-Actualización: Domingos de la 1a, 2a y 4a semana de cada mes.

-Los personajes y los fanarts no son míos, pertenecen a sus respectivos creadores.


—¿Todoroki?—Midoriya pronuncia el nombre de su compañero de clase, sin saber muy bien por donde empezar.—¿Q-qué te pasa?

—¿Qué haces aquí?—Shoto contesta a Izuku con otra pregunta, en un tono un tanto acusador. Las lágrimas dejan de brotar de sus ojos, y sus irises de distinto color se clavan en las pupilas de Midoriya, como dos afiladas agujas.

Sin embargo, en la cabeza de Midoriya solo hay espacio para el mismo pensamiento: ¿por qué Todoroki Shoto está llorando?

—Bueno, yo vengo aquí a leer cómics todos... Casi todos los patios. Justo en este compartimiento, ¿sabes? No sabía que estabas tú.—trata de disimular la sorpresa con una voz casual, como si no estuviera pasando nada extraño. Shoto se lo queda mirando con una expresión grave, y entonces suspira.—¿Qué te pasa?

—Nada. ¿Puedes irte?—le pregunta el de cabello bicolor, con la mirada ahora dirigida al suelo. Su mejilla está bastante roja y empapada.

—¿Pero por qué lloras?—a Izuku se le hace difícil de creer que realmente esté insistiendo de esa forma con una persona con la que debe haber intercambiado tan solo dos palabras.

—Ya te lo he dicho. Nada.—por otro lado, Todoroki se niega a responder.

—¿No te ves? Es obvio que ha pasado-

—¡A ti no te importa!—Shoto levanta su cabeza violentamente mientras grita: los ojos vuelven a brillarle y aprieta los dientes con rabia. Parece como si se hubiera enfadado por la obstinación de Izuku. Un pensamiento extraño cruza la cabeza de Midoriya al mirar los irises de Shoto: bello, cautivador y delicado a la vez que temible, desafiante y distante. Ese es Todoroki Shoto en este momento.

Una mariposa.

—¡Sí que me importa!—y Midoriya, sin ninguna razón lógica, siente como las ganas de llorar lo invaden también. Todoroki lo nota, y cierra sus labios mientras Midoriya se rasca la nariz en un tic nervioso. Chasquea la lengua.—Tscht.

—Perdón.—la voz de Shoto vuelve a sonar más tranquila y desenfadada: definitivamente ya ha parado de llorar, aunque en su cara todavía son muy visibles las señales de que se ha pasado todo el recreo soltando lágrimas. Midoriya se fija en sus manos: tiemblan un poco.

—Bueno, si no lo quieres decir... No debería estar presionándote.—ahora se siente culpable, consciente de la presión con la que ha sometido a su compañero.

—Perdón. Es que... Solo estoy algo nervioso hoy.—Todoroki se pasa por los ojos el brazo con el que no aguanta las gafas.

—¿Por qué? ¿Ha pasado algo?—ahora que Todoroki se ha tranquilizado un poco, Midoriya trata de hacer que su tono no suene como si le estuviera obligando a hablar. La verdad es que no puede negar que tiene algo de curiosidad en saber lo que le pasa a Shoto: si la persona que está llorando se tratara de Mineta o Toru no le daría ninguna importancia (porque esos dos podrían llorar por cualquier cosa) pero tratándose de alguien como Shoto, no puede evitar preguntarse qué es lo que pasa por su cabeza.

—Bueno... Es por la nota de japonés.—un escalofrío recorre la espalda de Izuku.—Saqué un 7. Está bastante bien viendo lo que sacaron los demás, pero a mi padre no le pareció bien.

—... ¿Hizo algo?—siente como su corazón late a mil por hora. Todoroki evita hacer contacto visual con él.

—Echarme la bronca.—susurra el heterocromático con un tono sombrío. Se rasca el flequillo, y se incorpora un poco.—Seguro que ahora estás pensando que es una razón estúpida.

Midoriya no puede negarlo, pero tampoco diría que "estúpida" es la palabra correcta en este caso. El peliverde intenta sonreír para Shoto, quién finalmente ha vuelto a levantar la mirada.

—Supongo que se pasó, ¿no? A veces los padres intentan hacernos entender algo, pero son demasiado directos o duros.

—...—Todoroki se queda desconcertado ante las palabras de consuelo de Midoriya.

