¡Actualización hoy! Gracias por sus comentarios y opiniones. Yo solo espero que les siga gustando, abierta a críticas y a opiniones. Mis personajes son míos, pero los de J.K Rowling le pertenecen. Escribir fics no me da ningún beneficios lucrativos, solo la satisfacción de escribir. Este capítulo va un poco más allá de donde viene la familia de Florence y más adelante sabrán porque es tan importante para la trama. También habrá un capitulo explicativo sobre el origen de la familia Snape más en detalle (aunque en la segunda parte ya lo he explicado). Las pesadillas siguen, cada vez es más difícil distinguir entre lo real y lo que no lo es.

¡Saludos a todos!

Capitulo 3. Persu Harrington.

Florence apareció cerca de su casa regresando de la mansión Harrington, en aquel vecindario al que recién se había mudado hace varios meses atrás. Era bastante tranquilo y fresco. Las casas sencillas se alzaban de noche, era un vecindario muggle de clase media. Algunas luces se comenzaban a encender y Florence entró en su casa, estaba bien protegida contra intrusos. Todo estaba a oscuras, el sol se había puesto hace media hora. Ella restregó sus ojos y al entrar en el baño encendió la luz, se lavó el rostro con agua fresca, ella miró su reflejo en el espejo. Una mujer de mirada triste le devolvió la mirada, sus ojos grises estaban un poco apagados y lucían verdosos, su cabello negro caía ocultando parte de su rostro. Ella solo suspiro.

- Sirceadeo… Sirceadeo¿Qué quieres que haga? – Preguntó Florence en medio del silencio, estaba sola pero esperaba una respuesta. Muchos pensamientos daban vueltas por su cabeza. Las palabras aun resonaban en su cabeza sobre la revelación de su padre, el porque la había tratado tan estrictamente durante su juventud. Muchas memorias que su padre había dejado para ella, venían a su mente.

- Ella será tu desgracia. Ya has oído las profecías que hablan sobre la primera mujer de los Harrington. – Dijo Robert a su hermano Donald.

- No creo en esas palabrerías. – Dijo Donald, tendría cerca de 50 años de edad. – Florence no tiene nada de malo, ella es…

- ¡Mira sus ojos! Es ella, la desgracia caerá sobre nosotros. – Intervino Ian, el hermano mayor de Donald.

- Florence es inocente. – Dijo Donald. – Ella es algo retraída, pero es inofensiva. Es muy inteligente.

- Ella tiene ojos de dragón y eso no es una buena señal. – Dijo Ian peligrosamente.

- ¿Ojos de Dragón? – Donald parecía no entender.

- Cuando crezca podrá hacer magia sin usar varita, usando tan solo contacto visual. Sin dejar rastro. Tendrá la marca de los asesinos. La Profecía dice que será la madre del príncipe de las Tinieblas.

- No es verdad. – Dijo Donald. – No permitiré que ella vaya por el camino del mal. Defenderé su honor, estudiará en Hogwarts.

Pasaron varios años, Donald estaba preocupado caminando en un despacho de su mansión, una escultura de un dragón de marfil con ojos esmeralda se levantaba frente a él, el animal emblemático de la familia Harrington desde siempre. Janice abrió la puerta.

- Donald¿Por qué no has comido en dos días? – Janice estaba con rostro preocupado.

- Janice, es sobre Florence. No he podido dormir, es sobre mis mayores temores. Ella me escribió y el hecho que esté en Slytherin no me da buena espina. Mis mayores temores se están cumpliendo.

- No te preocupes. – Dijo Janice. – Ella es una buena chica, está bajo la protección de Dumbledore.

- Janice, está ocurriendo lo mismo que Robert e Ian me dijeron que pasaría. Los magos oscuros han salido todos de Slytherin en su mayoría y ahora poco a poco empieza a pasar.

- Tu conoces a Florence, ella es tu hija y tiene un buen corazón. – Dijo Janice.

- No quiero que el mal nazca en ella, no sabemos si en siete años puede transformarse en un monstruo. Tengo miedo por ella. – Dijo Donald Harrington con un rostro crispado de preocupación y miedo.

- Todo va a estar bien.

- No, nunca nada estuvo bien papá. – Florence se decía a si misma, mientras escuchaba la puerta abriéndose. Escuchó la voz de Severus y de su hijo Maynard llegando. Ella bajó al salón a recibirlos.

- ¿Por qué tenías que decirles eso? – Preguntó Snape severamente. Maynard estaba buscando argumentos para defenderse.

- Selma Weasley, ella estaba provocándome. Nos dijo traidores seguidores del Señor Oscuro. – Dijo Maynard.

- Haz oídos sordos a las provocaciones de esa mestiza. – Dijo Snape perdiendo el temperamento. – No vuelvas a dejarme mal parado, la mocosa Weasley estaba quejándose con su novio el chico Austin, quién llevó la queja con Lupin su padre.

- No los soporto, a ninguno de los dos. Me miran con superioridad. – Dijo Maynard. – Los detesto.

