-Eso estuvo bien. -Afirmó Magik, a quien el romance y los sentimientos le parecían completamente ajenos.
-Deja a los Phoenix Five.
-¿Qué? No puedo hacer eso...les debo mi lealtad y sólo queremos el bien de los mutantes.
-Eso no es lo que dicen los Avengers. -Suspiró Leah. -Creen que debemos frenarlos porque la fuerza del Phoenix los está volviendo corruptos.
-¿Debemos? ¿Estás del lado de ellos? ¿Y qué rayos saben ese grupo de idiotas? -Magik se alteró. Si una cosa no toleraba era que se pudieran en su contra.
-Es lo que he escuchado, no sé mucho al respecto.
-Ellos sólo aparecen cuando todo está arreglado y para quedar bien con los medios internacionales, los que hacemos el trabajo sucio somos nosotros.
-¿Y cuál es ese trabajo sucio del que hablas? Quiero que me enseñes. -Leah parecía seria al decirlo e Illyana quedó sorprendida. Por lo general jamás la escuchaban cuando se trataba de revelar las intenciones del grupo, pero Leah parecía tener una gran disposición.
-Hemos reconstruido un lugar para los mutantes, se llama Utopía...-Magik no sabía por dónde empezar. -Gracias al Phoenix podemos traer estabilidad y esperanza a la raza mutante, pero los Avengers se niegan a cooperar y están en contra de todo lo que hemos logrado.
Leah escuchaba atentamente cómo Magik le narraba cómo habían llegado a apoderarse de la fuerza del Phoenix en la Luna, de lo complicado que era lidiar con el obstinado de Namor e incluso de algunos futuros planes para la humanidad. Era cierto que en algunas ocasiones el Phoenix parecía dominar a la rubia y un éxtasis se apoderaba de ella cuando mencionaba ciertos temas relacionados con el futuro y la gobernación mundial, pero la asgardiana la entendía a la perfección y no parecía importarle. A medida que la mutante hablaba, la chica de Hel comenzó a recordar el por qué se había enamorado de ella.
-¿Qué pasará con el Limbo? -preguntó.
-Seguiré gobernándolo aunque Cyclops planea repartir ciertos terrenos para cada uno...habría una mejor administración a nivel mundial.
-¿Y qué hay de Hel?
-Imagino que despojaríamos a Hela de sus dominios a menos que cambie de opinión y quiera ayudarnos. Podríamos considerar eso. -Magik no estaba muy segura de lo que los otros 4 propondrían y ya el hecho que se pusieran de acuerdo en algo era muy complicado.
-¿Por qué no dejas a los Phoenix Five y escapamos de todo esto?-le propuso Leah. Sonaba como todo un disparate, pero no perdía nada con intentarlo.
-No puedo abandonarlos, Leah. Y tú tampoco podrás escapar de las garras de Hela.
-Hela es lo que menos me preocupa ahora mismo. -Dicho esto, la doncella de Hel se acercó a la rubia para darle un pequeño beso en la boca. Al principio fue corto, pero Magik tomó la iniciativa y lo tornó más intenso y agresivo, como si hubiera esperado ese momento por años y Leah no podía estar más complacida.

Los días siguientes fueron los más felices que Leah haya podido recordar. El despertar a Illyana por la mañana se había convertido en una de sus tareas favoritas y verla dormir era aún más apasionante para ella. Como Leah no necesitaba dormir, pasaba toda la madrugada y parte de la mañana admirando el hermoso y delicado rostro de la chica demoniaca. ¿Cómo era posible que aquella misma persona fuera una de las gobernantes más crueles que existía en ese momento? No le importaba nada. Se había entregado a su amada en cuerpo y alma y nada podía ser más perfecto que eso.
Si Illyana necesitaba que Leah cooperara con los Phoenix Five, lo haría. Si quisiera hacerse con los dominios de Hela y tendría que ayudarla a derrotar a ésta, también lo haría. Nada ni nadie se interpondría entre ella y su amada reina del Limbo, por lo que estaría dispuesta a hacer lo que Illyana le pidiera. Tenían una especie de conexión especial y única que jamás había sentido con alguna otra persona, ni siquiera con Loki y el tan sólo recordar a ese despreciable traidor le provocaban náuseas. Magik no la dañaría a diferencia de él, pero tampoco ella estaba muy segura de los sentimientos de Magik. ¿Sentía lo mismo por ella? ¿De verdad sentía una conexión o sólo se trataba de una relación sexual y meramente pasajera?

Pasaban la mayor parte del día y si es que existía día alguno en el Limbo, en la cama. No necesariamente teniendo sexo, sino que hablando de un sinfín de asuntos o a veces contemplándose en absoluto silencio. Y los días poco les importaban, aunque Leah sentía que había vivido toda una eternidad en ese curioso castillo con olor a azufre, lleno de criaturas sirviéndole a Illyana y procurando no molestarles cuando se encontraban en la habitación.
Apenas Magik dejaba el cuarto, todo un grupo de demonios informaban a la chica de distintas situaciones y el deber la llamaba. Algunas veces la rusa se iba por unos pocos minutos, a veces por horas, pero siempre regresaba para complacerla.
-Te noto preocupada. -dijo Leah una noche.
-Namor quiere que ataquemos a Hela y cree que eso obligará a los Avengers a salir del escondite.
-Hela es demasiado poderosa, ¿quién se cree que es?
-Nosotros somos invencibles, Leah. Perfectamente podemos derrotarla y también a los bobos de los Avengers como ya hemos hecho antes.
-¿Y qué pasará con Hel? ¿Quién lo gobernará? -La doncella estaba algo nerviosa y temía por el destino de su hogar.
-Dime las zonas vulnerables del palacio y yo misma despojaré a Hela del cargo y te haré reina. -replicó Illyana dándole un encantador beso a la chica.
-Te diré todo lo que sé, amor.
Magik sonrió.