NdA: Disculpas a la mil por el supermegasuperhiperduperretraso que he tenido… El bloqueo que he tenido con este cap ha sido impresionante, pero finalmente me puse con esto. Me salió más largo de lo que esperaba así que lo parto en dos xD

En respuesta a los reviews…

Belle Star 1: ¡Es cierto! Permíteme disculparme contigo y con cada fan del viejo Crash, yo recordaba a Tiny como el tigre de bengala, pero para esta historia el que debe ir es el de tasmania, si no no encaja xD.

Crystalchan2d: Bueno, no lo había pensado de ese modo, pero sí que parece algo sádico, ¿no? Aunque bueno, siendo mitad cocodrilo debe de ser su naturaleza. Lo de los huesos lo puse más que nada porque Dingo jamás limpia su habitación. ¡JAMÁS!

En fin, aquí está el capítulo, ¡que lo disfruten!

¡Suyo, Crystalchan2d, por sus tan originales comentarios! Sobre todo por lo de que Dingo era sádico. Es gracioso porque es cierto, sí se ve así xD.

Disclaimer: "Crash Bandicoot" y todos sus personajes son propiedad de Jason Rubin y Andy Gavin. La trama de "Sospechas" es propiedad de rafex360.

Sospechas – Capítulo 3: El principio del fin, parte 1

12:00m.n.

Una luz iluminaba la distancia en la oscuridad reinante de la noche en las Islas Wumpa. Era una luz potente, como la de una estrella brillando con fulgor.

La única diferencia era que el cielo nocturno estaba completamente nublado… y que la dichosa luz venía del sur. Un marsupial naranja, encandilado por su esplendor, se asomó por la ventana circular de su habitación.

Lo que sus ojos verdes veían lo llenó de mucha emoción. Era tanta que no pudo reprimir un "¡Wow!".

"¡Crash!" una voz gruesa pero gentil lo hizo voltear. Era Crunch. "¿Estás bien?"

El aludido asintió y luego le hizo señas a su hermano para que también se fijara en lo que había captado su atención.

"¡Wow!" exclamó Crunch, "vaya cosa te fuiste a encontrar, hermano. Es una linda estrella".

Crash no podía hacer otra cosa sino sonreír ante ese espectáculo.

"¡Crash! ¡Crunch!" esta vez se trataba de Coco, "¿Qué hacen despiertos a esta hora?" preguntó en su habitual modo maternal.

"Ven a ver esto, Coco, te encantará" incitó Crunch.

La menor de los hermanos avanzó hacia la ventana. Al ver lo que había captado la atención de sus dos hermanos, quedó casi hipnotizada.

"¿No será…?"

La felicidad no podía ser más notable en la cara de Crash. Coco, por su parte, lucía bastante asombrada.

"¿Realmente será esa la Estrella del Sur?"

Había una vieja leyenda entre los nativos de las Islas Wumpa sobre la llamada Estrella del Sur, de la cual se decía que era casi imposible de ver, y quien hiciera esa proeza, vería cumplido el deseo más puro de su corazón. Hacía relativamente poco tiempo que Crunch vivía con Crash y Coco, así que esta leyenda era una de las muchas cosas que no conocía. Para su suerte, Coco se la hizo saber.

"¿Una estrella que cumple deseos?" dijo Crunch alzando una ceja, "¿no creen que es muy fantasioso?"

"Bueno, el mundo de los humanos es muy curioso" respondió Coco sonriendo, "te sorprendería la cantidad de leyendas fantásticas que hay solamente aquí en las Islas Wumpa"

"¿Ah sí?"

"Además" continuó Coco mientras observaba a un Crash absorto admirar la dichosa luz, "a Crash lo hacen feliz"

Mientras recogía las gemas para Nitrus Brio, Crash accidentalmente había descubierto una escritura entre las ruinas que hablaba acerca de la Estrella, aunque descubrir lo que decía le dolió mucho, pues estaba justo en una roca lanzafuego. No fue sino hasta que Nitrus Brio se los dijo que ellos descubrieron esa leyenda.