- Olvídate de ellos. – Dijo Snape. – Es por tu bien hijo, lo mejor que puedes es olvidarlos y seguir con la frente en alto. Tú no tienes la culpa de los errores de tus padres…

- Pero aun así, los peores errores de nuestros progenitores pueden seguirnos como sombras oscuras, acosándonos como fantasmas malditos hasta el día que descansemos en la tumba. – Dijo Florence terminando de bajar las escaleras, se refería en parte a la situación que había sufrido con su propio padre. – Es cuestión de decisión y eso está en tus manos.

- No estoy avergonzado por ustedes. – Dijo Maynard con coraje, sus ojos grises mostraban furia y valentía al mismo tiempo. – Así que nadie va a hablar mal de mi familia.

- Florence… pensé que estarías en casa de los Harrington. – Dijo Severus observando a su esposa.

- Papá murió. – Dijo Florence sin expresión en su rostro. – Ya no importa. Mi familia está aquí en esta casa y son ellos quienes me necesitan.

- Así que el viejo Donald murió. – Dijo Snape indiferente, no podía disimular que durante toda su vida había odiado al viejo Donald, y ese sentimiento era mutuo.

- Llegué cuando estaba por morir, Mamá leyó el testamento y antes de expirar me pidió perdón. Según la herencia me toca la mansión y la bóveda. Pero no la tomaré, no por ahora. En realidad está a nombre de Maynard, ya que yo oficialmente estoy muerta.

- ¿Tengo una mansión y no lo sabía? Vaya, la vida no es tan injusta como pensaba. – Dijo Maynard de una sonrisa. Pero Florence le miró severamente.

- Tu abuelo acaba de morir hoy. Además, nadie podrá tomar la mansión mientras mi madre viva y ella está tan sana y fuerte, así que no veo motivos por el cual debas preocuparte por la mansión Maynard.

- Lo siento mamá. No fue mi intención… - Dijo Maynard en forma de disculpa.

- Necesitamos hablar Severus. Es sobre Sirceadeo, mi padre lo nombró antes de morir. – A Florence le volvían a brillar los ojos una vez más. - Una leyenda antigua más que todo. Se que tiene que ver con la poción de recuerdos…

- Yo recuerdo a Sirceadeo, en la mitología Rey de las Tinieblas, que se enamoró de la Reina Galia, madre de todos los seres humanos. Renunció a la inmortalidad al enamorarse, pero de él con su unión prohibida con Galia nacieron el Bien y el Mal. – Dijo Maynard explicándose. – Eso fue lo que me explicó Harriet en una de las lecciones de Historia de la Magia hace unos años, aunque es más leyenda que hechos comprobables.

- Papá dijo que su mayor temor en su juventud era perderme, y que sabía que yo iba a ser el mal de la familia. Había una profecía que anunciaba varias catástrofes y la batalla final entre el bien y el mal con la llegada de la primera mujer nacida de los Harrington, esa soy yo. – Dijo Florence.

- El bien y el mal siempre han librado batallas. – Dijo Severus. – No es nada nuevo.

- "Cuando una mujer nazca del seno de los Harrington, es la señal de que la guerra final se avecina ya que ella será la madre Sirceadeo y capaz de engendrar al príncipe de las Tinieblas.". – Dijo Florence repitiendo las mismas palabras dichas por su padre, Severus se quedó callado y ambos miraron a su hijo que estaba perplejo.

- ¿El príncipe de las Tinieblas? – Preguntó Maynard asombrado. – Eso es mitología, yo no puedo ser el príncipe de las Tinieblas, suena ridículo.

- En efecto, tu abuelo dijo que las Profecias solo se cumplen para aquellos que creen en ellas. Mi desvío por el camino del mal y la destrucción, vino marcado en parte a los temores de mi padre. – Dijo Florence. – Aunque son muchas coincidencias¿no creen?

- Estás diciendo que este mocoso que nosotros engendramos es el Príncipe de las Tinieblas. Florence, míralo no tiene ningún talento especial.

- Gracias por halagarme. – Dijo Maynard ofendido. – Cuando llegue a ser el Rey de las Tinieblas tendrás prohibida la entrada a mi reino, te lo aseguro.

- Capaz la palabra "Principe de las Tinieblas" no debería tomarse tan literal. – Dijo Florence. – No se de donde viene todo esto y tampoco se a donde nos llevará. ¿No es tampoco mucha coincidencia que Persu Harrington el primero de mis antepasados lleve el nombre de Persu, uno de los ocho extraordinarios?

- Bien… – Dijo Snape pensativo. - ¿Crees que tenga algo que ver?

Maynard subió a su habitación, pero una vez más Florence recordó aquella noche varias semanas atrás.

Varias semanas atrás…

Severus tomó un fragmento de uno de los pergaminos de Merlín, allí narraba un ensayo corto sobre un grupo de magos que en su época hace más de varios siglos fueron conocidos como los "Ocho Extraordinarios". El ensayo escrito en pergamino era antiguo y estaba bien conservado, sería un crimen destruir algo tan antiguo y valioso como aquello, pero aquel fin justificaba los medios. Hasta hace poco había estado en Hogwarts, entre algunos documentos que Dumbledore había guardado. Se rumoreaba entre algunos agentes del departamento de misterios que aquellos magos de los que se conocía poco, habían sido descendientes de Sirceadeo. Al agregar el fragmento de pergamino en la poción, este disolvió completamente cambiando su apariencia naranja por una azul oscuro.

