Bueno ya que en su mayoría han visto Defenders y el esperar una tercera temporada de Daredevil nos desespera un poco (2018 ven ya), creo que bien nos haría una dosis de esta historia. La verdad sobre este capitulo puedo decir que es interesante puesto que harán ciertas revelaciones, las cuales si quieren saber deberán de leer.

En este capitulo Beguile pone una canción y en vista de que creo que hacen mas amena la lectura, la coloco. ¡Espero les guste!

ESTO ES UNA TRADUCCIÓN AUTORIZADA DE LA HISTORIA ORIGINAL "IT TAKES A VILLAGE" DE BEGUILE

Esta historia esta basada en la Serie de Netflix: Marvel's Daredevil, mas específicamente en la SEGUNDA TEMPORADA. Así que CONTIENE SPOILERS ¡Todos advertidos!

Disclaimer: Los personajes, las licencias y conceptos mostrados en esta historia son propiedad de Marvel y sus asociados. Al igual que la idea y la historia son propiedad intelectual de Beguile. Este es un intento novato de traducción con el propósito de entretener.

¡Sin mas a leer!


"Yo era una venda y nunca me quejé.
Todos los sobrevivientes cantando bajo la lluvia.
Yo era el que tenía el mundo a mis pies.
Nos consiguió una batalla, déjame a mí.
... Lo que es y donde se detiene nadie sabe
Me diste una batalla que nunca escogí"

Metric - Blindness


Capitulo Dos. Blindness

La doctora comenzó a limpiar cuidadosamente y en silencio mientras Frank volvía a revisar el perímetro. Bloqueó las puertas, revisó las ventanas, y tomó un inventario del lugar, revisando de forma intermitente que la mujer no estuviera buscando un teléfono y de que Red aun siguiera respirando.

"¿Qué pasó?" La chica preguntó, colocándose un nuevo par de guantes.

"El techo se vino abajo. Aplastando su pierna" Frank giró su cabeza hacia donde estaba la herida.

La mujer se acercó a la mesa con un delantal limpio y anteojos; con su brillante cabello negro atacado en una coleta baja. Con una expresión seria que iba hasta el punto de la exageración. Dirigió su vista al pecho de Red mientras le ofrecía una pequeña linterna a Frank. "Revise sus pupilas" dijo en voz baja. Antes de que su mirada se dirigiera a la máscara, como diciéndole a Frank por qué no lo haría ella misma.

Él tomó la linterna. Mientras ella se movía de inmediato y comenzaba a trabajar en la pierna, alejándose de Frank y del rostro que ella no quería ver.

"¿Piensa que su ignorancia va a salvarla?" Frank cuestionó.

La doctora adquirió una posición de dureza, pero por la forma en a que sus hombros cayeron y su cuerpo se enderezó, parecía que esa era su esperanza.

Frank la observó de soslayo. Aunque no había necesidad, la fémina estaba enfocada en su tarea de remover la bota de Red, tratando de ignorarle todo el tiempo, tratando de ignorar lo cerca que estaba la mano del varón de la funda de su arma, de lo rápido que podría cruzar una bala a través de su cerebro. El por su parte trató de manipular las orillas de la máscara de Red, tuvo que abrir la cremallera de su armadura en un intento de zafarla. Cara a cara con el demonio de Hell's Kitchen bajo una luz fluorescente, es allí que Frank se percató de lo oscuras y opacas que eran las piezas que iban sobre el lugar que ocupaban los ojos en la marcara de Red. No había duda del porque las personas pensaban que era un demonio, cuando luchaba con esa mierda sobre su línea de visión.

"Quizá su falta de curiosidad la haya salvado en el pasado" comentó, finalmente liberando y apartando la máscara del rostro de Red, "Pero para cuando esto acabe, yo no seré el único con un arma sobre su cabeza. El chico que tiré de su mesa tiene amigos, que se estarán preguntando porque lo dejó desangrarse hasta morir en el suelo".

La doctora no dijo nada. Tan solo se limitó a quitar la bota de Red, salpicando con la sangre coagulada que se hallaba pegada a su pie, mientras dejaba está en una mesa cerca de ella. El calcetín le siguió. Antes de que esta fuera a buscar algún pulso en el pie gris de Red. Este no reaccionaba, o no lo hizo hasta que Frank apartó su máscara. Fue allí cuando empezó a atacar.

El ataque acabó tan rápido como inició. Con Frank tomando su antebrazo con su propio cuello antes de que estos pudieran seguir pegando, pero lo que jodía la pelea eran las piernas de este sacudiéndose contra la mesa de metal. Red jadeó, lloriqueó, se sacudió. Mientras trataba de liberarse del agarre de Frank, y golpeaba débilmente en todas las direcciones alrededor de su pierna destrozada, como la aguja de una brújula desesperada por buscar el norte.

