Los personajes son propiedad de J.K. Rowling, yo sólo juego un poco con ellos.
Capítulo dedicado a Nessy.
No tendrás 17 por siempre
Capítulo3
La mirada de James se detuvo sólo unos segundos en la pelirroja. Mierda. Mierda. Mierda. Estaba seguro de que era Lily. La había visto solamente una vez pero estaba seguro de que no la olvidaría. Además la cara de asombro que tenía la chica era confirmación suficiente de que ella también lo había reconocido. Ella estaba en preparatoria, no podía tener más de dieciocho años. Millones de pensamientos cruzaban por su mente pero sabía que no podía detenerse mucho tiempo. Toda la clase lo observaba atentamente. Con todas sus fuerzas logró volver a sonreír.
-Bueno, como es el primer día no los abrumaré mucho.- James se sentó jovialmente sobre el escritorio y observó de nuevo a la clase tratando de no detenerse mucho en Lily, ella apenas lo miraba. –Les hablaré un poco de mí y ustedes pueden hacerme las preguntas que quieran. Estudié Artes Visuales en Oxford…-
Una chica levantó la mano interrumpiéndolo.
-¿Si?- dijo James cediéndole la palabra.
-¿Cuántos años tienes?-
James sonrió.
-Veinticinco. Llevo tres clases en el día y esa es la primera pregunta que me hacen.-
"Veinticinco" La palabra se repetía mil veces en la mente de Lily. Hacía sus cuentas y el número siempre era el mismo: ocho. James era ocho años más grande que ella.
-Lily.- Jeff, que estaba sentado detrás de ella, le había susurrado al oído. -¿Estás bien?-
Lily notó como a James no se le había pasado por alto ese detalle y la miraba. No pudo sostener su mirada, giró un poco la cabeza para poder contestarle a Jeff.
-Sí. Sólo estoy un poco distraída.- contestó y volvió su vista al frente. Sintió como Jeff comenzaba a jugar con su cabello.
-Además de enseñar arte, ¿la practica?- preguntó Severus.
-Sí. Soy pintor.- contestó James.
-¿Podría enseñarnos alguna vez tu trabajo?- preguntó Ian.
-Por supuesto. A lo largo de las clases les traeré algunas de mis pinturas para mostrárselas.-
Lily estaba impresionada, había hablado con James todo el fin de semana pero en realidad no habían hablado de lo que hacía cada quien. Sabía que era fanático del futbol e incluso pertenecía a un equipo con sus amigos con los que jugaba todos los jueves por la tarde. Ella le había contado lo mucho que le gustaba leer e incluso le había confesado que escribía, algo que no muchas personas, más que su ahora ex mejor amigo, Severus, sabía. Y ahora se daba cuenta de que el chico que le gustaba como no le gustaba alguien en mucho tiempo, el chico con el que se había estado besando el viernes en la noche, no era en realidad un chico de dieciocho años, era su maestro. El peso de todo eso cayó sobre Lily como una gran cubeta de agua fría. Buscó en su bolso su celular y tecleo rápidamente un mensaje a Susan y a Alice: SOS. La veo en el baño de chicas del segundo piso en cuanto acabe la clase.
La clase siguió haciéndole preguntas a James pero Lily apenas y escuchaba, estaba perdida en sus pensamientos.
-Bueno, la clase ya casi termina. Así que para finalizar sólo pasaré lista y así podré familiarizarme con sus nombres.-
James se sentó en su silla frente al escritorio, se puso unas gafas y sacó la lista.
-Ryan Almigthon. Alana Benson. Laura Brisdale Logan Duncan.-
Comenzó a leer los nombres de la lista y los alumnos levantaban la mano o contestaban presente, James levantaba la vista viendo a cada uno de los alumnos y dedicándoles una sonrisa.
-Lily Evans.- James sintió como su corazón se deslizaba hasta su estómago y levantó la vista en busca de los hermosos ojos verdes de Lily que noches atrás le habían quitado el aliento.
-Presente.- contestó Lily que pretendía que su voz sonara fuerte y convencida pero se debilitó en cuanto sus ojos se encontraron con los de James.
Se perdieron en la mirada del otro por unos segundos que para ellos parecieron eternos. Lily no sabía qué hacer. No sabía si James estaba enojado con ella o que pasaba por su mente. Ni siquiera sabía que era lo que pasaba por su propia mente. James no sabía si sonreírle o no. No tenía idea de que era lo que iba a suceder. Estaba metido en un gran problema.
James fue el que rompió la conexión, bajó nuevamente la vista a la lista de nombres.