Crunch imitó a su hermana y también sonrió.

"¿Qué crees que esté pidiendo?" preguntó, aunque de sobra conocía la respuesta.

"Posiblemente un montón de fruta wumpa"

La Estrella del Sur concedía el deseo más puro del corazón de quien la viese…

Lamentablemente, no era eso lo que Crash estaba tan feliz viendo.

-o-

"¡Doctor Cortex!" trató de calmarlo N. Gin sin éxito, "¡no hay necesidad de alarmarse tanto!"

"¡Si la hay, Nitroglycerin!" bramó el científico, "¡créeme que sí la hay!"

Cortex llevaba ya dos horas dando vueltas por su recién estrenado laboratorio, sin importarle realmente que las luces de ese recinto se vieran desde la casa de los Bandicoot. N. Gin supo que su nivel de tensión era muy alto en el momento en que su superior lo llamó por su nombre de pila. Esto no ocurría casi nunca; de hecho, la última vez fue cuando N. Tropy cayó derrotado en la Sala del Tiempo cortesía de Crash Bandicoot y todos creyeron que el viajero destruiría todo por esto.

Por otro lado, se sentía aliviado. Era la primera vez en meses que Neo hablaba de otra cosa que no fueran sus infundados pensamientos acerca de las conspiraciones de Tiny y Dingo hacia su persona.

Aunque en sí el problema era peor. Mucho peor.

Cortex no dejaba de moverse de un lado a otro mientras balbuceaba cosas sin sentido acerca de Nina y su regreso. Megumi y N. Gin no hacían más que mirarlo.

"Doctor Cortex, ¿quiere dejar de moverse?" pidió el cyborg, "haciendo eso nos pone tensos a todos"

"El Doctor Gin tiene razón, por favor siéntese y respire, Maestro Cortex" aportó Megumi en un intento por hacer que Neo se quedara quieto. Finalmente obedeció y se sentó en el suelo. Tomó aire unas cuantas veces antes de que el cuerpo dejara de temblarle.

"¿Qué es lo que le pasa?" se atrevió a preguntar la chica. Por increíble que le pareciera, N. Gin la llamó de emergencia ante un iracundo e incontrolable Cortex, ya que Megumi parecía ser la única que podía lidiar con esto al haberlo hecho otras veces. Era una locura llamarla a tan altas horas de la noche, pero considerando la magnitud del problema, al genio de robótica no se le ocurrió nada más.

"¿Cómo pude olvidarme de eso?" se lamentó el genio malvado.

"¿Olvidarse de qué, Maestro Cortex?"

"Ahora ella va a matarme si no le doy lo que le prometí" continuó balbuceando.

"¿Ella? ¿Quién es ella?" pidió saber Megumi sin resultado alguno, pues Cortex parecía perdido en sus pensamientos, "Doctor Gin, ¿de quién está hablando?"

"De su sobrina Nina" respondió N. Gin, "regresará esta tarde de la Academia de Madame Amberly"

El líder del N Team estuvo tan ensimismado en atrapar a Tiny y a Dingodile que había perdido inclusive la noción del tiempo. Por tres semanas no habló de otra cosa, dejó sus actividades malévolas y hasta dejó colgando a la mismísima Organización Mundial del Mal con la que se había comprometido a reunirse. Todo por saber qué tramaban Tiny y Dingodile. Pero la OMM e incluso si conspiraban contra él no era nada comparado a la que tenía encima. Sin embargo, Megumi aún era nueva en eso.

"¿Y?"

"Cuando se fue, el Doctor Cortex le prometió un gran regalo en cuanto regresara"

"¿Y por eso se pone así?" dijo Megumi mirando a su maestro que estaba hecho un ovillo y tenía la mirada perdida, "¿por qué no le compra el regalo en la mañana? No lo entiendo"

Cortex puso los ojos en blanco. Ellos realmente no entendían la gravedad que tenía el problema, especialmente para él. No era algo que se solucionaba con una muñeca o una bicicleta. Cuando Nina esperaba un gran regalo, se refería a un GRAN regalo: Una nave espacial, un robot, un jetpack, un tiburón domesticado… aún teniendo a N. Gin con él, esas cosas no se hacían en unas horas. Llevaba su tiempo, y eso era lo que al científico le faltab…

"¡Un segundo!"

