabeza. Aún seguía sin saber los verdaderos motivos de la espía o su sobrevivencia después de enfrentar al Redfield sin mencionar aquel video visto en las catacumbas. Todo era un misterio, lo relacionado con ella no tenía nunca verdades concisas, no realmente. Siempre sería una incógnita en su vida. Algún día acabaría, cuando ya no soportara más el juego que siempre mantenían, por mientras, intentaría dejarlo pasar como siempre.
-¿Qué estarás planeando ahora?- murmuró al viento, cerrando los ojos nuevamente. Ejerció presión sobre la chamarra de cuero. Tenía la misión a sus espadas. Estaba perdiendo tiempo valioso.
Y no era tiempo de pensar en tonterías.
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Claire recostó su cuerpo contra la pared de concreto en la instalación. A su lado Adam Benford Parker miraba las máquinas que manejarían los expertos en comunicaciones, al parecer no se equivocaron cuando estaban poniéndose de acuerdo con los detalles de la misión encargada en España. Por suerte habían perdido al hermano de Claire el cual estaba más irritado de lo habitual y comprendía perfectamente su estado. No todos los días se enteraban que una persona presuntamente acabada seguía con vida manipulando armas biológicas. Según los informes Neo Umbrella era de alto rango, peligrosa. Tenía grandes personas salidas en la antigua corporación. Al igual que aliados peligrosos como la antigua líder de Tricell, Excella Gionne.
Sacudió su cabeza ligeramente, alborotando sus cabellos rubios mientras detalla a su prometida en silencio. Claire se mantenía inmóvil sobre la pared con la mirada fija en un punto inexistente. Algo estaba alborotando sus pensamientos, lo notaba cada vez más claro. Al parecer, la conversación que la pelirroja mantuvo con su superior si tenía un efecto masivo en sus pensamiento.
¿Qué podía ser aquello?
Miró su taza de café caliente debido a las altas temperaturas que se volvían frías con el pasar de las horas. La situación comenzaba a tornarse peligrosa, lo sentía. Estaba en el aire denso y las tensiones entre los integrantes nuevos. Si lo pensaba detenidamente, tal vez todo fuera producto de su mente al ser la primera vez que compartía campo de agente. Quizá, estuviera exagerando las cosas...
L pelirroja ladeó el rostro. Encontrando a Adam mirar con su ceño marcado los movimientos del miembro élite comandado por Barry Burton quien se había tomado un descanso con sus antiguos compañeros, lo agradecía profundamente. El que él y Jill se encaran de distraer a su hermano venía como anillo al dedo. Así, Chris destensaba su mente antes de soltar la bomba cuando tocaran el territorio Romano.
Horas atrás, Hunnigan les había dado los mapas con diferentes puntos clasificando a las compañías antiguas de mayor prestigio; Whilpharma, Tricell con la más poderosa Umbrella. También se repartieron intercomunicadores especializados para cada escuadrón por lo cual no tendría contacto con el convoy del castaño o Chris. No lo creían de importancia, cada quien estaba al tanto de su papel.
Y Leon aún no daba indicios de volver, seguía en su habitación improvisada del cuartel general en silencio, solitario. Debía admitir que el Kennedy había cambiado demasiado, su comportamiento tosco era parecido a su hermano, aunque diferente. En ese aspecto, el rubio estaba dañado.
Recordaba a la perfección la soledad, el despertar imaginando rostros que nunca volvería a ver, escuchando las voces de Alexia y Alfred Ashford siseándole al oído su error. Los gruñidos de aquellas armas biológicas del pasado; el después, con Chris de apoyo moral con el paso de los años, sin éxito.
Luego Adam llegó a su vida. Y ahora, se casaba.
¿Podría vivir con aquello que le atormentaba?
Suspiró cansada. Después de la misión tomaría un largo descanso fuera de todo eso. Se relajaría para después planear los detalles de su matrimonio. Habían acordado mudarse juntos a la antigua propiedad de los Benford. Casarse con el hijo del ex presidente causaría estragos con la prensa. Odiaba eso, el tener que sentirse importante al ser hermana de un héroe. No le gustaba tener que lidiar con lo que significaba ser una figura política después, Adam no se mostraba incómodo con los periodistas y mientras él estuviera calmo no tenía problema alguno.
