Nota de la escritora: ¡PRIVEEEEET! ¿Cómo están todos? ¿Ansiosos por el tercer capítulo? Pues bien, ahí está ¡Taraaaaan! XD Me demoré un poco porque lo leí mucho y es algo largo, espero no tener errores u.u En verdad ya todo se me hace monótono y estoy cansada de estarlo leyendo (╯︵╰,)

Nuevamente le doy las gracias a mi sexy editora, ella casi muere con la 1er parte, y ni qué hablar con la 2da, casi me golpea por terminar este capítulo de tal manera XD. Ella por fin abrió una cuenta en esta página y montó el fanfic que está haciendo para mí, se llama "Mafia: Caliente: Como el vodka y la pizza" No quiero llevarme los créditos ni nada por el estilo, pero ese nombre se lo di yo como una broma y lo más gracioso de todo es que le gustó demasiado XD por si lo quieren leer, s/10465232/1/Mafia-Caliente-Como-el-vodka-y-la-Pizza, también es muy buena historia algo diferente a la mía pero vale la pena leerlo.

Roshiaaaa (Vick-chan) lo estamos logrando, estamos haciendo grande a nuestra pareja crack favorita, el amor al RoIta está creciendo *3*

Ok! Mi forma de escribir cambió un poco, dejaré a un poco de lado los honoríficos japoneses, ¿Por qué? Porque eso le pertenece solo a Japón, eso fue un error que tuve en los primeros 2 capítulos. Lo otro fue que utilizaré más palabras en los idiomas de cada uno, incluyen los hombres de los países. Ejemplo, Italia en alemán es "Italien". Y como saben, o lo que no sepan, no se puede corregir los fanfic en esta página u.u

~Disfruten~

******************************** Capitulo 3 ********************************

ABASTANZA! PER FAVORE

(¡Basta! Por favor)

- Buenos días Italia-kun ¿Cómo amaneciste? ¿Te sientes bien? -dice Rusia al ver al italiano entrando a su despacho un poco desubicado.

- ¡Eh! Bene grazie Rusia-san hera~ hera~ -estaba un poco apenado por estar allí y el miedo que sentía por él se había disipado.

- ¿Qué te pasa?, ¿Te arrepientes por no haber controlado tu consumo de alcohol anoche? -ríe inocentemente. Italia se siente avergonzado por lo que dice, mantiene su mirada gacha y toma con sus manos la punta de su camisa que es encontraba desaliñada.

Rusia estaba en su escritorio firmando unos documentos que su jefe le había mandado. No preguntó más por lo sucedido de la noche anterior, ya no le veía decaído, así que opta por seguir con el tema del frío que hacía en su tierra y cómo se combatía. Hablar de cosas tan triviales hacía que su invitado mostrara su comparable sonrisa e interés a entornos diferentes de los que ya estaba acostumbrado.

-Hoy está haciendo más frío de lo normal, ¿No lo crees?

- Sí, más que en mi casa… -respondió y luego preguntó.

- Rusia-san ¿Por qué tus habitantes hace tantas locuras?

- Dicen que la nieve enloquece, es mucho blanco para una persona.

- Ya veo, pero ese blanco es la prueba que necesitas para demostrar que eres puro y gentil. -al escuchar eso, Rusia queda atónito y sorprendido.

- ¿Tú tienes esa percepción de mí?

- Eso es lo que me has mostrado en estos dos días. -el ruso se sonroja un poco y le muestra una sonrisa, pero esta sonrisa no era aterradora como solía ser, sino una sonrisa desde el corazón, de esas que son cálidas.

- No tengo que demostrar nada, así estoy bien -lo dice mientras organiza unos papeles.

- ¿Sabes? Si aún tienes problemas, puedes quedarte aquí. -dijo Rusia llevando su mirada a Italia.

- No sabes cómo me gustaría, pero en la tarde tengo una reunión en mi casa, además, mi Fratello debe de estar preocupado porque no llegué anoche. -dijo Italia mirando al suelo y agrega.

- Pero… ¿Puedes venir a visitarme? Veee~-Italia se tapa su rostro sonrojado con las manos. Los nervios lo querían devorar.

- No entiendo por qué te temen… eres tan amable y gentil -musitó Italia.

