Queridas! :3
Les deseo el mejor de los inicios de semana! Y que ojalas no esté muy ajetreada. Por aquí no hay novedades, lo mismo de siempre: profesores sin piedad, trabajos por kilos y poco tiempo para muchas cosas. Pero vale la pena *w* Diseño realmente me enamora!
Sobre el capi (que es lo que importa xD)
Creo que Jean crece mucho en el transcurso de unos cuantos capítulos de la serie y por eso, siento que estos capitulos son muy importantes para poder comprenderlo *-*
Saludotes a Yogi Neesan! Una hermosa JeanMarco Lover xD Te adoro querida! :3
Capítulo 3
Eren estaba muerto. Jamás creyó que algo así le importaría… jamás creyó que algo así pasaría. Su cuerpo temblaba mientras todos estaban parados en los tejados, Armin lloraba bajo una ventana mientras Mikasa lo atendía. Jean comenzaba a recriminarse… ¿Cómo es que había ocurrido todo aquello? ¿Cuántos más habían muerto sin que se diera cuenta? Su mente estaba en blanco, el miedo había vuelto su sangre fría y no sabía con exactitud lo que pasaba. De pronto la asiática se levantó rompiendo la tensión de sus mentes y caminando hacia ellos.
— Marco —lo llamó con voz firme, él era el más indicado para sopesar posibilidades de sobrevivencia dependiendo del contexto—. Si nos deshacemos de los titanes que rodean el cuartel, podremos reponer el gas y subir por las paredes. ¿Estoy en lo correcto?
— Ah, sí, lo estás —respondió el moreno, sintiendo el sudor caer por su frente—. Pero aún si tú estás con nosotros, ellos son demasiados…
— ¡Podemos!
Marco abrió sus ojos ante la sorpresa, él ya se había dado por vencido, porque ésa era su misión. Pero él vio la resolución en esos bellos ojos negros. Su cuerpo tembló levemente y sus labios se abrieron, aunque ninguna palabra salió.
— Yo soy fuerte —dijo Mikasa girándose, el sonido de sus espadas resonó por el desolado lugar, llamando la atención de todos—. Más fuerte que ustedes. ¡La más fuerte! ¡Podemos matar a todos los titanes allí! ¡Incluso si estoy sola!
En ese momento todos estaban sorprendidos, porque su voz les erizaba la piel con ésas palabras decididas. A pesar de que ella perdió al ser más importante en su vida, aún quería pelear. Quería vivir. Y se estaba preocupando por todos los allí presentes, quizás, porque no le quedaba por nadie más por quién hacerlo, además de Armin.
— ¡¿Pero qué estás diciendo?! —Gritó una chica rubia, con la voz teñida de desesperación—. ¡¿Acaso piensas ir contra ellos tú sola?! ¡No lo lograrás!
— Si no puedo, moriré.
Y dicho aquello, Mikasa se giró hacia la orilla del tejado. Para ella siempre había sido negro o blanco. No había nada más, Eren le había enseñado eso.
— Pero, si gano, viviré —agregó con voz temblorosa, pero cargada de cariño, de recuerdos melancólicos—. Si no lucho, ¡No puedo ganar!
Se dejó caer por fin, su equipo la elevó antes de llegar al suelo y su determinación era implacable. Los que estaban allí comenzaban a entender sus palabras. A unos les costaba más que a otros, pero ella tenía razón. Para sobrevivir, debes pelear.
— Lo que da pena son sus ánimos —dijo Jean bajando su sombría mirada—. ¿Pretendía hacer que reaccionáramos? — él estaba acostumbrado a que lo motivaran con palabras dulces, Marco lo hacía con palabras dulces. Pero las de Mikasa también eran efectivas. Ahora estaba allí, destrozado, debatiéndose entre morir o pelear—. ¡Todo esto es tú culpa, Eren!
Sí, era su culpa. Porque no quería admitirlo, pero ese suicida era el símbolo de pelea, de fuerza. Él era el que los motivaba como un vivo ejemplo de lucha. Pero había sido uno de los primeros en morir, por su mejor amigo, por su equipo. Jean abrió los ojos cuando una descarga eléctrica se apoderó de su cuerpo. Calentaba su sangre y la energía amenazaba con salírsele por los ojos.
— ¡Oigan! —Gritó Jean, su voz resonó haciendo que todos salieran de su shock—. ¡¿Nos entrenaron para dejar que nuestros compañeros lucharan solos?! ¡No podemos ser todos unos cobardes!
