Disclaimer:continuación. Los personajes incluidos en esta historia no me pertenecen, son de Stephenie Meyer (GOD). Lo que esta así en itálicas debajo del título es de Paramore 3 y se llama Rewind.

Summary:Con dificultad miré fijamente sus ojos y no pude evitar que una imagen apareciera en mi mente: Éramos Edward y yo en el claro. Ese claro en el cual me encontraba antes de llegar a casa de Alice. El claro en donde vi a ese hombre que se alejó rápidamente de mí. Edward me tenía entre sus brazos y acariciaba mi mejilla tiernamente.

Nota* este capítulo comienza cuando Edward dejó a Bella en el claro y después pasa a la escena donde Alice mostrará a Bella la fotografía de Edward.

»Let me go«

Capítulo 3

Recuerdos agridulces

And rewind to the first time that I felt it coming
I knew it would not last-Make it quick, make it painless.

BELLA's POV

No recuerdo qué hago aquí ni cómo llegué. Estoy en… ¿un claro? Sí, creo que sí es un claro. A pesar de que no sé ni dónde me encuentro, me siento tranquila, no asustada. No sé que sucede, yo no soy así, yo ya estaría hiperventilando y tratando de encontrar mí camino hacia lo conocido, pero… no.

Comencé a caminar en círculos por todo el claro, buscando algo pero no se qué. A unos cuantos metros vi un pequeño camino sin arboles ni arbustos, supongo que por ahí debo de ir. Me dirigí por ese camino hasta toparme con una casa o ¿mansión? Para ser una casa era enorme y muy hermosa. Estaba muy iluminada y rodeada de grandes y frondosos arboles… un momento, yo conozco esta casa. Es la casa de… ¡Alice! Sí, de Alice.

Subí las escaleras de la entrada y toque el timbre esperando que alguien me abriera. Pasaron unos segundos cuando mi mejor amiga, Alice, abrió la gran puerta de madera. Me miro fijamente, parecía sorprendida o confundida.

-¿Bella? Ehhmm… Hola, pasa.

Camine lentamente hasta la sala y me senté en uno de los enormes sofás. Me sentía agotada.

-¿Estas bien? Supongo que vienes a buscar a E…- la interrumpí.

-Creo que… me perdí tratando de llegar a tu casa, Alice. Camine mucho. Me siento… cansada.

Mis ojos se comenzaban a cerrar y solo pude ver la cara de confusión de Alice a través de mis pestañas.

-Bien, descansa- escuché a lo lejos y cuando menos lo pensé caí en un profundo sueño.

Alice me guió hasta el estudio de su padre, Carlisle.

Nunca he recorrido toda la casa, si Alice me dejara sola creo que me perdería… sería muy tonto de mi parte.

Las paredes estaban decoradas con retratos… muchos retratos. En la mayoría pude identificar a Carlisle, pero otros parecían muy antiguos y preferí no prestarles atención.

Alice se detuvo frente a una gran puerta negra con una perilla dorada, parecía de oro. Tomó la perilla y le dio vuelta. Abrió la puerta lentamente y esto provoco un estruendoso tronido que me hizo estremecer, parecía sacado de una película de terror.

-Pasa, Bella- dijo Alice sosteniendo la puerta para que yo pasara.

Entré lentamente. La habitación tenía cuatro estantes, uno en cada pared, que llegaban al techo y estaban repletos de libros. La mayoría daban la impresión de ser antiguos y no pude distinguir ningún titulo. Esto demuestra la gran afición de Carlisle por la lectura y el conocimiento.

Alice recorrió uno de los estantes y sacó un gran libro del estante que estaba detrás del escritorio de Carlisle. El libro parecía más bien un álbum de fotografías. Lo coloco delicadamente en el escritorio para después dirigirse hacia mí:

-Bella, en este álbum encontraras fotografías de Edward. Fotografías que… te harán sentir confundida- dijo con un tono preocupante.

-Lo sé, Alice. Pero de verdad ocupo saber quién es Edward. Pero… antes de ver las fotografías, necesito que me contestes una pregunta.

-Lo que quieras, Bella. Dime…

-¿Qué relación tenia yo con… Edward?- pregunte con interés.

Alice no contesto nada, simplemente miro fijamente el álbum que estaba en el escritorio de su padre.

-No… no sé si deba contestarte eso, Bella. La respuesta te puede confundir aun más y te dejara con más dudas de las que ya tienes.

Su respuesta me pareció un poco extraña pero opte por hacer otra pregunta.

