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We are on a hiding to nowhere,
but our dreams are not the same.
And I, I lost before I started.
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"El East blue se encuentra un poco atrasado en respecto a la historia y los sucesos de los demás mares, aunque parece que no les importa mucho la rudeza del mundo y estos impotentes hombres que tratan de tener un gobierno, no he patrullado estos mares por años solo para que algo imponga su poder por sobre estos humanos y demás razas, el mundo es un lugar libre y limpio de anarquía, puesto que no hay gobierno que los aterre, al visitar una de la islas más importantes me di cuenta que no podía perder mi tiempo en los mares más brillantes de los puntos cardinales, los climas amigables y reyes marinos luchando por territorios no me interesan por ahora, no hay nadie quien satisfaga mi sed de conocimiento, nos iremos de esta zona al momento en que el barco termine sus mejo raciones ya que hay muchas más personas integrándose en la banda.
Aunque por ahora, como capitán, estoy en camino a ese mar tan especial, esta es la primera vez que me refiero a ese santuario en este diario , no hay nombre para este lugar pero según los rumores y por la palabras de quien lo escuche por primera vez, es un lugar de ensueño para los amantes del mar, inclusive no puedo callar a los cocineros que atienden a la tripulación, se han emocionado tanto como yo, ellos tienen distintas intenciones en el lugar maravilloso, pero como negar que su entusiasmo me llena de voluntad"
Impresionada la arqueóloga por la mención del surgimiento del gobierno, en un diario como este, le perturbaba, pudiera ser que el diario del aun anónimo hubiese sido escrito durante el siglo vacío.
Después de tomar más notas en una libreta especial, se levantó del escritorio que la navegante había estado prestándole, para dirigirse fuera, el martilleo de Franky al reparar el hueco por el que había caído el día anterior, no le ayudaba mucho a pensar, por el momento no podía hacer nada al respecto, ni siquiera contribuir en la búsqueda de sus aun perdidos nakamas, la culpa fue de todos, pero aun así Luffy no dejaba de asumir toda el peso.
En el momento que el peli-negro había sostenido el cuerpo de ambos nakamas, el Sunny salió disparados por los cielos, justamente atravesando por la luz que dirigía a las afueras de la tormenta, horrenda fue la revelación de que quienes habían rescatado no eran sus preciados amigos, sino un hombre y un niño.
Ambos no eran exactamente ladrones, piratas o saqueadores, resultaba que el mayor se hacía pasar por "noble" y el menor un "aprendiz de buscador de tesoros", y claramente algo como eso no podía notarse con el aspecto, sino con la información que ambos boca flojas soltaron en menos de dos horas de estar sobre el Thousand.
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-¡Suéltenme, sucios piratas!, ¡Ustedes son más degradantes que mi capitán!, si él estuviera aquí de seguro les hubiera arrebatado todas sus pertenencias y ahora estarían en manos de nobles - El chico no dejaba de narrar cosas tontas y amenazas inútiles contra los Mugiwaras, aunque por el momento era llevado a una zona segura del Sunny para mantenerlo como prisionero al igual que el noble. El chico de cabellos rojizos hablaba de cuanta cosa se le ocurriera, amenazas, burlas, información interesante e inclusive de donde es que provenía.
En cambio el mayor, exigía un trato especial por ser alguien de sangre azul, pero al momento de saber que no era un barco normal en el que se encontraba, cerro la boca por completo a pesar de no parar de discutir con el niño que sinceramente no conocía.
De cabellera color ocre y ropas especiales para expediciones eran lo único que notaban sobre el noble, a pesar de tener la edad de un adolescente, no dijo nada sobre su nombre, ocupación, ni porque estaba en un barco lleno de ladrones.
El joven solo se mantenía quieto en una esquina, sentado, dentro de la cárcel que a Franky le tomo uno pequeño instante construir, pero lo que Luffy podía notar en el rostro del adolescente era que cosas como esas le pasaban seguido.
Su posición despreocupada, pero apartada de los demás le daba un aire de soledad, su chaqueta café de piel, con botones dorados se arrugo por las aguas heladas de la tormenta, su pantalón gris, húmedo, aun mojaba la madera sobre la que reposaba y siendo algo confiado de él, el chico se quitó sus botas para que se secaran a la intemperie.
En cambio el crio, de al menos unos 13 años, de actitud molesta hasta para Luffy, corría en círculos, gritaba, hacia ruidos contra los barrotes con su pequeño anillo en su mano izquierda, el chico trataba llamar la atención de los Mugiwara, aunque si uno de ellos de acercaba, el peli-rojo buscaba como insultar a quien se mostrara ante la pequeña cárcel.