Lily suspiró.
-Ian Fields. -continuo James.
Por fin sonó la campana que indicaba el final de la clase. Lily tomó su bolso lo más rápido que pudo y salió del salón sin voltear a ver a James.
-¡Lily!- gritó Jeff desde la puerta del salón. –Espera.-
-Lo siento, Jeff.- dijo Lily dándose un poco la vuelta y sin dejar de caminar. –Tengo que ver a Susan y Alice y ya voy tarde.-
-Te acompaño.- dijo Jeff.
-No te preocupes, son cosas de chicas.- dijo Lily. –Te veré luego.-
Jeff la observó mientras la pelirroja se alejaba corriendo.
-Buen intento.- dijo Ian dándole una palmada en la espalda a su amigo.
-Algún día lo lograré.- dijo Jeff y ambos salieron del salón.
James había escuchado la escena desde su escritorio. El salón ya estaba vacío. Se sentó, se quitó las gafas y puso su cabeza entre sus manos. Tenía muchas cosas que asimilar. Todo esto era demasiado para un solo día. Se había enterado que la chica que le gustaba tanto era mucho menor que él, además de que era su alumna y de que, obviamente, no era el único que se sentía atraído a Lily. Obviamente él no tenía oportunidad alguna, el tener una relación con Lily implicaba muchos problemas, además de que estaba totalmente prohibido por la escuela. ¿Pero qué demonios estaba pensando? Él no tenía una relación con Lily. La había conocido, habían pasado un momento especial en el club el viernes por la noche y habían hablado el fin de semana, incluso tenían una cita el sábado siguiente, si es que todavía se iba a llevar a cabo esa cita.
Su celular sonó sacándolo de sus pensamientos. Esperaba con ansias que fuera Lily pero su decepción fue grande cuando vio que era un mensaje de Sirius: Nos vemos a las siete en el bar de siempre.
Sus amigos sí que iban a pasar un buen rato escuchando la historia del primer día de su trabajo.
Lily entró al baño de las chicas. Susan y Alice ya estaban ahí.
-¿Qué pasa?- preguntó Susan.
-¿Estamos solas?- preguntó Lily mientras revisaba que no hubiera nadie dentro de los cubículos.
-Sí. Susan echó a las chicas de primero que estaban aquí.- dijo Alice. –Te ves muy alterada, amiga.-
Lily se recargó en la pared del baño, cerró los ojos y suspiró.
-¿Qué sucede? Habla de una buena vez.- dijo Susan.
-Tienen que prometerme que no dirán nada de lo que les cuente.- dijo Lily.
-Eso está de más. Sabes que no lo haremos.- dijo Alice.
Lily miró a Susan.
-Sabes que tus secretos están a salvo con nosotras. Pero ya dinos que es lo que pasa que me estas preocupando.
-Bueno.- dijo Lily.- ¿Recuerdan a James?-
-Si.- contestaron las otras dos al mismo tiempo.
-Pues resulta que es el nuevo profesor de arte.-
-¡¿Qué?!- volvieron a exclamar las dos.
-Lo que escucharon. James, el chico del viernes en la noche es nuestro nuevo profesor de arte.- dijo Lily, decirlo en voz alta lo hacía más real.
Susan y Alice tenían la misma cara de sorpresa.
-Pero, ¿qué posibilidad hay de que eso pase?- preguntó Alice.
-Aparentemente si la hay.- dijo Lily.
-¿Has hablado con él?- preguntó Susan.
Lily negó con la cabeza y les contó todo desde que entró con Jeff e Ian al salón de arte.
-Vaya sorpresa se debieron de haber llevado.- dijo Alice.
-Y que lo digas.- dijo Lily.
-¿Qué vas a hacer?- preguntó Susan acercándose a Lily que parecía que se desmayaría en cualquier momento. -¿Aún vas a salir con él?-
-Ni siquiera sé si él va a querer volver a verme. No sé. Seguramente piensa que soy una muchachita estúpida que se cuela a los clubs para ligarse a cualquier chico.- dijo Lily comenzando a sollozar.
-Claro que no.- dijo Susan abrazando a su amiga. –No creo que piense eso. Vamos, estuvieron hablando todo el fin de semana.-
-Tranquila, Lily. Tienes que hablar con él para que los dos puedan aclarar esta situación.- dijo Alice acariciando el cabello de Lily para poder consolarla.
-Me gusta mucho.- dijo Lily.
-Lo sé.- dijo Susan.
