¿Que tal mis queridos lectores? Siento tardar tanto en actualizar, pero ya estoy de vuelta con la guerra entre los herejes y los sagrados, espero k os guste este cap :D
Yuliheth Luan: Me alegro de que lo seas, aunque sino no estarías en este fic, ¿no? Bueno, gracias por la Review, y espero estar a la altura de tus expectativas :)
Ichiruki (Me gusta :D): Como digas, los haré más largos, y pondré más parejas. Gracias por la Review y disfruta del cap :D
Guest: Aquí tienes la conti, me gusta que te guste :D Gracias por la Review y disfruta del cap :)
Reila Schiffer: Jajajaja pues a ver, la verdad es que así va a ser, pero será difícil :D Gracias por la Review y aquí tienes la conti :D
-¿Porque eres tan lenta? Podrían haberte matado- Dijo Ichigo con una sonrisa dibujada en sus labios, a una Rukia muy enfadada.
-¡PERO QUE DICES! ¡ESO SI QUE NO, NO VOY A PERMITIR QUE PONGAS EN DUDA MIS HABILIDADES!- Ichigo asintió y se dio al vuelta.
-La verdad es que tu Ryoku es increíble, suboficial, no me equivoqué contigo- Sonrió Ichigo mientras avanzaba con Renji y Hitsugaya. Rukia se había quedado un poco atrás, por la impresión de que Ichigo le halagase. Al ver que sus compañeros avanzaban, corrió hacia ellos.
-Se me hace raro que solo un soldado nos haya atacado- Aclaró Renji. Hitsugaya asintió.
-Eso es porque nos quieren tender una emboscada, hay que estar alerta, no todos serán tan débiles como ese soldado, solo lo han usado de cebo- Aclaró el peliblanco. Entonces una bala pasó justo delante de su cabeza, y si no fuera porque uso su Ryoku para apartarse a tiempo, habría muerto de un balazo en la cabeza. Ya que esa bala…
-Esa bala…- Dijo Ichigo, mirando intimidatoriamente a de donde se había disparado la bala.
-Estaba impregnada de Ryoku…- Añadió, Hitsugaya, desenvainando su Katana, y impregnándola de Ryoku.
-Parece que no somos los únicos que sabemos usarlo aquí…- Añadió Rukia. Entonces un silencio completo se oyó, y todos estaban en guardia.
-Mierda- De repente, Hitsugaya estaba parando una bala impregnada de Ryoku con su Katana.
-Es demasiado fuerte- Entonces Ichigo le pegó una patada a la bala, desviándola hasta el suelo, el cual atravesó y dejó un buen boquete.
-Maldito…- Dijo Ichigo, con al mirada entre las sombras, y acumulando grandes cantidades de Ryoku.
-¡SAL DE DONDE ESTÉS, COBARDE!- Gritó Ichigo, liberando todo su Ryoku en una enorme Aura blanca que le rodeaba y hacía que el suelo se rompiera en muchas piedras, que subían y bajaban.
Entonces una figura negra y oscura, rodeada también de un aura blanca emergió de la figura distante de la Sky Tower. Entonces, se izo visible para todos. Levaba una pistola en su mano derecha, un pañuelo a modo de bandolero que le cubría la cara, y tenía algo en los pies, como una especie de patines que levitaban. Rukia cambió de expresión a una de puro horror, y tocó el hombro de Ichigo.
-Ése es Eufrates, uno de los cuatro santos- Dijo Rukia, haciendo que Ichigo la mirara desconcertado.
-¿Santos?- Rukia apretó los dientes. Menudo general…
-¡Los santos son los sagrados más fuertes junto al papa, imbécil, estamos frente al cabeza de torre!- Ichigo miró de nuevo a Eufrates, y éste se rascó la cabeza. Su pelo era negro azabache.
-Ya me han dicho que los herejes más fuertes habían muerto, ¿y ahora se presentan aquí estos debiluchos que ni siquiera pueden parar una de mis balas Ryoku?- Rió Eufrates, menospreciando claramente a nuestros protagonistas.
