El regreso a casa no había significado alegría esta vez en casa de los Black. Su hija mayor había terminado Hogwarts y aunque ellos como dictaba la tradición ya habían encontrado al pretendiente perfecto para su castaña, ella sin siquiera conocerlo ya lo había rechazado.

—No entiendo a qué te refieres con que no puedes aceptar la propuesta del joven Antonin Dolohov, ¿por qué lo rechazas sin siquiera darle la oportunidad Dora? —El hombre lucía en verdad tenso sus ojos se movían como desorbitados y no paraba de caminar de un lado a otro.

—Conocí a un joven en Hogwarts.

—¿Y por qué jamás lo mencionaste en tus cartas querida?, tu padre y yo pudimos evitar esta vergonzosa situación con los Dolohov e ir a hablar con la familia del joven.

—Bueno no estaba segura de cómo lo tomarían.

—¿Pero por qué? te educamos bien, sé que ustedes tres jamás se fijarían en alguien de clase inferior, o un mestizo. —esto último lo dijo su padre riendo.

—No, Ted no es mestizo.

—¿Ted? ¿Es acaso el sobrino de Crouch?

—No, los padres de Ted son muggles.

Cygnus comenzó a reír sin poder detenerse, sabía que eso era una broma, pero al ver que su hija tenía un rostro serio y su esposa veía a la castaña de manera incrédula, paro la risa y puso el rostro más severo y cruel que un hombre pudiese mostrar.

—Debes de estar bromeando Andrómeda, sabes que jamás consentiría un matrimonio con un tipo m.. mm… muggle—dijo con desprecio, como si el hecho de usar esa palabra le ocasionara un mal sabor de boca.

—No es una broma, Ted es un joven brillante y antes de salir del colegio ya tenía propuestas importantes de trabajo, hace dos días inicio como asistente del supervisor en Gringotts.

—Me importa un knut si lo nombran ministro de magia, el simple hecho de tener sangre impura en sus venas no lo hace merecedor de ti. Debes olvidar a ese sangre sucia y reconsiderar la propuesta de Dolohov, es lo último que te diré.

Andrómeda salió furiosa del salón, y al llegar a su habitación azoto la puerta, Narcissa que había estado en el salón fingiendo leer el libro que le había regalado Phil, había escuchado toda la discusión entre sus padres y su hermana.

Sabía que no era buena idea lo de Dora, ahora el pobre Ted sufrirá tanto como ella.

Pasaron las semanas y todo parecía ya más tranquilo en la casa Black pero lo que nadie sabía era que Andrómeda y Tonks se comunicaban casi a diario por cartas. Una tarde que Dora regreso de un paseo por el callejón Diagon parecía no caber en tanta alegría. Narcissa que no entendía la alegría de su hermana corrió a hablar con ella a su habitación.

—¿Por qué esa sonrisa Dora?

La chica que incluso tenía los ojos algo llorosos volteo hacía su hermana y le mostro su mano la cual lucía un hermoso anillo en el dedo anular. Narcissa se tapó la boca con las dos manos y tomo asiento en la cama.

—Explícate Dora. —Andrómeda solo sonreía tontamente. — habla por Merlín.

—Ted me pidió matrimonio, yo obviamente quiero estar con él y acepte.

—Pero padre dijo que…

—Cissy, linda. —tomo a su hermana por los hombros como si de una niña pequeña se tratase. —Desde hace casi un año soy mayor de edad, padre ya no puede obligarme a nada, siempre los respetare y les estaré agradecida, pero ellos no vivirán mi vida.

—Pero que harán Ted y tu son muy jóvenes aun.

—Él tiene un empleo estable, sus padres lo han apoyado y ha empezado a pagar una linda casa a las afueras de Londres, obviamente aun no planeamos tener niños así que yo también buscare un empleo.

Tres días antes de que Narcissa y Bella regresaran a Hogwarts la menor a su sexto año y la mayor a su séptimo. Cygnus y Druella tuvieron una fuerte discusión con su hija mayor, a tal grado que su padre había quemado su nombre del árbol familiar de los Black.

—¡Eres una traidora Andrómeda!—Gritaba Bellatrix con una cara de desquiciada e incluso la vena de su cien se había marcado.

—Andrómeda, ¿De verdad te atreverás a cambiar tradiciones de más quinientos años? ¿Decepcionaras a tu familia? ¿NOS DARÁS LA ESPALDA? —Cygnus comenzó a gritar. —¿Ese chico lo vale? —En su voz había verdadera decepción.

—Lo vale.

—¡Asquerosa traidora! —Bellatrix era quien más molesta se veía.

—Hasta pronto Bella, Cissy—Dora le guiño un ojo a su hermana pequeña y seguido salió por la puerta de su casa pero esta vez no sabía si podría regresar algún día al que por muchos años llamo hogar.

Narcissa se sentía vulnerable ahora que solo estaba con su hermana de cabello azabache, no es que tuviera miedo de que Bella le hiciera daño al contrario ella jamás permitiría que alguien la tocara pero ahora que no estaba Dora se sentía tan sola.

Cuando regreso a Hogwarts el pelirrojo no rompió su promesa y dos veces por semana le escribía sobre el día a día en la librería, también le contaba algunas de sus ideas para sus historias e incluso en ocasiones llegaba a mandarle algún libro.

Narcissa no sabía cómo es que durante todo ese tiempo el solo leer las cartas de Phil la hacían sentirse feliz y tranquila, era como si el siguiera allí con ella.