—Pero no lo hacen con mala intención. A veces hay situaciones en las que incluso puede ser lo mejor. Los golpes de realidad son crueles y difíciles, pero necesarios. Son especialmente complicados cuando vienen de parte de alguien que quieres.—Midoriya se siente extraño: ¿por qué su voz no vacila? En cualquier otra situación, habría sido incapaz siquiera de preguntarle algo a Todoroki. Simplemente habría susurrado "Perdón" y lo habría dejado solo.

¿Pero por qué ahora no ha pasado eso?

—...—Shoto no responde nada.

—Todoroki, si estás así es porque debes querer mucho a tu padre, ¿no? Eso en realidad es bueno. Si todavía no lo habéis solucionado deberías hablar con él esta noche, incluso si es por WhatsApp. Será lo mejor.—lo último lo dice en voz baja.

—No puedo hacer eso.—los ojos de Todoroki vuelven a humedecerse, como si le acabaran de meter el dedo en la llaga, literalmente.

—¿Por? ¿Te da verguenza?—Midoriya pregunta de forma cuidadosa, pues ante el "No puedo hacer eso" de su compañero, multitud de ideas alocadas han cruzado su cabeza.—(No, es imposible que su padre haya muerto justo esta mañana. No dejo de pensar en cosas raras hasta en los momentos más críticos.)

—Bueno, puedo intentarlo. Pero la bronca fue muy bestia.—Shoto aún parece algo reticente a abrir la boca y soltarlo todo.

—Perdón si no es así, pero no te pegó ni nada de eso, ¿no?—la expresión de Midoriya cambia a una faceta preocupada.

—No... Claro que no. ¿Que crees, que me maltrata?—Todoroki mira de forma grave a Izuku durante un segundo, y después, su expresión se ablanda.—No lo hizo.

—Ah, bueno... Qué alivio. O sea, perdón por haber preguntado eso. Ha sido grosero.—de repente, la campana que indica el regreso a las clases suena. Midoriya saca la cabeza del compartimiento del lavabo de forma automática: el lavabo continúa completamente vacío, pero es muy probable que ahora lleguen chicos que les dio pereza hacer sus necesidades en el recreo. Shoto se levanta del retrete, y a gran velocidad sale del pequeño cubículo, pasando por el lado de Izuku mientras vuelve a ponerse las gafas.

—Ah...—Midoriya extiende su mano, como si quisiera detener a Shoto. Sin embargo, el heterocromático ignora su gesto, y se dirige hacia los grifos del baño, donde empieza a lavarse la cara.—¿Seguro que estás bien, Todoroki?

—Midoriya, ¿puedo pedirte un favor?—para sorpresa de Izuku, la voz del chico ya vuelve a sonar como siempre: varonil, profunda y distante. Ningún rastro de gimoteos en ella. Todoroki arranca un poco de papel y se lo pasa por la cara para secarse el agua. Mirándolo desde el espejo, le lanza una advertencia al peliverde.—Ni se te ocurra decirle esto a nadie.

—Claro, lo guardaré en secreto.—Midoriya responde algo cohibido por el áspero tono que Todoroki ha empleado de buenas.

—Entonces adiós.—dejando la conversación cerrada ahí, Shoto sale del baño, y por la forma en que lo hace, cualquiera afirmaría que es para alejarse de Midoriya lo más pronto posible. Izuku, todavía con el comic entre sus brazos, lo ve marcharse.

—(¿Qué pasa con esas últimas palabras tan cortantes? Encima que he intentado ayudarle...)—suspira.

Por alguna razón, el corazón no deja de latirle rápido, como si le estuviera advirtiendo de algo malo.


Miércoles, 6 de Noviembre, 11:30 a.m

—(No importa que haga, no puedo dejar de pensar en lo que ha pasado en el lavabo. Menuda media hora más perdida. Ni siquiera he podido leer una página.)—echa un ojeado al tomo de All Might. Se tienta de abrirlo y ojearlo ahí en el pasillo mientras espera a que abran la puerta del aula, pero decide no hacerlo. En vez de eso, su mirada va a parar hacia Todoroki, quién en ese momento habla con Fumikage y Mezo.—(Por alguna razón ahora me da verguenza mirarle. Agh, me siento como si hubiera visto algo que no debía... Pero mírale, hace nada estaba llorando solo en el lavabo y ahora habla con los demás como nada.)

