PauRiddle: Lo siento no pude meter a Nagini en este capítulo como dije, lo borré porque la quiero dejar para otra escena mejor, pero en el siguiente si estará!

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Abrió la puerta despacio y entró. Vio a Voldemort sentado en el escritorio escribiendo en un pergamino. No bien hubo entrado Voldemort levantó su mano izquierda y señaló hacia la cuna sin levantar la vista. Hermione caminó hacia ésta con una sonrisa en la cara. Su bebé ya había despertado y se removía inquieta. Se inclinó y la cargó con cuidado.

-¿Cómo te diste cuenta que había despertado? No despegas los ojos de ahí- le preguntó Hermione

- Hizo un ruido- le explicó Voldemort con tono cortante.

Hermione sonrió y se acercó a él.

- He de suponer que tiene hambre, le he pedido a un elfo que le preparara el biberón- Voldemort levantó los ojos hacia ella –Ya que te has tardado ante mi llamada-

Hermione volteó y fue a recoger el biberón. No le gustaba que los elfos domésticos hicieran cosas por ella, no estaba inválida y además ese era su trabajo. Se sentó en la cama y acercó el biberón a los labios de su hija que lo recibió al instante.

- No me he tardado mucho- le espetó Hermione con suavidad –Pues tenías razón… tenía hambre-

Voldemort gruñó mientras seguía escribiendo. Hermione miró fijamente su espalda-¿Draco ha venido?-

Voldemort se detuvo de nuevo y se volteó hacia ella - ¿Draco? ¿Por qué habría de venir? Le ordené avisarte-

- Por nada… solo curiosidad- Hermione bufó mientras observaba la mirada insistente de Voldemort- Solo que le he contestado de mala forma y quería saber si había venido a llorar y quejarse contigo-

Voldemort rió- Eso no le convendría a él-

Hermione negó con la cabeza y sintió un ligero alivio. Se centró en ver como su hija comía y no se percató que Voldemort se había puesto en pie y se acercaba a ella. Se quedó de pie ante ella y la observaba persistentemente.

- ¿Cómo te ha ido con mi prisionera?- preguntó burlonamente

Hermione ignoró el tono y le respondió de la manera más natural que pudo- Muy bien, hemos hablado-

Sabía que ese tipo de respuestas cortantes hacían que Voldemort agonizara ante la curiosidad. Levantó la vista y vio como el hombre sonreía, pero no le dijo mas nada. Regresó a su sillón y volvió a escribir sin prestarle atención a la chica.

-¿No vas a interrogarme sobre el tema?- preguntó Hermione totalmente perpleja

Voldemort negó sutilmente con la cabeza y siguió sin levantar la vista. La bruja tomó a su bebé con más firmeza y se acercó a él.

-¿Qué te ocurre? – preguntó

Voldemort levantó la vista y una sonrisa se formó en su rostro. Una de las pocas sonrisas de felicidad sincera que mostraba. Hermione se quedó mirándolo con los ojos abiertos.

- Supongo que estoy de buen humor- le explicó con suavidad

Hermione frunció el entrecejo – ¿Por qué? – preguntó

Voldemort giró su butaca y quedó frente a ella – Por ninguna razón en especial-

Hermione bufó, sabía que no se lo contraría, lo más seguro era alguna buena noticia de sus mortífagos, lo cual no provocaba ningún tipo de interés en la bruja.

- ¿Puedo abusar de ese buen humor?- probó

Voldemort ladeó su cabeza sin dejar que la sonrisa se borrara de sus labios invitándola a hacerle la pregunta.

- ¿Puedes dejar a Vanessa en libertad?- se atrevió en voz baja

La sonrisa se borró, pero no había esa expresión de mal humor y exasperación que ella esperaba. La cara de Voldemort se había tornado fría, pero sin llegar a los niveles acostumbrados.

- ¡Vamos! ¿Para qué quieres matarla? No creo que sea un gran peligro para ti- lo incitó Hermione

Voldemort se quedó en silencio, con sus brazos reposando en su regazo con los dedos entrecruzados – Digamos que lo acepto ¿Qué piensas hacer con esa niña? Hermione, no tiene ningún tipo de vida fuera de esas cuatro paredes-

- Un mago como tú, estoy segura que le encontrarás solución-

Voldemort soltó una risa irónica-¿Yo? Mis planes realmente iban a ser entregársela a Greyback ¿Crees que me voy a encargar de ella?-

-Bueno no decía que te encargaras y la cuidaras tampoco. Pero permitirle regresar al Hogwarts- Terminando la frase Hermione ya había comprendido que no valdría la pena. Los ojos de Voldemort destellaban y se podía ver la negativa en ellos- Vale, vale… Hogwarts entonces no-

Voldemort asintió con la cabeza- ¿No crees que ya tienes suficientes responsabilidades con tu hija para estar intentando pensar en otros?-

-Simplemente no quiero dejarla morir, no puedo entender por qué lo complicado del asunto es que sea qué pasará con ella-

Voldemort gruñó- Bien, dile que se largue de una vez antes que cambie de opinión-

- ¿En serio? ¿Estás tan feliz… que me permitirás eso?- preguntó Hermione boquiabierta. En realidad ella estaba hablando por hablar, estaba convencida que Voldemort no la dejaría en libertad.

