Debo aprender a grabar mis correcciones antes de que pase un incidente, pero bueno que bueno que nos vemos por aquí desde hace tiempo trabajo en este capitulo pero realmente tengo poquisimo tiempo libre pero al fin esta.

Nada me pertenece todo es obra de Craig B.


HILLWOOD

HELGA.

Hace más de tres meses que gradué, desde entonces no veo a Lorenzo pues regreso a New York donde trabajaba en un despacho jurídico y Braynie esta recorriendo el país buscando el trabajo ideal, mi hermana quería que me quedara pero estaba decidida a ir a Hillwood aunque temía lo que sucediera, la última vez que lo vi me dijo que iría a Hillwood pues allí vivía su mejor amigo que para el colmo de los casos resulto ser él.

Abrí la computadora y entré en mi página social, que realmente solo había hecho por petición de Lorenzo aunque nunca lo utilizaba y como tenía costumbre últimamente entre en la página de mi ex compañera de cuarto. En el perfil allí estaba él a su lado sonriendo.

Eso me dejaba muda, realmente nunca pensé que Arnold hubiese estado tan cerca y yo no me hubiera dado cuenta y todo porque él me mostró su foto antes de marcharse, ¿realmente Arnold y yo estuvimos tan cerca y no nos encontramos?

Es cierto nunca estuve en la habitación más que a la hora de dormir, recuerdo que Samantha me tachaba de "libertina" aunque realmente no puedo creer que ella me diga eso cuando había filmado varias películas de bajo presupuesto con baja ropa también, así como la infinidad de fiestas a las que asistió sus primeros dos años de la U, pero según ella ahora todo era distinto que tenía un novio.

Pero realmente entre Lorenzo y Braynie no tenía tiempo y no quería charlar con otros, no soportaba estar encerrada en el cuarto pues después de mi auto encierro en casa de Olga casi podía decir que era claustrofobica de modo que antes del amanecer escapaba al gimnasio donde nadaba y corria hasta la hora de las clases, además de que mis trabajos entre el diario, la consejería y la biblioteca no tenía tiempo de pensar en algo más, así como tampoco tenía las ganas, recuerdo que vi su nombre un par de veces sobre el mío en la biblioteca y después lo esperaba para verlo allí pero nunca ocurrió así que simplemente me aleje de donde estuviera Samantha y por ende de él aunque yo no lo sabía.

El teléfono timbre y me sacó de mis pensamientos, Charlie y mis sobrinas desayunaban junto a mí cuando conteste y sonreí al escuchar la voz de mi mejor amigo. Por alguna razón siempre esperaba que fuera otra persona pero imposible no tenía mi celular.

- Hola

- Hola nena.

- Sabes que te golpeare cuando te vea. - dije sonriendole.

- Te tengo una noticia. Encontré donde viviremos.

- ¿Tu y yo?

- Claro, eres mi novia.

- Wow eso es una novedad. Bien cariño donde esta nuestro nido de amor. - Mi cuñado alzo la ceja y me miro sonriendo. - Braynie. Espero que tengamos vista al mar.

- Lo siento tienes vista a una calle pero el techo es de cristal y tenemos acceso a la azotea.

- Eso es genial. ¿Iremos a algún encantado país?

- No para nada iremos a Hillwood. De hecho vendrás.

- ¿Qué? - me quede congelada aun no le decía a donde me mudaría solo lo sabía Lorenzo y mi hermana pero dudaba que Lorenzo se lo dijera.

- Si, me han dado el trabajo en el diario de aquí y llegue hoy. Tu hermana me dijo que planeabas mudarte acá.

- ¿Estas en Hillwood?

- Sorpresa. ¿Creíste que te dejaría? De hecho estoy charlando con tu padre y te manda saludos.

- Ok esto es... ¿Cómo sabes quién es mi padre?

-Bueno la empresa de tu padre no es una tienda de esquina, vamos eres más rica que yo. Espera te lo comunicaré.

