Esta historia es una adaptacion de un libro. La historia no me perteneces y tampoco los personasjes, solo es mia la adaptacion y algunas cosas que cuadre para que fuera mejor.
CAPITULO 2
-Veo que estas temblando- dijo aquella voz odiosa. -No voy a pegarte si te comportas bien.
georgette heller, El cachorro del diablo
Trago saliva y dijo con voz ronca:
„Ÿ .Senor Cullen? „Ÿ Los labios severos y delgados del hombre apenas se movieron.
„Ÿ Exacto Soy el senor Cullen.
Ella intento recuperar el aliento. Esme no le habia dicho que quien compro La Novia del Frances habia sido el, aunque su tia solo le comunicaba las noticias que queria que Bella Swan supiera. Los anos se esfumaron. Veinte. Esa era la edad que el tenia cuando ella arruino su carrera. Apenas mas que un crio.
Tenia un aspecto rarisimo en esa epoca, con su cuerpo a lo Ichabod demasiado alto, demasiado delgado, el cabello demasiado largo, la nariz demasiado grande, todo el demasiado excentrico para una ciudad del Sur. su fisico, su acento, su actitud. Naturalmente las chicas quedaron deslumbradas. Vestia siempre de negro, por lo general ropa raida, con panuelos de seda anudados en el cuello, algunos con flecos, uno de cachemira palida, otro tan largo que le llegaba a las caderas. Empleaba frases como áterriblemente mal â y áno fastidies "Yen una ocasion dijo áveo que estamos un poco debiluchos hoy"
La primera semana de clase le pillaron con una tabaquera de Swan El dia que oyo a los chicos murmurar que parecia un marica, les miro por encima de su larga nariz y les dijo que lo consideraba un cumplido ya que muchos de los grandes hombres de la historia habian sido homosexuales. Por desgracia .anadio-, yo he sido condenado a una vida de vulgar heterosexualidad. Solo espero que algunos de vosotros seais mas afortunados.
Aquello fue carne de reunion de padres-profesores.
El joven profesor que ella recordaba sin embargo no era mas que un palido antecedente del hombre imponente que se erguia ante ella. Cullen seguia siendo raro aunque de un modo mucho menos inquie tante. Su cuerpo desgarbado habia ganado en musculatura y se veia atletico. Era delgado pero ya no enclenque y, por fin, se habia conjuntado con su cara, incluso con aquella nariz de bocina, mientras que los pomulos que antes parecian feroces ahora poseian un aire patricio.
Bella conocia el olor del dinero, y le envolvia como una nube. La ultima vez que le viera, su pelo le llegaba a los hombros. Ahora seguia siendo espeso pero corto y cuidadamente despeinado, como el pelo de las estrellas del cine. No era facil distinguir si su brillo se debia a algun producto costoso de
peluqueria masculina o a su buena salud, pero una cosa resultaba obvia: aquel corte no se lo habian hecho en Parrish, Misisipi.
Llevaba un jersey acanalado de cuello de tortuga que se proclamaba a voces Armani, y pantalones de lanilla negra con finisimas rayas doradas. No solo Ichabod Grane habia crecido sino que habia asistido a unos cursos de estilo, antes de comprar la academia y convertirla en franquicia internacional.
Bella casi nunca tenia que levantar la cabeza para mirar a un hombre, especialmente cuando llevaba tacones kilometricos, pero aho ra tuvo que levantarla. Para mirar aquellos ojos de jade altivo que tan bien recordaba. Su viejo resentimiento broto enseguida:
„ŸNadie me dijo que habias vuelto.
„Ÿ .De veras? Que divertido.„Ÿ No habia perdido su acento brita nico, aunque ella sabia que los acentos se pueden fingir. El suyo pro pio, por ejemplo, podia ser del Norte o del Sur, segun exigiesen las cir cunstancias
„ŸPasa, por favor. „Ÿ Cullen dio un paso atras para invitarla a entrar en su propia casa.
Tuvo ganas de hacerle un corte de manga y mandarlo al infierno. Pero la huida era uno de esos lujos que ya no se podia permitir, jun to con los berrinches y el abuso de las tarjetas de credito. El desprecio que contraia las comisuras de los finos labios de Cullen demostraba que sabia muy bien cuanto dolia su invitacion. Saber que el esperaba que ella huyera despavorida le dio la fortaleza necesaria para erguir los hombros y cruzar el umbral de La Novia del Frances
La habia estropeado. Lo vio enseguida. Otra hermosa residencia del Sur arruinada en manos de un invasor extranjero.