Aun así, la sensación de incertidumbre seguía ahí, sobre todo las palabras de su jefe sobre la posibilidad que daba paso a su teoría con Albert. Era mejor analizar bien las cosas antes de precipitarse.
Se ajustó el cierre de su abrigo. Se ajustó los lentes y se paró tomando la mano masculina del rubio mientras la taza de café caía al suelo.
-¿qué sucede linda?- preguntó el rubio alzando la ceja.
-No es nada… solo…- observó el paisaje- Es una noche calma…-¿Leon aún no sale de su dormitorio? Iré a verlo.
Deshizo el agarre tomando rumbo hacia las habitaciones, lo conocía bien. Hacía tiempo que trabajó en un proyecto en dicha instalación, cuando recién se había incluido al equipo especializado en traducción, hacía seis años atrás; cruzó el largo pasillo con una su linterna ya que a esas horas la mayoría de los pertenecientes dormía. Los romanos cumplían el horario estricto.
-Habitación trecientos seis- murmuró suavemente, encontrando con éxito la habitación y tocó un par de veces la puerta. Leon abrió con cierto enfado, su rostro levemente contraído por las horas bajo la almohada. No estaba durmiendo bien.
-¿qué haces aquí, Claire?- Preguntó el de los ojos azules, sentándose en un mueble antiguo, expectante.
-Vengo a Decirte que tenemos una misión de más…. Es búsqueda y captura Leon… creo que sabes contra quien vamos.
Ambos lo sabían. No tenía sentido decirlo cuando Ada había sido el tema durante la reunión de ubicación. Sabía que Leon encontraba tedioso ir tras algo lo cual estaba muerto, e irónicamente, no comentaba nada al respecto. Y decía que la debilidad emocional no significaba nada, cuando él, estaba más quebrado emocionalmente. Ada Wong aún lograba descolocarlo como en Raccoon City, al parecer ella tenía ese poder después de muerta.
-Entonces tendremos que prepararnos- respondió Kennedy- Mañana partiremos al amanecer Redfield… ya es entrada la noche, ve a dormir.
Lo estaba haciendo, nuevamente. Evitaba el tema pero lo dejaría pasar una vez más. Leon tendría sus motivos para hacerlo. Se levantó de su asiento dejando al rubio recostarse sobre el colchón improvisado. Salió del cuarto atravesando nuevamente el extenso pasillo hasta la habitación seiscientos que compartía con su prometido rubio, abrió la puerta de golpe encontrando a Adam dormir. Su mano sobre los ojos y el cuerpo cubierto por la fina camisa blanca que siempre usaba para dormir.
Se recostó a un costado, sintiendo el aroma de colonia masculina sobre las sábanas. Encontraba extraño el intentar adaptarse a compartir su espacio vital, con Adam siempre había sido fácil sentirse cómoda, desde que lo conoció. Un nuevo camino hacia la tranquilidad.
Solo era cuestión de esforzarse un poco más y acostumbrarse.
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.-Me gusta cómo sonríes… prométeme que pase lo pase nunca dejarás de hacerlo… tu hermano ha cumplido su promesa, pero yo… No puedo
Abrió los ojos de golpe. El recuerdo de esa vez aún seguía punzante en sus memorias las cuales debería ser olvidadas, enterradas en lo más profundo de su mete con los años. La culpa, esa sensación incómoda le quemaba su alma. Pudo haber hecho algo más, intentar detenerlo. No era su culpa del todo. Chris se lo dijo más de una vez después de eso.
Aparó las sábanas blancas, no necesitaba permanecer más en cama si quería despejar su mente para permanecer racional. Adam dormía y lo prefería mejor así, su estado de humor generaría preguntas las cuales no tenía ánimos de responder. Se paró comenzando a vestirse. Tomó los lentes reposante sobre la mesita de madera y una chamarra color obscuro.
Dentro de unas horas saldría el sol. Los tonos color azul obscuro del clima matutino aminoraban sus nervios; al fondo escuchó el sonido del despertador en las otras habitaciones. El sonido de las sábanas y la sillas correrse en señal de que todos se estaban alistando.
