3
Una inauguración para recordar
Las calles de Ciudad Goldenrod, en especial la salida a la ruta 35, lucían repletas de personas, las cuales tenían como destino final el Parque Nacional, lugar donde se llevaría a cabo la inauguración del Pokéathlon la mañana del día siguiente. Tomó un trago de su refresco, al tiempo que revisaba un informe preparado por el director de la Torre de Radio; en el daba una explicación precisa de los avances en la investigación sobre el misterioso mensaje transmitido hace tres días. Le era imposible creer que no hubiera aún ni una sola pista en relación al culpable.
- ¿Qué lees, aburrido? – preguntó una voz al frente de él. Silver levantó la cabeza. Sentado en frente de él se encontraba un muchacho de cabello negro -cubierto por una gorra negra con toques de amarillo y unos googles sobre ella, de la cual sólo resaltaba un incontrolable mechón de cabello al frente -, ojos acaramelados, vestido con una chamarra roja y unas bermudas negras; tenía una manzana en su mano derecha y un palo de billar en la otra; al lado de él un Aipom disfrutaba igualmente de una manzana – Debe ser mucho más entretenido que disfrutar la fiesta de allá afuera.
- Supondré que no te has enterado de nada – señaló Silver dejando el informe sobre la mesa.
- Escuché el mensaje – admitió Gold – pero, como no puedo hacer nada, preferí seguir con mis planes.
- Lo interesante es que no me sorprende – dijo Silver.
- Te preguntaría cómo estás, sin embargo, de seguro matarás a la siguiente persona que te haga esa pregunta y la respuesta es demasiado obvia – continuó Gold – En su lugar, te invito a la inauguración del Pokéathlon. Será genial, puedo asegurártelo.
- No, gracias – negó Silver cruzándose de brazos – Yo si tengo cosas que hacer.
- ¿Aburrirte? – aventuró Gold mientras mordía su manzana.
- Descubrir quién está detrás de todo esto – corrigió Silver.
- Aburrirte – clarificó Gold. Dejó su manzana encima de la mesa y sacó un sobre de uno de sus bolsillos – Esto llegó hace tres días a mi casa – le ofreció el sobre a Silver, mas éste no lo tomó.
- A mí me llegó uno igual – indicó Silver – de parte de Lance.
- ¿Y no piensas ir? – inquirió Gold guardando el sobre en su bolsillo.
- Como ya lo dije, tengo cosas más importantes que hacer – respondió Silver.
- Ni como ayudarte, amargado – soltó Gold con su manzana otra vez en su mano – En fin, yo si planeó divertirme y, de paso, saludar a Lance – se puso de pie – Cuando descubras al culpable, me llamas. No pienso perderme la nueva derrota del Equipo Rocket.
- Esos idiotas no son el Equipo Rocket – corrigió Silver molesto.
- Pero ellos creen que si – señaló Gold – No rompas sus sueños, Silver – Silver rodó los ojos – Bueno, nos vemos luego. Salúdame a Sird – se dio la vuelta y comenzó a caminar, sin embargo, no recorrió mucho antes de regresar su mirada a Silver - ¿Sabes dónde está Crys? Pasé por Ciudad Violeta y no estaba ahí.
- No lo sé – respondió Silver. Gold se encogió de hombros, continuó su camino y salió del restaurante, donde se encontraban, seguido de Ataro.
Una vez afuera, cruzó sus brazos detrás de su cabeza y se unió a la gente que caminaba con rumbo a la ruta 35. En ningún momento espero que Silver lo acompañara. Lo conocía lo suficientemente bien como para hacerse falsas ilusiones. Silver no movería un solo dedo hasta no saber el nombre y lugar de ubicación del idiota que se atrevía a utilizar el nombre del Equipo Rocket sin su consentimiento. Sintió un pequeño jalón en su bermuda. Bajó su mirada para ver a Ataro señalándole hacia un punto con su cola. Llevó su mirada al punto señalado. Un pequeño cyndaquil caminaba tranquilamente algunos metros lejos de ellos. Como era costumbre, Gold se emocionó y apresuró el paso con el fin de alcanzar al pequeño pokémon de fuego.
