Después de varios encuentros en aquella tienda de té que nos resguardaba para encontrarnos, finalmente me dio una respuesta positiva… Mi vida se había vuelto feliz al estar a su lado, si sus ojos perlados me miraban y su piel tocaba la mía, me hacía sentir vivo para algo más que para vengarme y pude sentir algo más que odio e indiferencia por mí alrededor.
Nos encontrábamos como cómplices en algo secreto a los alrededores de la villa. A veces, incluso caminábamos juntos en la aldea… Sí, la gente comenzaba a murmurar… Y mi felicidad era evidente… Aunque había algo que me preocupaba… Así es… Aquél tipo que no la dejaba en paz… Y por supuesto, su mismo clan.
Incluso Naruto ya no me parecía tan molesto, nuestros compañeros –o al menos la mayoría- shinobis y kunoichis nos veían pasar asombrados, casi tanto como nosotros…
El tiempo pasó, y mi amor inevitable por aquella chica crecía con cada amanecer, ahora en las misiones, peleaba por proteger a Konoha… Por protegerla a ella.
Las estaciones también pasaron, la dulce primavera reinaba de nuevo y recordaba gratamente aquellos primeros días de mirarla a lo lejos sin saber más de ella… Y ahora estaba junto a mí, nos encontrábamos algunas noches en aquél lago que nos había observado enamorarnos.
- - - - - - - - - - - - -
Aquella noche de primavera parecía normal… Y yo tenía algo especial preparado para ella… La había citado y todo iba bien… Al menos eso creía… Hasta que ella llegó… Se había demorado y me hallaba sentado esperándole.
-Hinata… Creí que…-Me levanté rápidamente para abrazarla, pero ella no me correspondió, me separé extrañado, su mirada, incluso parecía fría y lejana y no me había mirado a los ojos
-Por favor… N-no me d-digas… más… Sasuke… N-no quiero… ¡N-no quiero volver a verte jamás! – Debía ser una broma… se lo hice saber y ella agachó su mirada, no me respondió y echó a correr a su casa…
No intenté retenerla entre mis brazos y me quedé parado en medio de aquél lugar como idiota… Desperté de golpe y me dije que no me permitiría perderla, algo extraño estaba sucediendo y tenía que averiguar de qué se trataba.
Corrí… Y me encontré frente a su noble casa, que sabía no la hacía feliz, me infiltré fácilmente, nadie pareció percatarse de mi presencia. Entré a su cuarto por un balcón, ella yacía llorando quedamente sobre su cama, me sorprendió verla así, al escucharme, ella volteó a mi ubicación y me miró tan sorprendida como yo.
Le dije que no me iría de ahí hasta encontrar respuestas, se levantó sin fuerzas, me dijo que me largara, que no tenía nada que hacer ahí. Que no, que no. Le repliqué que no era mi deseo y que no la dejaría ir a ella tampoco hasta que me dijera que era lo que había sucedido.
Que me odiaba, era eso, que le repugnaba mi existencia, le grité que era una cínica y que se buscara otro idiota que creyera en ella porque yo no lo haría más si no me respondía, que era un imbécil, que la dejara sola, que yo no podía saber más nada porque era un idiota, le grité buscavidas, que era una cualquiera… Lloraba y me empujaba furiosa.
Luego de insultarnos y herirnos en una estúpida discusión en la que ella me había abofeteado varias veces ya…La había atormentado con nuestros recuerdos, con su pasado y al final… Me odié más que nunca por haber preguntado…
Su familia… Su ridícula familia por generaciones separada por una estúpida tradición jerárquica sería unida… Unida dentro de un enorme festejo de hipocresías donde los herederos de ambas ramas primaria y secundaria contraerían nupcias… Y ella al fin podría complacer a su padre quién veía con buenos ojos su unión con aquel idiota… Neji. Ella no volvería a "decepcionar" a su padre nunca más…
Sentí que alguien me acababa de enterrar una aguja gigantesca en el corazón… Quise desaparecer.
-Y a ti… ¿No te importa lo que suceda con nosotros?... ¿Te da igual?...
