Aquí llega el tercer cap. He decidido hacerlo un poco más largo, sé que hay quien está pensando "¿Esto es romántico?" XDD y les contestaré: No, pero todo tiene un principio y si no fuera así no sería propio de Clarisse, la dura hija de Ares XD.
En fin, disfruten, comenten si quieren, escuchen música si les da la real gana... XDD It's up to you.
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Clarisse's Pov
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Los metales se golpearon entre sí una cuantas veces y nos hicimos sangrar mutuamente. El se iba curando sobre la marcha mientras que mis heridas no se cerraban con tanta agua, pero me dio igual, me lo estaba pasando de lo lindo con alguien que tenía un nivel tan bueno de espada. Normalmente sólo puedo tener competencia con Luke y con mis hermanos pero Luke prefiere enseñar a los niñatos cómo manejar la espada sin morir en el intento y a mis hermanos nunca me he permitido hundirles la hoja de la espada en la pierna cómo estaba haciendo en ese momento con Prissy.
Me emocionaba con cada golpe que conseguía asestarle, me sentía viva y dominante. Sólo existía el movimiento del bronce celestial, sus destellos con la luz del ocaso, el mar rugiendo agitado como la banda sonora perfecta de nuestra contienda. Seré sincera: no me gusta pensar en estrategias, yo únicamente me muevo por instintos para atacar y defenderme, y amo pelear tanto como mis padres. Ella era campeona de esgrima, él era el Dios de la guerra y yo, su hija, había nacido para destrozar el mundo con una espada y una lanza.
Continuamos durante horas. El cansancio me fue haciendo mella y en uno de los ataques olvidé vigilar mi flanco izquierdo. Percy me golpeó con la empuñadura de su espada en la cabeza y me mareé tanto que caí de rodillas.
-Vete a tu cabina y cúrate las heridas, aquí ya no tienes nada que hacer- Me espetó el.
Lo cierto es que estaba llena de cortes pero no quería abandonar por nada del mundo. Me levanté como pude y le miré intentando enfocar bien sus ojos
-Esto no se acaba hasta que te gane- Grité y lancé otro golpe.
Me dolía toda la piel porque la sal entraba en mis heridas, me dolían los músculos por el esfuerzo de luchar sobre un terreno mojado que me hacía ser más lenta, me dolían los huesos por el frío y los golpes acumulados, había perdido parcialmente la sensibilidad en los pies y las manos y estaba tan mareada por la pérdida de sangre y el golpe que me empezaba a costar pensar.
Prissy esquivaba y me devolvía los golpes sin descanso. Consiguió sacarme la espada de la mano, me quedé mirando adonde había caído, demasiado lejos para intentar recogerla, opté por tirarme encima suya para intentar derrotarlo a puñetazos, pero él seguía teniendo su espada y me llevé unos cuantos cortes muy feos.
Pensé que iba a morir allí mismo. Después de todo, morir luchando no era una mala forma de irse del mundo, me consolé. Una vez aceptado que no iba a pasar de esa noche me volví más temeraria atacando, me lanzaba hacia él incluso si su espada estaba entre nosotros, varias veces tuvo que esquivarme para no matarme.
Percy ya no parecía tan feliz con la idea de combatirme:
-Clarisse, déjalo ya, estás hecha mierda- Sonó preocupado incluso. Ya no podía verle la cara, solo percibía borrones de color.
Oí gritos de ánimo que debían de ser de mis hermanos. Que nadie los juzgue por ello, los hijos de Ares crecemos sabiendo que es mejor morir en un combate que perderlo.
-No voy a seguir con esto, ¡Que alguien llame a Quirón!- Un sonido metálico me indicó que había tirado la espada.
Corrí hacia el borrón que era Percy a mis ojos y me colgué de su cuello como un peso muerto (nunca mejor dicho), le pillé desprevenido y conseguí tirarle al suelo. Apreté el brazo alrededor de su cuello, el se revolvió y una ola gigantesca cayó sobre nosotros. No podía pensar.
Tragué agua, la respiré y me quemó la nariz y arrasó mis pulmones. Quería gritar pero no podía, pataleé pero para salir habría tenido que soltar a Percy y yo aún tenía la esperanza de conseguir asfixiarlo y salir victoriosa de la pelea. No sabía que mis brazos ya no estaba ejerciendo la fuerza suficiente para ello.
Tenía miedo de ahogarme, no era como una puñalada, era lento e indigno. Me entró agua por los oídos.
De repente el agua se retiró y pude respirar de nuevo. Percy ya no estaba encima de mí y el aire corría por mis pulmones. Quise llorar de felicidad, no soy una chica blanda pero aquello me sobrepasaba.
Oí gritos y alguien me subió a un caballo. Sentí tanto vértigo durante el movimiento que vomité bilis. Me dolía mucho la cabeza.
El animal se puso en movimiento y no pude sujetarme a él. Me caí al suelo desde una altura de casi dos metros. Mi cuerpo explotó de dolor. No me quejé.
El caballo me cogió en brazos y entonces entendí que era Quirón. Me echó en la boca unas gotas de un líquido que sabía al batido de café que hacía mi madre en casa, debía ser néctar porque los mareos perdieron intensidad y pude enfocar mejor lo que pasaba ante mis ojos. Noté cómo mi cuerpo hacía esfuerzos por empezar a repararse.
Quirón me llevó a la casa grande y me puso sobre un sofá de lado. Vi mi imagen en un espejo, tenía los cabellos revueltos con unos mechones de pelo más largos que otros, un par de cortes me cubrían la mejilla de sangre y estaba pálida. Apenas quedaban un par de pedazos de la camiseta naranja del campamento que me había puesto esa mañana, estaba hecha trizas rojas. Mis brazos estaban más rallados que los CDs de The Scorpions que tenía una de mis hermanas. Las piernas eran lo que mejor parado habían salido, unos cuantos cortes y medio pantalón cortado. Daba asco. Mi padre se hubiera reído de mí si me hubiera visto.
Gruñí e intentaba buscar una posición cómoda para dormir cuando una voz femenina resonó en la habitación.
-¡¿Qué le has hecho, sesos de alga?!- El tono era tan irritante que quise pegarle un puñetazo para que se callara.
Percy empezó a explicar lo que había sucedido.
-No quería hacerle tanto daño pero no quiso rendirse- Terminó su excusándose.
Bien, al menos parecía que Prissy iba a tener problemas en el campamento.
-Los hijos de Ares no se rendirían nunca, viven enamorados de la idea de que los maten en una batalla- Gritó escandalizada y supuse que era Annabeth con su justicia de "hija de Atenea"- Eso no significa que puedas matarla ¡¿Por qué no llamaste a Quirón antes?!- Continuó con su tonillo repipi.
-Ya vale Annabeth, Percy va ha recibir su castigo por esto, no te preocupes, Clarisse se recuperará- La voz tranquilizadora de alguien más mayor apaciguó el ambiente.
Me reí con socarronería y solté:
-¿Para cuándo la revancha, Prissy?- Me pasé la mano por el pelo para apartarme los mechones que se me pegaban a la cara.
Puedo ser muy irritante cuando quiero. Lo sé perfectamente y lo utilizo en mi favor. Me importa una mierda estar destrozada, no soy de las que gimotean, prefiero el sarcasmo, la ironía, la chulería…etc. Me encantan las reacciones que veo cuando me marco un punto de "inmortal" (como lo llama uno de mis hermanos menores). Yo sólo me pongo en peligro, me luzco y si la cosa no sale bien nunca dejo que se me note, así nadie puede hacerme daño, así nadie sabe lo que pienso en realidad. Como los dioses.
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The End. Elliot
