Titulo: El destino.

Summary: Después de más de diez años de no reunirse los elegidos son reencontrados gracias a las últimas personas que imaginaron… sus hijos.

Disclaimer: Ni Digimon si sus personajes me pertenecen y hago esto sin fines de lucro.

Nota: Hola a todos:) primero que nada muchas gracias por sus comentarios, gracias a ellos me dan ganas de actualizar mas seguido y como ya el fic esta terminado pues no se me complica nada. Bueno pues aqui los dejo con el tercer capitulo, disfruten la lectura:


Capitulo 3. Lazos familiares.

Hikari no cabía en su sorpresa, hacia tanto tiempo que no veía a su sobrino que casi ni recordaba cómo era pero sin duda era inconfundible… "Idéntico a Taichi a esa edad" pensó la educadora. Cuando se dio cuenta ya estaba con los ojos humedecidos ante el recuerdo de su hermano. Hacíaa tanto que no lo veía y eso la lastimaba muchísimo, sobre todo porque sentía que Taichi estaba muy decepcionado de ella por todo lo que había ocurrido en el pasado.

En ese momento recordó a Emi y que se había caído por el impacto de su sobrino.

-¿Estás bien, Emilyn? –cuestionó Kari.

-Sí. –respondió la pequeña pelirroja.

-Tía Kari ¿Qué estás haciendo aquí? –preguntó Kaichi aun sorprendido.

-Eh. –la castaña miró nerviosamente hacia todos lados. –Kai, debo hacer un par de cosas así que mira, ella es Emi, quédate con ella un rato.

-Pero…

-Por favor, Kaichi. –le rogó su tía. –Emi, el es Kai mi sobrino y se quedará contigo unos minutos en lo que voy a ver si llegaron tus padres y hablo con ellos.

-¡No! –se alteró la pelirroja. –Yo quiero estar contigo Kari. –le suplicó Emi abrazándose a sus piernas.

-Lo sé, linda. –dijo la maestra. –No tardaré, lo prometo. Kai te la encargo mucho y no te vayas a ir que tenemos que hablar.

Dicho esto se fue a la dirección a paso veloz aún sin poder entender bien lo que había ocurrido hace unos instantes.

-¿Quién eres tú? –preguntó Kaichi a la niña mientras se sentaba a su lado.

-Me llamo Emi y me escapé de mi escuelita porque quiero venir a esta. –relató la pelirroja.

-Wow ¿Te escapaste tu solita? –preguntó el moreno. –Que divertido.

-Sí. –le contestó ella. –Corrí y corrí y no me alcanzaron.

-¿Y si vas a venir a esta escuela?

-No sé. La maestra Kari va a hablar con mi mamita para que yo pueda venir.

-¿Cuántos años tienes? –preguntó Kaichi.

-Acabo de cumplir siete. –comentó Emi.

-Que lastima, yo tengo ocho y voy a cumplir nueve no te tocara en mi salón. –se quejó el castaño.

-Oye si Kari es tu tía ¿Por qué no sabías que es maestra aquí? –quiso saber Izumi.

-¿Es maestra? –se sorprendió el jovencito. –Wow. Es que ella y papá son hermanos pero no se ven mucho. Solo veo a tía Kari en Navidad, en el cumpleaños de papá, en el mío y en el de mi prima.

-¿Por qué?

-Es que tía Kari vive muy lejos así al otro lado de la ciudad y no la vemos muy seguido. Y papá trabaja todito el día y no podemos ir a verla. Pero mi abuelita siempre regaña a papá por no ver mucho a tía Kari. –explicó Kai. –Yo creo que se pelearon por algo.

-Que mal, Kari es la mejor. –le alabó Emi.

-Si yo la quiero mucho. –aseguró Kai. –Y a mi prima también.


-Ya te dije que no te creo. –replicaba una niña de nueve años, el cabello castaño claro corto y los ojos rojizos con una gran sonrisa.

-Pero si ya te dije cual es mi apellido y además te prometí llevar a conocer a mi papá ¿No? –preguntó un chico de la misma edad, cabello rubio despeinado y ojos azules.