La forma redondeada del vestibulo de la entrada y la gran curva de la escalera permanecian iguales, pero el habia destruido los romanticos colores apastelados de Renee pintando las paredes curvas de un marron oscuro y las viejas molduras de roble, de blanco tiza. Un discordante cuadro abstracto colgaba en el lugar de la pintura que antano dominaba aquel espacio, un retrato de tamano natural de ella misma a la edad de cinco anos, vestida con exquisitos encajes blancos y lazos rosas y acurrucados a los pies elegantemente calzados de su bellisima madre.
Renee habia insistido en que el artista anadiera un caniche de peluche a la composicion, aunque no tenian un caniche ni ninguna clase de perro, a pesar de las suplicas de Bella. Su madre habia declarado que no admitiria en su casa a nadie que acostumbrara lamer sus partes intimas o las partes intimas de cualquier otro.
Los desgastados suelos de madera habian sido sustituidos por losas de marmol unidas con bandas de marmol de color gris oscuro. Las antiguas comodas habian desaparecido, como tambien el espejo dorado, estilo Maria Antonieta y el par de sillas tapizadas con brocados dorados. Ahora dominaba el espacio un piano de media cola de reluciente lacado negro. Un piano de media cola en el vestibulo de entrada de La Novia del Frances c Puede que la abuela de Bella, con sus gustos vanguardistas supiera apreciar la extravagancia, pero sin duda Renee estaba revolviendo en su tumba.
„ŸBueno, bueno...„Ÿ El acento de Bella viro al Sur profundo, como hacia siempre que se encontraba en posicion desventajosa.
„ŸSi no has puesto tu sello personal en las cosas... Hago lo que me place.„Ÿ La contemplo con la arrogancia de un aristocrata que se ve obligado a hablar con la fregona, pero ella se merecia su hostilidad. Por mucho que el le pusiera los pelos de punta, habia llegado el momento de enfrentarse a las consecuencias. Ya no se podia evitar, asi que Bella dijo:
„ŸTe escribi una carta de disculpa.
„Ÿ .De veras?„Ÿ Su expresion no podia ser de mayor desinteres.
„ŸMe fue devuelta.
„ŸNo me digas
Pretendia mantenerla de pie en el vestibulo. No se merecia un trato mejor pero tampoco iba a arrastrarse, de modo que opto por un termino medio entre lo que le debia a el y lo que se debia a si misma.
„ŸDemasiado poco y demasiado tarde, soy consciente de ello. Pero .que demonios? El arrepentimiento es el arrepentimiento.
„ŸNo sabria decirte. No tengo mucho de lo que arrepentirme.
„ŸEntonces presta atencion a alguien que si lo ha tenido y sabe lo que es. A veces, senor Cullen, un simple álo siento â es lo mejor que uno puede hacer.
„ŸY a veces lo mejor no basta. .No es asi?„Ÿ No pensaba perdonarla, como era de esperar. No obstante, sus dis culpas no habian sonado demasiado sinceras y, puesto que el se merecia esta sinceridad, la integridad de Bella le exigia intentarlo de nue vo. No alli, sin embargo, no mientras estuviera de pie en el vestibulo como una criada.
„Ÿ .Te importaria si hecho un vistazo?„Ÿ No espero que le diera per miso sino que se adelanto y entro en el salon.
„ŸComo no„Ÿ Su voz rezumo sarcasmo.
Las paredes grises hacian juego con las listas de marmol del suelo, mientras los mullidos sillones de cuero y el sofa de diseno repetian el marron oscuro del vestibulo. Cuatro fotografias de bustos de mar mol en sepia estaban simetricamente dispuestas sobre la chimenea, que no era la misma que ella recordaba. La vieja repisa de roble, con sus marcas de fuego de las veces que Renee habia olvidado abrir el hu mero, habia sido sustituida por una repisa neoclasica maciza., con una cornisa voluminosa y un pedimento tallado reminiscentes de un templo helenico. En otra casa le habria encantado la atrevida yuxtaposicion de lo clasico y lo moderno, pero no en La Novia del Frances.