- Genial, un cyndaquil – festejó Gold en el momento en que alcanzó al cyndaquil. El pokémon se detuvo y volteó a ver a Gold con extrañeza.
- No me digas que tú también eres fan de los cyndaquil – aventuró una voz. Gold levantó su mirada encontrándose con una chica de cabello castaño -suelto, que le rozaba los hombros-, ojos café claro, vestida con un pantalón azul algo holgado, una blusa de manga larga roja y en uno de sus hombros colgaba una mochila amarilla.
- Es que yo también tenía un cyndaquil – explicó Gold antes de dejar salir a Explotaro de su pokébola.
- Increíble – se emocionó la muchacha tomando a cyndaquil entre sus brazos – Mira, Cici, algún día serás así.
- Pero tendrá que entrenar mucho para ser tan fuerte como Explotaro – señaló Gold en tono presumido. Acto seguido, le ofreció su mano a la chica – Mi nombre es Gold. ¿Y el tuyo?
- Soul – se presentó la muchacha.
- Vas a la inauguración del Pokéathlon, supongo – aventuró Gold comenzando a caminar al lado de Soul.
- Exactamente – asintió Soul – Además, está de camino a Ciudad Iris.
- Así que vas a Ciudad Iris – dijo Gold cruzando sus brazos detrás de su cabeza una vez más.
- Si, voy por mi cuarta medalla – señaló Soul.
- Entonces vas a conocer a Morty – habló Gold – Desde ahora te advierto que está loco.
- Eso es lo que dicen – apoyó Soul.
- A decir verdad, todos los líderes de gimnasio están locos – añadió Gold.
- ¿Les ganaste a todos? – preguntó Soul.
- No, eso de ganar medallas no es lo mío – negó Gold – pero si conozco a todos.
- Pues a mí me encanta – confesó Soul - ¿Y tú también vas a la apertura?
- Si, voy a divertirme un rato – respondió Gold.
- Cuándo piensas en pokémon… - comenzó Pearl.
- Cuando piensas en pokémon… - repitió Dia.
- Cuando piensas en pokémon piensas en la pokédex – dijo Pearl.
- Cierto – apoyó Dia
- La pokédex es necesaria para toda ocasión – señaló Pearl con seriedad – como en las batallas.
- En los concursos – añadió Dia.
- En tus viajes – continuó Pearl.
- En la comida – siguió Dia.
- ¿En la comida? – repitió Pearl.
- Es que como dijiste que es necesaria para toda ocasión – explicó Dia. A continuación, Pearl lo golpeó en la cara.
- ¡No cualquier tipo de ocasión! – clarificó Pearl.
La inmensa sala de estar de la mansión Berlitz se llenó con la alegre risa de Yellow, mientras Chu Chu, Chahiko y Lax la miraban preguntándose el por qué de su risa.
- ¡Le gustó! - celebraron emocionados Pearl y Dia.
- Van tres chistes que le gustan – puntualizó Pearl – Es el mejor público que hemos tenido.
- O el más inocente – aventuró Blue con Platinum a su lado. Ambas acababan de llegar al lugar – Hemos terminado con la transferencia de información.
- ¿Y ahora? – inquirió Yellow al tranquilizarse.
- Pues, hable con el profesor Oak y él no tiene ningún inconveniente en que hagamos un poco de turismo por la región, mientras no nos tardemos mucho – respondió Blue.
- En ese caso, nosotros podemos ser sus guías turísticas – propuso Pearl inmediatamente – Platinum tiene mucha experiencia en eso – Dia y Pearl se rieron ante el comentario, mas Platinum pareció inmutable.
- Eso sería genial – aceptó Blue - ¿Y hacia dónde vamos primero?
