N/A: Este capitulo es cortito pero es necesario para ponernos al día de lo que ha estado pasando con Lucifer. Espero que les guste!
Capitulo 3: Otra batalla.
Lucifer respiro profundo y salio por la puerta que contenía el bucle infernal de Kushiel. Llevaba más de dos años intentando liberarlo pero era uno de los Ángeles caídos más inflexibles con los que se había encontrado.
Era capaz de repasar la escena de memoria de tantas veces que había ingresado.
En el fondo la Ciudad de Plata destruida (un trasfondo apocalíptico para el que es, en realidad, el lugar mas pulcro y aburrido que existe), sus hermanos y hermanas en el suelo, arrodillados y pidiendo clemencia, las lagrimas en los infantiles ojos de Gabriel cuando le suplicaba que no los matara y esa fuerza invisible que empujaba su espada sobre cada una de sus cabezas.
Desde hacia siglos que su hermano Kushiel lloraba mientras llevaba a cabo un asesinato que Lucifer dudaba que alguna vez hubiese siquiera considerado en cometer.
Se sentía aun peor pensando que hasta hace un par de años ni siquiera se le había cruzado por la cabeza la idea de romper las cadenas que ataban al resto de los Ángeles caídos. Dado que desde su caída, nunca tuvo que estar preso en un bucle infernal, tampoco se había parado a pensar por que sus hermanos si.
Como el ser egoísta que era, siempre había creído que era peor castigo estar atado a reinar sobre ese lugar que estar encerrado tras una de esas puertas sin ser conciente del paso del tiempo.
Fuera de la puerta lo esperaba Maalik. Si bien mantenía la distancia con su hermano, pues lo último que quería era compañía no solicitada, Maalik era uno de los Ángeles que mejor le caía. A él, como al resto de los Ángeles liberados, lo había incentivado a viajar a la tierra, a construir algo nuevo en algún lugar donde el sol y la música calmasen el sufrimiento que por tanto tiempo atravesaron sus almas. Pero Maalik, luego de una corta estadía, había vuelto al infierno por que no se sentía cómodo entre los mortales y luego de conocer a la tranquila demonia encargada de los Sabuesos Infernales, Abyzou, finalmente había decidido que era allí donde quería residir.
Aun con las rejas de la Ciudad de Plata cerradas para todos ellos, a Lucifer le costaba entender como alguien podía elegir ese infierno antes que la tierra. Pero hacia años que se había cerrado a cualquier sentimiento que no fuese enojo, odio y asco por lo que tampoco se gasto en intentarlo.
- Hermano, recién vuelvo del purgatorio, estuve explicándole a nuestra hermana Muzania como funciona a ver si con alguna actividad para ocupar su mente puede sanar más rápido.- Comento Maalik.
- ¿Realmente crees que estando en una sala llena de almas que esperan la muerte va a poder dejar de pensar en los daños que provoco? – respondió Lucifer.
- No lo se, pero ella siempre fue muy buena para leer las almas de los difuntos. Con suerte estar allí le recuerda un poco de la bondad que la hacia tan buena en su trabajo… antes de su caída.-
Lucifer dudaba bastante del resultado del experimento de Maalik pero confiaba en su hermano lo suficiente para no contradecirlo. – ¿Puede quedarse sin supervisión?
- Por ahora solo la estoy dejando por periodos cortos de 10 o 15 horas. – contesto Maalik. – Lo que mas le cuesta es ver los castigos en el libro de registros. Cuando se encuentra con algunas de esas almas que están atadas al purgatorio porque sus cuerpos mortales aun no han sido del todo liberados, es como si se paralizara. Le explique que debía no solo leer lo que el libro presenta, sino ingresar para presenciar que características va a tener su bucle infernal y así saber si corresponde o no llamar a Azrael.
- ¿Piensas que es porque no quiere ver a Azrael o porque no se anima a ingresar a los bucles de los mortales? – pregunto sin mucho interés Lucifer. Estaba contento de que su hermana hubiese salido del bucle que la ataba, pero toda esa plática se alejaba bastante de la muerte y destrucción en que se había convertido su vida.
Algo debió notar Maalik porque rápidamente respondió – Creo que un poco de ambas. Y cambiando de tema, de los ocho reyes del infierno que se alzaron en los últimos siete años, tres de ellos han decidido ocultarse en las sombras por lo que será necesario hacer una tarea de inteligencia para rastrearlos. – Miro hacia atrás y como siempre vio al demonio Balar tomando nota.- y cuatro de ellos fueron eliminados. La única amenaza actualmente es Asmodeo.
- Asmodeo nos es una amenaza, es una molestia.- Contesto Lucifer.
- Una molestia pero que cuenta con un enorme numero de soldados lo bastante leales como para atacar las puertas si lo desea.
Luego de haber pasado los últimos 15 años combatiendo a todos los demonios que intentaban hacerse con el poder en ese lugar, ninguna amenaza podía preocuparlo demasiado.
Si lo pensaba bien, lo único realmente bueno que había hecho en ese tiempo había sido empezar a liberar a sus hermanos. Después, las batallas, los atentados contra su vida, todo… solo… lo cansaba.
- Si piensas que lo mejor es ocuparnos de él, entonces que así sea.- dijo con resignación Lucifer. – Balar. – Grito con fuerza, a pesar de que el demonio se encontraba a unos cuantos pies de él.
- Si mi Señor-. Respondió rápidamente el demonio.
- Moviliza a las tropas que se encuentran en el páramo sur y contacta a las fuerzas que dirige Batibat. Que se encuentren conmigo en el centro del monte Sei. Avanzaremos desde allí. Contacta también a Tengu, el se encuentra adiestrando a los demonios que juraron fidelidad luego de la ultima batalla. Pondremos a prueba esa fidelidad. Dile que los lleve por la rivera del Aqueronte. Cuando escuchen el rugido de las bestias atacaran a los ejércitos de Asmodeo desde la retaguardia.
- Si mi Señor. –
- Vete ya. – Dijo con desprecio Lucifer al servil demonio. Luego se giro hacia Maalik. –Ve con Muzania al cuarto del purgatorio. Quédate con ella allí para que no se altere cuando la batalla comience.
- Hermano… yo podría ayudarte a combatir. –
- No es necesario. No te libere para que volvieras a combatir fuera de tu bucle, además como te dije, Asmodeo no es una amenaza realmente. Todo abra acabado antes de que se de cuenta que paso.
- Este bien. Iré primero a llevar tu mensaje a Tengu ya que se encuentra mucho mas lejos de lo que Balar puede correr con esas piernas cortas. Si salgo ahora, Tengu y los demonios podrán llegar y posicionarse en la retaguardia del enemigo casi al mismo tiempo que el ejército principal.
- Esta bien, pero luego no te quedes, vuelve con Muzania. Has que se concentre en algo más. No creo que este lista para escuchar el ruido de la batalla nuevamente.
- Así lo haré hermano. Suerte. – Se despidió Maalik antes de partir.
Como explicarle a ese ángel que solo llevaba siete años libre después de siglos de encierro, que la suerte para él sería desaparecer.
Resignado al destino que le tocaba, Lucifer se encamino al monte Sei para dar inicio a la siguiente batalla.