—¡Perdón, paso!—Yu Takeyama se abre paso entre los alumnos que bloquean la entrada para abrirla con las llaves que lleva en su mano. De cabello rubio y largo, ojos grandes y rosas, un cuerpo sin los llamados "kilitos de sobra" y voz bastante femenina y encantadora, es actualmente la profesora más joven en el instituto Yuuei, con 25 años de edad. Mientras se retira, Mineta le sigue la mirada varios segundos de más, y no deja de hacerlo hasta que Tsuyu agarra su cabeza y lo obliga a entrar al aula. Midoriya trata de entrar rápido al aula, sin darse cuenta de que en ese preciso instante Todoroki también quería entrar. Rozan hombros, y se miran durante un segundo. Shoto le hace una mirada de "Vamos, puedes pasar", pero entonces una voz llama a Izuku.

—Midoriya.—es Shinso: lleva su mochila colgada de la espalda y las ojeras bajo sus ojos parecen más oscuras que de costumbre. Midoriya camina hacia él, dejándole el paso libre a Shoto, quién entra al aula en silencio junto a los demás presentes.

—¡Shinso! ¿Has venido para hacer clase?

—Sí. Cuando me he levantado me encontraba más o menos bien, así que he decidido venir.—tose.—No quiero saltarme tantas horas de clase.

—Eso está bien, pero no te fuerces a venir si no te ves en condiciones.—Midoriya sonríe ligeramente. Tras lo ocurrido en el baño con Todoroki, siente que la llegada de Shinso al instituto ha sido como una bendición: necesitaba sentir la presencia de un amigo. Su amigo le devuelve el gesto, y asiente con la cabeza.—Bueno, yo voy entrando a clase. Tengo que recoger mis cosas.

—Te espero aquí.

Ahora toca Optativa 1: Teatro o Música. Mientras que Teatro se realiza, obviamente, en el teatro del instituto, los que hacen Música deben ir a un aula especial, más grande, con mayor número de pupitres y con algunos instrumentos musicales disponibles para tocar. Aunque Midoriya eligió Música porque le da demasiada verguenza actuar (y porque la mayoría de personas que escogieron Teatro son chicas) no le gusta nada la asignatura de Música: se aburre bastante en clase y se le da mal. Menos mal que es una asignatura que solo hará durante el resto de 1o, y que, por lo menos, tiene a Shinso, quién se sienta cerca de él en el aula.

—¿Vamos?—le pregunta Hitoshi.

—Vamos.—responde Midoriya.


—Vamos, sacad ya los apuntes que hicimos el otro día. A estas alturas ya no debería avisaros de tener preparado el material encima de la mesa.—mientras la profesora de Música les suelta el rollo de cada día, Midoriya, quién ya tiene la libreta y el estuche encima de la mesa, dirige su mirada a Todoroki, quién está sentado bastante lejos de él, en la tercera fila de la primera columna.

—(Me pregunto si él realmente está bien ahora... Cuando lo vi llorando no parecía poca cosa. Su cara era un desastre.)

—¡Kaminari, ¿es que no me escuchas?! ¿¡Dónde están tus cosas!?

—Perdón, no estaba atento.—Denki responde de forma excesivamente honesta.

—¡No tienes remedio, enserio!

—(Con esta profesora es imposible pensar en algo que no sea la clase.)—lamenta Midoriya.


Miércoles, 6 de Noviembre de 2017, 12:31 p.m

—Esta clase fue aburrida.—afirma Shinso con una voz monótona al llegar al pupitre de su amigo. Midoriya suspira.

—Y que lo digas...—derrotado, esconde su cabeza entre los brazos. Se queda en esa posición durante varios segundos, hasta que Hitoshi lo tira suavemente de un pelo.—¡Ay!

—Vas a llegar tarde a la siguiente clase. Hay optativa otra vez.—el cuello de Midoriya se estira de nuevo.

—¿¡Hay optativa otra vez!?—Izuku repite las mismas palabras que Shinso pero en formato de pregunta exclamativa exageradamente exagerada. Hitoshi asiente.

—Sí. Por cierto, Midoriya, tú en FIQ tienes a ese profesor, ¿verdad?—Izuku recoge rápidamente sus cosas y, tras colgarse torpemente la mochila en su espalda, camina junto a Shinso.

—¿Te refieres a ese?—Shinso hace que sí con la cabeza.—Sí. ¿Por? Ahora me toca Biología, ¿no?

—Sí, sí, pero no lo decía por eso. Los de curso superior dicen que a ese profesor le encanta poner trabajos cada trimestre. Muchas veces no se llega a acabar el temario por eso.

—¿Enserio? ¿No es eso un poco estúpido?

—El primer trimestre va a acabar dentro de poco. Sabes que significa eso, ¿verdad?

—¿Un trabajo? ¿De FIQ?—Shinso asiente.

