Connie Maheswaran

-No sé si pueda hacerlo-murmuro antes de dar el último paso que me regresaría mi tiempo

La inteligencia de Perla había hecho capaz de adaptar a la gema condenada al portal para poder evitar futuros problemas, tales como viajes hechos por alguien que no sea una gema o, en el peor de los casos, el colapso total de su mágica maquinaria y la oportunidad de resolver este dilema. Esto era posible ya que cada gema condenada reacciona mediante el estado de ánimo del que la posea y su efectividad es relativa al afecto que le tenga a este, por lo tanto supongo que ahora es como ponerla a trabajar a consta de su voluntad.

-No te preocupes, estarás bien mi cielo-mi mamá me da un beso en la frente, provocando un calor dentro de mi cuerpo que rápidamente me cambia de ánimos

-Regresaremos pronto-dice Garnet con liderazgo a mis espaldas

El último paso era el más complicado de dar, no quería volver a vivir ese momento exacto en el que las Crystal Gems y mi mejor amiga fueron eliminados de la existencia por el capricho de una gema demente, la cual, me repugna aceptar que esperaba que sus intenciones cambiaran y se uniera a nuestra causa. Ahora parece sólo un sueño infantil que fue despejado de mi cabeza al momento de que Garnet activara el portal con sus gemas.

Sin importar que tanto lo intentase me era imposible cambiar mi futuro. A mi cara le gusta tanto estamparse contra el piso (preferiblemente la arena) de una manera que no es ni medio normal.

-Escondámonos pronto-dice Onyx seriamente mostrando que fuéramos detrás de una gran roca cercana a las escaleras de mi casa, o lo que quedaba de ella

Seguimos las órdenes de nuestra escolta. Me mataba la curiosidad el por qué eligió mi mamá a Onix cómo escolta teniendo a más gemas.

-Steven necesito que me digas que es lo que sucedió antes de llegar a este punto-dijo Garnet tensa, sin saber si asomar la cabeza para ver la batalla o no

En respuesta a su petición, asomo la cabeza por encima de la gran roca que nos defendía tanto de los ataques cómo de sus ojos. Por lo que era posible ver en un cortísimo periodo de tiempo pude identificar que Opalo estaba comenzando su enfrentamiento con Peridot, Garnet faltaba en escena.

Podría ser la segunda vez que vería como Garnet es aplastada, sin embargo, el sentimiento seguía comiéndome las entrañas desde adentro con sólo recordarlo.

-¿Ven esa gema con armadura de ahí?, su nombre es Peridot, logró derrotar a Ópalo de un golpe antes de pelear contigo-digo, intentando ocultar mis ganas de llorar de la mejor manera que podía

Entonces, tapo mis oídos al oír de nuevo los gemidos de Perla y Amatista siendo apaleadas por la gran fuerza y destreza que la armadura de Peridot le brindaba hasta el punto que no sabía si era posible pararla debido a que, si logró derrotar a Garnet tan fácilmente no sé quién será lo suficientemente fuerte para vencerla. Me quedaba solamente esperar que Perla y Amatista ya estuviesen en un mejor lugar para estas alturas.

-Onyx ven rápido-le dice Garnet al chico de piel gris-¿Ves eso?, ¡no me lo puedo creer soy yo!-dijo con emoción y voz infantil, incluso daba pequeños saltos de emoción

Sin duda era ella, solo que unos cuantos años más grande y regenerada unas cuantas veces.

El cuerpo de Garnet se expande por milésimas de segundo, liberando de este una pequeña hilera de humo en sus piernas y varias chispas alrededor de su cuerpo, hasta que, de un momento a otro, Garnet, literalmente hace estallar su cuerpo provocando que su pequeña musculatura se tensara ligeramente en una onda ígnea color azul cobalto que quema todo a por lo menos tres kilómetros a la redonda y asfixia un poco el mar.

-¡Fire Blast!-gritó la Garnet de mi presente, y de algún modo, su explosión pareció volverse todavía más fuerte

El poderosísimo ataque de Garnet hace que la arena se volviese cristal en una ligera capa del suelo que se craquea al momento de que ella la pisase a la vez de una gran cortina de humo blanco que, al momento de disiparse, muestra dos burbujas, una en la que estaba Peridot refugiada con su color característico y la mía. Peridot se veía enojada, y Garnet parecía haberse animado más al ver que fue capaz de sobrevivir a su llamarada.

-No puedo creerlo, soy tan genial-decía mi Garnet emocionada. Onyx se cela-Ni siquiera sabía que podía hacer todo eso

La Garnet que yo conocía ya era rápida, ya era fuerte, ya era todo lo que pudiese imaginar y más, pero esta, esta estaba por encima de los límites que tengo conocido, su poder era más que grande como yo lo recodaba, sus movimientos, su excelsa elasticidad, la robustez de cada uno de sus movimiento, era casi divina.

Ambas gemas pelearon a capela, sin distracciones, nada más ellas dos para decidir si el bien o el mal ganarían en una contienda igualada.

Las armas de Garnet relucían en un intenso color azul marino a la par de estar incendiadas en llamas del mismo color que las de su técnica, reflejando que eran una especie de combinación de sus ambas técnicas, seguramente algo que sólo una fusión podría hacer- Por el otro lado, Peridot desenfunda su espada de energía chisporroteante de corriente gracias a su avanzada tecnología.

Sus ataques chocaron en menos de un instante, provocando una salvaje ráfaga de aire que fue capaz de revolver mi enredado cabello, ambas mostraron desde el principio una fuerza completamente igualitaria, por lo que rápidamente Garnet estudió su siguiente movimiento en milésimas de segundo, terminando en un mismo revés utilizando su grueso guante con puntas que le llegaba hasta un poco más debajo de sus codos, dejando la espada de Peridot fuera de sus manos.