-Hola Helga - dijo la voz de mi padre - tu novio me ha dicho que regresaras, eso me da gusto, yo espero verte, sabes lamento lo que paso, no es que…

- Hola papa. ¿Has estado bien? - Mis manos tiemblan cuando escucho su voz, hace tres años que no hablamos y sé que él tampoco sabe que decir.

- Si, ya nos veremos, te pasare a Brayan.

- ¿Le dijiste que eres mi novio?

- Bueno me di la libertad, pero por más que lo niegues acepta que te mueres por el título.

- Claro.

- Te veré en el aeropuerto. - dijo colgando el aparato evitando que le dijera todo lo que estaba a punto de decirle.

Mire a mi cuñado que me sonreía.

- Entonces ¿tú y Braynie? Olga me lo dijo pero no lo creí.

- Claro que no. Lo sabes y él lo sabe.

- Helga te conozco desde hace 4 años y nunca te he preguntado pero, ¿tienes algún novio o algo parecido? - lleve mi mano a mi cuello y el sonrió. - Por eso lo pregunto por el corazón en tu cuello. Sabes - dijo dejando el diario en la mesa - Realmente no he querido que Olga me diga nada sobre lo que pasó cuando llegaste, pero estoy segura que realmente amabas a alguien cuando llegaste aquí ¿estoy en lo cierto?

- Oh - dije suspirando - hubo un chico, hace años cuando me vine a Canadá, pero no terminamos bien, si lo amaba mucho, pero el, es complicado.

- Y sabes algo de él?

- No. Le deje el teléfono de la casa donde vivían cuando llegue a Canadá, pero nunca llamó creo que me odia, realmente le rompí el corazón y después nos mudamos y simplemente me di por vencida.

- Bueno tu le sigues queriendo. - dijo como una afirmación - realmente dudo que tu le puedas romper el corazón a alguien, quizá de tu hermana lo creería, pero dime ¿tu lo has buscado?

- No, ¿que podría decirle? Hey Arnold, fíjate que te deje porque tenía miedo de que dejaras la escuela, tus sueños y todo lo que amabas por mí, ademas si mama moría me acusarían de asesinato y no quería verte envuelto con eso, no cuando tu y tu familia me ayudaron tanto. - Cerré la boca al ver que había hablado en voz alta.

- Bueno, donde vives no es tan grande - dijo ignorando mi exabrupto - así que tarde o temprano lo verás, debes estar lista para eso y para saber que quizá esta con alguien mas. - eso me dolió pero lo sabía Lorenzo me lo dijo. Ahora lo veía diariamente en su red social. Aunque era doloroso era la verdad.

- lo se. Pero vive en New York así que no lo veré.

- Además, por otro lado, Brainye realmente esta interesado en ti, quizá si le das una oportunidad.

- Lo pensare. - dije sonriendo - Gracias Charly por todo.

- Para eso es la familia. - dijo volviendo a su libro.

- Claro, iré a empacar.

- Olga envió tus cosas que tenías en el garaje, asi que deben haber llegado a casa de tu padre.

Subo a mi habitación y comienzo a guardar las pocas pertenencias que me quedan, mi hermana me dejó una bolsa de obsequio sobre la cama y al abrirla encontré un hermoso diario de cuero.

Lo abrace y sonreí, tomé mi pluma favorita y comencé a escribir.

Inicio una nueva historia, mañana estaré de nuevo en casa y me pregunto Veré a Arnold? Seguirá allí o estará cumpliendo sus sueños? Solo te prometo una cosa, cuando lo vea prometo explicarle todo, toda la verdad.

Cierro el diario y lo meto en mi bolsa, realmente se que eso no es verdad, pues ahora se donde esta y estoy segura que no lo veré. Debo terminar de empacar porque el vuelo sale en la noche y llegará en la madrugada a casa.

El vuelo es corto y llegamos justo a tiempo. Al descender con mis maletas veo a Brynie con un enorme cartel que dice "H.G. mi NENA"

- Eso no es gracioso - digo envolviéndolo con mis brazos mientras él me estrecha.

