Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto... Excepto los que no pertenecen a la historia original, esos si son míos XD….

CAPITULO 2

CONVENCIMIENTO

La razón por la que este matrimonio se consumó, estaba tan cerca de mí, casi podía tocarlo.

Alguien corría y se encerraba en el baño, el portazo de la puerta hizo que me levantara precipitadamente. Mire hacia la ventana, apenas estaba amaneciendo. Aun podía percibir su aroma en mis sabanas y en mi cuerpo, me había empapado de ella. Salió del baño, se veía algo pálida y tenía una de sus manos en su boca. Había vomitado.

-¿Estás bien?- se sorprendió al escuchar mi voz.

-Uchiha-san cr-crei que aun dormía- volvió a recostarse en la cama, a mi lado.- estoy bien, solo un poco mareada- me respondió y dirigió su vista a la ventana.

Me levante de la cama e iba hacia al baño, pero antes me acerque a ella.

-Recuerda que hoy tenemos que hablar con Tsunade-sama- ella asintió y me sonrió.

-H-hai- respondió y se sentó en la cama. Dejando nuestras frentes juntas, otra vez su mano se puso en su boca. Me quito rápidamente y se volvió a encerrar en el baño.

A este paso no llegaríamos a la torre del Hokage.

Caminábamos por las calles de Konoha, tomados de la mano. Justo como muchos debían de esperar. Caminaba rápido y Hinata seguía mi paso, no podíamos esperar otro día más para hablar con ella. Teníamos, más bien, Hinata tenía que hablar con ella.

-Etto…- Hinata apenas pudo ser audible.

Me detuve para escucharla y choco contra mí y para que no cayera al suelo la tome por la cintura. Eso no la pudo sonrojar más y ponerme a mi nervioso, sé que debíamos fingir, pero esto no lo era.

La sote de un solo golpe y ella bajo su mirada.

-Dilo de una vez. Nos están viendo- le susurré.

-Etto que-quería saber si no le molestaba que dé-después de hablar c-c-con Tsunade-sama fuera a comprar l-los víveres- nuestras miradas se cruzaron y volvió a bajar su mirada. No sé porque lo hacía cada vez que me miraba, ahora que somos esposos debería de perder ese miedo hacia mí.

-Hmp. Eso es todo- ella me volvió a mirar y asintió con la cabeza- muy bien, iré contigo-

Al llegar a la torre del Hokage Shizune nos hizo pasar y encontramos a Tsunade envuelta de una gran montaña de papeles.

-¡Shizune!-grito- te dije que nadie me molestara-

-Lo siento Tsunade-sama- se disculpó con una reverencia- pero el matrimonio Uchiha quiere hablar con usted-

La palabra mágica "matrimonio Uchiha" hizo que se detuviera y mirara hacia enfrente.

-¡Muy bien! Puedes retirarte Shizune- y así lo hizo- ¡que esperan! No tengo todo el día-

-Tsunade-sama queremos hablar de algo importante- empecé yo primero, Tsunade encarno la ceja esperando a que siguiéramos hablando.

Mire a Hinata y ella me observo, dio un paso hacia adelante. Puso una de sus manos en su boca, un gesto que tenía desde pequeña. Parecía tan vulnerable en este momento, sabía que nada malo pasaría.

-Tsunade-sama etto yo… que-quería decirle que quie-quiero dejar de ser una ku-kunoichi- Tsunade me miro amenazante. Era la primera vez que una mujer me daba miedo y más ella, una sannin.- ¡no! Tsunade-sama- Hinata se sobresaltó- Sasuke no tiene nada que ver con mi decisión-

-¿estás segura de esto Hinata?- la miro y Hinata asintió.- muy bien. A partir de hoy Uchiha Hinata dejaras de servir a Konoha como kunoichi- Hinata le dio las gracias y nos dirigíamos a la puerta- Hinata- ambos volteamos- si llegas a cambiar de opinión, puedes volver sin ningún problema-

-Hai. Arigato Tsunade-sama- Hinata le dirigió una hermosa sonrisa y salimos de la oficina.

Comprábamos los víveres necesarios, antes de esto casi no compraba. Y ahora Hinata parecía una experta, ni siquiera había visto los gabinetes como para saber que faltaba. En el trayecto un hombre de un puesto en el que estábamos le hacía unos grandes halagos.

¿Quién se creía?

¿Qué era un idiota?

¿Era un sordo para no haber escuchado sobre la boda Uchiha- Hyuuga?

