Hola!, me tardé pero volví. Este capítulo es bastante más extenso que los dos anteriores por varios factores: primero porque me gusta desarrollar varios aspectos en una historia, para mí lo realmente importante no es recibir reviews o favs (sin desmerecer sus comentarios para nada, de hecho me animan mucho y los aprecio un montón, el asunto es que el ser popular no es mi objetivo), sino escribir algo bien fundamentado, con una buena trama. Segundo porque creo necesario dar un contexto e importancia a más de una historia dentro de la misma, porque si no lo hiciera así sería un fic más del montón y yo en lo personal quiero probar mi propia capacidad de escribir narrativa (había mencionado antes que lo mío era la poesía). Y por último porque simplemente es mi estilo. Jamás escribiré algo por simple populismo o porque tiene éxito seguro entre los lectores, aspiro a tener mi propia forma de escribir.

Espero que les guste este capítulo, me dio varios dolores de cabeza pero lo saqué adelante :)

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Disclaimer: Los personajes no me pertenecen. La historia es original.


Advertencias: AU/Ooc/Lenguaje Inadecuado/Lemon (capítulos posteriores).


Artificial Consciousness


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Capítulo 3

-ooo-

Neurotransmisores

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Mi fin de semana fue agradable, bueno, dentro de lo que se puede llamar agradable cuando se trata de convivir con mi adorada familia. A estas alturas me siento como un sobreviviente… algo así uno de esos tipos de los realities que pasan todo tipo de pruebas estúpidas para ganar el premio gordo, solo que en mi caso, el premio no es más que el inicio de la semana, porque al fin salgo de casa y me entretengo en la universidad.

Llegué temprano, como suelo hacerlo. Estacioné mi bici en el pequeño espacio separado para ellas junto al resto de los vehículos motorizados.

Me apresure y corrí por el hall central, si bien no estoy atrasado en este momento, lo estaré si no me doy prisa en subir al cuarto piso, es ahí, en el salón 425 donde se imparte mi clase de Sistemas Eléctricos de potencia.

Me adentré a la sala y para mi desgracia, lo primero que vi fue a Karin y sus amigas -entre ellas Ino, la cornuda-, la muy… me señaló y comenzó a reírse abiertamente de mí junto a sus "amigas", hmp.

—Hola Sasuke teme, ¿qué haces?—Naruto me saludó palmeando mi hombro.

—Hn, dobe— le respondí de mala gana. Esa mujer me pone de un humor más agrio del que comúnmente traigo.

—Ah, es eso… oye, sabes como es ella, no le hagas caso, sé que es complicado pero no te alteres, no lo vale.—me sonrió y aprovechó de obstruir mi visión para que así dejara de ver su cínico rostro.

—Lo se, si tan solo...—suspiré—si tan solo no hubiera sido tan idiota. Pero, bueno, gracias a dios no me involucré con esa...guarra.

—Hehe, si, claro.

Nos sentamos. Si, no lo dije antes porque entre muchas de las cosas que me avergüenzan, está el motivo por el cual siento un tremendo resentimiento hacia Karin.

Mi relación con Cerecito comenzó cuando tenía dieciséis y finalizó abruptamente poco tiempo después de que cumpliera diecisiete. Luego de graduarme de la preparatoria y ser aceptado en la Todai, decidí dejar un poco de lado mi imagen de nerd-emo-malhumorado e intenté un fallido cambio de look, si se le puede llamar así a cortarme el cabello, dejar de utilizar poleras con diseños de videojuegos y cambiar mis pantalones holgados por unos jeans desgastados.

Quería dejar de lado mi soledad, volverme parte del resto, ser normal. Fue por eso y bueno, por las hormonas también, que cuando vi a Karin el primer día de clases quedé colgado de ella. Por primera vez sentí deseo por una mujer de carne y hueso. Y no es que nunca me hubiera gustado una chica, es que ella estaba a mi alcance, a dos puestos del mío.

