Los personajes son de Masashi Kishimoto. La historia pertenece a Sophie Saint Rose.

Yo solo tomo prestados para mis ideas.

¡Disfruten!


Llegaron las Navidades y Hinata era otra. Por su recuperación reciente no había podido asistir a la boda de Sakura, pero sabía que había sido preciosa. El día de la boda lloró mucho pensando en su amiga y en Naruto. El era un tema que no quería recordar pues desde que la habían operado no se había vuelto a poner en contacto con ella. Ni para felicitarla por el resultado de la operación. Le chocaba bastante que se trasladara desde Londres para impedirle que se operara y no se alegrara por su recuperación.

Suspiró mirándose al espejo.

Su pelo brillaba, las ojeras habían desaparecido, había engordado unos kilos dejando su cuerpo maravillosamente formado y curvilíneo. Su piel brillaba sana, nada de ese color ceniciento. Era otra, era la mujer que tendría que haber sido siempre. Bajó la mirada a la enorme cicatriz vertical que tenía entre los senos hasta el estómago. Sorprendentemente no le repugnaba, sino que estaba orgullosa de ella. Había sufrido mucho hasta tenerla.

Salió del cuarto de baño vistiendo sólo la ropa interior y fue hasta su armario, ahora plagado de prendas maravillosas. Su padre le había dado carta blanca para comprar lo que quisiera y Sakura la había ayudado pasando juntas horas estupendas. Escogió un vestido de bandas elásticas que se adaptaban al cuerpo como una segunda piel, en color perla. Con su cabello azul ese color resaltaba el color de sus ojos. Se puso unas medias color celeste y unos zapatos nude. Su maquillaje quedaba perfecto con ese vestido y sonrió satisfecha. Estaba radiante. Era la noche de Navidad y sus padres daban una fiesta.

Oyó el timbre de la puerta, entonces, emocionada, salió de la habitación, creía que sería Sakura para ver lo que se había puesto. Bajaba por las escaleras alegremente cuando lo vio.

Había vuelto...

Siguió bajando las escaleras lentamente sin apartar la mirada de sus ojos que atentos no se perdían un detalle. La recorrieron de arriba abajo y un calor la envolvió.

—Naruto... —Dijo sonriendo abiertamente llegando a su lado— ...haz vuelto. —Estaba guapísimo con su traje azul y su corbata roja. La corbata que ella le había regalado en las Navidades pasadas. Él la miraba de arriba abajo y Hinata se sintió orgullosa porque se sabía hermosa.

—Estás radiante. —Dijo suavemente.

—¿A que está preciosa? —Dijo Hiashi con orgullo paterno— Tengo que espantar a los moscones cada tres segundos —Se acercó a Naruto y le dio la mano—. Me alegro de verte, hijo. Bienvenido a casa.

—Gracias —Dijo sin apartar la vista de ella. Un carraspeo los volvió a la realidad y los tres se giraron hacia una chica de cabello corto color violeta, vestida de azul, que se acercó a ellos tímidamente— Oh, perdona Konan —Dijo Naruto tomándola por el brazo para acercarla—. Te presento al señor, Hiashi, y su hija Hinata. Ya te he hablado de ellos.

Hinata estaba tan sorprendida de ver a aquella mujer allí acompañarlo que no sabía que decir mientras que a su padre no le faltaron las palabras.

—Pero bueno —Dijo mirándola para que le diera la bienvenida a su invitada—. Me alegro que hayas venido.

La tal Konan sonrió tendiendo su mano y Hinata vio un anillo de compromiso enorme. Sintió que el mundo se abría a sus pies.

—Le estoy muy agradecida de haber hecho un lugar para mí esta noche. —Hinata miró a los ojos a Naruto que tenía el rostro tallado en piedra y respiró hondo irguiéndose. Simulando su mejor sonrisa miró a su inesperada invitada.

—Me alegro de conocerte, Konan. Bienvenida a Niigata —El timbre de la puerta volvió a sonar—. Por favor, pasen al salón y sírvanse una copa mientras saludamos al resto de los invitados.

