Disclaimer: Shingeki no Kyojin no me pertenece. Son propiedad de Hajime Isayama.

ADVERTENCIAS: SPOILER del manga de SNK (también del capítulo 63 del manga), vocabulario no moderado, muerte de personajes y poca lógica (?

Nota de la autora: Aquí está el final de esta especie de mini fic. Lamento si no me pongo de acuerdo conmigo misma pero en verdad soy nueva en esto de los fic's. Esta bastante largo, fueron casi once paginas y alrededor de cuatro mil palabras, pero valió la pena. En fin, nos leemos abajo. Que lo disfruten.

I

Reminiscencia

Sus manos temblorosas aun sujetaban esas hojas viejas y amarillas con una escritura casi impecable. La tinta estaba corrida pero aun era comprensible leer las palabras escritas en esas hojas desgastadas. La sangre aun estaba impregnada en sus manos y también en parte de las páginas, pero no le importaba en absoluto. Había dejado de lado su estúpida obsesión por la limpieza y el orden y se había concentrado en la nada. La gente se movía a su alrededor, pero él ignoraba cualquier presencia de cerca o lejos, no estaba. Era como entrar en un sueño con los ojos abiertos, donde nadie ni nada podía interrumpirte. No se sentía capaz de articular palabra alguna en ese instante, tenía imágenes atiborradas en su cabeza de un modo desordenado sin coherencia. Quería saber porque de todo esto.

A pesar del reciente luto, todos parecían estar celebrando, todos excepto él. Y claro, Mikasa y Armin tampoco estaban a la vista. Supuso que necesitaban desahogarse de su dolor, más ella que el muchacho. Notaba a Hanji acercarse a él, preocupada, pero él no podía oírla, no quería oírla. No quería oír a nadie, quería desaparecer de ese mundo.

Quería irse con él…

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Bajo con cuidado los escalones de madera podrida y chirriante. Su única luz era el candelabro que le fue otorgado para poder ver en la oscuridad. Podía oír con claridad los murmullos de los demás soldados que esperaban ansiosos por una respuesta. Las telarañas eran cubiertas en cada esquina y rincón de aquel pequeño y confuso cuarto. Toco el suelo con sus botas, dejando atrás las ruidosas escaleras. Noto un par de ratas que huían asustadas al notar movimiento y luz, él las ignoro completamente. Había barriles viejos y gastados. Pensando en buscar ese algo se puso a curiosear cada cosa, objeto, recipiente que se encontrara en su camino. Todo estaba vacío y abandonado. Por un momento su mente empezó a caer en la desesperación, creyendo que había sido timado y que realmente no había ninguna respuesta que buscar dentro de aquella indeseada habitación.

Pero no se detuvo. Camino con lentitud hasta dar con un viejo escritorio. En ese mismo estaba una pluma pegada a tinta vieja y seca, con una gruesa capa de polvo cubriéndole, a un lado un pedazo de cerca vieja que pudo pertenecer a una vela. Su pie choco contra un sonido metálico y giro su vista hacia abajo.

Un pequeño frasco color negro estaba sus pies y no dudo en agacharse a recogerlo. Noto otro poco de sangre seca dentro. Con algo de temor tomo el candelabro y alumbro en la última parte del sótano, justo en el fondo. Encontró varias jaulas rotas y oxidadas, algunas estaban destruidas pero otras estaban completamente selladas. Noto un gran contenido de cadáveres de animales, muertos seguramente hace años y justo a su lado, una mesa con objetos que no alcanzaba a comprender ni a identificar. Abrió los ojos con pánico y sorpresa cuando noto algo gigante en una de las esquinas. Estaba seguro de que esa cosa media al menos dos metros de alto y ancho. Era una cabeza con una forma humana, pero con el tamaño diez veces más grande.

Estaba por correr a las escaleras y llamar al Sargento Levi y a la Comandante Hanji, pero hubo algo más que atrajo su atención. Una especie de brillo que alumbro en una de las esquinas, junto al escritorio de su padre. Se acerco y apoyo una rodilla en el suelo para de que se trataba. Eran unos lentes, los mismos que usaba su padre, y al lado un libro de pasta de cuero café oscura gastado y viejo de las orillas. Lo tomo en sus manos, quitando el polvo de encima. Abrió este al azar, y una pequeña nube de polvo salió de inmediato haciéndole toser. Una hoja se deslizo de entre el libro y cayó al suelo. Él lo noto y no dudo recoger la hoja caída, la cual estaba doblada a la mitad.