-Bien, no me contestes eso. Pero si me contestaras ¿Qué relación tienes con él?

-De acuerdo, esa pregunta si tiene una respuesta. Edward es mi hermano.

-¿Hermano? ¿Tienes otro hermano aparte de Emmett?- pregunte confundida.

-Si, Bella.

-¿Por qué nunca me contaste sobre é?

-Bella, si te he contado y… tú lo conoces. Mejor ve las fotografías y después tratare de resolver todas tus dudas. ¿De acuerdo?

Pude notar claramente como Alice estaba tratando de evadir cualquier conversación acerca de Edward.

-Bien- contesté.

-Estaré afuera por si me necesitas. Llámeme cuando hayas terminado.

-Si, gracias.

Alice se dio la vuelta, salió de la habitación y cerro delicadamente la puerta detrás de ella.

-Bien, Bella. Ahora es cuando. Debes ver estas fotografías y saber de una vez por todas quién es Edward.

Me senté en la silla del escritorio de Carlisle y acerque el álbum a mí. Era muy grande y tenía en la portada el escudo de la familia de Alice. Repasé el contorno con la punta de mis dedos y sentí un escalofrío en mi espalda.

No me explico por qué estaba dudando para ver este álbum, estas fotografías. Tal vez tenía miedo por no saber qué encontraría ahí dentro. De cualquier forma, ya era momento.

Respire profundamente y poco a poco abrí el álbum.

En la primera hoja decía, con letra muy sofisticada, "Familia Cullen" y debajo de esto se encontraban los nombres de los integrantes de la familia: Carlisle Cullen, Esme Cullen, Edward Cullen, Rosalie Hale, Emmett Cullen, Alice Cullen y Jasper Hale.

No me sorprendió ver los apellidos de Rosalie y Jasper. Alice me había explicado que ellos dos eran hermanos gemelos y Carlisle decidió que permanecieran con su apellido original en vez de Cullen.

Di vuelta a la primera hoja y me encontré con una fotografía de cuerpo completo de toda la familia.

Identifiqué rápidamente a todos los integrantes menos a uno: su cabello era despeinado y cobrizo, imagine como se sentiría pasar mis dedos por ese cabello. Su piel blanca como el mármol y desprendía un pequeño brillo, parecían pequeños diamantes… eso es raro. Sus ojos tenían una mezcla entre dorado y topacio y estaban rodeados por una línea perfecta de pestañas, parecían hipnóticos e irresistibles, podía perderme en esos ojos y nunca volver. Sus rasgos faciales eran perfectos e impecables: pómulos salientes, mandíbula fuerte y prominente, nariz recta y labios perfectos. Recorrí con la punta de mis dedos el resto de su cuerpo: era esbelto, alto y musculoso, no tan musculoso como Emmett, pero aun así… hermoso. Este hombre solo podía ser una persona, y esa persona era… Edward… Cullen.

Sentí la necesidad de llevar mi mirada hacia su rostro, una vez más.

Observe fijamente sus ojos y… sentí como un hueco en mi corazón se hacía cada vez mas grande y mi respiración comenzaba a fallar. Mis ojos se inundaron de lágrimas y mi vista comenzó a nublarse. Trate de gritar el nombre de Alice pero solo salían de mi unos pequeños ruiditos que Alice no escucharía.

Trate de tranquilizarme –Respira, respira, Bella- me dije a mi misma.

Cuando pude recobrar el ritmo de mi respiración decidí dar vuelta a la hoja.

Pase por varias fotografías de Alice, Alice con Jasper, Carlisle con Esme, Jasper con Emmett, en fin… fotografías de toda la familia, afortunadamente en ninguna aparecía Edward.

Estaba por terminar el álbum cuando di vuelta a una fotografía de Emmett con Rosalie y…

Era ¿yo? Yo aparecía en el álbum de la familia y al lado de mi estaba… Oh no, Edward.

El tenía rodeada mi cintura con sus largos brazos y yo recargaba mi rostro en su pecho, los dos sonreíamos, yo tenia mis ojos cerrados y el dirigía su mirada hacia la cámara. Pareciera que… me estaba viendo a mí. Justo ahora. Con dificultad miré fijamente sus ojos y no pude evitar que una imagen apareciera en mi mente:

Éramos Edward y yo en el claro. Ese claro en el cual me encontraba antes de llegar a casa de Alice. El claro en donde vi a ese hombre que se alejó rápidamente de mí. Edward me tenía entre sus brazos y acariciaba mi mejilla tiernamente. Yo no hacia más que apoyar mi rostro en su pecho y con una de mis manos jugaba con su hermoso cabello cobrizo.

