Regreso

Kaoru salió del cine con el pequeño, tomados de la mano como madre e hijo. Se sintió ligeramente señalada, aunque ya debía de haberse acostumbrado tras años de pasar por lo mismo. Era madre joven y a parte soltera, así que las malas lenguas no se hacían esperar a donde sea que fuera. Lo que más le preocupaba era su hijo, quien no merecía pasar por necesidades y menos por prejuicios.

- Me gustó la película - comentó el infante -. Gracias por llevarme a cenar pizza.

- En lo único que puedo hacer, hoy mi pequeño hombrecito cumple cuatro años.

Kojiro observó pasar a un papá con su hijo sobre los hombros y bajó la mirada, ante eso Kaoru se mordió el labio preocupada. Sabía de la falta que le hacía un padre en la vida de su hijo, desde su última relación no había tomado la decisión de rehacer su vida. Se la entregaría en cuerpo y alma a su hijo, pero no quería que creciera perdido ante la ausencia de un padre. Se agachó a la altura del pequeño y lo tomó de las mejillas para obligarlo a mirarla. Lo besó en la pequeña nariz y le sonrió confiada.

- ¿Qué sucede?

- ¿Por qué papá no está con nosotros? Ni siquiera me felicitó hoy, pensé que te llamaría para que pudiéramos hablar.

- Kojiro, mi amor - sintió angustia, el nudo que se formó en su garganta hizo que la voz casi se le quebrara -. ¿Quieres a tú papá?

El niño la observó por varios segundos con la duda de responder erróneamente y lastimar a su mamá. Tragó saliva y sonrió mientras negaba.

- Tú eres mi papá pero pensé que al menos dejaría el trabajo para venir a visitarme hoy, no importa, luego le reclamaré.

- Sabes que él me envió dinero para que pudiera comprarte lo que me pidieras el día de hoy, así que no se olvidó de ti.

- De acuerdo, entonces quiero un helado de limón.

- Está bien - sonrió satisfecha del rápido cambio de humor de su hijo -. Luego iremos a un lugar, quiero que conozcas a un viejo amigo de mamá.


Miyako recostó a Makoto sobre su cama. Esa noche dormiría con él para olvidar el mal reencuentro con Boomer. Salió de la habitación para preparase una taza de café que tanta falta le hacía esos últimos días, se sentía estresada por su nuevo trabajo pero perduraría por ella y su hijo, habían cambiado de ciudad y todo era nuevo para ambos. Hacía mucho que no llevaba ese tipo de vida. Se cambió en su cuarto dejando el vestido elegante por un pijama azul pastel, sencillo y un poco aniñado para ella que ya era madre pero no le importó, se había acostumbrado a dormir con un short y una blusa de tirantes de algodón.

Escuchó la cafetera apagarse automáticamente y se sirvió en una taza. La tomó con ambas manos y caminó al sofá de la pequeña sala pero cuando ingresó a la habitación dejó caer la taza llena, que de inmediato se derramó sobre la alfombra. No pudo hacer más que cubrirse la boca con ambas manos para evitar soltar una exclamación. Frente a ella estaba Boomer, revisando su departamento como si fuera un invitado, descaradamente.

- ¿Qué crees que haces acá? - susurró al mismo tiempo que abría la habitación del pequeño para asegurarse de que seguía dormido -. No eres bienvenido a mi casa, lárgate.

- Cualquiera mataría porque estuviera en su casa - respondió coqueto y con doble sentido.

- Lastima porque yo no soy ninguna cualquiera, estoy casada y este es mi hogar, tienes que respetarlo.

- ¿Quieres decir que si no estuvieras casada si matarías por tenerme aquí?

Se sonrojó. No había pensado sus palabras y ahora él las usaba en su contra.

- No, conmigo no funciona tu juego de palabras.

- ¿Cuál juego? - siguió juguetón.

Miyako enfureció hasta el punto de tener rojo todo el rostro. Tomó el brazo del chico, abrió la puerta y con toda la fuerza que pudo ejercer intentó sacarlo de su casa pero él era mucho más fuerte. Sin embargo, Boomer la jaló del brazo, cerró la puerta y la acorraló. Sentir su cuerpo chocar contra el suyo de nuevo, lo excitó como en el pasado. Pasó la nariz por la clavícula de la chica y siguió olfateándola hasta el cuello.