Los movimiento de Peridot eran de otro mundo, con solo haber perdido su pesado florete, esta recurrió a las propiedades de su armadura para dar una veleta de costado e impulsarse con una especie de propulsor que salió de su mano robótica que la dejó al lado de su arma oculta entre la arena, para que esta la tomase de la empuñadura metálica adornada de un pomo en forma de un pequeño diamante amarillo que expedía una luz tenue.

Peridot levanta su espada frente a Garnet, y le sonríe estirando de tal manera sus mejillas que provocaban una gran ira a quien lo contemplase.

-Chicos, vámonos de aquí-le dije al par de "adolescentes" que no dejaban de mirar con entusiasmo las acciones de esa Garnet contra su igual, algo me decía que no debíamos estar ahí

-¿Por qué?, quiero ver cómo termina esto-mi joven Garnet simplemente opta por volver a su entretenimiento

La ira llena mi conciencia de manera instantánea debido a su imprudente comentario que ignoraba todo lo que yo había vivido y las claras ordenes que tuvimos al llegar hasta acá. Era increíble que yo mismo tuviese que poner orden, aunque sea por mi ciega ira.

-¡Te mueres, está bien!, ¡si deseas tanto ver el cómo te hacen pedazos, adelante, no me importa! –tú me miras asusta por culpa de esas fuertes oraciones

Nuestra escolta, tu amigo te ayuda a volver al portal debido a tu repentina fragilidad y mi inesperada ira. Onyx se queda esperando en el portal, dando a entender que quería que nos fuéramos todos juntos, sin embargo, le niego, haciendo que se vayan de vuelta al templo.

Ahora me sentía como un tonto.

El dolor de cabeza vuelve, la confusión se incrementa y mis recuerdos paso a paso son borrados de manera brusca y son intercambiadas por suposiciones por culpa de estas experiencias. ¿Desde cuándo Garnet era tan fuerte?, ¿por qué gritó eso en esa gran explosión?.

Garnet ata a la herida Peridot con la ayuda de sus variables extremidades y algo de fuerza bruta, mientras que, yo y Connie nos la pasamos celebrando junto a ella y lo que parece ser una leona bastante grande de pelambrera rosa pastel, con una gran hacha de guerra en mis manos con filo en forma de media luna y empuñadura plateada que, casualmente, combinaba con mi camisa del mismo color que además traía una luna menguante.

Me voy en el portal hacia lo que era mi nueva casa, con más preguntas que respuestas.

Mi muñeca ya tenía un tic por tanto escribir. Estaba solo, sudoroso y con el pelo revuelto por el estrés que traía, coronando en un calor infernal que me proporcionaba la pequeña lámpara de noche que saqué desde mi gema, mi cabeza iba a explotar si no era capaz de detenerme en los próximos minutos aunque, poco me importaba en momentos como esos, así que seguía escribiendo, sin importar todas las palabras que recibí al momento de llegar del portal. Estaba seguro de que se equivocaban.

.

.

.

Steven había regresado minutos después de que la consternada Garnet saliese junto con la ayuda de Onyx, aunque para ellos fueron solo segundos debido a las leyes indirectas que tiene la continuidad del tiempo, el cual, parecía ser un juego para una limitada cantidad de gemas. Esta ni podía verle la cara a Steven por la vergüenza, y él lo sabía por lo tanto se sentía pésimo por haberle gritado a "una de sus hermanas mayores". Sin embargo, sabiendo lo que estaba en juego optó por tragarse la vergüenza con algo de azúcar.

Garnet luce desorientada, desconcertada, asustada por motivos que sólo podía balbusear.

-¿¡Cómo que no puedes saber que pasará después?!-dice Beryl, alterada

Por culpa de esto, parecía que la gran fusión estuviese a punto de llorar por la desesperación.

-N-No lo sé-dice Garnet nerviosa y con las manos sosteniendo sus humedecidas mejillas, las cuales estaban así por culpa de sus chorreantes ojos, los tres-Es la primera vez que no puedo ver algo, no lo entiendo

Garnet estaba a punto de romper en llanto, a punto hasta que mi mamá intervino de repente, poniendo su mano sobre su esponjado y geométrico cabello oscuro que, al momento de sentir el tacto su suave mano, esta deja de llorar por la sorpresa, y luego sonríe al ver la mirada llena de confianza de mi madre, definitivamente no solo sus poderes la hacían mágica.

-Todo estará bien-dijo mi mamá, envolviéndola en un maternal abrazo, pero para entonces yo ya estaba lejos de ahí

¡Pas! Sonó la mesa de madera al momento de recibir mi fuerte golpe causado por la ira y la frustración. La mesa se cuartea un poco por culpa de mí creciente fuera, decido levantarme para verme en el espejo de la pared de la Gran Rosquilla en donde ya suponía que nadie me sería capaz de reconocerme, aunque claro, ¿alguien más lo haría en esta loca realidad?

-Volvió a pasar-digo exhausto al ver en lo que me había convertido, otra vez

No era la primera vez que pasaba, normalmente sucedía cuando ponía a mi cerebro a trabajar sobre cosas de mayores como cando veo las cuentas de mi papá o trato de ayudar a Connie con su tarea, sin embargo, era claro que para aquellas personas que me recordaban a Lars y a Sadie no era normal ver como un niño se convertía en un adulto con una edad cercana a los veinte años con una barba a ras de la piel y la ropa levantada hasta encima de mi ombligo por su reducido tamaño de la nada.