Su padre la miró, examinándola sobre como se sentía y ella se maldijo por ser tan transparente

—Hija —Dijo al entrar sus siguientes invitados en el salón—, ¿estás bien? —¿Bien? Quería morirse, pero sonrió disimulando

—Claro papá, estamos en Navidad, mi época favorita.

Por fin llegó Sakura con su marido, y sus tios con Menma. Nada más llegar tomó a Hinata del brazo y se la llevó al salón de abajo, cerrando la puerta tras ellas.

—Lo siento, no me dio tiempo a avisarte —Dijo su amiga con cara de angustia—. Llegaron hace una hora. No nos lo esperábamos.

Hinata se encogió de hombros intentando tragarse sus lágrimas.

—Antes o después tenía que pasar. Estoy bien... —Sakura la abrazó.

—Eres mi hermana, conmigo no tienes que disimular. —Ella no podía decir nada pero su amiga fue muy explícita.

—Estoy furiosa con él por su comportamiento. ¿Pero qué le pasa?

—Déjalo ya —Dijo respirando profundamente abriendo la puerta y saliendo al hall—. Vamos a divertirnos, ¿si? Bastantes penas hemos tenido ya.

Sakura la miró de arriba abajo y se acarició el vientre que empezaba a estar abultado con su embarazo de cuatro meses.

—Estás preciosa, ¿me prestarás el vestido cuando expulse a la alien? —Se echó a reír mientras entraban en el salón atrayendo las miradas de sus amigos que sonreían al ver a la hija de su amigo tan bien.

—Te lo regalaré... —Y luego sonrió maliciosa—. ...si es que te entra.

—¡Serás mala! —Dijo su amiga riéndose.

Su madre preocupada al ver la situación, se acercó a ella.—¿Te encuentras bien?

—Claro —Respondió resuelta sin darle importancia—Me parece que tendremos que hacer dos sitios en la mesa... —Miró a su madre a los ojos y añadió en bajo—. ...lejos de mí. —Hitomi asintió. Parecía triste y durante un segundo parecía que se sentía culpable, pero Hinata no le dio importancia mientras saludaba alegremente y con encanto a sus amigos.

Llegó al grupo de Naruto y sus padres. Saludó con un beso en la mejilla a Minato, Kushina, y por ultimo a Menma, bajo la atenta mirada del rubio. Parecían estar algo incómodos y se apiadó de ellos alejándose para atender a otros invitados. De repente alguien la levantó tomándola de la cintura.

—¿Quien es la mujer más bella de Niigata?

Ella se echó a reír.— Utakata, ¡bájame ahora mismo! —Exclamó entre risas. El la bajó girándola como si estuvieran bailando para darle un sonoro beso en la punta de la nariz.

—Preciosa, hazme un hombre feliz y dime que te casarás conmigo. Como regalo de Navidad. —La gente se reía a su alrededor por el dramatismo de sus palabras, mientras Hinata se desternillaba de risa.

—Utakata, ¿quién te ha invitado? —Preguntó su padre divertido al amigo de su hija. Lo toleraba porque era buen muchacho y a Hinata le caía bien. Su amigo lejos de sentirse ofendido rió por lo bajo.

—Nada puede hacer que me separe de mi chica —Dijo tomándola por la cintura—. Además tenía hambre.

Las risas continuaron. Ella sin querer miró en dirección a Naruto que parecía muy enfadado, mientras discutía con Menma sin quitarle la vista de encima. El aperitivo duró otros 20 minutos. Hinata frunció el ceño al ver como Kushina y su madre hablaban agitadamente apartadas de todos. Preocupada se acercó a ellas, que no se dieron cuenta de su presencia.

—Si llego a saber esto, nunca se lo habría pedido. —Dijo Hitomi mirando a Kushina enfadada.

—No sé lo que pasa, te lo juro. Yo tampoco entiendo nada...

—¿Todo bien? —Preguntó sobresaltándolas. Su madre sonrió de oreja a oreja.

—Claro, cariño. ¿Puedes decirles a los invitados que pasen al comedor? —Asintió mirándolas preocupada.

—¿No estaran discutiendo?