Rusia se estaba conteniendo, quería abrazarlo con todas sus fuerzas, hasta dejarlo sin respiración. - "Quiero que sea mío, lo quiero ahora"-era lo único que pasaba por su mente.

- Yo… yo… lo siento, te he causado problemas... Espero que no le guardes rencor a… -Rusia se acercó, se inclinó y agitó el dedo índice hacia él. - Dostatochno! (Suficiente) ¿Quieres qué intente comprender lo que ese maldito te ha hecho? -dijo y su voz provocó un escalofrío en el diafragma de Italia.

Rusia lo toma de los hombros y le recalca. - Y, en primer lugar, no tienes por qué disculparte. -el italiano nota que su disculpa no fue nada agradable.

- Yo hago esto, no es por llevarme bien con todos, si no que vi algo en ti que es valioso y hermoso, y me gusta; así que lo hago también por mí… Ayer comprendí algo muy importante.

- ¿Algo importante? -preguntó Italia llevándose una mano al pecho, ocultando el sonido de su corazón agitado.

- Quiero proteger a toda costa a alguien, defender sus sentimientos y cuidar que no lo lastimen más. -Italia queda completamente sorprendido al escuchar esas palabras viniendo de él. A pesar que no fue muy directo, comprendió que se refería hacia su persona.

Rusia suelta los hombros de Italia y da media vuelta fijando la mirada hacia la ventana. -Además, hace tiempo no me divertía tanto. La última vez fue con alguien que me hirió mucho. Reír no fue algo importante para mí, pero hacerlo nuevamente se sintió maravilloso. Eres realmente lindo e interesante. -lo que Italia no sabía era que el chico que le hablaba se había volteado para que no viera el tono de color en sus mejillas.

Después de eso, hubo un silencio un poco incómodo en que lo único que se escuchaba era el golpeteo que hacia la ventana por las ráfagas de viento helado. Rusia volteo nuevamente hacia su invitado y se dio cuenta que este temblaba.

- ¡Oh! Lo siento, ¿Sientes frío?

- Si, un poco -respondió con voz temblorosa.

Rusia va hasta un closet y saca un suéter de lana - Italia-kun perdóname pero no tengo uno más pequeño. -lo dice mientras le entrega la prenda. - Póntelo, no quiero que pesques un resfrío me sentiría culpable.

- Okay! -se coloca la prenda y dice. - Estoy muy agradecido con tu hospitalidad. Grazie Rusia-san. -la sonrisa de Italia, muestra un poco de tranquilidad.

- ¿Tienes hambre? Aún no has comido nada, si lo haces, te sentirás mucho mejor. -Rusia está por salir del despacho cuando fue detenido por la voz de Italia.

- Rusia-san, Espera, no quiero comida pero… si tengo sed.

- Khorosho! (Está bien) Te traeré algo de beber, espérame en mi recamara. -la puerta se cierra cuidadosamente. Italia se coloca el suéter y regresa a la habitación de Rusia.

Muy pronto regresó y en una bandeja grande traía chocolate, té y café caliente, y como si no le hubiera prestando atención, también había huevos estrellados, pan, jamón y salchicha. Italia mira el desayuno con náuseas y se tapa la boca con la mano.

- Creo que cometí un error al haberte traído desayuno. -sonríe con inocencia pero Rusia en su interior ríe cruelmente, aún no ha perdido su esencia. Coloca la bandeja en una mesa pequeña que está en el centro de la habitación.

- ¿Chocolate, té o café? Qué deseas tomar.

- Café con dos de azúcar, per favore veee~ -Italia está sentado en la cama, Rusia sirve el café, cuando se aproxima le entrega la bebida al italiano, quien recibe el café y toma un sorbo. Luego dice:

- Está calientito y muy delicioso.

Rusia sonríe y busca una botella de vodka, se quedan en silencio y solo se miran, aunque se lanzan miradas picaras, jugueteando en silencio y sonriendo tontamente. Minutos más tarde ya Italia había terminado su café, Rusia le recibe la taza y la coloca en la mesita de noche que está junto a su cama.

- Grazie!

- ¿Ya has entrado en calor?

- Tu suéter es cálido y el café estuvo delicioso, pero aun así siento frío.