Para antes de las vacaciones de navidad el chico le había mandado una carta bastante corta, pero que la había hecho sentir de los mil nervios.

Querida Cissy:

Llevaba tiempo con esta idea en mente, pero nada más y no me atrevía a preguntarte, sé que las vacaciones de navidad están cerca y no sé si te gustaría pasar algunos días en mi casa, créeme que eres bienvenida, Ted y tu hermana igual pasaran unos días aquí, seguro te agradara verla y saber algunos detalles sobre los planes de la boda. El padre de Ted consiguió boletos para un evento de música muggle, planeamos ir todos quizás sea divertido.

Espero tu respuesta, abrazos Philippe.

Releía y releía la carta pero nada más y no sabía cómo contestarle. Ya había conseguido el permiso de sus padres para pasar las fiestas en casa de su amiga Anne Avery y ella a su vez la encubriría pues sabía lo de su hermana y Narcissa le había dicho que quería verla.

Querido Phil:

Acepto y agradezco la invitación, estoy ansiosa por verlos a todos, los he extrañado como no se imaginan.

Mis padres piensan que pasaré las vacaciones con una amiga del colegio así que preferiría que no me esperen en la estación, pero podemos encontrarnos por la tarde del 22 de Diciembre en el Caldero Chorreante.

Con cariño Cissy.

El invierno llego y con ello las vacaciones, Narcissa se había despedido de su amiga cuando estuvo en King's Cross. Al salir de la estación y por primera vez en su vida comenzó a ver lo que era el mundo muggle. Estaba asustada de encontrarse allí sola, ellos vestían muy extraño sobre todo los que parecían de su edad. Sin más se acercó al servicio de Taxis. (Según le habían contado esos vehículos podrían llevarla a donde quisiera)

Una vez estuvo en el Caldero Chorreante busco al pelirrojo pero no lo encontró, pensó que quizás sería muy pronto y se encamino al callejón Diagon, tan solo el muro de ladrillos se abrió un pelirrojo con una enorme sonrisa hizo que sus ojos brillaran como nunca.

—¡Philippe! —Le grito emocionada.

—¡Cissy! —Ambos se fundieron en un cálido abrazo. —Espero no fuera muy difícil llegar.

—No lo fue.

Ambos caminaban abrazados de regreso a la posada.

—¿Y tus cosas?

—Dijeron que podía dejarlas dentro.

Una vez tuvieron las maletas con ellos se dirigieron a la chimenea para poder llegar a la casa de los Weasley.

La chica llego primero y para su alegría se encontró con su hermana y Ted.

—Cissy, no puedo creer que vinieras, estoy tan feliz.

—Llegamos familia. —Grito el pelirrojo. —Ella es Narcissa Black. —la presento a sus padres y hermanos que se habían acercado para saludar.

—Bienvenida linda. —Cedrella la abrazo.

—Muchas gracias por la invitación. —parecía algo tímida.

—Ni lo menciones. —dijo el señor Weasley. —esta es tu casa.

Narcissa y Andrómeda se habían quedado en la habitación de Arthur mientras los chicos compartían otra. Las fiestas habían sido de lo más agradables, las hermanas Black jurarían que nunca habían pasado tan cálidos momentos.

Al día siguiente de la navidad el plan era ir al concierto que los había invitado el señor Tonks.

—No puedo creer que de verdad iremos a un concierto muggle. —decía emocionado Arthur.

—No creo que sean tan distintos. —le respondió Phil.

— "The Beatles" —leyó la rubia el boleto. —alguna vez escuche sobre ellos, pero no los conozco, ¿son buenos?

—Claro que lo son. —Ted tenía cara de insultado.

La música era fabulosa y todos se divertían como nunca, muchos jóvenes, cantaban y aplaudían al ritmo de Hey Jude. Narcissa que ahora veía el mundo muggle frente a sus ojos no entendía cuál era la razón para hacerlos a un lado, no eran tan distintos, en realidad eran más parecidos de lo que uno pudiera imaginar.

Cuando anunciaron la última canción, All my loving, muchos se pusieron de pie.

Mientras la música comenzaba a sonar Narcissa no despegaba sus ojos grises de los azules de Phil. Él, al sentir la mirada igual volteo, ambos sentían como si esa canción describiera lo que ellos sentían el uno por el otro. Nunca habían hablado sobre eso, pero en ese momento las miradas lo decían todo y lo supieron, no lo pensaron más y juntaron sus labios, fue un beso tan perfecto que ninguno lo olvidaría, ella rodeo su cuello y el acaricio su mejilla, al separarse comenzaron a reír como niños. En verdad eran felices.

Durante el resto de las vacaciones las cosas entre ambos fueron tomando forma, aceptaron su amor y decidieron intentar algo. Cuando Narcissa tuvo que regresar a Hogwarts el juro escribirle a diario y visitarla en Hogsmeade, fue así que ambos siguieron enamorados sin importar la distancia o cualquier otra cosa.

En verano tuvo lugar la boda de Dora y Ted y la Slytherin con alegría asistió, esta vez no se molestó en mentirles a sus padres y alego que aunque Andrómeda hubiese sido tachada del árbol seguía siendo su hermana.

Al ver a los novios en el altar pronunciando los votos no pudo evitar imaginarse como sería cuando ella y Philippe se casaran, voltear a ver a pelirrojo sentado junto a ella y el al voltear beso la frente de la chica.

—Te amo Cissy.

Nos vemos en el sig. capi saludos a todos.