—No, no —Dijeron la dos a la vez—. Somos amigas desde hace mil años ¿de que íbamos a discutir?

Hinata sonrió.—Así me gusta, estamos en Navidad. La vida es para disfrutarla —Se giró para encontrarse de frente con Menma que venía con una copa de lo que parecía whisky en la mano— ¿Ese no es el segundo? —Preguntó sorprendida—. Creía que no bebías.

La miró irónico pero con una media sonrisa.—Esta es una ocasión especial —Tomó un sorbo de su bebida y continuó—. ¿Cómo te encuentras?

—Ahora estoy mejor, mucho mejor que antes —Dijo sonriente y feliz por ver la preocupación que Menma aun tenia por ella—. Mi médico dice que estoy casi perfecta.

—Me alegro. —Dijo mirando su escote donde sin querer se veía el principio de la cicatriz. Incómoda se subió el vestido.

—Me alegro que te alegres —Contestó sonriendo mientras pasaba a su lado—. Voy a decirle a la gente que pase al comedor. —La tomó por la muñeca impidiéndole seguir.

—No quería hacerte daño, Hyuga, él solo hacia lo mejor para ti. Y yo también... —Agrego después de un breve silencio. Sorprendida y confundida por sus palabras, se sonrojó. Que pensaran que le dolía ver a Naruto con otra la mataba, así que disimulando se hizo la sorprendida.

—¿De qué hablas, Menma? Nadie me ha hecho daño —Se enderezó mirándolo de frente— Tu y Naruto sólo son mis buenos amigos que se preocupan por mí. No tengo nada que recriminarles. —Esas palabras le dejaron callado y ella sonriendo se dio la vuelta intentando permanecer entera hasta llegar al baño. Se encerró en el cuarto de baño de servicio y se mojó las muñecas con agua fría— Estás bien, estás bien —Se repetía mirándose al espejo—. Todo va bien. Estás sana y eres feliz. Estás sana y eres feliz —Un golpe en la puerta la sobresaltó.

—Hija, ¿estás bien? —Suspiró y secándose las manos, abrió la puerta para ver a su madre que la miraba preocupada.

—Estoy bien, mamá —Dijo cansada de repetir la misma frase—. Me encuentro perfectamente. —Su madre se apretaba las manos muy nerviosa.

—Lo siento, pero estaba preocupada. —Hinata sonrió y abrazó a su madre.

—Debes dejar de preocuparte. Ahora soy como cualquier otro hijo del mundo. —Hitomi se echó a reír acariciando su pelo—. Vamos al comedor, nos están esperando.

"Y yo también"... ¿Que quiso decirme con eso, Menma?

Entró en el comedor aun pensativa, para encontrarse que el único hueco que había libre era en frente de Naruto y al lado de Utakata. Gimió mirando a su madre y esta le guiñó un ojo antes de dirigirse a la cabecera de la mesa como si nada. Se giró para ir a su asiento, cuando se dio cuenta que Naruto le estaba mirando el trasero. Se sonrojó pensando para sí misma que era una reacción masculina, nada más. Se dejó caer en la silla y tomó aire mirando a sus compañeros de mesa. Utakata a su derecha, Sakura a la izquierda, Naruto de frente, Menma a su derecha y a su izquierda su pastelito, Konan. Sonrió mirando a su invitada.

—¿Qué tal tu estancia en Niigata, te gusta? —Konan sonrió tomando la copa del agua y mostrando su maravilloso anillo. No pudo evitar mirar el anillo y se revolvió incómoda en su silla, Naruto frunció el ceño sin quitarle la vista de encima.

—La verdad es que ya conocía Niigata. Ya he venido varias veces. —Dijo antes de beber.

—¿Por trabajo? —Preguntó Utakata amablemente, quien notaba ya que pasaba algo raro con su amiga. Le tomó la mano a Hinata por encima de la mesa y se la apretó. Naruto frunció los labios. Sakura y Menma se mantenían callados y en tensión mientras les servían el consomé de almejas.

