Los personajes de Candy Candy son propiedad de Kyoko Mizuki, Yumiko Igarashi y TOEI Animation Co., 1976. Usados en este fic sin fines de lucro.

*Capitulo 3: Confesiones y promesas

Cuando el atardecer despuntaba en el horizonte y la noche empezaba a cubrir el lugar, fue que Archie decidió retornar. Caminó sin prisa y al llegar a las puertas de la casa la mucama le indicó que todo estaba listo para cuando decidiera tomar la cena. El joven le sonrió al mismo tiempo que le agradeció por su ayuda...le indicó que cenaría de inmediato.

Como la residencia en Lakewood era raramente visitada por algún miembro de la familia, sólo había tres empleados permanentes en toda la propiedad...un jardinero que también fungía como vigilante, una señora entrada en años que mantenía limpio el lugar y el mayordomo, quien era el supervisor y por tanto el responsable de todo. Esa noche el joven por primera vez en mucho tiempo tomó la cena totalmente solo en el gran comedor y no le agradó en absoluto el sentimiento que le causó.

Una vez que terminó, indicó a los demás que estaban en la cocina a la espera de sus órdenes, que podían retirarse a descansar. También les indicó a los hombres que al día siguiente colocarían las cajas marcadas con ropa en las que fueron las habitaciones de Stear, para que Mary acomodara todo en el guardarropa mientras que las demás cajas se llevarían al laboratorio que estaba a un costado de la propiedad. Todos asintieron al escucharlo y se despidieron.

Una vez que se encontró en el segundo piso, Archie en vez de dirigirse a su cuarto sin querer se dirigió hacia el otro lado, estaba tan distraído pensando en todo lo que tendría que hacer al día siguiente que para cuando se dio cuenta, estaba justo frente a las que fueron alguna vez las habitaciones de Anthony. Por un momento, se quedó parado frente a ellas sin saber que hacer... pero un impulso hizo que alzara la mano hacia donde estaba la manija de la puerta y entonces se detuvo; no estaba seguro de qué es lo que estaba haciendo. Sin pensarlo mucho y en una acción un tanto inconsciente, lo siguiente que supo fue que se encontraba dentro del lugar.

Todo a su alrededor estaba oscuro, sólo se podía distinguir una tenue luz de luna que se asomaba sutilmente por entre las gruesas cortinas. Se dirigió hasta ellas y las abrió para tener una mejor vista de la habitación...todo mueble en el interior estaba cubierto por sábanas blancas. Por un momento sintió escalofríos al pensar que esta visión frente a él los objetos se reflejaban como si trataran de fantasmas, y fue entonces que recordó las historias que los tres chiquillos inventaban cuando eran pequeños. Sonrió al recordar una en especial, aquella que se refería al hombre de sombrero de copa y negra capa...aquel que deambulaba por las habitaciones vacías justo cuando el reloj del sur marcara las diez. Curiosamente en ese momento las campanillas de dicho reloj marcaban esa hora.

Deambuló por un rato tratando de reconocer el lugar y curiosamente descubrió que todo seguía intacto, tal como lo había ordenado la Tía Abuela. Desde que Anthony murió el lugar fue cerrado de forma permanente y a nadie más se le permitió ocuparlo.

Justo cuando se dirigía a la entrada para abandonar el lugar, una memoria perdida en el tiempo vino sin previo aviso a sus pensamientos...eran las voces de tres muchachos hablando emocionados sobre un evento que se llevaría a cabo. Con nostalgia Archie comenzó a recordar la conversación de esa velada.

Retrospectiva

"Era la noche antes de la cacería anual de zorros de los Ardley y los tres primos disfrutaban de una pequeña reunión que se organizó en las habitaciones de Anthony. Estaban celebrando por fin la Presentación oficial de Candy ante los miembros de la familia, este era todo un acontecimiento y ellos no podían sino disfrutar de la alegría del momento.

Anthony se encontraba en el sillón junto al escritorio, riendo con Archie y Stear quienes estaban en un sofá del lado opuesto de la habitación. Los jóvenes recordaban y narraban cómo fue que cada uno había conocido a Candy, se escuchaban las anécdotas entre risas, ya que los encuentros con la jovencita fueron únicos y muy peculiares. Esos fueron días felices y eran dignos de ser compartidos.