Se volvio y vio la silueta de el enmarcada en el umbral, la postura de perfecta arrogancia de un hombre acostumbrado a mandar. Solo tenia cuatro anos mas que ella, es decir, unos treinta y cinco. Cuando era su profesor, esos cuatro anos representaban una brecha insuperable pero ahora no significaban nada. Recordaba que las Sauces del Mar le encontraban muy romantico, pero Bella se negaba a enamorarse de alguien que con tanta terquedad se resistia a sus coquetas insinuaciones
Tenia que reiterar sus disculpas y, en esta ocasion, con el tono apropiado, pero el desprecio con que el la observaba, unido a la profanacion de su hogar, se interponia entre ella y su proposito.
„ŸPuede que te hiciera un favor. El salario de un profesor jamas podria comprar todo esto. Por cierto, enhorabuena por tu libro.
„Ÿ .Has leido Ultimo apeadero?„Ÿ El esceptico arqueo de una ceja elegante le dio rabia a Bella.
„ŸJolines, lo intente. Pero habia tantas palabras dificiles...
„ŸExacto. Nunca has querido preocupar tu mente con nada mas exigente que las revistas de moda. .Me equivoco?
„ŸOye, si nadie las leyera, habria un monton de mujeres yendo por ahi en ropa de poliester. Piensa en lo triste que seria eso.„Ÿ Abrio los ojos mesuradamente. „ŸVaya... Ahora me vas a detener por vulgar.
El tiempo no habia conseguido afinar su sentido del humor, penso el.
„ŸLas detenciones no surten efecto contigo. .Verdad, Isabella Swan? Tu madre nunca las permitia.
„ŸDesde luego, Renee tenia sus propias opiniones acerca de lo bueno o malo para mi.„Ÿ Ladeo la cabeza lo suficiente para que su melena se apartara de los diamantes falsos. „Ÿ .Sabias que no quiso dejarme competir por el titulo de Miss Misisipi? Dijo que ganaria con toda seguridad, y ella no iba a permitir que una hija suya se acercara siquiera a una ciudad tan ordinaria como Atlantic City. Tuvimos una gran pelea pero ya sabes como era Renee cuando tomaba una decision.
„ŸOh si, me acuerdo.
Claro que se acordaba, penso ella. Renee habia sido quien lograra su despido. Habia llegado el momento de dejar de torear e intentar de nuevo la largamente debida disculpa.
„ŸLo siento, De veras cLo que hice es imperdonable.„Ÿ Devolverle la mirada resulto mas dificil de lo que le hubiese gustado, pero esta vez no vacilo. „ŸLe dije a mama que yo habia mentido, pero el dano ya estaba hecho y tu ya te habias ido de la ciudad.
„ŸQue extrano. No recuerdo que Renee tratara de localizarme. Resulta raro que a una mujer inteligente no se le ocurriera telefonear para decirme que todo estaba solucionado, que yo no habia... .como lo dijo aquel dia?... "traicionado mi posicion de autoridad comprometiendo la virtud de su inocente hijita".„Ÿ Su forma lenta de pronunciar las ultimas palabras revelaba que sabia exactamente que hacian Jasper y ella en el asiento trasero del Auto Rojo.
„ŸNo, no llamo. Y yo no tuve el valor de confesarle la verdad a mi padre.
Charlie se habia enterado, a pesar de todo, cuando estuvo revisando los papeles de Renee pocos meses despues de su muerte y descubrio la confesion escrita de Bella.
„ŸDebes reconocer que papa te hizo justicia. Practicamente puso un anuncio en el periodico declarando que yo habia mentido.
„ŸHabia pasado casi un ano, .no es asi? Un poco tarde. Ya me habia visto obligado a volver a Inglaterra.
Bella quiso decir que habia conseguido regresar a Estados Unidos, en la solapa de su libro decia que ya era ciudadano estadounidense. Pero solo pareceria otro intento de justificarse. El se aparto de la puerta y se dirigio a un aparador que contenia un pequeno bar. Un bar en la sala de estar de Renee Swan...
„Ÿ .Te apetece una copa?„Ÿ No era la invitacion de un anfitrion educado sino la trampa edulcorada del gato que juega con el raton.
„ŸYa no bebo.
„Ÿ .Te has reformado?
„ŸDemonios, no. Simplemente ya no bebo.„Ÿ Estaba actuando, trataba de ganarse unas risas. Se estaba humillando.
