Título: Amarga percepción.
Resumen: Ahí de pie junto al altar, Kenny solo mira como Stan le sonríe a Wendy con una devoción que sobrepasa los límites racionales. Y también, ve cómo al mismo tiempo Kyle se rompe por dentro.
Generos: Hurt/Confort, Friendship.
Advertencias: ¡Boda Heterosexual!
Kenneth McCormick no recordaba cuando fue la última vez que resucitó, e incluso, no recordaba cuanto tiempo llevaba sin ser asesinado. Había perdido la cuenta después del quinto año consecutivo, y ahora con veintidós años Kenny se sentía completamente humano.
Si le preguntaras por su vida, él te diría que los primeros diez o trece años fueron una sucesión rápida de momentos absurdos e incomprensibles que rayaban en la ridiculez, y los siguientes ocho se habían convertido en una rutina llena de calma y monotonía. Si bien agradecía no pasar más dolor, no podía evitar crisparse de nervios ante el dramático cambio. El malestar se instaló en South Park enfermándolo, convirtiéndolo en un ente sin un propósito más allá de lo aceptable.
Luchó para costearse sus estudios y los de Karen, consiguió un buen trabajo y un departamento sencillo y funcional. Atrás quedaron las deudas, las peleas, y sus alcohólicos padres. Kenny ahora era un simple joven adulto que comenzaba a vivir su soltería y estabilidad financiera.
Pero algo había cambiado.
Sin darse cuenta, mientras labraba su camino con esmero, algo se rompió. Su círculo social, su grupo, aquellos tres estúpidos chicos que él acompañó durante la mitad de su vida, con los que vivió las situaciones más estrafalarias y divertidas del mundo. Quienes habían sido su todo y su bálsamo para olvidar, ya no estaban.
Uno por uno, se fueron separando, sutil y sin dolor, la normalidad había llegado a la vida de Kenny cuando ellos se marcharon. La popularidad de Stan en preparatoria marcó una pequeña grieta, y la universidad solo creo más distancia. Kyle se fue a Yale, Cartman se marchó a California, y Stan y el permanecieron en Colorado.
Nadie lo notó en el momento, ni siquiera el propio Kenny lo había hecho, y ahora había una gran brecha que cerrar.
Kenny caminó por las calles nevadas, Kyle había regresado por la noche, y esperaba que Cartman también lo hiciera pronto, aunque no fuera por decisión propia, los cuatro permanecerían unas semanas en South Park, y la razón de ello venia dentro de una exuberante invitación no-oficial.
Stan Marsh se casaba. Con nadie menos que Wendy Testaburger.
Esos dos se mantuvieron juntos toda una maldita vida y aun querían seguir juntos. McCormick recordaba con cariño la mirada soñadora de su amigo cuando le contó la noticia, los ojos de ese profundo azul lleno de ilusión. Si bien no creía del todo en la durabilidad de ese matrimonio, tampoco pudo rechazar la invitación de su amigo de la infancia.
Stan había escogido a Kyle como padrino principal, Kenny también sería uno, pero no tan importante como Broflovski. Solo esperaba que a Kyle no se le soltara la lengua y terminara con algún discursillo marica que los avergonzara a los cuatro.
La casa de su judío amigo se veía igual que antaño, Kenny fue recibido por Ike, quien estaba a punto de salir, el adolescente lo dejó entrar sin titubear, despidiéndose rápidamente del rubio sin dedicarle una segunda mirada. "Seguramente" pensó Kenny, "ha de ir a una cita con la hermanita de Craig".
Subió las escaleras y entró al cuarto de su amigo sin la necesidad de tocar. Kyle seguía igual de delgado y alto como recordaba, quizá tendría un poco más de musculo en su cuerpo, pero sus rasgos seguían siendo reconocibles. Estaba dormido, Kenny lo notó de inmediato, a diferencia de antaño, poco le importaba usar pijama ahora. Los bóxer verdes y una deslavada camisa azul eran las únicas prendas que le protegían del terrible frio.