Concentro mis energías en la vuelta a la normalidad de mi cuerpo, provocando un grito de espanto acompañado de un abrazo espontaneo de parte de los encargados de la tienda, una reacción normal para gente que me ve por primera vez.

Levanto cada una de mis hojas de papel garabateadas, los lápices y todo lo que pudiese ser un desorden a excepción de la lámpara la cual se esfumó en una nube de pequeñas estrellitas amarillas, para luego caminar hasta la puerta mientras estiraba mi mano adolorida y mis sandalias hacían un chirrido irritante por culpa del piso recién encerado.

-Gracias por las rosquillas-les agradezco por una mera muestra de cortesía que no reflejaba mis ganas de golpear mi cabeza contra el vidrio mientras seguía abriendo y cerrando mi adolorida mano para finalmente salir por la puerta de cristal

Había recorrido este muelle cientos de veces cuando era un todavía más pequeño Steven, sin embargo, ahora me parecía tan extraño verla desde esta perspectiva tan oscura.

Los juegos del parque de diversiones estaban en mal estado, pudriéndose por así decirlo, y todo por culpa de la gran salinidad de la brisa marina y la arena, no me sorprende que en un lugar como este haya tantas cintas policiacas que marcaban "prohibido el paso" en todos los juegos, al menos el árcade estaba intacto, polvoriento pero intacto.

Ningún negocio parecía tener ganas de abrir en el día en Ciudad Playa, incluso la alcaldía estaba cerrada y con varias telarañas adornándola cual árbol gótico árbol de navidad.

La niebla inundaba la dura calle con esmero, incapacitando la visión para cualquier persona que se atreviese a pasar por un lugar como este, repleto de calles mal hechas y anuncios en los techos que no tardarían en caerse, para luego avanzar por un trecho mal hecho constituido de madera podrida, en donde el agua salada agua salada y los pocos cuidados que traía son los culpables de su falta de atención. Ciudad Playa no estaba en una condición por lo menos aceptable a la vista, no me extraña que los turistas no viniesen tan seguido a la playa.

Había aparecido en los suburbios, los cuales, sólo representaban un sector más que tenía en mente investigar, porque bien, aun sonando como una locura, desde que mi madre pudo aceptar mi existencia, tengo la esperanza de que alguien más pueda hacerlo.

Moría de frio, mis manos tiritaban y mis labios comenzaban a cuartearse por la falta de humedad en mi cuerpo cansado, no sabía a donde ir exactamente, había miles de opciones, miles de lugares que me traían centenares de recuerdos de mi infancia en este pequeño estado. Es curioso, supongo que la mía fue de lo más extravagante, y ahora que ya no las tengo conmigo para recordármelo es cuando me doy cuenta.

Cuando tenía once años, Perla solía sacarme de la casa muy temprano para mostrarme lo que era el bosque en plena mañana, era como un sustituto temporal hasta que tuve la edad suficiente y me llevara al lugar en donde aterrizaron y poco después se hicieron llamar las Crystal Gems. La primera vez que me llevó a tal lugar no le busqué algún sentido de su agrado, solamente pensaba que era solo un paso más antes de llegar a la heladería del Señor Harrison. Mi perspectiva cambio unos meses después que salí de mi casa con papá para comprar los víveres. Es increíble que todavía lo recuerde.

Eran las cinco de la mañana en punto, la hora perfecta para los supermercados, poca gente, buenas ofertas, un buffet si tienes algunos cupones contigo para complementar este gran platillo que solo los más veraces pueden disfrutar. Mi papá como siempre es el primero en tocar mi puerta, de hecho, es de los pocos que se atrevían a hacerlo, nos apodaban "La casa de los raros" por culpa de nuestros poderes, pero eso poco importaba, yo ya estaba despierto y ansioso desde hace veinte minutos, lo cual era normal en cualquier niño de once años que no veía a su padre desde la semana pasada. Ir con él al supermercado era como un viaje lujoso para mí en ese entonces, no quería mucho más que pasar tiempo con él.

Papá dio un leve pisotón al embrague de la repleta camioneta, parando en una nube de humo negro que provenía de nuestro mismo escape y que nos envolvió de adentro hacia afuera. Llegamos en buena hora, o eso fue lo que pensamos al principio.

Yo estaba sentado en el asiento de niños del carrito de compras adaptado del supermercado, tengo que admitir que todavía me parece lindo que se hayan esforzado en decorar varios carritos de compras en cosas como naves espaciales, dinosaurios o automóviles para los niños. Papá iba directo a buscar lo necesario para su supervivencia y la mía, yo, yo me dedicaba a fascinarme con el efecto de mi aliento sobre el frio, el cual, se desprendía en una pequeña nube de humo blanco que hacía que me imaginase ser una locomotora, eso o me la pasaba fastidiando a un encargado al tirarle las manzanas de su torre.

Papá me lleva consigo hacia la caja, el carrito está lleno y mi padre tiene una placida sonrisa en su sonrojado rostro debido al frio del aire acondicionado que llenaba toda la tienda, papá paga la cuenta con el dinero que ganaba en el auto lavado y varios cupones de descuento que bajaban el precio de casi todo de manera considerable, este es envuelto en bolsas de tela roja (estábamos cerca de Navidad en esos días, era el color que más sobresalía en la tienda en ese entonces) de manera cuidadosa por las frágiles manos de los sonrientes pero mal plantados ancianos. Papá me deja darle una pequeña propina a Ronald desde mi lugar.

Teníamos varias bolsas en nuestras manos en ese momento, recuerdo que solo cargaba unos cartones de leche mientras que mi papá cargaba todas las demás bolsas como podía.

