Inuyasha es de Rumiko Takahashi.
Peino mi cabello y elijo el conjunto adecuado para la ocasión. Al terminar bajo por las escaleras a paso ligero. Así es, hoy es el día y nadie va a detenerme.
Hoy sábado, tendré una cita con Houjou.
¡Aquí voy!
…
Me detengo delante de la puerta, estática. No estoy muy segura de que debo hacer, si es lo correcto ir o no. Por un lado, es un gran chico y sería muy injusto hacerle algo así… otra vez. Pero por otro, tengo la sensación que en vez de estar haciendo esto, tendría que estar en otro lugar.
Ante esos pensamientos,Muevo mi cabeza intentando que salgan. No sirve de nada que lo haga, no iría el día de hoy.
-¡Tengo que salir!- Aviso para luego abrir la puerta y cruzar de una buena vez por todas.
Con hoy son diez días en donde decidí regresar a casa. En donde no tuve ningún tipo de contacto con alguien de esa época. Me pregunto qué estarán haciendo.
¿Habrán encontrado algo relacionado con Naraku?
Decido pasar a ver el pozo antes de irme a la cita.
"No creo que se me haga tarde, es temprano aún." Hacer algo como esto se volvió una costumbre cuando tengo que salir.
Al llegar, me acerco lentamente y me asomo para ver su oscuro interior. Siempre que lo veo, tengo la urgencia de saltar e ir a esa época, como es exactamente ahora, me encantaría saber como estarán Inuyasha y los demás. Pero hay un problema… no tengo el coraje suficiente.
¿Me odiarán por no haber ido antes? ¿Por no haber dicho mis motivos?
También…
¿Cómo lo estará llevando Inuyasha? Espero que bien o al menos mejor.
Parecerá extraño, pero parte de mí en todos estos días, anhelaba que viniera a buscarme, reclamándome por mi tardanza y que me forzara a regresar.
Mas no fue así esta vez. En otro momento, hubiera agradecido que no hiciera eso, pero en momentos como este, no es así.
¿Significaría que está mejor sin mí? ¿Qué no me necesita?
O puede ser todo lo contrario.
¿Está tan enojado conmigo que no desea verme?
Si bien me haría mucho daño que fuera por lo primero, no quiero que sea lo segundo. Hay veces en donde me cuestiono lo que hice, puede que si lo hubiera hablado, entendería mi decisión de permanecer aquí.
Pero ya no puedo hacer nada.
Y aunque me odie, no me arrepiento de lo que hice, fue lo mejor.
Tras la muerte de Kikyou, las cosas se pusieron muy incómodas entre nosotros. Se notaba como evitaba de todas las maneras posibles mirarme a los ojos. Tampoco hablábamos mucho, solo lo necesario.
Durante ese tiempo tuve que acudir a Kirara para transporte. Subirme a su espalda no era una opción.
-Lamento de nuevo esto, Sango.- Me disculpé, desde que Miroku y ella se habían prometido para casarse una vez que todo esto terminara, el lugar que ahora ocupaba, antes lo hacía el monje.
-Está bien, kagome.- contestó restando importancia.- Es Inuyasha quién no dejó que te subierasa su espalda.
-Lo sé. Intenta evadirme porque está pensando en Kikyou.- Sango se sorprendió.- Creo que también esa es la razón del por qué no duerme últimamente.
Solo guarda silencio a lo que dije, mirándome con tristeza. Al parecer no fui la única en notarlo.
Al momento, siento como algo se apoya en mi hombro derecho. Era Shippo.
-No lo odies, Kagome. Él solo está así porque Kikyou murió hace poco. Dale tiempo y volverá a ser el de antes.
Asentí. No quería preocupar a nadie,ya teníamos a alguien por quien hacerlo… y deseaba que fuese solo así.
-Lo mejor que podemos hacer es ayudarlo a que no decaiga.- contesté.
A pesar de todo entendía su accionar, fue a quién más dolor le causó su muerte. Perder a la persona amada.
Dos días pasaron desde que Kouga partiera e Inuyasha no se movía del lugar donde ambos se despidieron por última vez. Su actitud nos preocupaba a todos, por eso decidimos no dejarlo solo y darle el tiempo que necesitara, sin importar cuanto pidiera.
Mas había una realidad que fue dicha por Miroku.
-No quiero ser pesimista, pero mientras más demoremos. Más nos alejaremos de Naraku.
- Concuerdo con eso, pero no podemos pedirle que abandone el lugar.- dijo Sango.- ¿Qué piensas, Kagome?
Pensé por un momento antes de contestar y miré hacia donde estaba.
Debe ser muy doloroso para él, pero…
-No creo que le haga algún bien permanecer en este lugar.