- Te traeré otro suéter más. -Dice Rusia despreocupado

- Espera…

-…

- Em... Tu gabán se ve más caliente. -dice Italia sin rodeos, rompiendo el silencio en el que por su timidez se habían sumido. En un impulso Rusia se sentó a su lado, comenzó a desabotonarse el gabán, Italia solo miraba, quería colocárselo por alguna razón. El ruso abrió el gran gabán con ambas manos y en un movimiento inesperado lo abrazó. El corazón de ambos latía con fuerza, tanto como para estar en una banda sinfónica. El frío que Italia sentía había desaparecido, esos grandes brazos que en la noche anterior lo rodearon, nuevamente estaban puestos sobre él; pero en esta ocasión la calidez era más densa. Rusia sentía su cara más caliente de lo normal, bajaba la vista y veía el cabello abundante y despeinado del chico entre sus brazos, Italia apoyó la cabeza en el pecho del ruso e inmediatamente quedándose dormido. Rusia también estaba cabeceando por el sueño, porque esa noche no había dormido casi nada. Se acostó en la cama llevándose consigo al chico entre sus brazos.

-/-

- Señor Rusia…Señor Rusia, por favor despierte -dijo el tembloroso Lituania meneando suavemente el hombre del ruso.

- ¿Cuál es tu problema? -en su voz se advertía una nota de molestia.

- Al parecer, el celular del señor Italia no ha dejado de sonar y como está en la otra habitación no le escucha, tal vez sea importante. -dijo casi escondiéndose tras un sillón.

En ese momento Rusia recordó que Italia se encontraba entre sus brazos, se dejó perder por la vasta calidez que lo arropaba. Aprovechó ese momento para dar una mirada a su rostro, se percató de que tiene pestañas largas, finas cejas y su cutis se parecía a la de un bebé. Levantó su mano y con la punta de sus dedos rosó el labio inferior, deseoso por ser probado nuevamente y vino a su mente la reunión que Italia tenía.

- ¿Qué hora es? -Preguntó Rusia.

- Las 2:30 P.M. Señor -responde el lituano inmediatamente.

Sin importar que Lituania estuviera presente, Rusia le acarició suavemente el rostro. - Despierta Italia-kun, despierta -musitó.

En el interior de Italia escuchaba que lo llamaban, no quería despertar, se sentía cómodo en donde estaba, pero sintió que su rostro era tocado de forma gentil, abrió lentamente sus ojos y lo primero que vio, fueron esos ojos violáceos y una sonrisa que lo saludaba.

- Creo que tu jefe te está llamando.

Lituania que presenció la escena estaba asombrado pues nunca había visto a Rusia actuar tan suavemente.

- Este… Si ya terminaste, te puedes retirar. -Rusia lo mira como diciéndole, "me arruinas el ambiente"

- ¡Ah! Žinoma! Žinoma! (Por supuesto)… lo siento -dijo mientras retrocedía hacia la puerta.

Lituania sale rápidamente de la habitación y cierra la puerta, está atónito y por unos segundos se queda allí parado con la mano cubriéndose la boca. Dentro de la habitación estaban acurrujados los bellos durmientes.

- Italia-kun, no te duermas de nuevo… -No recibió ninguna respuesta.

- Si te duermes así, te despertaré como la bella durmiente. -Italia estaba despierto, pero al escuchar eso; se hizo el dormido, esperaba nuevamente ese acercamiento, dado que estaba en sano juicio y quería revivir más intensamente las mismas sensaciones de la noche anterior.

Rusia se dio cuenta por el color rosa que se pronunciaban en las mejillas del italiano, pero él más que nadie quiere hacerlo de nuevo. Se acercó y le dio un beso muy inocente en sus labios. Italia se negaba a abrirlos los ojos.

- Khorosho! (Está bien) Entonces haré algo que no podrás aguantar. -dijo Rusia con malicia.

Ya no había vuelta atrás, los nervios lo consumía, Italia comenzó a sudar por no saber lo que se traía entre manos. Cuando sintió la mano de Rusia en su pecho.

-"¡Dios mío!, ¿Qué va hacer?" -pensó Italia. - "¿Me hará suyo?", "Es demasiado pronto", "¡Aaaaah!" -corre en círculos en su mente. Repentinamente las caricias se convirtieron en cosquillas. Italia no puedo aguantar y soltó la carcajada, se retorcía de risa.