Después de empacar no recuerdo bien el cómo se originó esa situación exactamente, solo recuerdo que fue a causa de mi imprudencia.

Algo llama mi atención al otro lado de la calle, algo brillante que mi mente inocente no puede evitar investigar, por lo que camino sin temor alguno por la estrecha calle de pavimento y baches. Entonces, un automóvil se acerca, estaba en mis narices cuando pude saber que se acercaba.

En ese momento pensé que era mi fin, sin embargo, de algún modo que todavía no entiendo, papá logra interponer el golpe entre el auto y yo entreponiendo su cuerpo y ocultándome en su regazo. Todo lo que siguió después es algo confuso. Recuerdo no parar de llorar y de gritar, juro que pensé que papá moriría en ese momento ya que no despertaba y un ligero hilo de sangre salía de su boca y nariz, tuvimos suerte de que el sujeto que manejaba el vehículo era un señor muy amable que no dudo en hacerse responsable y llevarnos a ambos al hospital.

Después de unos meses ambos estábamos completamente recuperados, sin embargo yo no he podido sacarme de la cabeza aquel momento en el que creí que mi impulsividad significaría la muerte de mí único familiar. Desde entonces cosas como la sangre, multitudes o cosas que me tensen demasiado me producen ataques de ansiedad, ataques que solo pueden ser curados si consigo enfriar mi cerebro, es por ello que el bosque es un buen sitio.

-Debí de haber conseguido un abrigo-digo al ver mis alrededores, ocultando mis manos heladas en mis bolsillos

Caminar en las calles de la ciudad era aburrido, más a estas horas de la madrugada en las que todavía es complicado ver algo que no esté a más de 10 metros de ti, lo cual aumentaba las probabilidades que te imaginaras que estabas entrando a una copia barata de uno de los juegos de Silent Hill.

Finalmente llego a donde quería, gracias a que mi ambición fue más fuerte que mi cansancio.

Definitivamente este aspecto era muy común en los suburbios de clase media alta, tres pisos de altura, ático de dimensiones reducidas, paredes forradas de madera color claro, una gran y espaciosa cochera, un balcón de buen tamaño en el segundo piso, varias ventanas elegantes y una pequeña puerta principal con un pequeño techo en la parte de arriba. De cualquier modo, la casa de Connie tenía aires de elegancia en todos lados.

No estaba seguro del por qué me encontraba ahí, sentado y recostado junto al buzón de los Maheswaran, seguramente era por culpa de la terquedad de mi carácter y la lucha interna que tenía al tratar de aceptar que ahora estaba varado en otro tiempo sin modos de regresar todo a lo normalidad.

-¿Por qué Peridot hizo lo que hizo?-trataba de responderme esa pregunta desde que llegué-Sabía que nos odiaba y eso pero, de verdad creí que solo quería volver a casa-digo, aplastando nieve que me hiela los dedos

Tenía muchas preguntas que hacerme todavía, pero no podía quedarme todo el tiempo ahí, seguramente cogería un resfriado, además, ya no quiero recordar más lo que pasó entre Connie y yo antes de que llegase aquí.

-Mama estoy sacando la basura-dice una voz femenina entre mi caminata, una demasiado familiar como para ignorar

Connie estaba tras mis espaldas.

-¡Connie!-grito de igual manera que cuando vi a mi mamá, igual de ridículo

Mis piernas dieron la orden de correr hacia ella con los brazos entendidos en busca de una muestra de afecto por volverla a encontrar, más nunca me esperé que lo único que me encontré entre mi carrera fue una dura y fría puerta de madera siendo aplastada por mi blando rostro.

-¿¡Qué rayos te pasa?!-escucho a Connie gritar desde el otro lado de la puerta, la cual había truncado de algún modo

-Connie soy yo, Steven-digo, golpeando la puerta con desesperación

-No conozco a ningún Steven-dice Connie más calmada, sin embargo no dejaba de ocultarse tras la puerta

Esas palabras dieron en el blanco. Fue como recibir un golpe tan contundente que hizo que mi corazón parase por un momento.

-De-Deja de bromear Connie, soy yo, Steven Universe-volvía a respirar demasiado rápido, de modo que me era difícil hablar de manera coherente

-La única persona que conozco con ese apellido es un tal Greg Universe, creo que tocó hace poco

-No lo entiendes Connie, soy yo, Steven, tu mejor amigo

Connie abre la puerta de improvisto, por lo que la esperanza de que por fin entrara en razón se vio multiplicada.

No podía equivocarme, era Connie, tiene su pelo oscuro como la noche, sus ojos reconfortantes, sus grandes anteojos, incluso vestía su misma bufanda blanca y abultada alrededor de su cuello y parte de su barbilla que usó aquel día que Garnet me permitió observar el mundo de muchas maneras con su visión futura. Ella estaba parada enfrente de mí, no se veía molesta, más bien cansada.

-Escucha, amigo, estoy segura de que eres alguien genial y eso, y que seguramente tu mejor amiga es alguien fantástica-dice Connie detrás de la puerta con cadena que la protegía de ser abierta-Pero debiste de confundirte de persona, estoy muy ocupada para tener amigos-mentía aunque no lo admitiera-Que tengas suerte buscándola-dice sin siquiera verme a los ojos mientras cerraba la puerta

-Espera-digo rápidamente a la par que entre-ponía mi pie para evitar que la puerta se cerrase, provocando una leve inflexión de asombro y enojo de parte de la chica-Sé que eres tú, tu nombre es Connie Maheswaran, entrenas tennis y tocas el violín, tienes doce años y tres cuartos y tus padres son el señor Doug y la señora Pryanka Maheswaran, trabajan de guardia de seguridad y doctora en ese orden-Connie me mira con impacto

-¿Has estado espiándome?-me pregunta, mirándome con ira-¡Aléjate de mí acosador!