"¡NI SE LE OCURRA!" soltaron Megumi y el cyborg al unísono al ver el brillo en los ojos de Cortex. Más que claro estaba que se le había ocurrido ir por N. Tropy para volver en el tiempo y conseguirlo. Ya lo había intentado una vez en otra situación como esta y por poco borraba del mapa la existencia de la Gran Muralla China. Por esta razón se declaró que el próximo que intentara una estupidez como esa se las vería con Uka Uka.

"Pero Nitroglycerin…" dijo Neo viendo a su compañero con cara de ternero amarrado, haciendo que este rodara los ojos. Podía ser muy infantil cuando se lo proponía.

"¿Qué le parece esto, Maestro Cortex?" interrumpió Megumi antes de que realmente lograra convencer a N. Gin, "distraeré a Nina mientras usted busca ese gran regalo o algo que se le acerque"

Cortex tenía la mente muy nublada así que sólo asintió, aunque realmente no sabía a qué.

-o-

10:00 a.m.

"¡Sigue, Tiny!"

"¿Seguir?"

"¡Sólo pon esa cosa adentro!"

"¡Eso estar haciendo Tiny!"

"Pues no se nota…"

"¡Esto moverse mucho!"

"¡Entonces mantenlo quieto!"

"Si Dingo saber tanto, ¿por qué Dingo no hacerlo?"

"Está bien, lo haré yo… pero esto te dolerá. Date vuelta, Tiny."

"…"

"¡Deja de patearme!"

-o-

11:59 a.m.

Tic, toc…

"Un minuto más…" murmuraba Nina, "sólo un minuto más"

La quietud reinaba en el salón N° 62 de la Academia de Madame Amberly. Todos los futuros genios malvados permanecían inusualmente silenciosos. En el último día del curso lectivo siempre era así.

"Treinta segundos más…"

Nina ya tenía un pequeño regalo de despedida para sus compañeros y para la misma directora, y estaba impaciente por que todos lo viesen.

"Veinte segundos más…"

Cada segundo se le hacía eterno. Moría por ver una vez más a su tío Cortex, al N Team, a Megumi, pero por sobre todas las cosas, estaba impaciente por el super regalo especial que su tío le prometío hacía ya nueve meses.

"Diez segundos más…"

¿Qué podrá ser? ¿Qué podrá ser?

"Nueve…"

Pronto lo sabría…

"Ocho…"

Si su tío la recibía con las manos vacías…

"Siete…"

Prefería no pensar en eso. Este era un día feliz y lo que menos quería era mancharlo de sangre.

"Seis…"

Escuchar los gritos de los otros idiotas de la clase…

"Cinco…"

…y los de Madame Amberly…

"Cuatro…"

Y luego a ver el super regalo especial…

"Tres…"

Muévete, reloj, más deprisa…

"Dos…"

Los niños de la clase se pusieron en posición.

"Uno…"

Nina sonrió satisfecha.

¡RIIIIIIIIIIIING!

Como si se tratase de una competición, todos salieron en una velocidad que daba miedo. Todos excepto Nina, quien salió tranquilamente al escuchar los gritos de sus compañeros, que no habían notado las trampas para ratones dispersadas por el pasillo.

"¡Ah, música para mis oídos!"

Y aún faltaba una más…

¡Kaboooooom!

"¡NINA CORTEX!"

"Ahora sí, otro año de Academia completo" pensó mientras salía a encontrarse con N. Gin. Realmente estaba impaciente.

Sin embargo, a su salida, no fue el cyborg con quien se encontró.

"¡Megumi!"

-o-

"Tiny no poder caminar…"

"Te dije que te dolería. Ahora no te quejes"

"¿Por qué Tiny tener que cargar con…?"

"¿Por qué Tiny se está quejando tanto?"

