Mrs. Cloud pidió que relatara lo que pasaba en la comida. Y pues jsuto estaba pensando como hacerlo cuando vi el capítulo donde pasa lo de la amenaza de Completín, que me recordó mucho a una muy desagradable experiencia en el autobús x_x, además de que la única otra vez que Patana se vio en un apuro así, por lo menos salió Mario Hugo defenderla, pero esta vez, nadie. Supongo que voy a tratar de hacer capítulos los sábados -porque tengo que ver el capítulo a ver como hacer que avance esto, sobre todo luego de lo que pasó en el episodio de hoy-.
31 minutos no es mío porque entonces hubiera escuchado qué se secreteaban Patana y Mario Hugo. Y dejarían de comer mofles con mostaza cada que vengan a México (vean el video de la rueda de prensa en el Teatro Diana)
El día se le pasó volando entre nubes al rescata perros. Si le seguían haciendo burla, le importaba poco menos que de costumbre. Eso hasta que sin querer chocó con el único miembro con sueldo (decente) del canal. Tenía la boca fruncida en su clásico gesto de molestia.
-En el canal andan diciendo que mi sobrina- recalcó el parentesco, como siempre- te invitó a su casa.
-A comer, Tulio. Me invitó a comer a su casa- aclaró rápidamente.
-Sólo espero que no intentes hacerte su novio… aún sigo sin superar lo de Guaripolo, ese pelafustán.
La discusión ocurría mientras la nota sobre la completada bicicletada ocurría. El pobre chihuahua dejó caer su café mientras veía la amenaza con el hotdog pistola.
Y claro, casi se muere de la risa al ver lo tranquilo que seguía su tío, mezclada con un poco de preocupación por como estaría ella.
-No es posible que este papanatas no se de cuenta de la humillación que sufrió su sobrina.- comentó Juan Carlos.- Así que ¿Por fin Patana aceptó que fueran juntos a tomarse unos jugos?
-Voy a su casa a comer, me quedé sin dinero y ella me invitó.
-Y con esto te declaras rey de las tierras que iluminan el sol, todo eso es tu basto reino, el de la friendzone- se burló el conejo rojo.- Menos de lo que está en las sombras, Mario Hugo.
-¿Y qué es lo que está en las sombras?- preguntó, curioso.
-Eso es la zona del amigo con derecho que sí se enamoró. Nunca vayas ahí, porque nada sale bien.- respondió, sin verle a los ojos, quizá pensando en sus fallidas conquistas.- Y no lo digo por Tulio el intentar disuadirte de eso, sino porque si algo le pasa a su sobrina a mí me toca pagar los platos rotos.
-¿Se pone insoportable?
-No, va y rompe los últimos platos de vajilla china que me quedan de mi tátara tía tercera, por padre de un primo segundo.
-Ya veo…
Una vez dada la hora de la salida, Mario Hugo la llevó a su carro, ridícula carcancha que le faltaba un golpe más para pasar a mejor vida o a la chatarra. Lo primero en lo que ella se fijó fue en el montón de pelotas con olor a baba de perro.
-Perdona el desorden.
-No, está bien- respondió ella, muy seria. De hecho pasó todo el camino sin apenas abrir el pico, salvo para decir donde diera la vuelta para llegar a su departamento. Con la misma seriedad, tomó las llaves y abrió la puerta.
La casita no tenía mucho de extraordinario, era un típico piso de estudiambre: muebles viejos y pasados de moda. Una televisión del año del trompo. Unas cuantas plantas. Un refrigerador y una miniestufa en la cocina, además de unos gabinetes que servían de alacena. Era una casa de dos cuartos, uno era la sala-cocina-comedor y el otro era el cuarto de ella, que tenía anexo un baño. A la entrada, un perchero donde él dejó su saco.
Apenas echar el vistazo en la casa y pensar que estaba donde ella se refugiaba, Mario Hugo escuchó un sollozo, muy distinto de los que le había escuchado otras veces. Era puro miedo.
-Patana ¿Qué pasa?- preguntó, asustado al verla así. Luego recordó lo que había visto en la tarde-. Si te sirve de consuelo, a mí tampoco me advirtieron sobre amenazas y secuestros cuando comencé.
-Es que fue… fue humillante, Mario Hugo. ¿Dónde estaba alguien para ayudarme?
Mientras la dejaba llorar, su colega comenzó a sacar cosas del refrigerador, para ser él quien cocinara, en tanto supiera como aconsejarla.
-No sé qué decirte realmente.- comenzó a picar algunas verduras-. Solo que no fue tu culpa lo que pasó, fue culpa de Completín- hizo una mueca de desprecio al decir el nombre de la mascota.- Ser periodista es así, Patanita. Cuando empecé como reportero, a las dos horas vi mi primer muerto. Es a lo que le dicen experiencia de trabajo.
-¿Y qué te pasó después de eso?- había dejado de llorar, para verle con curiosidad.
-Me di cuenta de que me gusta mi trabajo, aunque sea malo… pero es mío- imitó divertido la canción de Guaripolo.- Si se te olvida porqué empezaste, fácil lo dejas en cuanto tienes días malos.
La niña volvía a verse feliz, al oír esas palabras.
-Comencé porque admiraba a mi tío Tulio. Pero sé ahora que me gusta mucho saber que mantengo a la gente informada, que les interesan las cosas que reporteo.- se comenzó a limpiar las lágrimas, dejando que fuera su amigo quien cocinara.- Tienes razón, hoy fue solo un mal día.
Una vez que ambos terminaron de comer, el chihuahua se despidió para irse.
-Gracias, Patana, por dejarme cenar contigo.
-No, al contrario, necesitaba que alguien me animara luego de eso. Oye, quería decirte algo más.
-¿Sí?- preguntó, ilusionado.
-¿Sabías que según los árabes los que comparten la comida bajo un mismo techo… serán amigos para siempre?
Ya de vuelta en su casa, aplastado por todos sus perros, sin que eso lo animara, musitó, entre el dolor y la incredulidad.
-A eso se refería Bodoque con lo de rey de la friendzone.
Patana se quedó un rato haciendo tareas de la escuela, cuando se le ocurrió mirar al perchero. El saquito verde seguía ahí colgado.
-Se le olvidó...
Nota:
Creo que terminó siendo obvio de donde salió el nombramiento de Juan Carlos a Mario Hugo: del Rey León XD.
Estudiambre es término de mi casa para cuando alguien estudia fuera y normalmente no puede comer de forma decente. Bueno, comer.
Lo de Mario Hugo y su experiencia laboral sale de la biografía de Terry Pratchett, autor de la saga Mundodisco, que así relata su vida, antes de decidir hacer la dichosa saga.
No, no invento lo de compartir la comida, aunque con exactitud es "el pan y la sal".