- Eso significa que no me matarás?

- Te he extrañado suficiente como para no asesinarte. Pero pongámonos al día y luego veré si te mato.

El tomó mi maleta y yo me colgué en su brazo mientras caminaba por el aeropuerto intentando escucharlo mientras mi mente viajaba al pasado a la ultima vez que lo pise.

- No creo que me hayas extrañado si sigues ignorándome.

- Lo siento estaba recordando, hace años que no volvía, es diferente.

- pues seremos dos turistas - dijo sonriendo - la próxima semana es algo como la guerra de los tomates y nos han invitado.

- ¿la guerra de los tomates? Eso es gracioso, creí que había dejado de hacerse esa conmemoración.

- Llegamos hogar dulce hogar. Es un poco chico pero te gustara. Aunque hay que subir varias escaleras.

- No te preocupes no son mis archi enemigas.

Entramos en el edificio, era como una zona de departamentos en una casa de huéspedes. Había fotos y una pequeña sala al entrar y subimos tres tramos de escaleras y nos detuvimos en una puerta roja.

- Solo debo decirte algo, compartiremos la cocina y el baño.

- Oh - dije. - ¿y si es un chico guapo y sexy?

-Espero que no, aun no lo conozco pero al parecer se va temprano como a las cinco diariamente y regresa pasadas las 11 de la noche así que no lo veremos y no me preocupa demasiado, si no me has hecho caso a mi que soy un encanto dudo que un desconocido logre mas que yo.

- Eso Señoras y Señores es confianza. -dije alzando las manos como si fuera a darle una ovación.

- Vamos a dormir, niña graciosa - dijo mi amigo.

- Creo que quiero desempacar.

- Ok te toca la cama de arriba pero hoy la usaré yo la otra esta abajo sacala cuando termines.

- ¿No me ayudaras?

- ¿Quieres que te ayude?

- Realmente no. Pero descansa.

El se fue a la habitación y yo me quede allí, mientras escuchaba en el teléfono el mensaje de mi hermana por irme a vivir con un chico pero era Brainye y mil veces prefería estar con el a con una desconocida.

Arnold.

Al amanecer me vestí y me encontré con varias cajas en la cocina, por lo visto los nuevos inquilinos ya estaban con la mudanza. Un golpe en la puerta me distrajo y abrí la puerta.

- Hola, hola - dijo mi novia entrando en la habitación. - Esto es tan lindo.

- Hola Samy. ¿Que haces aquí? - dije sorprendido sin saber que hacía ella allí.

- Vine a darte una sorpresa, estoy de vacaciones esperando una llamada de la revista y decidí venir a verte. Además Lorenzo me dijo donde estarías.

- Sabes hoy trabajo y se me ha hecho tarde, desayuna algo y puedo dejarte en tu hotel y te veré por la tarde.

- Arréglate y vayámonos yo he desayunado en el aeropuerto, llegue hace como dos horas pero no quise despertarte. - dijo haciendo un puchero.

Me siguió a la habitación y se sentó en la cama deshecha.

- ¿Tuviste un buen viaje? - le pregunte mientras buscaba mi camisa para ir al trabajo.

- Regular, mucho que hacer ya sabes pero tranquilo, creí que no podría venir. Quieren que el lunes este en Londres, de modo que solo quizá estaré esta semana, pero bueno conoceré a tu familia aunque… - dijo guardando silencio.

- Mamá quiere conocerte, esta muy entusiasmada.

- Oh realmente Arnold - dijo suspirando - no creo que estemos listos para eso de conocer a nuestros padres, digo creo que tu familia debe ser muy linda pero, es como entrar en un compromiso mayor, yo no se si estoy lista, digo es como si nos comprometieramos.

- Bueno - dije mirándola - de eso se trata, me voy a duchar no tardo, hablaremos en un rato.

Cuando salgo la encuentro sacando libros de varias cajas.

