Los personajes de Twilight no me pertenecen, si no, a la increible de S.M.


-Que día...-suspiré, apreciando la soledad en aquellos minutos.

-...tan más interesante- susurró una voz en mi oido, una sedosa voz que hacía que mi corazón saltara y palpitara frenéticamente cada vez que la escuchaba. Giré mi rostro en aquella dirección, topandome con dos ojos dorados que me miraban con diversión, a pocos centímetros de mi..

-¡qué estás haciendo!- dije cuando noté la casi nula cercanía. Me aparté dando dos pasos para atrás y desviando mi mirada, con un sonrojo, como casi siempre que hacia aquello, pues no era la primera vez, en mi rostro -¿qué quieres?- susurré con un tono molesto.

-Pero que genio- soltó después de una sonora carcajada.

-¿qué es tan divertido Cullen?- dije con el tono aún más molesto, mirándole de reojo.

-Tú, Bellita-

En ese momento me dieron ganas de plantarle una buena bofetada en la cara, yo no era una cosa y menos aún un juguete con el fin de divertirlo, ni mucho menos para burlarse; pero no podía.. no podía por el simple echo de que hacerlo sería seguir aquel estúpido juego que él había iniciado, además de que ya había llamado demasiado la atención por un solo día, nunca había sido fanática de ser el centro de atención, de echo lo aborrecia.

-¿Qué quieres Cullen?- murmuré entre dientes, mirando hacia el cielo, evadiendo su mirada que por cierto no necesitaba ver, pues ciertamente me imaginaba que ésta reflejaba burla y diversión. Y si lo hacia ésto solo me enfurecería más.

-Pues... ¿quiere que sea sincero?- preguntó con tono seductor, lo que hizo que erizara mi piel.

-¿es posible que lo seas?- pregunté de forma irónica. Él era todo menos sincero.

-Claro, eso y más, si deseas que lo sea, puedo hacer lo que tu quieras- susurró en el mismo tono de voz, escuchándolo más cerca a pesar de que haya hablando en voz baja.

Puse los ojos en blanco -Por supuesto-farfullé antes de girarme sobre mis talones. Cansada de lo mismo -pero ¿sabes lo que deseo?- pregunté, sabiendo de antemano que él no lo sabia.

-No, ¿qué?- preguntó con tono hechizante, escuchando sus pisadas cada vez más cerca, acercándose peligrosamente a mi. Mi piel se erizó al sentir su repiración en mi cuello y una corriente atravesó cada parte de mi cuerpo -sea lo que sea, lo cumpliré -ronroneó contra mi cuello. Haciendo que mis pensamientos se vieran aturdidos por esa simple acción. Sentía la escaza distancia entre los dos y pronto mi corazón empezó a latir frenéticamente, parecido a los aleteos de un colibrí.

No es que me guste, es simplemente que soy una chica, no soy de piedra, ¿saben?, y aunque sea la persona más terrible de este planeta, él.. es guapo, terriblemente guapo. Salí de mis pensamientos y fruncí el ceño, pero.. ¿qué cosas estaba pensando?.

-¿en serio?- murmuré, siguiéndole el juego. Sintiendo como sus comisuras de sus labios se alzaban. Podía imaginarlo con su típica sonrisa torcida que hacia que todas las chicas babearan por él. Algo se retorció en mi interior, pero, no sabía el qué y no me importaba en este momento, si seguía así probablemente mi corazón explotaría y él terminaría nublando mis pensamientos -lo que yo quiero... ¡es que me dejes en paz de una maldita vez!, ¡aléjate de mi Cullen!- solté, apartándome de él bruscamente. Avancé unos cuantos pasos hasta tocar la perilla de la puerta que me daba a la entrada de la escuela, la abrí con decisión pero ante de irme le miró sobre mi hombro de forma fria, para dejarle en claro que no estaba jugando y estaba harta de aquel teatro, que se buscara otro juguete para su diversión.

Me dejó un tanto impresionada lo que ví. Él me miraba completamente serio, hasta logré divisar una pizca de desilución, molestia y tristeza en sus ojos, pero, en seguida lo relacioné con que hice que su juego terminara y no caí como tanta otras que si lo hubieran echo. No, yo no era como el resto de las chicas que dejaban litros de baba cuando lo veían o se derretían con tan solo una mirada. Yo no me dejaba ir por su increíble físico, yo si podía ver aquel hombre que manipulaba a las chicas con tan sólo una mirada, una mirada que bastaba para que se hiciera lo que él quería que se hiciese. Yo, no era una muñeca con la cual se puede jugar.

Giré mi rostro y solo logre dar un paso antes de que una mano ancha y suave lograra aferrarse a mi muñeca.

-Lo siento- dijo una voz a poca distancia, sonaba... ¿dolida? -Pero no podré cumplir lo que me pides, lo que deseas, porque yo... no puedo alejarme de ti, Isabella Marie Swan... la verdad es que tu me gustas mucho- apenas y lo último lo susurró tan bajo que con dificultad lo alcancé a oir.

Por una vez en mi vida, pensé que Edward Anthony Masen Cullen decía la verdad, por aquel tono de voz que empleo en cada palabra. Cuando le miré de reojo me quedé helada, sus ojos estaban cristalinos. Parecía.. todo hacia que fuera tan real, en verdad... es posible ¿que le gustara...?. No es posible, sin embargo sus ojos, su voz, su comportamiento.

La campana sonó entonces, anunciando que la hora de descanso se había acabado. La mano de Cullen se desprendió de mi muñeca, haciendo que un vació se apoderada de mi, haciendo que un frio recorriera todo mi ser. Sólo basta eso para que saliera a toda prisa de aquel lugar, sentía mis mejillas rojas, estaba segura que parecía un tomate andante en estos momentos. Mi corazón latía tan rápido, quería salirse de ahí, daba vuelcos, brincaba. Dios, ¿qué me estaba pasando?, ¿por qué una felicidad y una calidez recorría mi cuerpo?¿por qué traigo una tonta onrisa en mi rostro?. ¡Agh!.

Incluso el resto del día me pareció insignificante, me parecía estar en un sueño, pero, ¿por qué?, se suponía que no me gustaba Edward, entonces, ¿por qué me sentía y comportaba así?. ¿podría volver a verlo a la cara y de la misma manera?.

Un suspiró salió de mis labios cuando empezó otro día y yo me encontraba a fuera del salón, en frente de la puerta que definiría todo. No había podido pegar el ojo en toda la noche, no después de lo que paso el día de ayer en la hora de descanso. No después de saber que me había enamorado del arrogante de Edward Cullen ¿qué será de aquí en adelante?.

Tenía los nervios a flor de piel, pero pronto empezarían las clases, no podía quedarme parada ahí, aunque era lo que más deseaba en éste momento.

Con la mano temblando tomé la perilla de la puerta, empujando suavemente. Mi corazón se oprimió entonces. Me quedé helada por unos instantes, sintiendo que alguien me pegaba en la boca del estómago. Fue entonces que la cruel realidad me golpeó y unas ganas asesinas de abofetearlo se apoderaron de mi.

Él estaba con Livia, la chica nueva, besándose, tan apasionadamente que daba pena mirárlos. Me sentía usada, me sentía terriblemente estúpida.

Isabella Swan había caido.


Hola, soy yo de nuevo

Espero que les haya gustado este capi y me dejn review, me harían muy feliz, para ver si voy bien o de plano mejor le dejo /:

Os quiere B.C.M