Connie forcejea intentando cerrar la puerta sin importar que me estuviese haciendo un daño terrible en el pie, el cual, poco me importaba ya que solo me concentraba en mantener la puerta abierta y hacerla reaccionar.

-¡No me iré hasta que recuerdes quien soy!-grito con desesperación mientras empujaba la puerta

-¿¡Por qué demonios no entiendes!?-grita ella de vuelta, dando quejidos entre palabras por el cansancio-¡Si tuviese un mejor amigo lo recordaría!, ¡si tuviese un maldito amigo te juro que jamás lo dejaría irse!-la voz de Connie se corta y se vuelve sumamente deplorable

Había comprendido en un instante que lo que decía era verdad, conozco a Connie lo suficiente como para saber que antes de conocerme ella estaba completamente sola, y todavía recuerdo el cómo se puso cuando no quería decirle lo que pasó luego de escapar de la nave de Peridot. Era lógico que se pusiera así si se lo estampaba en la cara.

Dejo de poner fuerza a su puerta. Sin embargo esta no se cerró, Connie estaba con los ojos llorosos, respirando agitadamente y con la piel colorada mientras me veía.

-Lamento haberte hecho llorar-le ofrezco mis disculpas con toda la vergüenza y tristeza del mundo sobre mis hombros

-Está bien, no importa, solo…perdóname-dice, Connie más calmada a la vez que se limpiaba las lágrimas de sus ojos-Adiós, Steven

Connie cierra la puerta, llevándose consigo todas mis ganas de seguir viviendo en este lugar que me quedaban.

Juro que no estoy seguro de cómo fue que logré llegar hasta el templo por mi cuenta, mis piernas ya se sentían pesadas, mi espalda se torcía y mis ojos se cerraban si no ponía empeño en lo contrario, fue algo así como caminar estando sonámbulo.

-¿Steven estás bien?-me pregunta Perla, preocupada. Ella era la primera y la única que me vio entrar

No estaba bien, odiaba que nadie pudiese recordarme.

-No lo estoy-digo, y empiezo a llorar en su hombro sin hacer ninguna señal de parar en algún momento

Perla me apaciguaba con el sonido de sus labios, los cuales pronto se convertía en un hermoso canto.

No tienes por qué llorar más

El mar jamás te llegará a tocar

Y aunque el día de mañana no te interesará

Mi amor por ti es interestelar

Despierto encima del regazo de Perla, la cual, estaba igual o quizá más inconsciente que yo. Volteo rápidamente hacia el exterior y noto como la luz de sol ya calentaba la arena y el mar de manera suave, indicando que probablemente ya eran por ahí de las 5:00 de la tarde. Perla me había cuidado todo ese tiempo, y pensar que apenas sabe quién soy, cosas tan amables como estas me sucedían a diario cuando estaba en el otro tiempo, sin embargo, ahora que tengo que empezar desde cero, esto es lo mejor que han hecho por mí además de dejarme quedar con ellos hasta que sepamos qué hacer.

Me reubico fuera del sillón de la "casa" de donde estaba, quedando a unos centímetros de ella asegurando así que su sueño no fuese interrumpido por mi culpa. Bajo de este de un salto propiciado de la contundencia de mis brazos, aterrizando así suavemente en el suelo con el augurio de que Perla no había descubierto que me había escapado de sus brazos.

-¿A dónde crees que vas jovencito?-me pregunta Perla en el momento que pensé que me había salido con la mía. Perla se veía cansada, no me imagino que habrá hecho para quedar con ese aspecto, sin embargo, se esforzaba lo suficiente como para sonreír-Creí que ya empezábamos a conocernos-me dice, burlona

"Creí que ya empezábamos a conocernos", eso dio en el clavo, estaba al lado de Perla, la gema que me ayudo a mejorar en mi defensa personal y me apoyó en cualquier situación, no importa que tan vergonzosa sea (cómo en esa obra sobre la creación de Ciudad Playa…), lucia como ella, hablaba como ella, incluso olía como ella pero, no era Perla, al menos no la que yo recuerdo. Sin embargo, el ser tan gentil con un desconocido ya era mucho que decir.

-Ven, siéntate conmigo-me dice con una sonrisa mientras le daba ligeras palmadas al cojín del sofá a su derecha-Quiero que hablemos, que nos conozcamos mejor dicho-vuelve a sonreír, mostrando su dentadura y cerrando ligeramente sus ojos

No sabía que contestarle, Perla era sin duda una de las personas, si así puedo llamarle, de las que más confianza me transmitía, más bien, mis manos temblaban, mis piernas comenzaban a tener una reacción alérgica por la tensión y mi cabeza empezaba a calentarse por sí misma al igual que una tetera en un abrasivo fuego. Jamás había sido alguien de pocas palabras con la gente, era ese tipo de personas lo suficientemente locas como para mojar al alcalde de la ciudad mientras lavaba su automóvil, y ahora, ahora estaba con la lengua enredada dentro de mi garganta.

Perla suspira, desconcertándome y provocando que todas mis neuronas volvieran a funcionar lo suficiente como para mantener un intercambio de miradas.

-Creo que comenzamos con el pie izquierdo-dijo Perla con cierto tono de comprensión en sus palabras-Sé que seguramente ya me conoces y eso pero-su muñeca es extendida hacia mí sin avisar -MI nombre es Perla, es un placer conocerte-y junta su mano conmigo, mostrando formalidad en el movimiento de su muñeca y su expresión facial

Repentinamente, el gran nudo en mi garganta fue deshilado de un solo tirón.