Por un par de meses la voz de Cerecito dejó mis sueños mojados y esa imagen borrosa de una chica desconocida fue reemplazada por una voluptuosa pelirroja dispuesta a cumplir mis fantasías obscenas.

Por ese motivo, una tarde me armé de valor y hablé con Hinata, fui directo al grano.

Hinata dime, ¿te parezco atractivo?

Mmm, pues… la verdadmiraba mi rostro atentamentecreo que… sí, pero no.

¿Cómo?

Creo que eres lindo, pero no saldría contigo, aunque no quiero que te lo tomes a mal, es solo una cuestión de gustos.

Hn, ya veo.

Supongo que sus palabras me llenaron de una valentía que no sabía que existía en mí. Así, una semana después de meditarlo me declaré.

Karin, yo… pues mm… t-tú me gustascerré mis ojos, aquello era más de lo que un chico friki podía soportar.

Antes de poder reaccionar, sentí un pequeño pero intenso roce en mis labios. Abrí los ojos de golpe. Karin acariciaba mi boca con la suya, tenía una expresión que por un momento catalogué como indescifrable. Y la realidad me golpeó de la peor forma.

Esto, Sasuke frikisu expresión se ensombreció, ahora me observaba con una sonrisa burlonaes probablemente lo único que un tipo como tú podrá obtener de una chica.

Se levantó de golpe y comenzó a reírse de mí, me había despreciado de la peor forma. Me devolvió a mi propia realidad.

Tal vez hubiera perdonado su cruel rechazo, quizás lo podría haber olvidado si no fuera porque una semana después ella se estaba revolcando con mi hermano en su habitación.

Es que sólo quien haya vivido lo mismo que yo sabe a lo que me refiero, comprende el dolor y la sensación de tremenda desazón que provoca el escuchar cómo la chica que te quita el sueño tiene relaciones con el sujeto que te ha quitado todo en esta vida: Esa noche y todas las que siguieron ella dejó en claro que un fracasado como yo jamás estaría a la altura de Itachi.

Luego de aquel incidente decidí volver a reconfortarme con las dulces palabras de Cerecito. A pesar de todo, de su olvido y del daño que me provocó su abandono, no puedo negar que el haber resistido de mejor forma mi desdicha se lo debo completamente a ella. Siempre con la frase perfecta, las palabras exactas, tanta sinceridad… me niego a creer que de sus labios sólo hayan salido mentiras.

Me ayudó a aceptarme, supo todo de mi y yo de ella… muy poco, pero jamás nadie fue tan considerado conmigo -salvo Naruto y Hinata años después-, me expresó su más sincero aprecio, la única persona que me aceptó tal cual -friki-.

Pero ya es hora de dejar de pensar en mis amoríos fallidos, Sistemas Electrónicos de potencia me espera con los brazos abiertos, oh si. Aquel maestro gordinflón suele entrar a la sala ofreciendo abrazos a cambio de unas cuantas décimas para el examen final del ramo. Por suerte ya me eximí por mis calificaciones. Soy un simple oyente en esta clase.

Luego de salir, decidí esperar a Naruto y Hinata en la cafetería, ellos aún tenían clase de Biología.

Esperé cuarenta y cinco minutos y ambos aparecieron por la puerta giratoria que en la entrada de la cafetería. Sin embargo, la expresión de Hinata era de completa incomodidad, porque a pesar de que Naruto caminaba a su lado no era a ella a quien prestaba atención, sino a una chica castaña cuya ropa dejaba muy poco a la imaginación.

Por lo general soy un completo insensible ante los demás, pero comprendo su dolor. Ella está enamorada de ese idiota y él no se da ni por aludido. En un acto de heroísmo me levanté de mi asiento y me dirigí hacia ellos, estando frente a Hinata la saludé y pasé mi brazo por sobre sus hombros y comenzamos a caminar más rápido, haciéndonos los desentendidos.