Era como si yo estuviera en esa escena, pero no como la Bella que Edward tiene abrazada, no, era otra Bella, una Bella que veía las cosas desde fuera.

Esta imagen me era muy confusa y me hacia sentir… protegida al mismo tiempo. Sentí la necesidad de acercarme y escuchar lo que Edward susurraba a mi oído.

-Bella, te amo. Te amo desde el primer momento en que te vi. Te amo desde antes de haberte conocido y desde antes de haberte visto en clase.

En el momento en que escuche su voz sentí como las lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas. Mi corazón latía más rápido que nunca y la sangre corría por mis venas de igual forma. Mi respiración comenzó a fallar, de nuevo, y me hacían falta pulmones para poder recobrar el aliento. Practique mis ejercicios de respiración pero nada funcionaba, era como si algo me hiciera falta para poder respirar bien. Algo o… alguien.

-Yo te amo más Edward. Parece imposible que me ames. A mí. A Isabella Swan, la chica nueva y torpe de la escuela.

-Te amo tal y como eres- sostuvo mi rostro entre sus dos manos y miró fijamente a mis ojos- Bella, yo no te merezco. Tu eres… demasiado. Yo soy el que no entiende como me puedes amar, como alguien inteligente y hermosa me puede amar de esta forma.

-Basta, Edward. Te amo y me amas. ¿Acaso no te es suficiente?

Edward no contestó nada y solo continúo acariciando mi mejilla.

-Si, Bella. Con eso me es más que suficiente- dijo finalmente.

Fin de la imagen.

Salí de esa imagen, de esa escena en mi cabeza y regresé al escritorio con el álbum frente a mí y la foto de Edward y yo.

Todo era… diferente. Recordaba a Edward. Recordaba cada momento con el, cada caricia, cada beso, cada palabra, cada "Te amo". Pude recordar todas las noches que paso a mi lado, velando mi sueño y todas esas veces cuando yo no podía dormir y el comenzaba a tararear mi nana, la nana que el había hecho para mi. Pero sobretodo, pude recordar nuestro amor.

Sentí como mi mente y mi corazón se llenaban de Edward y como su presencia me hacia falta.

Necesitaba de el y ocupaba estar a su lado. Necesito decirle que lo amo, que lo recuerdo y que… que quiero que me ame también y que este a mi lado por siempre.

El hueco en mi corazón comenzó a palpitar y el dolor era insoportable… no podía respirar y comenzaba a marearme, el estudio, los estantes, las ventanas, todo me daba vueltas y afortunadamente pude gritar:

-¡Alice! ¡Alice!

Yo ya no podía ver nada, la vista se me estaba nublando y las lágrimas no dejaban de salir de mis ojos, corrían por mis mejillas y caían sobre la fotografía de Edward conmigo entre sus brazos.

La puerta se abrió bruscamente y Alice cruzo la habitación en un segundo para llegar a mi lado.

-Bella, Bella, ¿Qué pasa? ¿Qué tienes?- pregunto consternada.

-A-A-Al-Alice… yo…- las palabras no salían de mi boca, las pensaba pero no podía decir nada.

Alice sacudió mi brazo y con un pañuelo limpio las lagrimas de mis mejillas. Me tomo entre sus brazos y me saco del estudio.

Llegamos a la sala y me recostó en uno de los sofás.

-Carlisle, soy Alice. Tienen que regresar. Bella esta aquí y no se siente bien- escuche decir a Alice a lo lejos y entre mis sollozos.

-Alice…- logré decir.

Alice corrió a mi lado y me sostuvo entre sus pequeños brazos.

-Shh… tranquila, cariño. Aquí estoy yo. Todo está bien. Respira- dijo acariciando mi brazo.

Hice caso a lo que Alice me dijo pero… era imposible respirar bien cuando necesitaba decirle que llamara a Edward, que le dijera que lo necesitaba, necesitaba decirle que lo amo.