"…"

"No pongas esa cara, que al final fui yo quien tuvo que hacer el trabajo sucio"

"…"

"Entraremos por la planta nuclear. ¡Vamos, Tiny!"

-o-

"¿Helados de salmón?" gritó Nina al pasar por el puesto de helados de Polar, "¡qué asco!"

Megumi no podía estar más de acuerdo con ella. Se preguntaba cómo podían seguir vendiendo tales cosas, ya que la gente no solía sentirse muy atraída por los sundae de atún o los veteados de pargo y camarón. ¿Qué podría haber tenido Liz en la cabeza cuando se los recomendó? Definitivamente esa chica era extraña.

Decidieron desviarse hacia Frozen Frenzy y comerse un helado de verdad. No es que no los tuvieran en el puesto de Polar, pero por su salud y la de Nina, Megumi decidió no arriesgarse. Finalmente, se sentaron en una banca con un enorme Sweet Candy Boat en las manos.

"¿Por qué no vino N. Gin a recogerme?"

"Él está un poco ocupado, Nina, y tu tío también" respondió Megumi, y su afirmación era cierta… en parte, "así que me ofrecí para venir, ya sabes que entre chicas es más fácil hablar"

Nina decidió ignorar ese último comentario. Esa clase de cursilerías la enfermaba.

"¿Qué es lo que N. Gin está haciendo?"

"Armas nuevas. En estos días las enviará a Vietnam"

"¿En serio?" preguntó Nina con una expresión que odiaría si se viera en un espejo, "¿Y cómo son?"

Perfecto, sigue preguntando, pensó la peliazul, espero que el Maestro Cortex y N. Gin puedan encontrar algo…

-o-

"¡NO PUEDO ENCONTRAR NADA!"

Si tuviera la fuerza suficiente, el científico ya se hubiera arrancado hasta el último escaso cabello de su cabeza. Había perdido mucho con el paso del tiempo. Si hubiera sido posible,también habría hecho un profundo hoyo en el suelo del Gran Salón.

"Realmente va a matarme"

"¿Quién va a matarte?"

Neo se sobresaltó al escuchar la voz de N. Tropy. Acto seguido, se fue a dialogar con el suelo.

"¡¿Acaso quieres matarme de un ataque?!" gritó el científico mientras se levantaba y se sacudía. Ante esto, la expresión aburrida de N. Tropy no cambió.

"Adivinaré" dijo monótonamente "no tienes el regalo que le prometiste a Nina, ¿verdad?"

"¿Cómo sabes tú de eso?" preguntó Neo con toda razón. No recordaba habérselo dicho.

"¿Qué cómo lo sé?"repitió N. Tropy, "Neo, todos aquí lo saben, lo sorprendente es que nadie te lo haya recordado a ti."

"¿Y por qué no lo hiciste tú?" señaló Cortex.

"¿Por qué lo haría? Es más divertido verte sufrir" se burló encogiéndose de hombros. Esa era la tan estrecha relación entre Neo Cortex y Nefarious Tropy.

El científico suspiró.

"Como sea… es bueno verte, necesito un favor tuyo…"

"¡NI SE TE OCURRA!" soltó Nefarious, "¿Ya olvidaste lo que pasó con la Muralla China?"

"No, pero…"

"Además, ya sabes lo que dijo Uka Uka con respecto a viajar en el tiempo para estas cosas". Para nadie era un secreto que N. Tropy le temía al hechicero casi tanto como el resto del N. Team, más que nada porque fue con él con quien Uka Uka se había desquitado luego de recuperar su forma original y salir del vórtex en el que estaban atrapados luego de su derrota a manos de Crash Bandicoot. No lo decía por decir.

"¡Bien!" dijo Neo resignado, "¿tiene algún plan, señor genio?"

"…"

"¡Olvídalo!" bramó el científico exasperado, "buscaré a Tiny y a Dingodile"

Y sin más, dejó solo a N. Tropy en medio del salón.

"¿Pero no le había dicho a ellos que lo…?"

Había un detalle que el científico estaba olvidando.

Las piezas empezaban a encajar…

-o-

Continuará…