Derechos reservados, yo merengues, Bárbara Edith M. G. ¡Soy la autora! Contiene algunos desperfectos de tipo ornitográficos (ortográficos). Es clasificación A. Traiga hasta el perico.


–Vale, significa que también soy culpable de esto. Por haberte dado ese libro –Tuerce la boca. Dando a entender que lo arruinó.

El macho cabrío, bala, los obliga a callarse. Una vez que la familia guarda silencio. Les explica el remedio del problema, aunque no es nada fácil. Pero no hay de otra. Por culpa de Jonathan, los seres infernales se perderán de un gran festín y, los seres humanos nunca más recordaran lo que es el Halloween.

Ascar utiliza de nuevo su poder, envía a los primos a otra dimensión más horrible que Equis. En este lugar se encuentra una sustancia que revive a cualquier tipo de Dios o ser superior; la sustancia se halla oculta en una especie de volcán. Evidentemente, los primos no saben a lo qué van a enfrentarse.

–Mi amor no llores, nuestro hijo va a estar bien. Jacob está con él.
La consuela; la señora bruja se limpia los ojos.
–¡Oye, parece que te importa más nuestro sobrino que nuestro hijo! –reclama molesta.
–¡Eso no es verdad! Yo amo mucho a mi hijo, pero mi sobrino es dos años mayor que él, además conoce más hechizos y conjuros que nuestro hijo… –Serge no sabe que más decir, mejor cambia de tema–. Ascar, ¿cuánto más tiempo soporta este campo de contención?
–Depende, cuánto tiempo tu mujer y yo podemos soportar –respondió, moviendo las orejas.

Serge no puede ayudarlos por ser un vampiro. Sabe algunos hechizos pero no es brujo.

Los otros seres sobrenaturales andan cerca, gracias a sus dotes de magia.

Esta otra dimensión es idéntica a la suya, o sea es idéntica al planeta tierra, salvo que aquí todo el tiempo es de día nunca anochece. También el cielo carece de nubes, nunca se ha visto ni una. Este lugar está poblado por insectos gigantes muy distintos a los de su planeta-casa. Ambos primos no dan con el sitio. Jacob piensa en un hechizo de localización, no obstante, lo descarta porque no sabe cuál sería el indicado. Los dos siguen caminando.

–¡No sé ni papa de este sitio! te recomiendo por seguridad no tocar nada –dice Jacob, quitándose la chaqueta del esmoquin.
–De acuerdo. Qué curioso, el suelo de aquí se asemeja al de la tierra –comenta Jonathan mientras patea una piedra pequeña.

Jacob se detiene para realizar una mejor inspección del lugar. Mira a su alrededor. Toda esta vegetación verde le da una idea para un hechizo de localización. Pronto se emociona, sus ojos se estiraron con el mega descubrimiento. El brujo se acerca hacia las plantas verdes, toma un puño. Grave error, no se trata de plantas sino se trata del pelaje de una abeja, color verde menta. El monstruo es casi del tamaño de él. El brujo lo suelta y se echa a correr. Su primo se dio cuenta, corre rápido para ayudarle. Sin embargo, la criatura es más veloz que el brujo, de súbito lo avienta al suelo. Por el pánico que siente no puede efectuar siquiera algún hechizo. La abeja verde menta, goza el instante, rápido le clava su aguijón en el abdomen. Jacob grita espantosamente por el dolor. Jonathan le arroja una bola de energía a la abeja, el tino fue certero. El monstruo deprisa se desintegra. Después de esto, Jonathan se inclinó para sostener a su primo.

–Jacob resiste, resiste vas a estar bien. No te mueras. –Revisa su herida, emana mucha sangre roja.
–Jonathan… Jonathan, re-recuerdas ese li-libro de sor-sortilegios… ¡Ay, ay! de… primeros auxilios –comenta jadeante y luego tose.
–Creo que sí, algo –dijo Jonathan dudando.
Su primo moribundo rueda los ojos.

El joven brujo-vampiro, pone a su primo en el suelo. De inmediato, le desgarra su camisa blanca. Luego de esto, con su magia trata de curar la herida.

–¡No te vas a morir, no cierres los ojos, te necesito!

Le ruega, frotándose las manos para producir el conjuro. Jacob tose y se retuerce por el dolor, la herida continúa emanando sangre. Jonathan se concentra lo más que puede. Tras un treceavo intento más, logra detener la hemorragia. La herida fue cerrada. Sin embargo, el veneno aún continúa en su torrente sanguíneo. El muchacho con lentes no desea separarse de su primo. Los dos se encuentran muy agotados. Jacob cierra sus ojos, Jonathan se asusta, lo sacude para que los abra. Éste no responde.

–Primo, no te mueras –dice nervioso, enseguida responde furioso– ¡Abre los malditos ojos!