- ¿Mami?

Makoto se había despertado cuando escuchó el sonido de la espalda de la mujer chocar contra la puerta. Se separó del varón instantáneamente y cargó a su hijo mientras se tallaba los ojos adormecido.

- Vete - ordenó -. Makoto tiene sueño...

- Eres Boomer Utonium, el famoso superhéroe - exclamó el niño sorprendido -. Te admiro mucho pero...¿cómo es que conoces a mamá?

Él sonrió atento a la respuesta de la rubia.

- Si, Miyako - el sarcasmo del chico la irritó -. ¿Cómo me conoces?

- Fue un viejo compañero de trabajo, de hecho, a él quería que vieras mañana.

- ¿Por qué?

La sorpresa del superhéroe fue evidente en su rostro.

- Porque él es tu tío - ambos chicos abrieron la boca, uno sorprendido y el otro confundido -, pero veo que mis planes no salieron como pensé.

- Bueno, me tengo que ir - interrumpió fingiendo bostezar -, tengo mucho sueño y hoy fue un día agotador.

Miyako sonrió satisfecha pero si él quería guerra, guerra tendría y se cobraría lo que había hecho.

- No te preocupes, llegaré al laboratorio en una hora.

- ¿Qué?

- Lo que escuchaste, Boomer.

- ¿Por qué irás al laboratorio? Ahí no tienes nada que hacer...

- Te equivocas - soltó, con la voz más dura que jamás le había escuchado -. Ustedes son los únicos que no tienen nada que hacer en el laboratorio, y ahora te pido que te retires.


Despertó drásticamente del trance, admirando fríamente la escena frente a él. Se sintió ligeramente indignado por la indiferencia de la chica y molesto por el título de "mamá". Tosió fingidamente, llamando la atención de los tres pelinaranjas pero principalmente logró captar la completa atención de la joven quien al verlo ahogó un grito de sorpresa. Sonrió ante el gesto de la mujer, muchas veces había soñado con poder encontrársela y humillarla como ella lo había hecho con él. La odiaba hasta los huesos, merecía lo peor del mundo y supuso que a partir de ahora, podría cobrar todos los sueños pisoteados cruelmente por la indiferencia de la mujer.

- Disculpe si mis hijos han ocasionado algún problema - pero parecía más la sorpresa de que lo había ignorado -. No volverá a suceder.

Se dio la media vuelta con los pequeños tomados de la mano a ambos lados y la observó alejarse lentamente del lugar, sonriendo alegremente a los gemelos. Se enojó ante el descaro de la chica pero descubriría dónde había estado los últimos años. Se dejó caer de nuevo en el pasto contemplando las bellas estrellas de la noche. Pensó en lo que acababa de suceder y no encontró una explicación lógica. De quién sería los hijos. Tal vez del imbécil de Randy, tan sólo pensar en él le hirvió la sangre.

- Así que te quedaste aquí - escuchó su voz de nuevo, se incorporó confundido y abrió la boca ligeramente -. Te iba a buscar para hablar pero te he encontrado demasiado pronto para mi gusto.

Se levantó enojado y la enfrentó, verla desde abajo lo hacía sentir inferior.

- ¿Y para que querrías hablar?

Momoko sonrió soberbia, recordando cada momento a lado del hombre que tenía enfrente y eso fue suficiente para acrecentar su odio por él.

- Si quieres saber, ve al laboratorio en una hora.

- ¿Para qué? ¿Qué planeas?

- Nada, sólo vine a recuperar lo que un día fue mío.

Se dio la media vuelta y la perdió de vista, de nuevo. Apretó la mandíbula enojado, no tenía un buen presentimiento. La conocía lo bastante bien como para afirmar que planeaba algo y tendría grandes cambios en su vida debido a ella. Si Momoko regresaba al laboratorio, todo cambiaría de nuevo.


Los tres llegaron al laboratorio al mismo tiempo, cada uno absorto en sus pensamientos. Brick rojo del rostro, Butch más serio de lo usual y Boomer con la mirada confundida. Entraron al edificio y fueron recibidos por su padre, quien les sonrió amablemente.

- ¿Cómo les fue?

- ¿Quién viene hoy? - preguntó el líder, furioso.