Aunque para desgracia del nariz-larga, todos votaron para que el fuera el primero en la ronda para vigilar a quienes tuvieron suerte de ser rescatados, al principio, el peli-negro trato de enganchar al crio con alguna historia sobre el mismo "Cuando el barco llego por error al Clam belt y él se dispuso a llevar al Sunny encadenado a su cuerpo mientras el nadaba de vuelta hasta el Grand line", sin embargo el aprendiz sabia mentiras más grandes, como "Cuando su maestro se volvió un Shichibukai y la marina aun así no podía contenerlo de su sádica personalidad, por lo cual lo declararon un pirata y saqueador más fuerte que el mismo Garp", desde ese momento el nariz-larga se dijo así mismo que no discutiría algo como eso, por lo cual lo ignoro al momento de abrir una revista y bloquear su visión hacia los prisioneros, y para aclarar que no soportaría las mentiras de un novato, uso el mismo den-den que el cocinero suele tener en su santuario para escuchar algo más armonioso.
Su noche fue algo larga a causa de que no localizaba señal alguna y que ambos prisioneros desfallecieron del sueño a horas de la madrugada.
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A pesar de que no era su turno, la arqueóloga tenia algunas dudar sobre cómo era que la biblioteca obtuviera tanto desastre si en realidad el único daño a la habitación, no fue ni un octavo del espacio, todo lo demás se encontraba en buenas condiciones, pero al volver a su investigación por la mañana muchos de los libros se encontraban abiertos, algunos con paginas faltantes y el cofre había sido maltratado por el intento de ser abierto.
Claro que anteriormente la cerradura había sido saboteada a manos de las finas hojas de acero del peli-verde, pero aun así Ussop le instalo una nueva a causa de que fuera arrebatado de la tripulación y por si las dudas, la peli-negra era la única que tenía la llave.
Por el momento, solo había 2 sospechosos a bordo del barco, aunque otros polizones serian una molestia, sin dejar de pensar en el "nuevo ladrón", Nico se dirigían cerca de la Fábrica de Ussop, donde se encontraba un apartado nuevo, la temporal celda para los inoportunos sobrevivientes, siendo apenas de mañana, o más bien, algo cerca del mediodía, la vigilancia estaba a cargo de la navegante, quien parecía no perder el tiempo.
Robin llego a lado de la cómoda silla y mesa que el tirador trajo por sí mismo, sobre tal mueble se encontraban algunos objetos confiscados de ambos chicos, 2 Revólver de bolsillo, inutilizadas a causa de la pólvora húmeda, una navaja de dientes afilados y funda muy detallada, un estuche con agujas y tubos de ensayo con misterioso líquidos le pertenecían al "vulnerable" noble, quien parecía estar siempre armado, y por parte del crio un cuchillo muy oxidado parecían ser su única defensa contra los adultos.
-¡No me llames niño!-
Dejando su fase de análisis, la arqueóloga dirigió su atención hacia la amante de mandarinas y a su pequeño rival, discutiendo algo no muy incumben te.
-Entonces dime tu nombre…-
-Cuando tenga un Bounty podrás saberlo - poso sus manos en los barrotes y le enseño la lengua en seña de burla, como todo niño lo hacía cuando negaba lo más obvio.
La navegante soltó un grito de molestia, fingiendo frustración - Quería escucharlo de ti, pero por que no jugamos a la adivinanzas… como tú no sabrás soy una magician*, y por tu ridícula cara digo que te llamas…- poso una mano en su cabeza mientras que la otra hacia señas raras, como queriendo atrapar algo en el aire – Flo…y…bla…t…¡Sí!, Floyblat- al finalizar, acerco su otra mano para alejarla del crio que no dudaba en rasguñarla.
-¿Cómo diablos sabes eso?, ¡Bruja!- Le grito a la mayor, lo que logro que el segundo prisionero cambiara de posición mientras fingía estar aun en un sueño profundo. – Pero no cambia nada el que lo sepas….no, si vas a matarme….- sus últimas palabras sonaron un tanto tristes ante los oídos de la mujer.
-Está en tu anillo- Reía triunfante ante el objeto de un mineral pobre, Cobre que se movía entre sus dedos.