—Sasuke-kun, gra-gracias, yo...—se encontraba completamente apenada.

—Shh, da igual de todos modos no pretendía quedarme esperando a que ese tarado terminara con su flirteo.

—Hn, si—prosiguió con un semblante completamente ensombrecido.

—Sé que él te quiere, sólo que aún no se da cuenta.

—No Sasuke, ya me di por vencida, más de dos años ya son suficientes. Y de nuevo, gracias por todo, debo irme, adiós.

Salió corriendo por la puerta y yo no tuve la voluntad de seguirla, creo que a fin de cuentas este es un problema entre ella y el dobe. Sé que ustedes pensarán que debí haber hablado con Naruto acerca de los sentimientos de Hinata que también es mi amiga, pero meditandolo llegué a la conclusión de que todos tenemos que cometer errores y hacernos cargo de sus consecuencias, como yo por ejemplo, cuando me embobé por Karin fui un maldito ciego, a pesar de que ella solía andar con uno y con otro mi enamoramiento era tal que me hacía verla como una chica genial, la más linda y todas esas cursilerías, pero terminé herido y humillado. Moraleja… senos vemos, corazones no sabemos.

—Oi teme!, ¿y Hinata?

—Hmp, se ha ido, creo que tenía cosas más importantes que hacer que verte flirtear.

—Oh, si, hablando de eso, Hanako está buena, ¿qué me dices?—cambió radicalmente de tema y apuntó a la chica en cuestión. Yo gruñí.

—¿Esa chica te gusta o solo la quieres para coger?

—Ya sabes, no quiero novias y ella pues, tampoco quiere compromiso, demonios ¿cuándo piensas liberarte?

—No sabes lo que dices idiota.—subí la voz deliberadamente, me da igual que la tal Hanako escuche lo que diré—te enrollas con una y con otra, dime, al final ¿de qué te sirve? de todos modos estarás solo.

—Ha! como si tu no lo estuvieras, dime, ¿es que tienes algún problema conmigo?¿me envidias?

—¡Qué mierda dices!—grité alterado, todos en la cafetería han comenzado a prestar atención a nuestra discusión.

—¡Entonces qué rayos te pasa!—espetó colérico, creo que si no nos detenemos no terminaremos a puñetazos esta pelea.

—Maldición, sabes que no, no te envidio, y si, sabes también que estoy solo, y no tienes idea de lo mucho que me indigna que tú lastimes así a la mejor chica que he conocido...—lo siento, pero no puedo soportarlo más, decidimos salir de la cafetería y caminar por el hall central, se que no debo meterme pero lo diré—siempre te he contado lo mucho que sufro con mi soledad—bajé la voz, terminé casi susurrando—que no hay nadie aparte de ustedes que me aprecie y…

—Sasuke, ve al grano ¡a qué va todo esto!

—Q-Que…¡demonios!, ¡Hinata te quiere, está enamorada de ti!—solté al fin. Su rostro se desfiguró por un momento, pero luego volvió a la normalidad.

—Já, has de estar bromeando, Hinata es mi amiga, es más, la considero mi hermana… yo creo que te estás equivocando.

—No Naruto, ella te quiere, me lo dijo y también me dio a entender que se rendirá con todo esto.

—Bien, y ese fuera el caso no es problema mío, es ella la enamorada y no yo, el que le guste no me obliga a corresponderle.

—¡Joder! eres un insensible, ¿desde cuando actúas así?

—Siempre he sido así, siempre y ¿te digo algo?, ¡si tanto te importa tu Hinata por qué no vas a consolarla y de paso te haces hombre!