Voldemort sonrió con crueldad. La tomó de la cintura y la haló hacia la puerta. Hermione se detuvo- Espera ¿A dónde vamos? –

- Solo yo puedo dejarla libre. Iremos los dos- le explicó Voldemort tomándola con más fuerza.

- ¡Pero no voy a bajar con Rania!- exclamó Hermione intentado soltarse

-Sal de la habitación, Hermione- Gruñó Voldemort entre dientes

Hermione palideció ante el tono y aflojó su cuerpo. Caminó con Voldemort siguiéndola muy de cerca. Bajaron las escaleras y Hermione tuvo el impulso de retroceder, no quería que si bebé entrara en una sucia celda donde había muerto tanta gente.

Las rejas se abrieron y Voldemort se quedó atrás de Hermione, esperando que ésta entrara primero. Hermione soltó un quejido de resignación y entró. Puso la cara de su hija contra su pecho intentando que no viera nada, aunque sabía que no tenía edad para comprender o recordar nada.

Vio a Vanessa levantar la mirada y ponerse lívida de terror al ver a Voldemort acercarse a ella. El hombre se paró al frente de la chica y la miró con asco y desprecio.

Vanessa abrió la boca intentado hablar- ¿Va… Va a… a matarme?- tartamudeó

- Eso quisiera, pero lamentablemente no es mi plan- le respondió fría y letalmente el mago oscuro.

Hermione le lanzó una mirada de advertencia y notó como su hija se movía intentado liberarse del abrazo sofocante y opresor que inconscientemente le daba Hermione. Ésta rápidamente la alejó un poco de su cuerpo y la miró. La bebé llevó ambas manos a su boca y miró a la bruja fijamente, casi con curiosidad.

Oyó el sonido de unas cadenas golpear el suelo y vio como Voldemort seguía de pie con su varita sujeta en la mano. Vanessa estaba encogida de miedo con los ojos cerrados. Al cabo de un segundo los abrió y levantó la vista brevemente hacia Voldemort. La expresión de éste no había cambiado al liberarla de las cadenas que la sujetaban a la pared. Hermione vio la escena como si se tratara desde los ojos de otra persona. Podía verse a ella misma en el suelo, bastante tiempo atrás, y a Voldemort al frente suyo con esa sonrisa y mirada tan maléficas que podían congelar la sangre de cualquier, ofreciéndole un vaso de agua y sacándola de allí.

Vanessa se puso en pie muy lentamente, mirando precavida a Voldemort dispuesta a regresar al suelo si éste se lo decía. Hermione levantó las cejas y observaba con atención. Voldemort no dijo nada mientras la chica se ponía en pie ante él temblando de miedo.

- Vete- le dijo Voldemort en voz baja

Vanessa quedó un poco encorvada y le dirigió una rápida mirada a Hermione, ésta le sonrió tranquilizándola y asintió con la cabeza. La chica miró de nuevo a Voldemort – Gracias- musitó

Voldemort caminó fuera de celda sin mirar atrás. Se detuvo al lado de Hermione y puso una mano en su mejilla acariciándola – Dámela- dijo acercándose para tomar a Rania. Hermione abrió los ojos y se la dio dudosa. Voldemort la cargó con suavidad.

- ¿Adonde la llevas?- preguntó Hermione en un susurro.

Voldemort entrecerró los ojos- A la habitación ¿Adonde más? Luego nos vemos- dijo mientras se acercaba y depositaba un corto y seco beso en los labios de la bruja. Ésta asintió y vio a Voldemort alejarse. Se quedó a solas con Vanessa que miraba la escena paralizada.

Hermione dio unos pasos hacia ella, la chica bajó la cabeza – Ahora lo entiendo- dijo mientras volvía a fijar sus oscuros ojos en ella- Ustedes son pareja-

Hermione se quedó de piedra pero asintió despacio. Al contrario de lo que pensaba, la reacción de la chica había sido muy tranquila y natural. Quizás el hecho de que ellos fueran pareja no era algo relevante o que pudiera perjudicarla de algún modo.

- ¿Por qué me ha liberado?- preguntó volviéndose

- Se lo he pedido- respondió con sencillez

-¿Así sin más?- se sorprendió la chica.