Es inútil no responde. El joven se siente culpable por no haber salvado a su primo a tiempo. Se resiste a llorar. Una lágrima rueda por su mejilla.

Pasa el tiempo. Jacob todavía no responde, pese que aún tiene pulso. Su primo verificó sus signos vitales.

Mientras tanto. Los padres del brujampiro pelean para salvar su existencia. Serge lucha contra un hombre lobo. Robyne debatiendose a tiros de magia contra un gnomo poderoso. Ascar los protege de los atacantes imprevistos. El hombre lobo golpea al vampiro, éste sale disparado. Su esposa patea al gnomo, el ser rueda hacia una esquina. Deprisa, con un sortilegio amortigua el impacto de su esposo.

–¿Cariño te encuentras bien? –pregunta ella. No perdiendo de vista a una horrenda hada.
–¡De maravilla, gracias a ti! Éste lobezno me las va pagar. –dijo Serge, volviendo al campo de batalla. –¡Jonathan da te prisa! –murmura en tono bajo.

El aludido no sabe qué hora es. Jacob despacio abre los ojos. Enseguida empieza hablar con voz cansada:

–¡Jonathan, por favor ya no llores!

El chico gira para ver a su primo.

–Llorar, ¿quién lloraba? Yo no –Seca sus ojos con una mano; luego se vuelve a poner sus lentes. –Jacob, creí que te habías muerto.
–También yo, pero no. Al contrario, tuve un viaje de alucine. De seguro esa abeja se drogaba… –bromea y concluye– Tuve una visión, se exactamente el lugar donde se encuentra la sustancia que buscamos.
–¿De qué hablas? Bueno, tuviste un viaje estupendo.
–Ajá mucho mejor que los hongos –dice Jacob.
Intentando levantarse, su primo lo frena.
–¡No, esa abeja era ponzoñoza!
–¡Cállate y ayúdame a levantarme; mis tíos corren peligro!
–Esta bien. Más adelante me pláticas de tu viaje psicodélico.

Jacob abraza el cuello de su primo. Ya de pie. Jonathan le ayuda a ponerse su chaqueta. Minutos luego. Jacob sostenido de su primo, comienzan a andar para poder llegar pronto al sitio.

Mientras tanto. En la dimensión de los seres humanos. Los amigos mortales del brujo-vampiro se preguntan: ¿Qué son estas figuras que cubren las casas y negocios en el pueblo?
Seth arranca una de ellos. Se encontraba pegado en la ventana de una tienda de muffins.

–Parece un muñeco blanco ¿pero qué será?
–Honestamente, no sé ¿qué rayos es esto? Aunque se asemeja a un condón con ojitos negros. ¡Guácala, mejor tiralo! –dijo Eric con asco.
–¡Puaj! Tienes razón, mejor lo tiro –Arroja a un lindo fantasmita hacia el suelo. El viento lo sujeta durante la caída, lo dirige hacia otra parte–. ¡Pronto, tengo que lavarme las manos! –explicó Seth.

Seth y Eric se meten en la tienda de muffins, pasteles y demás antojos de otoño; de donde despegaron al fantasmita.

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En la otra dimensión. Los primos llegaron a una especie de volcán guiados por la visión de Jacob. Durante el trayecto esquivaron a varios tipos de insectos gigantes.

–De acuerdo a mi visión aquí no hay lava, en su lugar, las paredes están cubiertas de un químico equivalente al ácido. Aunque imagino que el químico es mucho peor que el ácido nítrico.
–Entonces, qué sugieres –cuestiona Jonathan, mirándolo de reojo.
–Todavía me siento muy débil… Por fortuna recuerdo un hechizo que podría ayudar en éste caso.
–¿Y cómo es? –Vuelve a preguntar Jonathan.

Jacob se separa de su primo, posterior chasquea sus dedos. El esmoquin de Jonathan se transforma en un traje tipo NBQ con todo y casco (color anaranjado).

–Este traje soporta todo tipo de temperaturas y sustancias tóxicas. No obstante, desconozco que clase de daño te pueda causar éste químico que menciono.
–¡Espera, espera, no me vas a acompañar! –pronunció Jonathan. Su voz suena como la de un robot.
–Temo que no. Si vamos los dos, nos vamos a tardar mucho –reveló Jacob.
–Comprende, yo no tuve ese viaje de alucine. ¡Exactamente, yo no sé dónde está esa madre! –gruñó Jonathan, ofuscado.
–No te preocupes. Voy a implantar mi visión en tu cabeza –espetó Jacob.

El brujo de dieciocho años, le retira el casco a su primo. Éste intrigado lo ve. Sin esperarlo, Jacob lo golpea en la frente con la palma de su mano.

