Yu!!!!! vamos por el segundo ;)

Los personajes son de JKRowling, los poemas completos de Pablo Neruda y agradezco al poetiso del Sinuhé por su cuadernito de Garfield por las ideas ;)

Agradezco los reviews de floh black, irenik, silviota, Diosaisis, la mina!!!! y ya

a leer!!!


En su llama mortal...

Sí, así habría de titular el futuro, una llama mortal, totalmente a merced del soplido enemigo... así es como te he soñado en mil lunas... oscura, desafiante, perversamente perfecta... lucharás contra nosotros, te batirás en retirada, y yo estaré ahí para ver el terror infundido en vuestros ojos. Y entonces dejarás el miedo y llenarás tu corpórea esencia con ira, una ira tan atroz, capaz de arrastrar a cualquiera que no consideres digno de vivir en este mundo.

-¿Malfoy¿otra vez viendo ese estúpido cuadernillo?-Zabbini de nueva cuenta ha osado interrumpirme. Alzo la vista de nuevo... sí, tú te unirás a nosotros, pequeño moreno, también caerás en las fauces oscuras que nuestros padres nos han preparado, allanándonos el camino para que el tránsito del día a la noche sea absolutamente perfecto.

-Sabes que no es un estúpido cuadernillo, Zabbini. Deberías apreciar más el arte que encierran algunos objetos.-típico de un Slytherin, dejar que las cosas que no pueden ser presumidas encarezcan su valor. Es el que se atreve a estar más cerca, pero eso no me garantiza que sea alguien de confianza... ¿acaso alguien en esta casa lo es?

-Como sea. Ya tenemos que irnos, hay clase con Snape. Da gracias a Salazar de que es la última del día.

Cojo mis cosas y de nueva cuenta meto este mi cuadernillo entre los libros. Severus nos advirtió que en esta ocasión procuráramos usar mucho perfume o colonia para la clase. Iremos a los calabozos y el rumor que corre es que estudiaremos a un vampiro auténtico, por lo tanto debemos disfrazar el olor a sangre fresca palpitando en nuestras venas. Nunca me he preocupado por mi olor, sé que es irresistible... aunque a ella... a ella probablemente le de igual. En algún momento de desesperación he intentado descomponer la extraña mezcla que de ella emana, pero ha sido infructuoso. Un día huele a rosas; al siguiente, a pergamino viejo; otro, a vainilla; el más extraño se puede oler siempre al crepúsculo... té verde y pasto. Fresco y acre, ni muy dulce ni muy brusco, así huele ella por las tardes...

Llegamos al calabozo, que está absolutamente hundido en la oscuridad, apenas rota por una que otra antorcha. Siempre tan puntual, se encuentra ya aquí. Sus curiosos ojos, anhelantes de saber todo, están fijos en algún punto dentro de la celda. No se mueve, no respira, es modelo perfectamente estática con su mirada perdida en la lejana cercanía. Sé que fuera la luz se extingue, y ella está sola, ya que Zabbini y yo no contamos como compañía para ella.

En su llama mortal la luz te envuelve.
Absorta, pálida doliente, así situada
contra las viejas hélices del crepúsculo
que en torno a ti da vueltas.

Gira su rostro hacia donde venimos llegando nosotros. Seguramente nos ha oído. No la culparía si en este momento sacara su varita y se pusiera en guardia. Por una micra de milésima de segundo sus ojos han chocado con los míos y el mundo se detiene. Se detiene, pero no consuela. Sus ojos, ya no me miran con odio. Simplemente ya no me miran, aunque esté frente a ella. Son inexpresivos, ya no me regalan ningún fulgor, ni siquiera aquel que he visto en cinco largos años cada vez que la insulto. De pronto, este lazo mágico e inexistente se ha roto. Sus ojos se desvían y enfocan más allá de nuestra presencia... oigo voces a mi espalda y sé que el resto de la clase se acerca, Potty y Pobretón incluidos.

De un empellón me han apartado de su camino para continuarlo hasta donde se encuentra ella. Un beso depositado al mismo tiempo en sus dos mejillas y mi imposibilidad de reclamarles algo. Ellos la besan y el reloj se para. Pero ella continúa con su mirada perdida, anclada en algún punto inalcanzable para nosotros, pobres mortales. Puro veneno y miel, que estaría encantado de probar.

-Silencio- por fin la voz de Severus se ha hecho oír, aunque lo que pide siempre lo consigue con solo hacer acto de presencia-. Bien, en esta clase estudiaremos a un vampiro. Señoritas, de un lado; señores al otro. Cuando entremos, quiero que formen una media luna, para que todos puedan apreciarle y a la vez impidan la salida.

Se hace lo que él dice, y ella, ausente, se coloca al final de la escueta hilera de chicas. Procuro moverme para quedar yo también al último y, quizá y si Niké me sonríe, pueda quedar a su lado. Vil desesperación la mía, que he caído tan bajo con la esperanza de alzarme hasta el infinito.