Lo único que podía ver era el rostro de Edward, cada momento que estuvimos juntos, era como si me faltara cabeza para tantos recuerdos y tantas emociones. De pronto, se me vino otro recuerdo a la mente, uno nuevo y no muy bueno:

Estábamos, de igual forma, Edward y yo en el claro pero el se veía diferente. El me decía que yo no lo conocía en verdad y que me amaba pero ya no podía seguir con esto, conmigo, con nosotros. Parecía como si se estuviera despidiendo de mí. Yo no dejaba de llorar y de rogarle que no hiciera esto, le repetía que lo amaba y que nada de lo que me dijera cambiaria como me siento hacia el. Edward me beso y me dijo que lo olvidara. De la nada apareció otro hombre. Edward lo llamo "Damián". Yo parecía no comprender nada de lo que estaba sucediendo. Edward se alejó de mi lado y Damián sostuvo mi rostro entre sus manos diciendo:

"Isabella, Bella Swan: nunca conociste a un hombre llamado Edward Cullen, nunca lo amaste, nunca compartiste tiempo con el, nunca lo besaste. Nunca has escuchado hablar sobre el y nunca lo has visto. Estas aquí, en este claro, sola. Llegaste tu sola y te perdiste. Estas agotada, cansada de tanto caminar. Necesitas descansar. Por ultimo, nunca me viste a mí. Yo soy resultado de tu imaginación, de un sueño que también olvidaras. Estas aquí sola y permanecerás aquí hasta que yo desaparezca de tu vista."

Después de esto, los dos se alejaron, Damián mas rápido que Edward pero aun asi los podía ver. Yo no hice mas que quedarme ahí parada sin moverme, sin caminar, sin seguirme. Fin del recuerdo.

-¡No!- grite con todas mis fuerzas y comencé a llorar dejando salir mis miedos, mi tristeza, mi confusión y el terror que sentía por la posibilidad de no volver a ver a Edward. Aun no comprendía por qué había hecho esto Edward y peor aun, ¿Cómo es que ese tal Damián logro borrar mis recuerdos sobre Edward? Acaso tiene ¿poderes? Imposible, no existe tal cosa.

Alice pregunto alarmada:

-¡Bella! ¿Qué tienes? ¿Qué pasa? Dime, por favor.

A pesar de que aun no me sentía para nada bien, logre sentarme en el sofá.

-Alice… Oh, Alice. Lo he recordado todo. Absolutamente todo- dije entre sollozos.

-¿Todo?- pregunto sorprendida.

-Todo, Alice, todo. En el momento en que vi la fotografía de Edward conmigo, recordé cada momento con el y… también he recordado otra cosa…

-¿Qué cosa, Bella? Dime.

Permanecí en silencio por unos segundos para poder recobrar la respiración y conteste:

-Creo que… se por qué no recordaba a Edward.

Los ojos de Alice se quedaron estáticos de sorpresa.

-Bella, ¿de qué hablas? ¿Cómo es que sabes eso?- preguntó curiosa.

-No estoy segura pero… la ultima vez que vi a Edward, el me llevo al claro, a nuestro claro. Comenzó a decirme que me amaba pero que yo no lo conocía en verdad y que le era imposible seguir con nuestra relación- comencé a hiperventilar y tome una gran bocanada de aire para continuar- El me dijo que debía olvidarlo y… de pronto apareció otro hombre…

-¿Quién, Bella?

-Edward lo llamo "Damián". ¿Lo conoces, Alice?

Alice se sentó a mi lado, suspiro y contesto:

-Si, Bella. Desafortunadamente si lo conozco. Es un… viejo amigo de Edward.

Me pareció un poco extraño que Alice se refiriera a él como un "amigo" de Edward. Cuando estábamos en el claro, la relación entre ellos no parecía… amistosa.

-Oh… pues… después de que Edward me dijo todo eso, Damián se acerco a mí y miro fijamente mis ojos. Pronuncio unas palabras y era como… como si me estuviera… hipnotizando o tratando de convencerme de algo…

Alice sostuvo mi rostro entre sus manos, penetro sus ojos en los míos y me dijo:

-Bella, ¿Qué palabras pronunció Damián?

Trate de recordarlas pero todo era muy confuso.

-Ehhmm… Alice, no recuerdo todo lo que dijo. Solo recuerdo que repetía mucho "nunca" y en algún punto dijo algo parecido a "nunca has conocido a Edward Cullen" y también "nunca me viste a mi"… Alice, no comprendo… ¿Eso fue lo que hizo olvidarme de Edward?- pregunte muy, muy confundida.

Alice quitó sus manos de mi rostro y presionó, entre su dedo índice y pulgar, el tabique de su nariz contestando:

-Yo también estoy confundida, Bella. Y… en realidad no tengo una respuesta para esa pregunta. Es probable que si haya sido por eso. Damián tiene un… poder de convencimiento muy fuerte- remarco la palabra "poder".