-Es que me parece increíble. –repitió por decima vez Kazumi. –Cuando mamá se entere… ¡Ella sale en el libro! Ella y mi tío.

-¿Sí? –preguntó Reiki asombrado. –Que bien papá habla mucho de sus amigos pero no los conozco a ninguno, más que al tío Yamato.

-¿Y tu tío tiene un Gabumon como el del libro? –preguntó muy emocionada.

-Claro. Y papá tiene a Patamon y obvio yo tengo al gran Tokomon. –alardeó el rubio. -¿Qué Digimon tiene tu mamá?

-¡Un Gatomon y yo tengo un Salamon!

-Entonces tu mami es Kari.

-SiP.

-Wow que emocionante. –decía Reí. –Imagínate que nuestros Digimon digievolucionen hasta ser Angemon y Angewomon como los de nuestros papás.

-¡Yo quiero ver a Angewomon!

-Si yo también. –dijo sonriente. –Me gusta que te hubieras venido a esta escuela Kazumi.

-Lo sé a mi también me gusta haber venido. –contestó la castaña. –No soy buena haciendo amigos…

-¿No? –preguntó Reiki. –Yo a veces. Es que papá dice que hablo mucho y que hago bromas que les molestan a los demás

-¿Bromas?

-Sip. –respondió el de ojos azules. –Mira a ese niño… - dijo señalando a un muchacho bajito. –Le puse una tachuela en la silla y me castigaron ¡Tres días!

-Yo seré tu amiga. –prometió la niña.

-¡Gracias! –exclamó con una enorme sonrisa. –Yo también seré tu amigo y a ti no te haré bromas.

-Que bueno. –dijo.

-¿No te gusta jugar al básquet?

-No mucho. –admitió Kazumi. –A mi primo le gusta más el futbol pero yo no soy muy buena con ninguno de los dos.

-¡Hablando de primos! –Reí pareció recordar algo y se puso de pie con rapidez de la banca donde pasaban su recreo. –Los míos entraron hoy a la escuela, antes vivían en Shinjuku con la tía Sora pero ahora viven aquí con tío Yamato y yo le prometí que los cuidaría y los llevaría a casa a la salida.

-Wow. ¿Y cómo son?

-Se parecen a mí, o sea que son terriblemente guapos. –alardeó el pequeño. Ella rodó los ojos.

-Mejor hay que ir a buscarlos. –sugirió Kazumi.

La niña se puso de pie y siguió a su nuevo amigo a través de las multitudes de niños jugando con balones, cuerdas, y demás juguetes infantiles. Vio a Reí reunirse con un niño pelirrojo que miraba entretenido los dibujos de otro pequeño peli azul.

-Hey Ay. –saludó el rubio.

-¡Primo Reiki!

El llamado Ay se abalanzó abrazando a su primo con cariño.

-¿Y Hana-chan? –preguntó el.

-No se mi hermanita no ha venido a verme... –se lamentó el pequeño niño.

-Bueno, entonces iré a buscarla por allá. –informó el rubio.

-Ok.

Dicho esto Reiki tomo a Kazumi del brazo y la condujo hacia el otro lado del patio.

-A mi prima Hanami le encanta sentirse madura. –explicaba Reí. –Seguro ya vino a ver como estaba Ay pero él ni siquiera se dio por enterado…

-Suena a una niña agradable.

-Lo es, con quien quiere. –aseguró. –Es demasiado testaruda y cabezota, y le gusta tener la razón siempre. Aunque es muy amistosa cuando quiere serlo.

-Ya veo…

-A diferencia de alguien que conozco. –añadió Takaishi. –Que el primer día ya se echo a la bolsa de enemigas a las gemelas.

-Los clones esos no me interesan y tampoco me interesa ser amable con ellas.

-Quizás si eres un poco creída, jaja.

Kazumi le miró con resentimiento.

-Si eso crees…

-¡Ey! Yo no dije que eso fuera tan malo. –aclaró su amigo. –Así me agradas.


-Yo soy Meyami Hanae la madre de Emi. –dijo una mujer de aproximadamente la edad de Hikari.