"Calma, Red" Frank le calló antes de que pudiera gritar. El demonio podía ser jodidamente ruidoso cuando se sentía atrapado.

Red aparto su cabeza del sonido, o quizás él trataba de poner distancia entre sí mismo y su pierna. El miembro se sacudía sobre la mesa mientras la doctora trataba de cortar su armadura. Aunque las tijeras no estaban haciendo mucho contra los pantalones. Por lo que buscó un bisturí y trató con este.

"¿Dónde estamos?" Frank le forzó a recostarse de vuelta, Red movió su pierna rota deliberadamente, jadeando de nueva cuenta a causa del dolor. "¿Quién es ella?" "¿Quién eres?"

"Estamos en una carnicería. La doctora está tratando de darle una ojeada a tu pierna, pero no puede cortar a través de tu armadura"

"No, ella no podrá hacerlo", Red admitió sin aliento.

La mujer se rindió, pero siguió manteniendo su postura fuera de la vista de Red, "Bueno, pues tendremos que remover el torniquete". "Y mejor que sea rápido. Que creo... Creo que una de las arterias se ha desgarrado"

Frank alzó una de sus cejas "¿Acaso eres doctor Red?"

"No, pero tengo... Tengo el presentimiento de eso" el varón respiraba rápidamente pese a su esfuerzo por mantener la calma. Con el sudor recolectándose en su barba, para tan solo caer entre su rostro y su máscara.

"Si estuviera desgarrada, te estarías desangrando justo ahora" La doctora le informó. "Parcialmente rasgada es posible, pero es poco común con las heridas por aplastamiento. Tu armadura no está rota"

El demonio se estremeció. Su tono de voz iba del dolor aplastante a la frialdad, "Mi armadura es a prueba de cuchillos. Una fuerza contundente rompería mi piel antes que el traje"

La doctora asintió, girando su cabeza hacia la mesa. Cambió el tema por uno mucho más productivo, "La cognición parece estar bien. ¿Qué tal las pupilas?"

"Están bien", Red declaró por segunda vez, con firmeza a la mujer. Mucho más firme que Frank, quien no lo estaba revisando.

"Una arteria desgarrada es una cosa, Red, pero tuviste una caiga fuerte contra un piso de concreto. No te salve de desangrarte hasta morir solo para que caigas en coma"

"No".

"No estaba preguntando".

Frank le retuvo. Lo cual era fácil cuando la pérdida de sangre había menguado las reservas de Red. La lucha del demonio se desintegró rápidamente en una respiración irregular, luego en un jadeo de dolor cuando Frank se inclinó sobre su pecho. "¿Costillas rotas?" Frank cuestionó, recibiendo un tembloroso movimiento de cabeza en respuesta. Así que fue cuidadoso con moverlas cuando volvió a acomodarlo. La mujer no estaba interesada, aun así se plantó entre esta y Red para cubrirlo. Le daría un poco de privacidad al demonio mientras levantaba la máscara.

Él conocía esa cara. ¿O quizás su cerebro le estaba jugando alguna broma? No, Frank podía jurar internamente, sin duda alguna, que conocía esa cara. La peculiar inclinación en su cabeza, los labios delgados, la frente ancha, los cabellos bien separados: era demasiado familiar para Frank, pero sus memorias eran desordenadas, confusas. ¿Acaso era un espectador el día del tiroteo en el Central Park? ¿Era un recluso de la Super Max? ¿Algún camarada de Fisk? Dios, ¿Quién era? ¿Un policía? ¿El juez? ¿Uno de los jurados? ¿Un abogado?

Un abogado.

Frank por poco y dejó caer la máscara a causa de la impresión. El jodido abogado, el tipo ciego que entró en su habitación en el hospital. El tipo cuya voz le sonaba jodidamente familiar, pero que no podía recordar porque no podía guardar nada en su memoria. No su familia, no el demonio de Hell's Kitchen. Estaba enfocado en él ahora mismo, enfocado en el chico con un disfraz de Halloween. El chico al que el mismo ayudó en una pelea con ninjas (quien también tuvo una pelea con él). -Estaba ciego ¿Verdad?-

Y un carajo si él no lo estaba: andando por ahí con un bastón, favoreciendo a sus oídos por encima de sus ojos la mayor parte del tiempo. Por el momento, la mirada de Red bajó y se dirigió a la izquierda. Como si estuviera fingiendo evadir la mirada de Frank, o puede que él no tuviera una idea de donde estaba Frank mirando fijamente. Sus pupilas lucían turbias, sugiriendo que el raspón de sus mejillas y la superficial herida de su frente eran por ello. Un rápido destello de la luz no causo ninguna reacción. Los ojos de Red no reaccionaban a la luz.

