Capitulo 3: Discusión made Uchiha.
Comenzaba a moverse, indicando que despertaba, escucho varios susurros a su alrededor. Aquel olor que inundaba aquel lugar, hizo que se removiera algo impaciente.
Abrió lentamente sus ónix, restregándoselos con suavidad acostumbrándolos a la luz de un nuevo día. Hasta abrirlos completamente sorprendido, frente a él varias mujeres ya hacían, mirándolo con una sonrisa tierna y un gran sonrojo cubriendo sus mejillas.
—Despertó—susurró una ojiperla.
—Realmente Uchiha, era tan lindo de pequeño—habló una rubio, suspirando mientras el pequeño azabache tragaba grueso.
—Sasuke-kun, siempre ha sido lindo—defendió otra rubia, mas.
—Guarden silencio, si no quieren asustarlo—inquirió una pelinegra mirando a las dos rubia.—Además, Sakura-chan dijo que no lo despertáramos….—susurró con un sonrojo. —¡Es tan lindo!—exclamó sacándole un sonrojo mas al menor.
El menor nuevamente trago grueso, sonrojándose hasta la punta de los pies, buscó con la mirada la única persona que conocía en aquel lugar, su hermano, falló en el intentó. Rebuscó con la mirada a la Haruno y sus ojos se llenaron de lagrimas al no verla por ningún lugar….
—He traído su desayu….—alguien había entrado.
Escucho como la puerta era abierta, llevó sus ónix a dicho lugar. Observando como una melena corta y rosa entraba a la habitación, sin esperar mas, saltó de la cama. Corriendo hacia la pelirosa y esconderse tras ella.
—¿Sasuke-kun?—susurró la pelirosa.
—Sakura—la miro con los ojos llorosos.
—¿Qué sucede?—cuestiono la Haruno, entregándole la bandeja con el desayuno a Hinata.
El menor estiro sus brazos, al frente, la pelirosa no pudo evitar sonreír completamente enternecida, agachándose hasta quedar frente al menor y abrazarlo, siendo correspondida. Lo tomo en brazos colocándose nuevamente de pie, con el menor en brazos.
—Sakura, tienes que prestármelo…—habló una de las rubias.—¡Quiero cargarlo también!—exclamó mirando al menor con una enorme sonrisa.
—Ino, no es un juguete—regaño Hinata a la Yamanaka.
—¡Vamos!—exclamo en ruego la rubia. —Sasuke-kun, ¿verdad que quieres que te cargue?—cuestiono al menor.
El Uchiha la miró, sus ojos inevitablemente volvieron a llenarse de lagrimas, negó con miedo. Para así después voltear su rostro, enterrándolo en el hueco del cuello de la pelirosa.
—Se ve tan mono de niño—exclamo Tenten mirando al menor el cual se había aferrado al cuello de la Haruno.
—Olvidaba lo tierno que era Sasuke-kun de pequeño—hablo Ino revolviéndole el cabello al Uchiha del pasado.
—Suéltame por favor—susurró el menor sin siquiera mirarla.
—E…. era tan.. tímido Sasuke-kun—inquirió Hinata sonriendo enternecida.
—Concuerdo—asintió Temari.
La Haruno rodó los ojos, mientras una venita comenzaba a palpitar en su sien al ver las una y mil insistencias por parte de Ino, para que el menor se dejara cargar por ella.
Bufo resignado, no quería hacer nada de lo que después se arrepentiría. Observo de reojo a su yo mayor, el cual miraba todo con indiferencia, a su yo vengador el cual miraba con el seño fruncido al azabache de tan solo 12 años.
Itachi sonreía con levedad, mirando a aquel azabache el cual lo amenazaba con la mirada. Si no es por el mayor de todos aquellos, se abría aventado a él con el chidori en su mano.
Suspiro con desgane, ladeando su cabeza, sintiendo un leve dolor en la curva de su cuello. Primero se había levantado de la forma menos gratificante, si por el chillido del chidori en la casa. Salió de su habitación ¿y que encontró? Nada mas y nada menos que a su yo de 12 años, dispuesto a aventársele a su hermano.