- AJAJAJAJAJAJAA ABASTANZA! PER FAVORE. -grita Italia riendo dolorosamente. Saca fuerzas inimaginables para detener al ruso, este se sorprendió un poco, el juego se estaba convirtiendo en tortura para el pobre Italia. (Esto me hace acordar a mi sexy editora XD) Mientras se limpiaba un poco sus ojos llorosos Rusia le dice:

- Creo que tu jefe te estaba llamando.

- ¿Qué jefe? ¿Qué Llamada? -Italia no procesaba lo que le estaba diciendo.

- Esta mañana me dijiste que tenías una reunión, y ahora tu teléfono no paraba de sonar.

- ¡Eh!

-…

- ¡AAAAAAH! ¡ES CIERTO! -gritó, esta noticia hizo que el malestar que sentía esa mañana volviera de nuevo, Italia se para rápidamente de la cama y prosigue.

- Rusia voy a morir, si mi jefe no me mata, lo hará mi hermano Romano en su lugar, Italia va rápidamente por el celular que está en el otro lado.

- YA SON LAS 2:45 P.M. -grita desde el otro cuarto, Italia ingresa nuevamente a la habitación de Rusia y comienza a colocarse el resto de la ropa a toda prisa.

- La reunión está a punto de comenzar, me reprenderán por esto, no me darán vacaciones por un tiempo. -lo dice quejumbrosamente.

- Si quieres te puedo llevar hasta las fronteras de mis hermanas, aunque esta mañana me he enterado que las cosas han cambiado -pausó. - En Bielorrusia esta peligroso y en Ucrania comenzaron unos problemas, así que tenemos que ser cautelosos.

- ¡¿Enserio?! Grazie! -Italia se le abalanza y le da a un abrazo, a pesar de su temor, se siente protegido al lado de él.

Salieron de la casa de Rusia, por supuesto Italia estaba más abrigado que su compañero, en ese momento había una ventisca muy fuerte.

Como Rusia lo había dicho, solo le dejaría en las fronteras de alguna de sus hermanas para que le quedara más fácil su regreso. El ruso manejaba el auto y le dijo a Italia que se sujetara bien, porque podría ser peligroso.

- Me gusta la velocidad. No importa el clima que esté haciendo en ese momento; ya verás cómo en poco tiempo te dejo en la frontera.

- A mí también me gusta le velocidad Rusia-san, así que no te contengas.

- Italia-kun, estamos en mi país y aquí hay hielo y nieve en las calles, además conductores con un grado 99.9% de vodka y son muy peligrosos, sean detrás de un volante o al frente de este. -Italia no entendió lo último que dijo Rusia.

En todo el camino hablaron de muchas cosas, Italia se sostenía de una manija que se encontraba en el techo del auto, los movimientos que el vehículo creaba, eran muy bruscos, haciendo que este se sostuviera de lo que pudiera, aun teniendo el cinturón de seguridad. A pesar de todos esos movimientos, para el italiano era normal.

Pasaron con mucha cautela cerca de las casas de las hermanas de Rusia, teniendo cuidado de no llamar mucho la atención para que no supieran que su hermanito se localizaba cerca.

- ¿Por qué no quieres que se enteren?

- Porque luego salen rumores por ahí de que intento invadir o algo así. -Responde Rusia sin quitarle la mirada al camino.

- ¿Por qué siempre te pasan cosas malas? -preguntó nuevamente Italia, mientras admiraba el paisaje de su ventana.

- ¿A qué te refieres?

Italia voltea y recalca. - Bueno, es que siempre escucho que eres un comunista, que eres frío como lo es tu país, que no tienes compasión con nada ni con nadie… A esas cosas me refiero.

- Cierta persona no me quiere, porque no tengo sus mismas ideologías y lo otro es porque soy completamente independiente y así, más y más motivos que no quiero hablarlos allí porque desperdiciamos tiempo.

- "¿Independiente?" -Se preguntó Italia mentalmente. Con esa respuesta algo seria, evitó preguntar nuevamente por el tema.

- Por qué menor no tomamos ese tiempo para conocer más el uno al otro. ¿Qué te parece? -Italia le afirma con la cabeza y una linda sonrisa y continúan su conversación.

-/-

Al llegar al final de los países denominados "la cortina de vodka" Rusia detuvo el auto.