—Si ese profesor no ha cambiado, sí.

—Que asco.

—Y parece que siempre se hace en parejas o grupos.—en este momento, Midoriya siente el verdadero terror.

—¿¡Quééé!? ¿Pero qué pasa últimamente con los profes? ¡¿Por qué tantos trabajos en grupo?!—su amigo se encoge de hombros, algo sobrecogido por la reacción de Midoriya.

—Quizás te toca con una chica amable que hable contigo. ¿No sería eso bueno?

Izuku se sonroja.

—Mi corazón pertenece a All Might. Y a Sirius.—afirma, no con mucha convicción.

—Que friki.—Hitoshi ríe un poco.

Tal y como ya ha mencionado antes, la asignatura que les toca ahora es Optativa 2, la cuál se divide en dos asignaturas con dos horas cada una: Biología y FIQ por un lado, y Literatura y Latín por el otro. Y Midoriya se olvidaba de un detalle el cuál siempre había ignorado hasta ahora.

—...—en sus sitios de Optativa 2, Todoroki y él se sientan uno al lado del otro, separados solo por un pupitre vacío que queda enmedio de los dos (es el único sitio donde no se sienta nadie, además).

—(Bueno... Ahora sí que es incómodo, esto.)—Midoriya mira al frente, con la cabeza alta, tratanto de ignorar al chico sentado a tres metros de él. Todoroki parece estar escribiendo algo en su libreta, con la mirada concentrada -o perdida- en las páginas vacías.—(¿Quizás deba preguntarle por cómo está? Aunque no me apetece, y tampoco es que me atreva. Ayy, joder. Igualmente, parece haber vuelto a ser el mismo de siempre. Pero igualmente, cualquiera que hubiera visto su cara en ese momento estaría preocupado por él. ¿Que debería hacer? A lo mejor él espera que le diga algo, o que muestre que me preocupa... Aunque debería saber de sobras que soy una persona vergonzosa que le cuesta hablar con la gente, y que darle su espacio es mi manera de consolarle... ¿Quizás? ¿Habrá alguien más en el mundo que comparta esa pésima lógica?)—su mente empieza a divagar más y más allá, planteándose qué debería hacer.

Al final, Midoriya Izuku no ha intercambiado ninguna palabra más con su compañero de clase Todoroki Shoto.


Jueves, 7 de Noviembre de 2017, 8:15 a.m

—Se me olvidó avisaros la última clase, pero a partir de hoy vais a hacer un proyecto en parejas sobre los átomos.

—(Que coincidencia, justo Shinso lo mencionó ayer... Qué mierda, no quiero ir con nadie... Espero al menos que sea el profe el que haga los grupos, porque si nos toca elegir está claro que me quedaré solo.)—el cuerpo de Midoriya se encoge, hasta que su barbilla queda apoyada contra el pupitre.

Tan pronto y tan malas noticias...

—Lo que tendréis que hacer con vuestra pareja es responder un dosier de 32 preguntas que he preparado y hacer una cartulina con un dibujo e información sobre el modelo atómico que os toque, el cuál será uno entre estos cinco: Dalton, Thomson, Rutherford, Bohr o Heisenberg y Schrödinger.—las caras de la gente son variadas: si bien hay algunos que parecen aliviados de que durante un buen período de tiempo no harán clase de Física y Química, la mayoría tienen mucha pereza con este repentino trabajo.—No haremos más exámenes: haremos este trabajo a cambio, así que espero que os esforcéis, pues esto será el otro 20% de la nota del trimestre.

Ahora sí que empiezan a sonar vítores en voz baja. ¿No más exámenes? Eso siempre es bienvenido.

—Podemos decidir grupo, ¿verdad?—como siempre, llega la pregunta del millón, aunque esta vez es una retórica de parte de Kaminari. El profesor niega con la cabeza.

—No, no. Haréis el trabajo con el compañero de al lado.—los ojos del 100% de los alumnos proceden a observar a sus alrededores, acechando por quién será la persona con la que harán el trabajo. Midoriya mira a la derecha: Juzo Honenuki, el chico que ocupa ese pupitre, no ha venido a clase hoy.

Entonces, eso significa que...

—¡Kaminari, eres idiota! ¿¡Por qué preguntas eso!?—desde su sitio, Kyoka reprime a Denki por su acción. El rubio, quién ya se estaba levantando para hablar con Tokoyami, su camarada para el proyecto, vuelve a sentarse en su sitio, tirándose contra la pared lo máximo que puede, asustado de la chica de cabellos violetas.