La abrió y de inmediato la incomparable y única escritura de su padre se hizo presente. La carta citaba:

A quien corresponda:

Si alguien lee esto significa que estoy muerto o probablemente algunos de los muros han sido destruidos. He dedicado casi toda mi vida al estudio de los titanes y lo que causo su origen. Comencé reuniendo información de todos los muros y del as personas más viejas de estos mismos. He reunido su historia y he acomodado piezas a espaldas de la Corona, para que no pudieran silenciarme a mí o a mi familia. Cuando logre conseguir información adecuada, comencé a hacer sujetos de prueba para lo que era mi teoría del virus.

Un fuerte estallido provino de la parte de arriba. Eren dudo si en continuar en leer o subir para saber qué era lo que pasaba. Sintió de nuevo ese fuerte dolor de cabeza, mientras notaba como sus oídos se tapaban. Algo no andaba bien, lo presentía, pero no podía dar marcha atrás. Intentando ignorar el dolor y también los sonidos de afuera se concentro en su lectura.

Los seres humanos fueron capaces de crear otra raza aun más grande, con el fin de poder avanzar en la humanidad. Para eso se notaron varios sujetos de prueba que se ofrecieron para dicho trabajo, pero, estos mismos comenzaron a notar quien era el que tenía el mayor poder. Y comenzaron atacar a la humanidad, devolviéndose en su contra. Lograron crear más virus y comenzó a ser hereditario, de tal modo en que los titanes comenzaron a acabar con los humanos que no estaban infectados. Hubo titanes que no actuaron en contra nuestra, pero no los suficientes para defenderse.

Y fue como la humanidad se refugió en las tres murallas, creadas a base del endurecimiento de la piel de dichos titanes que ayudaron a la humanidad. Los demás titanes/humanos se apropiaron de la mayor parte del mundo, devorándolo todo a su paso e intentando entrar en los muros, no lo lograron. Sin embargo, la corona no permitiría que esto volviera a suceder, por lo cual eliminaron a los "mitad titán-humano" que se encontraran. Justo como yo.

Otra explosión, más gritos descontrolados y fuertes pisadas, que Eren ignoro rotundamente, estaba demasiado concentrado en su lectura y no podía despegar los ojos ni un segundo de aquellas páginas, sosteniéndolos temblorosamente y con la garganta atorada.

Obligaron a la gente a guardar silencio y ordenaron a no pasar dicha historia a las generaciones futuras, de otro modo, sería considerada traición a la corona y sería ejecutado como tal. Desde entonces ambas razas han sido enemigas y atacadas entre sí. Soy sincero cuando aun no descubro la razón por la cual estas devoran a los humanos cuando simplemente podían matarlos, también desconozco el hecho de que algunos poseen habilidades especiales. Probablemente sea porque su cuerpo tiene la necesidad de adaptarse al medio en que vivían, y aun no podemos saber lo que hay en el exterior.

Día 58. Año 844

He hecho pruebas a mi hijo mientras este dormía. Es verdad, el don de transformarse es hereditario, pero no muestra pruebas de poseer alguna habilidad en especial. Sin embargo, seguiré investigando. He logrado crear una especie de vacuna. La he usado y mis poderes no han podido salir cuando me he planteado usarlos, lo cual es bueno. Podría incluso no tenerlo, pero seguiré trabajando en ello. No le daré nada a mi hijo hasta estar seguro de que funciona y saber qué clase de titán es.

Día 190. Año 844

Lo he comprobado. Eren, mi hijo, tiene el poder de controlar a los demás titanes. Pero eso no es algo bueno. Es probable que él este llamando a los titanes indirectamente. Acabo de inyectarle una dosis menor a la mía mientras dormía. Estoy intentando curarlo, espero que funcione

Día 200. Año 844

Las pruebas no dan resultado, no funcionan. Duplique la dosis hace dos días y nada. No puedo curarlo. Esta mañana hablamos sobre los titanes y el número de bajas que tiene La Legión de Reconocimiento. Durante la conversación él se molesto porque la gente parece no hacer nada por conseguir su libertad. Más tarde fui a ver a las Tropas Estacionarias y ellas mencionaron que el numero de titanes había aumentando fuertemente alrededor de las 4 de la tarde. Justo en esos momentos yo estaba hablando con Eren. No puede ser una coincidencia.

