Primer Encuentro

Elizabeth se despertó esa mañana, sentía una pesadez enorme y nada de ganas de salir de la cama. Miro al reloj y decidió que ella y el aparato redondo no serian muy buenos amigos de ahora en adelante. 10:45 marcaba.

– Mmmm, la abuela debe marcar en cualquier momento – se dijo a sí misma para darse valor y salir de la cama. Cuando estuvo arreglada bajo a la cocina para colocarse cerca del teléfono. Aun faltaban 5 minutos para las 11, pero sin embargo este timbro.

– ¿Abuela? – dijo Liz con un tono de voz que, comparado con el que había tenido en los últimos días, podría decirse que era de alegría.

– ¿Hola mi cielo, como estas? – le dijo una voz muy joven por el otro lado del teléfono

– Pues… bien, podría decirse…y ¿tu? – hablo Liz.

– También mi niña, igual que tu – Le contesto la abuela.

– ¿Qué me vas a contar hoy abuela?– le pregunto un tanto emocionada

– Veras Lizzy, unos amigos han venido a visitarme a Italia y se quedaran un buen tiempo conmigo, ellos son los padrinos de tu padre, Alice y Jasper. Los voy a llevar a conocer los lugares turísticos más importantes. ¿Te gustaría que te enviara fotos? – le dijo su abuela de forma muy parlanchina

– Si abuela, pero me gustaría que esta vez seas tú la que salga en las fotos– le dijo con tono de reproche, ya que su abuela siempre le enviaba fotografías de los lugares que visitaba, pero por alguna razón ella nunca salía en ellas, solo eran imágenes de paisajes o edificios famosos.

– Hay Lizzy!, sabes que no soy nada fotogénica y no me gustan las fotos, es más puedo decir que le tengo terror a las cámaras.

– Mmmm, está bien – le dijo Elizabeth un poco desilusionada – Mañana comienzo la escuela aquí en Shelton… – hablo con desgano.

– Oh eso es maravilloso Lizzy, veras que harás muy buenos amigos, la gente de Shelton es muy amigable – le dijo

– La verdad no tengo intenciones de hacer amigos abuela, asi que no creo que eso sea un problema– le replico Liz.

– Vamos! No te creo… con suerte y ahora si te consigues un novio guapo, acuérdate que hay un hermoso marco esperando por esa foto– dijo la abuela mientras reía. Liz sintió que la sangre se le subía a las mejillas, como a menudo ocurría

– Abuela – dijo mientras rodaba los ojos – por el momento no quiero ni amigos, no novios, ni nada que se le parezca – Liz sabia que al marco que se refería era uno especial en donde salía ella con el abuelo de jóvenes cuando eran novios, sus padres jóvenes cuando eran novios y había un tercer cuadro vacio donde iria, como la abuela cada llamada le recordaba, una foto de Liz con su futuro novio.

– Emm Lizzy – le dijo su abuela sacándola de sus pensamientos – hay algo de lo que quiero hablar contigo – y por el tono de voz supo que se trataba de algo serio.

– Dime abuela – le contesto

– Bueno, yo quería pedirte...que por favor no comentes acerca de mí en la escuela cielo, ni de donde vivo ni nada por el estilo. Creo que sería mejor si fingieras que no estoy viva – lo dijo un tono de voz de pesar.

Liz no supo que responder ante esta petición de su abuela. Era algo muy fuerte, hacia poco había perdido a sus padres y ahora el ser humano vivo que mas amaba le pedía que la negara.

– ¿Pero… no entiendo abuela, por qué? – le contesto

– Yo sé que no entiendes linda pero… ¿recuerdas de los problemas legales que te comente la vez pasada?, bueno digamos que tiene algo que ver con eso. Hay… personas a las que no les caigo muy bien y seria todo más complicado si ellos supieran dónde estoy – le dijo– Lizzy –suspiro – como te había dicho la vez anterior, te prometo que cuando mi problema se arregle y termine con mi trabajo aquí, estaremos juntas y te daré todas las explicaciones que te mereces saber – Liz supo que su tono de voz era sincero.

– Si, lo entiendo abuela Izzy, y no te preocupes, tratare de ser lo más discreta posible – le contesto Liz con un tono de voz seguro – Por cierto! ¿Cómo vas con el cuento abuela? – le pregunto cambiando de tema – Ya he leído mi carta de cumpleaños demasiadas veces abuela, creo que me la sé de memoria – le dijo

– ¿Tanto te gusto?, bueno cielo con todo lo que paso… no he tenido mucho tiempo ni ánimos de escribir – le confesó su abuela

– Por favor abuela no tardes mucho, leer tus cartas es lo único que me pone feliz en estos momentos….