Y en menos de un segundo, tal como la noche anterior….. El Uchiha vengador, desapareció, reapareciendo detrás de su yo de 12 años, atándolo con cuerdas de antichakra. Y así sentándolo sobre el sofá.
—¡Suéltenme!—exclamó el de 12.—¿¡Es que ya se les olvido, que fue lo que este maldito, les hizo al clan!?—resaltó el insulto.
—Sasuke…—Naruto había pasado la noche ahí. —Teme, deberías escuchar primero a….—fue interrumpido.
—Cállate Usuratonkashi—gruño el azabache de 12 años. —Tu no tienes nada que ver en esto—escupió.
—Claro que si—asintió el Uzumaki. —Y no solo yo, Sakura-chan, Kakashi-sensei, Sai-baka y Yamato-taicho—menciono el rubio, mirando al azabache. —Somos un equipo, familia—termino de decir.
Itachi soltó un suspiro, no imagino tener que pasar por esta situación y muchísimo menos, frente a cuatro personas que eran su propio hermano. Agradeció que el menor de todos ellos continuara durmiendo en la habitación donde se había quedado junto a Sakura.
—Lo que necesitamos es…..—el Uchiha del presente fue interrumpido.
—A Sakura—sonrió ladino el del futuro.
Y esta vez el chidori resplandecía en la mano derecha del Uchiha de aquella época, el cual miraba como desquiciado a su yo del futuro con el Mangekyou Sharingan rotando en sus ojos.
Escucharon pasos bajar del segundo piso de la mansión Uchiha, instintivamente llevaron su mirada a las escaleras, viendo como bajaban primero Temari, Tenten, Ino y Hinata….. Y justo detrás de ellas Sakura bajaba con el menor colgado de su cuello.
A el Uchiha del presente le comenzó a palpitar una venita ante lo que veían sus ojos. Sakura sonrió nerviosa adquiriendo un tic en la ceja al ver como a dos azabaches la miraba, un aura maligna comenzaba a rodearlos.
—Mocoso aléjate de ella—gruño el Uchiha del presente.
—Hazlo—susurro el mayor.
—¿¡A quien le dicen mocoso!?—estallo el infante.
—¡A ti mocoso!—respondió de la misma manera el mayor.
—No me llames mocoso—exigió el pequeño, mirando a aquellos dos con el seño fruncido.
Naruto sin poder contenerse soltó una gran carcajada dándose la diversión de su día aquella mañana. El Uchiha de 12 años, miro a la pelirosa que cargaba al menor, se sonrojo al darse cuenta que solo aquel cabello exótico era de una sola persona.
—Sakura—susurró el azabache de 12 años.
—Sasuke-kun—sonrió la pelirosa.
Sin esperar mas, e ignorando a las protestas que los mas grandes le echaban al infante, se abrió paso hasta llegar al azabache que se encontraba atado a cuerdas antichakras.
—¿Cómo te sientes, Sasuke?—cuestiono ella.
—Bien—se escucharon cinco pares de voces, respondiendo.
—Me pregunto a mi…—gruño el del presente, mirando a los demás.
—Yo la conozco mas que ustedes, creo que es algo obvio a quien fue dirigida la pregunta…—comentó el del futuro.
—Hmp—emitió el de vengador.
—¿Sakura-chan?—llamó el infante sonriéndole a la pelirosa.
Para sorpresa de todos, la Haruno volteo a verlos a cada uno de ellos, frunciendo su seño en el camino, para asi soltar un suspiro y señala al Uchiha que se encontraba sentado en el sofá.
—Me refería a él….—habló la ojijade.
El azabache de tan solo 12 años, abrió sus ojos sorprendido y un gran sonrojo aparco sus mejillas, al ver como la pelirosa nuevamente dirigía sus jades a él, mirándolo con ternura y atención.