-Soy Steven Quartz Universe, un placer-digo, devolviéndole el saludo con un revés

-Muy bien Steven-dice Perla mientras que se levantaba con sus brazos para quedar en una posición más cómoda en el sofá con sus piernas cruzadas-¿Qué te gustaría saber de nosotros?

Realmente necesitaba esto, una plática humana, sin cortes, sin momentos incomodos o problemas emocionales de por medio, solo hablar como si fuésemos conocidos desde hace muchos años. Odio admitir que despreciaba la idea de que ninguno de mis familiares me conociera, incluso ahora confieso de nuevo que me siento terrible por haber sido así de despiadado con Garnet, ni siquiera puedo ni imaginarme qué pensará Onyx de mí ahora, por supuesto que habrá baches en este indefinido lapso de tiempo que me quedaré aquí, eso lo tengo claro ahora, pero al menos sé que no debo preocuparme con perderlos otra vez, si tengo que volver a conocerlos lo haré, no importa cuánto tiempo pasé haré que todo vuelva a lo normalidad. Lo prometo.

Las cosas eran muy parecidas visualmente, pero si lo comparamos con todas aquellas historias con las que me bombardearon durante años, es una gran diferencia que poco a poco llego a tener una idea más descabellada sobre su explicación o intento de entrelazamiento.

-Oye, sé cómo te sientes, te sientes abrumado porque ninguno de nosotros te recuerda-dijo Perla, poniendo metal calienta en una herida abierta dentro de mí-Entiendo que te hayas molestado con el comentario de Garnet y ahora te sientas culpable por gritarle, pero tienes que entender que Garnet a veces es muy sensible

-¿Garnet sensible?, no es la gema que yo recordaba la verdad-sentía algo de vergüenza al degradarla de esa manera pero no podía hacer más que decirle la verdad

-Normalmente se pone así cuando se emociona

-Mi Garnet no es que se emocionara mucho tampoco-escucho cómo te ríes por algún motivo

-Esa Garnet suena como una roca-dice entre risillas que, de un momento para otro, me contagiaron su actitud positiva-Disculpa, debes de respetarla mucho-dijo, parando de reír en seco para pasar a una inflexión común

-Ella era la gema más fuerte que conocí, nunca dejó de protegerme, sin importar que tan peligrosa estuviese la situación-digo pesadamente, viendo hacía el sofá con nostalgia

Las imágenes de Garnet siendo golpeada por Peridot bombardean mi cabeza. Con suerte logró desvanecerlas al concentrarme un poco.

La mano de Perla sorpresivamente es colocada sobre mi hombro. Levanto mi mirada y, ahí estaba, mirándome de manera cercana, casi como mi mamá al momento de que entre en shock. Era lo que necesitaba.

-Sin duda lo era-me dice, comprensiva-La nuestra también lo es, fue la primera que reclutamos cuando Rose me enseñó la belleza de la tierra, desde entonces no ha dejado de sorprenderme con sus habilidades

Garnet estaba sentada al otro lado de la sala, practicando con ese extraño instrumento que mi papá le dio en forma de guitarra, se le daba bastante bien. Hasta entonces no se había dado cuenta de nuestra estancia en el templo, había mucha tranquilidad en este lugar, era como un domingo en mi antiguo hogar, en donde yo siempre me la pasaba hablando con Connie por teléfono, comiendo o haciendo algo con alguna de las Gems.

Perla me atrapa viéndola, por lo que, con una mirada picara, me dice que haga lo que tenía en mente.

Me levanto sin dificultades del abultado sofá, para luego caminar paso a paso por el irregular suelo de la montaña en donde se ocultaban las gemas hasta que finalmente llego al borde de la cueva, la cual tenía una superficie lisa que conectaba con la arena de la playa y dejaba entrar el viento. Mis pies desnudos se hunden en la fría arena mientras me sentaba al lado de mi poderosa amiga, la cual, no pareció molestarle mi compañía en lo absoluto.

Garnet renuncia a su instrumento dejándolo encima del suelo de la tierra, para luego volverse hacia mí.

-Steven-me saluda diciendo mi nombre, sonriendo suavemente

-Garnet-hago lo mismo que ella, inclusive las expresiones

-¿Viniste a pedirme disculpas?-sonríe más ampliamente

-No es divertido que sepas siempre que va a ocurrir-le digo, provocando unas pequeñas risas de su parte. Se detiene y mira hacia el mar, esperando mis disculpas-Pero si, lo lamento, me dejé llevar por mis emociones sin importar como te hiciera sentir-me disculpo. Y siento como un peso en mi espalda es retirado, este resulto ser Beryl, espiándonos indiscretamente estando apoyada en mí para luego irse junto a Amatista

-No todo el tiempo es así-dice Garnet, sin quitarle sus ojos de encima a las constelaciones apenas visibles

Realmente Garnet tenía algo de razón, la Garnet de mi tiempo a veces podía fallar en sus predicciones si intentaba provocarlas muy bruscamente, como esa vez en el que me contó ese poder para ser más cercanos y terminé en el techo de mi casa en medio de una tormenta eléctrica por culpa de la ligera locura que me estaba provocando el pensar en las infinitas posibilidades que cada acción puede provocar. Todavía me provocan escalofríos las abejas.

-No fui capaz de predecir ese futuro al que tú nos mandaste

Ese lugar al que llegamos, todavía lograba mantenerme en un jaque importante, esa Garnet que vimos, no era de este universo.