Entramos en la celda y una criatura se encuentra encogida frente a nosotros. Su largo y negro cabello le cubre por completo, imposibilitándonos para reconocer su género. Pero al escuchar sus murmullos ahogados alza la vista y su pálida tez nos encara. Cincelado en mármol está su rostro y la aguileña nariz abre imperceptiblemente las fosas nasales, supongo que tratando de captar algún olor, pero sólo somos una infame mezcla de perfumes y olores, que aparte de confundirle, me marea. Es un vampiro macho y su mirada se ha perdido viendo a las pocas chicas de la clase. Sus grandes y negros ojos se han fijado en MI sangre sucia y parece detenerlos un poco más en ella... para al final darnos un rápido repaso a los muchachos para poder encarar al profesor con desvergüenza.

-Levántate.- le ordena. Él alza una ceja desafiante y no mueve ni un músculo. Severus lanza un bufido y de entre su capa hace aparecer un cordero. Es blanco como la nieve y bala como niño desvalido. Severus lo pone al alcance del vampiro y éste se estira lo más que le permiten sus grilletes para tomarlo, y ante la atónita mirada de muchos, le rompe el cuello y muerde su ahora floja yugular. Las mujeres lanzan chillidos de histeria, los hombres suprimen sus ganas de vomitar, y ella... ella se ha prendado del espectáculo. Con vista analítica estudia cada uno de los movimientos de la criatura, en total silencio, absorta, dejando que la experiencia la inunde. No le muestra repulsión, aversión o temor. Son ella y la imagen, son ella y la sangre... son la santa y el condenado.

Muda, mi amiga,
sola en lo solitario de esta hora de muertes

Severus, al ver la reacción de muchos, ha dado la orden de que los que se sientan capaces, se queden a anotar sus impresiones, la parte teórica se dará en la clase del día siguiente. La mayoría se ha ido, son demasiado cobardes como para soportar...o suficientemente inteligentes como para no querer quedar traumados. Ella se queda. Me he quedado yo también. Esos dos dejan sus puestos y franquean sus costados. Él se incorpora con su boca roja de sangre y de vida robada. Severus simplemente se aposta en la puerta para vigilar. Si antes la luz era escasa, ella se encarga de revelarnos. Lumus aquí, lumus allá y todo es tan malditamente visible.

El trío se sentó en el suelo, recargaron sus espaldas en la pared y sacaron pergamino y tinta. Mientras el vampiro se sienta en una de las esquinas, tratando de esconderse de la luz, saco mi libreta, esta que tengo llena de pavadas, y comienzo a escribir. Mi mano de nueva cuenta se ha separado de mi dominio y ha cobrado vida propia. Solo como ella sabe hacerlo se enreda en sí misma, dibuja y borronea, traza y llena de tinta.

Su perfil sigue sereno, concentrada en que su mano exprese lo que abruma su mente. Su labio inferior se comprime y enrojece cada vez que sus dientes lo atacan, los párpados ejercen mayor presión cada vez que se concentra y el rebelde cabello se niega a cooperar para facilitarle la visión. Sus ojos de nuevo se han enfocado en el vampiro, mis ojos han seguido los suyos y él se relame un trazo de sangre que aún le escurría por el mentón. Los corazones y las venas palpitan en un bum bum que invade mis oídos, cerrándolos a cualquier impresión de fuera. Té verde, he sido envenenado con el aroma a té verde que de pronto inunda la celda. Sus ojos velados ya no se mueven, la única muestra de vida es su mano aún moviéndose y un hilillo de sangre que le escurre de la boca. Se ha reventado los labios y el hambre me inunda.

Como desesperado me lanzaría a atrapar su líquido vital, para beberlo y embriagarme de placer, pero la sensación seguramente serían tan celestial que tendría que escupirlo. Sería demasiado para mi pecadora boca. Él también lo ha visto, lo ha sentido, lo ha olido y lo desea; tanto o más que yo.

Las llamas comienzan a tiritar, un vaho se deja sentir y la inseguridad nos apresa. El olor se vuelve más penetrante a medida que el hilo de sangre se engruesa, no ha podido coagular y sigue sangrando. Los ojos del vampiro parecen haber cobrado vida, se mueven, oscuros y acuosos, y parecen estudiarla. Esos dos no han notado nada, hacen estupideces en sus hojas mientras ella parece hipnotizada. Severus parece elevado a otro mundo. Y yo la veo ponerse a gatas. Avanza a cuatro patas hasta encontrarse a unos pasos del vampiro. Él también se ha alejado de su esquina para acercársele. Frente a frente, su blanca muerte contra su trigueña vida.

Ella estiró su mano y el la rodeó con sus huesudos dedos. Y yo me moría de la angustia. Él la miró a los ojos; ella le susurró "Yo lo sé."; y yo como histérico tratando suberticiamente de llamar la atención de alguno de los otros para que hicieran algo. Él soltó su mano; ella se mordió más fuerte para que la sangre fluyera. Con su lengua barrió la sangre; yo la tomé de la cintura y la arranqué de ahí. ¿Qué acaso nadie más vio?