La noche comenzaba a cernirse sobre el Parque Nacional cuando Gold y Soul lograron llegar a él. La sorpresa se dibujó en la cara de ambos. La entrada al Parque Nacional, así como el final de la ruta habían sido convertidos en un gigantesco campamento donde humanos y pokémon convivían.
- Esto es increíble, jamás había visto tantas personas en un lugar – señaló Gold.
- Yo si – dijo Soul – En Sinnoh hay un pueblo llamado Floaroma. Cada año hacen un festival llamado "El festival de las flores" donde todos los habitantes del pueblo y los visitantes acampan en el prado del pueblo durante toda una noche para convivir con pokémon que viven ahí. Se trata de un agradecimiento a los pokémon por la hermosura del pueblo.
- Eso suena increíble, algún día iré – habló Gold – Entonces has viajado a Sinnoh.
- Técnicamente, soy de Sinnoh – corrigió Soul – En cuanto tuve la edad, recorrí toda Sinnoh, después fui a Hoenn y por último a Kanto.
- ¿Y conseguiste todas las medallas? – preguntó Gold. Soul sonrió con orgullo, abrió su bolsa, buscó dentro de ella y sacó un estuche. Acto seguido, le ofreció el estuche a Gold. Este lo tomó entre sus manos, para después abrirlo. En su interior, puestas en orden, estaban las medallas de Sinnoh, Hoenn, Kanto y, por último, las primeras tres medallas de la región Johto – Jamás había visto tantas medallas juntas. Y después de Johto, ¿a dónde irás?
- A Unova – respondió Soul.
- Genial – dijo Gold - ¿Dónde está Unova?
- Si consigo un mapa, te lo digo – respondió Soul – No soy buena en eso de la geografía.
- Ni yo – añadió Gold.
La noche transcurrió lentamente para las ansiosas personas reunidas afuera del Parque Nacional. A la mañana siguiente, en cuanto dieron las 8 en punto, las puertas se abrieron, dando paso a entrenadores y pokémon. Una vez adentro del Parque Nacional, todos se dirigieron al impresionante edificio del Pokéathlon, cuyo acceso fue controlado por un gran operativo de seguridad.
- ¡Este lugar es increíble! – exclamó Soul animada, girando su cabeza de un lado al otro. Justo al frente de la entrada, pegada a la pared, había una larga recepción, repleta de señoritas uniformadas, quienes ofrecían información e inscribían a los entrenadores para el evento de inauguración. A la derecha, se podía observar una gigantesca área de comida y, a la izquierda, una tienda de aditamentos pokémon y souvenirs.
- Tendremos tiempo para observar luego – señaló Gold tomando a Soul de la mano y prácticamente la arrastró hasta la recepción.
- Eres un poco desesperado, ¿verdad? – aventuró Soul sin oponer resistencia.
Después de inscribirse, los dos salieron al campo de juego, una inmensa cancha con las adecuaciones suficientes para llevar a cabo un gran número de pruebas simultáneamente.
- ¡Gold! – lo llamó una voz. Ambos voltearon para encontrarse con la energética líder de gimnasio de Goldenrod, Whitney – Sabía que ibas a venir. Es imposible dejar pasar una oportunidad como esta.
- Es lo mismo que yo digo – apoyó Gold.
- ¡Soul! ¿Tú también viniste? ¡Genial! – celebró Whitney mirando con entusiasmo a la chica – Se divertirán lo sé.
- ¿Y hay más líderes de gimnasio? – preguntó Gold.
- A menos de que alguien se anime a último momento, no – negó Whitney – Pero el Alto Mando está aquí – puntualizó señalando con la cabeza a un pequeño grupo de periodistas que rodeaban al Alto Mando de Johto. Koga, Bruno, pero sobretodo Will y Karen, respondía con tranquilidad a las preguntas de los periodistas.