-Realmente lo que quería decirte era que-un sonido fuerte interrumpe a Garnet. Provenía de dentro del templo, y por su cambio de expresión tan repentina debía de ser importante-Luego te digo, acompáñame

De un momento a otro estábamos todos, Garnet, Beryl, Perla, Amatista, Onyx y yo corriendo hacia la puerta del templo, la cual, estaba agrietándose de manera anormal. Debió de haberse activado una especie de alarma cuando sucedió algo dentro de la sala.

Beryl se acerca a la puerta, y calmada pone su mano encima de esta.

-Debemos ir a la sala de calderas, Garnet-dice Beryl con seriedad

Garnet abre la puerta del templo hacia esa zona con ayuda de sus dos gemas incrustadas en sus palmas. La habitación era tal y como la recordaba, espaciosa, al rojo vivo gracias al pozo de lava que estaba en el centro y que ayudaba a las enredadas raíces del gran árbol a recibir el calor que no recibía arriba. Todo era normal a excepción de las gemas encerradas en burbujas, había en existencia unas pocas pero no tantas como yo recordaba, supongo que eso puedo tomarlo como algo lógico.

-¿Dónde está Rose?-pregunta Onyx, algo que la mayoría de nosotros igual pensábamos decir

El sonido de la lava burbujeante llena la sala cubierta de raíces, burbujas y tubos hechos de algo parecido al vidrio, provocando una severa molestia a todos los que nos encontrábamos ahí.

Por curiosidad, Garnet se encaminó hacia el foso de lava que las gemas utilizaban al momento de quemar evidencias o cosas demasiado peligrosas como para mantenerlas guardadas, no sin antes liberar una descarga de luz alrededor de sus manos color cereza que se materializó en dos guantes de buen tamaño, recubiertos por gemas en los nudillos y una estrella coronando el centro de estos. Garnet pone su cabeza encima de las ardientes brazas sin miedo alguno gracias a su resistencia a altas temperaturas, sin embargo nada la preparó para lo siguiente.

Una especie de tentáculo hecho a base de magma ardiente la toma por la cabeza y la hunde por la fuerza hacia la lava, provocándonos a todos un ataque hasta el momento de ver como esta salía disparada de la nada hacia nosotros. Gracias a cielo no estaba muy lastimada, o eso creíamos.

Garnet intenta levantarse para enfrentarse una vez más a esa extraña cosa, pero un fuerte dolor en su pierna le impide pararse.

-¡Ah demonios!-grita Garnet a causa del dolor. Y el monstruo sale de su escondite aprovechando el alboroto

Su cuadrúpedo cuerpo estaba recubierto de roca volcánica terminando en una especie de volcán en su espalda en donde salía lava, protegiendo lo que parecía ser su interior hecho a base de lava ardiente y su gema color anaranjado, un casco hecho a base de piedras (me imaginaba que su esqueleto podría estar por fuera como el de un insecto) gruesas y uno par de cuernos filosos en su frente, mandíbula afilada que solo se abría por la parte inferior, pezuñas cubiertas de más rocas y piernas desnudas.

Esta hace una especie de rugido con la ayuda de los gases calientes que expelía su cuerpo, y muestra cómo de su espalda salen los tentáculos que retuvieron a Garnet antes.

-¡Crystal Gems, ataquen ahora!, yo estaré bien-dice Garnet adolorida junto a Beryl

El adolescente color gris fue el primero en invocar su arma, mostrando el cómo salía de su piedra un par de hoces con un filo más pequeño del otro en la parte trasera complementando al otro que era más grande y era decorado por una pequeña piedra blanca en su unión con su mango color negro.

De un momento para otro, me mantuve protegiendo a Amatista de un ataque de lava del monstruo gracias a mi escudo, sin embargo, mi concentración se vio afectada al momento de voltearme hacia Garnet. Esta estaba siendo curada por Beryl por medio de unas extrañas luces que salían sus manos postradas en su pierna. No salí quemado de milagro pero por lo menos ya descubrí dos cosas nuevas de Onyx y Beryl.

La criatura no fue un gran problema al final, bastó con romperle la coraza exterior para que todo su cuerpo se volviese vulnerable aunque, como era de esperarse, los únicos que pudieron hacer algo fueron Garnet, Amatista y Perla ya que tenían ciertas ventajas sobre ese elemento que nos permitieron hacerla estallar en una nube de humo como cualquier otra gema.

-Pues, menuda pérdida de tiempo-dijo Onyx, sonando arrogante. Perla al instante pone su mano en mi hombro, dándome a entender con la mirada de que se ponía así ya que le emocionaban los retos de verdad

Salimos de la sala de calderas de la misma manera de la que entramos, sólo que con algunas quemaduras graves esta vez.

-¿Qué quieren hacer ahora chicos?-pregunta Beryl desde el otro lado de la línea horizontal que hicimos por accidente al salir

-Podríamos ir a nadar-añade Onyx. Me agradaba esa idea

-O podríamos ir al teatro de la ciudad-añadió Perla y le tomó la mano a Onyx, para luego acurrucarse en su hombro mientras caminábamos

-¿Por qué no dejamos que nuestro invitado decida?-dice Garnet con una sonrisa. E instantáneamente un montón de ojos se postraron sobre mí, poniéndome ligeramente nervioso

-¿Yo?, jeje, ¿por qué no mejor le preguntamos a Amatista?, ¿qué quieras hacer tu Amatista?-le pregunto con nervios a la pequeña gema morada, con la corazonada de que esta seguía a mi lado derecho. No contesta-¿Amatista?

Amatista estaba mirando algo con asombro. Volteo hacía donde ella estaba observando con tanta atención y mi cabello se levantó por la sorpresa.