¿Era un retrasado?

Se estaba metiendo con la señora Uchiha, y a los Uchiha no les gusta que se metan con algo que es suyo. Puedo ser orgulloso, egocéntrico y que piense solo en mí. Pero de algo estoy muy seguro. No permitiré que me quiten algo que por derecho es mío.

Me acerque a ese puesto y tome a Hinata del brazo, sacándola de ahí. Trato de oponerse, pero no pudo contra mí.

-Tenemos lo necesario por ahora- le dije molesto

Ella no dijo nada, una pelea conmigo no le convenía.

Todo el camino estuvimos en silencio, Hinata cargaba solo 2 bolsas de lo que habíamos comprado, en cambio yo tenía como mínimo unas 5 bolsas. Aún seguía rabioso sor lo que había pasado, que se considere con suerte ese hombre. No lo había matado de haber sido por toda la gente y que Hinata estaba ahí presente. Ella casi podía ser su hija y él no era muy joven que digamos. Y ella y yo sí que somos jóvenes, nos podíamos hacer cargo de nuestras cosas y teníamos acto de conciencia para hacernos cargo de nuestros actos. Podían decirnos críos (N/A: como Hiashi jajaja cuando se enteró jajaja) pero éramos lo bastante adultos paras saber lo que hacíamos, ambos con 22 años y aun así no nos toman en serio.

-¿Por qué hic-hiciste eso Uchiha-san?- otra vez el formalismo, que no podía seguir hablándome solo por mi nombre aunque estemos solos.

-¿Por qué?- dije aun enfadado. La puse sobre la pared y ella soltó las bolsas, al igual que hice yo. Me acerque lo bastante y le susurre- porque nadie se atreve a quitarme lo que es mío.- la bese justo en los labios.

Trato de oponerse pero logre que me respondiera el beso. Fue lento a causa de que Hinata aún era torpe para besar, y yo me encargaría de que eso cambiara. Paso sus brazos por mi cuello, tome su cintura y la acerque a mí. El beso se intensificaba más, la quería aquí y ahora. No me estaba controlando, ni mucho menos estaba pensando claramente. Todo se me estaba nublando, solamente la quería ya.

¿Pero en qué sentido?

Nos separamos por falta de aire estaba completamente sonrojada y debo admitir que eso subió mi ego. Volví a acercarme a ella para volver a besarla, pero me lo impidió.

-No po-podemos- dijo sin mirarme. Logre acercarme a ella de nuevo

-¿Por qué no?- le dije en un susurro que hizo estremecerla. Me encantaba tenerla así.

-P-por que la ult-ultima vez q-que hicimos es-esto- me miro- pa-paso esto- señalo su vientre con mucho disimulo.

Aun su vientre estaba plano, pero ambos sabíamos a lo que se refería.

-¿Y por qué no le damos un hermano? Al menos no estaría solo- ¡oh! Me encanta cuando se sonroja.

Me dio un pequeño empujón y no me opuse, tomamos las bolsas y regresamos al complejo Uchiha.

Dejamos las bolsas en la cocina, me puse a guardarlas y Hinata fue a la habitación principal, la que le di. Sonreí solo al pensar en lo que le había dicho antes.

No creí que esta situación me cambiara rápidamente, debo admitir que la Hyuuga me gusta. De haber sido lo contrario no estaríamos casados a la fuerza y con un crio en camino.

¿En verdad esas palabras salieron de mi boca?

¿En cuántas formas deseaba estar con ella?

Pero estaba seguro que no era amor. Solo era deseo, pasión, el haber estado con ella me dejo insaciable. Termine de poner todo.

Camine hacia el jardín de la casa, ahí había un gran árbol que daba una gran sombra; me senté justo debajo del árbol. Sin querer imagine a un pequeño corriendo por todo el jardín, sonriendo. Jugaba conmigo y Hinata. Cabello negro con destellos azulinos. No quería imaginar eso, lo borre rápidamente. No podía ablandarme así de fácil. No con ella, ni con ese bebe.

Un hijo mío y de ella. Producto de esa noche descontrolada. Lo curioso es que me arrepiento de haberla visto ahí, de esa noche. Pero no significa que me arrepiente de haberla tenido en mis brazos. Escucharla decir mi nombre fue lo más dulce, sentir su piel... debía detenerme, no podía continuar. Solo es deseo, solo eso.