Comenzó a correr y Conny reaccionó casi por reflejo, sintió como si fuera llamado por las órdenes de Jean, como si debiera seguirlo para estar con vida. Reiner los miraba desde el otro tejado, junto a Annie, Bertholdt y Marco.
— Me sorprende que él sea quien lo diga —dijo Reiner, observando a los dos chicos seguir a Mikasa.
Pero a Marco no le sorprendía, conocía mejor que nadie a Jean. Estaba consciente de sus dotes naturales como líder, de sus ideas rápidas, de ese talento al que poco le prestaba atención. Reiner se movió junto a Annie, seguidos por Armin. El pecoso se llevó una mano a la frente, su misión ya había fracasado, nadie se daría por vencido: lucharían. Se unió junto a Bertholdt para seguir a los otros.
Pero Mikasa estaba usando demasiado gas. Se impulsaba tan letal como siempre, pero le estaba costando caro. De pronto el grito de Armin cuando su amiga cayó, hizo que todos se tensaran, ella era su arma, la que los estaba impulsando en aquel regreso a los muros. La pequeña luz de esperanza que les quedaba, ella era su amiga.
— ¡Jean! —Llamó Conny después de que éste soltara una maldición—. ¡Guía a los otros! ¡Iré con Armin!
— ¡No, iré también!
— ¡¿Qué haces?! ¡Hay más titanes allá! —Dijo el chico girándose para seguir al rubio que se alejaba por donde Mikasa había caído—. ¡Necesitamos tus habilidades!
Jean siguió su camino procesando aquello. Seguramente los que los seguían tenían miedo y no los culpaba, la situación era desoladora. No tenían mayores esperanzas de sobrevivir. Con el miedo recorriendo su cuerpo, la adrenalina se mezcló y su mente comenzó a trabajar con rapidez, por instinto. Sus ojos dorados buscaban indicios de titanes cerca, en cuanto los divisaba, su equipo se iba en la dirección contraria, para que los demás lo siguieran. Su objetivo era llegar al almacén de gas y notó que los titanes se estaban congregando en su mayoría en aquel punto, lo más probable era que estuvieran al asecho de los humanos que aún estaban ahí. Más titanes aparecían y los desvíos los estaban alejando de su destino final.
Entonces vio a uno de sus compañeros en el suelo, el gas salía débilmente por su equipo, pero no había remedio, los titanes corrieron hacia él, que temblaba de miedo, gritándoles que se alejaran. Jean se sentía impotente observando aquello desde el tejado, cuando uno de los amigos del chico se lanzó en su ayuda. Quería gritarle que no lo hiciera, que eran demasiados, pero el chico ya estaba en las manos de un gigante, que se lo llevó a la boca en poco tiempo.
¿Por qué no los detuve?
Si lo hubiese hecho aún por la fuerza… esto no habría…
¿Soy realmente bueno para esto?
¡¿Puedo tomar un cargo con tanta responsabilidad?!
Marco miró a Jean, que observaba la escena impactado, inmóvil. Sus ojos cafés temblaban a la espera de las órdenes de su mejor amigo, que no pretendía salir de su estupor. Sentía el miedo, Marco estaba confundido y no sabía qué hacer y poco a poco comenzaba a entrar en pánico. No, debía confiar en Jean, él era el indicado para mantenerlos con vida.
Entonces Jean lo comprendió, los titanes se estaban concentrando en un solo punto, ése donde los trozos de cuerpos aún quedaban. Ésa era su oportunidad.
— ¡Ya! ¡Corran hacia el cuartel general!
Su voz los despabiló a todos, que comenzaron a seguirlo de inmediato. El chico corría por los tejados, era en ese momento o nunca. Si se quedan sin gas… se acabaría. Frente a él había tres titanes, los esquivaron con éxito, cuando uno de ellos le agarró la pierna. Sintió el ramalazo de terror, su garganta fría y su corazón bombeaba con fuerza. Reaccionó cortando el dedo con rapidez, para volver a enganchar su equipo e impulsarse hacia el frente. Cuando aterrizó, sintió a alguien correr a su lado.
— ¡Jean! —Lo llamó Marco, con esa voz que tanto anhelaba oír—. ¡Gracias! ¡Me atreví gracias a ti!
— ¡¿Ah?!
— ¡Es por ti! Te lo dije antes, ¿no? —Dijo el pecoso con una sonrisa, mientras corría sin perder tiempo—. ¡Eres un líder nato!
Una leve sonrisa surcó los labios de Jean, que volvió su vista al frente con felicidad y algo de alivio. Y era porque Marco le estaba hablando como si nada, dejando pasar el hecho de que había sido un completo imbécil con él. Sintió que todo volvía a la normalidad y a pesar de las sangrientas circunstancias, se sentía muy aliviado.