–¡Ouch! imbécil ¿qué te pasa? ¡Me dolio! –chilla el brujampiro.
–Así funciona el hechizo. Ahora ya sabes dónde está la sustancia que nos urge.
–¡Pero pinche modito! –Sigue chillando.
–A tus padres les queda poco tiempo. Luego maldices lo que quieras –dijo Jacob. Volviéndole a poner el casco.

Jonathan se despide de su primo, Jacob le dice: "Cuídate mucho y buena suerte".

El joven brujo-vampiro se mete en la boca del volcán. Ya adentro. Asustado, muerto de miedo, a través del casco mira a su alrededor. El lugar está casi oscuro, lo único que lo alumbra son los ríos de una materia semejante al magma, color morado. Este supuesto magma irradia una luz fosforescente. Jonathan empieza a caminar, obedece al mapa dentro de su cabeza. Camina y camina, desciende a lo más profundo del supuesto volcán. Tras una larga caminata. Llega a una gruta, aún con miedo se interna en el lugar. Ya allí, pregunta hacia sus adentros: ¿Dónde estará la sustancia que nos urge? Este espacio está alumbrado por una extraña luz mortecina de color rojo. Jonathan se acerca a una enorme roca, la toca con el guante para inspeccionarla. Absorto con esto. De pronto, escucha un ruido estruendoso detrás de él. Algo se dejo caer. Se gira para ver qué es. Qué impresión, sus ojos no creen lo que ven. Es una *araña gigante con cola de escorpión, un ojo humano sobresale en el centro de su lomo; toda ella es color naranja calabaza. Jonathan grita aterrorizado. La araña gira para atacarlo con su cola. Jonathan esquivó el aguijón, pero le rasgó parte de su traje. La araña sigue atacando, Jonathan rueda hacia un lado. El ser monstruoso lo tiene acorralado. Jonathan le lanza una bola de energía, la araña esquíva el ataque. La bola se estrella en otro lado. El monstruo lo ataca con su aguijón una vez más. Creyendo que es su fin. Un montón de piedras caen del techo, aterrizan sobre la araña, matandola al instante.

La vibración del monstruo produjo el desprendimiento. Suerte, igual que una película de Hollywood. Jonathan suspira de alivio. Sin embargo, no puede permanecer allí. La gruta se está destruyendo. El brujampiro corre hacia la salida. Antes de cruzar la meta, algo golpea su casco, esta cosa cae al suelo. Jonathan se agacha para recogerlo. Es una especie de reloj de arena, relleno con la sustancia que les urgía, dicha sustancia es de color blanco hueso. Jonathan se premura en salir de este aparente volcán de pesadilla.

Tiempo después. Se reúne con su primo. Jacob no puede creer que lo haya logrado.

–¡Muy bien lo tenemos! Voy a comunicarme telepáticamente con Ascar para que nos saquén de aquí –expresó Jacob contento.

Al acto, chasquea los dedos. Otra vez lo cambia de atuendo, le puso de nuevo su esmoquin.

–Lo bueno es, qué no te metes con mis calzoncillos —dice Jonathan, tocando la manga de la chaqueta negra.

En la dimensión Equis. Los padres de Jonathan, están heridos y muy cansados, ya no pueden seguir luchando. El macho cabrío los teletransporta donde se encuentran los restos de su líder. Los seres que poseen magia también los siguen del mismo modo. El enojo es mayor, a fuerzas quieren matarlos.

Ascar, aparece a Jacob y a Jonathan.

–De volada. Da me el revitalized –ordena el ovino.

Jonathan no entiende de que habla, así que le entrega el reloj de arena. Ascar lo parte a la mitad. Luego, recita unas palabras en un idioma parecido al arameo mientras deposita la sustancia color hueso sobre las cenizas de Samhain. De inmediato se forma un remolino de fuego, tan sólo dura un par de minutos. El remolino se disipó. De su interior sale su líder totalmente configurado. Todos los seres allí presentes retiran el linchamiento. Celebran el retorno de su líder.

El cabeza de calabaza, se dirige donde está Jonathan. Lo agarra por el cuello y lo estampa en una pared. Jacob quiere defenderlo pero Ascar lo detiene.

–Escúchame, gusano asqueroso. En este momento no puedo hacerte lo mismo que tú me hiciste. Por qué mi obligación primordial es abrir el portal. Hoy es 31 de octubre, de acuerdo al apestoso calendario de los humanos. Y faltan ocho horas para las doce de la noche. En esta ocasión tú ganas. Pero, para la siguiente reunión dentro de un año… ¡Te mataré!
–¡Esta bien! –gime Jonathan.
Samhain lo suelta, cae en el suelo. El muchacho conmocionado, tose y se agarra el cuello. Sus padres se acercan para ver si se halla bien.

Dos horas después. Samhain reunido con los demás terribles seres en el portal. Esperan para poder salir.