—No, la verdad es que fueron viajes de placer con mi familia —Dijo Konan de manera agradable. Al ver que a Hinata le servían una ensalada preguntó— ¿Estás a dieta? No tienes porque, tu cuerpo es perfecto. —Se hizo un silencio en la mesa bastante incómodo y Naruto iba a decir algo pero Hinata lo cortó.

—Es por motivos de salud —Dijo con una sonrisa— Debo vigilar mi dieta —Y añadió de manera muy graciosa—. Aunque a veces escondo dulces en la habitación. —La gente de su alrededor sonrió pero Naruto seguía tenso.

—No deberías hacer eso, Hinata. —La tensión volvió y Hinata lo miró de reojo.

—Mis análisis son perfectos pero por favor, por una vez no hablemos de mí —Se giró hacia Konan— Entonces te gusta Niigata. Si te vas a quedar unos días podemos ir a la exposición de Ōgata Kōrin que hay en el centro.

La mirada de la pelivioleta se iluminó.—¿De verdad? Me encanta, es uno de mis pintores favoritos.

—Es una desgracia que muriera pobre como una rata y sin haber vendido un cuadro. —Dijo Utakata sonriendo.

—Si, es triste que alguien de tanto talento muriera creyendo que no había hecho nada en la vida —Dijo Konan mirando a Naruto—. ¿No crees?

—Solemos sobrevalorarnos —Murmuró él tomando la copa de vino—. Y siempre queremos más de lo que podemos conseguir. —Ese comentario iba dirigido a Hinata claramente y se enderezó. Sakura suspiró dejando su cuchara en el plato.

—¿Alguien ha visto el nuevo musical? —Empezó Menma, decidiendo interferir.

—¿El de las locas chillando? —Preguntó Utakata intentando también relajar la tensión—. No soporto los musicales. Siempre salgo con dolor de cabeza.

Hinata le sonrió.—Tendríamos que ir al teatro para ver esa de misterio.

—¿Misterios? El Times dice que sólo hay sangre y más sangre. —Dijo su amigo riéndose.

—Si van, me apunto —Dijo Sakura sonriendo—. Antes de que la sangre me haga vomitar. —Los cuatro se echaron a reír, mientras Naruto no se relajaba.

Les pusieron el segundo plato, pescado gratinado con gambas para ellos, pescado a la plancha con limón para ella. Estaban hablando animadamente de la última película de Brad Pitt cuando Hinata estiró el tenedor y tomó del plato de Utakata una gamba. Se la metió en la boca mientras su amigo protestaba, cuando se oyó que un cristal se rompía. Levantó la mirada para ver que la copa de vino de Naruto se había roto y mientras el camarero intentaba arreglar el desastre, Hinata vio que una gota de sangre caía al mantel.

—Te has cortado —Dijo levantándose y tomando su mano por encima de la mesa. Claramente enfadado, intentó apartarse—. Naruto, no seas crío —Dijo volviendo a tomar su mano e intentando abrir su puño.

—¿Cariño, porque no le llevas al lavabo y le curas esa herida? —Dijo su madre desde el otro extremo de la mesa.

Hinata le soltó la mano y sonrió.—¿Te fías de mí?

—Me lo estoy pensando —Dijo Naruto levantándose de su asiento—. Volvemos enseguida.

—No se den prisa —Dijo Utakata malicioso—. Así mis gambas estarán a salvo. —Hinata le sacó la lengua.

—Serás roñica —Todos se echaron a reír mientras ella seguía a Naruto al lavabo de servicio. El sitio no era muy grande y Hinata estaba un poco avergonzada— Siéntate en el inodoro —Sugirió ella para poder pasar. Abrió el armarito de debajo del lavabo y sacó todo lo que pudiera necesitar. Él la traspasaba con sus ojos azules sin decir nada y ella tomó su mano. Al ver que no la abría, le miró alzando una ceja— Como no me dejes ver la mano nos quedaremos aquí hasta mañana —Naruto abrió la mano y ella jadeó— Te has hecho un buen corte... —Dijo mirando la mano y limpiándosela bajo el agua— Oh, creo que necesitas puntos.

El se miró el corte indiferente.—Véndamela y ya. No necesito puntos. —Hinata se mordió el labio inferior mientras le aplicaba el antiséptico.