—¿Quién lo ató?—susurró la Haruno.
Para el Uchiha del futuro, junto al del presente un escalofrió recorrió su espina dorsal, lo había susurrado de una forma poco gentil. El Uchiha de 15 años escruto la silueta de la pelirosa, sonriendo ladino.
—(No eres la misma)—pensó el vengador.
—Fui yo—respondió el Uchiha del presente. —Pero fue por el bien de Itachi—señalo a su hermano mayor.
La Haruno cerro los ojos, soltando un suspiro, cayendo su mirada nuevamente en el azabache frente a ella. Le sonrió, mientras este hacia una mueca molesta y se sonrojaba, desviando su mirada.
—No quiere escuchar…—habló por primera vez el azabache de 15 años.
—Ya veo—susurró la ojijade. —Sasuke-kun—llamó la pelirosa, mirando al chico frente a ella. —Se lo que sientes, vi en carne propia el tremendo odio que le tienes a Itachi-nii—habló sorprendiendo a tres azabaches.
Los Uchiha que viajaron del tiempo abrieron los ojos a mas no poder, al escucharla llamar de esa forma tan familiar a su hermano mayor. Llevaron su mirada a Itachi y este sonreía dulcemente mirando a la ojijade.
—Pero créeme, si escucharas lo que él tiene que decirte te arrepentirás de haberlo odiado tantos años—termino la Haruno.
Aquellas palabras lograron desconcertar al menor de los azabaches, él cual no sabia de que hablaba Sakura. Miro a su yo del futuro y este solo negó levemente, explicando que todo estaba bien.
—Hmp—emitió el Sasuke de 12 años.
—¿Lo harás, Sasuke-kun?—cuestiono la pelirosa con una leve sonrisa.
El Uchiha miro hacia ella, sintiendo sus mejillas calientes. Cerro los ojos tratando de controlar sus latidos cardiacos. Trago grueso desviando la mirada de ella.
—Bien—aceptó él.
Itachi, Naruto, las kunoichis presentes, miraron sorprendidos a aquel Uchiha, había aceptado con solo escuchar a la pelirosa. El azabache sintió como su mentón era tomado con delicadeza, llevando su rostro nuevamente a la vista de la Haruno. Iba a protestar pero…. Sintió los labios de la Haruno presionarse en su frente. El rojo esta vez no pudo ocultarse, resaltaba a mas no poder en sus mejillas.
Sasuke del presente gruño en voz alta, al igual que el del futuro. El Uchiha de 15 años se sonrojo con levedad, desviando la mirada y el menor el cual se encontraba en brazos de la Haruno, se llevó sus manos a los ojos tapándoselos avergonzado.
—Sakura-chan—llamó Naruto.
La Haruno lentamente se alejo del Uchiha, mirando al rubio el cual sonreía con nerviosismo al sentir aquella habitación llena con un aura maligna.
—No debiste hacer eso….—se apresuro a decir Ino.
—¿Por que?—cuestiono la Haruno con una ceja en alto.
—Míralo por ti misma….—susurro Itachi señalando con la mirada al Uchiha de 12 años.
—Pobre Teme, no pudo resistirlo, fue mucho para él—susurro Naruto con diversión.
Y para sorpresa de la pelirosa el Uchiha de 12 años, ya hacia nuevamente inconsciente en aquella silla. Pero el gran sonrojo aparcado en sus mejillas, no desaparecía.
—¡Sakura!—exclamó el azabache del presente. —¿Cómo puedes besar a otro hombre?—cuestiono molesto.
—Oh por dios—arrastro irónicamente la pelirosa mirando a su prometido.—¡Recuerda que él y tu son la misma persona!—exclamo con el seño fruncido.
—Cierto—susurraron todos los demás azabaches.
—Entonces no hay problema…—susurró el infante sonriendo tierno.
