CAPÍTULO 003

Richard miró las calles de la ciudad. Prefería centrarse en aquellas imágenes que girar su rostro y perder el sentido ante ella. Kate. Su inspectora. La mujer que en esos momentos se divertía con Bella explicándole todos y cada uno de los botones del coche, mientras la pequeña se emocionaba ante cada sonido nuevo.

- ¿Has visto papi? ¡Qué chulo! - aplaudió Bella.

- Sí, Bella, es como un coche de juguete pero de verdad. - sonrió Richard.

- A tú papi siempre le ha gustado mucho también. - le informó Kate cruzando la mirada con su escritor.

- Dice la abuela que es como un niño. - rio señalando a Richard.

- Tiene razón. - Kate.

- Oyeee... - se quejó Richard en broma - Todas contra mí no vale.

- ¡Es divertido! - Bella.

- Ya veo... - se volvió para intentar hacerle cosquillas y de pronto se giró hacia Kate.

- ¿Pasa algo? - Kate confusa.

- Vamos sin la sillita trasera para la niña. - Richard.

- Soy policía Castle.

- Pero es igualmente ilegal... - susurró.

- Entonces reza para que no nos multen. - le guiñó un ojo sonriendo.

- Muy graciosa inspectora... - se cruzó de brazos.

- ¡Qué divertidos sois! - Bella rompió a reír.


Apenas diez minutos después llegaron a casa de Richard. Kate consiguió encontrar un hueco de aparcamiento enfrente del portal. El destino jugó a su favor.

- Kate... ¿subes a que te enseñe mis juguetes?

- Bella, seguro que Kate tiene mil cosas que hacer... - Richard nervioso.

- No, no tengo nada que hacer. Me parece genial. - Kate sonrió y se bajó del coche a coger a Bella.


Richard, sorprendido, caminó tras ellas, pensando en su mala suerte. Sintió escasas fuerzas para esforzarse y luchar contra aquello que Kate estuviese tramando. Porque a pesar del paso del tiempo, seguía conociendo aquellas miradas. Y Kate iba a luchar hasta que él cediese y la escuchase. Y su barrera, estaba cayendo por momentos.

- ¡Mira! ¡Ven! - Bella agarró la mano de Kate y la llevó hasta el despacho de Richard. Allí, en un lateral de la habitación, había un apartado especial, un pequeño parque de juegos, cargado hasta los topes - ¿A qué es guay?

- ¡Sí! ¡Es increíble! - sonrió al ser partícipe de la alegría de la pequeña.

- No sabía muy bien donde colocar las cosas y, al final, decidimos compartir despacho, ¿verdad Bella? - Richard se apoyó en el marco de la puerta, tocándose la cabeza, algo tímido.

- ¡Sí! ¡Así estamos juntos siempre! - Bella entró dentro del parque de juegos - ¿Jugamos? - preguntó a Kate.

- ¡Claro! Estoy deseando jugar con todas estas cosas...

- Papi me dice que tengo que compartir, te dejo todo lo que quieras. - se sentó en el suelo buscando a sus muñecos preferidos. Kate se giró, buscando a Richard. Éste, le sonrió. Se encogió de hombros y se sentó en el sofá, cerca de ellas, dispuesto a ver como Kate y la pequeña, disfrutaban de esos minutos.


La hora de la cena llegó tan rápido que Kate se sintió algo decepcionada cuando Richard les comunicó que Bella tenía que darse su baño diario, cenar y dormir para poder madrugar al día siguiente.

- ¿Te quedas al baño? - preguntó Bella - ¡Te invitamos a cenar!

- Bella...

- ¿Qué papi?

- No voy a poder, cariño, he quedado con mi padre para cenar, pero te prometo que muy pronto nos volveremos a ver.

- ¿Mañana?

Kate miró a Richard. El escritor bajó la cabeza. - ¿Tú quieres que nos veamos? – se dirigió a la niña.

- ¡Sí!

- ¿Te parece bien que quedemos para ir al parque?

- ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!

- ¿Te gusta jugar al escondite?

- ¡Mucho!

- Entonces, mañana podemos jugar. Tengo el fin de semana libre.

- ¡Genial! ¿Verdad papi?

- Sí, es perfecto. - colocó una media sonrisa para que Bella no notase nada raro en su actitud.

- Entonces, si os parece bien podríamos quedar sobre las diez e ir a desayunar a un sitio que conozco. Te va a gustar. - acarició la cabecita de Bella.

- ¡Guay! - la abrazo, aferrando sus bracitos alrededor del cuello.

- Nos vemos mañana. - Kate besó su frente y se separó de la niña para abandonar la casa.


- Kate... - Richard la acompañó hasta la puerta.

- Castle, tenemos que hablar. - se volvió con seguridad - Y voy a estar intentándolo, hasta que des tu brazo a torcer y me escuches.

- Esto no es justo. Estás utilizando a Bella para ese fin.

- No, no te equivoques. Bella me cae bien. Y me parece increíble la relación que habéis establecido entre ambos. Es maravillosa.

- Gracias... - asintió.

- Mañana me paso a buscaros.

- Beckett...

- Estaré a las diez en punto. - abrió la puerta y se fue antes de que Richard tuviese tiempo a responder. El escritor cerró la puerta y apoyó su espalda en ella. Su móvil vibró: 'Papá, no podré ir este fin de semana. El próximo nos vemos'. Suspiró. Su excusa, para cancelar la cita con Kate, le acababa de fallar. Round para Kate.


- ¡Papi! - Bella llegó corriendo hasta él.

- Dime, cariño.

- ¡Me gusta!

- ¿El qué?

- ¡Kate! - abrió los ojos como si la anterior pregunta no tuviese sentido.

- A mí también... - exhaló.

- Lo sé. - rio Bella.

- ¿Ah, sí?

- Se te nota mucho, papi. - le agarró de su mano.

- Así que soy un libro tan abierto que hasta una niña de cinco años puede leer mis pensamientos...

- No te preocupes papi... A ella también le gustas.

- Ojalá... - dijo bajito.