Disclaimer: ¿Pueden creer que sigo escribiendo historias de Digimon (que no es mío) después de diez años?
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III
Curiosidad Activada
–Taichi –susurró lo más fuerte que pudo, mientras esperaba a que el entrenamiento de su amigo terminara; parada detrás de un árbol esperando no llamar la atención. Habían pasado específicamente cuatro días desde que Sora había creado su perfil de Tinder, o cuatro días desde que Taichi lo creó para ella. Se había sentido extraña, le daba miedo meterse a la aplicación, por lo que no había tenido el éxito promocionado.
Actualmente Sora había conseguido un total de cero citas y hablado con cero personas. El primer día había jugado al deslizar a la derecha y a la izquierda, consiguiendo "match" con unos cuantos sujetos, pero no se había visto inspirada a seguir las conversaciones, por lo que no contestaba ese primer mensaje que sus prospectos amorosos (¿podía decirles así?) le mandaban.
Por eso, Sora debía hablar con Taichi, pues le había prometido intentar con Tinder al menos una semana, y si no tenía éxito alguno, entonces tendría el permiso de eliminar la aplicación. Pero ya no podía esperar más, se sentía incómoda y quería poder usar su celular sin sentirse juzgada. No que no estuviera consciente de que más personas usaban la aplicación, y no la malinterpreten, Sora estaba a favor del empoderamiento femenino, pero no sentía que Tinder fuese para ella, había sido un error desde el primer minuto.
–¡Taichi! –dijo más fuerte, pero su amigo tenía toda la atención en el balón de fútbol. Al verlo jugar con tanta determinación, a Sora le daban ganas de aventar sus dibujos a un lado y ponerse a corretear el balón junto a su mejor amigo.
Después de un par de maniobras más, y evadir a los defensas del equipo contrario, Taichi anotó un gol que hasta Sora tuvo que celebrar. Fue entonces cuando notó la presencia de varias admiradoras que estaban sentadas en las bancas, viendo el entrenamiento de una posición más lógica que la de Sora. ¿Por qué su amigo usaba una aplicación para conseguir citas si a él prácticamente le llegaban solas?
–¡Qué milagro tener a mi mayor admiradora viendo uno de mis partidos! –El castaño abrazó a Sora, provocando una mueca de disgusto de la pelirroja. Entonces sí se había percatado de su presencia, pero había preferido continuar con su entrenamiento frente a responder su llamado de auxilio.
–Estás sudado, –Lo empujó cuidadosamente, separándose de su abrazo–. Necesito que hablemos.
–¿No me dirás nada de ese golazo que metí? –Sora rodó los ojos, más no podía evitar sonreír.
–Es solo un entrenamiento, Yagami –señaló con sorna–. Cuando ganen el nacional, entonces celebraré.
–Bueno, ya, yo sé que no estás aquí por nomás. –Taichi tomó su maleta deportiva y la colocó en su hombro, mientras ambos caminaron con destino a la cafetería del campus–. ¿Qué puedo hacer por usted?
–Necesito que me liberes de la promesa que hicimos. –Sora se aseguró de que nadie la estuviera viendo para poder sacar el celular de su bolsillo–. Quiero borrar Tinder ya, no soporto la aplicación –bufó–, todos los mensajes que he recibido preguntan que cuando estoy libre para un Netflix and Chill, ¡y yo simplemente quiero ver Netflix sin ningún chill!
Sora mencionó eso último un poco más fuerte de lo que tenía intencionado, llamando la atención de las personas en la mesa sentadas al lado de ella. Su cara de pronto combinó perfectamente con sus cabellos rojizos.
–Lamento informarte que la mayoría de las personas en Tinder es exactamente sexo lo que buscan –admitió Taichi sonriente. Sora se preguntó a cuántas mujeres le había escrito Taichi con esa misma intención, arrepintiéndose inmediatamente–. Pero eso no quiere decir que no existen historias de éxito –aclaró su garganta y señaló con su mirada a la pareja que hacía fila para comprar café–. ¿Ves a ellos dos?
Sora enfocó su mirada en la pareja conformada de una joven de su edad, con cabellera de un color peculiar: lila, y el que parecía su novio. Ambos se veían verdaderamente adorables, ella hablando mucho más alto que un japonés promedio, y él escuchándola con atención.
–Ajá.
–Son Miyako Inoue y Ken Ichijouji, tomé alguna de las clases de tronco común con ella, y fue de las pioneras en usar Tinder. Así fue como conoció al buen Ken.
–Seguro lo estás inventando. –Sora no podía imaginar como pareja tan casual pudo haber comenzado en una aplicación para el celular.
–No me creas si no quieres, pero le podría preguntar…
–No es necesario –suspiró–, pero el que se me insinúen para casualidades no es el único problema, me siento culpable de desechar a alguien por no encontrarlo físicamente atractivo, ¡eso es tan superficial!
–Entiendo tu punto, y tiene sentido tu argumento –tomó el tono que usaba cuando discutía en sus clases de debate. Pocas personas sabían lo inteligente que el castaño era en realidad–. Pero dale una oportunidad Sora, al menos habla con alguien. Además, no puedes negar que la atracción juega un papel importante en las relaciones de pareja.
–Está bien… –suspiró derrotada–, pero solo porque estás presente y podrás ver con tus propios ojos los mensajes horribles que me llegan.
La pelirroja dio clic sobre la aplicación e inmediatamente quedó anonadada ante el perfil de la primera persona que le apareció. No temía a exagerar cuando decía que era el hombre más guapo que había visto en su vida: cabello dorado, ojos azules. Definitivamente tenía que ser un estudiante que estaba de intercambio en la universidad, su físico obviaba que era extranjero. Sora deslizó su dedo para ver las demás fotografías del perfil del desconocido, para descubrir que su nombre era japonés. Su curiosidad se activó, y encontró a una persona que era DJ, ¡amante de los perros, además!
–Desde aquí puedo ver que estás a una foto más de babear –interrumpió burlón el castaño–. ¿Qué esperas? ¡Desliza a la derecha!
–Jamás había visto a este sujeto, ¿qué si es un perfil falso? –cuestionó alterada–. Leí que hay muchos de esos.
–Sora, ¿tienes idea de cuántas personas existen en Tokio? No vas a conocer ni al más mínimo porcentaje de los hombres que te aparezcan.
–No sé Taichi, ¿qué podría yo decirle? Mi vida no es nada interesante, ¿qué si deslizo y yo a él no le gusté?
Taichi tomó el celular de Sora, una vez más, y deslizó a la derecha, haciéndole llegar a la aplicación del sujeto la notificación de que alguien lo había seleccionado como atractivo. Tanto Taichi como Sora tuvieron que aguantar un grito de emoción -y miedo- cuando la pantalla de Sora mostró un letrero que leía:
IT'S A MATCH!
Notas
Holaaaaaa! Perdón por un capítulo tan corto, pero así serán hasta que nuestros protagonistas se conozcan, ¿ok? Ok.
Espero les haya gustado mi capítulo, me encanta escribir amistad Taiora, me divierto muchísimo.
Muchas gracias a todas las que han dejado review, ¡no las merezco! Gracias por leer, son lo mejor.
Xoxo, GossipChii.