- Te toca tomar de la poción – Snape le aproximó el frasco que burbujeaba. – Tengo un antídoto si algo sale mal. Debes tomarla y en tu mente aparecerán memorias, son los recuerdos ocultos que el pergamino esconde secretamente.

- Está bien. – Dijo Florence.

Florence decidió beber la poción de los recuerdos. Aun estaba en el despacho de Snape cuando bajo por su garganta aquella sustancia densa y fría, sintió mareos y todo desapareció de su vista, cayendo por un túnel oscuro, escuchando voces y susurros. La luz volvió y ella estaba en un Castillo medieval inmenso, era de piedra y se encontraba en un salón bastante amplio en el fondo habían dos estatuas de cinco metros de alto, el primero era un hombre con barba y mirada severa y la otra estatua era una mujer que recordaba la gracia de una gacela, con cabello hasta las rodillas y gesto de bondad, estaban hechos de piedra. Florence se dio cuenta de las hermosas vitrinas que narraban historias pasadas, era un Castillo mucho más grande que Hogwarts y las columnas se alzaban varios metros de altura. El techo parecía estar encantado.

Ella escuchó pasos y vio a un hombre alto vestido de una túnica azul celeste, sus ojos eran azules y era bastante mayor, tenía una barba blanca que caía lisamente por su túnica, llevaba un sombrero azul celeste puntiagudo y en su rostro había un semblante serio y sabio. A su lado caminaba un hombre bastante joven, su cabello rubio cenizo brillaba y de su mano se encendió un pequeño fuego, su nariz era perfilada, sus ojos eran azules, su quijada era prominente.

- Merlín, te agradezco esta inesperada visita. ¡Gran Hombre usted! Por lo general, todos temen acercarse al Castillo. – Dijo el rubio con voz de agradecimiento. – Aaym juega mucho con los dragones y su fuego los emociona, eso espanta a los aldeanos. Dicen que aquí habitan demonios y espíritus malignos.

- Magia. Los no mágicos temen la magia. – Dijo Merlín sonriendo. – Aunque temo que no es bien para nadie vivir tan aislado, Persu. ¿Qué hacen todo el día aquí?

- Horrx es el cazador, puede hablar con los animales y entenderlos. – Dijo el joven Persu. – Es como un hermano mayor. Syd y Jot son hermanos y se encargan de fabricar muebles y objetos fantásticos. Han creado sus propias varitas y las nuestras también. Nevu le gusta leer y escribir, es un gran poeta, ya se ha leído los libros de la Biblioteca. Mientras que Donek prefiere experimentar con las pociones, es experto en venenos y antídotos, así como remedios y hierbas medicinales. Ivuro le gusta la transfiguración, le gusta transformarse en varios animales y le gusta jugarle muchas bromas a Horrx haciéndose pasar por ardillas y pequeños ratones, tiene gran sentido del humor. La menor de todas, es Aaym, huérfana y tiene afinidad con los dragones, a pesar de su corta edad es como una madre que cuida de todos nosotros, de sus ojos brota el fuego y es bastante astuta.

- Recuerdo a Aaym, la he visto en una posada oculta tras una capa de viaje – Dijo Merlín tranquilamente – Es por ella que he venido.

- ¿La has visto¿Cómo sabes que se trata de Aaym. – Persu estaba dudando.

- ¿Tiene ojos grises y cabellera castaña? – Merlín parecía conocer mejor a Persu de lo que él creía.

- Si. – Preguntó Persu.

- La vi hacía el Sur y en su rostro había bastante tristeza y miedo, pero también bastante valentía. – Dijo Merlín mirando al joven Persu.

- Es por Horrx, la ha estado haciendo sentir mal. Horrx está muy cambiado, a veces se queda días enteros en el Bosque. Está obsesionado con Aaym. Dice que ha conocido a una hechicera llamada Morgana Le Fay. Ella le ha envenenado la cabeza. – Dijo Persu preocupado.

- Aaym está embarazada. – Dijo Merlín. – Espera un hijo tuyo. Puedo ver el futuro Persu, así que presta atención. No busques a Aaym, ella volverá, pero nunca conocerás a tu hijo porque ella lo va a proteger y este nunca conocerá el Castillo de Rohm. Morgana envidia la magia de ustedes, los ocho Magos Extraordinarios del Bosque de Rohm. Deben permanecer unidos en las más oscuras horas que se aproximan.

- Horrx es como nuestro hermano mayor, nunca nos haría daño. – Dijo Persu, pero no se iba a atrever a contradecir a aquel mago sabio y poderoso. – Pero…

- Ustedes ha logrado una hermosa convivencia. Es la hora de definir si pasarán a la historia o quedarán en el olvido. – Dijo Merlín. – No dejen que las Tinieblas tomen este lugar, no es la hora todavía. Aaym ha hecho lo correcto al irse lejos de aquí. Tu hijo será llamado Persu al igual que tu, será un gran hechicero aunque será perseguido por Morgana y maldecido. Pero tendrá tu temple y la astucia de Aaym. Queda poco tiempo para ustedes, pero la batalla apenas comienza.

- Merlín¿De que se trata todo esto? – Persu se mostraba confundido. – Siempre quisimos saber porque nosotros somos tan diferentes a los hombres de la aldea.