Era hora de enfrentar su averiguación sobre el virus T-verónica… acabaría con eso de una vez para poder vivir tranquilamente.
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El sonoro llamado de Barry los alertó a tomar posiciones. Se dividirían por secciones según el punto clave. Burton distribuía mapas de las ciudades indicadas. Johnson Brighton terminaba de distribuir al escuadrón élite quedándose con un tercio de ellos en España, del resto se encargaría Rebecca Chambers, tendrían al equipo de retaguardias que escoltarían a Leon, Adam lo comandaría mientras Chris tomaba puesto de artillero principal y líder oficial de la misión.
Hunnigan platicaba los detalles del intercomunicador a los comandantes de Roma. Veía a Chris más relajado en compañía de Jill y Barry. Sus amistades siempre estarían con él. No tenía duda.
Adam le hizo una seña con la mano invitándola a seguirle hasta su helicóptero. Se sentaron uno al lado del otro, mientras Leo manejaba. Aparentemente seguía fastidiado, su rostro tenso lo confirmaba tras dos horas de vuelo a manos del Kennedy. A través del cristal notaba un clima sereno. Como agentes, sabían que la calma era sinónimo de presagio o al menos eso decía su madre cuando estaba con vida. Ojalá a Chris no le fuera mal en su misión.
Las horas se hacían más rápidas tras la cuarta hora de vuelo. La vista panorámica de España se encontraba en pésimas condiciones. Los gritos de histeria mezclados con dolor retumbaban sobre el frío metal. Gruñidos pertenecientes a B.O.W.S devoradoras de sangre. Destruyendo todo, matando a personas. Tenían que darse prisa si querían acabar con todo eso, descubrir quién al culpable sería primordial para el éxito. Falta ver cómo se movían sus cartas con su otro asunto.
¿Quién había sido capaz de expandir un virus en cuestión de horas?
Claire sacó de su bolsillo el mapa donde se analizarían los puntos clave. Según este, una compañía Whilpharma se encontraba cerca.
-¿hacia dónde Claire?- Interrogó el rubio maniobrando el helicóptero. Una B.O.W se a travesó en medio camino. Su gran tamaño lo hacía una criatura peligrosa. Le recordaba a arma biológica parecida cuando rescató a la hija del presidente. El gigante abrió la boca dejando escapar bolas de ácido.
Dañaban el material. Las paredes metálicas se derretían a pesar de ser salpicaduras del líquido. Y no quería indagar más en ello pues sabía bien quien se llevó consigo las muestras del parásito.
-Claire, Adam. Tenemos que saltar
-¿acaso estás loco Kennedy?- habló el de los ojos verdes exaltado. Hacerlo era una cosa suicida y si o caían bien se romperían el cuello o un hueso. No estaba entre sus planes.-Saltar desde esta altura es irracional.
-Esta cosa va caer tarde o temprano, las hélices se están deteriorado. Tomen- les tendió sus respectivos paracaídas, soltando el volante, perdiendo estabilidad- Saltaremos cuando yo lo ordene- Esperó unos minutos mientras se calzaba el suyo- ¡Ahora!
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¿Cómo resultó todo?- preguntó una voz a su espalda. Se giró encarando a la figura femenina que sonreía satisfecha. En manos portaba las llaves de la aeronave para su próxima partida. El juego del gato y el ratón fascinaba.
-Como lo planeado. Ha logrado entrar al apogeo de armas biológicas… no creo que salgan de ahí con vida- Respondió, sonriendo con malicia nata, acomodándose la bata blanca de laboratorio. Contempló con la vista el cuartel de base para sus experimentos criogénicos. Grecia mantenía un perfil perfecto para su próximo ejemplar.
La mujer a lado caminó hasta el borde del escritorio de madera, sacando unos expedientes antiguos. Desconocía el contenido al no pertenecer a la época cuando ocurrió pero no tenía importancia, ya sabría manejar bien los aportes dados para el nuevo virus en desarrollo
-Bien, esto es la información del parásito las plagas, tal como fue el trato-La castaña cortó la distancia hasta bordear el escritorio, tomando asiento. Sonrió torcidamente contemplando una muestra antigua. El rubio hacía más fáciles las cosas al pertenecer a la famosa D.S.O
Su plan había comenzado.