-Extraño… Como sea, Alice. Lo importante es que he logrado recordar todo, todo sobre Edward. ¿En donde esta el?- pregunte ansiosa.

Alice me miro con ojos de lastima. Genial, lastima, lo único que me faltaba- me dije a mi misma.

-Oh Bella, no lo se. No tengo la menor idea de donde esta Edward. Desde que llegaste ayer por la noche le he estado llamando a su celular y enviando mensajes de texto pero… no me ha contestado para nada.

-Pero ¿Cómo es posible que no sepas donde esta, Alice?- pregunte un poco molesta.

-No lo se, Bella. No suelo pedir informes sobre todo lo que hace en el día. Podré ser todo lo que tú quieras pero respeto la privacidad de los demás… casi siempre.

-Claro… Lo tenemos que encontrar, Alice. Ocupo que regrese, ocupo que me explique muchas cosas… ¿Puedes volver a intentar? Por favor…

Alice medito la situación un poco y cuando estuvo a punto de contestarme, su celular comenzó a vibrar.

-Alice, ¿será Edward?- pregunte emocionada.

Alice saco el celular de su bolsillo, miro la pantalla y negó con la cabeza.

-¿Carlisle?... Si, lo se… No, no se preocupen, Bella ya está bien… Solo fue un pequeño mareo pero ya se encuentra mejor… No, ya no hace falta que se apresuren, terminen de hacer sus cosas y después vuelven a casa, yo la cuidaré… Si, estoy segura… De acuerdo, adiós.

Alice colgó el teléfono y estaba a punto de guardar de nuevo su celular cuando dije:

-Entonces… ¿le hablaras?

-Bella, Bella… De acuerdo, lo intentare una vez mas, pero si no contesta no se que otra cosa podemos hacer para encontrarlo. Tendremos que esperar a que Carlisle regrese. ¿Si?

-Si, si, claro. Pero Alice, si contesta no le digas que yo estoy aquí y que recuerdo todo.

-Pero… entonces ¿Qué pretendes que le diga?- pregunto un poco enfadada.

-Yo que se, Alice. Usa tu imaginación.

Alice rodo los ojos y comenzó a discar el número de Edward.

-Ya entro la llamada…- pausa- ¿Edward?- pausa- Edward, soy Alice. ¿En donde estas?- pausa- Pero ¿estas bien?- pausa- Oh…- pausa- pero ¿Por qué lo hiciste?- pausa- No, Edward, lo siento pero no me parece la mejor solución- pausa- ¡Espera! No cuelgues. Ocupas regresar a Forks, a casa- pausa- Porque… ehhmm… Carlisle… ahhmm… te necesita…- pausa- No lo se, yo solo estoy pasando su recado. Ocupa que estés aquí lo antes posible y es ¡urgente!- pausa- Pues… ¿puedes estar aquí en… una hora?- pausa- Bien, aquí te esperamos.

Alice colgó el teléfono y sentí mariposas en el estomago. No había escuchado las contestaciones de Edward pero sabia por las palabras de Alice que Edward estaría aquí en una hora… una larga hora…

-Listo, Bella- dijo Alice sentándose nuevamente a mi lado.

-Gracias, Alice. Eres la mejor- conteste abrazando a mi amiga.

-Lo se- dijo con una pequeña risa en su rostro- Bien, ¿Qué quieres hacer en esta hora?

-Pues… la verdad me gustaría darme un baño…- dije un poco apenada.

-Oh, claro… con razón algo olía mal- dijo soltando una pequeña risita.

-Si, soy yo- conteste con una pequeña risa también.

-Bien, te dejare ropa limpia en mi cuarto para que te cambies.

-Nada extravagante, Alice, por favor.

-Pfff… te tienes que ver sexy Bella. Edward te vera de nuevo y créeme, lo tienes que deslumbrar.

El solo pensar en volver a ver a Edward hizo que un calor saliera desde mi vientre y llegara hasta mis mejillas. Me moría por verlo y abrazarlo. Preferí no pensar en eso y esperar hasta que fuera el momento cuando lo viera.

Subí rápidamente a la habitación de Alice y mire el atuendo que me había preparado: jeans y top color azul-el favorito de Edward-.

-Claro, esto seguramente lo deslumbrará- me dije a mi misma.

Pase al baño y Alice me había preparado la tina. Toda la habitación olía a fresas, mi esencia favorita. Me deshice de mi ropa y entre a la tina. El agua estaba perfecta. Me recosté un poco, cerré los ojos y Edward ocupaba todos mis pensamientos. Se sentía bien pensar en el, me hacia sentir cálida y completa. El hueco en mi corazón cada vez se iba haciendo más pequeño y el dolor había disminuido. Esto era bueno.