El se sirvio unos dedos de lo que parecia una muy cara malta escocesa. Bella habia olvidado el tamano de sus manos. Solia decir a quien quisiera escucharla que era el afeminado mas grande de la ciudad, pero, incluso entonces, esas manos voluminosas la desmentian. Seguian sin parecer las manos de alguien que recitaba sonetos de memoria y, en ocasiones, se ataba el pelo con una cinta de terciopelo negro.
Una tarde en que su grupo salio con retraso del instituto, le vieron en el campo contiguo con una pelota de futbol. El futbol no tenia adeptos en Parrish, y nunca antes habian visto algo como aquello. Cullen pasaba la pelota de una rodilla a la otra, la hacia rebotar en el pie y los muslos; la mantuvo en el aire hasta que perdieron la cuenta. Luego empezo a fintar campo abajo, corriendo a toda velocidad con la pelota entre los pies. Despues de aquello, los chicos cambiaron de opinion acerca de el y no paso mucho tiempo antes de que le invitaran a jugar en la liga local de baloncesto.
„Ÿ .Tres maridos, Isabella?„Ÿ Edward rodeo la copa de cristal tallado con sus dedos de obrero. „ŸSuena un poco exagerado, incluso para ti.
„ŸUna cosa nunca cambiara en Parrish. El cotilleo sigue siendo el pasatiempo favorito de esta ciudad.„Ÿ Una caricia de aire fresco rozo Su barriga cuando metio las manos en los bolsillos de la cazadora de cuero y tiro hacia atras. Su camiseta corta rosa caramelo llevaba la palabra BESTIA estampada con letras brillantes sobre el pecho. Resultaba un poco chillona, pero estaba rebajada a cinco dolares con noventa y ella era capaz de prestar elegancia a casi cualquier prenda. „ŸTe agradeceria que retiraras esa cadena de mi camino de entrada.
„Ÿ .En serio?„Ÿ Se arrellano en uno de los sillones de cuero sin invitarla a hacer lo propio „ŸTu historial matrimonial es terrible.
„Ÿ .Te parece?
„ŸLas noticias vuelan„Ÿ respondio el con voz cansina „ŸCreo haber oido que a tu esposo numero uno le conociste en el colegio.
„ŸSam Uley, un idolo americano. Jugo con los Braves durante un tiempo„Ÿ Esbozo con la mano un hachazo formidable.
„ŸImpresionante.„Ÿ Tomo un sorbo de su bebida, la copa practicamente engullida por la palma de su mano, y la contemplo por encima del borde de cristal. „ŸTambien oi que te dejo por otra mujer, Que lastima.
„ŸSe llamaba Emily. A diferencia de mi, ella consiguio una licenciatura universitaria, aunque no fue su titulo lo que atrajo a Sam
.
„ŸTenia un don natural para las felaciones.„Ÿ La copa se detuvo a medio camino de los labios de Edward. „ŸSupongo que el intelecto no puede llevar a una chica demasiado lejos„Ÿ anadio.
Cullen no tenia intencion de permitir que se escabullera.
„ŸAl parecer te fuiste a Hollywood con el dinero de la pension.
„ŸMe gane hasta el ultimo dolar de aquel dinero.
„Ÿ No te llovieron las ofertas cinematograficas, sin embargo.
„ŸQue amable de tu parte mostrar tanto interes en mis asuntos.
„ŸSeguro que no debi de entender esto bien. .Tu segundo marido fue una especie de angel del infierno?
„ŸEso habria sido mas emocionante, pero me temo que Riley no era mas que un especialista que doblaba actores en escenas peligrosas. Tenia muchisimo talento, hasta el dia que se mato tratando de saltar con su moto desde el muelle de Santa Monica hasta la cubierta de un yate de lujo. La pelicula trataba de los males del trafico de drogas, asi que pre fiero pensar que murio por una buena causa, aunque yo misma fuma ba algun canuto que otro en aquella epoca.
„ŸY mas de uno en el instituto, segun recuerdo.
„ŸProtesto, senoria. Creia que solo eran cigarrillos que olian raro.„Ÿ Cullen no sonrio, y ella tampoco lo esperaba de aquel rostro de gra nito.
Habia dejado a Riley unos meses antes del fatal accidente. No habia mujer en la tierra que igualara su talento para casarse con perdedo res embusteros. Jacob habia sido una excepcion, aunque tenia se tenta anos el dia de su boda, y la edad aporta sabiduria.