- Oye, Gold, ¿puedo preguntarte algo? – inquirió Whitney un poco nerviosa.
- Pregunta – respondió Gold.
- ¿Qué sabes del Equipo Rocket? – preguntó Whitney. Soul volteó a ver a Gold con interés.
- Nada – admitió Gold.
- Ya veo – dijo Whitney – Pensé que como eres amigo del líder…
- Silver no tiene nada que ver con esto – indicó Gold con cierta frialdad.
- Claro, nadie quiso decir algo así – saltó inmediatamente Whitney - Voy a revisar algunas cosas. Nos vemos más tarde – Gold y Soul vieron alejarse a Whitney.
- Yo creo que deberíamos prepararnos – expresó Soul llamando la atención de Gold – Bueno… tú deberías prepararte, nosotros no necesitamos gran cosa para ganar todas las competencias.
- ¿Perdón? Los únicos que vamos a ganar todas las competencias somos nosotros – corrigió Gold con Ataro a su lado.
- Ya veremos – retó Soul con una sonrisa de superioridad.
Su mirada, al igual que la de los demás comensales del restaurante, estaba fija sobre las diferentes televisiones colocadas en el lugar para observar la ceremonia de inauguración del Pokéathlon. Primeramente, el presidente del Parque Nacional tomó la palabra con el fin de dar un largo y muy aburrido discurso sobre la unión entre entrenadores y pokémon. La verdad, le costó mucho trabajo no quedarse dormido como Sneasel, sentado a su lado. Ahora, en representación del Alto Mando de Johto, Karen leía otro discurso. Prefirió quitar su mirada de la pantalla; Karen tenía la capacidad de resucitar recuerdos no muy agradables en su cabeza. Un golpe en la ventana llamó su atención y despertó instantáneamente a Sneasel. Entrenador y pokémon giraron la cabeza; al otro lado de la ventana, Crys los saludaba sonriente. Silver recorrió con su mirada de arriba abajo a su amiga: Crys había cambiado por completo su ropa; llevaba puesta una camiseta color roja con cuello blanco, un mono azul bastante corto, medias blancas largas y un inmenso sombrero blanco. La muchacha caminó hacia la entrada del restaurante, entró en este y se dirigió a la mesa de Silver.
- Hola - saludó Crys.
- Hola – regresó el saludó Silver aún sin poder acostumbrase a la nueva apariencia de la chica frente a él.
- Aquí también está lleno – señaló Crys dando un rápida vistazo al lugar – Toda la ciudad está repleta de gente. Jamás la había visto así.
- Según lo que he escuchado, la mayoría son personas que no lograron acceder a la inauguración – indicó Silver - ¿Tú también ibas?
- No – negó Crys sentándose enfrente de Silver – Mi mamá y yo regresamos de conocer la nueva Zona Safari y nos detuvimos aquí a hacer algunas compras… mejor dicho, mi mamá quiso detenerse a comprar.
- Eso explica porqué Gold no te encontró cuando pasó por tu casa – dijo Silver.
- ¿Gold me está buscando? – inquirió Crys sorprendida. Era extraño que Gold buscara a alguien.
- Supongo que quería que lo acompañaras a la inauguración – aventuró Silver.
- Así que allí está – dijo Crys mirando al televisor más cercano, donde Karen terminaba de hablar.
El evento de inauguración se trataba de una demostración de las diez pruebas del Pokéathlon, las cuales estarían, normalmente, determinadas por la estadística que el entrenador y sus pokémon quisieran probar: velocidad, fortaleza, precisión, resistencia y salto. Los entrenadores participantes tenían la opción de participar en todas las pruebas o sólo en algunas; por supuesto, Gold y Soul decidieron entrar en todas. A pesar de la amistad que comenzó entre los dos entrenadores, su competitividad y deseos de ganar cada una de las pruebas no menguo. Gold, Ataro, Explotaro, Poltaro, Sintaro, Utaro y Togetaro se esforzaban totalmente por ganarle a Soul, Cici y el resto de su equipo: un Marill, un Staraptor, un Pachirisu, un Mismagius y un Leafeon.