-¿el misil está preparado?- asintió mostrándole la pequeña ámpula con su contenido biológico color morado- Será fascinante resurgir el poderío del virus G.
Lo era. Estaba totalmente de acuerdo con su nueva aliada. La había conocido años atrás cuando recién levantaba el laboratorio especializado. Las generaciones antiguas facilitaron la búsqueda, encontrando a Grecia en perfectas condiciones. Debía admitir que los nuevos aliados poseían lo que buscaba; poder, ambición y virus con lo cual destruir a su antojo mientras tomaba venganza de lo ocurrido años atrás, cuando habían creído frustrar sus planes, que idiotas fueron.
Tenía cuentas que hacer pagar, y, la famosa traductora estaba entre las personas a destruir.
-Perfecto. Italia será testigo de ello… que tontos fueron al dejar a los expertos en su rama sin meditarlo dos veces – sonrió nuevamente. Ya quería ver la cara de esos idiotas cuando se diera cuenta que nunca estuvieron seguros pero aún faltaba algo.
Caminó hasta llegar a la prisión donde escogía sus carnadas para experimentación. Hombres ebrios perdidos del mundo, personas que nunca serían de importancia estaban ahí, algunos ya con signos de mutación al ser sometidos con el nuevo virus que los científicos estaban creando, lo cual, le hacía sentir el poder de controlar la vida humana. Ahora entendía cómo Wesker ansiaba esa sensación de poder en aquellos tiempos cuando compartieron campo.
Encontró lo que buscaba, la celda número ciento uno. Tomó posición al frente encarando al sujeto de importancia crucial, el adaptador. Uno de sus aliados lo había encontrado en los terrenos pertenecientes a Albert, un área submarina en China y una cápsula habían bastado para tomar posesión del cuerpo. Estaba vivo, pues su virus era impresionante. El T-Verónica seguía siendo objeto de admiración al tener la eficacia completa sin signos de error. Muy pocos científicos tenían ese logro en cuanto al porcentaje. William Birkin era un ejemplo de ello aunque lo odiara. Su virus era fascinante.
Volvió a prestar su atención acomodándose el cabello. Hizo una seña con la mano alertando a los subordinados para que tomaran al prisionero. Los hombres de negro se apresuraron antes de que fueran recriminados, su líder era una persona terrible y no tenía piedad alguna peor que ellos mismos. Depositaron el cuerpo inconsciente al ser sedado antes de su llegada. Ataron las manos y los pies para evitar un inconveniente una vez despierto.
-Bien, empezaremos con la extracción del virus verónica… quiero todo mi equipo listo para y la cápsula preparada… denme la información- No lo necesitaba, pero tenía que efectuar una resonancia al cuerpo antes de ser sometido, de lo contario, sería inútil. Una figura masculina hizo su aparición con el expediente del sujeto.
-Hombre de unos treinta y cinco años de edad, cabello pelirrojo, ojos verdes sin indicio de cambio físico.
-Perfecto. Dieciocho años han transcurrido desde la incubación, está listo, está en su sistema sanguíneo…. Comencemos.
Todo transcurría de acuerdo a lo planeado, pronto, conocerían el infierno en carne viva, como siempre debió haber sido.
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Adam sentía un dolor extenderse a lo largo de la columna seguido de ardor en manos y pernas a pesar de tener los pantalones de combate. Al parecer algún objeto se había alojado el costado. Palmeó la zona encontrando una astilla metálica del helicóptero .por suerte no logró perforar hondo hasta su riñón o ya huera muerto desde hacía horas cuando estaba inconsciente. Alzó su mano encontrando otra herida alrededor del codo. Sentía el cuerpo magullado y el dolor volver extenderse a más áreas del cuerpo.
Abrió lentamente los ojos, parpadeando repetidas veces. La luz de sol lastimaba su cornea débilmente. Le ardían un poco en consecuencia a las posibles horas de inconciencia.
¿Cuánto tiempo había permanecido en ese estado?
Por la posición del sol tendría unas dos horas, comenzaba a atardecer. Recordaba a la perfección al Kennedy improvisando una caída libre sobre España; todo indicaba que había caído sobre una construcción alta, antigua que aún no abarcaba la extensión de los infectados y para ser la primera vez que arriesgaba su vida solo tenía recibidos severos daños en su cuerpo.