„ŸDespues de aquello, la gente te perdio la pista por un tiempo„Ÿ dijo el.
„ŸTrabaje en una empresa de restauracion muy exclusiva.
Habia empezado como hostelera de un restaurante decente en Los Angeles, pero la despidieron por discutir con un cliente. Despues tra bajo como camarera en una cocteleria. Cuando perdio aquel empleo, sirvio lasana en un restaurante italiano barato, para acabar en una hamburgueseria todavia mas barata. Toco fondo el dia que se pillo leyendo los anuncios que pedian chicas para una agencia de acompanantes. Mas que nada, aquello la hizo comprender que habia llegado el momento de madurar y asumir las responsabilidades de su propia vida.
„ŸDespues echaste el anzuelo a Jacob Black.
„ŸY ni siquiera te hizo falta escuchar los cotilleos de Parrish para enterarte.„Ÿ La sonrisa de Bella oculto todo rastro de dolor.
„ŸLa prensa fue bastante informativa c Y entretenida. "Una camarera de veintiocho anos se convierte en la esposa de un asquerosamente ri co magnate petrolero de Texas, todo un trofeo para sus setenta anos".
„ŸUn magnate cuyas inversiones se habian ido a pique incluso antes que el enfermara.„Ÿ Jacob habia sido su amigo del alma, su amante y la persona que la ayudo a completar la tarea de madurar.
Edward la apunto con su copa. Era la viva imagen de un modelo de Gucci, aburrido pero muy varonil.
„ŸMis condolencias por tu perdida.
El nudo que tenia en la garganta le obstaculizaba ofrecer una res puesta ocurrente, pero lo consiguio:
„ŸTe lo agradezco, pero cuando te casas con alguien tan mayor, ya sabes lo que te espera.„Ÿ Le gusto ver el desprecio en los ojos Verde. El desprecio es mejor que la lastima, sin duda. Lo observo cruzarse de piernas, movimiento inquietante que combinaba la gracia felina con la fuerza masculina.
„ŸSoliamos llamarte el Duque a tus espaldas„Ÿ dijo. „Ÿ .Lo sabias?
„ŸPor supuesto.
„ŸTodos pensabamos que eras afeminado.
„Ÿ .De veras?, Lo era. Aun lo soy. Me enorgullezco de ello.
Bella se pregunto si estaria casado. Si no lo estaba, las solteras de Parrish debian de hacer cola delante de su puerta, con tartas de coco y carne a la cacerola. Se acerco a la chimenea e intento sonar segura.
„Ÿ Sin duda te lo has pasado bomba cerrandome el camino de entrada, pero ya te has divertido bastante.
„ŸResulta que aun me estoy divirtiendo.
No tenia aspecto de saber disfrutar de nada, excepto tal vez la conquista de la India. Contemplando su ropa de corte impecable, Bella se pregunto quien habria hecho el trabajo sucio de clavar los postes de cemento tan rapidamente
„Ÿ .No crees que seria embarazoso tener que llamar a la policia?
„ŸEn absoluto. Es mi propiedad.
„ŸY yo que te consideraba toda una autoridad en temas de Parrish. Mi padre cedio la cochera a mi tia en los anos cincuenta.
„ŸLa casa si. Pero no el camino de entrada. Eso aun forma parte de La Novia del Frances.„Ÿ Bella se enderezo bruscamente.
„ŸEso no es cierto.
„ŸMi abogado es muy bueno y se fija en detalles como los limites de una propiedad.„Ÿ Se levanto del sillon.„Ÿ Puedes leer el informe topografico tu misma. Te hare llegar una copia.
.Pudo su padre ser tan estupido? Claro que si. Charlie Swan era meticuloso cuando se trataba de asuntos relacionados con la fabrica de ventanas y notoriamente descuidado en todo lo referente a su hogar y su familia. .De cuantos cuidados era capaz un hombre que tenia su esposa y su amante en la misma ciudad?
„Ÿ .Que quieres, senor Cullen? Mis disculpas no, es evidente, de modo que mas vale que me lo diga.
„ŸVenganza, por supuesto. .Que pensabas que queria?
Sus palabras sedosas le causaron un escalofrio. Evito dirigir una mirada de anhelo a la copa de whisky que el acababa de depositar en la mesilla; no habia probado el alcohol en casi cinco anos, no iba a empezar de nuevo esa noche.