- Gold ganó – informó Crys regresando a la mesa donde Silver y Sneasel comían tranquilamente. El resto de las personas rodeaba las televisiones con entusiasmo – Lleva tres ganadas, va a la par con otra chica y sólo falta la última prueba, la carrera de relevos.
- Lo que es perder el tiempo estúpidamente – comentó Sird llegando a la mesa.
- Hola, Sird – saludó Crys algo nerviosa.
- Buenas tardes – regresó el saludo Sird.
- ¿Algo nuevo? – preguntó Silver con interés.
- Nada, señor – negó Sird.
- ¿Aún no hay pistas sobre el Equipo Rocket? – inquirió Crys tomando asiento.
- Esos tipos no son el Equipo Rocket – corrigió Silver – y no, aún no tenemos nada.
- ¿Por qué la conmoción? – preguntó Sird recorriendo con su mirada a los entusiastas comensales.
- La inauguración del Pokéathlon – respondió Silver.
- Ah – soltó Sird antes de tomar asiento a la mesa.
- Koga ganó en la carrera de obstáculos – informó Silver en son de molestar.
- Con qué facilidad se puede humillar uno mismo – señaló Sird con vergüenza. Silver sonrió con cierto triunfo y Crys con diversión.
- ¡Querida! – exclamó una voz. Crys giró su cabeza para ver a su madre, una extravagante mujer con miles de bolsas en los brazos, acercarse a ellos – No vas a creer todo lo que compre tan barato.
- Me alegro, mamá – dijo Crys ayudando a su madre con las bolsas – Te presentó a Silver, un amigo.
- Mucho gusto – saludó la mamá de Crys a Silver, extendiéndole la mano una vez que estuvo libre de bolsas. Silver estrechó su mano con una amable sonrisa.
- El gusto es mío – regresó Silver.
- Y usted debe ser su mamá – aventuró la mujer ofreciéndole su mano a Sird. Tanto Crys como Silver se congelaron ante el comentario de la madre de Crys.
- No, soy su empleada – corrigió Sird estrechando la mano de la mujer – Para ser su madre tendría que ser más vieja y nada agraciada.
- Buen punto, aunque mírame a mí, tan joven y hermosa y con un hija de dieciséis años – bromeó la mamá de Crys.
- Perdón – se disculpó Crys mientras las dos mujeres hablaban. Silver sonrió levemente con el fin de no darle importancia.
Miraba expectante la arena de juego, listo para el momento en que recibiera la orden de comenzar. Tan sólo faltaba la última prueba, después de eso, no tendrían una mejor oportunidad para conseguir su objetivo. Después de meses de búsqueda, finalmente conseguirían poner en marcha su plan.
- ¿Puedes cuidar un momento mis cosas? – pidió Soul – Necesito ir al baño rápido.
- Claro – asintió Gold. Los dos equipos rivales comían tranquilamente preparándose para la última prueba. Soul sonrió y se alejó del grupo rápidamente, acompañada por Cici. El momento fue aprovechado por Gold, quien comenzó a buscar entre los asistentes a Lance. Hasta ahora no se había encontrado con el entrenador de tipo dragón y, según Whitney, con quien habló al ganar la última prueba, Lance no estaba presente en la inauguración – Extraño – murmuró Gold justo antes de que un grito llamara la atención de todos los presentes. Seguido de ese, una ola de gritos rompió la tranquilidad de la cúpula del Pokéathlon. Gold se puso en pie, al tiempo que su equipo pokémon y el de Soul tomaban posición de pelea. En ese momento, todos los accesos a la cúpula fueron cerrados, al tiempo que el campo de juego era rodeado por un gran número de personas vestidas con un traje negro, donde sobresalía una "R" en color rojo – Ay, Silver, te hubiera encantado estar aquí – dijo Gold recogiendo su palo de billar del suelo.