Anthony con una hermosa sonrisa les narraba a sus primos...
-Recuerdo que estaba caminando por el Portal de Rosas, cuando escuché un llanto. No sabía de donde provenía, así que me dirigí hacia la entrada...cuál fue mi sorpresa al ver a Candy...no sabia el porqué estaba triste, pero noté de inmediato algo muy especial en ella, se veía tan frágil y vulnerable...- Archie y Stear se miraron, el rostro de Anthony brillaba con tan sólo recordar ese primer encuentro.

El joven Brown continuó diciendo,
-No pude hacer nada al verla llorando...- se detuvo cerrando los ojos por un momento -...lo único que supe es que sólo quería estar a su lado para consolarla, pero no me atrevía a decirle nada, únicamente permanecí junto a ella...- pausó -...es curioso porque en cuanto me vio, inmediatamente dejó de llorar y pude ver en su rostro un cambio; del llanto pasó a un gesto de curiosidad y de ahí fue que los dos comenzamos a reír- una sonrisa se dibujó en su rostro -...¡realmente era mucho mas linda cuando reía que cuando lloraba!- exclamó emocionado y desviando la mirada a las rosas en el florero agregó -Candy tiene la habilidad de cambiar un momento triste en uno alegre...es por eso que me gusta tanto...- confesó tímidamente.
-Candy tiene ese don- exclamó Stear.

Entonces los hermanos notaron el rostro ruborizado de Anthony, y aunque habían estado siempre muy unidos, jamás ninguno se había atrevido a hablar de sus sentimientos hacia Candy; esta era la primera vez que su primo se abría ante ellos para expresarlo abiertamente. En ese momento, el rubio se levantó del sillón y encaminándose hacia la ventana dirigió su mirada hacia los jardines. Era una noche clara y la luna iluminaba las innumerables rosas.

El galante joven en ese momento recordó a su prima y cerrando los ojos, se imaginó a esa niña que aunque frágil por fuera podía irradiar una gran fuerza interior, una que la alentaba a continuar a pesar de todo lo que la vida le había puesto en contra,

-Quiero que Candy sea feliz...- dijo Anthony de pronto -mañana por fin será oficial, pasará a ser parte de nuestra familia y sé que será el principio de una vida llena de felicidad para ella.-

En ese momento Archie meditaba en esto y recordaba cómo fue que habían conocido a Candy. Con su usual porte elegante, miraba hacia arriba mientras se encontraba sumido en sus pensamientos. Recordó que Stear permaneció a su lado callado mientras reclinaba sus brazos sobre las piernas, seguramente meditaba también bajando la mirada. Ambos hermanos sabían muy bien que el corazón de Candy le pertenecía al joven Brown y se alegraban mucho por eso, ya que Anthony era como un hermano para ellos...aunque los chicos Cornwell hubieran querido ser el elegido de la Pequeña, ella ya había hecho su elección.

Ninguno de los Cornwell podían sentir envidia, no había rivalidad entre ellos, sin embargo existía un dejo de nostalgia por no ser el Príncipe de Candy; desde ese momento ambos se encontraron frente a frente con un sentimiento de conformidad, uno que los llevó a asumir únicamente el rol de ser el paladín de la jovencita.

El silencio reinó en ese momento en la habitación...los tres galantes muchachos seguían absortos en sus pensamientos y ninguno se atrevió a decir nada. Anthony había abierto su corazón a sus primos y los hermanos simplemente estaban ahí para apoyarlo. Pero súbitamente el joven Brown se volvió a mirarlos, con su rostro ahora denotando una seria expresión les dijo,

-Archie, Stear...ustedes saben muy bien del sentimiento tan especial que tengo por Candy...pero quiero que sepan que yo estoy al tanto de lo que ustedes también sienten por ella...- ambos jóvenes se quedaron sorprendidos y anonadados al tiempo que la mirada del joven rubio permanecía tranquila pero muy fija en ambos.

Los Cornwell se quedaron boquiabiertos, no se atrevieron a decirle nada. Archie se sintió en ese momento descubierto y por lo tanto los nervios lo invadieron. No solamente estaba sorprendido por el hecho de que Anthony lo mencionara, sino porque entre los hermanos mismos jamás se habían atrevido a hablar entre sí sobre lo que sentían por Candy. Su hermano mayor estaba al tanto de lo que él sentía por la chica pero nunca el primogénito le habló de sus sentimientos... por lo que el joven recordó el haberse girado a donde estaba Stear para escuchar si lo negaba o afirmaba. El inventor sólo se quedó callado sin responder.