„ŸVaya, vaya, esto si que va a resultar muy divertido. .Donde es peras que aparque, exactamente?
„ŸMe trae sin cuidado. Tal vez te ayude alguna de tus viejas amigas.
Ese era el momento apropiado para un berrinche, pero ya no re cordaba como se conseguia. Asi pues, Bella se encamino a paso lento hacia el, imprimiendo un contoneo a sus caderas, aunque le pa recia que sus huesos tenian un siglo de edad.
„ŸVeras, no estas siendo razonable. Ya he perdido tres maridos y un juego de padres, de modo que, si quieres una autentica venganza, tendras que idear algo mejor que cerrarme un caminito de entrada.
„Ÿ .Ahora tratamos de inspirar lastima?
„ŸA tomar por culo, senor Cullen. Y a tomar por culo su lastima.
Esas fueron exactamente sus palabras, y Bella Swan hubiese queri do morderse la lengua. En cambio, se levanto el cuello de la cazadora y puso rumbo a la puerta.
Apenas habia dado tres pasos cuando percibio el aroma de una cos tosa colonia. El corazon le dio un vuelco cuando el la asio del brazo y la obligo a darse la vuelta.
„Ÿ .Que te pareceria esto, como venganza?
La expresion gelida y tenebrosa de su rostro la hizo recordar la derecha de Sam Uley en el instante antes de enviarla al reino del olvido, pero Edward Cullen resulto tener en mente una venganza muy
distinta. Antes que ella pudiera reaccionar, inclino su oscura cabeza y le dio un beso punitivo y brutal en la boca.
Besos c Cuantos habia habido en su vida. Los besitos sonoros de adoracion que le daba su madre en la mejilla. Los que le daba tia Esme con sus labios fruncidos y resecos. Los besos adolescentes y empapados de sexualidad que intercambiara con Jasper. Sam habia sido un hombre de primera plana y un besador fracasado. Luego vinieron los besos torpes y borrachos de Riley y los que ella le devolvia, impregnados de ginebra. Despues los besos de una serie de hombres que apenas recordaba, excepto que todos tenian el sabor de la desesperacion. La salvacion habia llegado bajo la forma de los besos de Jacob, amables, necesitados, temerosos y, al final, resignados.
El ultimo beso que habia recibido provenia de la hija de Jacob, Leah, quien le habia rodeado el cuello con los brazos y habia dejado reguero de lagrimas en la mejilla. áTe quiero mas que a nadie en el mundo, mi Bella. â
Tantos besos, y no podia recordar ni uno que se pareciera a este. Frio. Calculador. Pensado para humillar.
Cullen se tomo su tiempo administrando justicia. Le sostenia la barbilla sin hacerle dano aunque obligandola a abrir la boca lo suficiente para atacarla con la lengua. Ella no respondio ni se resistio. A el no le importo.
No la sorprendio cuando el llevo la mano a su pecho. Hasta lo habia estado esperando.
Siguio otra exploracion clinica, como si no hubiera una persona real debajo de la piel, solo carne y huesos, sin un alma. Cullen sostuvo su pecho en una de sus manazas y froto la curva con el pulgar. Al rozar el pezon, la recorrio una descarga de anhelo. No fue deseo..., estaba demasiado vacia para eso, y aquello no tenia que ver con el sexo sino con venganza. Lo que experimento fue un profundo anhelo de ternura, ironico en alguien como ella, que tan parca habia sido dispensandola.
Durante su matrimonio con el especialista cinematografico habia aprendido mucho sobre peleas callejeras, y le paso por la mente mor der a Edward o encajarle un rodillazo en la entrepierna. Pero eso seria injusto. El hombre tenia derecho a su venganza.
Finalmente, el se aparto y el aroma del whisky que habia bebido le acaricio la mejilla.
„ŸDijiste que te meti la lengua en la boca y te toque el pecho.„Ÿ Sus ojos de jade la laceraban. „Ÿ .No fue esa la mentira que contaste a tu madre, Isabella Swan? .No fue asi como me cortaste en trocitos y me mandaste al infierno?
„ŸFue exactamente asi„Ÿ respondio ella con voz queda.
El se paso la yema del pulgar por el labio inferior. Viniendo de otro hombre, habria sido un gesto de ternura pero, en este caso, era la huella de un conquistador. Le debia contricion pero lo unico que le quedaba era un poco de dignidad, y preferiria morir antes que dejar caer una so la lagrima. El bajo el brazo.