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Jonathan, sus padres, Jacob y Ascar regresaron a casa. El macho cabrío ansiaba volver al mundo de los humanos. En su hogar, Jonathan les pláticó a sus padres todo lo que les pasó. Robyne le acomoda la almohada a su sobrino, acostado en el sofá.

–Mi querido y adorado sobrino, no creas que no te voy a castigar. Pero en este momento ¡No! porqué perdiste mucha sangre. Estás malito.
–¡En serio tía, me alegra saber eso! –ríe un poco nervioso.
–¡Bebe esto, Jacob! –Ascar le entrega un pocillo–. Este brebaje eliminará por completo todo el veneno que circula por tu sangre.

Se alza para poder beber el brebaje, su tía le ayuda con esto.

–¡Listo, estoy listo! –se acercó Jonathan.
–¿Listo para qué? –pregunta su padre, tomando asiento en el sillón aledaño.
–Para asistir a la fiesta de Halloween de Michael Cera. Voy a ir con mis dos amigos –responde con júbilo.
–Me alegro por ti hijo. A propósito ¿y tu disfraz? –inquirió su papá.
–Siempre voy disfrazado de humano… Hoy, voy a mostrarme tal como soy.
–Ok mi cielo. Ten mucho cuidado –habló su mamá, tapando a su sobrino con la frazada.
–Y no se te vayan a olvidar mis barras de chocolate que prometiste –Le recordó su primo brujo.
–No te preocupes. Lo tengo todo anotado en mi cerebro –dijo, tocando su sien derecha.
Cuando Jacob agonizaba, Jonathan le ofreció la mitad de sus barras de chocolate a cambio de qué no se muriera.

Horas después. El brujampiro se despidió de su familia. En este momento se dirige al lugar donde será la lujosa fiesta halloweeña.

–¡Llegamos! –Les avisa el chófer del taxi.

Jonathan y sus amigos bajan del carro. Después se introducen en la inmensa y majestuosa mansión. Todas las esquinas están decoradas con motivos halloweeños. Desde que revivieron a Samhain, la humanidad recobró el significado del Halloween. Del mismo modo, el lugar está repleto de gente disfrazada. Seth va disfrazado de Thor. Eric se decidió por un disfraz de Blade. Jonathan se puso tantito gel en su cabello, se puso una chamarra de cuero negra con una playera blanca, también se puso pantalones vaqueros de mezclilla, con tenis-botas color café.

Los tres se acercaron a la barra de bebidas no alcohólicas. El anfitrión los alcanza allí.

–No sé si me alegra su visita. Sin embargo, me da gusto saldar la cuenta de mi vida, contigo –comentó Michael con presunción.
Él se disfrazó de Drácula.
–¡La verdad no sé qué decirte! –dijo Jonathan de modo fresco. Dándole vueltas a su vaso desechable color azul marino.
–¡Caramba! Seth, de los dos vampiros ¿a cuál mato primero? –se burla Eric y desenvaina su sable de utilería.
–¡A Drácula, por qué es muy sangron! –dijo Seth, jalandose un rulo de su peluca.
–¡Esperen un segundo! ¿Jonathan, de qué diantres vienes disfrazado? –preguntó Michael, escandalizado.
–¡De vampiro! Qué no se nota. ¡Soy un vampiro! –exclama con enjundia. Mostrando sus colmillos de verdad con orgullo.
–¿Cuánto tardo el dentista en hacertelos? –inquirió de nuevo Michael.
–Antes de nacer… Lo siento muchachos, un mago nunca revela sus trucos.

Jonathan se carcajea. Los tres se asustan con su actitud. Quizás algún día el muchacho con gafas les diga la verdad.

FIN.


Datos:

Elenco de mi fic: Jonathan es Jay Baruchel, Jacob es Jake Gyllenhaal, humano Seth es Seth Rogen, humano Eric es Eric André, humano Michael Cera es él mismo y Robyne and Serge son los nombres verdaderos de los padres de Jay Baruchel.

*La araña con cola de escorpión con un ojo humano en el centro de su lomo, color naranja calabaza; surgió de un sueño muy raro que tuve hace mucho tiempo atrás. La describí tal como la vi en mi sueño bizarro. Las únicas diferencias del sueño, son qué las arañas no eran enormes sino pequeñas y no solamente era una sino eran varias.

Así concluye esta historia; quizá más adelante me anime hacer la saga de esto, no lo sé aún, cosas para el mañana. Lo creé por motivo del Halloween, porque me fascina mucho esta celebración. Mi historia halloweeña está separada en tres partes. Si la leíste de a cabo a rabo ¡muchísimas gracias por tu atención!, espero que te haya gustado o entretenido o, por lo menos la comprendiste.

Reitero de nuevo. ¡Muchas gracias por su atención, hasta la no tan próxima vez!

Bárbara E. G. M.