— ¡No lo sé en verdad! —contestó Jean.
Pero se dio cuenta de que todos esos sentimientos eran pasajeros, cuando un titán atrapó a otro de sus compañeros. Fue en ese preciso instante, que Jean se impulsó con su equipo y rompió la ventana, cayó rodando por el suelo y no tardó en levantarse para ver que nadie aparecía. De pronto, Marco quebró la otra ventana, seguido de Annie y Reiner.
Aunque ya no había alivio en sus sentimientos, ahora la culpa se avecinaba como una avalancha.
¡¿Cuántos lo logramos…?!
Lo comprendió de golpe, cuando su mente ya no estaba en modo "supervivencia". Estaba tomando el costo de sus decisiones.
Usamos las muertes de otros…
¡¿Cuántos murieron bajo mi mando?!
Sus ojos se posaron en unos jóvenes escondidos bajo las mesas. Con sus rostros manchados en sangre y la mirada perdida, el miedo los había derrotado.
— Ustedes son del escuadrón de suministros… —soltó Jean por fin, como si recién lo estuviera procesando.
Ya no había nada que hacer, un nuevo golpe de ira se estaba apoderando de sus músculos, de sus actos. Jean tomó a uno por el cuello de la chaqueta y lo sacó de allí, para darle un certero golpe en el rostro, que lo tiró al suelo.
— ¡Detente, Jean! —Exclamó Marco, caminando hacia él para tomarlo de los brazos y así poder retenerlo.
— ¡Estos malditos nos abandonaron! ¡¿Saben cuántos han muerto allá afuera?!
— ¡Los titanes invadieron los depósitos de gas! —Intentaba explicar una chica, que salió de debajo de la mesa para socorrer a su amigo—. ¡¿Qué podíamos hacer?!
— ¡Es tú trabajo pensar en eso!
Todo estaba fuera de control. Sus manos estaban manchadas con la sangre de sus camaradas. Pero aquello no terminaba, un titán rompió el muro con su rostro, mandándolos a todos al suelo con aquel golpe.
Esto es real… ésta es la realidad ¿eh?
¿Solo perseguía un sueño delirante?
Creí que conocía la realidad… pero cuánto más lo pienso, más obvio es…
No hay manera de vencer a estas enormes monstruosidades.
Como si de una señal de esperanza se tratara, Jean vio como un puño impactaba de lleno en el rostro de uno de los titanes que observaba. Fue en cámara lenta, sintió los latidos de su corazón, cuando esos seres desaparecieron de su vista.
— ¡¿Qué…?!
Cuando apareció Mikasa por la ventana, seguida de Conny junto a Armin: todo se aclaró. Aunque le costaba creerlo, su vida dependía de un titán. Eso era tan irónico.
Todos oyeron con atención el plan de Armin para deshacerse de los titanes en el depósito, Jean siempre había pensado que el rubio era un debilucho, pero su inteligencia era más que clara. El plan sonaba perfecto, y ahora sólo debían cortar la nuca de los titanes que quedaban abajo.
Marco era bueno controlando los nervios, además de una puntería impecable, por ello, él fue uno de los diez mejores que bajó junto a los demás para apuntar a los titanes.
— No se preocupen —habló Marco con su voz tranquila, tan persuasiva como siempre—. ¡Sigan el plan! —ordenó, cuando un titán caminó hacia ellos, para girarse y encáralos con su rostro escalofriante—. ¡Calma! ¡Dejen que se acerque! Listos… ¡Disparen!
El sonido de las escopetas resonó junto a los gritos de batalla, con ello, los demás que esperaban sobre las vigas se dejaron caer cortando las nucas de aquellos enormes seres. Pero Sasha había fallado, al igual que Conny. Se los devorarían, eso es lo único en lo que los demás pensaban, cuando Mikasa cortó de manera certera la nuca del titán mientras Annie se dejaba caer sobre el otro, salvando a Conny, que apenas procesaba lo que estaba sucediendo.
Una vez que todos estaban a salvo, el ambiente cambió de golpe. La esperanza alivianaba el aire, la esperanza regresaba, estaban vivos. Jean se sentó sobre una superficie de madera, para cargar gas y junto a él estaba Marco.
— No creo tener condiciones para ser un líder —soltó Jean de pronto, sin siquiera mirar a su amigo—. No lo digas más.
— Hay algo que quiero decirte y no quiero que te enojes—dijo Marco con una sonrisa apenada, aunque recién se habían reconciliado, no quería volver a discutir, pero tampoco quería guardarse aquello—. Tú no eres una persona fuerte. Por eso entiendes como se sienten los débiles. Y eres bueno juzgando las situaciones. Siempre sabes lo que debes hacer, ¿o no?
