Los personajes pertenecen al manga-juego Amour Sucré y su creadora Chinomiko, la historia es completamente mía.


Lo único que pude hacer fue taparme mis pechos como pude, en cuanto a Castiel… No paraba de reírse haciéndome de señas que lo acompañara al cuarto… me prestaría una camisa, tanto que busco en su armario saco una & lo primero que hice fue encerrarme en su baño & cambiarme… La camisa traía un estampado de una de mis bandas favoritas.

-¿Winged Skull? – EL pelirrojo estaba sentado en su cama, cuando me escucho voltio a verme algo sorprendido

-¿Los conoces?

-Claro, me encanta su música… me he empeñado a tener su colección de discos – en eso recordé el primer regalo que me hizo Víctor, era un disco de ellos… ¡Pero ya deja de pensar en el por dios!

-La verdad son muy buenos, y hablando de música… - saco su guitarra – aquí está mi bebe.

-Una Gibson, nalgas planas te envidio – le di un golpe a modo de broma en su brazo.

La conecto al amplificador y comenzamos a oír los estupendos acordes que nos sabíamos el uno al otro… era una sensación muy cómoda, no me daba pena que me escuchara tocar y cantar, él… tenía una voz tan divina, sentía que escuchaba el cielo… fue tan agradable. Al aburrirnos fuimos a la sala de estar… Me ofreció unos cigarrillos luego llevo una botella enorme de wisky… y retándome a que no tomaría la puso en la mesa y llevo dos copas, ¿Quién se cree retándome de esa forma?... comenzamos a tomar haciendo unos cuantos retos, como el decir varias marcas de vehículos y quien se quedase callado tenía que tomar. Noté como ya era tarde y yo, no estaba en mis 5 sentidos…

-Tabla creo que no sabes tomar, estas borrachas. – Lo dijo de una manera burlesca.

-La verdad, es que no me siento bien… tengo algo adormilados los pies – dicho esto, el pelirrojo me cargo y me llevo hacia su cama y luego salió, yo estaba tan mareada que solo sentí como todo se nubló.

-Lynn, ya despiértate – entre abrí mis ojos, y lo vi tan cerca de mi… mire sus ojos, toque su cabellera con mis dedos… me ayudo a sentarme y me dio una taza de café – espero esto te ayude.

-Gracias, Castiel… La verdad han sido pocas veces las he tomado.

-Eso lo note… pero es gracioso verte borracha – dijo riéndose, con esa risa tan sarcástica que solo el suele tener.

-Ya cállate cabello de tomate – dije dando un gran trago al café que estaba sumamente amargo, pero no tan caliente.

-Ya veras, me las vas a pagar – como presintiendo lo que iba hacer, puse la taza en la mesita de noche que había… como si se tratase de un niño, empezó a hacerme cosquillas

-¡Ah, Castiel… Basta! Jajá por favor… - comencé a moverme por toda la cama intentando escapar inútilmente, me puse hasta la orilla de la cama, & el muy torpe cayó llevándome con él al piso…

Al caer encima de él, pude sentir las famosas mariposas en el estómago… o no sé qué habrá sido, pero se sentía bien… sentir como me tenía sujetada, mirándome fijamente como si escudriñase mi alma en cada segundo… se sentía bien. Fue uno de esos momentos en los que uno desea que durara el tiempo que tenía que durar, en el que las palabras están de más… en el que solo éramos los dos & el mundo entero no existía. ¿Será que él también siente lo mismo que yo? Pero como no se puede tener tanta maldita suerte, sentí vibrar mi celular que lo tenía en la bolsa del pantalón…

Inmediatamente nos separamos… & al ver el mensaje, la borrachera se me fue a la mierda

Estoy a unos cuantos minutos de casa, si no estás ahí… pobre de ti

- ¿Estas bien, que pasa?

-E-es mi padre Castiel, necesito llegar a mi casa cuanto antes…

-Claro, la niña de papi debe de estar en la cama temprano – No estaba para bromas, de verdad si no iba a la velocidad de la luz estaría en un gran problema

-No, no es eso… ya habrá tiempo para explicarte, ¿puedes llevarme? – Asintió

Mi padre, el típico hijo de puta que mangonea a quien quiere… y yo no tengo opciones, por el momento… Castiel me pedía que le indicase por donde tenía que ir, yo apenas podía responder, ¿Sera que ya está en casa?, me sentía tan asustada… Finalmente llegamos.

-Tabla, cálmate… - lo veía algo preocupado, ¿Preocupado por mí?, necesito dejar de ver cosas donde no las hay – ¿Podrías darme tu numero?

-Claro – Lo apunté en su móvil. – Toma

-Mandare un texto más tarde para que sepas el mío – No, no me confundas más… ¿Cuan encantador podía llegar a ser?... todos pensando que es el típico niñato rudo, a mí me demostraba lo contrario… ¿Por qué?

Siguiendo con ese intenso contacto visual que ya era costumbre entre nosotros, tome tu barbilla con suavidad & deposite un largo beso en su mejía

-Gracias por traerme Castiel – Musite en su oído… casi juraba que en su rostro un color rojizo se adornó en sus mejías

-Me puedes decir que es lo que estoy viendo Lynn – puedo decir cómo el corazón se me fue a la garganta, atorándome la garganta para que no pudiera sacar ninguna silaba de mi boca, mi padre… se encontraba ahí… observó todo, escucho todo… estaciono el coche a una distancia respetable de la casa para que no lo viese, el hijo de puta era todo un genio.

-Papá, no pienses mal por favor… tuve que hacer unas cosas y….

-Me importa una mierda lo que hiciste, te fuiste de zorra por quién sabe dónde – Luego miro a Castiel, se encontraba con el ceño fruncido sin entender – con este vago supongo… Eres igual a tu madre.

- ¿Quien se cree para llamarme así? – ¡Oh, por favor Castiel, te quiero vivo… no te metas!

-Papá tranquilízate de una buena vez – Me acerqué a Castiel y puse mis manos contra su pecho. - Te explicare todo, pero por favor… no le hagas caso vete, estaré bien.

Mi papá se enojó más y tomó mi brazo con fuerza, me metió a la casa. Luego de una larga & estúpida discusión con "Don Papi" … Subí las escaleras ignorando lo que gritaba. Cansada de seguir en el absurdo intento de explicarle todo y que no me creyera nada, me adentré a mi habitación… Me vi en el espejo.

¡Mi mejía roja!… Me había golpeado. llorar no sirve de nada cuando en la vida solo has tenido que pasar por mierdas que cansan hasta joder… no va a cambiar nada en lo absoluto. Solo era yo, mi reproductor… la luz de la luna iluminando mi rostro por la ventana, mi cama y mis pensamientos… Mi celular vibró, no pude dejar de sentir… ¿alegría? y soltar un suspiro de niña tonta enamorada por aquel mensaje… Mi imaginación no falló, era él.

- ¿Todavía tengo tabla de planchar?– ¿Desde cuándo no sonreía de esta manera tan patética ante un mensaje de texto?

-Todavía la tienes, cabeza de tomate

-Nos vemos mañana, a primera hora… te mostrare algo, buenas noches.