Día 02. Año 845

No puedo hacerlo. Me he planteado la posibilidad de causarle alguna herida a Eren para corroborar si es cierto todo esto. Inclusive tengo la teoría de que si Eren muere, los titanes a su alrededor también lo harían. Es probable que no haya cura para los titanes con habilidades superiores. Pero los titanes normales e incluso los anormales bajos pueden ser curados. Si no tienen consciencia de sus asesinatos y orígenes, es probable que se unan a nosotros y tengamos una nueva arma contra los verdaderos titanes que quieren destruirnos.

Esta tarde iré a los muros interiores a hablar con otro joven que parece tener este mismo don. No sé cuando regresare. Si puedo curarlo, todavía tendremos una oportunidad.

Porque algo es seguro. No matare a mi hijo.

Se dejo caer de rodillas y bajo la cabeza con dolor reprimido. Escuchaba la carne de sus compañeros rasgarse, los gritos de ayuda, los pasos agigantados, el sonido metálico de las cuchillas cortando. Quiso molestarse, ponerse furioso contra su padre por usarlo como un conejillo de indias todos esos años a sus espaldas. Sin embargo no podía, porque en el fondo él sabía que era porque lo amaba, porque estaba buscando una cura para que pudiera vivir como un ser humano normal. Porque era como él.

Era como él.

Alguien que buscaba respuesta. Alguien que quería liberar a la humanidad de esas murallas.

Hizo cálculos en su mente. Fue justo el día en que peleo con su madre, justo el día en que su padre se fue a los muros interiores. El día en que el muro María cayó.

Cayó en una desesperación absoluta al pensar en todos los sacrificios que su padre había estado haciendo. Se noto así mismo como un maldito estorbo, una asquerosa infección que debía ser cuidada constantemente o seria lastimada o herida. Se vio como un obstáculo para la humanidad. Él no había hecho nada, su padre sí. Pero no quería eso más. Tenía que ser útil una vez en su vida. Sonrió con tristeza. Tomo los lentes de su padre y los guardo en el bolsillo de su camisa. Sostuvo con fuerza las hijas en su mano, así como el libro que había encontrado a su lado. Tomo un pedazo de carbón y escribió en la última hoja gastada en blanco, escribiendo: "Para la Comandante Hanji"

Estaba seguro de que ella sabría qué hacer con eso. Se levanto con tranquilidad y abandono aquel laboratorio que lo mantuvo con dudas durante todos esos años. Ya no había ninguna confusión. Sabía exactamente qué hacer. No se molesto en llevar la llave consigo, ya no servía de nada.

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Esperaban pacientemente a que Eren les diera entrada o simplemente a que este mismo saliera con lo que sería la pista más importante de la humanidad. Mikasa reposaba a un lado de su fiel amigo Armin, mientras ambos revivían en silencio los momentos vividos en ese lugar.

-¿Qué pasara si no hay ni una mierda dentro?-pregunto Levi dirigiéndose a Hanji.

-No seas pesimista, enano-le contesto ella-No puede no haber nada dentro. Estoy muy segura de que hay motivo muy grande por estar aquí-

-Tú alucinas demasiado

-No, solo soy realista. Y estoy más que segura de que el padre de Eren nunca haría esto, ¿De qué le serviría mentir?

Él otro no contesto. En cierto punto su compañera tenía razón, podrían llegar a hacer cosas en vano, pero de nada servía si el señor Grisha les mentía. Probablemente eran los nervios los que no le ayudaban a pensar con claridad, algo no andaba bien, de eso estaba seguro.

Un aura oscura parecía haberse posicionando justo a su alrededor, mientras el viento parecía cambiar de rumbo repentinamente. Levi observo a su alrededor, notando una extraña oscuridad que se formo a causa de las nubes negras que anunciaban la lluvia. Primera señal.

-Señor-

Levi miro a un costado suyo, notando como Irvin era llamado por uno de sus subordinados, no era para menos. Todos se giraron y comenzaron a murmurar en voz baja, con miradas sorprendidas y rostros asombrados.

-¿Qué diablos es eso?-pregunto uno de ellos.