—P-pero aunque no lo hubiera preguntado igual habría pasado esto...—susurra Denki. Fumikage lo observa de brazos cruzados, con una inexpresiva mirada de compasión.

—¡Callad, por favor!—el maestro hace que cesen todas las voces con un grito.—No alcéis tanto la voz, son las ocho de la mañana y ya me duele la cabeza de escucharos. Ya podéis juntar los pupitres, sin hacer ruido, que abajo están haciendo clase. Cuando estéis colocados voy a pasar a repartiros el dossier y el modelo atómico del que tendréis que hacer el trabajos.

Midoriya pasa a mirar hacia su izquierda...

—¡Hagamos un esfuerzo para este trabajo, Tsunotori!—en tan solo un segundo, y con una técnica perfecta, Iida junta su mesa con la de Pony, quién asiente nerviosa.

—¡Qué bien que podamos hacerlo juntas!—Momo sonríe a Itsuka, quién se levanta para juntar su escritorio con el de Yaoyorozu. Kendo le devuelve la sonrisa mientras asiente.

—(Me ha tocado con Neito...)—las mejillas de Sen Kaibara se sonrojan un poco mientras Monoma termina de juntarse con él.

—¡¿A qué esperas, cara de piedra?! ¡Vamos, junta la mesa! ¡Yo no me moveré de la ventana!

—(¿¡Por qué debo sentarme al lado de Bakugou?!)—mientras tanto, el pobre Koda trata de obedecer las palabras de Katsuki mientras le tiemblan los brazos.

Los ojos de Izuku se encuentran una vez más con los suyos: uno gris, con la tonalidad simple de una piedra preciosa, y otro turquesa como las aguas caribeñas, a veces más azul, a veces más verdoso. Sin embargo, en estas circunstancias, siente su garganta bloqueada: no le salen las palabras.

De nuevo, no es capaz ni de preguntar "¿Junto yo la mesa?".

Silenciosamente, Shoto se incorpora y se encarga de desplazar su pupitre junto al de Midoriya. Una vez cae queda a su lado, reorganiza el material que hay en su mesa, sin decir ni una palabra.

—(Esto es más incómodo de lo que pensé.)—piensa Midoriya, en un intento de centrar su mente en algo no bochornoso.

—(Tanto que habló ayer, ¿pero ahora no abre la boca? Así que ha recuperado esta faceta de "no voy a hablar con nadie".)—Todoroki mira de reojo a Izuku mientras escribe algo en su libreta. Suspira disimuladamente.—¿Se te da bien FIQ?

—¿Eh? Ah, b-bueno, sí, soy más o menos bueno... En el examen saqué un 7,5.—responde Midoriya de forma nerviosa.—(Aunque no sé si para ti un 7,5 será la gran cosa.)

—Bueno, una nota no determina qué tan inteligente eres en un área.—esa curiosa respuesta llama la atención de Izuku. Se esperaba algo seco ("Eso es poca cosa", aunque no pegaría con el carácter de Todoroki) o algo más bien considerado ("Eso está bien"), y en vez de eso, obtuvo una contestación que no se esperaba. Curioso que Todoroki sea el que diga algo así, siendo que él siempre saca notas brillantes.

—El dosier.—el profesor les entrega las treinta y dos preguntas.—A vosotros os toca hacer la cartulina sobre el modelo atómico de Bohr.

—Vale.—Todoroki es el que se encarga de responder por los dos. Midoriya tan solo se limita a asentir levemente, un gesto que probablemente ha pasado desapercibido para el profesor.—A ver qué tenemos por aquí.

Shoto echa una rápida ojeada por las hojas. Izuku también quiere ver, así que trata de asomarse un poco, pero tampoco demasiado: se siente incómodo pegándose tanto a alguien, sea quién sea. Al final, no ha podido leer ni una sola pregunta.

—Creo que este profesor está mal de la cabeza.—menciona Shoto en voz baja mientras sigue con la mirada el final del recorrido del maestro. Entonces dirige la vista al dosier, y vuelve a pasar páginas mientras dice:—Estas preguntas son muy difíciles. Espero que las encontremos todas en el libro.

—¿Tú también insultas a los profesores?—las primeras palabras que le vienen a Midoriya son esas, y dado que no sabe como mantener una conversación con Shoto, decide soltarlas al tuntún sin pensar mucho en ello. Todoroki lo mira a la cara, enarcando una ceja.