Nada, un nada incomprensible para mí, sólo un llanto desquiciado y arrollador. La tomé débilmente sin querer separarme de ella
-Y-yo debo… E-es mejor q-que… N-no vuelvas a mí… jamás… - Decía entre sollozos
No. No iba a perderla así… No aquella noche cálida de Luna llena…
Callé su llanto con un beso y tomé su rostro entre mis manos, ella poco a poco colocó sus manos sobre mi pecho, débilmente intentando hacerme retroceder, pero sin dejar de besarme, lo que era contradictorio, entonces mis manos bajaron por su delicado cuello, por sus hombros, hasta llegar a su cintura, separamos nuestros labios por un instante y nos miramos fijamente… En mi mirada había determinación, y la suya estaba llena de ternura, pero con un dejo de duda.
Fue Hinata ahora quién me acercó y nos perdimos en un intenso beso, mi cuerpo se tensaba, acercándose al suyo, ella comenzaba a retroceder, sin apartar nuestros labios hasta que su espalda se topó con la pared… Era perfecto. En ese momento me miró, el brillo en sus ojos era comparable con el de las estrellas, como si me deseara de manera desesperada… Entonces lo supe.
Mis manos que ya estaban en su cintura, me hacían pensar en toda la tela que había de más sobre ella…
Bajé mis manos a sus caderas, entonces las metí debajo de su blusa, me miraba en silencio, sin decir nada, con un poco de sorpresa en sus ojos y ese leve sonrojo en sus mejillas que la hacía ver divina… Quería ver si podía hacer que éste aumentara… Decidí subir más hacia su abdomen y pude comprobar como nunca la suavidad de su piel, la acaricié apenas con las puntas de mis dedos, poco a poco subí a mis manos y escuché un suave quejido que emitió, hasta que llegué a sus pechos, que ya había imaginado entre sueños desde hace tiempo… Pensando en este momento… Débiles gemidos y un sonrojo más fuerte… Cada vez que movía mis manos, una nueva reacción se pintaba en su rostro… Aún con esa delicada inocencia.
Mis dedos rodeaban sus pezones y aún recargada contra la pared acerqué mis labios a su oreja izquierda que besé y bajé mis labios por su cuello, sin apartar mis manos de sus senos
-S-Sa… suke-kun… - gimió débilmente, subí a su oído
-¿Te gusta… Hinata?... ¿Quieres un poco más?... – Le susurré pícaramente a mi amada
-Mmmhhh… - Respingó afirmativamente
Saqué mis manos de debajo de su blusa y cuando iba a bajar el cierre de su abrigo, se apresuró a levantar mi camisa negra con sus manos, alcé mis brazos, permitiendo que la sacara libremente y la tiró sobre el piso, entonces llevó su dedo índice sobre sus labios, mirando mi abdomen descubierto, aún con esa inocencia… Que me sacaba de mi mismo. Tomé bruscamente su mano y la coloqué sobre mi pecho.
Me acarició suave y lentamente, luego bajó por mi torso hasta donde comenzaban mis pantalones, y cuando ella estaba a punto de meter su mano debajo de éstos… Súbitamente subió de nuevo sus manos esta vez hacia mi espalda, ella sabía que su contacto me hacía despertar, me exasperaba, jugaba con mis sentidos, y una delicada sonrisa se pintó en sus labios, una sonrisa enigmática.
Tomé sus brazos firmemente y los apoyé sobre la pared, dedicándome a besar su cuello, entonces la solté, bajé el cierre de su abrigo y se lo quité suavemente, dejándolo caer, pude observar con detalle como aquella camiseta de red le ceñía perfectamente a su cuerpo, resaltando sus hermosos atributos, al notar mi mirada lasciva sobre ella, ella se avergonzó.
Mis manos regresaron a su cintura, luego recorrí su cadera, hasta llegar a su trasero, era tan firme… Poco a poco volví a subir y la despojé de su camiseta, volví a besar su cuello, bajé mis labios hasta la hendidura de su majestuoso escote… Eran perfectas y lo único que se interponía ahora entre su piel y mis labios era su corpiño…
Pero aún la torturaría más, así que besé sus senos por encima de éste y mordí suavemente sus pezones, que se endurecían a mi contacto.