- Ustedes son magos. Como yo. – Dijo Merlín sonriéndoles. – Allá afuera hay magos también como ustedes. La Única diferencia es que el destino los ha reunido aquí en este Castillo, los ha hecho como hermanos y amigos incondicionales. Ustedes son los últimos descendientes de Sirceadeo. – Dijo Merlín señalando la estatua de Sirceadeo y semblante severo. - Ustedes son la esperanza.

- ¿Esperanza de que? – Persu no entendía. Pero Merlin desapareció silenciosamente. Florence se quedó en la oscuridad al terminar la escena.

Todo volvió a alumbrarse, esta vez estaba en el dormitorio de Persu varios meses después, el estaba algo desgastado y con ojeras, leía una carta de Aaym, pronto vendría de regreso al Castillo. Quedó perturbado al escuchar gritos en el vestíbulo del Castillo. Bajo rápidamente, pero el Castillo era inmenso, al final encontró a Horrx un mago robusto de barba espesa y brazos fuertes, con un hacha en la mano, frente a él yacía Ivuro muerto en el suelo, sus cabellos negros estaban ensangrentados.

- ¿Qué has hecho Horrx? Lo has asesinado. – Dijo Persu horrorizado.

- El se lo ha buscado y ustedes correrán con la misma suerte. – Dijo Horrx lleno de rabia.

- ¡Expelliarmus! – Gritaron Syd y Jot apareciendo por detrás blandiendo sus varitas rudimentarias, sus cabellos eran rojos y sus rostros mostraba lo temerarios que eran. Horx cayó de espalda, pero el hacha cayó varios metros hacía atrás.

- Persu, me has robado el amor de Aaym. Morgana lo sabe todo, ella ira tras el hijo que nazca de ustedes y lo asesinará. – Dijo Horrx levantándose.

- Tú no eres Horrx. – Dijo Nevu, otro de los extraordinarios llegando de la Torre Norte hasta le entrada del Castillo por medio de la aparición. Era de cabello castaño y ojos bastante grandes. – Eres nuestro hermano y mira lo que has hecho, mataste a Ivuro. ¡Nos has traicionado! Estás poseído por esos demonios que Morgana controla, no eres tú.

- Ustedes se han confabulado contra mí, saben que soy el mejor hechicero y me envidian. Persu me ha robado el amor de Aaym, mi bella Aaym. – Dijo Horrx avanzando hasta los magos. Un duelo de magia comenzó entre los extraordinarios sumándose Donek uno de ellos que era bastante alto y sus cabello eran rizados, quien regresaba de la Torre Este tras haber escuchado los alaridos de dolor de Ivuro antes de morir. Horrx empleó magia negra e hizo bastantes heridas en los magos que luchaban por detenerlo. Uno a uno fueron cayendo muertos en manos de Horrx, solo quedaban Persu de pie.

- Yo amo a Aaym y sería capaz de ir al infierno por ella. – Gritaba Horrx.

- No la amas. – Gritó Persu con el rostro ensangrentado. – Si amaras a Aaym no hubieras hecho esto. Pero se que detrás de esto está Morgana, lo se.

- Eres un débil. – Dijo Horrx. Todos habían muerto tras intensas horas de batalla y duelos. La sangre manchaba el vestíbulo y las sombras con nubarrones grises rodeaban el castillo. – Crees en las palabras de Merlín.

- Aaym jamás será tuya. – Gritó Persu. Pero Horrx tomó su hacha mágica y en un movimiento ágil un rayo de luz azul impactó con el cuerpo de Persu dejándolo inmóvil y al siguiente instante el hacha estaba clavada en su pecho.

- El dolor de tu muerte traerá de vuelta a Aaym, y yo la llevaré conmigo. No más lástima, no más tener que cuidar de ustedes. – Persu vio un brillo maligno en sus ojos y escuchó la puerta de Roble abrirse, una mujer de cabello castaño largo enmarañado y por la cintura llegaba, sus ojos eran grises y fríos, recordaban a un dragón, su rostro bastante huesudo aunque había algo de gracia en ella. Al ver a Persu morir en el suelo, se llenó de cólera y con un halo de fuego rodeó a Horrx.

- ¿Porque has hecho esto?

- Estaremos juntos, mi amada. – Horrx miraba fieramente a la joven Aaym quien dejaba escapar unas lágrimas al darse cuenta que sus demás amigos yacían muertos.

- ¿Cómo has hecho esto? Nosotros éramos amigos, como hermanos. – Aaym se lamentaba y mantenía a raya a Horrx, varios dragones rodeaban el castillo, pero las sombras acabaron con ellos. Magia negra que Horrx había aprendido de Morgana.

- Estarás a mi lado… - Dijo Horrx desvaneciendo el halo de fuego. Aaaym salió disparada varios metros atrás contra una pared.

Tras una intensa batalla, una bocanada de fuego calcinó a Horrx, pero Aaym estaba muy herida y tras agonizar brevemente murió también. Los ocho extraordinarios yacían en el suelo, acabados y una sombra apareció entre sus cuerpos.

- El Bosque de Rohm se llena de luto. – Era Morgana Le Fay. – Horrx, que tonto fuiste al creer en mis promesas. Mataste a tus amigos.

- ¿Por qué lo has hecho? – Preguntó Merlín quien había dejado de ser invisible y se mostraba a al hechicera.