La ira me cegó, Naruto ha cambiado, se ha vuelto un maldito cabrón y no puedo evitar ver en él las mismas actitudes de Itachi. El asunto aquí es que él no es mi hermano y no estamos en casa, así que nadie va a joderme. Me abalancé sobre el dobe y le propiné un puñetazo en pleno rostro. Él reaccionó y me devolvió una patada en el costado, yo como pude, aprovechando mi mayor envergadura le dí un empujón utilizando todo mi peso para así quedar sobre él y asestar un par de veces contra su bonita cara. A ver si la tal Hanako lo quiere ahora.

Me levanté y noté el círculo de sujetos mirando nuestra pelea como si fuera la primera vez que un par de idiotas se agarra a puñetazos. Miré a Naruto por última vez, se sobaba la cara e intentaba reaccionar. Creo que aquí el que debe pensar no soy yo, es él.

—Vete a la mierda Naruto—le dije y me fui caminando hacia la salida.

Nunca me había peleado con Naruto en serio y esta es mi primera riña en años. Hinata es una chica especial, sé que tal vez ella cometió el error de no ser completamente sincera con él pero ¿cómo saber qué es lo correcto y lo que no?. Creo que eso es lo que no me gusta de ser humano; las personas sentimos incluso sin quererlo, nos enamoramos aún sabiendo que aquello sólo nos traerá dolor. Tal vez ese es el verdadero motivo de mi obsesión por los androides, si nadie en este mundo me quiere, entonces crearé una vida capaz de aceptarme.

Llegué a casa dispuesto a continuar con mi proyecto; sí, porque además de AC tengo otro proyecto, y este es real. Intento recrear el mismo modelo positrónico que construí virtualmente, la verdad es que lo llevaba todo con calma, pero con la invitación que recibí de parte de HK Electronics decidí poner todo mi esfuerzo en terminar, aunque siendo sincero aún falta mucho y mi recorrido por la planta será dentro de diez días.

Uní varias docenas de cables de fibra óptica a la placa madre, estos tienen la misión de emular las terminaciones nerviosas presentes en el Cuerpo Calloso, el cual sirve para conectar entre sí los dos hemisferios del cerebro positrónico. Lamentablemente no todo podía ser perfecto, porque al revisar mi maletín de herramientas y mi caja de artefactos me di cuenta de que no poseo la pieza que permite la correcta transmisión de impulsos desde cada hemisferio a la placa madre. Carajo, tendré que salir, justo ahora que ha comenzado a anochecer. Aunque dudo que me genere problemas, digo, no es que aquí en casa alguien me vaya a extrañar.

Me coloqué una chaqueta de mezclilla azul y tomé mi mochila. Hoy haré una visita a Jürgen, espero que tenga unos cuantos Neurotransmisores Psiónicos en su tienda.

Bien, crear androides es un sueño para mí y muchos sujetos más. Por ese motivo muchos de los artefactos que he utilizado para construir el cerebro los he conseguido de forma ilegal, ¿como? pues con Jürgen Stahl.

Conocí Die Münchner Antrum cuando tenía dieciocho años, aquella vez no sabía dónde encontrar una placa de mihtril y Suigetsu, un chico malo que conocí jugando Dota y que de casualidad vivía a dos casas de la mía me llevó a su tienda de electrónica favorita.

Cuando entré no podía creerlo, montones de artefactos, sistemas, discos de almacenamiento y procesadores eran exhibidos en una enorme vitrina. Y si me sentía en el paraíso viendo aquella maravilla, casi sufro un infarto al ver al sujeto que nos atendía, un tipo rubio de dos metros con un genial brazo mecánico, demonios, es que aquello no era una prótesis común, era una pieza robótica del más alto nivel, mi cabeza loca llegó a fantasear con un Cyborg, pero luego de conocerle y volverme cliente habitual, aprendí a admirar a Herr Schrott -Señor Chatarra, como le gusta que lo llamen- no sólo por sus geniales implantes de acero cromado, sino por su gran valor y perseverancia. Es mi ídolo.