En el bosque de Algeciras aprecio un extraño resplandor que se engrandecía conforme los segundos pasaban. Segunda señal. Irvin observo todo esto, en silencio con su mirada decidida y madura que llegaba a tener, mientras intentaba comprender lo que sucedía. Se dirigió a su soldado.

-Diles a las formaciones que regresen y se agrupen para proteger de cerca esta área-ordeno.

El otro asintió y dio rienda suelta a su caballo para galopar a las formaciones del noreste. Levi no presentía nada buena de esto, estaban pasando cosas muy extrañas. Y fue el único que lo noto. El resplandor se hizo más intenso, y en un charco de agua comenzaron a hacerse hondas ligeras. Guio su vista al hombre que recién había partido. Tercera señal. Abrió los ojos con sorpresa, pero ya era tarde. Miro a Irvin y supo que también lo había notado.

-¡Espera…!-

Fue una explosión que no le dejo terminar. El resplandor se intensifico de repente, como una especie de bomba, al mismo tiempo que una leve grieta en la tierra viaja del bosque Algeciras hasta el hombre que galopaba a la formación indicada. La tierra pareció alzarse, un mar de terror se vio en los soldados, cuando del interior de la tierra emergió un titán anormal, que salto con la boca abierta, devorando de un solo bocado al hombre y al caballo. Un silencio sepulcral lleno a todos, mirando con profundo horror a la escena que se desarrollaba frente a ellos. La paz no duro mucho, de inmediato la tierra fue abierta en distintos camino proviniendo del bosque de Algeciras y en algún punto, salieron más titanes.

-¿¡Qué demonios pasa aquí?!-gritaron algunos, comenzando a ser presas del pánico.

Algunas de las formaciones aisladas también contemplaron el espectáculo y no dudaron en volver al centro de la operación. Los titanes no tardaron en notar movimiento y empezaron a atacar. Gritos lejanos comenzaron a oírse, seguidos de fuertes temblores y agónicos pasos agigantados. Otros no quitaron los ojos de sus objetivos y se dirigieron a la formación central.

-¡Comandante!-grito una soldado buscando desesperadamente una respuesta.

-¿Qué está pasando, Irvin?-a pesar de que la actitud de Levi seguía inmutable, en sus ojos se percibía una luz de sorpresa.

-No lo sé-confeso, después se giro hacia los soldado-¡Luchen! ¡Ataquen a los titanes, no los dejen avanzar, impidan su paso a toda costa!-ordeno con firmeza-¡Tenemos la victoria en nuestra palma! ¡No permitan que se las arrebaten!-

-¡Sí!-gritaron al unisonó, permitiéndose hacer el saludo militar.

Los soldados se lanzaron sin dudarlos en los caballos, acercándose al reencuentro de los titanes, mientras los contrarios caminaban, corrían, se arrastraban para llegar hasta el encuentro de la batalla que decidiría el destino de la humanidad.

-Levi-le llamo Irvin al notarle caminar de igual modo-Trae a Eren, es hora de irnos, no podemos esperar más-

El otro no se quejo y de inmediato corrió hasta el sótano, donde Eren había estado todo este tiempo. Llevo consigo a Armin y a Sasha, quienes no dudaron en seguirle, mientras el resto del escuadrón se dirigía a la guerra. La última guerra.

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Caminaba con lentitud, recordando los momentos vividos con su padre. Al parecer siempre se fijo en su bienestar, a pesar de que su vida corría peligro. Dudaba que a su padre se le escapara que su poder titán se le fuera de las manos. Debía saberlo.

Había asesinado al que intento ser su salvador. Subió de nuevo a la puerta del sótano y la abrió de par en par, dejando ver el panorama que dejaba la guerra. Observo con terror el panorama tan pulcro y cruel que se formo en tan solo unos minutos que estuvo dentro de aquella habitación. Titanes.

Titanes matando, devorándolos uno por uno. Destrozando, rompiendo, aplastando. Gente muriendo, gritando, llorando, lamentándose. Un nudo se formo en su garganta, mientras sentía su corazón estrujado. Un dolor agónico lo envolvió, mientras se dejaba caer de rodillas en el suelo. A lo lejos diviso las siluetas del Sargento Levi, de Sasha y de su inseparable amigo Armin. Pero antes de que siquiera pudieran hacerle señas, un titán de cinco metros salto hasta ellos, llevándose consigo a Sasha, quien dio un grito agudo y derribo a Armin y a Levi de los caballos, probablemente heridos.