Ichigo, al oír eso, salió disparado (a velocidades hipersónicas) hacia Eufrates, pero éste paró su Ryoku con una sola mano, y dio una voltereta hacia atrás para atinarle en el torso al pelinaranja, afectándole gravemente en las costillas. Ichigo se arrodilló, y lo miró enfadado con un hilillo de sangre escurriendo de su boca.
-La próxima vez que vuelvas a atacarme de esa manera, tu cabeza ya no estará sobre tus hombros- Dijo Eufrates, con un rostro muy serio.
-Lo que más odio es que me tomen por débil y me ataquen de frente, necesitáis una estrategia perfecta para matarme, IMBÉCILES- Aclaró Eufrates. Rukia, creó una bola blanca de Ryoku en sus manos y la lanzó hacia Eufrates, el cual izo un escudo de energía también blanco y la paró.
-Vuestro Ryoku es tan penoso que pasaran cien años y no me habréis desplazado de éste sitio ni un solo centímetro- Entonces acumuló energía en sus dos manos, haciendo que un haz de luz blanca se desprendiera de sus manos, y eso sumado a su mirada triunfante, formaba una imagen demoníaca.
Entonces, soltó dos mega rayos blancos por sus palmas y frío literalmente a Renji y Hitsugaya, que luchaban por parar el rayo, sin aparente éxito. Rukia abrió mucho los ojos ante tan desesperanzadora escena.
-¡MALDITO!- Entonces Rukia salió disparada, en una lluvia de puñetazos que Eufrates esquivó sin problema alguno. Eufrates cogió del cuello a Rukia, y la miró triunfal, después la estampó contra el suelo, en un gran boquete.
-Ru-kia…- Ichigo, no se podía mover apenas, pero se arrastró un poco ante esa escena tan vergonzosa para los herejes.
-Tendré que hacerlo- Aclaró el pelinaranja, aumentando más su aura blanca.
-Bueno, chica, llegó tu hora- Rió Eufrates, ante una Rukia que estaba totalmente indefensa ante el enorme Ryoku de Eufrates.
Entonces Eufrates apuntó directamente hacia Rukia, haciendo que un aura blanca rodease su revólver. Si una bala Ryoku era mortal des de lejos, des de cerca, imaginaos.
-Muere- Entonces Rukia de quedó inmóvil y solo pudo decir una palabra en tono traumatizado, mientras el sonido de la bala se hacia presente:
-Ichigo…-
Rukia tenía los ojos muy abiertos, al ver que Ichigo se había interpuesto entre la bala y ella, recibiendo él el balazo. Las lágrimas empezaron a sucederse: La zanahoria había muerto por protegerla. Ichigo calló sin fuerzas sobre Rukia, y ésta lo sostuvo, con una cara que marcaba la desesperación más absoluta.
-Esto no…Ichigo…despierta…por favor…- Susurró Rukia, con ojeras en sus bellos ojos y lágrimas en sus mejillas.
-Menudo imbécil, a muerto por nada, vas a morir igual- Rió Eufrates, ante la vista de esa escena tan desesperanzadora. Entonces el cadáver de Ichigo se desvaneció, y de la sombra de Eufrates emergió una figura de luz blanca que finalmente dio lugar a Ichigo.
-Mierd…- A Eufrates no le dio tiempo a acabar la frase, ya que Ichigo había hecho un martillo de Ryoku con sus manos, hundiendo la cabeza del primer santo bajo el suelo, y dejándolo finalmente K.O.
-¡ICHIGO!- Gritó Rukia, abrazándose al pelinaranja, llorando sobre su regazo.
-Creí que habías muerto…- Ichigo la abrazó tiernamente.
-Era la única forma de derrotarle, el Ryoku de sombra era la clave. Siento haberte hecho sentir tan mal, enana- Entonces Hitsugaya y Renji empezaron a despertar y sonrieron ante la escena de los dos abrazándose.
-Ejem…- Dijo Hitsugaya. Entonces Rukia y Ichigo se separaron, sonrojados, al comprender que los estaban viendo.
CONTINAURÁ…
Espero k os haya gustado y tal…REVIEWS PLS BYE!