Ella se sentó y Hikari lo hizo también frente a ella después de presentarse. Ella tenía el cabello muy corto castaño rojizo y unos enormes ojos grises. Hikari creía haberla visto antes en algún otro lado. Sus ojos estaban rojos y se veía demasiado nerviosa.

-¿Dónde está mi hija? –preguntó impaciente.

-Tranquilícese señora. –pidió Kari. –Su hija está bien, se encuentra sana y salva. De pronto la maestra Akako se acercó con Emi quien se lanzó a los brazos de Kari inmediatamente temiendo la reacción de su madre.

-¡Kari dile que no me lleve que me quiero quedar aquí contigo!

-Eh…tranquilízate dulzura. –pidió la castaña acariciando la cabellera de la niña.

-Ven aquí, Emi. –pidió Meyami. –No te voy a regañar, lo prometo.

La pequeña la miró con sus ojos idénticos a los de ella y abrazó a su mamá quien le devolvió el abrazo con mucho cariño.

-Kari ¿Recuerdas tu promesa? –indagó Emilyn.

-Claro, preciosa. –afirmó Yagami. –Akako saca a Emi de aquí un segundo.

Akako asintió y la niña salió mirando de nuevo a su madre con culpabilidad. Ella se echó a llorar de repente cubriendo su cara con ambas manos. Kari entendió esa preocupación solo era digna de alguien que amara a su vástago. Le tendió un pañuelo y la mujer lo aceptó con gusto.

-Perdóneme… -pidió avergonzada.

-No se preocupe, debió sentirse muy angustiada. La entiendo también soy madre.

-Es que mi hija… -la mujer hizo una pausa. –Siempre ha sido más curiosa y enérgica que el resto de los niños de su edad… ella no se iba a quedar de brazos cruzados, yo se lo dije pero él no la conoce tanto como yo.

-¿De quién habla, señora? –preguntó Hikari.

-Mi ex esposo.

-Ya veo… ¿Ustedes llevan una mala relación que pueda fomentar este tipo de comportamiento en Emi?

-Oh para nada…yo le tengo muchísimo aprecio a mi ex esposo. Duramos casados más de ocho años pero ya no había química… no sentíamos nada. Solo nos veíamos como grandes amigos y decidimos terminar lo nuestro, aun así Emi ve a su padre muy seguido y pasa temporadas en su casa. A mi ex esposo también lo invito a casa muy seguido. Creo yo que hemos manejado la situación bastante bien. –le relató la mujer.

-Me alegro por ustedes. –dijo la profesora.

-El problema es básicamente que Emi es muy inteligente y su padre quiere darle la mejor educación que sea posible. –comenzó la señora. –Él es un investigador muy importante y por eso insistió en que asistiera a ese colegio privado.

-Creo que es más que obvio que no funcionó bien.

-Así es. Él asegura que debemos ser firmes o que si no Emi nos va a controlar a su antojo.

-Eso también es cierto. –le dio la razón Hikari. –Todo debe tener un equilibrio, señora Hanae. Deben imponer autoridad pero también deben escuchar lo que su niña les dice o ella los odiaría o haría más cosas como estas, es una pequeña muy temeraria.

-Que si lo sabré yo. –soltó Meyami. –Profesora Yagami, ¿Sería mucha molestia que usted pudiera hablar con mi ex esposo?

-¿Yo?

-Si es que a mí no me escucha y con usted es muy fácil poder hablar. –comentó ella. –Si el accede la niña seria cambiada a esta escuela de inmediato.

-Es que yo soy nueva en realidad y… -Kari titubeó. –No sé…

-Se lo pido como un favor personal. Se ve que Emi quedó encantada con usted.

-Oh es sólo que ella llego muy nerviosa y alterada y yo sólo la traté con amabilidad…

-Por favor, se nota que esta es su vocación. –le rogó Meyami.

-Haré lo que esté en mis manos, señora Hanae. –accedió la mujer.

-Bueno entonces le diré a mi ex esposo que se comunique a esta escuela en cuanto pueda. –dijo mas animada. –Muchísimas gracias, de nuevo.