Dejo que lagrimas gruesas brotaran de sus orbes verdes. ¿Cuántas vidas habían sido tomadas por protegerlos? ¿Cuándo se acabaría esto? ¿Morirían igual o peor que sus padres? ¿Se quedaría solo y despreciado?

Saco una de sus cuchillas con cuidado. Dudo en realizar lo que tenía en mente, pero era la única forma de comprobarlo. Con la fuerza de voluntad que le quedaba, dejo caer su muñeca contra una piedra, alzo su cuchilla con la otra mano. El dolor, los gritos y el olor a guerra le dieron suficiente valor y agallas para poder atravesar la cuchilla contra su propia carne. Dio un grito fuertemente ronco, que se escucho como un eco entre todos los soldados.

Su muñeca cayó al suelo, dejado un horroroso rastro de sangre. El dolor y el ardor fueron ignorados cuando noto que las muñecas de los titanes caían de igual modo, solo porque sí. Liberando a algunos soldados, impidiendo las muertes de algunos. Sonrío con dolor. Dejo de nuevo que lagrimas dejaran un rastro por sus mejillas.

Levi lo vio y pudo ver las lágrimas, el dolor y la sonrisa lastimera en su rostro. Y por primera vez, mostro una expresión de preocupación, al verlo de un modo tan confuso, tan incoherente y triste a la vez.

Eren recorrió con su mirada alrededor del terreno. Pudo observar sin duda, la mirada gris de su hermana también posada en la suya. Vio a Connie tirado en el suelo con una herida superficial en el brazo. A Jean luchando contra otro titán, destrozando su cuello con rapidez. Al Comandante Irvin y a la Comandante Hanji ayudando a los demás. A su amigo Armin, desmayado, herido.

Y por ultimo lo vio a él.

Sonrió con tranquilidad, como si el desangro que estaba sufriendo fuera una rasguño superficial. Una cálida sonrisa.

Abrió sus labios. Dejando caer nuevas lagrimas.

¿Qué más podía perder?

Levanto la cuchilla con su mano sana

¿Por qué no cumplir su última voluntad?

Lo miro por última vez.

¿Por qué no decírselo por primera y última vez?

-Te amo…Levi…-

Se clavo la cuchilla en su corazón, dejando que sangre a montones se desbordara. Una negrura eterna le cubrió, dejándole inconsciente, haciéndole caer, retorciéndose en convulsiones, mientras sufría una mortal hemorragia. Abrió los ojos de golpe. Se dejo envolver en la tranquilizante y serena oscuridad. Se quedo dormido, dando su último suspiro de vida.

Levi se quedo pasmado, observando con una expresión de horror, como el chico se quitaba su propia vida. Ni siquiera les puso atención a los titanes que cayeron al mismo tiempo, como si fueran simple muñecas de trapo, dando nuevos temblores. Ni tampoco a los gritos de júbilo. Solo corrió, hasta ese cuerpo ensangrentado, olvidándose del mundo entero, de la misma victoria que estaba viviendo.

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Escuchaba los sollozos incontrolables de la hermana de Eren, mientras notaba también el dolor de Armin aferrarse a su amiga. Se llevaban a Eren en una de las carretas, como si fuera la piedra más preciosa y valiosa del mundo. Todos tenían miradas tristes, pero fue solo un momento en que se luto duro, pues todos de inmediato celebraron la salvación de la humanidad. El encierro había acabado, las murallas eran derrocadas, los titanes ahora no eran más que una raza probablemente extinta.

Pero para él no había razón de júbilo, no había motivo de celebración.

No entendía ese sentir. Por años, casi toda su vida deseo ese momento. Deseo que los titanes fueran derrotados, que la libertad de la humanidad llegara, que toda esa guerra eterna llegara a su fin. Ya tenía lo que quería y nunca se había sentido tan miserable en su vida. Quizás porque lo último que vio en Eren, fue que en sus labios se formaron las palabras "Te amo, Levi".

Hanji lo observo con tristeza, rindiéndose hacerlo entrar en razón y consciencia. Durante mucho tiempo ella supo y notaba su actitud de Levi en Eren. Su interés iba más allá que un compañerismo al menos, era un amor infalible, que ella también vio, él se negaba a aceptar. No podía hacer nada. Debía enfrentar su duelo solo por el momento.