El hombre silenció de inmediato y desvió la mirada por cortos segundos. No pensó que reaccionarían tan mal ante la noticia.

- Sienténse...

- Al carajo con su "siéntense", ¿por qué Momoko me ha dicho que vendrá?

- Porque a partir de hoy, la ciudad de Tokio tendrá de regreso a sus verdaderas heroínas - respondió una voz en la entrada del lugar, la nombrada -. Así que a partir de ahora, habrán cambios.

- Buenas noches - habló otra voz en la entrada, Miyako -. Con permiso.

Boomer caminó directamente hacia ella con el puño preparado para comenzar cualquier batalla y justo cuando estaba por usarlo, Kaoru se interpuso entre él y la rubia. La chica sonrió burlona y ladeó la cabeza retando al chico a siquiera pensarlo, Boomer no tuvo más opción que retroceder intimidado.

- ¿Qué diablos hacen aquí? - gritó Brick encolerizado -. No son bienvenidas.

- No, Brick - Momoko sonrió como un gato esperando por su presa -. Hoy somos invitadas especiales de tu padre.

- ¿Eso es cierto, profesor? - Butch habló por primera vez -. ¿Podría explicarnos?

- Les pedí que regresaran porque creo que ya es hora de...

- Ya es hora de recuperar lo nuestro - interrumpió la pelinaranja, orgullosa, peligrosa -. Así que más vale que se preparen porque a partir de hoy...

- Las PPGZ están de regreso.

- Y más fuertes que nunca - terminó Kaoru -. No saben lo que les espera.

- Tokio ya tiene verdaderos superhéroes que los protejan - contraatacó Boomer -, así que olvídense de su infantil plan.

- Tokio las olvidó - secundó Butch, sereno -. Ya nadie sabe quienes son, son simples extrañas.

- Eso lo veremos - Miyako caminó hacia el profesor y se sentó a su lado -, así como ustedes destruyeron nuestra reputación, nos encargaremos de hacer lo mismo con ustedes.

- ¿Usted está de acuerdo con esto? - reclamó el líder -. Cuando el Alcalde se entere...

- Ya lo está - interrumpió la rubia, arrogante -, ¿quién crees que nos contactó?

La estancia quedó en completo silencio y Boomer tuvo que fingir que no se había sorprendido. La chica había tenido un cambio drástico de personalidad, ya no era la misma chica inocente y pasiva de hace cinco años atrás, el cambio era notable a la lejanía.

- ¿Qué planeas, Momoko?

La nombrada jugueteó con su cabello en un acto reflejo de coqueteo y volteó a ver a Kaoru, divertida. Entendió la orden y salió de la habitación, Butch dio un paso para salir corriendo tras ella pero...

- No te atrevas - amenazó Miyako junto con una falsa sonrisa, burlona -, sé que te urge arrodillarte para pedirle perdón pero no tardará.

El chico se sonrojó ante el descaro de la mujer. Y tal como lo dijo, Kaoru entró acompañada de cuatro niños. Cada uno corrió con su respectiva madre y se escondieron, tímidos, detrás de ellas.

- Makoto - le sonrió confiada -, él es como tu abuelo - con un gesto de cabeza señaló al hombre de bata y curioso se acercó -. Es tu abuelo, Utonium.

El científico tampoco sabía de la existencia de los niños así que fue una sorpresa total ser presentado como su abuelo, siempre había soñado con nietos y sus antiguas heroínas se lo ofrecían en gratitud a tantos años de trabajar juntos por el bien de la ciudad.

- Kojiro, él es tu abuelo Utonium, ve a saludarlo.

El pálido niño lo observó desde lejos expectante, no conocía a más familia a parte de sus padres y ahora conocía a un abuelo, emocionado y un tanto nervioso corrió hacia el hombre. Y al igual que él, los gemelos le siguieron. El profesor se sintió agradecido por el maravilloso papel de abuelo, los abrazó y admiró, cada uno parecido a los Rowdys.

- Descaradas - soltó Butch -. No entiendo, si yo no soy el padre, por qué se parece tanto a mí.

- ¿No es obvio? - se burló la líder de las chicas -. Ya entiendo porque eres el rudo, tú cerebro ya no da para más.

- ¿Recuerdan de quiénes nacieron ustedes? - secundó Miyako, sonriente -. De nosotras...