Anthony, con rostro apacible pero a la vez con un deje de tristeza continuó diciendo,
-Hoy hable con Candy sobre mi Madre, hacía mucho que no hablaba de ella y me di cuenta entonces de que en la vida nada es para siempre, que todo puede cambiar súbitamente en un momento...- entonces el rostro del joven rubio cambio y ahora reflejaba una mirada sombría -...quiero que me prometan algo, que no importando lo que suceda...- hizo una pausa, como tratando de deshacer un nudo que se había formado en su garganta y agregó -...que nosotros siempre velaremos por la felicidad de Candy-
-¿A qué te refieres Anthony?, ¿qué es lo que estás tratando de decir?- por fin Archie se había animado a intervenir.
-Que si algo llegara a pasar...- los miraba fijamente- si por algo yo no pudiera hacerla feliz...- pausó un momento para desviar la mirada a un lado -...que uno de ustedes lo haga...-

Stear y Archie no pudieron decir nada, estaban totalmente sorprendidos ante la declaración de Anthony. En ese preciso momento, vieron de lleno la fragilidad de su primo al descubierto frente a ellos. Anthony siempre se había mostrado fuerte y decidido, nunca derrotado; pero lo que ahora veían frente a ellos era a un chico sensible, vulnerable y casi derrotista. Esa faceta del rubio jamás la habían conocido y nunca antes se le había visto.

Stear al escucharlo se levantó de inmediato y fue hacia donde el joven Brown se encontraba. Lo tomó de los hombros y con voz firme le dijo,
-¡Vamos Anthony! ¿Porqué piensas en cosas así?...sabes muy bien que el único en el corazón de Candy eres tú...además, ¿porqué piensas que algo te va a pasar?, no digas tonterías, tú serás quién se desposará con ella y la harás muy feliz...-

Archie continuaba sentado, lo que sentía por Candy no le permitió hablar y es que él la amaba con toda su alma, pero sabía muy bien que ella prefería a Anthony...sí, lo prefería a él y nada cambiaría eso. Pero en cuanto escuchó a su primo hablar así, se dio cuenta de que era un tanto probable de que existiera una posibilidad...una muy remota en donde las cosas fueran distintas y de que tal vez, sólo tal vez, el menor de los Cornwell también tuviera una oportunidad con la joven. Sin embargo, al escuchar todo eso de los labios del mismo Anthony, pudo sentir con claridad como un escalofrío le recorría la espalda. Candy sería suya sólo si algo impidiera a Anthony desposarla y esto no le gustó en absoluto. El sólo hecho de pensar que algo pudiera ocurrirle a su querido primo lo angustió mucho, prefería que las cosas siguieran su rumbo y que Anthony fuera feliz con Candy, aún cuando él sufriera en el proceso.

Mientras tanto, Anthony levantó el rostro y mirando fija pero seriamente a Stear, continuó
-¡Solo prométeme que lo harás, Stear!- el inventor sabía que Anthony estaba hablando muy en serio y eso lo desarmó, el primogénito comprendió muy bien que su primo no desistiría en ello, por lo que le respondió diciendo,

-¡Te lo prometo! Pero no veo el porqué de esto...tu serás un novio muy feliz al lado de Candy y nosotros estaremos ahí acompañándole, así que dejemos esto de una sola vez, ¿Entendido?-

El corazón de Archie seguía agitado, nunca antes se había puesto a pensar en que efectivamente Anthony llevaría al altar a su gran amor y simplemente él estaría ahí para acompañarlo. Esto lo sacudió internamente hasta el punto de no poder seguir sentado, por lo que se levantó y dirigiéndose hasta donde estaban los otros, colocó su mano sobre la espalda del joven rubio y con un sentimiento de dolor que trató de ocultar lo mejor posible , exclamó
-Tú eres el elegido de Candy y nosotros estaremos con ambos cuando finalmente estén juntos...- trató de dibujar una sonrisa -...por favor no hables así, ya que tú mismo comprobarás que el cuento de hadas de Candy sólo tú podrás hacerlo realidad...-

Entonces el rostro de Anthony se iluminó con una gran sonrisa. En ese momento, se sintió reconfortado y aliviado, pero sobre todo feliz por la promesa de que los hermanos Cornwell estarían con él cuando finalmente desposara a Candy. Sus ojos asomaron un destello de lágrimas, no podía contener la emoción del momento...¡Por fin, él sería feliz!...Tendría a su lado a Candy, él ya no estaría solo en el mundo.