- Cariño debes desempacar se ve horrible esto lleno de cajas. Casi parece mi habitación con mi compañera amante de los libros. Por cierto nunca te lo pregunté ¿Lorenzo terminó con su novia?Quise preguntarle a él, pero como que no somos muy amigos.

- No. ¿Porque lo preguntas?

- Solía pasar mucho tiempo en mi cuarto el último semestre. Creo que viajaba allá casi cada semana y bueno un par de veces paso allí la noche, ya sabes eran dormitorios mixtos y todo eso, pero no creí que fuera ese tipo de persona. Además supe que fue hace unos meses a Harvard.

-La hermana de la esposa de su hermano graduó allí, quizá la fue a ver se que son amigos, ademas sabes que los chismes me molestan.

- Pero Arnold es tu amigo.

- Y si él no lo ha mencionado es porque no es importante.

- Pues debes preguntarle. Y volviendo a lo otro debes desempacar.

- No he tenido mucho tiempo.

- Lo bueno es que estoy aquí para ayudarte. - dijo sacando los libros y los papeles que eran anotaciones que fueron a dar directo a un bote de basura - ¿Oye este sobre lo tiro? Tiene un número escrito, te servirá aun? Parece una clave o algo así.

- No lo se - dije tomando el sobre que tenía en la mano.

- Realmente no es mucho, simplemente no empacaste bien. - dijo vaciando la segunda caja y colocando los libros en el librero.

- Vámonos - dije guardando el sobre en mi bolsillo.

- Espera quiero que hablemos sobre nosotros. - La mire sin comprender y me senté delante de ella - Querido seamos sinceros, nuestra relación es cómoda y no estoy dispuesta a cambiar eso en este momento conociendo a tu familia.

- ¿Defines nuestra relación como cómoda? - dije un tanto irritado.

- Bueno si, no hay compromiso serio, nos vemos de vez en vez y no hay dramas amorosos. Es muy cómoda.

- Pues no creo acostumbrarme a la comodidad. - dije - Pero pensé que te gustaba y que deseabas algo serio.

- Si eso es verdad, debo decir eres diferente a los que he conocido, por eso decidí salir contigo en la universidad. Pero creo que seguir adelante no estaría bien. Es mejor terminar. Se que tu y yo no estamos cien por ciento comprometidos con esta relación.

- Samantha realmente no es el mejor momento.

- Lo es, porque se que tu madre quiere conocerme, no quiero lastimarte pero debemos aclarar esto, tu amas a esa chica.

- Sam...

- Se que no te gusta tocar ese tema pero es necesario, no puedo estar yo en tu corazón mientras la tengas a ella.

- Yo no tengo a nadie.

- Claro que si! - dijo alzando la voz - Deja de mentirte Arnold, aun la amas - dijo poniendo en mis manos el corazón de cristal que me regalo Helga en navidad, olvide que aun lo tenía.

- De donde...

- Si esto ha viajado contigo de Harvard a Nueva York creo que realmente aun vive allí, el día que decidas dejarla ir ese día nuestra relación dejara de ser cómoda y podemos comprometernos.

- Realmente lo siento.

- Estaré bien - dijo sonriendo. - Pero lo haré oficial hasta enero, no me harás pasar las fiestas sola aunque yo estaré en Londres y tu aquí.

- Bien.

- Ahora llévame al aeropuerto, creo que regresaré a New York.

- Puedes quedarte conmigo.

- No, mejor no - dijo colocándose sus gafas de sol - Dile a tu hermana que me envié el vestido, estemos juntos o no yo hice una promesa.

- Mi hermana te espera el sábado en la conmemoración.

- Disculpame con todos.

El viaje al aeropuerto fue en silencio, ella tomo su maleta y se bajo sin despedirse, sabía que era nuestro adiós pero yo no hice nada para detenerla, ella tenía razón no había compromiso con nosotros, se que mi madre me dará un sermón sobre que el no crió un hijo para ser así, pero realmente no tengo otra cosa que ofrecerle, mi corazón no ha sanado, no le he permitido sanar y probablemente no lo haré, bien dice la canción que el amor verdadero es tan solo el primero y ese escapó hace muchos años ya.