-Llámame Hikari por favor.

-Gracias Hikari.

Las clases por fin habían finalizado y Hikari estaba más nerviosa que cuando habían comenzado, aunque eso si estaba tan feliz que no cabía en su dicha, estaba esperando que recogieran a los niños que aun quedaban en la escuela, entre ellos al niño cuyo padre más ganas tenía de ver.

-¿Entonces hiciste un amigo, prima?

-Si. Tampoco es que los demás hayan sido muy agradables. –respondió Kazumi.

-Deberías ser más social, así como yo. –se jactó Kaichi.

-No seas presumido, Kai.

-¿Vendrá tu padre por ti, sobrino? –preguntó la educadora.

-Así es tía Kari. –respondió el niño. –Solo viene por mí los lunes y los martes los demás días viene mi niñera porque papá trabaja toooodo el día.

-Si lo entiendo, mi hermano es muy ocupado.

-¿Tu niñera es divertida, primo Kai? –preguntó Kazumi en un intento de hacer más larga la conversación.

-Si, y su primo también, una vez lo llevo para que jugáramos. -hizo una pausa y miro impacientemente al frente. -¡Maldicion ya quiero que llegue papá!

-No seas de grosero, Kai. –le reprendió Hikari.

-Perdón tía. –se disculpó el chiquillo de cabello alborotado. –Ya no seré un niño grosero.

Una voz llamado a su sobrino a sus espaldas la hizo girar alegre. Ahí parado se encontró a su hermano mayor, arreglado para ir a su trabajo como embajador entre Japón y el mundo Digital. A su lado Agumon se veía increíblemente sorprendido.

-¡Kari! –gritaron ambos estupefactos.

-Hermano, Agumon, que gusto me da verlos. –dijo ella antes de abrazarlos a ambos.

-Hermana ¿Qué estás haciendo aquí? –pregunto Taichi mientras le daba un caluroso abrazo a su sobrina.

-Oh me han dado un puesto como maestra aquí. –respondió la castaña.

-Debiste contármelo…

-Si me llamaras alguna vez.

Agumon supo, porque conocía a Tai como nadie y a Kari también bastante, que el ambiente se estaba poniendo tenso por lo que conversó con Kai y Kazy sobre ir a recoger a Koromon y Salamon el Digimundo donde Monzaemon se encargaba de cuidarlos cuando Gatomon y Agumon no podían hacerlo.

-Hermano… -habló Kari. –Quizás esto sea obra del destino. –opinó mirando el suelo. –Que quiere que nos veamos más seguido. Que olvidemos todo.

-Sé que he sido un imbécil, Hikari. –admitió Taichi. –Mi trabajo me absorbe y… te he descuidado muchísimo.

-No te preocupes, lo entiendo. También se que lo que pasó hace tantos años...

-Olvídalo, no quiero hablar de eso.

-Bien, hermano no hablaremos de eso. –aceptó la castaña.

-¿No quieren tu y Kazumi ir a comer a casa? –preguntó el embajador con una renovada sonrisa. –He preparado algo delicioso antes de ir al trabajo.

-Claro que acepto, hermano.


Nota Final: Hasta aqui llego el capitulo:) Una disculpa porque en este capitulo no aparecieron personajes nuevos como habia prometido pero es que tuve que hacerle unos cambios de ultimo momento. Pero se compensara en el capitulo 4 que les adelantare que conoceremos a un nuevo personaje y como pista les dire que es una niña. Tambien apareceran nuestros dos rubios favoritos. Asi es, el capitulo cuatro sera dedicado a los Ishida y Takaishi padres e hijos.

Bueno en este capitulo se conocieron un poco Kai y Emi y aparecio la madre de esta que es ex esposa de alguien que creo que todos conocemos muy bien y se supo que algo extraño ocurrió con Kari que hace que Tai se sienta un poco resentido. Ademas empieza a haber una bonita amistad entre Reiki y Kazumi (Solo amistad eh jaja a ellos los veo mas como casi hermanitos)