Después de una larga platica, Elizabeth subió a su cuarto. El resto del día lo paso acomodando sus cosas en su nuevo cuarto. Cuando miro el reloj este marcaba las 6 de la tarde. Y por primera vez se dio cuenta de ese sentimiento que había estado en ella después de haber colgado con su abuela. Tranquilidad, eso era lo que la abuela Izzy le daba.

El abuelo no se había aparecido desde que se fue temprano a la empresa y Elizabeth agradecía el estar sola, así no tendría que sonreír ni poner buena cara, sin embargo eso le hizo reflexionar sobre lo que le aguardaba el día siguiente. Nunca se había preguntando como seria el colegio en lugares tan pequeños como Shelton. Lo más seguro es que sean pocos estudiantes y eso, como pensaba Liz, le daría problemas al momento de tratar desapercibida, además que no le ayudaba el hecho de que todos los jóvenes de por aquí se habían criado juntos. Elizabeth seria la chica nueva de la gran ciudad, una curiosidad, un bicho raro… claro si antes de eso no olvidaban que era nieta del millonario Philip Kenneth, que su abuela Isabella Swan huyo del país por problemas legales que tuvo aquí en Shelton o que el trágico accidente de sus padres estuvo en primera plana hace un mes… Por donde lo vea el panorama era desolador, definitivamente Liz no tendría oportunidad de pasar desapercibida en lo absoluto.

A la mañana siguiente bajo a tomar el desayuno, creyendo que lo haría sola pues supuso que el abuelo había llegado muy tarde de trabajar. Sin embargo se sorprendió al verlo en la mesa, con su periódico en mano.

– Beth, querida! ¿Dormiste bien? – le pregunto

– Si abuelo, gracia…– pero no la dejo terminar

– Ven, ven rápido, desde que llegamos te he querido dar tu regalo de bienvenida, pero no había tenido la oportunidad, ahora si es el momento, nada mejor que tu primer día de clases – le iba diciendo muy emocionado mientras la llevaba afuera de la casa hacia la cochera.

– Sorpresa hija! – le dijo mientras le entregaba una llaves y le señalaba un brillante y pequeño Mini Cooper blanco con rayas negras. Liz no podía creerlo… ahora si era 100 seguro que no pasaría desapercibida.

– Abuelo… Yo… esto es muy ostentoso para mi y no debiste haberte molestado y … – le balbuceo Liz

– Ahhh tonterías Beth sabes que nada mas quiero que te sientas cómoda aquí – le dijo el abuelo con una sonrisa sincera – y apúrate a estrenarlo que se hace tarde.

Fue fácil para Elizabeth localizar el instituto, a pesar de que no había estado antes. Aparco frente al primer edificio en cuya entrada había un cartel que decía "Oficina Principal". Estaba lloviendo, como solía estar todo el tiempo en Shelton, por lo que de mala gana salió de su nuevo y 

esplendido carro y se recorrió el sendero. Al llegar a la puerta respiro hondo. Dentro una mujer pelirroja, que supuso era la secretaria alzo la vista.

— ¿Te puedo ayudar en algo?

—Soy Elizabeth Swan — le informo

— Ohh— dijo reconociéndola — Por supuesto —dijo.

La mujer rebuscó entre los documentos precariamente apilados hasta encontrar los que buscaba.

— Aquí tengo el horario de tus clases y un plano de la escuela.

Luego le entrego el comprobante de asistencia para que cada profesor lo firmara y se lo devolviera al final la clase. Le dedico una sonrisa y le dijo que esperaba que le gustara Shelton.

Los demás estudiantes comenzaban a llegar cuando Liz llego a su Mini Cooper, se unió a la cola de coches y condujo al que era el estacionamiento para los alumnos. Como se temía, comprobó que casi todos los vehículos eran antiguos, supuso que el suyo llamaría la atención por lo ostentoso, hasta que observo otro coche, el mejor de todos podría decirse, un flamante Volvo que destacaba de entre los demás. Elizabeth estaciono su Mini unos cuantos lugares más lejos y apago el motor. Respiro muy hondo. — Puedo hacerlo—pensó — nadie va a morderme. Suspiro y salió del coche.

Elizabeth mantuvo la cara escondida bajo el capucho y observo con alivio que su chaqueta negra no llamaba la atención. Entro a un aula que tenía un gran "3" pintando en la puerta. Observo que los alumnos se dirigían a sus lugares y sentía como lentamente las miradas caían sobre ella. Entrego el comprobante al profesor que se quedo embobado al ver su nombre. Liz se puso tan colorada como un tomate mientras la enviaba a un pupitre vacio al fondo de la clase.