Hermione asintió- Lo ves más impresionante de lo que realmente es… ¿ Que harás ahora?- preguntó

Vanessa se removió incomoda – Yo… pues… no lo sé, realmente-

- ¿No tienes alguna familia, amigos donde puedas ir?-

La chica le lanzó una mirada de angustia- Bueno no, todos han sido… asesinados… No ha quedado nadie, solo… yo- Se cubrió bien con la ropa hecha jirones que todavía tenía puesta- Han quemado mi casa…-

Hermione bufó… esos malditos mortífagos. La preocupación inicial iba acumulándose de nuevo en su pecho ¿qué iba a hacer con ella? No podía dejar a una chica de quince o dieciséis años sola sin tener a donde ir. Hermione la miró de arriba abajo y un ataque de depresión la atacó. Estaba demasiado delgada y débil.

La chica la miraba nerviosa y asustada - ¿Puedo salir? ¿Puedo irme?- preguntó

Hermione asintió- ¿Que harás cuando salgas de aquí?-

Vanessa bajó la cabeza- No lo sé…

Hermione maldijo por la bajo - ¿Puedes esperar aquí?- preguntó

La chica se aterrorizó de nuevo- No… te entiendo-

-Necesito que te quedes aquí, te quiero hacer una oferta… pero necesito consultar si es válida primero- le explicó Hermione – No te vayas-

Salió corriendo de la celda dejando a la estupefacta chica atrás y subió los escalones de dos en dos. Era una locura, pero podía intentarlo, había que ser realistas, la chica no tenía adonde ir, pararía a la calle y Hermione no quería que se fuera tampoco.

Abrió la puerta de la habitación de un golpe seco. Voldemort que estaba sacando un libro del estante, volteó furioso ante el escándalo.

- Necesito pedirte algo- dijo Hermione respirando con dificultad.

-¿Ahora qué?- le cuestionó Voldemort con mala cara

-¿Puede quedarse?- dijo sin rodeos

-¿Quién?-preguntó nuevamente

-Vanessa-

Voldemort se quedó callado solo mirando fijamente a la bruja- Has enloquecido- declaró mientras le pasaba por al lado abriendo el libro

- No tiene donde ir- le suplicó Hermione- Podría vivir aquí y…

-¡He dicho que no! La quiero fuera de aquí, es la única petición que te concedí, Hermione y te estás sobrepasado- Voldemort se había girado y sus ojos rojos brillaban

- ¡Por favor! No solo es por ella… ¡es por mi!-

¿Cuál es tu maldita obsesión con esa sangre sucia?- preguntó el hombre sin piedad

- Está sola… yo estoy sola… -

-¡Es exactamente lo que sabía que pasaría! No puedo dejarte relacionarte con nadie porque te encariñas, te obsesionas de una manera casi enfermiza… tú estás aquí para mi, Hermione y ahora para tu hija… ¡nadie más! Asunto zanjado- bramó el hombre mientras se sentaba dándole la espalda.

Hermione se había quedado de pie sin decir nada. Se volteó alarmada al escuchar a su bebé llorar. Se acercó con apuro y la cargó. Miró hacia donde Voldemort el cual ni se había inmutado. Su hija lloraba histéricamente y Hermione no veía la forma de calmar su angustia cuando ella misma se estaba deshaciendo.

Se sentó en la cama y la besó en la frente. Escuchó atrás suyo como el sillón de Voldemort se movió y volteó hacia él. Éste seguía sentado con los ojos sobre ella, miraba a la bebé con el entrecejo fruncido.

-De acuerdo… como quieras- musitó la chica en voz baja. El hombre no dijo nada mientras la veía ponerse en pie habiendo por fin calmado el lloriqueo de la pequeña. La acostó en su cuna y pasó sin darse cuenta la manga de su suéter por sus ojos limpiando unas lágrimas que no había podido contener, gesto que no pasó desapercibido por el hombre.

Hermione caminó hacia la puerta con rapidez sin querer ver a Voldemort.

-¿Adónde vas ahora?- le preguntó quedamente

-Le diré que debe irse, la acompañaré a la salida… si me lo permites, claro- le respondió Hermione con resentimiento.

- No te muevas- Voldemort se puso en pie y se acercó con lentitud hacia Hermione. Ésta no lo veía, sino que tenía los ojos clavados en sus zapatos. Voldemort levantó su barbilla y la obligó a que conectaran miradas. Hermione se concentró en esos brillantes orbes rojos que la observaban con atención. Rápidamente la besó, un beso brusco y fuerte que Hermione culminó rápidamente.

- Debo bajar, me está esperando-

-Puede seguir esperando… en estos momentos céntrate solo en mi- le respondió Voldemort con frialdad.