—Estoy segura de que necesitas puntos, deberías ir al médico —Al ver que no le respondía levantó la vista, encontrándose con la mirada de Naruto. Se la estaba comiendo con los ojos. Se puso nerviosa— ¿N-Naruto? —Desvió la mirada y le vendó rápidamente la herida— Deberías ir al médico cuanto antes —Dijo muy nerviosa guardando las cosas en el botiquín.

—¿Te han vuelto a besar? —Preguntó ronco justo detrás de ella. Ella se levantó lentamente y se giró para mirarle.

—No creo que esta conversación sea apropiada —Dijo en voz baja sin poder desviar la vista de su rostro. Esas cejas rubias, esos ojos azules que parecían hipnotizarla, su nariz recta y sus labios. Esos labios la estaban matando desde que lo había vuelto a ver pensando en su beso— Deberíamos volver... —Dijo débilmente. Él dio un paso hacia ella dejándola pegada al lavabo.

—Volveremos en un segundo cuando me hayas contestado —Levantó la mano sana y le acarició la mejilla— Estás preciosa. Nunca podría haber imaginado que estando sana fueras tan hermosa —Hinata tembló por su contacto— Aunque tú siempre has sido guapa, ahora me dejas sin aliento —Su voz era hipnotizante mientras le acariciaba la mejilla para llegar a sus labios— Responde a mi pregunta, Hinata —Susurró acercando su cara—. ¿Te han vuelto a besar?

Temblando de anhelo al sentir su aliento sobre sus labios cerró los ojos.—Naruto... —Gimió ella cuando rozó sus labios.

—No me has contestado, cielo —Susurró él, poniendo a Hinata los pelos de punta—. ¿Quién te ha besado?

—Nadie... —Gimió ella dolida de deseo. Naruto se enderezó sonriendo satisfecho.

—Bien. —Sorprendida y frustrada, vio como salía del baño dejándola plantada.

¡Será cerdo!, le insultó ella mentalmente mientras intentaba dejar de temblar y reponerse. ¿A qué juego retorcido estaba jugando con ella? ¡Y con su novia en la mesa cenando! Indignada se apartó el pelo de la cara y enderezó la espalda antes de volver a la mesa. Se sentó sonriendo y después de una mirada a Naruto, supo que le había alegrado la noche, estaba mucho más contento. Le miró entrecerrando los ojos. ¿Quería jugar? Pues a ella le encantaban los juegos.

Se volvió a Utakata y le sonrió acaramelada.—Ey...no me has dado un beso de Navidad. —El abrió los ojos como platos y acercándose le dijo en voz baja al oído.

—Cariño, ¿sabes que soy gay, no? —Hinata se echó a reír porque todo aquello tenía mucha gracia.

—Sí cariño, claro —Levantó una mano y le acarició la mejilla. Se acercó a su oído y le dijo suavemente como si lo estuviera seduciendo—. Pero tengo que dar una lección a alguien y tú me vas a ayudar. —Su amigo la miró con picardía mientras la levantaba entre risas y la acercaba al muérdago colgado sobre la puerta del comedor.

—¡Esta es la mejor Navidad de mi vida! —Exclamó en voz alta entre las risas de los allí reunidos.

—Tienes que ser convincente —Dijo ella entre dientes mientras le abrazaba por el cuello y se pegaba a el pegando sus pechos a su torso.

—Tranquila cielo, lo he hecho antes. —Sin mediar mas palabras la abrazó por la cintura mientras se apropiaba de su boca. No fue un mal beso, en realidad cuando le metió la lengua en la boca no fue del todo desagradable. La gente jaleaba desde la mesa hasta que Utakata bajó la mano de su cintura y le agarró el trasero.

—¡Utakata Mikage, suelta ahora mismo a mi hija! —Exclamó Hiashi rojo. Hinata se sonrojó y medio atontada volvió a la mesa dando ligeras reverencias mientras Utakata levantaba los brazos como Rocky el boxeador ante las risas de la gente.