Jürgen nació en Munich, Alemania. Sin embargo, toda su familia se trasladó a Estados Unidos cuando apenas era un niño. Así creció como un ciudadano americano más, incluso obtuvo la nacionalidad y se enlistó en el ejército de dicho país.

Él, al igual que miles de jóvenes, tenía la esperanza de traer paz al mundo formando parte de las misiones de pacificación de la ONU y yendo al campo de batalla bajo los ideales norteamericanos.

Pero nada de lo que soñó se reflejó en la realidad. Luego de sobrevivir a la cruenta guerra en Medio Oriente sus expectativas con respecto a cómo sería recibido en su país adoptivo no podían estar más lejos de lo ocurrido. En lugar de ser honrado y condecorado como merecía, el ejército lo dió de baja y prácticamente fue desahuciado. Todo por haber perdido un brazo y sus piernas en una explosión perpetrada por Isis en la embajada norteamericana instalada en Damasco.

Aquel sujeto jamás se rindió. A pesar de perderlo todo y terminar en un depósito de chatarra logró salir adelante gracias a la ayuda de un mecánico aficionado. Shaun, según sé, nunca estudió nada y era recolector de chatarra en la ciudad de Detroit al igual que Jürgen, fue capaz de construir unas complejas prótesis a las que llamó Exoskeleton, las cuales le devolvieron a mi amigo la oportunidad de volver a caminar y valerse por sí mismo otra vez. Lamentablemente murió en un accidente y no le alcanzó el tiempo para concluir con la construcción de su brazo izquierdo.

Jürgen trabajó durante cinco años y logró reunir el dinero suficiente para viajar a Japón con la esperanza de encontrar aquí la forma de terminar su brazo. Se instaló en Tokio y luego de vagar por ahí y ser la atracción de cada sitio que visitaba debido a sus extravagantes extremidades posteriores.

Japón ya no es el país correcto y organizado de hace algunos años. Tal vez nunca lo fue, creo que antes las autoridades se esmeraban tanto en ocultar la pudrición y corrupción existentes que se terminaron aburriendo de tanta hipocresía y dejaron atrás sus escondites dando a conocer al mundo su desvergüenza.

Jürgen me contó que buscó varios empleos, pero aquí la discriminación y resistencia a los extranjeros se ha exacerbado en sobremanera, así que terminó dedicándose al tráfico de piezas electrónicas cuya distribución está terminantemente prohibida por el gobierno japonés.

Fue por esa y muchas otras razones que decidió instalarse en la zona este de Ginza, actualmente dominada por la mafia, un lugar carente de controles policiales y repleto de negocios con dudosa reputación. Es que nadie con sentido común tendría la desfachatez de pretender tener éxito con una tienda de artículos electrónicos en medio de un pasaje sin salida en el cual maleantes ajustan cuentas y prostitutas ofrecen sus servicios a plena luz del día. Nadie, menos Jürgen.

Luego de vagar por aquí y por allá, me di el trabajo de ir al noroeste de Ginza para tomar un Robotaxi y llegar al este en menos de diez minutos.

Comencé a caminar por las sombrías calles, que si bien eran alumbradas por los extravagantes letreros led de clubes nocturnos, discotecas y burdeles, no dejaban de parecerme tenebrosas. Intenté ignorar todas las miradas inquisidoras de los tipos mal agestados, hacer la vista gorda a las "transacciones" llevadas a cabo en cada esquina y finalmente ingresé al último y más tétrico pasaje.

Bueno, no estuvo tan mal para ser la primera vez que vengo de noche, pensé mirando hacia atrás, hasta que unos crujidos y jadeos me alertaron.

Funcionaba solo uno de los tres focos del alumbrado público, cuya luminosidad bastaba para dejar en evidencia a una mujer recargada sobre un cajón de madera. Un hombre la embestía de forma desesperada, sin importar mi presencia. Luego de unos minutos el sujeto terminó y dejó un par de billetes sobre el cajón, lanzó el preservativo cerca de mis pies, acomodó sus pantalones y se largó, vaya.