Comencé a relajarme, creo que me relaje de más pues me quede profundamente dormida.

Estaba soñando con Edward, claro, y el estaba a punto de besarme cuando una voz familiar me despertó:

-Bella, ¿puedo pasar?

Abrí los ojos un poco asustada y me senté rápidamente en la tina. Alice soltó una pequeña risita.

-No te rías, Alice. Me asustaste.

-¿Cómo es que te quedaste dormida, Bella? Faltan minutos para que Edward llegue y tu… aun no estás cambiada. ¿Acaso pretendes recibirlo… así?- señaló con su dedo índice mi cuerpo desnudo.

Automáticamente cubrí con mis manos mis… partes intimas.

-Basta, Alice. Sal, por favor. En un momento estoy lista.

-De acuerdo…- Alice cerró la puerta al salir del baño.

Rápidamente enjuague mi cuerpo y salí de la tinta. Cubrí mi cuerpo con una bata que Alice había dejado en un pequeño estante detrás de la puerta y salí del baño.

Abrí un poco la puerta solo para asegurarme de que Alice no estuviera ahí esperándome. Al inspeccionar la habitación y ver que estaba sola, salí. Me vestí rápidamente y cepille mi cabello húmedo. Fui al tocador y lo sequé un poco dejándolo caer sobre mis hombros y espalda. Pellizque un poco mis mejillas para tener un poco de color en mi rostro, estaba pálida como una hoja.

Deje la habitación de Alice y bajé a la sala, me senté en uno de los sillones y espere a que Edward llegara.

Alice entro a la habitación y se sentó junto a la ventana, mirando hacia afuera.

-Ya no tarda- dijo un poco ansiosa.

-Lo se- no pude evitar dibujar una sonrisa de oreja a oreja en mi rostro.

Comencé a jugar con mi cabello y pasaron unos minutos cuando Alice dijo:

-Ahí viene, Bella. ¡Vamos! Tú recíbelo- dijo un poco entusiasmada.

-¿Yo? Pero, Alice…- sentí mariposas en el estomago. No puede ser, por fin lo volveré a ver, cómo lo he extrañado, por fin veré su rostro, sus ojos…

-Si, Bella. Vamos, anda, espera frente a la puerta de la entrada- dijo Alice parándose y tomándome de la mano para llevarme a la puerta.

-Alice, estoy asustada…- cuando dije esto sentí como mi voz se había quebrado.

-No, Bella. Todo saldrá bien, en el momento que te vea se le olvidara todo lo demás. Confía en mí- me animo Alice dándome un pequeño abrazo.

-Gracias, Alice. Gracias por todo.

-De nada- dijo con una pequeña sonrisa en su rostro- Estaré en mi habitación, les daré privacidad.

Alice subió rápidamente las escaleras y desde arriba me deseo buena suerte.

-Gracias- susurre.

Escuche los pasos de Edward subiendo las escaleras y caminando hacia la puerta de entrada.

Yo estaba parada unos cuantos metros delante de la puerta y tenia miedo, mucho miedo, pero al mismo tiempo mi corazón latía más fuerte que nunca y sentía ganas de yo misma abrir la puerta y arrojarme a sus brazos. Pero me contuve.

Edward tomó la perilla de la gran puerta y… nada. Supuse que había soltado la perilla pues nunca se movió. Escuche como se estaba alejando de la puerta…

-No. Vuelve- dije susurrando.

Pareciera que Edward me había escuchado pues volvió a tomar la perilla de la puerta y esta vez si le dio vuelta. La puerta se abrió lentamente y… lo pude ver. No veía sus ojos pues estaban mirando el piso. Pero, era el. Era Edward. Era… el amor de mi vida. Era Mi Edward.

Estaba a punto de dar un paso hacia él cuando subió la mirada y sus ojos se abrieron como platos, grandes y redondos. Penetró su mirada en la mía y yo no pude decir nada, solo sonreí y caminé lentamente hacia el.

Con cada paso que yo daba, Edward se alejaba más. Cuando me detuve el se detuvo y dijo:

-¿Bella?- su tono parecía sorprendido y… molesto.

Mis ojos se humedecieron y las lágrimas comenzaron, nuevamente, a correr por mis mejillas.

Continuará

You know what to do ;)

Ya solo falta un,un,UN capitulo para terminar mi historia

:)

Espero sus reviews.

Love,

Awshley.