„ŸYa no es mentira„Ÿ dijo.
Ella rebusco en sus reservas de fuerza, casi agotadas aunque no del todo, y consiguio sacar la suficiente para acariciarle una mejilla.
„ŸEn todo este tiempo me odiaba por haber sido una embustera. Gracias, senor Cullen. Me has quitado un peso de encima.
Edward sintio la frescura de su mano contra la mejilla y supo que ella se estaba arrogando la ultima palabra. Eso lo dejo anonadado. La vic toria debia ser suya. Ambos lo sabian. Pero ella intentaba arrebatarsela.
Observo la boca que acababa de someter. No tenia el sabor que el hubiera esperado... Tampoco esperaba algo en concreto, puesto que no habia planeado su ataque. Aun asi, se habia preparado inconscien temente para enfrentarse a la mezquindad, a la astucia y al ego mons truoso que la caracterizaban. Espejito, .quien es la mas bella? !Yo! !Yo! !Yo! Pero habia descubierto algo diferente, un gesto valiente, resuelto e impertinente. Esto ultimo, al menos, resultaba familiar.
Ella bajo la mano y le senalo con el indice, una pistola apuntando directamente a su autoestima. En el instante antes de apretar el gati llo esbozo una sonrisa de sabiduria cortesana.
„ŸYa nos veremos, senor Cullen.„Ÿ !Pum! Y desaparecio.
El permanecio inmovil. El perfume de Isabella, un aroma a es pecias, sexo y obstinacion, quedo suspendido en el aire incluso despues de que ella cerrara la puerta. Ese horrible beso debia haber puesto pun to final. En cambio, lo habia empezado todo de nuevo.
A los dieciocho, era la criatura mas hermosa que se hubiera visto jamas en Parrish. Verla contonearse en la acera que conducia a las puer tas del instituto Parrish era observar el arte sexual en movimiento: aquellas piernas interminables, el balanceo de sus caderas, el bamboleo de sus pechos, el brillo de su largo cabello Castano.
Los chicos se empujaban para verla pasar, mientras la musica de sus transistores tocaba la banda sonora de su vida. Billy Ocean le suplica ba que saliera de sus suenos y entrara en su coche. Bon Jovi caia ren dido a primera vista. Los Cutting Crew estaban mas que dispuestos a morir entre sus brazos esa noche. Guns n' Roses, Poison, Whitesnake, todas las grandes bandas melenudas... las habia reducido de rodillas, y mendigaban las migajas de su amor.
Isabella Swan seguia siendo hermosa. Esos ojos asesinos de color Chocolate claro y esos rasgos perfectamente simetricos se irian con ella a la tumba y esa nube de cabello castano rojizo era para cubrir una almohada de seda en el desplegable central de Playboy. No obstante, su frescor de rocio habia desaparecido. Aparentaba mas de veinticinco anos y era mas dura Tambien mas delgada. Cullen habia visto los tendones marcados en la
larga curva de su cuello, y sus munecas parecian casi fragiles.
Sin embargo, su peligrosa sexualidad continuaba ahi. A los dieciocho era nueva e indiscriminada; ahora estaba bien afinada y mucho mas letal. Puede que la rosa hubiera perdido el primor, pero sus espinas tenian puntas envenenadas.
Recupero su copa y se arrellano de nuevo en el sillon, mas depri mido de lo que hubiera querido tras el encuentro. Recorrio con la mirada la lujosa casa que habia comprado con su dinero y recordo las mofas de su padre, un albanil irlandes, cuando Edward se vio obligado a volver a Inglaterra despues de que le despidieran de su puesto de profesor "Conque vuelves a casa en desgracia, .eh? Este es el resultado de tus ideas y de las fantasias de tu madre, muchacho. Ahora tendras que hacer un trabajo honrado, como el resto de nosotros. â
Eso solo bastaba para que Edward no perdonara nunca a Isabella Marie Swan
Alzo la copa, pero ni siquiera el sabor del whisky escoces anejo pudo borrar la determinacion desafiante que habia visto en los ojos de Isabella. A pesar de la ofensiva que el habia lanzado en forma de beso, ella seguia considerandose vencedora. Dejo la copa a un lado y empezo a pensar exactamente de que manera podria despojarla de esa conviccion.
espero les este gustando, espero sus comentarios :*
