Summary: La maternidad es lo que cualquier mujer puede desear, cualquier mujer menos Ginny Weasley.

Disclaimer: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J. K. Rowling, nada es mío a excepción de la historia y algunos personajes.

Aclaración: EWE. Aparición de serpientes, mucho sarcasmo y hormonas revueltas.

N/a al final del capítulo.


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Cómo sobrellevar un embarazo y no enloquecer en el intento

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2.

La solución de Molly

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Lanzó un suspiro mientras observaba nuevamente por el espejo el pequeño bulto que se estaba formando en su estomago. Pasó una mano y apretó los labios con fuerza al pensar en lo rápido que crecía.

La idea de tener hijos, sin dudas, la atemorizaba. Siendo sincera, si pensó tener hijos, en unos diez o a lo sumo veinte años y no a los veintitrés.

Tampoco podía hacerse la desentendida y eludir fácilmente las consecuencias de sus acciones pasadas. Ella no huía y si tenia que cargar a este bebe por nueve meses, lo haría.

Por eso, pasando suavemente la mano sobre su estomago por última vez, pensamientos de que estaba haciendo lo correcto, sacó una sonrisa a Ginny. Y con decisión abandonó su habitación para ir al comedor a desayunar.

En el camino, bajando las escaleras, se topó con Fred, quien le sonrió y le revolvió el cabello como lo hacia de niños.

—Te ves muy bien— comentó alegremente mientras hacía su camino a su habitación.

La sonrisa de Ginny se amplio y su madre, al verla llegar, no dudó en hacerle saber.

—Es bueno saber que andas feliz, hija. En los últimos días anduviste con una cara triste que no sabia que hacer al respecto. Ni te imaginas el alivio que tengo ahora. Aún así, sea lo que sea que te mantenga alegre, solo espero que se mantenga.

Ginny tarareó una respuesta mientras untaba mermelada de arándano sobre su pan. Últimamente deseaba pan con arándano. Tal vez es un antojo, pensó y por unos segundos dejó de untar cuando asumió que realmente era un antojo.

—Sabes, estaba pensando en que podrías hacer algo al respecto a tu futuro— comentó Molly mientras dejaba un plato de huevos revueltos en el frente de la pelirroja, ajena a la muesca de asco de su hija, y se dirigía a la cocina a preparar el desayuno para los demás Weasley.

— ¿A qué te refieres con mi futuro?— preguntó mientras dejaba a un lado el plato de huevos revueltos y atacaba otro pan con mermelada —Merlín, que esto está delicioso— murmuró con deleite.

—Ya sabes— se volteó para enfrentar a su hija —Tu futuro, el de tu bebé y lo que harás con el joven Zabini.

Oh. A eso se refería con su futuro. Ginny frunció el ceño y su apetito se esfumó tan veloz como una snitch con tan solo la mención de Zabini. Y asumiendo que se venia una larga charla con discusiones y quebraderos de cabeza, apuro el pan que tenia en la mano y se tragó todo de un sopetón.

—No hay nada que hacer con respecto a mi futuro, mamá— dijo con lo dientes apretados —hasta ahora las cosas van bien como están,por lo que no necesito incluir a Zabini. Y si pensabas incluirlo, temo decepcionarte.

— ¡P-pero hija...

—Pero nada, mamá. Gracias por el desayuno.

Agradeció mientras se levantaba de su lugar y con rapidez besaba la mejilla de su madre. Estaría loca si se quedaba a escuchar sus ideas. Por eso, huyó de la cocina en dirección a la puerta principal y agarró el bolso que estaba cerca de la misma para ir a entrenar.

Antes de que cerrara la puerta por completo, Ginny escuchó completaba lo que iba a decir en un grito.

... debes incluir a ese joven en tu futuro!

Y soltó una carcajada por lo absurdo que sonó eso.

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Embarazarte fue lo más irresponsable que hayas hecho, Weasley.

La voz de Gwendolyn Morgan, ex capitana y ahora entrenadora del equipo, resonó por todo el vestidor. Y por el silencio absoluto del lugar, Ginny supuso que ya todas estaban enteradas. Soltó un pequeño suspiro y terminó de guardar la ropa en su bolso antes de enfrentar a su entrenadora.