Frank se maravilló a pesar de sí mismo, no quería darle la razón a la doctora pero necesitaba preguntar lo mismo, "Tus ojos uh... ¿Tus ojos funcionan Red?"

"Tan bien como pueden", Red respondió con un oscuro tono de voz.

Frank retornó entonces la máscara a su rostro y se alzó a su altura completa. La doctora volvió su mirada una última vez, a la espera de un diagnóstico. Frank le aseguró, "Sus pupilas están bien"

La mujer comenzó a reunir implementos de un bolso plástico de la esquina. "Quite la pieza que cubre su pecho", dijo mientras le daba una ojeada al equipo estéril.

Esas costillas no debían sentirse nada bien cuando Red se incorporó para sentarse. Y tampoco su pierna la cual se estremeció contra la mesa de metal, aun así retuvo ambas cosas en un estoico silencio. Comenzó a buscar la cremallera de su espalda, luchando por no gemir. Aun así el sonido salió de su garganta como una cosa rota y quebrada, mucho más dolorosa que si gritara. Frank rodó los ojos y tomó la cremallera por él. La armadura del demonio se zafó de la piel de Red. Le ayudó a quitarse las mangas antes de volverlo a recostar en la mesa.

Las cicatrices de Red lucían cerosas a la luz de la cocina, y estas cubrían su pecho de arriba a abajo, de un lado a otro, algunas en diagonal. Si no era que florecían por encima de sus hombros o su cadera. Había una grande, larga, profunda y fea herida sobre su abdomen y dos más sobre su clavícula. "¿Tienes novia Red?" Frank se burló.

"¿Te parece que luzco como alguien que tendría novias, Frank?"

Sí, en realidad si lo parecía. En su traje barato, su cabello perfectamente acomodado, gafas de sol y el bastón. Red tendría novias. Frank casi mencionó a Karen, una persona cuyo nombre podía recordar, pero se detuvo antes de que tuviera que dar detalles personales. "Solo me preguntaba qué es lo que les dices", se burló de nuevo.

La doctora apareció antes de que Red pudiera responder. Llegando a la mesa lista para colocar una intravenosa. Una mirada al brazo de Red le fue más que suficiente para saber que no iba necesitar atarlo. Las venas de este se veían abultadas sobre su piel. Dos segundos más y la mariposa de la intravenosa lanzó un pequeño chorro de sangre sobre el suelo. Puso entonces una bolsa de solución salina, desechando la bolsa del anterior paciente para hacer campo para una nueva.

"¿Tienes alguna alergia?" Ella preguntó abriendo una nueva jeringa.

"No," Respondió Red.

"¿Te han puesto anestesia antes?"

"No necesito anestesia puedo soportarlo"

La respuesta fue contundente, así que Frank supo que Red no estaba actuando. La mujer continuó preparando la inyección usando el contenido del frasco de su bolsillo. "No, no puedes" dijo, mientras extraía una cantidad considerable de líquido dentro de la jeringa.

"Me han acomodado huesos en el pasado"

"Acomodar huesos es una cosa. Voy a suturar una arteria. Luego es probable que deba cerrar una laceración en tu pantorrilla, Eso después de que deba remover una parte de tejido a tu pierna para darle al musculo espacio para hincharse, resultando en una incisión que no voy a poder cerrar quizá hasta dentro de cinco días dependiendo de la inflamación", la mujer miró a los ojos del demonio, incapaz de cruzarse con los de Punisher. Frank debía admitir que era buena. Tanto tiempo de estar trabajando con criminales le había dado la suficiente experiencia para saber con cuales hablar fuerte y con cuales callarse como un muerto. "Voy a estar hurgando dentro de tu pierna por lo menos durante una hora. Así que puedes morir debido al dolor o tener tu oportunidad con los medicamentos. Tú eliges"

El temor de Red era mucho mayor que el de ella. Tanto que estaba temblando con mucha energía y nerviosismo, tanto que su labio inferior se estremecía, "¿Qué es lo que me vas a dar?"

"Fentanilo".

"Muéstrame".

Ella lo hizo, por todo el bien que le haría a Red. Frank leyó la etiqueta por él y este le dio un pequeño empujón en la muñeca para que se lo confirmara. Con esto, Frank supo que eso era exactamente lo que Red quería que hiciera. "Déselo"

La doctora puso aquella inyección, para luego desechar la aguja en el contenedor de residuos peligrosos que tenía en una mesa, y moverse rápidamente hasta la pierna de Red con anticipación. Tenía que apresurarse. Segundos después de que la droga fuera administrada, Red se derretía sobre la mesa. Desapareció la última tensión de sus hombros. Su cabeza cayó hacia un lado y sus temblores cesaron, sus músculos se volvieron flácidos. Incluso los brillantes ojos del demonio se oscurecieron cuando se desvaneció.