Kenny le arrojó una manta cuando lo vio temblar y contraer sus miembros en posición fetal. Optando por distraerse con algo se sentó en el escritorio y utilizó la laptop. La contraseña fue la misma que usaba desde quinto grado, algo como; "CartmanEsUnputoAntisemitaqueMerecelaMuerte1019", así que no tuvo problema de entrar.
— ¿Pero qué mierda? —. Murmuró en voz alta ante la visión de la pantalla.
Lo primero que observo fue la increíblemente obscena cantidad de ensayos y trabajos repartidos en las carpetas del escritorio. Mierda, incluso sus trabajos de toda su carrera en la universidad no se comparaban con esto. Con toda la sinceridad del mundo Kenny esperaba que después de la maestría, a su amigo no se le ocurriera estudiar algo más, porque estaba seguro de que su cerebro explotaría.
— ¿Kenny? —, murmuró Kyle adormilado. Sombras oscuras enmarcaban sus ojos, y el cansancio en sus movimientos le hizo sentir mal por despertarlo.
— Qué hay Kyle, ¿a qué hora llegaste? —, preguntó intrigado al observar las maletas que aún permanecían intactas.
— A las seis de la mañana, mi estúpido vuelo se retrasó. —, murmuró su amigo con la mirada ausente. Y aunque se tallaba los ojos con convincente cansancio, Kenneth lo supo. Era mentira.
— Pero que joda hermano.
Añadió condescendiente, observando como el pelirrojo bajaba la cabeza mientras se masajeaba el cuello. Un destello de preocupación apareció en los ojos de Kenny, su amigo se veía derrotado y abatido. Sin embargo enmascaró su reacción, lo que sea que fuese, no planeaba discutirlo hasta que Kyle lo permitiera.
El resto el día pasó en un bucle de nostalgia y charlas divertidas, tenían que ponerse al día, después de todo, cinco años era un tiempo largo. Kyle no había cambiado mucho, seguía igual de perfeccionista, odiaba y amaba las mismas cosas. Se graduó con buenas notas en ingeniería informática, y eligió continuar sus estudios en ese campo. Ahora mismo trabajaba y estudiaba en Nueva York, permitiéndose regresar únicamente por la petición de su amigo.
La rutina se repitió los siguientes tres días; trabajar, vagar en las calles de South Park y visitar a los Broflovski para la cena junto con Karen.
Stan no estuvo disponible; su madre, Wendy y su futura suegra, lo raptaban todas las tardes para ver asuntos de decoración, Kenny río para sus adentros, eso era lo que le esperaba a Stan por el resto de su vida.
Cartman habló dos semanas después, al parecer llegaría un día antes de la boda, cuando Kenny lo cuestionó por teléfono, no dio ninguna explicación. McCormick bufó enojado cuando terminó la llamada, mascullando un débil insulto por debajo de su bufanda naranja. Kyle a su lado se mofó de su reacción.
— Supongo que no te dijo él por qué —, afirmó divertidamente. Kenny pateó la nieve con recelo y le dedicó una escrutadora mirada a su amigo. Pequeños copos de nieve se acumularon sobre ambas figuras, en tanto el crepúsculo moría en el horizonte.
— Ven, te lo explicaré allá dentro, — señaló el café de Tweek a unos metros, recibiendo un asentimiento de su rubio amigo.
La temperatura del lugar era perfecta, el silencio apacible, y el café entre sus manos lo suficientemente bueno… pero en esos momentos Kenny no lograba conectar sus pensamientos con sus acciones, y su mandíbula seguía abierta de la impresión.
— Estas jodiendome —. Articuló Kenny estupefacto, pero ninguna señal de Kyle le advertía que mentía. — ¿Es una broma verdad?, quiero decir, lo entiendo de Stan pero ¿Cartman? El gordo racista, manipulador sociópata que tenemos por amigo, ese Cartman… ¿enamorado?
— Más que amor, yo diría que es una especie de obsesión. —, continuó Kyle, agravando el shock mental del pobre Kenny.