- Bien, creo que hoy solo puedo acompañarte hasta aquí, quizás en otra oportunidad, te pueda acompañar hasta casa -Rusia lo mira con algo de melancolía.

- Okay! No te preocupes veee~, ya has hecho mucho por mí. -Italia se quita la ropa abrigada que le entregó Rusia al salir de la casa, aunque se quedó con el prime suéter que le había prestado.

- Grazie! -se acerca al ruso y le da un beso en la mejilla, bajó del auto y lo rodeó hasta llegar a la puerta del conductor.

- ¿Puedes llamarme sin tanta formalidad? Per favore -Italia mientras lo decía jugaba tímidamente con sus dedos índices.

- ¡Da! Tú también has lo mismo. -Italia sonrió muy feliz al escuchar su respuesta.

- Rusia, espero verte pronto veee~ -Italia gira y se va. Comienza a caminar normalmente, no quería demostrar temor, pero no deseaba ir a su casa, pensando que podrían estar buscándole.

- Italya? –le gritó Rusia desde el auto. El mencionado giró sobre su eje.

- Cuando tengas tiempo libre, ¿Podríamos hacer algo divertido?, En realidad, es agradable hablar contigo.

- ¡Sí! Me encantaría. Te llamaré cuando esté desocupado veee~. -respondió sin pensarlo mucho.

- Así podré devolverte tu suéter –señaló la prenda con sus dedos y mostró una sonrisa medio melancólica. Por suerte Rusia estaba feliz, porque tenía un amigo por primera vez en mucho tiempo.

- Ciao! Veee~

- Do svidaniya!

Italia se alejaba poco a poco.

- Exquisita vista –dijo Rusia, mirando en la dirección por donde se alejaba el italiano y su redondo trasero.

Más adelante Italia se da cuenta que el auto aún estaba estacionado, alza sus manos en despedida y Rusia le responde alegremente.

Italia se dirige a su casa. Lastimosamente tiene que pasar por la casa de los alemanes, por suerte esa casa es inmensa, así que pasó dudosa y nerviosamente cerca de la a habitación de su papi, afortunadamente sin ser visto por nadie.

La reunión se trata sobre los presupuestos del año y tenía que dar los estándares mensuales.

A pesar de que podría haber llegado a la reunión a tiempo, Italia recorrió su ciudad. Pasa por un parque infantil, se queda allí y se sienta en una de las bancas del lugar, mira como los niños juegan libremente, corren, gritan salta, pelean, se persiguen entre ellos mismos. Ve a dos niños en particular jugando en la caja de arena, tienen la misma edad que él, cuando conoció a Sacro Imperio Romano. Uno de ellos tenía cara de niña con el cabello castaño y el otro era algo rubio y un poco más alto. Estaban haciendo un castillo de arena, se les veía su alegría radiante y sus dulces emociones. El pequeño con cara de niña estaba colocando la bandera arriba del casillo para dar por terminado su gran obra de arte, pero perdió el equilibrio y cayó encima de este, destruyéndolo completamente, el pequeño comenzó a llorar pero el otro chico se acercó rápidamente a él. -¿Estás bien? -le preguntó el chico rubio, con cara de preocupación, lo toma del brazo y lo levanta, el pequeño aún lloraba y con sus manos frotaba sus ojos, estaba completamente lleno de arena. El niño más alto se pone en cuclillas y le sacude la ropa quitándole el exceso de arena, se vuelve a levantar y le agarra ambas manos separándolas de su cara, cuidadosamente se la limpia, pero el pequeño continúa llorando, se sentía culpable por haber arruinado el castillo que con tanto esfuerzo habían construido, pero su amigo le da un beso en la mejilla -No llores más -dijo el chico rubio. Ese pequeño gesto de cariño hizo que el llanto del pequeño cesara, se miran a la cara y sonríe. Tomándose de las manos se acercan a sus madres quienes los reciben con un gran abrazo.

