- Debiste pararme cuando empecé a calentarme. Ese maldito mocoso logra sacarme siempre de mis casillas Severus estaba en las mazmorras, en una cámara que había dispuesto que hiciera la función de dormitorio mientras duraba el curso. Estaba sentado delante de su escritorio corrigiendo unos ejercicios de primer cuso. Al oír al director aparecer ni siquiera hizo el ademán de girarse para mirarlo, simplemente empezó a hablar lleno de furia. Dumbledore se sentó en la butaca de lectura y se sirvió un té. Debes de estar disfrutando de lo lindo. Al fin lograste salirte con la tuya, viejo loco. Lo de viejo loco lo masculló entre dientes, lo dijo más para si mismo que para los oídos de Dumbledore. Pero Dumbledore sería viejo pero aun tenía un magnífico oído. Así que clavó su mirada en la nuca de Snape. Snape pudo notar la intensidad de esa mirada y se medio giró para mirar a la cara al viejo director. Lo siento, dijo secamente, ¡Pero debiste pararme! No quiero nada con ese grrrrr ese grrrrr Severus tenía en la punta de la lengua un montón de adjetivos descalificativos para describir a Potter pero sabía que Albus no los apreciaría ¿Ese muchacho? probó Dumbledore al ver que Severus estaba atascado. Severus rodó los ojos como haría uno de sus insufribles alumnos y volvió a la tarea. Severus, mi melodramático muchacho, ha sido una decisión puramente tuya. Hace años que vengo pidiéndote que tomes un papel más relevante en la vida de Harry, pero tú siempre te has negado. Y yo siempre lo he respetado. Pero esta noche has sido tú mismo que has comprendido que Harry te necesita. No puedes mirar al chico y centrarte en solo en cuanto te recuerda a James y negar lo evidente, Harry tiene el corazón de su madre. Por desgracia, el poco sentido de preservación de James (dijo riendo) ¡Sigues encontrándolo gracioso, a día de hoy sigues encontrándolo gracioso! Severus siempre pensó que James utilizaba su gran carisma para hacer que los profesores le perdonasen todas sus gamberradas. Era una espinita que seguía clavada en el corazón del profesor de pociones. Disculpa. No es eso. Es que eres capaz de aguantar la más cruel y despiadada de las torturas sin emitir el menor quejido pero un chico de 14 años te altera como un basilisco. Dumbledore le sirvió una taza de té a Severus que había dejado los ensayos y se había sentado en la cama frente a frente a Dumbledore. No menciones los basiliscos. Si cuando lo del troll hubierais hecho lo que te sugerí, estoy seguro que Potter no se hubiera metido en más situaciones peligrosas, como la del basilisco, que digo peligrosas, ¡Mortales! Su madre con 14 años aun le gustaba mecerse en los columpios. Dando un largo trago al té y poniendo una mueca de disgusto. ¿Pero cuánto azúcar le tenía que echar el viejo mago para que considerara que estaba lo suficientemente dulce? Puede que tengas algo de razón. Pero teniendo en cuenta sus antecedentes, me pareció que era una medida desproporcionada. Dumbledore le echó un par de cucharadas más de azúcar a su taza ¿Sus antecedentes? ¡Sus antecedentes! Mi padre era un bastardo borracho que me molía a palos y no pareciste muy afectado cuando me pusiste sobre tus rodillas porque puse aquella poción en la pasta de dientes de James. Y tenía la misma edad que Potter cuando lo del basilisco. Severus le recriminó a su mentor. Eran otros tiempos y Harry desobedeció para salvar a sus amigos. Tú lo hiciste por venganza. (El 90% de ocasiones que Severus acababa siendo amonestado era por su estúpida enemistad con James y sus amigos)¡Por justicia! Le corrigió indignado. Severus sentía que él podía ser objeto de todas las burlas y bromas pesadas de James, que no pasaba nada, pero cuando él se decidía devolvérselas siempre acababa o castigado o con el trasero muy adolorido. Severus, muchacho, no empecemos de nuevo dijo Dumbledore en tono de amenaza/advertencia que haría mearse encima al mismísimo Merlín. James nunca respondió ante Dumbledore o McGonagall por sus gamberradas. No, no eran ellos, era el padre de James, el que aparecía en la sala común de los Gryffindor con cara de pocos amigos y la vara de avellano debajo el brazo. Entonces agarraba a James de la oreja y lo arrastraba hasta el dormitorio y le daba una buena zurra. Pero eso Severus, no lo sabía. Tras un silencio un poco incómodo Dumbledore decidió proseguir con la charla. ¿Y ya sabes que vas a hacer estas dos semanas con Harry? Dumbledore dejó caer casualmente ¿2 semanas? Con los ojos como platos. De haber estado bebiendo té lo hubiera escupido. ¿No te quejabas hace unos segundos que soy muy blando? (fingiendo inocencia) Grrrrr tras un pequeño gruñidito de desesperación Severus decidió contestarle. Tengo una ligera idea (y la sonrisa de Severus fue escalofriante).