Por qué la simple idea de Eric Cartman yendo tras las faldas de alguien como un perrito mimoso, era la cosa más inverosímil e inconcebible que podía suceder. Cupido debía estar loco, o ser un maldito ocioso si podía influenciar los sentimientos de ese gordo racista.
— ¿Cómo? —, preguntó el rubio, tratando de encontrar una explicación lógica a todo eso.
— ¿Conoces el feederism*? — dijo pausadamente el pelirrojo. Kenneth frunció el ceño tratando de recordar. Repentinamente su rostro palideció y se llevó las manos a la cabeza.
— Oh dios… por favor quítame la imagen de la cabeza—, suplicó Kenny en voz alta. — E-ella, ¿la chica está metida en eso?
—No es exactamente una chica, pero sí—. Ante la afirmación de Broflovski, Kenny dejo escapar un pequeño grito de shock.
Feederism, el fetiche a los gordos, una relación que consiste en las dos cosas que Cartman más adoraba, la comida y el sexo. Al parecer quien fuese la "chica", le había mostrado una nueva adicción a su gordo amigo.
Kenny terminó huyendo del tema, incluso para su pervertida mente, era demasiado. Al final del día cenó en casa de Kyle y terminaron jugando videojuegos hasta las tres de la mañana.
Faltaban cinco días para la boda, Craig, Kyle y Kenny se encargaron de la despedida de soltero. A grandes rasgos era un buen plan; secuestrarían a Stan en la noche, se lo llevarían a la fiesta en el bar y cuando estuviese lo suficientemente ebrio lo dejarían en el mercado con solo una tanga y filmarían el video para presentar en la boda.
No resulto nada bien, a Craig se le olvidaron las esposas, así que utilizaron cinta adhesiva para atarlo, Clyde, que los ayudo con las decoraciones y las estríper, confundió las direcciones y acabaron en un bar gay de mala pinta a las afueras de Denver. Mandando todo a la mierda, al final decidieron divertirse entre ellos, solo Kenny, Stan y Kyle.
No contaban con que también les robarían el coche.
Ahora estaban varados en medio de la carretera desierta y helada, con un Stan Marsh completamente ahogado en alcohol, más un Kyle y Kenny tambaleantes.
— Esto es una mierda —, murmuró Kenneth arrastrando las palabras por culpa del alcohol. — Iré a ver si encuentro a alguien tu cuida a Stan. —, Le dijo a Kyle mientras se tambaleaba rumbo al sur.
Kyle asintió hipando, sentándose luego en el asfalto mientras recostaba a Stan sobre su regazo con sumo cuidado. Kenny no pudo evitar extrañarse ante la escena; dedos delgados masajeaban la cabeza adolorida de Stan, acariciando las hebras negras en el proceso. Sabiamente, evitó hacer comentarios.
Al final la ayuda llegó, en forma del tío Jimbo, y su destartalada camioneta, terminaron la fiesta en el bar original, donde el resto de sus amigos estaban, y luego cumplieron su cometido de avergonzar a Marsh en la mañana. Gracias a Kenny ese valioso recuerdo sería guardado para las generaciones futuras en alta definición.
El día de la boda llegó. Cartman apareció en la mañana, un par de tallas más gordo que antes, pero lo suficientemente alto como para disimularlo. La boda se celebraría en las afueras del bosque, cerca de la charca Stark. Una boda hippie, había dicho Cartman.
Kenny tenía que estar de acuerdo con él, todo se celebraría al aire libre al medio día. Flores silvestres, decoraciones ambientalistas, y un arco de rosas blancas donde se celebraría la unión. Todos se enfundaron en sus esmóquines, y acompañaron a Stan al altar. El cura ya estaba ahí, al igual que los invitados. Era gracioso pensar que Cartman había cagado en alguna parte cercana a las mesas hace doce años, antes de encontrar al Jacobasaurio.