Al ver esta escena, Italia se inclina hacia el frente y coloca los codos sobre sus rodillas, llevando las manos a la cara. Viendo a esos niños, le recordó su infancia y un gran dolor sintió en el pecho. No podía creer que estaba sintiendo lo mismo que aquella vez, cuando Sacro Imperio Romano desapareció de su vida, un gran vació le había dejado, pasando muchos tiempos de soledad, hasta que conoció Alemania. Italia no había olvidado a su primer amor, pero este nuevo amor volvía a resurgir con más fuerza y pasión por la presencia de aquel extraño rubio, llegando a su vida de la nada. Su forma de ser y su estado físico eran tan parecidos a los de aquel niño que robó su corazón. Italia se había enamorado inmediatamente, abriéndole no solo sus brazos, sino también su vacío y pálido corazón, entregándose en cuerpo y alma.

Italia lloraba por aquellos recuerdos que venía a su mente. Se sentía más tranquilo de que hubiera oscurecido, así no verían sus ojos inflados y llorosos; se quedó allí un rato más hasta que decidió ir a su casa.

Al llegar a su hogar se queda ahí en la puerta, no quiere entrar, pero Romano la abre para él.

- Fratello idiota, no te quedes ahí, quieres que me preocupe más por ti, ¡Maldición! -le dijo toscamente.

Romano se da cuenta de que su pequeño hermano no está bien y que tampoco quiere hablar de lo que le sucedió, porque su mirada hablaba por él. Romano entró a la casa y tras él entró Italia.

- Hermano yo…

- Está bien, no me tienes por que dar explicaciones, primero ve y descansa, cuando te sientas listo hablaremos. -dice Romano aun dándole la espalda. Su instinto gemelo le dijo de cómo se sentía.

Italia escucha a su hermano Romano, pero antes de subir a su habitación y encerrarse en esta, le da un fuerte abrazo por detrás. (No es incesto ¡Ok! Espero quede claro, aunque… Es inevitable no pensarlo (¬‿¬)kukukuku)

-/-

Al día siguiente Austria llega a la casa de los Italianos, Romano fue el que le avisó de su regreso, estaba preocupado por su pequeño Italia.

Tocó la puerta de la habitación. - Pase -respondieron desde el interior.

Austria entró dejando la puerta de la habitación entreabierta, encontró a Italia pintando un hermoso paisaje, aunque los colores que estaba utilizando no eran los que comúnmente utilizaba, el realismo que estaba tomando era diferente, pero el estado de ánimo de él, no era el más apropiado en ese momento.

- Italien… -le miró sin saber que más decirle. El italiano lo miró con nostalgia y luego bajo la mirada.

- ¿Cómo?… Yo tampoco sabía algo de esto. -le dijo Austria con voz suave.

- Es raro, pero estoy… no te preocupes. -respondió Italia.

Austria no se aguanta y se acerca a este dándole un fuerte abrazo. - Me preocupé mucho por ti, sigues siendo el mismo niño de siempre, no quiero que pierdas la sonrisa, como cuando eras pequeño y tampoco quiero que vuelvas a huir de esa manera. -luego de eso siguió un silencio, aunque este no era incómodo. Italia deja que lo continúe abrazando.

- Recuerda que yo estoy aquí para ti, eres mi familia y eres preciado para mí. Así que habla con Hungría.

Italia al escuchar ese nombre, se enfada y le dice. - Estoy algo ocupado aquí y además cansado, así que puedes salir de mi habitación, per favore. -Tras decir eso, le dio la espalda y se concentró de nuevo en la pintura.

Austria se da cuenta que lo último que dijo no hizo sentir bien a Italia, pero estaba triste porque no quería que su pequeño italiano guardara rencor en su alma.

- Hungría tiene algo que decirte. -dijo Austria haciendo que la incomodidad que Italia estaba sintiendo, creciera más, pero este no responde.

- Todos tenemos algo que decir y explicar y ella lo tiene, se siente muy mal por lo que te ha hecho y quiere disculparse contigo. -Italia solo calla.

- Eres un buen chico Italia. Algo que me tiene orgulloso de ti, es que eres una persona honesta y amable. Yo te enseñé muchas cosas y una de ellas es aprender a escuchar y tolerar, cuan más duro sea, no importa…

…Espero que puedas superar esto. Quítate ese peso de encima. -Austria sale de la habitación y pregunta al aire.

- ¿Qué ha pasado con nuestra familia? -luego se percata que Romano estaba allí escuchándolos.

Austria regresa a casa inmediatamente, Prusia no se aguanta y le pregunta sobre el estado emocional en que está Italia. El austriaco le cuenta lo sucedido.