—Claro. ¿Quién te crees que soy?—su voz suena punzante y algo cáustica, como si se estuviera burlando un poco de Izuku a la vez que se siente ofendido por su comentario. Midoriya no puede evitar sonrojarse de la pena. Es por eso. Es por eso que él no puede hablar con los demás como alguien normal.—¿Te pasa algo?—aún así, Todoroki nota su cambio de expresión. Oh, dios. ¿Siempre es tan elocuente?

—Bueno, solo... Desde lo de ayer te noto algo raro conmigo. Bueno, no es como si hubiéramos hablado antes, pe-pero sé que tú no eres así con los demás.—evitando observar los ojos de su compañero, Midoriya contesta con la mirada algo gacha.—Entiendo si te molesté mientras llorabas, así que, bueno, perdón... Solo quería ayudarte. Así que no hace falta que estés tan a la defensiva conmigo...—Izuku se siente mal ante sus últimas palabras. Se siente como si estuviera imponiendo a Shoto, y no cree tener ese derecho.

—Perdón.—el bicolor se disculpa con un tono claro, y mirando a Midoriya. Por primera vez, el chico de pecas levanta sus ojos verdes, y se encuentra con Todoroki mirándolo seriamente.—Es verdad que

estoy algo irascible contigo. Francamente, no me gustó que me encontraras en el lavabo. Y desconfío de ti. No me fío de tu promesa de que no le contarás a nadie.—algo explota dentro de la cabeza de Midoriya.

—Vamos, ¿a quién quieres que se lo diga? ¿A Shinso? ¡Él es mi único amigo y no está interesado en cotilleos!—Izuku no puede evitar sonrojarse, ésta vez con una mezcla de verguenza, gracia y rabia.

—¿Shinso? ¿Tu único amigo?—Todoroki parece pensativo.—Bueno, pero aún así no me fío.

Midoriya vuelve a sorprenderse por la respuesta de Shoto. No le suele gustar mencionar que tan solo tiene un amigo, porque enseguida la gente lo compadece o se burla de él, pero Todoroki simplemente lo ignora, gesto que tampoco esperaba de él.

—¿Qué te parece si yo busco las primeras 16 preguntas y tú las últimas 16?—de forma repentina, el gary stu de 1o cambia por completo el tema de conversación, desviándolo al trabajo. Midoriya asiente, de nuevo sin pensar mucho en ello.—Bien, pues empecemos.

Y... ¿Cómo decirlo? Pasaron de estar manteniendo una torpe conversación a trabajar en silencio durante el resto de la hora.


—(¡Ha sido la clase más incómoda del mundo! ¡Menos mal que ya se ha acabado!)—piensa Izuku una vez Todoroki separa su pupitre al sonar el timbre.—(Joder, no quiero pensar en la próxima clase de Física y Química...)


Jueves, 7 de Noviembre de 2017, 13:35 p.m

Después de estar durante una hora entera avanzando deberes, de cháchara con los amigos o simplemente perdiendo el tiempo con Yamada como profesor vigilante (que vigilar más bien ha hecho poco: no parecía molestarle en absoluto los constantes gritos de sus alumnos, y solo ha llamado la atención a un grupo en particular dos veces en toda la hora). La única vez que ha habido silencio total ha sido cuando la puerta del aula se ha abierto, y su tutor, Aizawa, ha entrado por ella: entonces todo el mundo ha cerrado la boca.

—A ver, panda de gallinas, que se os escuchaba chillar desde el otro lado del pasillo,—Shota coloca su carpeta en el escritorio, compartiendo el espacio con las cosas de Hizashi. El umbrío profesor le echa una mirada frunciendo el ceño, y Yamada, sin miedo, le sonríe como si no hubiera pasado nada.—se os ha acabado el estar sentados sin hacer nada. Al fin los tutores tenemos el power point hecho con la explicación del proyecto anual y sus temas.—varios alumnos intercambian miradas cargadas de curiosidad y hasta emoción.—Y no empecéis a cuchichear entre vosotros como si esto fuera el nuevo episodio de Gran Hermano VIP. Yamada, ¿puedes preparar el pendrive con el power mientras yo enciendo la pizarra digital?

—¡Roger!—con su típico tono en el cuál no puedes diferenciar si te está vacilando o simplemente hablándote con muy buen rollo, Hizashi le responde afirmativamente a Shota en inglés y agarra el pendrive. Bajo los ojos de los alumnos, casi es como si el profesor (encima sustituto) estuviera pidiendo a gritos su muerte.