La mujer tiritaba sobre aquel trozo de madera roñoso y yo, sin saber qué hacer, decidí acercarme.

—O-Oye…

—Hazlo rápido, son 25 Münzen—dijo ella aún recuperando el aliento.

—No, yo no quiero, sólo, ¿estás bien?

—¿Me ves bien niño bonito?—se levantó y me dejó ver su rostro golpeado, su vestido rasgado y marcas rojas en su cuello.

—N-No...—no supe qué más decir, mi pregunta fue realmente estúpida.

—Vete de aquí, tengo trabajo—se volteó, guardó el dinero bajo el cajón, yo pasé de ella y seguí con mi caminata hacia la tienda y cuando me volteé de nuevo, por curiosidad, había otro sujeto sobre ella.

Me sentí mal, si, era una prostituta, pero vi en sus ojos el sufrimiento. Una chica que probablemente no supera los veinticinco años debe vender su cuerpo por una suma ridícula; 25 Münzen es el precio, por ejemplo, de dos cajetillas de cigarros, con 25 Münzen pago mi desayuno en la cafetería de la universidad y ella por la misma mierda tiene sexo con cualquier tipo caliente de por ahí.

Caminaba ya más calmado cuando algo muy frío se posó en mi cuello, por inercia me giré y vi despavorido como Jürgen me saludaba. Uff.

—¿Qué haces aquí Kleine-Sasu?

—Pues yo venía por uno…

—¡No pises!

—¡Argh!

Resbalé al pisar no se qué cosa y caí sobre mi trasero. Jürgen se esforzaba por parecer preocupado pero el muy cabrón no podía hablar, estaba que reventaba por aguantarse la risa mientras yo me sobaba las nalgas.

—¡Qué mierda era eso!—grité, pero sentí ganas de vomitar al ver mi botín embarrado con algo blanco y alrededor…

—Bien supongo que ya sabes, por eso te advertí que no vinieras de noche, hay que cruzar saltando en un pie si no quieres embarrarte con leche.

—Demonios, ¿podría limpiar mi zapato en tu tienda?

—Claro—avanzó y siguió riéndose de mi caída.

Maldita sea, ¿tanto me odias Dios?. Al jodido creador no le basta con darme una familia de mierda, sino que de vez en cuando se da el gusto de verme resbalar con un preservativo usado y embarrarme con él.

Al fin llegamos y me percaté de un pequeño cambio, la vitrina estaba vacía y habían varias chicas con poca ropa sentadas en los asientos empotrados a la pared, me miraron y comenzaron a cuchichear. Seguro se ríen de mi polera de Kirby, ni modo, era la última limpia que me quedaba.

—No te preocupes, sucede que los lunes los babosos de la policía vienen a buscar chicas a esta zona y yo guardo mi mercancia por precaución. Las chicas descansan en mi tienda y a cambio hacen de señuelos.

—Hn.

—Pasa, al fondo está el baño—asentí y corrí al sanitario. Miré mi botín, me lo saqué y argh!,tomé un rollo de papel higiénico, mojé en el lavamanos mi calzado y lo sequé. Sin embargo seguí sintiéndome asqueado, en un intento desesperado por hacer algo que quitara esa mierda terminé rociandolo con un desodorante ambiental que había sobre el estanque del retrete. Prefiero oler a "Soft Baby" que a residuos humanos, puaj.

Minutos después volví y le consulté a Jürgen si tenía unos cuantos Neurotransmisores Psiónicos, le expliqué para qué los quería y él los buscó.

—¿Aún sigues con eso Sasu?

—Por supuesto, creo que es el proyecto de mi vida—le contesté seguro.