—¡La mejor Navidad de mi vida! —Sakura y Kushina se partían de la risa y Naruto en cambio los miraba como si quisiera matarlos, mientras Konan lo miraba con el ceño fruncido.

Estaban colocando los postres en la mesa que eran variados y sabrosos para que cada unos escogiera lo que más le gustaba. Hinata, guiñándole un ojo a Sakura tomó un trozo de pastel de chocolate y se lo comió mirando a Naruto con una sonrisa y relamiéndose. Mientras servían el champán que ella prefirió rechazar, tomó un trozo de turrón, un postre español que el doctor Dan les había enviado. Se lo iba a meter en la boca cuando Naruto dijo fulminándola con la mirada:

—No te atrevas.

—Naruto —Le advirtió Sakura—. Sabe de sobra lo que tiene que hacer. Ya es mayorcita. —Hinata amplió su sonrisa mientras se metía el dulce en la boca.

—Delicioso, me comería toda la tableta. —Cuando estiró la mano para tomar otro dulce, decidió tomar también un mazapán en forma de estrella.

—Hinata... —Naruto ya se estaba levantando cuando entonces ella se lo dio a Utakata.

—Utakata, pruébalo, te encantará.

—Viniendo de ti, seguro. —Dijo el, en respuesta abriendo la boca. La peliazul se echó a reír y se lo metió en la boca como a los antiguos patricios.

—Utakata... —Dijo ella siguiendo el juego— ...¿porque no vamos a bailar tú y yo?

—Claro, cielo,... —Se acercó y le dijo al oído en voz lo suficiente alta para que lo oyeran los más cercanos— ...si quieres podemos bailar toda la noche —Lo dijo de tal manera que estaba claro que bailar, iban a bailar poco. Hinata rió, viendo como Naruto echaba humos mientras Konan la miraba divertida. Sakura le pellizcó el muslo indicándole que no se pasara.

Cuando se terminó la cena pasaron al salón donde la música sonaba suavemente. Antes de darse cuenta, Naruto le había tomado de la muñeca y la llevaba hasta la improvisada pista de baile donde estaban sus padres bailando.

—Parece que te has soltado el pelo, ¿no, Hina? —Preguntó el entre dientes mientras ella se intentaba separar de su abrazo. La sujetaba firmemente por la cintura, mientras ella le empujaba por los hombros disimuladamente.

—¿Y a ti qué te importa? —Preguntó muy molesta. Él la apretó a su cuerpo, y ella lo miró asustada al notar su excitación—. ¡No me gustan tus juegos, sabes! ¡Suéltame!

—¿Y quién está jugando? —Preguntó furioso— Eres tú la que lo hace. Quien juega con fuego se termina quemando. —El calor que sintió en su estómago casi la abrasa mientras se perdía en sus ojos azules—. Hinata... —Dijo su nombre de tal manera que la hizo estremecer. Miró a su alrededor confusa y vio a Konan hablando con Utakata y Menma. Eso la hizo reaccionar.

—Suéltame, Naruto. —Rogó llevando sus manos hasta las de él para que la soltara. Él suspiró y dejó caer los brazos mientras la miraba con ojos de acero. Hinata se dio la vuelta dejándolo sólo en la pista, subió las escaleras y se refugió en su cuarto. Temblando se sentó en la cama. Su madre entró en la habitación.

—Cariño, no debes alterarte por ellos —Dijo sentándose a su lado y acariciándole la espalda—. Todo se arreglará, ya verás. —Ella hizo una mueca cuando Sakura entró en la habitación.

—¡Bien por ti! —Exclamó su amiga contenta.

Cuando entró Kushina puso los ojos en blanco.—¿Queda alguien en la fiesta? —Las cuatro se echaron a reír hasta que Kushina dijo indignada— ¿Qué verá en esa mujer? Nuestra Hina es preciosa y es mucho más divertida. —La aludida gimió de humillación.

—¿Hay alguien en esta ciudad que no sepa que Naruto me gusta? —Sakura la miró interrogante y de repente se le pasó una idea por la cabeza.

—Espera. ¿Naruto lo sabe? —Miró a su tia—. ¿Lo sabe?