De la noche las grandes raíces
crecen de súbito desde tu alma,
y a lo exterior regresan las cosas en ti ocultas.

Los ojos de ambos se fijaron en mí; los de ella con asombro, los de él, coléricos. Severus se percató de mi brusco movimiento, yo aún la mantenía aprisionada de la cintura, estrechada contra mi pecho. Cara-rajada y Comadreja solamente se levantaron y tomándola de los antebrazos la arrebataron de mí. Con una simple ondulación de su capa nos ordenó salir a esperar con el resto de la clase. De un jalón se ha soltado de sus escoltas y ha ido por sus cosas. Salimos callados, tal como entramos, que en este silencio de muerte parece que las esencias viajan solas.

En cuanto los compañeros de clase nos vieron salir, corrieron al encuentro de Hermione los que la conocían, ansiosos de pedirle sus apuntes. Ella simplemente meneó la cabeza y como una autómata entregó una hoja de pergamino. Se abalanzaron sobre ella como beréberes sedientos ante un oasis. Cada una de sus palabras fueron copiadas, más tarde redactarían a su modo y con ahogados gracias uno a uno se fueron retirando de su cercanía. ¿Es así como el curso ha pasado¿valiéndose del trabajo que ella realiza? Patéticas criaturas, que con sus constantes peticiones y necesidades la desgastan más que mis esporádicos insultos. La erosionan y ella los deja.

un pueblo pálido y azul
de ti recién nacido se alimenta.

Severus ha salido por fin de la celda. Con su negra capa ondeante e impoluta. Su vista regaña a voces a Granger... pero su gutural voz pregunta por su estado. Él, el hombre que detesta a los adolescentes llenos de vida y a la vez es detestado por ellos está interesado en ella. Debería admitirlo...ella lo asombra. Cada vez que va a casa de mi padre para pasar sus clásicos chivatazos acerca de El-estúpido-niño-que-vivió-pero-que-pronto-morirá, ha de llenarla de injuriosos halagos, tratando de disecar la razón del por que su poder y su capacidad son capaces de arrasar con todos a pesar de sus inmundos orígenes.

Quizá y si no fuera sangre sucia...quizá si no fuera tan inteligente...quizá si no fuera Gryffindor...quizá si ella no fuera la especulativa Premio Anual... quizá si Hermione Granger no fuera tantas cosas que ella es...probablemente me permitiría quererla. Pero ¿de que vale quererla ahora que es necesario que desaparezca? Pero si ella perdiera todas esas odiosas cualidades que la hacen tan jodidamente especial, tengo por seguro que no pasaría de ser un polvo de una noche.

Por eso ella permanece aquí anclada, porque me he prendado de todas las cosas que la suponen vetada para mi. Pero finalmente a lo lejos se escucha la campana. Ahora si no hay nada en esta escuela que me permita obligarla a soportarme un minuto más. Se le hace tarde y a donde ella va yo no puedo ir. Lo que ella hace yo no debería de conocerlo. Lo que ella desea no debería desear cumplirlo. Sus oscuros ojitos siguen perdidos. La luz se hace imperceptiblemente más escueta cada vez que parpadea.

De la esquina donde momentos antes estuvo parapetada se separa, y coge del suelo su mochila; la cual peligrosamente susurra en protesta por la carga. Quita de manos de un Ravenclaw su pergamino y enrollándolo casi con devoción lo introduce entre los libros. Ha sacado una pluma al mismo tiempo y haciendo un tosco rodete, se atora el cabello con la pluma. Pareciera una princesa lejana, odalisca de oriente, con unos hilos castaños escapando tercamente de su dominio.

erguida, trata y logra una creación tan viva
que sucumben sus flores, y llena es de tristeza.

El idiota cicatrizado y el idiota narizón ya habían emprendido el camino sin tomarla a ella en cuenta. No sé qué habrá hecho para haberse ganado el oprobio de sus amigotes, pero ellos van adelante, con sus cabezas juntas, las miradas cómplices y las bocas susurrándose; atreviéndose impíamente a ignorarla, como si fuese parte del decorado. Oh, cara mía, si pudiese borrar de tu altiva posición la dolida arrogancia con la que les sigues, si pudiera arrastrarte a mis oscuros escondrijos, nunca más tendrías que volver a bajarles la mirada, nunca más tendrías que vivir a su sombra, con sus incesantes cuestionamientos, ya no fungirías como la madre que siempre tiene Comadreja o como la que no tuvo Cicatrizado.

Serías tú quien mandase, serías tu a quien obedecerían. Serías... ¿inclusive más cruel que el Señor Tenebroso¿Más mortífera que la tía Bellatrix¿Más astuta que Severus Snape¿Serías mi ama, sangre sucia?

Ojalá y algún día así fuera. Mientras tanto, confórmate con vivir con mi anónima idolatría. Que te seguirá donde vayas, que chupará tu sangre y secará tus lágrmas... adiós cara mía... porque te has regodeado, sin saberlo, con unos minutos de mi locura.