- Hmp… tú debes ser la gata ladrona….- Floy se percató de la identidad de su carcelera, lo que le llevo a solamente aceptar que no eran simples piratas, por lo cual el chico se dejó caer al suelo de espaldas, sentándose de mala gana. –Dicen que nunca fuiste una novata- admitió algo penoso, puesto que la chica era mucho de qué hablar entre los demás ladrones.
Alagada la peli-anaranjada se sonrojo ante el cumplido del crio, aunque no duro mucho.
-Nami, ¿Podrías ayudar a preparar la comida de medio día?, Doctor-san no soporta mucho trabajar con especias-
-Oh, claro, Robin- un poco apresurada salió con destino a la cocina, donde la presencia del rubio era vitalmente necesaria.
Con su valioso libro en manos, la oji-cafe tomo el mismo lugar que el peli-negro el día anterior, solo para mantenerse un poco ocupada mientras analizada a su misterioso y callado prisionero, si el noble estaba escapando por sí mismo sin que nadie se diera cuenta, sería lo mejor pescarlo con la carnada más costosa, y obviamente siendo que el provenía del barco de ladrones, también estaría buscando por la preciada información sobre el santuario de los mares.
Ambos se observaban, tomando en cuenta la tensión, el dúo no llegaba a chocar sus miradas, el noble solamente se movía incomodo ante las ojeadas al libro que la joven tenía en manos mientras aun sentía la los ojos de la chica sobre él, poco sabia el peli-ocre sobre esos ojos en el techo que le analizaban en todo aspecto.
South blue:
"Quien diría que llegaría a odiarlo por sus lluvias torrenciales que parecían nunca terminar, tal parecía que toda la zona sufría de un clima tan triste, perturbador y misterioso, los días nublas del sur provocaban que el océano fuera grisáceo y de la más difícil navegación, las olas no paraban de detenernos y mi ansiedad no me está ayudando mucho, me dijeron que hay una adivina que tiene información sobre lugares místicos y extraños, dudo mucho de la procedencia, pero no pierdo nada en preguntar solo por curiosidad."
Entre los párrafos de su capítulo, se encontraban varios fragmentos de otros libros, los cuales contenían algunas palabras en jeroglíficos y otra con enunciados enigmáticos, que para traducirlos, necesitaría un largo tiempo consultando sus valiosos CodeBreakers.
"Aunque, por desgracia… tal chica no piensa colaborar hasta que resolvamos el extraño misterio del St. Bliss, que parece haber desaparecido en las aguas del paraíso, en respecto a mí, este caso nos desviaría de nuestra investigación, así que después de comentarlo con mis compañeros decidimos robar la información, debo decir que fue muy útil esa medida desesperada a pesar de que aún me carcome el hecho de desertar a tal llamada a auxilio del Reino Briss, muchos nobles han pedido mi ayuda así como otros piensan que es mejor encerrar mi espíritu y alma en una cárcel, lastimada mente aún son tiempos en que los cambios no son bien vistos y me temo que llego la hora de abrir los ojos de todas las especies."
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Obviamente limpiar su rostro irritado por la sal con más agua salada, no solucionaba nada, sus ojos cansados por la falta de sueño tampoco le favorecían en su misión por buscar a su pareja; un intenso sol se posaba el, pero suerte para el espadachín que encontró otro trozo de la nave que sus nakamas derribaron; era un pedazo del barco bastante grande para su silueta y simulaba una cama con techo, tal parecía que era una esquina trasera del buque, aunque lo que por ahora le importaba al peli-verde era que le brindaba protección favorable contra el sol.
Su haramaki se encontraba por encima del tejado, secándose por culpa de las grandes olas que empaparon al peli-verde durante su búsqueda, ya le quedaba solo un poco para que estuviera completamente seco, no todo el tiempo solía tener su estómago al descubierto, pero las punzadas en su pecho superaban el sentimiento de vacío; Zoro había invertido todo su tiempo en la tormenta, buscando al cocinero, tuvo las mismas complicaciones para trasladarse puesto que terminaba estancado siendo llevado por las olas; las corrientes marinas se habían encargado de al menos proporcionarle un lugar firme donde descansar, aun así sus pies fuera del agua no significaba su resignación, el espadachín paso de escombro a escombro tratando de identificar el gran trozo donde el rubio desfalleció por su misteriosa y grave herida.
La noche y el amanecer habían llegado rápidamente sobre el peli-verde, matando las esperanzas de encontrar al rubio, pero su persistencia, influida por su capitán, le daba la confianza de que el cocinero se encontraba a salvo, pero tal vez con problemas por su falta de atención médica.