Entré en la clínica directo a mi oficina. Realmente no tenia por que trabajar, siempre iba a verla, pero despues de lo ocurrido temprano hoy pero necesitaba ocupar mi mente y ahora era un lío.

Saque el sobre que me entrego Sam. Sabia lo que era, allí Helga me entrego el teléfono y su despedida. No tenia nada escrito. Al abrir la solapa allí estaba el teléfono que Sam menciono y otros cuatro dígitos al lado.

El numero lo conocía era el de ella, lo marque tantas veces hasta que el buzón se lleno. Mire los cuatro digitos al lado y en ese momento lo comprendí, levante la bocina y marque el numero.

Su jovial saludo me hizo extrañarla, deje de marcarlo cuando el mensaje de buzón lleno me dijo que no podíamos hablar más y en ese momento yo marque los cuatro dígitos.

"Bienvenido a su buzón usted tiene 99 mensajes por escuchar - esos eran mis mensajes los había contado lo siguiente me dejo sin respirar - y uno que es urgente. Mensaje urgente. La fecha era cuatro años atrás.

Su voz sonaba llorosa y había ruidos, gritos y sonidos de bocina al fondo.

Arnold, hola, antes que me odies quiero explicarte todo aunque realmente no se como hacerlo, mis pensamientos son confusos y solo quisiera estar a tu lado. Pero una parte de mi no puede hacerlo porque seria injusto para ambos. No odies a Gerald por esto, el simplemente me ayudo a hacer algo que sin su ayuda yo hubiera hecho.

Te amo tanto que estoy dispuesta a irme por ti. Quiero que cumplas tus sueños que seas feliz y hagas lo que siempre haz soñado no quiero atarte por lastima cubierta por amor.

Espero poder explicarme, por eso me voy tu debes seguir adelante sin mi y yo son ti aunque tu seas la única verdadera familia que he conocido.

Se feliz, ama a alguien, ríe y recuerdame como aquella chica afortunada a la que alguna vez amaste.

Iré a casa de mi hermana el numero es... llámame prometo explicar todo. No te sientas obligado a nada, si no lo haces aceptare tu decisión y me quedare fuera de tu vida, nunca mas sabrás de mi. Te amo.

El sonido del fin del mensaje me hizo repetirlo una y otra vez, entonces me dejo el mensaje ella realmente esperaba que las cosas se arreglaran.

Tome mi celular y marque el numero después de un par de timbrazos una mujer me contestó.

- Hola.

- Disculpe ¿se encuentra Helga Pataki?

- ¿Pataki? No creo que tiene el numero equivocado.

- Lo siento pero ella vivía allí hace unos años. Rubia de ojos color miel.

- Bueno aquí solia vivir una chica así, pero no se apellidaba Pataki, recuerdo que era la hermanita de Olga la recuerdo una chica muy linda.

- Si, es ella, usted ¿sabe donde se encuentra?

- Ellos se mudaron lo siento no se donde puedes localizarlos.

- Pues gracias. - dije colgando el teléfono y me quede mirando el papel. Allí estuvo mi respuesta todos estos años y simplemente lo desperdicie, todo el dolor acumulado en este tiempo comienza a removerse dentro de mí, pues realmente no le di una oportunidad de explicarse y solo simplemente me llene de dolor.

Miro la oficina y se que no quiero estar aquí, tomo mis llaves y mi teléfono y salgo al único lugar donde quiero estar en estos momentos, en casa.


Ambos estan en el mismo lugar de modo que falta poco para que se reencuentren, bueno espero que les haya gustado el capitulo, nos vemos antes de navidad, así que solo ajusto unos detalles y subo el siguente.

Gracias por leer y sus comentarios.

Feliz fin de semana

IRES