Jean sintió su pecho apretarse, la voz del moreno era incluso más dulce que de costumbre y eso lo hacía sentir de un modo extraño. Entonces esos ojos café se clavaron en los suyos, haciéndolo tragar con fuerza.
— Tus órdenes fueron correctas. Por eso pude correr… por eso estoy vivo.
Fue entonces, que si Jean hubiera estado de pie, se hubiese derrumbado. Porque Marco le estaba agradeciendo, porque había logrado mantenerlo con vida. No se había dado cuenta de lo importante que era su amistad con Marco hasta ese preciso instante. Se sentía tan desconcertado por el calor de esos sentimientos, como si su corazón quisiera salir de su pecho.
¿Pero qué significaba aquello?
Una felicidad que jamás sintió antes, ese nerviosismo que lo aturdía. La sonrisa de Marco lo tenía embobado, pero no como de costumbre. Era alivio, uno tan grande, que su cuerpo hasta se sentía más liviano.
Se levantó, el sonido metálico del tubo de gas resonó, al quedar frente a Marco, le extendió su mano para que se levantara. El pecoso lo hizo y Jean apretó su mano, moviéndola de arriba abajo, con la garganta apretada.
— Si quieres unirte a la Legión lo respeto, sólo espero que me escribas de vez en cuando. Y que te lo pienses mejor… —agregó Jean bajando la mirada.
Marco soltó su mano de golpe, el castaño ceniza alzó la vista, de nuevo la había cagado. Pero no, el chico lo envolvió en un abrazo apretado, escondiendo el rostro en el cuello de Jean. Lo escuchó inspirar, causándole cosquillas mientras seguía entre los brazos de Marco. El calor traspasaba la tela de su ropa y hacía sentir su alma como en casa.
— Creo que el que debería pensarlo mejor, eres tú, Jean.
Su voz ronca reverberó por la piel del castaño ceniza, que se estremeció al sentir el aliento de Marco sobre su cuello. Aquello lo estaba poniendo nervioso, se sentía confundido con el reaccionar de su cuerpo. Pero atribuyéndoselo a la vergüenza, Jean comenzó a sacudirse.
— Ya, está bueno —dijo con sus pómulos ardiendo mientras Marco lo soltaba con una carcajada divertida—. Ahora, vamos de regreso a las malditas murallas.
Marco asintió siguiendo a su amigo, notó el rubor en él, pero no dijo nada o se enojaría. A veces podía ser tan tierno. Pero ese pensamiento lo guardaría sólo para él, como muchos otros.
Una vez fuera, Jean notó a sus amigos arriba, miró a Marco y le dijo que se adelantara. El moreno asintió mientras Jean se alzaba para llegar al tejado, donde Mikasa y Armin observaban a aquel titán anormal, que los había salvado momentos antes. Jean les dijo que se fueran, que no había tiempo, pero Reiner quería saber más sobre ese titán y Annie increíblemente lo apoyaba, diciendo que podía ser posible que se convirtiera en su aliado. Pero el castaño ceniza no podía creerlo, para él titanes eran titanes. El humo se hacía presente, dirigió su vista a aquel ser, cuando divisó un cuerpo justo en la nuca.
Eren.
El chico estaba dentro de ese enorme ser. Entonces Jean lo comprendió: Eren había sido el culpable de todo aquello.
And now I finally know what it feels like
Y ahora por fin sé lo que se siente
To risk everything and still survive
Arriesgar todo y todavía sobrevivir
When you're standing on the battlefield
Cuando estás de pie en el campo de batalla
And all the pain is real
Y todo el dolor es real
That's when you realice
Ahí es cuando te das cuenta
That you must've done something right
Que debes de haber hecho algo bien
Cause you've never felt so alive
Porque nunca te has sentido tan vivo
"Leader Of The Broken Hearts"- Papa Roach.
Aw! Se reconciliaron y aunque no fue nada muy romantico ni nada, realmente lo amé. Porque siento que su relación es muy sutil y a la vez muy obvia xD
Wow, si, rememorando el acontecimiento donde Eren sale de aquel titán, realmente fue impresionante, porque yo enserio jamás me imaginé que podría ser él! Y tal como Mikasa, casi lloro a moco tendido T-T
¿Qué hará Jean, ahora que comienza a cuestionarse su decisión de unirse a la Policía Militar?
Espero sus reviews salvajemente ansiosa :3
Saludos y besos pegosos!