—Oh, ya veo, pero ¿sabes algo?, cuando perdí mis piernas el proyecto de mi vida era hallar la forma de recuperarlas, luego, cuando Shaun terminó mis prótesis mi nuevo sueño era sacar adelante nuestro negocio y reunir el dinero suficiente para la construcción de mi brazo y cumplir el sueño de mi amigo de tener un taller mecánico. Pero ya sabes, él murió, y desde aquel momento mi proyecto de vida fue honrar su memoria. Es por eso que te vendo sin objeción todas las piezas que me solicitas. Se que harás algo grande, creo que eres la reencarnación de Shaun o algo así.

—Gracias—Jürgen suele darme ánimos cuando se trata de mis proyectos, incluso si son estúpidos. Recuerdo que hace un año contrabandeó unas cajas con engranajes de morphite para que así yo pudiera terminar de construir un mecanismo que tenía por finaldad conectar todas las habitaciones con el cesto de la ropa sucia en el cuarto de lavado y así no tener que levantarme de mi cama.

—Por nada, son 132 M´ *, si no te alcanza me lo pagas en cuotas.

—Para nada, dime ¿lo quieres en M´o en yenes?

—Oh vamos, no quiero un saco con billetes, sabes que los yenes valen una mierda, ahora que se han devaluado y que el dólar ha desaparecido no queda más que adaptarnos a la moneda alemana.

—Cierto.—El yen casi no se utiliza, incluso el gobierno ha dejado de imprimirlos a partir del 2018 debido a la desaparición del dólar.

Me despedí y salí a toda prisa por la puerta trasera de la tienda. De esta forma puedo llegar a una avenida bastante iluminada y caminar dos o tres cuadras para alcanzar sin dificultad la parada de robotaxis que por suerte, terminan su recorrido a dos calles de mi casa.

Llegué a casa a eso de las doce de la noche, mis padres dormían e Itachi veía películas con Ino en la sala.

—Vaya Sasuke-chan, ¿dónde te habías metido?

—Fui a comprar unas cosas, ahora no me molestes, tengo cosas que hacer.

—Oh, vamos, hablar con tu hermano mayor es más importante que hacerte pajas—respondió maliciosamente y su novia, desvergonzada igual que él, comenzó a reír a todo volumen.

—Vete al demonio.

—Buenas noches pequeño—gritó de forma burlona. Jódete.

Estaba tan cansado que guardé mis Neurotransmisores en la caja de artefactos, me coloqué mi pijama -lo que en realidad significa quitarme los pantalones y colocarme una vieja y desteñida polera de Iron Maiden- y me tumbé en la cama.

Reflexioné un momento acerca de los dichos de Jürgen; ¿yo algo grande?¿en serio confía en mis capacidades?.

Por primera vez en mucho tiempo me sentí halagado y estimado por alguien, Se siente bien, si tan solo… fueras tú.

...

UchihaS23: A pesar de lo mucho que me he esforzado, creo que sigue afectándome.

Cerecito283: Debes ser fuerte y no rendirte, si ellos no te quieren es su problema, yo te quiero

UchihaS23: Creo que con eso me basta. Yo también te quiero :)

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Continuará...


Bueno, la verdad es que este cap es una forma de mostrar en qué tipo de sociedad se desarrolla la historia. Como bien anuncié al iniciar este fic, pertenece al género de la ciencia ficción, y para quienes ya saben, éste género a su vez cuenta con varias subdivisiones, en este caso, los hechos se desarrollan en una sociedad alterna en un futuro no muy lejano, así, se podría considerar esta obra como parte del subgénero Ciberpunk.

En cuanto a términos extraños, muchos de ellos (como el mihtril) son elementos ficticios. Además, en este universo alterno USA ha decaído y el país predominante a nivel económico es Alemania, por ese motivo agregué una moneda ficticia llamada Münzen y abreviada M´, la cual significa literalmente monedas en alemán, nada del otro mundo xd. Y siguiendo con lo del alemán, me pareció un idioma que va con la trama, el inglés me tiene un poco aburrida y decidí innovar.

*Die Münchner Antrum: El antro muniqués.