-Siempre ha sido así-

-Y siempre deberá ser así. Dices que me amas, Hermione… demuéstramelo- le exigió

Hermione retrocedió confundida- ¿Qué? ¿Qué quieres?-

-Obediencia… No me desafíes más- La voz de Voldemort se había vuelto asombrosamente sedosa.

-Yo nunca…-

-Lo has hecho, te puedo dar poder aquí, pero no quieras excederte- le advirtió el mago

-No entiendo de que hablas ¿A qué viene esto?- preguntó Hermione dando un paso a él.

-He estado pensando en que estoy tolerando muchos de tus caprichos… te cumpliré éste último. Pero no pienses que puedes seguir manipulándome con tus lágrimas-

Hermione no escuchó nada mas- ¿Me lo cumplirás? ¿Dejarás que se quede?- preguntó expectante

Voldemort asintió con la cabeza- Pero hay un precio a pagar-

Hermione suspiró -¿Qué más puedo darte que ya no poseas?-

Voldemort sonrió pérfidamente- El precio debe pagarlo ella. Tráela ante mí-

Hermione se inquietó- Y no le he dicho nada sobre esto… Quizás ella prefiere irse-

Voldemort rió fríamente, sin emoción alguna- He cambiado mi decisión… Si decide no quedarse, la mataré-

Hermione palideció- No, por favor, no hagas esto… La has dejado libre, no puedes redimirte –

-Puedo y es lo que haré, Hermione. Tráela ante mí, ahora- repitió

Hermione soltó un quejido y salió de la habitación. Voldemort puso sus manos tras su espalda y se acercó a la cuna de su hija. Ésta lo veía y reía mientras se removía intentando acercarse al hombre. Voldemort sonrió y ladeó su cabeza. Acercó una de sus manos y rozó con sus dedos unos mechones de su negro cabello. La bebé tomó con sus pequeñas manos uno de los dedos de Voldemort y se los llevó a la boca.

El mago estuvo muy tentado de quitar el dedo, y en otras circunstancias hubiese observado ese acto con desprecio. Pero no ahora, no después de lo que había visto. Lo que esa niña había hecho no podía describirlo, todavía sentía la emoción y la felicidad recorrer su cuerpo al recordarlo. Pero no se lo diría a Hermione, en algún momento no muy lejano se daría cuenta y sería una agradable sorpresa para ella.

Se agachó en el suelo y vio a su hija entre los barrotes de la cuna. Sacó su varita y apuntó hacia arriba, unas figuras deformes y de humo iban saliendo de estás. Su hija las miraba sorprendida, pero no intentaba acercarse, por lo que les cambio el color. Nunca en vida había realizado ese tipo de magia, le recordaba haberlo visto la noche en que había asesinado a los Potter. Ese despreciable hombre había hecho algo así para impresionar al bastardo de su hijo. Pues bien, lord Voldemort podía hacerlo, pero mucho mejor.

Las figuras adquirieron perfectas formas de animales. Su hija rió e intentó atraparlas. Voldemort la veía y sentía ese poder recorrer sus venas, se sentía tan imponente. Quizás fuera orgullo. No debió recordar a los Potter, no tenía la necesidad de comparar el fino linaje de donde su hija y él mismo procedían contra el de esa gente.

Se puso en pie y se dio cuenta que la pequeña lo observaba, aparentemente esperando que su padre hiciera más magia. Voldemort rió suavemente y se alejó acercándose a la ventana. Respiró profundamente, empezaba a anochecer.

La puerta se abrió lentamente y Voldemort se dio la vuelta. Allí estaban Hermione pálida y Vanessa que parecía a punto de llorar. Voldemort se acercó con paso firme y se plantó ante las dos chicas. Hermione se alejó un poco y se quedo mirando desde esa posición. No tenía idea de que era lo que planeaba el mago.

-Muy bien, como sabrás he cambiado de parecer, pienso que una sangre sucia como tú no merece ni salir a las calles- su voz y sus ojos reflejaban tanta crueldad y sadismo que Hermione apartó la mirada- He decidido matarte… pero antes te ofreceré una oportunidad de salvarte-

Hermione frunció el entrecejo y miró hacia Vanessa que parecía usar la única fuerza que le quedaba para mantenerse en pie. Voldemort sonrió con burla ante ese hecho.

-Algunos de mis mortífagos estarán decepcionados de esta oferta que te brindaré. Pero he decidido que una petición de mi querida mujer- volteó los ojos hacia ella- Lo vale mucho más-

Hermione tembló y Vanessa palideció a gran escala. Sin embargo asintió despacio con la cabeza. Voldemort prosiguió con una parsimonia exasperante.

- Te permitiré vivir y pasar tus días en esta mansión… a cambio… me jurarás lealtad eterna y portarás la Marca Tenebrosa…

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REVIEWS PLEASEEEE! COMO SE SIENTEN CON EL FIC?

Hermione