Los ojos de Anthony derramaron lagrimas de felicidad y sólo pudo decir frases entrecortadas por la emoción mientras los abrazaba,
-No saben...cuanto me alegro de tenerlos...ustedes son lo único que me queda en este mundo... saber que me desean esta felicidad, me llena de tanta dicha!-

Sin embargo en el corazón de Archie, había un huracán de emociones, por un lado quería la felicidad de su primo, pero por el otro...¿como podría renunciar al gran amor que sentía por su Gatita? Lo que sentía por ella le quemaba el interior y no sabía como controlarlo. Por lo que sólo se abrazó a Stear y Anthony sin decir nada más."

Fin de la Retrospectiva

Volviendo al presente, el galante joven meditó mucho sobre aquella conversación que los tres tuvieron aquella vez, y lo que más le intrigaba fueron aquellas palabras que habían sido dichas por su primo...-¿A que se habrá querido referir Anthony cuando dijo que él estaba al tanto de lo que sentíamos por Candy?...él sabía muy bien mis sentimientos pero...- se detuvo a pensarlo bien -¿Acaso Stear compartía lo mismo que nosotros por Candy?-

El joven sacudió la cabeza, eso sería imposible...su hermano jamás comentó o dijo algo que lo indicara. Quería mucho a la pequeña pero siempre pensó que el cariño de Stear por Candy era más bien fraternal, como si se tratara de un hermano. Lo más seguro es que al principio gustara de la chica pero al saber la preferencia que ella mostró por Anthony, lo hubiera desalentado a tener esperanzas de conquistar a Candy...¿no fue así?

Entonces sus dudas llevaron a Archibald hacia otra conversación, una que se dio al otro lado del mundo en la escuela en Londres.

Retrospectiva

"En aquella ocasión, Archie estuvo a punto de confesarle sus sentimientos a Candy ante la amenaza que ya se veía en puerta con Terry pero fue detenido por Annie...ese día la tímida chica confesó su amor por el menor de los hermanos y en su dolor de ver que Archie sentía algo especial por Candy, huyó de todos. Aquella tarde bajo la lluvia y mientras buscaban a Annie su hermano Stear le dijo,

-Olvida todos tus problemas bajo esta lluvia...no te culpes, tú sólo reaccionaste y confesaste tus sentimientos...en una época yo también pensaba en Candy...- y mientras el inventor agachó la cabeza para concentrarse en limpiar sus anteojos agregó -...si tan sólo pudiéramos lavar todas nuestras penas con esta lluvia...-"

Fin de la Retrospectiva

En aquella ocasión en el Colegio en Londres, Archie no comprendió del todo lo que su hermano quiso decirle, estaba muy preocupado por Annie. Pero ahora que lo recordaba algo empezó a inquietarle mucho...si bien recordaba el cariño que Stear profesaba por Candy, jamás el inventor dijo algo que indicara que él amara a la rubia. Cuando su hermano empezó a salir con Patty, él asumió que todo había cambiado y que era feliz con la tímida chica; sin embargo entre más lo pensaba más se convencía de lo contrario.

Sintiendo ya un dolor de cabeza por todo esto, Archibald abandonó el lugar y se dirigió a su propia habitación. Sin embargo, había un último recuerdo ligado a la conversación que los tres primos tuvieron aquella noche y sin poder evitarlo, vino también a su memoria.

Retrospectiva

"Después de tan emotiva charla, los chicos Cornwell se despidieron de Anthony abandonando el lugar. Ambos hermanos meditaban sobre lo que acababa de ocurrir y esto los dejó absortos en sus emociones. Ninguno pronunció palabra alguna hasta que llegaron a sus habitaciones
-Buenas noches Archie- finalmente dijo Stear.

Archie solo sonrió y abrió la puerta de la habitación contigua a la de su hermano. Una vez dentro, se dirigió a la ventana mirando hacia el jardín sin siquiera prender la luz. Recordó claramente que en ese momento las hojas de las rosas caían y volaban sin control llevadas por el fuerte viento que se había desatado. La luna se había escondido tras las nubes, por lo que solo se veían sombras y daba al espectador un paisaje lúgubre y sombrío. Fue entonces que pudo divisar una figura en medio del jardín, ¡Se trataba de Candy! Recordó claramente que la chica se encontraba inmóvil, sosteniendo a Klint en sus brazos mientras que el viento ondeaba sus ropas y cabellos sin cesar.

