El rey y sus hijos se dirigieron a otros mundos, donde demostraron su poder eliminando cientos de vidas, dando oportunidad a los supervivientes de que se volvieran nuestros esclavos, así fue como poco a poco nuestra raza fue haciéndose conocida por el universo.

Incluso los Tsufurujin empezaron a temernos, la raza que nos había abierto las puertas al infinito ahora nos temía y asi continúo por mucho tiempo.

La vida natural del rey llego a su final, por lo que sus hijos continuaron con su legado, conquistando mundos junto con el ejército que estaban formando.

Algo que no mencione anteriormente, es que en nuestra raza los sexos no existen. Nacemos impregnando parte de nuestra sangre (lo cual nos deja en un estado decrepito) en algún individuo ya sea de nuestra misma raza o de otra, esperando a que al igual que un parasito, se vaya alimentando de la vida de la persona en la que habita (a veces sobrevive el parasito, a veces no, lo mismo pasa con la persona que lo incuba) hasta que sea lo suficientemente fuerte como para poder valerse por si mismo (supongo que para muchos es algo diferente del típico sentimiento de maternidad…)

Gracias a este método de reproducción, nuestra raza no tendría problemas para crecer, pero ese sería un problema al mismo tiempo. Las nuevas generaciones a veces pueden superar a las anteriores, por lo que el tener más guerreros de nuestra raza haría difícil el poder mantenerlos a todos en el mismo bando.

Los hijos del rey conocían esto, por lo cual en un combate a muerte decidieron ver quién sería el que continuaría con la raza.

La batalla se llevo a cabo en las ruinas de un planeta casi abandonado, donde los únicos sobrevivientes eran una pequeña raza de guerreros con cola, insignificantes en comparación con los hijos del antiguo rey.

La batalla destruyo casi por completo el planeta, lo que dejo a el hijo mayor como el máximo gobernante.

En el gozo por su victoria, decidió no tomar como esclavos a la pequeña raza de barbaros que Vivian en ese planeta, por lo cual ordeno a su imperio que les dejaran pequeñas naves para que escaparan de ese mundo en busca de alguno con mejores condiciones, ya que después de aquella batalla que había tenido con su hermano, no dudaba que aquel planeta no lograría mantener condiciones para la vida después de algún tiempo.

Después de esto se marcho y esta pequeña raza de guerreros con cola hizo lo mismo, esta raza que había sobrevivido solo por la satisfacción de un ser que se alegraba de la muerte de su propio hermano.

Los siglos pasaron y aquel antiguo antepasado mío, dejo de existir y los hijos de sus hijos siguió con el mismo propósito, continuar con la conquista de la galaxia.

La historia se repitió hasta la aparición de mi padre, el gran Cold, y la de sus 2 hijos, mi hermano Cooler y Yo Freezer.

Mi hermano y yo sabíamos que cuando nuestro padre muriera tendríamos que luchar a muerte para saber quien seria el que continuaría con el dominio que nuestra raza había mantenido desde hacía tanto.

Mi hermano era indudablemente un poco más fuerte que yo, por lo que sabía que si quería ganar, necesitaba mi propio ejército para apoyarme, por lo que fui buscando guerreros de todas las razas poderosas de la galaxia, y me encontré con algo muy interesante.

Una raza de guerreros con cola, habían aterrizado en el planeta de los Tsufurujin, y poco a poco fueron tomando el control del planeta hasta que gracias a un poder especial lograron eliminar completamente a la raza de científicos.

Decidí ir a ver por mi mismo aquella raza de barbaros que no resultaron ser sino los mismos que mi antepasado había dejado escapar el día en que obtuvo el poder de su imperio.

El rey de su raza, conocía muy bien mi nombre, por lo que retuvo sus instintos y decidió hacer lo único inteligente que podía, escucharme y llegar a un acuerdo.

Les pregunte como habían podido acabar con una raza tan inteligente como los Tsufurujin, quienes tenían armas muy poderosas, tantas como para dar batalla a grandes razas del universo.

El rey me contesto que cuando la luna estaba llena (cada ocho años ocurría esto en ese planeta) esto provocaba una reacción en sus colas, lo que generaba un cambio en su raza, transformándolos en seres 10 veces su fuerza normal.

Al escuchar esto, por primera vez en mucho tiempo, mostré una sonrisa de nerviosismo. Una raza de guerreros que podrían aumentar tanto su poder, eso era lo que yo necesitaba, por lo cual fui benevolente con aquella raza, y les brinde tecnología que los que estuvieron antes que yo, lograron recolectar a través de sus infinitos viajes.

Los Tsufurujin, los amables Tsufurujin, que nos habían servido bien durante tanto tiempo, aquellos que salvaron a mi raza de su horrible planeta, aquellos que nos convirtieron en los supremos gobernantes, habían sido arrasados por una cuerda de monos barbaros. Había perdido grandes mentes, pero había obtenido un ejército de guerreros.