Para sorpresa de todos, el infante tomo con sus pequeñas manos las mejillas de la pelirosa, volteándola para si sonreírle entusiasmado y en un dos por tres estirando sus labios, mostrando un piquito. Pegando sus labios con los de la pelirosa. Dejando a la Haruno con los ojos completamente abiertos y sonrojada.
Mientras todos los demás presentes desencajaban sus bocas, no daban crédito a lo que el menor había hecho. Naruto se apresuro a tomar a la pelirosa en brazos al verla caer poco a poco. E Itachi corrió en un santiamén tomando a su pequeño hermano.
—¡Enano!—gruñeron los tres azabaches restantes.
La tarde pasó y con ello la salida de la mayoría de los azabaches a la oficina de la Hokage. Sakura sonrió, metiéndose a la habitación de baño, sintiendo el agua caer por su cuerpo. Tras unos minutos salió, envuelta en una toalla blanca, dejando ver sus muslos.
Caminaba con tranquilidad por los pasillos de aquella casa, escucho pasos subir por las escaleras. Se asomo encontrándose con el azabache de 12 años, el cual tomaba agua de un vaso. El Uchiha al verla tragó grueso, logrando que comenzara ahogarse.
—¡Sasuke!—exclamó la pelirosa preocupada. —¿Estas bien?—cuestiono mirándolo.
—¿¡Estabas aquí!?—exclamó el Uchiha una vez que regreso a la normalidad. —¡Podrías haberlo dicho antes!—alzó la voz sonrojado.
—Me iré a cambiar—informo la Haruno nuevamente. —Lo siento, Sasuke-kun—susurró.
Camino hacia su habitación soltando una leve risita, al escuchar al Uchiha maldecir al aire. Entro a su habitación caminando hasta su closet, tomando un pantalón blanco en tubo y un top negro con el símbolo Uchiha.
—Sakura tenemos que hablar—detrás de ella apareció su prometido.—El enano te beso—gruño.
—Pensé que estarías con Tsunade-sama—susurró la pelirosa sonrojada.
—He dejado un clon en mi lugar, junto a los demás—se alzó de hombros el Uchiha.—Sakura yo…—dijo dando un paso más hacia ella.
Pero la pelirosa se sonrojo aun mas y se encogió más contra la pared. Sasuke paró unos instantes, pero finalmente dio un paso más hacia ella, el problema es que resbaló con el agua del suelo y lo siguiente que ocurrió fue muy rápido: Sasuke resbaló e intentó agarrarse a algo, consiguió agarrarse a la pelirosa, el Uchiha cayó sobre su compañera.
Así que allí estaba Sakura, echada en el suelo aun con la toalla tapando su cuerpo desnudo y encima de ella estaba Sasuke, mirándola a los ojos. Permanecieron callados mirándose muy de cerca, nadie se molestó en colocarse de pie. La Haruno empezó a respirar agitadamente y su corazón latía desbocado, mordió su labio inferior en un intento de controlar su reacción, ¡el sonrojo no se iba!.
—No hagas eso—dijo finalmente el Uchiha en un susurro. Sakura lo miró sin comprender.—Llevas mi conjunto favorito—dijo dirigiendo la mirada a su cuerpo.
—Pero, Sasuke no llevo…—la Haruno se sonrojo. —Nada mas que una toalla—inquirió sonriendo.
Sakura también miró hacia abajo y vio que la toalla había desaparecido, seguramente durante la caída. La kunoichi se sonrojó y su respiración se volvió más agitada, por lo que apartó la mirada y volvió a morderse el labio para controlarse.
—Sakura…..—gruño ronco el Uchiha.—Te he dicho que no hagas eso…..— repitió Sasuke. La pelirosa pudo notar que su respiración también era entrecortada.—Si sigues así no podré contenerme, estás demasiado irresistible—susurró con una sonrisa ladina.
Sakura lo miró con los ojos muy abiertos. Seguramente se arrepentiría más tarde de lo que iba a hacer ya que no se encontraban solos en la casa, pero cogió al Uchiha por el cuello con ambos manos y lo atrajo hacia ella hasta juntar sus labios con los de él en un torpe beso.