- Con sus muertes y sangre, ellos quedarán marcados y malditos. Ahora soy más fuerte y nadie podrá detenerme. – Los púrpuras ojos de Morgana parecían amenazantes, su cabello oscuro y venenoso se movía con vida propia, contrastaba con la piel pálida como la tiza de su cara. Su lengua era como la de una serpiente.

- No podrás tocar ni hacer daño al hijo de Persu y Aaym. – Dijo Merlín avanzando hacía Morgana. – No lo podrás tocar. Sirceadeo lo protege y no hay nada que puedas hacer.

Morgana miraba incrédula, justo cuando una tormenta comenzó, en el rostro de Merlín se dibujaba la furia y Morgana desapareció. Florence de nuevo quedó en la oscuridad. Hasta que una débil luz se encendió frente a ella.

- Florence Harrington. – Era la voz de Merlín, su rostro apareció iluminado frente a ella. – Has irrumpido con artes oscuras en mis memorias. Sabía que sería la única forma de que vieras lo que realmente ocurrió en el Castillo de Rohm. Muertes inocentes y mentes envenenadas por la maldad.

- ¿Merlín? – Florence retrocedió sin creerlo. - ¿Cómo usted puede…?

- ¿Estar hablándote y saber que vendrías por mis memorias? – Merlín sonreía. – Olvidas que puedo ver el futuro y sabía que iba a pasar.

- ¿Por qué quería que yo viera todo esto? – Preguntó Florence sin entender.

- Algo que nunca escribí en mis memorias fue el destino del pequeño hijo de Persu y Aaym. ¿Sabes porque?

- No lo se… - Florence parecía confundida. Todo parecía aclararse de nuevo, esta vez aparecieron en una aldea. Estaba dentro de un establo y junto a los caballos, un niño pequeño dormía en el Heno. Florence lo miró, era de cabello castaño y nariz perfilada. En breves momentos se despertó y Florence advirtió que aquel niño tenía los mismos ojos fríos que ella.

- El es Persu. – Dijo Merlín sonriendo. – Deberías conocerlo más que yo. Tu tienes una única misión que casi finaliza. Todos tenemos una. Nadie supo nunca del destino del pequeño Persu porque quise proteger su identidad. Casi nadie supo de su paradero, aunque por desgracia Morgana si. Pocos conocen de la existencia de estos magos extraordinarios de los Bosques de Rohm. El pequeño Persu llamado como su padre claro que si, fue adoptado por una familia de una aldea lejana, el era un hechicero de gran futuro y por sus trucos de magia se hizo famoso localmente. Aquí como ves todavía es un niño, duerme en los establos y es bastante travieso para su edad. Cuando crezca adoptará su propio apellido: Persu Harrington, para ser exacto. ¿Te suena conocido?

- ¿Persu Harrington¿El primer Harrington? – Florence parecía haber abierto los ojos y se daba cuenta de ello. El niño la miró directo a los ojos, a pesar de que sabía que no la podía ver. Merlín se desvaneció junto a la cabaña con el pequeño Persu. Había vuelto la oscuridad.

Al abrir los ojos de repente, encontró a Severus Snape ayudándole a levantarse, estaba de nuevo en Hogwarts en las mazmorras, no había ido a ninguna parte.

- ¿Estás bien? – Preguntó Severus ayudándola a levantarse. – Estabas temblando con los ojos en blanco. Susurrabas palabras que no pude entender.

- Vi todo. – Dijo Florence recuperando el aliento. – Vi todo lo sucedido en el Castillo Rohm, allí vivían los ocho extraordinarios. Merlín me dijo…

- ¿Merlín habló contigo? – Severus estaba dudando. – Merlín desapareció hace muchos siglos. ¿Estuviste alucinando Florence?

- Merlín fue muy poderoso. – Dijo Florence. – El podía ver el futuro y supo que yo iría tras sus memorias y sus escritos. Sabía que usaría artes oscuras y la poción de recuerdos para saber que sucedió con los extraordinarios. ¿Sabes porque?

- ¿Por qué?

- Porque yo desciendo de dos de ellos. – Dijo Florence algo más exaltada. – Los ocho extraordinarios. Uno de ellos era una mujer, Aaym. Ella tuvo un hijo con Persu otro de ellos, a este niño lo llamaron Persu también. Merlín me dijo que el hijo es el mismo Persu Harrington, el primer Harrington. Uno de mis antepasados.

- ¿Qué mas averiguaste?

- Merlín dijo que mi misión pronto iba a finalizar. Ellos (los magos) si eran descendientes de Sirceadeo, Príncipe de las Tinieblas. Por ende yo también lo soy. – Dijo Florence tomando un vaso de agua. – Todo esto es muy extraño. Es una pista enorme. También vi la estatua de Galia, la madre creadora de los humanos. ¿Podrá ser todo esto cierto?

- ¿Recuerdas la noche que bebiste la poción de recuerdos? – Preguntó Snape en el despacho.

- Hace varias semanas ya, pero lo recuerdo como si fuera ayer. – Dijo Florence. – Ahora estamos claro, según lo dicho por mi padre yo soy la legítima heredera.