Tenía el ceño fruncido y los labios muy apretados. Y por la mirada que tenía, Ginny podía jurar que en cualquier momento podría perder la razón. Y ella no podía darle más que toda la razón.

— ¿Y sabes que estamos a un mes de un campeonato importante?— inquirió sin dejar de mirarla.

—Soy muy consciente de ello— respondió sin perder la calma, calma que no poseía en ese momento.

—¿Y por qué te embarazaste?— preguntó en un tono bajo.

—Inconsciencia— Y para su asombro, observó como las mejillas de la castaña se tornaban rojas como las manzanas y su parpado izquierdo palpitaba, como un tic.

Y nuevamente, para su sorpresa, vio como ella lanzaba un gran suspiro, como una técnica para buscar paz y evitar no matarla, por lo que con su voz dura ladró su orden.

— ¡Todas a entrenar, ya!— gruñó antes de desaparecer tras la puerta.

El lugar se mantuvo en silencio otra vez, antes de ser roto por la maliciosa voz de Macavoy.

—No me sorprende en absoluto que hayas terminado embarazada— empezó portando una pequeña sonrisa en el rostro—Es más, siempre creí que terminarías embarazada antes que todas nosotras— señalo con la cabeza a las demás que observaban el intercambio en silencio, mientras se paseaba frente a la pelirroja —teniendo en cuenta quien eres— termino en un susurro. Salio, antes de que Ginny pudiera decir algo y seguida por las otras, desapareciendo por la puerta.

—Maldita perra— siseó. Ahora que sabia que estaba embarazada, a Ginny no le sorprendía si es que esa aprovechaba la oportunidad para dejar de ser sustituta y tomar su lugar como cazadora. Heidi Macavoy siempre fue desagradable con ella, más desde que se enteró que salió con Michael Corner. Al parecer ella siempre estuvo enamorada de él. ¡Ni que él valiera la pena!

Cuando estaba apunto de salir para empezar a entrenar, la voz de la entrenadora la detuvo abruptamente.

—El presidente quiere verte— anunció sin mostrar ningún signo de bienestar.

Y realmente Ginny empezó a preocuparse.

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Granger.

Hermione apuró el paso. Dobló por una esquina y siguió caminando con rapidez.

Granger.

Volvió a doblar por otro pasillo, pasando entre hombres trajeados, memos voladores y unos cuantos duendes, con la esperanza de perder de vista a la voz molesta. Pero todos sus planes fueron irrumpidos cuando sintió que la tomaban del codo.

—Si pensabas huir de mi, debo decir que eres muy incrédula, Granger— anunció Draco Malfoy.

Hermione lista para lanzar miradas asesinas al rubio y unos cuantos insultos en la punta de la lengua, abrió los ojos con sorpresa al ver el rostro del rubio.

Tenia puntos negros. Puntos negros en las mejillas, sobre la nariz, barbilla, pómulos y en la frente, donde trataba de ocultar sin éxito con su flequillo. Pareciera como si hubiera tenido... ¿varicela?

— ¿Y a ti que diablos te paso?

Draco lanzó un bufido antes de soltar el codo de Granger.

—Al parecer a alguien, o algunos como creo yo, le pareció gracioso dejar una caja con polvo pica-pica de Perú en la puerta de Blaise. En un principio pica demasiado pero después ya no tanto— terminó de explicar con un simple encogimiento de hombros.

Y por un simple, pequeñísimo, segundo Hermione sintió lastima por ese ser humano que fue victima de una de las tantas bromas de los gemelos. Hasta que recordó que ese ser humano era sin dudas Draco Malfoy.

Se golpeo mentalmente a si misma por haber pensado en esas cosas y miró nuevamente al rubio.

— ¿Qué quieres?— preguntó cruzándose de brazos.

Malfoy, que se mantuvo absorte en quien sabe, sonrió.

Y a Hermione no le gustó.

—Quiero que me confirmes una cosa— anunció. Y por el leve elevamiento de cejas de Hermione, supo que ya tenia su atención —Quiero saber si el bebé que está esperando la comadrejita es de Blaise.

Y Hermione se molestó. Sin decir palabra alguna pasó del rubio y siguió su camino ¡No perdería ni un segundo en imbéciles como él!

—Por favor, Granger— empezó Draco, situándose a su lado. El ceño de Hermione se profundizó. Resopló antes de volverse a él.