- En este instante, nos ha llegado una noticia de último momento – habló el comentarista que había precedido la transmisión de la inauguración del Pokéathlon – Hace algunos minutos, la cúpula del Pokéathlon cerró sus puertas impidiendo el acceso o la salida de la misma. La seguridad del edificio ya no está en manos de los organizadores y es un completo misterio que ocurre en el interior del recinto. Seguiremos informándoles…
Crys se dio la vuelta y corrió a la mesa donde Silver, Sneasel, su mamá y Sird estaban sentados.
- La cúpula del Pokéathlon fue tomada – informó Crys antes de que un sonido llamara la atención de todos. Sird sacó su pokégear de uno de sus bolsillos y oprimió un botón.
- "Si te interesa, el Equipo Rocket acaba de hacer acto de aparición en la inauguración. Koga" – leyó Sird el mensaje.
Silver no escuchó nada más, se puso en pie y salió del restaurante con Crys detrás de él.
Los entrenadores se reunieron en el centro de la arena, arrinconados por los soldados del Equipo Rocket. La única diferencia que Gold encontraba en ellos, con relación a los que trabajaban para Silver, era su tono de cabello rosa.
- ¡Buenas tardes! – saludó una cansina voz con la ayuda de un micrófono. Todos voltearon a ver al podio, donde horas antes se diera inició a la inauguración. Un hombre algo encorvado, de cabello corto y barba morada, vestido con el mismo uniforme del Equipo Rocket miraba a todos como un gato observa a un ratón atrapado – Es un placer estar aquí con todos ustedes. Voy a presentarme. Mi nombre es Petrel, unos de los cuatro generales del Equipo Rocket.
- Que curioso – levantó la voz Gold una vez que llegó frente al podio – Yo no recuerdo que tú seas parte del Equipo Rocket.
- Pero miren quien está aquí, un Dex Holder – habló Petrel – Si te refieres al chiste de Equipo Rocket que preside tu detestable amiguito, por supuesto que no pertenezco a él. Yo pertenezco al verdadero Equipo Rocket.
- ¡¿Qué hacen aquí? – espetó Whitney colocándose al lado de Gold.
- Si tanto insisten… venimos por alguien – respondió Petrel – y más les vale no esconderla de nosotros.
- ¿Cómo la vamos a esconder si no tenemos idea de quien hablas? – inquirió Gold.
- Petrel, te aconsejo que mejor se larguen – advirtió Koga acompañado del resto del Alto Mando – Los entrenadores que están aquí no se rendirán sin dar una buena pelea.
- Mira como tiemblo – dijo Petrel divertido – Muy bien, haremos esto: nosotros nos vamos sin causar problemas, pero, a cambio de eso, nos entregarán a la chica.
- ¿Cuál chica, idiota? – preguntó Karen exasperada.
- Que importa, aunque supiéramos de quien se trata, nunca te la entregaríamos – señaló Gold.
- Que pena, eso quiere decir que lo haremos a la fuerza – expresó Petrel, al tiempo que un grupo de Koffing aparecía atrás de él.
Salió de los sanitarios después de revisar que no hubiera nadie en el pasillo. Había escuchado los gritos y el ruido característico de una batalla comenzaba a llenar el ambiente. Caminó lentamente por los pasillos, revisando cada uno antes de entrar en él, con Cici detrás de ella, hasta toparse con un grupo de soldados del Equipo Rocket. Reconoció los uniformes de inmediato. Pensó por un momento qué haría. Quedarse sin hacer nada, escondida ahí, no era una opción. Miró a Cici y le hizo una seña. Inmediatamente, ambos se colocaron a la vista del Equipo Rocket.
- ¡RODADA! – ordenó Soul, antes de que Cici se enrollara y embistiera contra los miembros del Equipo Rocket, los cuales, tomados por la sorpresa, no pudieron reaccionar y quedaron en el suelo inconscientes.