"¿Cuál era su jodido nombre?" Frank trató de recordar. ¿Frederick? ¿Franklin? No, ese era el otro abogado. El tipo que siempre se veía nervioso. El tipo que hizo un trabajo medianamente decente antes de que Frank lo jodiera todo. Este tenía un nombre bíblico. ¿Michael? ¿Mark? ¿Cuál maldito nombre era, Frank? Vamos.

"No tenemos mucho tiempo" La doctora llamó su atención. "Necesito que afloje el torniquete y luego vuelva a ajustarlo una vez mas cuando le quite los pantalones"

Frank asintió, mudo. Rodeando la mesa, envolviendo sus manos alrededor de la hebilla mientras la doctora lidiaba con los cierres y las cremalleras en la cintura de Red. Era raro no ver al chico retorcerse cuando lo tocaban. Era como ver una cascara vacía de demonio, la cual yacía derretida sobre la mesa como una mancha de sangre con armadura. La mujer bajó sus pantalones hasta que cayeron hasta sus muslos, Red solo gimió con suavidad, debido al pobre registro que este hacía gracias a la neblina química.

"Te tengo, Red" le recordó Frank en voz baja, mientras los sonidos de Red pasan del enojo a la exasperación. Claramente la presencia de Frank tampoco es muy bienvenida de la misma forma que lo eran las manos que trabajaban den su pierna.

La piel era de una tonalidad rosada alrededor del torniquete, debido al fruto de la presión. Así que Frank aflojó el nudo de aquel cinturón. Soltando la hebilla pero sin desenrollarlo del todo, así trabajaría mucho mas rápido.

La doctora respiró profundo. Tomando finalmente del pantalón y tirando de este hacia abajo tan lejos como puede de la pierna derecha de Red. Entonces "Ahora" dijo y Frank desató por completo el torniquete.

Por un largo momento, la cocina se llenó con los sonidos de los jadeos de Red, de su sangre extendiéndose por la mesa, con la mujer esforzándose por liberar la inflamación del área lesionada. Descubrió el muslo, y Frank con velocidad reemplazó el torniquete antes de tomar un relevo con la mujer. Y así sacar de un veloz tirón los pantalones de Red al grado de que escuchó los huesos rotos chasquear al interior.

Red estaba silencioso. Aterradoramente silencioso, teniendo en cuenta la visión de su pierna. Su pantorrilla estaba inflamada en proporciones inhumanas, con la piel moteada por los hematomas y vasos sanguíneos reventados. La piel se había abierto a lo largo de su tibia con un enorme corte que llegaba hasta el hueso, derramando sangre carmesí sin importar que tan fuerte estuviera ajustado el torniquete.

"Ayúdeme a darle vuelta", dijo la doctora, al mismo tiempo que tomaba a Red por los hombros. Frank observó la pierna del chico, llevándola con cuidado con un brazo mientras le cargaba con el otro.

Lisa se rompió la pierna una vez. A causa de una mala caída del trampolín. Solo que Frank estaba en el extranjero cuando eso pasó, por lo que él no pudo cargar su miembro de la forma en la que lo estaba haciendo ahora. No pudo llevarle suavemente para que el doctor pudiera acomodárselo. La última vez que vio el rostro de Lisa su rostro lucía de la misma forma que se veía la pierna de Red. Un agujero de carne de brillante rojo rodeado por piel despedazada. Esa de eso de lo que estaban hechas las pequeñas niñitas.

Frank no podía ayudar pero se preguntó si este no sería el final de Red.


Y ¡El segundo capitulo está aquí! La verdad es un capitulo que deja ver algunas cosas que se rebelan para Frank, al igual que podemos ver un poco mas Matt como siempre metódico. ¡Disfrútenlo tanto como yo, vienen muchas mas sorpresas!

Pronto tendrán el tercer capitulo.

Pd: ¿Que esperan para la tercera temporada de Daredevil? Por mi parte espero ver una adaptación a Born Again, ya que eso apunta el final de Defenders, ya que Born Again es uno de mis comics favoritos. Pueden dar su opinión con un review

PD 2: Por cierto me encantaría responder a los reviews anónimos pero me es imposible hacerlo, aunque no por ello dejo de darles las gracias por su apoyo. Aunque no todos los halagos son para mi ¡Ya que la historia es de Beguile! ¡Ella es quien se lleva parte de los halagos!