—Ya sabes que si es de él. Además ¿Para qué quieres saber eso?

—Proteger los intereses de Blaise— contestó sin más.

—Pues que buen amigo ha sabido ser Zabini para que no te dijera lo que sucedió en el Aniversario— susurró. Draco enarcó una ceja.

—Creí que no fuiste al aniversario.

Y Hermione se sonrojó.

—Si. No fui— aceptó con voz ahogada —pero mi amiga al menos si me contó lo que pasó. O algo así— susurró lo último para si. Trató de salvarse de no estar en evidencia, pero por la sonrisa maliciosa que portaba Malfoy, supo él se ensañaría con ella.

—¿Y no fuiste porque no conseguiste pareja?— inquirió sin dejar de sonreír.

—Eso no tiene nada que ver con los intereses de tu amigo— respondió con rapidez, tratando de salvar su orgullo.

— ¿Acaso la gran Hermione Granger no pudo conseguir pareja?— siguió Draco.

Y cuando Hermione estaba apunto de mandarlo a la mierda, fue sorprendida por un abrazo apretado y unos quejidos lastimeros. Lanzó una mirada incrédula a Malfoy. Y éste simplemente se encogió de hombros.

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Ginny observó cómo el presidente miraba atentamente la mesa de su escritorio mientras escuchaba las quejas de su entrenadora, quejas sobre su irresponsabilidad, perdida de tiempo, cambiar tácticas y no empezar bien la temporada. Y cuando la entrenadora terminó con su discurso, con la mejillas sonrojadas y la respiración errática de hablar sin parar, éste la miró por unos cuantos segundos y una sonrisa perfecta apareció en su rostro.

—Un bebé seria una perfecta táctica de marketing— Anunció el presidente, Marcus Flint.

Desde que salió de Hogwarts, se dedicó única y exclusivamente al deporte. Y cuándo salió ileso de la guerra, compró al equipo de las Arpías de Holyhead, que no estuvo pasando un buen rato en la parte económica. Entonces Marcus, con la ayuda de su fortuna compró a uno de los mejores equipos de Quidditch de Gran Bretaña y jodió a Oliver Wood. Osea que mató a dos pájaros de un tiro.

Y no solamente elevó al equipo, sino que también en el aspecto personal, Marcus se volvió más popular, en especial desde que se arregló los dientes.

¿Cómo?

¿Señor?

Ambas mujeres miraron al azabache, preguntándose si es que finalmente perdió el juicio.

Marcus resopló y apoyó las manos unidas sobre su escritorio —Llámame Marcus— regañó suavemente a Ginny. Por cierto, a él le gustaba que todos en el equipo se trataran con familiaridad, porque como siempre él les recordaba, todos son familia —Es fácil— enarco una ceja a la entrenadora antes de dirigirse a ambas mujeres —Si incluimos un bebé al equipo podríamos dar la imagen de que estamos incentivando a las familias y no a la violencia como ciertos equipos. Que éste es un equipo donde la familia también puede ser una prioridad.

—Podría ser— murmuró Morgan, mientras que sopesaba la idea.

—Sería una idea fantástica— aseguró Marcus. Y enarcó una ceja al ver que el color despareció del rostro de la pelirroja — ¿Algún problema Ginevra?— inquirió. Ginny lanzó unas cuantas palabras incoherentes y negó con rapidez

—No señor.

Marcus— corrigió

Marcus— repitió entre dientes.

—Bien— satisfecho de que su idea fuera aceptada, prosiguió —Sobre tu embarazo. No creo que haya inconveniente en que juegues la primera temporada. No hasta que tu embarazo esté más avanzado. Igual habría que consultarlo con el señor Donnan...

Y Ginny siguió escuchando las ideas del presidente cuando en su mente solo quería gritar.

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— ¡Y-y entonces usaran a mi bebé como una mascota!— chilló la pelirroja.

Hermione la apretó en el abrazo y con una mano acarició la cabeza pelirroja. Malfoy había desaparecido cuando había sido abordada por Ginny y por lo que logro escuchar que murmuró, que él no era inmune a los llantos o algo así. Maldito cobarde, pensó molesta mientras que no paraba de pasar su mano entre los pelos de Ginny. La había llevado a su oficina para evitar las miradas curiosas y a las personas que emepzaron a juntarse para saber que dientres pasaba con la pelirroja y así, evitar los problemas a ambas.