Todos nos quedamos en silencio, sabíamos que pensábamos lo mismo. Aún así nadie tenía el suficiente coraje para decirle que teníamos que seguir con el viaje. Luego de un rato, Miroku nuevamente habló.
-Deberías hablar con él, solamente tu compañía le sentará bien en un momento como este.- Asentí un poco insegura.
Me levanté del suelo y caminé hacia él. No tenía ni idea de que decirle.
Sin poder encontrar las palabras adecuadas, le pedí ayuda a Kikyou.
"¿Qué debería hacer, Kikyou?"
Unos segundos me tomó llegar hasta donde estaba, seguramente sabía de mi presencia, pero no se inmutó ni un poco.
-Inuyasha, yo… ¿Podemos hablar?- pregunté con nerviosismo. No obtuve respuesta.
Me senté a su lado y forcé la sonrisa más tranquilizadora que pude. Intenté hablar, pero al instante movió todo su cuerpo hacia el otro lado, contrario al mío.
Sentí una molestia en el pecho. Me dolió lo que hizo.
-…Entiendo, lamento molestarte.- Me retiré y volví al grupo a paso lento. Podía ver como miraban sorprendidos por la escena de hace unos momentos.- Dejémoslo estar unos días más.
Asintieron. No había nada que se pudiera hacer.
También me ignoraba en las batallas.
-¡Inuyasha, espérame!- grité intentando que parara. Íbamos a detener a ese Youkai que se presentaba como Kao. Todos Intentamos convencerlo que era mejor que no fuera solo. Pero el solo contestó.
-No soy tan blando como ustedes.
Idiota, todos estamos preocupado por lo herido que está tu corazón.
Y aun al decir aquello, fui tras él. Corrí como si mi vida dependiera de ello, pero era inútil. Podía ver como la figura de rojo se alejaba cada vez más.
Mi fuerza se estaba acabando. No lo entiendo, tan solo no quería dejarte solo, Inuyasha ¿Por qué estás apartándome? Mis ojos se humedecieron.
De un momento a otro, tropecé y podía sentir como me estaba acercando cada vez más al suelo.
Grité, pero jamás lo toqué, ya que unos brazos me envolvieron. Una calidez que ya conocía me rodeaba. Sorprendida levanté la mirada, para encontrarme con sus ojos dorados. Luego de tanto tiempo, por fin me miraba al rostro.
-Inuyasha…- murmuré incrédula. Hace tan solo unos momentos casi lo perdía de vista y ahora estaba en sus brazos. Al pronunciar su nombre, me soltó.
-Tsk, ¿para qué viniste? Les dije que podía hacer esto solo.- se quejó desviando la mirada.
-¡Inuyasha, no seas testarudo! Ese Kao puede ver los sufrimientos y tú… - No me atrevía a culminar, no quería ofenderle.- Tan solo deja que te acompañe, prometo no ser una molestia.
Parecía meditar sobre que debería hacer. Por mi parte, no aparté mi mirada de su cara. No importa que decidiera, yo iba a seguirlo. Derrotado se dio la vuelta, creí que iba a dejarme sola, pero en su lugar solo dijo:
-Sube.
Me quedé un instante inmóvil, no esperaba que hiciera eso. Pero no perdí tiempo alguno.
Y así es como pude volver a ir en su espalda.
Felizmente, luego de aquello nuestra relación mejoró. Bueno, volvió a ser lo que era. Aunque persistía esa incomodidad, como si le molestara mi presencia.
Suspiro.
Inuyasha... deseo verte. Me pregunto si tu también lo quieres.
Y si ese fuese el caso, ¿por qué no has venido?
Deprimida por todos estos recuerdos, decido que un buen baño me levantaría el ánimo.
No hay nada mejor que un buen baño caliente como para relajarse.
Sí, eso es lo que necesito más que nada.
Camino volviendo hacia mi casa, deseando ya llegar, pero en eso, tengo la ligera sospecha de olvidar algo. Sin saber que era, trato de recordarlo.
¿Tarea? No, las hice el viernes e incluso he estudiado para los exámenes. Por cierto, este tiempo a solas tiene su lado positivo también, luego de mucho tiempo, pude estar al día junto con mis compañeros.
…Compañeros…. Compañeros….
Houjou.
…
¡La cita con Houjou! ¡Oh no, llegaré tarde!
Cancelé mis planes actuales y salí del templo a toda velocidad.
¡No hay tiempo para relajarse!
¡No puedo dejarlo plantado!
Gracias por haber leído mi fanfic, espero que les haya gustado.
¡Comenten que les pareció!
¡Críticas constructivas son bienvenidas!