Una guitarra acústica entonó la marcha nupcial junto con las voces del coro de la primaria. La dama de honor Bebe, apareció con su vestido rosa caminando detrás de la niña de las flores. Ella se veía bastante bien; sus rizos rubios enmarcaban su rostro, y el vestido sin mangas acentuaba sus curvas. Sí ella no contaba con alguna cita esta noche, Kenneth estaba más que dispuesto a acompañarla. Después de Bebe siguieron, Heidi, Red, Annie y Rubí.
Al final apareció Wendy.
Stan balbuceó algo incomprensible y se sonrojó por la visión. Wendy llevaba un hermoso vestido blanco satinado, sencillo y de tirantes con escote de corazón. Su cabello peinado en irresistibles bucles la hacía ver muy linda y angelical.
El padre comenzó la ceremonia. La mayoría del pueblo fue invitado, los Marsh y Testaburger en primera fila, sonreían y lloraban orgullosos, la vieja directora Victoria, sus padres, chicas asiáticas amigas de Wendy en la cuarta fila, y muchos otros más conocidos que llenaban los asientos, también sonreían. Kenneth que estaba un poco fastidiado de seguir de pie, jugó con sus manos impaciente, y sin darse cuenta su mirada se desvió a Kyle.
Verde oscuro, el brillante color de los ojos de Kyle estaba oscurecido por una tristeza oculta, las manos de su amigo temblaban ligeramente dentro de sus bolsillos, y la sonrisa en sus labios era completamente falsa.
— ¿Kyle…? —. Intentó decir Kenny, pero la voz del padre lo interrumpió.
— Entonces, los declaro marido y mujer, Stan. Ya puedes besar a la novia.
Los gritos y el júbilo llenaron el ambiente una vez que la pareja unió sus labios, la música se entonó por la banda y la gente se dispuso a continuar en la zona de recepción a unos metros de donde estaban. La pareja recién casada caminó entre la multitud rumbo a la pista de baile. Kenny intentó encontrar a Kyle entre la muchedumbre pero no lo halló.
Treinta minutos después la gente se sentó en los asientos predispuestos en aquel salón silvestre, mientras se daba el brindis, copas de champan fueron repartidas. Randy Marsh daba el primer brindis, logrando humillar a su hijo en un alcoholizado discurso de tres frases. Bebe también habló, sus palabras completamente estructuradas y bien memorizadas, que recitó con facilidad, muy parecido a como Wendy daba sus discursos. El padre de Wendy también avergonzó a la pareja con sus chistes malos y lloriqueos infantiles.
El turno final fue el de Kyle.
Tenía una sonrisa nostálgica cuando se puso de pie junto al atrio. No tenía ningún papel o escrito en sus manos. Simplemente una sonrisa sincera y la mirada fija en la joven pareja.
— Hoy es un día especial en South Park… Es el día que nunca pensé que llegaría. — comenzó a decir Kyle, sus ojos brillaron con un cumulo de emociones indescifrables antes de continuar.
— Este es el día del que Stan me habló hace más de una década. Cuando por primera vez me confesó que se había enamorado de la chica más lista de la clase, la única con la que estaría dispuesto a casarse. Han pasado años y entre altas y bajas, ambos se han mantenido juntos, han demostrado que su amor es más fuerte que el paso del tiempo. Y si eso no es suficiente prueba de que se merecen el uno al otro, no creo que exista nada en el mundo que pueda hacerlo…
— Hoy te casas hermano, y estoy feliz de que lo hagas con la chica de tus sueños.
La multitud aplaudió estruendosamente cuando Kyle alzó la copa y bebió de golpe. Wendy estaba enternecida y Stan sonrió cálidamente a su mejor amigo. La fiesta continuó con renovada energía, y pasaron un par de horas antes de que el banquete fuera servido, solo entonces, Kenny se dio cuenta de que Kyle había desaparecido.
Ignorando a Cartman y a su delgada y rubia compañera que parecían estar en su ritual de comer-coquetear, Kenny fue en busca de su amigo pelirrojo, algo no estaba bien con Kyle, era obvio, aunque hubo un momento durante el discurso que llegó a dudar de sus propias conclusiones.
La escuela primaria fue el último lugar en el que esperó encontrarlo.