Empuñó su TMP comenzando la inspección del terreno. Buscó su rastreador entre los bolsillos del pantalón, agradecía las ideas brillantes de Hunnigan. Buscó con la miraba el primer punto que indicara respuesta, siendo Claire la primera en el buscador. No se encontraba lejos, por lo cual estaba profundamente aliviado. Recorrió el pasillo del antiguo edificio en deplorables condiciones. La B.O.W. debía haber estado ahí ya que estaban los charcos de ácido quemando los suelos, haciendo débil la estructura.
Le dolía la columna horrores. Su brazo seguía desangrándose. Su prometida tenía toda la razón cuando le dijo que no tendrían un descanso de paz, lo confirmaba al apenas entrar al territorio y ser emboscados. Suspiró al encontrarse a unos metros del GPS de Claire. Atravesó con dificultad la distancia faltante distinguiendo el largo cabello pelirrojo.
Tenía el rostro ligeramente empolvado, marcas de arañazos pero estaba bien, al menos exteriormente. Acarició su mejilla haciendo movimientos sobre ella, intentado despertarla.
-¿Claire… estás bien?- la pelirroja abrió los ojos, encontrando los orbes color verde claro. Sentía su pierna lacerada y posiblemente tendría problemas en su hígado por la posición pero sobrevivieron a la caída.
Y ahí notó lo grave que estaba el rubio, su codo sangraba con insistencia. El rojo color de sangre le recordaba a Rockford, más en concreto, a un prisionero el cual la ayudó a salir. Todo parecía volver a repetirse.
-¿dónde está Leon?- le preguntó pausadamente, intentando ponerse de pie. Adam negó con la cabeza.
-No lo sé… pero tenemos que encontrarlo. La estructura caerá en cualquier momento- Un sonoro chirrido desvió su atención. Había una criatura frente a ellos, sus rasgos le hicieron querer maldecirse en mil idiomas al reconocerlo. Estaban en problemas.
Y algo le que era solo el principio.
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¡Hola! volví con el siguiente capítulo en el cual ya van tomando su propio camino. ¿Qué sucederá? ¿Claire logrará salir de ahí con Adam? ¿Dónde diablos está Leon? Y ¿quiénes serán los culpables del atentado? Claramente se ve que son varios… joo, tendrán que seguir leyendo xD
Capítulo largo… creo que ya me voy adaptando a escribir más n.n
Respondiendo los cometarios…
Ary, Mire… creo que van a amarme/odiarme por este capítulo, aunque creo que ya se los había dicho xD espero les guste (o no) el sufrimiento físico de Adam jajajajaja
ClemMosser... es cierto. Wesker es casi como Kenny, siempre lo matan y reviven xD ojalá te guste este capítulo. Aunque haya más dudad que interacciones jajajajaja.
Nelida, amiga Adam es un amor *-* y sobre el virus T... bueno… ya lo hablaremos por Facebook n.n espero te guste maltrato psicológico una vez más xD
AdaHetfield6… ¿siempre te dejo con la intriga? Bueno… creo que otra vez lo volví a hacer jajajajaja, sé que esto te gustará como fiel amante del drama n.n
MiKu Dixon… espero que a lo largo de mi historia eso no cambie… las cosas se van poniendo peligrosas yeso que estamos en los primeros capítulos ¿te imaginas como serán los siguientes?
Alexa Hozuki: Amiga, me alegro que te guste. Prometo trabajar en el SuiKa. Cueste lo que me cueste.
SaraKennedy007: No creo poner a Adam como un patán… es muy diferente a todos los hombres de la B.S.A.A, así que no va mucho con su carácter. Espero que te guste así n.n
NaruHinaforever… ya verás lo que continúa en el siguiente… vas a amarme/odiarme con el asunto de Claire xD y Ann espero que te guste, te prometo más drama que esto: 3 en el próximo.
Creo que eso es todo
Capítulo 4: fantasmas (oh sí, ya tienen una idea de lo que sigue con ese título xD)
Espero sus comentarios, Críticas y/o amenazas de muerte. Un saludo.
Fatty Rose Malfoy…
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