Desabroché mi cinturón rápidamente y bajé mis pantalones, al dejar al descubierto mi bóxer, ella rió nerviosa, mientras le bajaba los pantalones y los hacía a un lado. Descubrí sus pequeñas pantaletas, aún recargada, hice que alzara su pierna y me agaché, recargué su pierna sobre mi hombro, contonees comencé a lamer su vagina sobre sus pantaletas… Los gemidos no se hicieron esperar y noté que la humedad de su sexo ya se hacía notar; continué un poco más para luego subir poco a poco besando su abdomen.
Lucía exquisita, y usaba un corpiño con broche por delante, lo que aproveché para desatarlo con una mano… La vista que me revelaron me dejó sin aliento por unos segundos y el rostro de Hinata se había coloreado de un rojo furioso, con una mano toqué su rostro y le susurré:
-Aún es muy pronto para estar tan cálida… - Dicho esto me dediqué a catear el contorno de sus pezones y deslicé una mano bajo su pantaleta… Sus gemidos aumentaban
-P-pero… Si es-estoy… Ardiendo… - Contestó suavemente en tono seductor
Sus gemidos me estaban enloqueciendo y aquella última frase le bastó para hacerme perder el control.
Bruscamente hice que se diera la vuelta y que apoyara sus manos contra la pared, me acerqué lo suficiente a ella como para hacerla sentir mi deseo sobre sus nalgas, entonces aparté su cabello de la espalda, colocándolo sobre sus hombros y tomé sus senos con firmeza y volví a susurrar en su oído
-Esta noche serás sólo mía – En tono demandante
Aún con las manos sobre la pared y dándome la espalda, bajé sus cantaletas hasta que su bello trasero quedé al descubierto, poco a poco lo besé, suavemente y lamí prolongadamente. Sus gemidos suaves me hacían perder la cabeza; entonces me bajé el bóxer súbitamente y rocé sus nalgas sedosas con mi sexo y le dije
-Bien, aquí está tu recompensa – Le dije por lo bajo
Con mis dedos juguetee con su clítoris y abrí sus labios, la tomé por las caderas y delicadamente me introduje en ella, quién se estremeció y dio un respingo, sonreí maliciosamente al ver que estaba a mi merced…
Encajamos perfectamente y atraía su cadera hacia mí para luego alejarla, comenzando un vaivén entre su cuerpo y el mío, besé su espalda y con una mano busqué sus senos que se movían con cada uno de mis embistes, cada vez un poco más rápido
-Di que eres mía, Hinata… ¡Dilo! – Tiré un poco de su cabello para besar su cuello
-Ahhh… Sa-su-ke… ¡Soy tuya! – Gimió en voz más alta.
Luego de esto me separé de ella, lo que hizo que se volteara hacia mí… Nos unimos en un beso apasionado y la empujé sobre su cama, verla caer con esa cara de ingenuidad me excitó aún más…
Me acosté a su lado y la obligué a que subiera sobre mi cuerpo, abrí sus piernas delicadamente y la senté sobre mí, enseguida volví a meterme dentro suyo.
Una sensación cálida me invadió y ambos nos estremecimos, de nuevo coloqué mis manos sobre sus caderas y ella soltó un gemido al sentirme dentro, así mismo entrecerró sus ojos perlados, quería ver como reaccionaría y sus gestos faciales, así que comencé el ritmo de su cuerpo sobre el mío, ver sus dulces e inocentes gestos, y sus voluptuosos senos botando a nuestro ritmo me hacía enloquecer…
-Shh… Alguien podría descubrirnos… - Susurré y aumenté el vaivén
-N-no p-puedo más, Sasuke… -
Me senté sobre el lecho para quedar frente a frente con ella y sentí que nuestras respiraciones agitadas se mezclaban, haciéndose una misma
Sentía que yo le pertenecía y que ella era sólo mía… Era mi esclava y yo lo que ella quería; nos apresurábamos a la cima del mismo placer y no nos detendríamos…
Sucedió… Y luego, se dedicó a descansar sobre mi piel… Juntos.