Al final de la clase, varios chicos se le habían acercado y Elizabeth no sabía si debía saludarlos, hasta que uno finalmente le pregunto

— Tu eres Elizabeth Swan ¿Verdad? —

— Liz — le corrigió y todos en el salón volvieron para mirarla.

El chico le pregunto que donde tenía su siguiente clase y Liz le dijo que en el edificio seis. Muy interesado en ella ofreció acompañarla, pero, muy evasivamente, le dijo que necesitaba ir al baño primero, sonriéndole con timidez. Liz había logrado lo que mas temía… llamar la atención.

El resto de la mañana, para Elizabeth, transcurrió de forma similar. Dos profesores la obligaron a permanecer delante de toda la clase para presentarse ante sus compañeros. Balbuceo, se sonrojo y se enredo con sus botas al volver a su pupitre.

Para la hora del almuerzo había logrado conocer una chica que se sentó con ella las dos últimas clases, cosa que nunca pensó que hiciera en el primer día, porque eran los hombres los que se le había acercado toda la mañana. Era pequeña y no se acordaba de su nombre y le dio pena preguntárselo. Se sentaron en una larga mesa con varias de sus amigas a quienes les presento. Se le olvidaron los nombres casi enseguida. Del otro lado de la sala, el chico de la primera hora, la saludo con un efusivo movimiento de mano.

Y allí se encontraba Elizabeth, sentada en un comedor, tratando de entablar una conversación con siete desconocidas, cuando los vio por primera vez. Estaban sentados en un rincón de la cafetería, del otro lado donde ella se encontraba. Eran tres. No conversaban ni comían a pesar de que tenían una bandeja con comida delante de ellos, pero la más importante es que no la miraban de forma estúpida.

Lo que más atrajo su atención fue que no se parecían, en lo mas mínimo, a ningún otro estudiante. De los dos chicos uno era fuerte, tan musculoso que parecía un verdadero levantador de pesas y de pelo oscuro y rizado. El otro era casi de la misma estura y delgado, pero con un porte único, su pelo era de color castaño dorado y tenía un aspecto más juvenil que el otro. Elizabeth pensó que nunca había conocido a alguien tan guapo. La chica era alta y escultural. 

Tenía una figura preciosa, del tipo que se ve en la portada del número dedicado a trajes de baño de la revista Sports Illustrated, y con el que todas las chicas pierden buena parte de su autoestima sólo por estar cerca.

Eran blancos como la cal. Más pálidos que Elizabeth. Tenían los ojos muy oscuros y ojeras malvas, similares al morado de los hematomas. Era como si padecieran de insomnio o se estuvieran recuperando de una rotura de nariz, aunque sus narices, al igual que el resto de sus facciones, eran rectas, perfectas, simétricas. Liz no conseguía apartar la mirada y continuo observando su belleza inhumana y devastadora. Resultaba difícil decidir quién era más bello, tal vez la chica rubia o el joven de pelo castaño dorado.

El timbre para entrar a clase sonó y se dirigió al laboratorio de Química con una de sus amigas de la mesa, quien, al igual que ella, era muy tímida. Al entrar al salón se dio cuenta que todas las mesas estaban compartidas y ocupadas, salvo una. Elizabeth reconoció al joven del pelo castaño dorado sentado junto a la única silla vacante mientras se dirigía hacia su profesor para que le firmara el comprobante

— Bien, señorita Swan — le dijo el profesor — su compañero de laboratorio será el joven Cullen.

Y Elizabeth se quedo asombrada al escuchar su apellido. Cuando ella paso a su lado para sentarse, el chico extrañamente se puso rígido en su silla, volvió la vista y sus miradas se cruzaron. Intento sonreír, pero la expresión de su rostro era de lo más extraña, hostil y airada. Pasmada ella aparto la vista y se sonrojo, al momento en que se tropezaba con la punta de la mesa. Se dio cuenta que tenía los ojos negros, como el carbón. El chico se inclino en la dirección opuesta, alejándose de ella y aparto el rostro como si algo apestara. Liz podía jurar que el había dejado de respirar y su actitud la desconcertaba cada vez mas. La clase avanzo y de vez en cuando echaba un vistazo a travez de su pelo al extraño chico, quien tenía la misma posición, la mano izquierda, cerrada en un puño tan fuertemente, que parecía 

hacerse daño. Ella comenzaba a desesperarse por su actitud mezquina, cuando el timbre sonó. El chico siguió en la misma posición, con la mirada hacia el frente. Liz guardaba sus útiles, cuando él se levanto rápidamente de su asiento y salió.