—(¿Cómo puede actuar tan despreocupado con Aizawa? ¿Qué tan diferente actúa nuestro tutor en la sala de profesores?)—pregunta Uraraka sudando la gota gorda mientras presencia el espectáculo en primera fila.

—Llevamos ya dos meses de curso. Noviembre es siempre el mes en el que se empieza el proyecto anual de 1o: es un trabajo bastante largo que realizáis en grupos de tres organizados por los profesores, y que más os vale curraros porque "Proyecto" es una asignatura como otra cualquiera que influirá en vuestra media de la misma forma que el resto de materias.—si hay algo bueno de Aizawa, es que es muy conciso y directo explicando: no va como una locomotora, ni tampoco se enrolla como las persianas.—Como ya os he dicho, os dividiremos en grupos: seréis seis grupos de tres, y como sobran dos personas, en realidad la división será de dos grupos de cuatro y cuatro de tres.—con tanto número ya hay alguno que se ha perdido.—Los temas que haréis serán estos, em... Yamada, ¿aún no has puesto el power?

—Ahora, ahora. El portátil va un poco lento, no es mi culpa.—se excusa.

—(Ahí va de nuevo.)—piensan Uraraka, Tsuyu, Midoriya, Mineta, Kirishima y Kyoka.

Al cabo de unos segundos, una presentación en power point aparece proyectada en la pizarra digital del aula: se han saltado algunas diapositivas que Shota ya ha explicado por encima, y ahora lo importante son los temas.

—Pues eso, por donde iba: hay un tema para cada grupo que ha sido distribuido también por nosotros. En mi opinión, creo que son tópicos bastante interesantes, especialmente para vosotros que sois jóvenes.

No es hasta una media hora más tarde que Aizawa decide anunciar los grupos y los temas que hará cada uno: en todo ese período de tiempo, la gran parte del alumnado ya se estaba mordiendo las uñas de los nervios, Izuku incluido (y él literalmente). Y es que en ese momento se decidiría su destino: buenos compañeros o malos compañeros. Amigos o enemigos.

Buena nota o mala nota.

—Bien, empecemos. Voy a decirlos en el orden númerico por el que os tocará exponer, así que estad atentos y memorizadlo para que no os lo tenga que repetir cada Jueves que toque Proyecto, ¿de

acuerdo?—tose un poco, aclarando su garganta.—Grupo 1: Yuga Aoyama, Asui Tsuyu, Minoru Mineta y Bakugou Katsuki con el tema "Consumo de drogas".

Un silencio sepulcral rodea el aula repentinamente. Ochaco se gira disimuladamente para susurrarle algo a su amiga:

—Hey, Tsuyu. ¿Estás bien?—la preocupación es visible en su rostro.

—Sí... Creo que sí.—la chica rana, en cambio, responde impasible, pero con un tono que delata que su mente está divagando en algún lugar lejano al aula 1-A. El pervertido, el excéntrico y el violento. Básicamente, le toca ir con los tres chicos más raros/peligrosos (dependiendo del caso) para realizar el proyecto.

Pobre Tsuyu. Aunque lo han hecho sin abrir la boca, el resto de sus compañeros se han compadecido de ella. Y ya hay alguno rezando el espíritu santo para no tener tanta mala suerte como Asui.

—Grupo 2: Mina Ashido, Sato Rikido y Ojiro Mashirao con el tema de "Alimentación y nutrición".—ese grupo está mejor. Los tres integrantes intercambian miradas cómplices.—Grupo 3: Fumikage Tokoyami, Toru Hagakure y Kyoka Jirou con el tópico de "Internet".

Esta combinación sí que es algo extraña: dos serios con una hiperactiva. Hagakure probablemente será la que anime la atmósfera del grupo.

—Grupo 4: Eijiro Kirishima, Denki Kaminari, Mezo Shoji y Koji Koda, con el tema del "Cáncer".—este también está bien: dos amigos con otros dos amigos. Probablemente es en el que mejor rollo habrá.—Grupo 5: Tenya Iida, Ochaco Uraraka e Izuku Midoriya con el tema del "Cambio climático".

Y en este momento, la cabeza de Midoriya se enciende con un "clic" y se pone a funcionar: intenta procesar la información. ¿Qué? ¿Con quién ha dicho el profesor que le tocaría trabajar?

¿Iida Tenya y Uraraka Ochaco? ¿Un chico excesivamente estricto y una chica bastante popular? ¿Quééé? ¡Imposible, imposible, imposible!