- Lo más lógico es que ellos igual - Kaoru se acercó a la pelinaranja y se cruzó de brazos -. ¿Dónde está Ken? Necesito hablar con él.

- Tuvo que viajar al extranjero, un viaje escolar - informó el mayor.

- Masato, devuelve eso, es del abuelo - regañó Masaru, intentó quitarle el lapicero de las manos pero sólo logró caer de espaldas -. ¡Masato!

Kojito y Makoto, se limitaron a observar a los gemelos confundidos.

- ¿Cómo puedes estar en dos lugares al mismo tiempo? - preguntó el rubio ingenuamente.

- Porque soy sorprendente - contestó Masaru burlón y orgulloso.

- No le creas, son gemelos - explicó Kojiro.

- Aguafiestas - se decepcionó el mayor de los gemelos -. Quería engañarlo...

- ¿Qué son gemelos?

- Son cuando... - Kojiro silenció confundido, abrió los ojos asustado y se desesperó por no lograr responder la cuestión de su nuevo amigo -, cuando...cuando dos niños son idénticos.

- Ah - exclamó el rubio sorprendido de la sabiduría del niño de ojos verdes -. Entonces son dos pero se parecen, ¿su mami no los confunde?

Utonium sonrió enternecido de la escena, esos niños en definitiva serían mejores amigos igual que sus madres. Por otra parte, los chicos los observaron curiosos de ver miniaturas jugar en el laboratorio.

- Esto no es guardería, ¿qué hacen aquí? - reclamó el pelinaranja molesto -. Ni siquiera ustedes deberían estar aquí.

- Queríamos que el profesor los viera - Momoko vio su reloj de muñeca y bostezó cansada -. Me tengo que ir, Masaru, Masato, despídanse del abuelo y de sus primos, ya es hora de dormir.

- ¿Primos? - repitieron a coro.

- Si, primos - secundaron las otras dos.

Makoto corrió hacia Boomer y jaló de sus pantalones para llamar su atención. El rubio lo observó curioso.

- ¿Me firmarías un póster tuyo?

El chico asintió lentamente. Ese niño bien podría ser su hijo.

- Bueno, me retiro - anunció la rubia incómoda -. Makoto, tenemos que irnos.

Ambas mujeres se retiraron junto a sus hijos y sólo Kaoru se quedó con los brazos cruzados en un guerra de miradas contra Butch, quien nunca apartó los ojos de ella. Brick y Boomer se retiraron incómodos, quedando el profesor Utonium y Kojiro como mediadores de la situación.

- Necesitamos hablar profesor - habló la chica sin apartar la mirada pero la suavizó de inmediato - pero primero necesito hablar contigo, Butch. A solas...


ghostgirlfireligt1: Boomer malote, Miyako burlona. En definitiva he cambiado a los azules, espero te guste. Gracias por el consejo pero ya regresó la inspiración, espero poder sorprenderte. Gracias por leer, hasta luego.

Lyra Takumi: Gracias por tu linda opinión, espero te guste la actualización aunque no describí muy bien expresiones y lugares, disculpa. Pronto se sabrá que sucedió. Nos leemos luego.

Sweat Blueberry: ¿Quieres cazarlos? Si entendí, claro. Saludos.

pato262: Gracias por creer que tengo talento, sólo intento entretenerlos y dar una perspectiva diferente. ¿Te gustó el capítulo? ¿Hubo el drama que esperabas? Muchas cuestiones, espero responderlas con el paso de los capítulos. Danny Wilson saldrá más adelante, y te acercaste a la descripción. Nos leemos luego, mi querida pato.

locaxppgz: Ya tienes la continuación, saludos.

Black-Wolf 0312: Gracias por comentar y escribirme que te gustó. Saludos.

yoco chan: Claro que lo seguiré, estoy de regreso y más motivada. Nos leemos luego.

DulceCandyCruzh3: Aquí está la continuación, espero te haya gustado la escena de los rojos. Hasta luego.

jade: Aún no explico que sucedió pero pronto sabremos. Saludos.

Primero, gracias por leer y seguir la historia.

Segundo, actualizaré pronto y espero no alargar la historia.

Tercero, disculpa por tardar mucho tiempo en actualizar, dejé abandonada la historia.

Se despide:

Neith15