- No, no lo eres. – Dijo Severus. – Si seguimos con la línea de herencia de tu familia, el heredero actual sería Maynard. Es tu hijo menor.

- ¡Maynard! – Dijo Florence. – ¿Crees por eso que Malfoy no pudo tocarlo?

- Puedo apostar que algo tiene que ver con eso. – Dijo Snape.

- Pero durante siglos Los Harringtons hemos sufrido enfermedades, hemos muerto y hecho nuestras vidas a nuestro propio amparo. ¿Por qué un mago oscuro se va a detener frente a un chico como Maynard¿Qué tiene Maynard de especial?

- Aun hay muchas preguntas sin respuestas. – Dijo Snape algo pensativo.

Aquella noche de verano fue bastante lluviosa, Harriet acostada en su cama miraba el techo de su habitación. La lluvia era cada vez más fuerte y el viento soplaba violentamente haciendo que la ventana temblara. Escuchó un pequeño ruido y la puerta se abrió lentamente. Harriet volteó a ver la puerta y observó en la oscuridad un par de ojos verdes. Era su pequeña hermana Myriad, iba de la mano con Greg.

- Hagiet. – Decía Myriad gimoteando del miedo. – ¿Puedo quedarme contigo?

- Myriad tiene mucho miedo por la lluvia. – Dijo Greg explicando. – Yo también me sentiría mejor si pudiera disfrutar de tu compañía. No queremos molestar a Mamá¿Está bien?

- No sean tontos. – Dijo Harriet sonriendo. – Vengan aquí, ustedes nunca son una molestia para su hermana mayor.

- ¿Por qué estabas molesta hoy cuando llegaste con Rowen y Papá? – Preguntó Greg acostándose en la cama de su hermana y ayudando a Myriad a subirse también. Harriet les besó y abrazó.

- Por un chico que se metió conmigo hoy en Grimmauld Place. – Dijo Harriet. – Pero ya estoy bien, es un tonto. Es un amigo pero es algo duro cuando trata conmigo.

- Los amigos no deberían tratarse mal. – Dijo Greg. – Los amigos son para pasarla bien.

- Es así, pero Maynard aun no lo sabe. – Dijo Harriet asombrado de la inteligencia de su hermano menor.

- ¿Ya se va ir la lluvia? – Preguntó Myriad mirando temerosa la ventana.

- No hay nada que temer. – Dijo Harriet acariciando a Myriad y tranquilizándola. – Nada nos puede pasar, solo es lluvia.

- Hagiet¿a que le tienes miedo tú? – Preguntó la pequeña Myriad.

- Eso es una pregunta muy profunda¿no? – Dijo Harriet mirando a la pequeña. – Definitivamente no le tengo miedo a la lluvia ni a los rayos. Yo le tengo miedo a quedarme sola para siempre… sin amigos.

- Yo también, pero tengo más miedo a las arañas. – Dijo Greg abrazándose más a Harriet, y ella le sonrió.

- Como Tio Ron. Pero te aseguro que las arañas tienen más miedo de ti. – Dijo Harriet riendo. – La vida no es vivir en miedo sino enfrentarlo¿vale?

- Bien. – Dijo Greg bostezando.

- Ahora duerman. A mamá no le va a gustar que sus niños consentidos se desvelen. – Dijo Harriet y sus hermanitos abrazados a ella se quedaron poco a poco dormidos tras los arullos maternales de su hermana mayor. Harriet pensaba orgullosa que algún día sería madre, lentamente ella también cedió al sueño no sin antes imaginar que si llegaba a ser madre algún día esperaba que el padre de sus hijos no fuera como Christian Valdemarr, había pasado una semana sin saber noticias de él. Pero su mente quedó vacía, ella cayó dormida.

Maynard estaba en su habitación leyendo un libro sobre Historia, le había llamado la atención lo que su madre había dicho sobre el Príncipe de las Tinieblas, sonaba fantástico pero tonto, como de algún cuento para niños. Podía imaginarse al llegar a Hogwarts siendo recibido y anunciado: "Su majestad el Príncipe de las Tinieblas", rió para si mismo un momento y miró al espejo de su habitación. En el marco estaban varias fotografías pegadas, en una de ellas estaba Martha abrazándole hace un año atrás. En otra de las fotografías estaba al lado de su amigo de la infancia Jim, juntos vestían un par de jeans, recordaba que Jim era bastante bajito y aun así el era más pequeño que él. En otra esquina estaba una foto de los dormitorios de Gryffindor, Charlie y Sean bromeaban, mientras Ted miraba serio y Rowen hacía poses de galán. El estaba en el extremo izquierdo con una sonrisa ligera sin mucho entusiasmo, su cabello por los hombros y negro cada vez parecía más al de su padre, pero sus ojos grises brillaban con malicia recordando a su madre.

Había más fotos, una de su cumpleaños donde estaba Martha, Ally y Ryan cantando cumpleaños, se movían alegres mientras rodeaban una pequeña tarta robada de los comedores de Hogwarts. Otra foto estaba junto a sus padres en unas cortas vacaciones, su madre tenía el cabello rojo para guardar las apariencias ya que en aquella época era perseguida por el ministerio.