Por razones que en este momento no le interesaban, Gold peleaba solo contra Petrel. Tanto su equipo pokémon como el de Soul atacaban sin parar a los Koffing del enemigo, entre los que destacaba un único Weezing.
Tras dejar inconsciente a otro grupo de soldados, Soul se encontró ante una puerta que, a juzgar por el gran número de soldados custodiándola, parecía importante. La abrió y entró en un gran cuarto repleto de computadoras.
- ¿Qué hacemos Cici? – inquirió Soul a Cyndaquil. En ese momento, un extraño sonido llamó la atención del dúo hacia otra puerta situada al fondo del cuarto. Soul se acercó a ella y la abrió, dejando ver a un asustado hombre amordazado y envuelto en una cuerda.
Mientras el último de los Koffing caía debilitado al suelo, al igual que la mayoría de los pokémon de los soldados del Equipo Rocket, Ataro y Gold tenía serios problemas para vencer al Weezing de Petrel. No sólo era más rápido que Ataro, lo cual era una gran sorpresa para Gold, sino que la potencia de sus ataques también mantenían a Ataro al borde de la fatiga.
- En tu lugar, me rendiría – señaló Petrel.
- En tu lugar, yo también lo haría – dijo Gold – Eres el único en pie.
- No estoy tan solo como piensas – corrigió Petrel – Nos hemos enfrentado tantas veces a ustedes, que esta vez hemos creado un plan a prueba de fallas.
- No me digas – se burló Gold – entonces, dime, ¿dónde está la persona que vinieron a buscar?
- Sólo es cuestión de tiempo para que la encontremos – indicó Petrel no muy seguro de ello.
- Si tú lo dices – habló Gold – aunque yo creo que no está aquí – lo miró burlonamente y añadió cansinamente – Alguien les dio información equivocada.
- ¡Cállate! – exclamó Petrel – ¡Weezing…
- ¡Ataro, ataca! – se adelantó Gold.
Ataro se lanzó contra Weezing y lo golpeó fuertemente dos veces con su cola, acto que llamó la atención de Gold, pues nunca había visto a Ataro utilizar ese ataque. El Weezing cayó al suelo, mas, no tardó mucho en levantarse de nuevo. Justo en ese momento, Ataro comenzó a brillar.
- ¿¡Qué! – exclamó Gold sorprendido, antes de que la luz desapareciera y en lugar de ella quedará un Ataro con algunas diferencias: un poco más alto y en lugar de una cola, ahora tenía dos – Evolucionó – murmuró Gold aún sin creerlo – No sabía que podía evolucionar – la sorpresa de Ataro era idéntica a la de su entrenador. Pasada la sorpresa, Gold sonrió con triunfo – Esto es genial.
El acceso principal a la cúpula del Pokéathlon estaba rodeado por un gran número de policías, todos ellos comandados por una oficial Jenny, y una valla de protección para impedir la cercanía de algunos curiosos.
- Esto es una locura – indicó Crys en cuanto ella, Silver y Sird llegaron al lugar. Silver, sin importarle los reclamos de los policías que resguardaban la valla, la atravesó y se acercó a la entrada hasta ser interceptado por la oficial Jenny.
- Lo lamento, pero debo pedirle que regresé detrás de la valla – pidió la oficial.
- Somos Dex Holders – puntualizó Crys mostrando su pokédex, justo antes de que Silver apartara no muy amablemente a la oficial Jenny – Queríamos saber cuál es la situación.
- Ya veo – dijo la oficial – Se trata del Equipo Rocket, aunque la situación al interior ha dejado de ser peligrosa. Según algunos compañeros, los entrenadores han logrado controlar a los miembros del Equipo Rocket y sólo queda su líder en pie.
- ¿Han logrado entrar? – preguntó Silver. La oficial negó con la cabeza.