-¿Cómo me fui a meter en este lío? Lo mejor será que no le vuelva a hablar y darme de baja en su clase.- dijo Lily determinadamente.
-No tomes decisiones apresuradas.- dijo Susan.
-Además, no puedes darte de baja en Arte, es una materia obligatoria para poder graduarnos.- dijo Alice.
-Y si hubiera una posibilidad de que pudieras darte de baja, no podrías evitarlo por siempre. Te lo encontrarías en la escuela a cada momento.- dijo Susan.
-Podría cambiarme de escuela.- dijo Lily.
-No digas estupideces.- contestó Susan.
-Ya sé, ya sé.- dijo Lily resignada.
-Tienes que hablar con él.- dijo Alice.
En ese momento el celular de Lily sonó. Era un mensaje de WhatsApp de James.
James:
"Necesitamos hablar."
-Es él.- dijo Lily. –Quiere que hablemos.-
-Pues contéstale.- dijo Susan.
Lily:
"Lo sé. ¿Dónde puedo verte?"
James:
"¿Conoces el parque que está a unas cuantas calles de aquí?"
Lily:
"Sí."
James:
"Pasare por ti en la entrada. Es un coche negro. ¿A qué hora sales?"
Lily:
"A las tres."
James:
"Puedo pasar por ti a las cuatro?"
Lily:
"Ahí te veo."
James:
"Bien."
-Ya no le pongas nada.- dijo Alice.
Sus dos amigas habían estado leyendo los mensajes por detrás de ella.
-No sé qué le voy a decir.- dijo Lily.
-Sólo dile lo que sientes.- dijo Susan.
-No va a ser tan fácil.- contestó Lily.
-No lo será. Pero tienen que ser sinceros el uno con el otro para así poder aclarar las cosas.- dijo Alice.
-Gracias, amigas.- dijo Lily.
-No tienes nada que agradecer.- dijo Alice.
-Nosotras te apoyaremos en lo que sea que tú decidas.- dijo Susan.
Para Lily la última clase fue eterna. Cuando por fin sonó el timbre que marcaba el final de las clases del día se despidió de sus amigas, prometiéndoles que las llamaría en cuanto llegara a su casa. Corrió al baño para darse una mirada al espejo. Todo estaba en orden, la palidez ya había pasado y sólo se puso un poco de rubor en las mejillas, rímel en las pestañas y brillo de labios, se pasó el cepillo por su largo y lacio cabello rojo. "Ojalá hubiera podido cambiarme el uniforme, de esa manera el problema no sería tan claro; pero ya no tengo tiempo. Aquí vamos" pensó y salió del baño.
Llego a las cuatro en punto a la entrada del parque. En cuanto Lily volteó a su derecha pudo ver un auto negro acercándose, como si hubiera estado esperando a que ella apareciera. El auto se detuvo justo delante de ella, apenas y podía decir que era James él que conducía a través de los vidrios polarizados. James le abrió la puerta del copiloto desde entro del auto y Lily subió.
-Hola.- dijo James que la miró un momento e inmediatamente arrancó el coche.
-Hola.- contestó Lily.
Hubo unos momentos de silencio incómodo. Ninguno de los dos sabía que decir. James tenía la mirada fija en el camino y Lily miraba a través de la ventana.
-¿A dónde vamos?- se atrevió a preguntar Lily.
-A un lugar donde podamos hablar.- dijo James.
Lily se quedó callada, eso no contestaba su pregunta.
-No te preocupes, no voy a secuestrarte ni nada por el estilo.- dijo James y apareció un asomo de sonrisa en su cara.
-Eso no me preocupa.- dijo Lily sinceramente aun mirando hacia afuera.
Ahora si James sonrió completamente ante las palabras de Lily. No hablaron por unos cuantos minutos más hasta que James se estacionó en una calle muy poco transitada y en la que no era posible que alguien de la escuela pudiera verlos. Lily se dio cuenta que en realidad se estaban escondiendo para poder hablar y fue cuando cayó en cuenta de que si había una remota posibilidad de estar con James, esa era la manera en que tendrían que verse, a escondidas. James apagó el coche y volteó a ver a Lily, ella lo miró a los ojos.
-Entonces…- dijo James. –Tienes dieciocho.-
Lily dudó un momento pero decidió decir la verdad.
-En realidad, tengo diecisiete.-
Lily pudo ver la sorpresa en los ojos de James.
-Esto se pone peor.- suspiró James tocándose el puente de la nariz.
-Lo siento.- dijo Lily. Quería disculparse con él, desde que lo vio en clase.