Kushina sorprendida se encogió de hombros.—Supongo, nunca hemos hablado de eso aunque supongo que lo habrá hablado con Minato. —Hinata se dio cuenta de lo que Sakura quería decir y se levantó sobresaltada.

—Ni se te ocurra humillarme más. Por el amor de Dios, ¡su prometida está abajo!

Hitomi se movió nerviosa y la miró como pidiéndole disculpas.—Todo es mi culpa. Le pedí que se alejara y todo es culpa mía. —Kushina se acercó a su amiga y la abrazó.

—Hiciste lo que creías que estaba bien, por el bien de tu hija. No hiciste nada malo. —Sakura y Hinata las miraban sorprendidas.

—¿De qué están hablando? —Preguntó Hinata con miedo—. ¿Qué hiciste mamá?

—2 años después de que te diagnosticaran tu enfermedad, Naruto vino a verte. Tú estabas en el salón y tu pulsímetro empezó a sonar, se reían de ello. Él bromeaba contigo y no se lo tomaron en serio. Me asusté y cuando se iba lo llamé aparte —Apretaba sus manos y Hinata se las agarró para consolarla mientras continuaba— Le dije que no te visitara más —Sakura jadeó sorprendida pero no la interrumpió— Le dije que por tu bien, tenía que irse. Si salía de la ciudad mucho mejor, para que tú no pensaras que no te quería ver. Para que no sufrieras. —Hinata sintió que se le caía el mundo encima.

—¿Me estás diciendo que Naruto se fue a Londres para no verme?

—Para que tú no te sintieras excluida por él —Dijo ahora Kushina—. Si se hubiera quedado en la ciudad tú lo hubieras notado.

Estaba estupefacta.—¿Se lo hicieron para no hacerme daño? —Sakura estaba tan estupefacta como ella—. ¿Y su vida qué? —Hitomi y Kushina las miraron decididas.

—En ese momento los sentimientos tuyos nos parecieron más importantes. Nadie quería que te sintieras rechazada por él.

Hinata se pasó una mano por el pelo.—Entonces sí sabe lo que sentía por él, ¿no?

—No lo creo —Dijo Kushina—. Estoy segura que sentía que le tenías cariño, y él te lo tenía a ti y por eso se fue. Al fin y al cabo recibías pocas visitas. Es normal que lo apreciaras.

—Me tenía cariño y se desterró a sí mismo para no hacerme daño. ¿Es lo que me están diciendo? —En su voz se le notaba la emoción por eso.

—Eso suena un poco raro... —Dijo Sakura frunciendo el ceño—. Ningún amigo mío se iría a otro país para no herirme.

—Salió la oportunidad del puesto en Londres y lo aceptó sin dudar. —Añadió Kushina.

Hiashi entró en la habitación.—¿Ocurre algo? —Preguntó al ver a su mujer con lágrimas retenidas en sus ojos. Hitomi miró a su amiga Kushina con remordimientos y Hinata se dio cuenta de que su padre y su socio no sabían nada del asunto. Se quedó con la boca abierta de que les hubieran ocultado algo así.

—Papá, ¿por qué no te llevas a mamá abajo y le das una copa? Se ha emocionado en nuestras primeras Navidades sanos. —Dijo contenta. Su padre abrazó a su mujer con cariño y se dio cuenta de lo mucho que habían sufrido por ella. Era algo complicado lo que sentía en ese momento. Estaba agradecida por lo bien que la habían cuidado, mientras tenía ganas de gritar por los años que les habían quitado de sonrisas y charlas.

Suspiró viendo como la dejaban sola con Sakura.—Todavía no puedo creer que Naruto aceptara algo así —Su amiga la miraba sin verla mientras, sus células jades trabajaban a toda máquina—. ¿Qué estás tramando? —Preguntó con mirada interrogante.

—Shuuss —La calló la pelirosada— Déjame terminar... —Unos segundos después, Sakura la miró con una muy diabólica sonrisa que logro asustar a la peliazul—. Ya lo tengo.


Espero y hayan disfrutado de la lectura.

Saludos!

08.11.17