De manera milagrosa logro mover mi rígido tronco para preguntarle a ellos quien era esa gema tan alta y extraña que estaba observándonos con unos ojos muy vistosos pero extremadamente vacíos que competían con los de un cadáver.

-¿Quién es ella?-pregunto

-No lo sé-dice Perla, con rostro de no creerse lo que veía

-Es una Warenita-Onyx rompe el trance de todos y hace que nuestra atención se fije en el-Creí que estaban extintas-la gema flotante no se inmutó por sus palabras

-¿Quién de ustedes es Steven Quartz Universe-pregunta la Warenita con voz apagada pero fuerte

-Y-Yo soy Steven Universe-no sabía si era lo correcto decírselo, pero el miedo no me dejaba pensar con claridad

-Excelente-dice la Warenita, despojándose de su capucha que le cubría toda la cara a excepción de sus brillantes pero vacíos ojos, mostrando un hermoso cabello negro y ligeramente rizado-Steven Quartz Universe, por medio de la orden de Diamante Amarillo has sido sentenciado a la muerte-la Warenita estira su brazo desnudo, en donde una gran cantidad de luz estaba siendo contenida en una esfera rodeada de chispas-Por favor no te muevas-y dispara

Mi cuerpo se queda petrificado estaba hecho de piedra por los nervios. Haciendo que el impacto del rayo contra mi cuerpo fuera inevitable.


Hola!

Creo que esto es un tiempo récord en subir un capitulo jajaja

Antes que nada, lamento la demora, he estado muy quisquilloso en el sentido de mis capítulos, ver que todo tenga coherencia, no tener faltas ortográficas o de comprensión ni nada que le quite lo "perfeccionista" a este capitulo. Y por si gustan saber cómo lo hago, pues primero escribo como mi mente lo diga, y el día siguiente del que termino lo vuelvo a leer y mejoro la narrativa sin quitar ni agregar mas de lo necesario.

Como se que no todos leen esta parte del fic (lo cual es comprensible por la cantidad de cosas que pongo) y que seguramente me lo preguntarán después lo diré desde ahora. ¿Por qué Garnet era así de poderosa?, ¿por qué esos colores y habilidades?, ¡¿cómo demonios fue que le ganó si antes no pudo ni hacerle ni cosquillas?!. Pues la respuesta es simple, lo sabrán en el siguiente capitulo! xD. Pero ya en serio, se que fue un cambio algo descabellado pero todo tendrá un sentido más adelante, sean pacientes. Lo del tema de Connie pues es tres cuartos de lo mismo.

Me gustaría decir algo más, estoy muy, que digo, ver el apoyo que tuvo el capitulo anterior, Dios, no hay palabras que expliquen como me sentí al ver el aumento exponencial de visitas y sus grandes reviews, les juro que nada me hace más feliz que eso, y me gustaría que con su ayuda podamos llegar a más todos juntos Y por cierto, yo creo que también tuvo mucho que ver el cambio del titulo y sumary de porquería xD

A los reviews!

carolinamartinez4321: I don't understan, you speak english or not? Whatever, my english is good but not at all so, in few words, thanks for you review and I hope you can read my fic again:)

Traducción: No lo entiendo, ¿hablas ingles o no? Como sea, mi ingles es bueno pero no del todo así que, en pocas palabras, gracias por tu review y espero que puedas leer mi fic otra vez:)

valeri-mich-17-08: Soy demasiado cruel cuando me lo propongo lo sabes cariño jajaja

Responde mis mensajes 7.7

jocker: Muchas gracias, significa mucho que te parezca muy buena.

Consejos...yo te diría que busques tu fuerte en primer lugar, ve en que rama de la literatura eres bueno y explotalo. Yo por ejemplo me desarrollo bien en la narrativa romántica, trágica, de acción y humana, en cosas como el terror y fantasía intento mejorar más.

Otra cosa que te podría recomendar es algo que ya había dicho un escritor medianamente famoso "lee mucho y escribe mucho" yo llevo casi dos años haciendo esto, no empezó de un día para otro.

Más que otra cosa suerte y ve con todo:)

Boonnybell: Se que me mandaste tu review en privado por eso de los problemas en la página hace unos días, pero que más da, imaginemos que está aqui xD

A veces creo que exagera explicando las cosas que hago que los capítulos queden demasiado largos.-.

DragShot: Decidí dejar lo mejor para el final.

Drag me sorprendió bastante que alguien de "tu calibre" llegase hasta mí, sinceramente ya te había visto una u otra vez rondar en la pagina subiendo un capitulo de algo relativo a Steven Universe, y tengo que confesar que me siento bastante alagado por recibir una crítica de esta calibre, es por ello que desde que llegó me puse a trabajar en cada uno de los aspectos que mencionaste como la continuidad y la fluidez de la narrativa. Un ejemplo fácil es este final que, en vez de terminar en seco cómo el primero, hice lo mejor posible para dejar en especulaciones a mis lectores hasta el siguiente escrito.

Tu me hiciste darme cuenta que todavía puedo mejorar más mi técnica para mí mismo y para todos los que me siguen. Te leería y te seguiría si pudiera, pero lamentablemente no tengo tanto tiempo, un pequeño detalle de mi vida es que intento mantener en equilibrio tres partes de mí, la escolar siendo el mejor de la clase (lo cual está casi hecho), la física practicando actualmente en competencias de culturismo y entrenar para un triatlon, y la"espiritual", en donde paso el resto de mi tiempo, o sea aquí intentando mejorar. Así que créeme que cuando tenga tiempo visitaré tu pagina, seguramente sea mañana en el día de descanzo que tómo de escribir.

Un beso a todos.