-¿Por qué? No me mentiste.- dijo James. –Yo jamás pregunté tu edad.-
-Pero yo jamás te lo dije.-
-Asumí que al menos eras mayor de edad. ¿Cómo fue que entraste al club?-
-En realidad, no me pidieron identificación.-
-No los culpo. No pareces una menor y mucho menos con ese vestido que llevabas el viernes.
Lily se sonrojó.
-Sabía que serías mayor que yo, pero jamás imaginé que fuera tanto.- dijo Lily avergonzada. –Lo que pasó el viernes, nunca antes me había pasado. Pero tú me gustaste mucho y de verdad pensé que podríamos…-
Lily bajó la mirada, no tenía pensado decirle eso, pero simplemente se le escapó. James la tomó por la barbilla obligándola a mirarlo.
-Y tú me gustaste mucho a mí.- dijo James.
-Lo único que omití fue mi edad. Todo lo demás que te dije es la verdad. Jamás imaginé que esto pudiera llegar a pasar.-
-Ninguno de los dos lo pensó, esto no era lo que yo había planeado.- dijo James y le tomó ambas manos. –Lily, el viernes que te conocí provocaste algo diferente en mí. Jamás había conocido a otra chica que me impresionara tanto como tú lo hiciste. Después conversamos todo el fin de semana y sólo me intrigaste más, quiero conocerte más.-
-Sigo siendo esa chica.- dijo Lily, se le empezaba a hacer un nudo en la garganta.
-Lo sé.- dijo James. –La única diferencia es que eres mi alumna.-
-Lo siento.- dijo nuevamente Lily.
-No lo sientas, Lily. Yo no me arrepiento de nada. ¿Tú te arrepientes de haberme conocido?-
-Ni un poco.- contestó Lily mirándolo a los ojos.
James sonrió y eso provocó que Lily se estremeciera.
-Entonces…- comenzó a decir Lily.
-Esto será muy difícil, Lily.-
-Yo no quiero perjudicarte, James.-
-Ni yo a ti. Demonios, Lily, no puedo. Por más que yo quiera no puedo.- dijo James y se sintió muy mal. Lily le gustaba mucho y en verdad quería estar con ella. Pero sólo podía pensar en los problemas que eso les traería a los dos.
-Lo sé.- dijo Lily sintiendo como su corazón se rompía un poco. –Lo entiendo y pienso igual. No es lo correcto.-
-Pero esto se siente correcto.- dijo James aún con las manos de Lily entre las suyas. –Lo siento, Lily. Tienes razón.-
-Supongo que esta vez el destino se equivocó.-
-Como me hubiera gustado que no fuera así.- dijo James.
Estuvieron en silencio unos minutos asimilando el acuerdo al que acababan de llegar.
-Te llevare a casa, Lily.- dijo James poniendo en marcha el auto.
-No es necesario, James. Puedo irme de aquí.-
-Por supuesto que no. No voy a dejar que te vayas sola.- dijo James y puso el auto en movimiento. –Dime por dónde.-
Lily se dio rápidamente por vencida, algo le decía que no debía de discutir con él en ese momento y le dio las indicaciones para llegar a su casa. Hicieron el trayecto en silencio. Cuando llegaron James hizo ademán de salir y acompañarla hasta la puerta.
-Creo que será mejor que te quedes aquí, James.- dijo Lily tomando sus cosas y disponiéndose a bajar del coche.
-Pero…- comenzó a decir James.
-No quiero explicarle a mi mamá el por qué mi profesor me trae a casa.-
-Está bien.- dijo James resignado.
James sintió un impulso, un estúpido impulso, pero sería probablemente la última vez que pudiera hacerlo. Se acercó a Lily y la besó en la mejilla. Lily se sorprendió pero agradeció que lo hubiera hecho.
-Adiós, James.-
-Adiós, Lily.-
Lily bajó del auto y cerró la puerta detrás de ella. James golpeó el volante con las manos y aspiró el aroma del perfume que había dejado Lily mientras veía como ella se metía a su casa.
Después de cerrar la puerta de la entrada, Lily corrió a su habitación, esperaba que ni su mamá ni su hermana fueran a molestarla, en ese momento no se sentía con ganas de darles explicaciones, además ¿qué explicación les podría dar? Inmediatamente les mandó un mensaje a Susan y Alice. Lily se tiró a su cama, comenzó a llorar y esperó a que sus amigas llegaran y la consolaran.
¡Hola! Aquí tienen un nuevo capítulo, espero que les guste. No olviden dejarme sus opiniones en un review.
Nos leemos...
Mrs. Darcy HP