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No tenía el valor de levantar su mirada.
A pesar de que recupero su conciencia sobre tierra firme, la arena en sus manos le bastaba para saber que ya no se encontraba en el barco, el rubio temblaba, no solo por el intenso dolor en su pecho que no le cedía respirar con regularidad, ni por la cantidad de sangre que había perdido por la humedad que no permitió el cierre de su herida, peor aún que la sal de mar que empeoraba sus punzadas, al tocar la arena y trozos de coral en sus manos, su boca balbuceaba, pidiendo que su días no estuvieran sellados en ese trozo de tierra, debía admitir su miedo de que existiera un desierto frente a él, que solo rocas le rodearían, pero no podía cambiar su ubicación, resignado y tragando duro, su saliva caliente recorría su garganta haciendo más difícil su pensamiento, su última exhalación de aliento le complico el levantar de su rostro…tan solo… para darse cuenta de que había vuelto al punto de partida de su tripulación.
Su cuerpo se encontraba sobre un gran cumulo de arena sobre los extensos corales más cercanos a la zona central, el bosque frente a él le daba algo de alivio en su corazón y sin más contemplar, el oji-azul camino hasta la sombra más cercana y prosiguió a curar sus heridas mientras dudaba de la ubicación de sus demás nakamas así como que había sucedido con su prometido.
A pesar de no estar preparado para un naufragio, Sanji tomaba su soledad como un poco deprimente al punto de siempre había sido independiente de los demás, pero con las ideas de su capitán, parecía que se acostumbró a que todos debían usar lo mejor de sus habilidades para que el grupo saliese victorioso, sin embargo, en este caso, tendría que ser el mismo niño de hace 9 años, un niño que tuvo que afrontar su soledad siendo enemigo de los adultos, así como de los piratas, de los mismos malvados que su figura paterna le hablo entre fabulas.
Al volver a tocar su molesta apertura, su mano se impregno del tono rojizo que por disgusto del rubio, solía dejar manchas permanentes en su fina ropa, aunque por el momento no se daba la molestia de maldecir del todo puesto que llevaba una sudadera y una camisa interior a causa del intenso calor de la isla, su pulcra personalidad no se sentía del todo cómoda al contar con un día sin su aseo diario pero pese a sus tics, su pose de pirata no se deprimiría solo por perder sus hábitos.
Abriendo el cierre de su sudadera observo con más detalle el gran parche de ropa que le hacía falta, así como su camisa interior estaba rasgada a causa de la misma bestia que logro entre toda la confusión acertar un golpe por poco mortal.
Las marcas de dos colmillos empezaban desde su estómago y terminaban casi por poco y tocando su pezón, donde, en su interior aún se encontraban algunas costillas en estado de precaución, y todo porque no quería darle más trabajo a su querido medico a bordo, era esencialmente necesario que atendiese sus heridas, pero al parecer siendo territorio de saqueadores no podía darse la libertad de andar por el bosque buscando por algo medicinal, puesto que el interior de la espesa arboleda podía ubicarse la base de donde salió tremendo gigante.
Sin forma de desinfectar su herida, se quitó su camisa interior y la rompió en largas tiras para al menos detener el sangrado que parecía empezar a coagular, al terminar su vendado improvisado, volvió a usar su sudadera y cerrarla hasta el punto de cubrir su cuello así como empezar a usar el gorro, el cual le ayudaría a introducirse al bosque, ya sea para conseguir unas municiones, víveres o derrocar al mismísimo líder, culpable de los misteriosos secretos que sus nakamas no querían compartir con él.
Sería algo difícil enfrentarse por sí solo, pero su parte favorita en sus misiones era la infiltración, y suerte la suya que el día anterior decidió usar su sudadera verde, especial para hacerse pasar por el follaje del lugar.
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Magician*: Creo que en la saga de Gyojin, Nami menciona eso solo porque los gyojins le dijeron bruja o algo así.
Los Oc's no son tan esenciales, pero tendrán su momento, nunca me dedico a darles todo un capitulo para ellos puesto que solo son personajes terciarios, es básico que solo muestre nombres, descripciones y que es lo que hacen para la historia, nunca me pareció necesario darles un pasado solo porque salen en unas escenas pero al menos aportan algo al climax…
Me quede estancada en este capítulo solo por andar decidiendo las características de los chicos, pero ya estoy por subir el siguiente, aunque aún me pregunto si debo finalizarlo con algo rated M (seria mi primer fic así)….
