N.A. Listo el nuevo capitulo. Muchas gracias a todos los que me han dejado reviews, me hacen la autora más infinitamente feliz del mundo con sus palabras. Este capítulo va para emily candy brigth, espero te guste ;)

La canción en turno es: Epifanía de La Oreja de Van Gogh

3- Epifanía

El primer contacto intimo entre ellos había estado tan cargado de energía, de pasión y de sinceridad que se sintieron como en un sueño, como anestesiados, como si caminaran entre nubes, el hecho de besarse de ese modo los hacia creer que ya no podían estar separados, que tenían que terminar lo que habían empezado, que tenían que estar juntos y ser francos con lo que sentían, y a esas alturas ya no podía haber nada malo en ello.

Con sus labios atrapados con los del otro se dieron cuenta de que llevaban años soñando con ese momento, años manteniéndose firmes y evitando la tentación de lanzarse a los brazos del otro. Se separaron un par de veces a tomar aire antes de volver a besarse... Después de unos minutos se detuvieron, jadeantes, planteándose interrogantes por primera vez.

-Aarón... –Emily habló para resistir la tentación de volver a perderse en sus labios- ¿qué va a pasar con nosotros?-

-Sería difícil decirlo, Emily...- dijo él recuperando el aliento y deseando volver a perderlo con ella- pero tal vez sólo deberíamos dejar que pase lo que tenga que pasar entre tú y yo- dijo volviendo a acorralarla contra la pared- lo que ha debido pasar entre nosotros hace tiempo- dijo y le besó el cuello

-Aarón... tal vez debamos parar... no es el lugar- dijo Emily tratando de mantenerse firme

-Emily, te quiero- dijo él sin poder separarse de ella

Esas palabras significaron la perdida de todo el autocontrol que Emily intentaba mantener, que Aarón Hotchner, su amor secreto, se atreviera a confesarle que la quería era más de lo que podía esperar de esa noche, era un delirio maravilloso en el que quería perderse en ese mismo momento. No debía... pero era tan delicioso.

Ni yo debo, ni tú puedes
Te suspiro por última vez
Pero son dos labios tan corteses
Que caen como la nieve, encima de mi piel.

A partir de ese momento separar sus labios no era una opción que quisieran, detener el viaje de sus manos por el cuerpo del otro tampoco. Ella le sacó el saco a Hotch con habilidad y comenzó a desabrochar su camisa, al tiempo que se sacaba sus propios zapatos, estaba perdido en él, absolutamente perdida, ya ni siquiera le importaba donde estaba o si era buena idea... si se sentía tan bien, debía ser una buena idea.

De pronto él se detuvo y se alejo de ella sin previo aviso, ella se sorprendió, se asustó incluso un poco, ¿él había decidido que no le gustaba? ¿se había arrepentido e iba a volver a los brazos de Beth?, casi tembló cuando él se alejo; pero él camino hasta la ventana, miró medio segundo hacia fuera y cerró las cortinas, de ese modo nadie tenía que saber que estaban ahí, podría pasar un buen rato antes de que alguien decidiera buscarlo y nadie los buscaría ahí, Emily sonrió, él estaba resultando muy precavido.

-Emily, hermosa... ¿Segura que quieres seguir aún?- le preguntó él acercándose a ella terminando de desabotonarse la camisa

-Si vuelves a preguntarlo me iré, Aarón- dijo ella tomándolo por el cuello- así que silencio, sólo quiero estar contigo-

Se siguieron besando, enamorados totalmente del otro y del momento en si... Sus bocas, sus rostros, sus cuerpos cada vez más cercanos al del otro, cuando él se aventuro al cierre del vestido de Emily, ella lo empujo directamente a la cama y él la jaló tras ella; Emily dejo que Hotch le quitará el vestido y deslizará sus manos por todo su cuerpo... el momento era increíblemente perfecto y delicioso, no podía pedir más, a menos que...

-Aarón- susurró entre gemidos- te quiero... de verdad te quiero y... necesito saber que tú...-

-Calla hermosa... te quiero, sabes que te quiero- contestó él moviendo las almohadas bajo ellos para acomodar a la preciosa morena bajo él

"Te quiero" eran las palabras perfectas para esa noche entre ellos, un baile intimo, miradas secretas que elevaban el sentimiento prohibido que crecía entre ellos, palabras perfectas y esa noche en la que ella y él se pertenecerían totalmente. Y si era incorrecto o inoportuno ya no importaría ni un poco. Mientras Emily se deshacía de los pantalones de Hotch ya no le importaba, y mientras él deslizaba sus labios sobre su clavícula y hacia sus pechos ya ni siquiera podían concretar pensamientos lógicos.