—(¡No puede ser! ¡Es el peor grupo posible!)—Izuku empieza a rascarse el cabello, tratando de disipar su naciente nerviosismo.—(Hoy es de los peores días de mi vida... Entre que me han emparejado con Todoroki en FIQ, encima con Todoroki, después de todo lo que pasó ayer, y ahora esto... Quiero que sean ya las once de la noche para meterme en la cama y dormir.)

—(Iida es muy pesado, y Midoriya... Apenas he escuchado la voz de ese chico. Solo lo oigo cuando pasan lista y pocas veces más. ¿Qué pasa con este grupo?)—Uraraka también tiene su propio análisis de la situación en la cabeza. Está disconforme.

—(Uraraka-kun no saca las mejores notas, pero creo que es trabajadora y cooperativa, aunque su gran cantidad de amigos podría entorpecer el ritmo de trabajo. En cuanto a Midoriya-kun, es tan callado y tímido que creo que solo dará problemas al grupo. Así que esto será como trabajar en pareja, ¿eh?)—por otro lado, Iida saca sus propias conclusiones sobre Izuku, sacándolo del grupo por inútil ya desde el comienzo. También está disconforme.

Los tres están disconformes.

—Grupo 6: Shoto Todoroki, Momo Yaoyorozu y Sero Hanta con el tema del "Cerebro". Y eso es todo. El próximo Jueves os pondréis en grupo para empezar a organizar el proyecto. Por ahora, tiempo libre hasta que suene el timbre.—y con esta espléndida forma de terminar una explicación, Shota se dirige a su pupitre para hablar con Yamada, quién se había encargado todo ese rato de pasar las diapositivas. El aula estalla en multitud de voces.

—(¿Qué narices? ¿Que pego yo en mi grupo?)—mientras tanto, Sero trata de asimilar lo inútil que resultará su presencia para Yaoyorozu y Todoroki, las estrellas intelectuales de la clase A.

—¡Uraraka-chan, te cambio grupo!—pronuncia Tsuyu a su amiga con un inusual entusiasmo en ella, mientras agarra sus manos.

—¡Acepto! ¡Bueno, no, no quiero ir con Mineta!—responde la castaña eufórica.

—(Uraraka, te escucho desde aquí... Agh, que depresión...)—Midoriya se limita a apoyar su cabeza y su cuello sobre el pupitre y dejar que pase el tiempo. No solo está el trabajo de los átomos con Todoroki o el proyecto anual con Uraraka e Iida: también está la excursión del Miércoles, donde será emparejado con vete tú a saber quién. ¿Quizás debería fingir estar enfermo justo para el 13 de Noviembre? No, su madre seguro que sospecha. Además, ya ha entregado el formulario conforme pagará la salida.—(Como desearía tener el poder de avanzar en el tiempo ahora mismo...)


—Midoriya, ¿estás bien?—una vez están fuera del instituto, Shinso pregunta a su amigo por su estado emocional, el cuál parece bastante grave.—No me digas que llevas esa cara por el grupo para el proyecto...

—¿Tú que crees?—responde el peliverde con la misma voz que alguien a quién le acaban de pegar una paliza. En su caso también se la han pegado, pero en un ámbito sentimental.


Viernes, 8 de Noviembre de 2017, 2:51 p.m

Todos conocemos esta sensación. La gloriosa, maravillosa, hermosa, placentera, estimulante, agradable, amena, deleitosa, apacible, satisfactoria, plácida y armoniosa sensación de llegar a casa un Viernes después de clases, dejar la cartera en el suelo de tu habitación, quedarte mirando al infinito y pensar: "Al fin fiesta. Solo de dos días, pero es fiesta."

A Midoriya siempre le venían esos adjetivos a la cabeza mientras caminaba de regreso a su hogar los Viernes a las 14:30. Pero esta vez es diferente: la vuelta a casa no ha sido nada placentera.

—(De alguna forma me siento increíblemente agotado, como si me hubiera pasado un tractor encima cuatro veces y otra quinta para rematar.)—Izuku se sienta sobre el colchón de su cama mientras piensa en todos los hechos ocurridos esa semana. Claro, tantas cosas juntas en tan poco tiempo no eran normales para él: ha pasado de no relacionarse con el ambiente cercano de clase a pillar a uno de sus compañeros más populares llorando, a tener que guardarle el embarazoso secreto, a que le toque con ese mismo compañero en un trabajo jodidamente complicado y a que en el proyecto anual, o sea, durante siete mesas, deba pasar dos horas semanales con dos compañeros con los que no ve posible feeling por ningún lado.—(Esta noche solo quiero dormir doce horas...)


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