¿Pero qué hacía ella a esas horas en el jardín? Archie no supo el porqué pero algo en su interior le dijo que algo no andaba bien. Primero Anthony les habló de cuidar de Candy si algo le sucedía...y ahora ella se encontraba en el jardín bajo esa oscuridad deambulando como perdida entre las hojas de las rosas y envuelta por el fuerte viento.

Pareciera que todo indicaba que un infortunio se aproximaba y un fuerte dolor que lo invadió en el pecho se hizo presente al pensar en su querida Candy. Sólo consiguió tocar el cristal de la ventana cubriendo con su mano la figura de la jovencita de manera protectora, mientras la otra se cerraba en un puño lleno de impotencia y dolor. ¡Cuánto la amaba y se resistía a dejarla ir!

Quería ir al encuentro de la chica, pero sabía que si lo hacía corría el peligro de declararle todo el amor que sentía por ella. Su interior continuaba aún muy perturbado por la conversación con Anthony, por lo que decidió que sólo la observaría desde su ventana. Habían sido demasiado las emociones para él en ese día y un encuentro con Candy hubiera sido más que catastrófico, Archie estaba muy vulnerable en ese momento y él lo sabía muy bien.

Finalmente, tomó fuerzas...decidió alejarse de la ventana para recostarse en la cama. Cruzando sus brazos bajo la cabeza y mirando al techo, recordaba una y otra vez las palabras de Anthony y de la promesa que él acababa de hacerle...aunque, pensándolo bien, él no le había prometido nada ya que no pronunció palabra alguna.

Después de mucho pensarlo y con el paso de las horas, el joven sintió que una gran tristeza y dolor lo fueron invadiendo. Se incorporó para encaminarse otra vez hacia la ventana y para entonces todo estaba tranquilo...Candy ya no estaba a la vista. El fuerte viento había cesado y la luna brillaba de nuevo sobre el jardín, pareciera que todo había sido solamente parte de un sueño y ahora todo regresaba a la normalidad. Sus ojos se enfocaron en la luna pensando en aquellas personas a quienes tanto quería...
-Candy y Anthony merecen ser felices- se recordaba una y otra vez.

Ambos jóvenes eran tan buenos y habían pasado por tantos infortunios que su deseo para los dos es de que fueran felices, no importando que esto significara que él perdiera algo tan preciado como lo era Candy. Así que en ese instante, tomó la decisión de guardar el gran amor que sentía por la pequeña en el lugar más profundo de su alma y lo sellaría allí mismo...por el momento. Decidió que eso era lo mejor para todos...pero al mismo tiempo una voz interna le recordó que nada está escrito en la vida...después de debatirlo, finalmente se dio por vencido, ¡dejaría que el destino decidiera por ellos!"

Fin de la retrospectiva

Pero volviendo nuevamente al presente, Archibald recordó furioso que fue precisamente esa promesa lo que causó que alguien más se presentara en escena para arrebatarle su oportunidad con Candy...si él no le hubiera dado tiempo a la chica de sanar su dolor por la pérdida de Anthony, Terry jamás hubiera tenido la oportunidad de conquistarla. Le dolió mucho el darse cuenta que fue su indecisión, lo que finalmente le hizo perder la única oportunidad que tuvo de declararle su amor cuando estuvieron en el Colegio en Londres.

Estaba cansado de hacerse a un lado y ver cómo otros eran felices con aquella jovencita que él mismo quería para sí. Este fue un momento en donde Archie fue cegado no sólo por su cariño hacia Candy sino por su amor propio. Todo este fluir de emociones lo estaban llevando irremediablemente hacia un camino que aunque tortuoso y difícil, le daba un rayo de esperanza. Entre más lo pensaba más lógico y viable le parecía...y eso era tomar nuevamente las riendas de su vida e ir en busca de aquello que tanto deseaba: el cariño de Candy.


Notas:

Hola a todos! Les agradezco el que continúen leyendo la historia y a quienes recién me están leyendo, les agradezco de antemano sus comentarios y opiniones.

Recibí un mensaje que me decía que sentía que la historia iba un poco lenta, por lo que decidí en esta ocasión subir dos capítulos. Espero que los disfruten.

Abrazos

Adriana