Una de las fotos que más le gustaba era una foto familiar donde salían los cuatro Snape posando en la antigua casa donde habían vivido. Su padre Severus ponía una de las manos en el hombro de su madre, con la otra mano sostenía la varita. Su madre rodeaba con sus manos a su hermana Eileen y a él. Eileen parecía bastante perdida, ya en esa época estaba saliendo con Malfoy y Darren al mismo tiempo. Maynard tenía el cabello tapándole la cara pero sus ojos brillaban como siempre.

Al lado de esa foto y casi tapadas por las demás había una foto que casi no recordaba, era una foto bastante peculiar: Era la única foto donde aparecía Harriet Potter. No le favorecía mucho porque estaba de medio lado y ahora se daba cuenta que la mirada de la pelirroja estaba fija en él mismo y él en la foto aparecía mirando la cámara, había sido un domingo en la tarde luego de una reunión de prefectos, muy cerca estaba el Slytherin Marion Taylor, así como Nicole Osborne. Maynard tomó la foto fuera de donde estaba pegada y al recortó la fotografía sacando a Nicole y Marion de escena, dejando solo a la vista a él mismo y a Harriet quién volteó en un segundo a mirar la cámara, sus dos ojos verdes brillaban.

- Eres bastante agradable Harriet, más aun cuando te enojas. – Pensó Maynard observando con atención la foto y lamentándose que no tuviese más fotos de la chica Potter. – Se que te trato mal, pero es imposible no tratarte así.

Maynard volvió a colocar la fotografía en un lugar más visible en el collage de fotos que tenía. Una vez más Harriet se apoderaba de sus pensamientos. Y no le gustaba ya que cada vez que se atrevía a pensar en la pelirroja terminaba teniendo pesadillas y visiones espantosas. Aquel día había pasado algo extraño y le daba miedo que Harriet pudiese ver sus vivencias y conocer sus sentimientos.

- Pareciera que eres prohibida para mi, cada vez que te pienso pasan cosas terribles. No quiero volver a tener pesadillas. – Reflexionaba Maynard para si mismo, mirando la fotografía de Harriet. – Pero aun así… ¿Qué diablos estoy haciendo? Es Harriet Potter.

Maynard parecía molesto con él mismo por pensar en ella, pero no se atrevió a quitar la fotografía de su vista, la seguía viendo y podía imaginar que Harriet realmente estaba allí con él.

- No me puedes estar gustando. Eres una pelirroja sosa y además eres hija de Harry Potter. – Pensó Maynard. – Estaba besando a Pita y pude haberla hecho mía, y tú apareciste en mi mente. Déjame concentrarme ¿Por qué¿Por qué tienes que perseguirme hasta cuando no estás¿Por qué no te besé hoy en la habitación? Podrías haberme abofeteado y terminar con esta estupidez que me quita la paz. ¿Por qué tenías que empezar a gustarme¿Por qué tenías que ser una Potter¿Por qué tenías que ser la hermana de Rowen? Eres solo un espejismo Harriet la Row, nunca podremos estar juntos.

Maynard quedó dormido también, solo se escuchaba de fondo la lluvia afuera de la ventana, así como los rayos que caían constantemente. El viento seguía soplando, mientras Florence apagaba la luz del cuarto de su hijo y lo besó en la frente. Luego de varias horas, la calma por fin llegó. En horas de la madrugada todo parecía estar calmado, ni una sola alma estaba despierta.

Harriet soñaba una vez más, eso creía ella. Estaba en Hogwarts sola y parecía que nadie podía oírla. Estaba atrapada y no podía salir, era su propio laberinto. Una voz retumbaba en sus oídos, "Serás mía", pero no podía ver a nadie. Luego de desvanecerse un instante escuchó una dulce voz

- Hija mía, no desfallezcas. Sobrevive, se fuerte. Nadie puede hacerte daño, nadie puede tocarte. Se fuerte. No creas en las mentiras. – Harriet observó a una mujer frente a ella, su rostro era armonioso, su cabello rojo como el fuego rodeado de flores blancas, llevaba túnicas blancas de seda y sus ojos eran verdes como los de ella.

- ¿Abuela? – Preguntó Harriet desconcertada. – Pero ella negó con la cabeza.

- Ten fe en mí, no caigas en el miedo. Ven hacía la luz cuando te envuelva la oscuridad. Eres mi hija Harriet, no pueden tocarte. Eres la hija de la luz, nunca lo olvides. Nadie puede hacerte daño.

- ¿Quién es usted?

- Yo te hice. Yo quise que vinieras con una misión, mi preciosa niña. – Dijo aquella mujer. – Eres mi heredera, la princesa de la luz que nunca dejará de brillar. Eres la Heredera de Galia. Y yo soy Galia.

- ¿Galia? – Harriet observó como la sonrisa y calidez de la mujer se desvaneció de repente. Harriet había regresado a su habitación, Greg y Myriad no estaban. Estaba sola en la cama y todo estaba muy silencioso. Un par de ojos grises brillaban desde la puerta entreabierta, una sonrisa brilló en la oscuridad.

- ¿Pensaste que podías escapar de mi? Dímelo una sola vez¿Te unirás a mí? – Era una voz fría de ultratumba que le erizaba los pelos de la nuca.

- ¿Qué quieres de mi?

- Te quiero completamente a ti. – Dijo aquella voz. – Voy a cambiar tu vida y darte una mejor.