Con tus dedos en mi espalda
Me dibujas para adivinar
Y al seguir tus manos insolentes
Mi cuerpo se estremece
Y dejo de pensar.

Sus susurros se convirtieron en jadeos acallados por sus propios besos, las manos de Hotch lograban hábilmente hacer que la mente de Emily viajará por las fantasías más perfectas y nada se comparará a ese momento. Hotch se deshizo de la ropa interior de Emily y fue besando cada milímetro de su desnudo y maravilloso cuerpo bajo él, deteniéndose en cada punto que acrecentaba los gemidos de Emily y disfrutando su piel sudorosa, la curva perfecta de su cuello, el movimiento de su clavícula y su vientre mientras su respiración se agitaba, sus pechos claros perfectos y deliciosos ante sus labios, el modo en que ella repetía su nombre a cada beso en su cuerpo, el deleite de tocar sus piernas y deslizar su mano hasta sus muslos.

-Aarón...- susurró ella y se desenredó un momento de los brazos de Hotch, y se levanto quedando hincada sobre la cama y frente a él- ¿cómo es que yo estoy desnuda y tú no?-

-Podemos remediarlo rápido, hermosa- contestó él, también hincado, pero en ningún momento la soltó ni dejo de besarla- Emily eres tan hermosa... –

Pero Emily no lo dejo continuar porque puso manos a la obra para deshacerse de sus pantalones y dejarlo desnudo también... en igualdad de condiciones, sentimientos al desnudo y cuerpos también. No había marcha atrás. Emily lo miró y sonrió, con los ojos brillantes, cargados de deseo, de un incontenible deseo de tocarlo, de besarlo, de perderse en él y de pertenecerle, de oír sus gritos contra ella... Deslizó sus manos sobre el cuerpo desnudo de Hotch con lentitud y seducción al tiempo que mordisqueaba el lóbulo de su oreja y sentía como él se excitaba más contra su cuerpo. Él la tomó por la cintura posesivamente y la pegó a su cuerpo, sus ojos sólo la miraban con deseo, con lujuria, con la necesidad imperiosa de poseerla en ese momento.

-Emily... cariño... – susurró él sintiendo la necesidad de entrar en el cuerpo de Emily- si no te hago el amor ahora mismo me volveré loco-

-Soy toda tuya, Aarón- susurró ella dejándose caer sobre las sabanas incitándolo a acercarse más, a posicionarse entre sus piernas y fundirse con ella

Solos tu y yo, descubriéndonos
Despeinando a besos tanto amor sobrenatural
Manto sideral sobre los dos
Una epifanía de amor
Sin confesión.

Hotch besó los labios de Emily con pasión, con furia, mientras la acariciaba, mientras se deslizaba entre sus piernas y de golpe entraba en ella, fundiéndose con su cuerpo, mezclándose por dentro, repitiendo una y otra vez el golpe y escuchando como ella gemía y gritaba su nombre. Emily tomó las sabanas y enterraba sus uñas en ellas para evitar clavarlas en la espalda de Hotch. Llegaron al éxtasis juntos.

Es electricidad
Ultra pasional, sin condición
Con este epitafio,
Se va nuestra amistad.

Se quedaron juntos recuperando el aliento, sólo mirándose y respirando agitadamente y sonrieron... tras unos minutos supieron que la culpa vendría y no quería que los encontrará aun mirándose. Era hora de volver abajo a la fiesta. Él se levanto antes que ella para recuperar su ropa. Emily soltó un hondos suspiro, al menos había vivido los minutos más perfectos del mundo y nadie podía arrebatárselos.

-Emily...- le susurró él después de unos minutos, antes de dejar la habitación- No me arrepiento de nada-

-Te quiero...- le contestó ella y lo dejo salir primero- y aun debemos hablar mañana-

Ella no se arrepentía de esa noche, de ese maravilloso momento, de ellos juntos, pero si había algo de que arrepentirse sobre ello: después de esa noche ¿cómo iba a irse después de haberlo tenido? ¿cómo dejarlo?... Suspiró hondo y también regresó a la fiesta.