Sentí que alguien toco mi hombro y voltee, ahí estaba ella sonriéndome. Me había quedado dormido. Me dijo que la cena estaba lista, me levante y camine a un lado de ella. Antes de entrar mi cuerpo reacciono solo y la tome de la muñeca, hice que diera vuelta y volví a besarla. La deseaba como nunca. No se resistió y me encanto, nos adentramos a la casa. Busque la primera pared y la recargue ahí, levantándola y puso su piernas en mi cadera. La quería ya, y no aguantaría. Baje por su mandíbula, sentía su respiración ya agitada. Y continúe con su cuello, dejando marcas por doquier. Poco a poco fui bajando el cierre de su chamarra, era tan molesto que usara tanta ropa y encantador; era el único que podía ver su cuerpo. Ese cuerpo que alguna vez me volvió loco. Soltó un pequeño gemido al sentir mi mano en su torso.

No había vuelta atrás, Hinata volvería a ser mía y nada me lo impediría.

-Sas-Sasuke- pronuncio mi nombre. En ese momento tocaron a la puerta y seguían insistiendo.

Eso me distrajo un momento y fue aprovechado por Hinata para soltarse de mí. Se acomodó su ropa y subió el cierre de su chamarra. Se dirigió a la puerta para abrir, ahí estaba un Anbu, le entrego un sobre blanco a Hinata y desapareció. Cerró la puerta y miro el sobre. Se sentó sobre un sillón, me senté junto a ella y le arrebate el sobre.

Tenía el símbolo de los Hyuuga y con letra cursiva decía Uchiha, abrí el sobre y como se debía de suponer; Hiashi lo había mandado.

En resumen a lo que había escrito, no me daba la bienvenida a la familia como su yerno. Es más, me decía que no le agradaba y que nunca le agradaría por lo que le hice a su primogénita- (N/A: ¡para eso fue la boda!) mencionaba una y otra vez lo inútiles que éramos y lo irresponsables que fuimos. Su única esperanza era ese nieto que tendría muy pronto, no dejaría que nosotros lo criáramos solos. Por lo que el clan se sentía con derecho en intervenir en mi vida y la de Hinata.

Y no solo contábamos con eso.

Hiashi se dio la libertad de enviarme a mí, junto con Neji a una misión, la cual me revelaría cuando fuera a la mansión Hyuuga. Esa misión duraría aproximadamente un mes o más, y en mi ausencia Hinata no podía quedarse sola. Mencionaba que su ineptitud la mataría a ella y al bebe. Así que había decidido que Hanabi pasara un tiempo viviendo con nosotros, quería asegurarse del éxito del embarazo.

Ardí de furia. Con que derecho se creía para intervenir. Yo podía manejar mi vida a mi antojo, al igual que Hinata. Somos adultos, no uno niños que fácilmente se pueden manipular. Nadie me dice que hacer o que decidir. Por un carajo, iba a ser padre y hasta en eso intervenía. Nadie me dice cómo voy a criar un niño y es mi problema si ese niño es problemático o no.

No permitirá que otro Hyuuga pise mi propiedad y mucho menos viva bajo el mismo techo que yo.

Pero la carta no terminaba ahí, había algo más.

Era cierto que eran escasos los del clan Hyuuga que sabían la farsa de matrimonio que teníamos Hinata y yo. Solo Hiashi y el consejo lo sabían. Por lo que al mandar a Hanabi aquí, Hinata y yo tendríamos que fingir hasta en nuestra propia casa. Durante todo el embarazo.

Quería matarlo con mis propias manos, el no tiene derecho en mi vida, en la de mi esposa y en la de ese niño. Nadie interviene, solo yo; soy el único con derecho. Para que sirvió esta estúpida boda, si Hiashi va a estar metiendo sus narices en asuntos que no le conciernen. Correrá sangre.

Hinata dejo de ser una Hyuuga, el día que dijo acepto. Desde ese momento paso a ser una Uchiha. No iba a permitir que un Hyuuga más interviniera.

-¡Lo voy a matar!- grite colérico y con mi mano hecha puño golpee una pared. Ni me importo si esta se rompió o no.

Me miro asustada, estaba llorando.

Sin poder razonar, cegado por la furia o el haberla visto así, me dirigí a la puerta, hablaría con Hiashi hoy y todo dependía de él. De convertirme de nuevo en un fugitivo o de ser el yerno más pacífico que pueda tener en toda su miserable vida.

Salí de la casa y solo escuche como Hinata gritaba mi nombre. La ignore y seguí hasta llegar a la mansión Hyuuga.