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Se dirigía a su alcoba. Hoy era el día en que se haría una gran reunión en el muro María, donde pondrían una estatua en honor a Eren que ahora era llamado "El Salvado de la Humanidad". Estaban por comenzar. Habían logrado descansar y reconstruir un pequeño castillo donde se estaban hospedando. Levi apenas y había salido de su habitación en todo ese tiempo.

Ni siquiera había visto a Mikasa de ese modo. Ella al parece, había aceptado y superado la muerte de su hermano. Nunca podría borrarlo de su memoria, pero podría seguir viviendo por él, tal como alguna vez se lo prometió. No estaba segura de si Levi aceptaría ir, pero no perdía nada con intentarlo. Toco dos veces, más de inmediato entro, pensando que el otro no se dignaría a contestarle.

La imagen que vio fue muy diferente a la que se esperaba. Levi se estaba terminando de acomodar su corbata blanca frente al espejo, impecable, listo, como hacía tiempo no lo veía.

-¿No te enseñaron a tocar primero, loca?-pregunto de forma sarcástica.

Ella titubeo, pues era el mismo tono que usaba con ella cuando se insultaban mutuamente.

-Veo que te has preparado-contesto ella con duda.

-¿De qué te sirven esos putos lentes si no los usas?-contesto de nuevo-¿A qué viniste?-

Ella intento parecer firme en sus palabras, mientras volvía a tomar su voz seria y maternal.

-Vine a buscarte. Quería saber si iras al evento que organizaron para Eren-

-¿Y porque no debería de ir?-contesto de vuelta-El mocoso me necesita ahí. No podrá controlar los malditos nervios si no estoy presente-

Ella palideció. Debió haber escuchado mal, deseo haber escuchado mal. Estaba tan confundida que ni siquiera pudo evitar mostrar un rostro de confusión y sorpresa, mientras su compañero pasaba de largo de ella y se dirigía a la puerta.

-¿Qué…cosa…?

Levi abrió la puerta y miro a Hanji con seriedad.

-Por cierto, debes saberlo, cuatro ojos-la miro decidido-El mocoso y yo ahora estamos juntos-

De nuevo, una sensación de terror y tristeza la inundo, apenas y podía comprender lo que estaba pasando frente a ella.

-Hablare con Irvin más tarde sobre ello. Por el momento lo mantendremos oculto de los demás, pero cuando sea tiempo suficiente, Eren y yo haremos nuestra relación más publica-

-¿Q-Que estas…?

-Estoy con Eren ahora. Si no nos apoyas lo entenderé, pero mantente al margen. Solo espero que su estúpida hermana no se ponga celosa-murmuro él con una sonrisa-Voy a verlo, nos vemos-

Y se alejo, sin importarle nada, dejando a Hanji todavía más inquieta. Quiso gritarle, sacudirle, golpearle, decirle que dejara ese estúpido juego que solo le lastimaría, que debía dejarlo ir. Pero su propio shock no la dejo reaccionar a tiempo. Deseaba que nada de eso hubiera pasado. Más tarde hablaría con el de nuevo y trataría de hacerlo entrar en razón. No podía permitir que su amigo se matara lentamente de un modo tan cruel y agónico.

Lo dejo irse por el momento. La rutina del Sargento comenzaba, pensando en lo hermoso que se vería Eren hoy.

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Nota final: Bueno aquí acaba, este mini fic. Cuando estoy inspirada y tengo tiempo escribo muy rápido y lo subo de inmediato. A veces es lo contrario, soy una escritora muy inestable. Así me imagino todo esto. Sé que algunas cosas no tuvieron coherencia, pero creo que las explicaciones están de sobra, después de todo, dudo que Isayama nos revele toda la verdad de los titanes aun si se acabara la serie. Creo que es bueno dejar que vuele un poco la imaginación. Tampoco pude poner a un Grisha malo, siento que hizo lo que hizo por alguna razón y que en verdad quería a su familia. No tengo nada más que añadir, solo que, espero les haya gustado. Probablemente suba otro fic con alguna relación a lo mencionado aquí, lo seguiré pensando.

Nos leemos.

Atte. Ari