Cuando salió del aula, se sorprendió al verlo, recostado contra la pared con toda su belleza, parecía estar esperando a alguien. Sin embargo la mirada hosca seguía en su semblante. Ella lo miro de reojo y avanzo por el pasillo. En ese momento y para su sorpresa, el chico la tomo de la mano de una forma más o menos brusca. Liz sintió un escalofrió al sentir este contacto y notar la frialdad de su piel. Sin poder evitarlo sus mejillas se pusieron coloradas y su mirada se encontró con la del chico.

Sus ojos eran hipnotizantes y Liz juro que nunca podría apartar la vista de ellos. Su corazón latía de tal forma, que parecía que quería salir de su pecho y por alguna extraña razón, no parecía notar la fuerza con la que el chico le agarraba la mano.

— Acompáñame — le ordeno este con una voz musical. La cabeza de Liz le daba vueltas y en su mente solo escuchaba un leve "Hazle caso" que cada vez se iba haciendo más fuerte, mientras que en algún otro rincón de su cerebro se cuestionaba ¿por qué?, pero la primera voz era la más fuerte y ella sin duda no iba a desobedecerlo. Liz no podía apartar la vista de sus ojos y cuando estaba a punto de dar un paso para acompañar, a donde sea que fuera, al bello ser que tenía delante de ella, una voz se dirigió hacia ellos. El apartó la mirada de ella y Liz salió del trance en el que había entrado.

— Robert! ¿Qué crees que estás haciendo? — Era el chico musculoso con el que estaba en la mesa del almuerzo. El se acerco y tomo de la muñeca al chico, cuyo nombre Liz acababa de descubrir.

— Emmet… yo no, errr… — y Rob parecía avergonzado.

— Edward me hablo por teléfono para advertirme, no puedo creerlo, vámonos a la casa ya! — le dijo al tiempo que lo arrastraba hacia el estacionamiento, aun sujetándolo muy fuerte del brazo.

Elizabeth miro la escena, demasiado confundida, pero en el mismo momento alguien a espaldas de ella le hablo,

— Disculpa a mi hermano, el es a veces es un poco raro, ¿no te hizo daño? — Liz volteo a verla. Era la chica hermosa de la mesa y la estaba mirando con cara de sorpresa….

— Bella!! No puede ser! ¿Eres tú?— le dijo la chica con el mismo tono de voz que su cara rebelaba

— Emm. Yo no… disculpa, creo que me confundes con alguien mas— le contesto tímidamente Liz, con las mejillas rojas de vergüenza.

— Ohh yo lo siento — le contesto la chica — tienes razón, es solo que te pareces mucho a una persona que conocí. Bueno una vez mas, te pido perdón por la actitud de mi hermano Rob — le dijo, poniendo un poco más serio y nada amigable y dándose la vuelta para seguir a su hermano y al chico musculoso.

Elizabeth se quedo parada en medio del pasillo y en ese momento se dio cuenta que tenia la muñeca roja y con marcas. De pronto le vino a la cabeza la conversación que había tenido con su abuela el día anterior.

Abuela Izzy ¿Hay alguien en particular con quien no deba hablar de ti? – le pregunto y la abuela tardo en contestar

Si. Los chicos Cullen.

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HOLA HOLA A TODOS!! ! POR FIN PUDE SUBIR ESTE CAPITULOOOOO

Y ES QUE ME ENCONTRABA EN UN CONFLICTO MUY GRANDE CON RESPECTO A LA HISTORIA!!

NO SABIA SI CONTINUARLA O SEGUIR CON ALGUN CAPITULO DONDE EXPLICARA

TODO EL ENREDO Y TAN TAN!! ME DECIDI POR LA HISTORIA...

POR QUE LA VERDAD ES QUE ME MORIA DE GANAS POR ESCRIBIR ESTEEE CAPI Y AHHH ESPERO QUE LES GUSTE

COMO SE DARAN CUENTA LA MITAD DEL CAPITULO ES BASADO EN EL CAPITULO DEL MISMO NOMBRE

DE STHEPANIE MEYER!! ( NO ES COPIA ES TRIBUTO) PORQUE QUERIA QUE SE PARECIERA LO MAS POSIBLE

Y SOLO CAMBIE LA FORMA DE LA NARRATIVA Y ALGUNAS COSAS. PROMETO QUE POCOS CAPITULOS VAN A SER ASI PORQUE

NO QUIERO QUE PIENSEEN QUE ME ANDO FUSILANDO EL LIBRO JEJEJE

QUEDARON CON CARA DE ¿¿O.o??

MMMM JUAJUAJUA!! PROX. CAPITULO AHORA SII ... LA VERDAD DE LA ABUELA IZZY

ESPERENLO!! UN BESITO

ZYthHaaa