—Y-y yo no quiero que mi bebé sea una mascota— declaró alzando el rostro. Hermione contuvo su mueca cuando vio el rostro enrojecido de su amiga y las lagrimas que mojaban su camisa. Hablaría con Flint para evitar que use el embarazo de su amiga para su beneficio propio.

—No hará eso— aseguró en voz baja.

— ¿En serio?— preguntó mirándola con ojos esperanzados.

—Me encargaré que no use a tu bebé como una mascota— prometió Hermione.

Ambas se dirigieron hacia el puesto de trabajo de Luna, donde un almuerzo casi tranquilo las estaba esperando.

Sólo Hermione esperaba que el tema del bebé mascota estuviera olvidado por un tiempo.

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Blaise que había planeado ir a visitar a Nott y pasar algo de tiempo con su amigo, observó con sorpresa a las personas que estaban bajo el umbral de su puerta y se movió a un lado para dejarlas pasar. Ambas pelirrojas entraron, la mayor agradeciendo y la menor lanzandole una mirada de odio. Las condujo hacia el salón y ordenó a un elfo domestico que trajera té y unos dulces.

Eso sucedió media hora atrás. Ahora los tres estaban en silencio.

—Bueno— empezó la señora Weasley —Sé que nuestra visita fue inesperada cariño, y lamento no haber avisado con antelación— se disculpó.

—No tiene nada que lamentar señora— se apresuro Blaise.

—Llamamé Molly— indicó la señora Weasley con una sonrisa y más tranquila. Ginny resopló. Era típico de su mamá de tratar con familiaridad a los desconocidos —Pero la ocasión lo ameritaba ya que tenemos una propuesta para ofrecerte.

— ¡¿Tenemos?!— saltó Ginny.

—Tenemos— aseguró Molly, ignorando a su hija —Se que la relación entre mi hija y tu es algo delicada. Y hay mucho que tratar; pero viendo que ahora hay un pequeña criatura que se esta formando, los dos deben arreglar sus diferencias. Por lo que, querido, quiero proponerte a que pases una estancia en la madriguera— terminó con una gran sonrisa en el rostro.

—¿Qué? ¡Yo no estoy de acuerdo! ¡Mamá no puedes tomar decisiones sin consultármelo primero!

Y Blaise se mantuvo en silencio. Observó el acalorado intercambio entre ambas pelirrojas y una idea apareció en su mente.

—Lo haré— anuncio sonriendo.

—¿Qué? Pero si—

— ¿Miedo, Weasley?— le preguntó a la pelirroja. La pelirroja abrió la boca y luego resopló.

—Por supuesto que no maldito infel—

—Oh, eso es fantástico querido— saltó Molly, cortando los insultos de su hija. Se levantó de su lugar e insto a Ginny a que la imitarla. Esta de mala gana, se levanto y se dirigió hacia la puerta. Molly desaprobando con la mirada la actitud de su hija, se dirigió a Blaise con una sonrisa —Prepara lo necesario. Mandaré a uno de mis muchachos para que te busquen el fin de semana— y sin más, la matriarca Weasley se despidió y salio por donde había desaparecido su hija.

Blaise lanzando un largo suspiro, rascó su brazo izquierdo y frunció el ceño al ver las pequeñas marcas de la broma. Tenia la sensación de que la persona, o personas en realidad que lo buscarían, eran los responsables de la maldita broma.

Y se le venia un largo fin de semana, no tenia duda alguna.

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¿Reviews? ¿Dudas o quejas?

N/a: Lamento mucho haber tardado tanto en subir el capítulo. No fue culpa de las musas ni nada por el estilo. Los parciales se acercan y prepararse consume todo mi tiempo. Por lo menos les compensé con un capítulo más largo por la paciencia de todas. ¿Saben que estoy feliz por los comentarios? Y más porque la historia está atrayendo a más gente.

Ahora, respondiendo a la pregunta de maryanita y a todas las que se hacen la misma pregunta: Si. No hay duda de ello. Habrá pero a pasos lentos. Ya habrás visto cómo es la relación actualmente de ambos, pero al final si habrá ;)

Los reviews los responderé lo más rápido que pueda ¡lo prometo!

¡Muy pronto estaré de vuelta!

Saludos, Joker-jo (o¬o)/