- El acceso a la cúpula es imposible, las puertas se manejan desde el interior y el cuarto de control aún se encuentra en poder del Equiopo Rocket – informó Jenny.
- ¿Y por aire? – inquirió Silver. La oficial señaló hacia arriba. Silver y Crys subieron la mirada. Una parvada de Zubat y Golbat tapaba el exterior de la cúpula, formando una densa nube color azul.
- ¡Oficial Jenny, el encargado del cuarto de control se ha comunicado! – anunció un policía cercano a una patrulla - ¡Dice que abrirá las puertas de inmediato!
En ese instante, como si las puertas hubieran escuchado al hombre, se abrieron de par en par. Silver se echó a correr con rumbo al interior del recinto.
El sonido de las puertas al abrirse detuvo la batalla entre Ataro y Weezing. Petrel lanzó una maldición lo suficientemente audible para Gold quien se rió.
- ¿Y ahora? – preguntó Gold con diversión.
- Y ahora – repitió Petrel sonriendo cansinamente – Nos veremos muy pronto, Dex Holder.
Una extraña nube negra se posesionó de la arena de juego del Pokéathlon, nublando la vista de todos los entrenadores reunidos ahí. Pasaron algunos minutos hasta que desapareció por completo, junto con Petrel y todos los miembros del Equipo Rocket.
- ¡Demonios! Como detesto que huyan – dijo Gold enfadado. Giró su cabeza para ver a Ataro, que también lucía molesto – Que más da, ya los venceremos otro día – Ataro asintió.
- ¡Gold! – lo llamó una voz detrás de él. Volteó su cabeza. Se trataba de Soul, a quien recibieron sus pokémon prácticamente tirándola al suelo de la emoción.
- ¿Dónde estabas? Te perdiste toda la diversión – dijo Gold bajando del podio.
- Ayudé al encargado del cuarto de control – reveló Soul antes de que sus ojos se clavaran en Ataro - ¡Genial, Ataro evolucionó en un Ambipom!
- Así que ese es su nombre – habló Gold, provocando que una gota de sudor apareciera en la cabeza de Soul.
- ¿No lo sabías? – inquirió Soul.
- No sabía que Ataro podía evolucionar – confesó Gold.
- Interesante – dijo Soul al tiempo que tomaba su mochila de parte de su Staraptor. Sacó las pokébolas de sus pokémon y los introdujo en ellas – Sabes algo, Gold, fue un placer conocerte.
- ¿Te vas?, todavía falta la última prueba – señaló Gold.
- Lo sé, pero prefiero seguir mi camino – admitió Soul – Tenía planeado salir con rumbo a Ciudad Iris después de que la prueba finalizará, antes de que anocheciera, sin embargo, con todo esto ha pasado mucho tiempo y si espero, no podre irme hoy mismo.
- Eres un poco desesperada, ¿verdad? – se burló Gold repitiendo sus palabras de hace algunas horas.
- Sólo un poco – apoyó Soul ofreciéndole su mano a Gold, quien la estrechó – Nos vemos.
- Nos vemos – se despidió Gold. Acto seguido, Soul emprendió el camino hacia la entrada principal de la arena de juego, al igual que el resto de los entrenadores. Gold colocó su palo de billar detrás de su cuello, mientras una voz anunciaba por los altavoces que la última prueba ocurriría después de solucionar los problemas ocasionados por la aparición del Equipo Rocket.
¡Hola! Aquí está otro capítulo que espero les haya gustado. Sé que las oficiales Jenny no aparecen en el manga, pero como me encantan, no pude evitar su aparición en este capítulo. Lamento la tardanza, trataré de actualizar pronto, aunque no prometo nada (tengo demasiada tarea :( ). Quiero agradecer a franc14, a Marcos94, a Danyeda Goofy Panterita, a Naomi-chian, a Keiian, a Cygnus Malfoy, a Farz882 y a Shihana296 por sus comentarios, este capítulo es para ustedes.
Adiós ;)