Se mecía lentamente en un columpio, completamente ausente, su saco y la corbata estaban arrumbados en una banca cercana. Kenny se acercó a él con tranquilidad.
— ¿Kyle?
Le llamó, Kyle levantó la cabeza, pero su mirada no enfocaba a Kenneth, una sonrisa rota apareció en su rostro. — Qué hay Kenny. — balbuceo con la voz estrangulada. McCormick jadeó ante la escena, su Kyle, el chico judío inquebrantable, fuerte y decidido, estaba roto. Las lágrimas descendieron por las mejillas pecosas, y los brazos de Kenny rodearon al muchacho.
Kyle lloró.
Suave y en silencio, aferrándose a Kenneth como único salvavidas. Desahogándose por lo que algún día iba a tener que superar. Kyle se había enamorado de Stan Marsh, Kenny lo entendió en ese instante, y todos los recuerdos donde el dúo de mejores amigos aparecía, ahora tomaban un nuevo significado.
No fue que nunca lo sospechó, simplemente creyó que no era un enamoramiento tan profundo.
Así que por esa noche permitió que se desahogara, porque Kyle llevaba demasiados años hiriéndose a sí mismo como para fácilmente seguir adelante.
...
Contrario a lo que Kenny esperaba para esa noche, su casa no recibió la visita de una linda chica, sino la de su amigo, él y Kyle pasaron juntos toda la noche luego de huir de la boda, Kenny compró suficiente alcohol como para conseguir un coma etílico, y permitió que Kyle bebiera lo que quisiera.
Casi no hablaron, solo bebieron y brindaron por su soltería, para finalmente derrumbarse en la sala, perdiendo la conciencia. Cuando Kenny despertó, ya eran las cuatro de la tarde del día siguiente, había una nota de Karen en el refrigerador; se quedaría con unas amigas hasta la noche, Kyle desde la cocina le llamó, había hecho café.
Bebieron en un silencio ansioso, Kenny fue el primero en romperlo.
— ¿Y qué harás ahora? —, preguntó con incertidumbre, Kyle suspiró en voz baja llevándose la taza a los labios. Fue un trago largo antes de que decidiera hablar.
— Regresaré a Nueva York durante un tiempo, o al menos hasta que logre superarlo. —, suspiró Kyle, volviendo a beber de su taza.
— Eso me temía —. Dijo Kenny. Su mirada se conectó con la de Kyle y ambos sonrieron con resignación. — ¿Cuándo te vas? —, volvió a decir, esperando que hubiese tiempo para convivir un poco más. Pero Kyle solo lo miró con arrepentimiento.
— A las siete de la noche.
Está de más decir que las dos horas siguientes volaron con una rapidez inusitada. Cuando Kenny se dio cuenta se estaba despidiendo en el aeropuerto de Denver. Kyle no se había despedido de nadie más, tan solo le dejo una nota a sus padres alegando que necesitaba regresar por trabajo.
El único que lo vio partir fue Kenny.
— Gracias, por todo. —, había dicho Kyle con una sonrisa gratificante. Una de las más honestas que alguna vez había llegado a dedicar. Kenneth no necesito palabras, solo enroscó sus brazos alrededor de su amigo y murmuró:
— No olvides regresar.
Esa fue la última vez que volvería a ver a Kyle, en mucho tiempo.
Fin.
Nota: Aah ~ creo que rompí el corazón de Kyle. No se preocupen esto tiene un bello final feliz. Y sorprendentemente no hay parejas slash, bueno… si hay. Pero no entre los cuatro principales, aunque creo que me salió un pequeño guiño K2, espero no caer en la tentación.
*Feederism, un fetiche muy interesante que encontré hace unos años mientras vagaba en internet. La palabra en sí, describe a una de las partes de la pareja, se podría decir que es "el alimentador", nunca creí que usaría esto en un fic, pero me pareció factible que a Cartman le gustara ser deseado por gente con este fetiche.
¿Les gustó? ¿Lo odiaron?
El siguiente capitulo es el final así que espero terminarlo pronto.