Sasuke tardó unos instantes en corresponderá, pero él la cogió también por la cara y la atrajo hacia él, profundizando el beso. Sakura sintió una necesidad de sentir al Uchiha, sentía que aquello estaba mal ya que no estaban solos en la casa, pero no podía parar, no con Sasuke.
Decidida bajó sus manos hasta el pecho del azabache y las metió por debajo de su camiseta, palpando cada centímetro de piel. Sasuke interrumpió el beso y ambos aprovecharon para recuperar la respiración, se separó unos centímetros de la cara de la Haruno y ella tubo miedo de haber echo algo mal, sin darse cuenta volvió a morderse el labio inferior.
—Te he dicho que si volvías a hacer eso no podría controlarme—dijo respirando entrecortadamente el azabache.
Acto seguido él la volvió a besar más apasionadamente, pero esta vez fue bajando hasta el cuello de la kunoichi, dándole pequeños mordiscos. Sakura no pudo evitar gemir levemente y hundir los dedos en la espalda del ninja.
—Me encarta oírte gemir de placer—susurro Sasuke junto al oído de la Haruno.
La pelirosa no pudo evitar sonrojarse ante aquel comentario, nunca había sentido aquellas sensaciones, su cuerpo pedía más, su corazón latía desbocado y su bajo-vientre ardía más y más con cada beso del Uchiha.
Sasuke siguió su camino de besos hasta la clavícula, entonces posó sus manos con cuidado sobre los pechos de la Haruno y empezó a acariciar las partes dónde la toalla rozaba su piel, el cuerpo de Sakura se arqueó ante el contacto de sus manos. Sasuke se separó para mirarla de nuevo, instintivamente Sakura miró hacia otro lado avergonzada, pero Sasuke le cogió la barbilla con una mano e hizo que lo mirara a los ojos, volviendo a besarla apasionadamente. Posó sus manos sobre los pechos de ella, empezando a masajearlos y al mismo tiempo volvió descender por su cuello, regodeándose hasta llegar a su pecho, sonrió ladino.
Arrancando la toalla, dejando al descubierto el cuerpo de la pelirosa donde se detuvo unos instantes antes de morder uno de los duros pezones de la Haruno.
Sakura sentía que iba a explotar, cada vez gemía más fuerte y eso hacia que el Uchiha gruñera y ronroneara de placer. La piel y las manos de Sasuke eran cálidas y suaves, provocando en el cuerpo de la Haruno unas reacciones desconocidas y placenteras, haciendo que su cuerpo se arqueara contra el cuerpo del azabache, demandando más contacto.
Sasuke jugaba con sus pezones mientras con la otra mano fue descendiendo por su estómago hasta rozar con levedad el sexo de la Haruno. Ambos se detuvieron y miraron hacia la puerta de la habitación cuando notaron que golpeaban.
—Sakura…—aquella voz, la reconocieron al instante. Se aclaró la garganta mientras dejaba de golpear la puerta. —Saldre un momento, los dejare solos—termino de decir.
Ambos ninjas se sonrojaron ante las palabras del Uchiha de tan solo 12 años, tras aquella puerta, habían olvidado por completo su presencia. Sasuke se levantó y la ayudó a levantarse del suelo, ambos tenían aún la respiración agitada.
—Yo… lo siento Sasuke…—susurró la pelirosa.
—Vamos Sakura, no hay nada por lo que disculparse, yo también tengo parte de culpa—dijo el Uchiha mientras se quitaba la camiseta. —No hemos hecho nada que no hayamos querido hacer, además eres mi prometida—susurró sonriendo ladino.
—Esperemos no haber dejado secuela de trauma a Sasuke-kun—murmuro culpable la pelirosa.
El Uchiha sonrió burlón imaginándose la cara que su yo de 12 años, debió de haber tenido tras esa puerta. Miro nuevamente a la pelirosa. Observando como esta volvía a envolver su cuerpo en aquella toalla blanca.