- Yo quiero esta vida que tengo, no es perfecta pero me gusta. – Dijo Harriet con la voz débil.

- ¿No quisieras que Maynard te amara tanto como tu lo amas a él? - Harriet observó un pequeño destello de luz y a su lado estaba Maynard sonriéndole.

- ¡Malfoy! Vete de aquí. – Dijo Harriet buscando su varita, pero no estaba.

- ¿Cómo vas a echarme de mi propia fantasía? – Dijo Malfoy. – Yo decido cuando acaban las cosas y como acaban.

- ¡Déjame en paz! No quiero estar a tu lado. No me uniré a ti. – Dijo Harriet cerrando los ojos, pero al volverlos a abrir Maynard se había transformado en Eileen y reía burlonamente. Por la puerta apareció Bellatrix Lestrange.

- Harriet, Harriet… - Bellatrix imitaba la voz de una niña. - ¿Dónde están papá y mamá? Lejos de aquí¿o no tanto?

Bellatrix entró a la habitación arrastrando a Harry y a Ginny mientras estaban amordazados y amarrados con hilos invisibles.

- Yo hice que perdiera a la criatura que llevaba en su vientre, así como nos llevamos a tu abuelo¿Quisieras que ellos se fueran también¿O quizás a Rowen? No, creo que quieres más a los pequeños Myriad y Greg. – Espetó Bellatrix sujetando su varita. – Y hay tantos secretos que desconoces de los Potter. Tu padre se vendió al lado oscuro y colaboró con la mortífaga Florence Harrington, todo lo hizo por el poder.

- ¡Es mentira! – Gritó Harriet levantándose. – Dejen ir a mis padres.

- ¡Crucio! – Gritó Bellatrix sonriente hacia Harry y Ginny, ellos hacían muecas de dolor. – Van a sentir dolor hasta que tú aceptes cambiar de opinión.

- Esto es una ilusión, nadie puede hacerme daño, nadie puede hacerme daño. – Dijo Harriet mientras cerraba sus ojos. – Es una pesadilla.

Al volver a abrir los ojos ya no estaban Malfoy, ni Eileen, ni Bellatrix. En su cama dormían Greg y Myriad, en su mano estaba su varita. Vio que estaban bien y nada malo había pasado, se había despertado de aquella pesadilla parada en medio de su habitación. La puerta estaba cerrada y todo a oscuras, al encender una luz dio un grito de horror, al ver en el suelo muchos bebes recién nacidos desfigurados y mutilados. Las paredes estaban llenas de sangre, en la puerta de su habitación estaba escrito: "No podrás escapar de mi", y sus hermanitos estaban pálidos y fríos, de sus ojos cerrados habían brotados lágrimas de sangre. Estaban muertos. Harriet gritó del miedo y se resbaló, los bebés aun se movían.

-¡Auxilio! – Harriet gritaba rodeada de aquellos cadáveres a medio mover. - ¡Auxilio por favor!

Harriet despertó de repente en su habitación una vez más. Era de mañana y estaba sola en su cuarto. Estaba sudando y tenía lágrimas en sus ojos, su corazón estaba agitado y estaba asustada. Nada había pasado y todo estaba en silencio. Las cortinas estaban abiertas. Para su alivio todo había sido una macabra pesadilla, vio el reloj y se dio cuenta que eran pasadas las 10 de la mañana, Greg y Myriad ya debían haberse levantado. Suspiró algo más calmada y se acostó mirando el techo. Aparentemente todo estaba bien.

Fin del capítulo

Ahora si, la respuesta a sus reviews. Un millón a ustedes.

Vick Black: Gracias Victoria, o Victoire, jejeje. No te preocupes, no me voy a morir en una cama sola si dejo de recibir un review, aunque más vale tarde que nunca. Mary cae en coma No te mueras, por lo de Sirceadeo y Maynard. Ahora ya en este capítulo se sabe lo que realmente sucedió. Yo no estaría segura que Maynard sea el retrato vivo de su padre, tiene muchas cosas particulares. Sobre ser ácido y sarcástico creo que es claro de donde viene (Severus y Florence¿no?). Algún día te prestaré a mis personajes para que vayas a tomar con ellos el te y discutas con ellos, seguro se alegrarán. Harriet y sus sentimientos, ese es otro dilema.

Wolfgang-Snape: Hola Fio, veo que estás apurada… es lo mismo que he sentido estos ultimos cuatro años, tranquila, te entiendo. Me llebna de honor el hecho de que sea tu fanfic favorito, me cautiva de sobremanera. Así como me alegra estar manteniendo la coherencia como para que la historia siga gustando. La relación Maynard-Snape va a ser un poco más complicada, pero recuerda a la de los padres de Maynard, aunque hay que considerar tambien la crianza de Harriet como otro factor, jejeje. Y si tienes mucha razón, Maynard no ha tenido que vivir lo mismo que Severus por eso es diferente, aunque quiera parecerse a él. Un saludo grandote para ti, SalU2 igual para ti. ;)

Regina: Entre Harriet y Maynard ocurren cosas y muchas de ellas, ellos aun no las entienden. Pero aparte de todo eso, creo que si, cada uno por su cuenta está dandose cuenta del otro con otros ojos pero hay mucho orgullo entre ellos. ¡Saludos!