-/-

Unos días después Italia tiene una reunión con España, porque su hermano estaba ocupado con otros asuntos, En ese lugar se encuentra con el Bad Friend Trio y ellos le dan una calurosa y alegre bienvenida. Aunque notan que su estado de ánimo no era el mismo, hacen lo posible para mejorarlo. España le dice a Francia que haga algo. Prusia siente un enojo impotente porque sabe lo que le ocurrió y también lo quiere mucho como para verlo así.

- Ita petit (Pequeño italiano) ¿Te gustaría venir luego a mi casa? -dijo Francia entregándole una copa de vino.

- ¿Por qué?, Hermano Francia. -al terminar la pregunta tomó un poco de vino.

- Bueno, llevo tiempo sin verte mon ami (mi amigo) ¿Vamos? -Francia rodea a Italia con un brazo y hace un puchero para convencerlo. Esto le causa risa a Italia y acepta alegremente.

España e Italia se dirigen a una sala de reunión donde el jefe del español y sus abogados estaban esperándoles. Al terminar la reunión, Francia aún estaba esperando a Italia y Prusia ya se había ido. Antes de irse España toma del hombro a Italia y le entrega un frasco lleno de tomates fermentados con un listón rojo como adorno.

- Por favor, le podéis decir a Romano que lo extraño mucho y que en la huerta hay muchos tomates a punto de madurar y están esperando para que él los recoja. -dice el español amorosamente.

- Esta bien hereherahera~ -Italia se monta en el carro y se dirige a la casa de Francia.

-/-

Prusia llega a la casa de los alemanes y se encuentra con Austria, le cuenta que se había encontrado con Italia en la casa de España y después de la reunión se quedaría donde Francia.

- ¡Tsk! ¿Por qué le tiene que pasar eso? Él es un chico bueno. -dijo Prusia renegadamente.

- Él tiene un gran corazón, de eso estoy orgulloso. -dijo Austria acomodándose los lentes con una mano.

- Si yo fuera west no lo engañaría, lo atesoraría con todo mi corazón.

- ¡Cof!, ¡Cof! -tosió Austria, haciéndole saber que él estaba presente.

- ¡Ah! Claro… Si yo fuera westkesesesesese -rió algo nervioso.

Al escuchar esto Hungría que se encontraba escondía, se va inmediatamente a la casa del francés.

Prusia se acerca a Austria y le da gran beso en la boca.

- Oye espera… -lo continúa besando.

- ¡Basta!... Bitte (por favor) -por fin se logra zafar de eso carnosos labios.

- No estamos en un lugar apropiado para hacer estas cosas indecentes. -sermonea.

- Entonces… ¿Eso quiere decir que hoy me dejarás? - Austria se avergüenza y asiente con la cabeza. Van al cuarto de este que era el más próximo de los dos y al cerrar la puerta Prusia le besa el cuello haciéndolo estremecer. Prusia lo toma de los hombros y le da media vuelta, le quita los anteojos y lo besa nuevamente. Austria lo abraza por el cuello, este es llevado a su cama y allí le quitan la ropa mientras lo besan por todas partes. Austria se retuerce de placer bajo el cuerpo del prusiano. Pequeños gemidos son expulsados, llevándolos al clímax del placer y la calidez de amor.

-/-

Al llegar a la casa de Francia, Hungría toca la puerta y le abre el señor de la casa.

- Bonjour mademoiselle ¿En qué te puedo ayudar? -le corteja sensualmente, colocando una mano en la puerta y la otra en su propio rostro, extraños brillos salían de su cuerpo y un pequeño viento que sale desde a dentro de la casa, rozando su cabello suavemente, dándole un mágico movimiento.

Hungría sonríe incómodamente y le dice - Perdóname Francia ¿Está aquí Italien?

- Oui~

- Hermano Francia ¿Quién es? -preguntó Italia en el interior de la casa, al momento de este contestar, Hungría le toma de la mano y le ruega en voz baja que no le diga que es ella.

- Non! (Es "no" en francés) está bien, regresa, en un momento voy. -le dice Francia asomando su cabeza por la puerta.

Hungría suspira y dice - Gracias por no decir nada.

- Dime ¿Qué está pasando? -pregunta Francia muy seriamente.