My Chemical Romance:
Los vampiros Nunca te harán daño.
Capítulo 3.
Salí de lo más ofendida de la casa de mis abuelos. Nunca habría creído que Gerard se acercara a mí solo por mero interés. Tal vez me estaba portando demasiado exagerada pero se trataba de mis sentimientos. De rato Gerard me alcanzó y me tomó del brazo apenas tocándome. Me giré sorprendida, queriendo volver abofetearlo, pero algo me hizo detenerme. Gerard se notaba triste. Su mirada era la de un humano verdadero.
-Fernanda…
-¡Cállate!
-… Fernanda, por favor…
-No me digas por favor… Quiero que me dejes tranquila…
-No es lo que parece.
-¿Y según tú qué parece?
-Sientes que te he usado. Y que en realidad no me importas. Pero precisamente por que me importas es que he venido, y me inscribí en tu escuela.
-¿Por qué? No entiendo…
-Me gustas mucho…
-¿Cómo? Si apenas nos conocimos hoy…
-Te equivocas. Te vi por primera vez el día que llegamos a Los Ángeles, hace dos meses. Aquella noche cuando tus abuelos celebraron su aniversario número 750. Todos los clanes fueron invitados, y mi familia estaba presente. Yo te vi toda la ceremonia, y desde ese momento supe que serías mi esposa.
-Pero nunca te preguntaste qué es lo que yo quiero. Parece que no te importa…
-Claro que me importa, por eso te he seguido al jardín…
-No lo sé… Eres un vampiro, y no sé si deba creerte.
-Tus padres también lo son, al igual que tus abuelos…
-Sí, pero ellos no me mentirían…
Posó su mirada roja sobre mis ojos color miel. Sentí un calor significativo recorrer mis mejillas. No estaba acostumbrada a esa clase de tacto. Bajé la mirada, completamente deshecha.
-Gerard, ¿De verdad te importo?
-Por supuesto.
-Entonces déjame elegir…
-Elegir…
-Sí, elegir lo que quiero.
-Yo nunca te obligaría a algo que no deseas. Yo no soy así.
-Pues te lo agradezco.
En medio de los arbustos se podían oír ruidos, y de pronto saltó una sombra, la cual se posó delante de nosotros. Era otro vampiro, de cabello corto, y con piercing en la boca y la nariz. Su cabello era tan negro como el de Gerard y sus ojos rojos como el rubí, que pendía de su oreja.
-Hola, Gerard, ¿Qué haces con esa humana? ¿No piensas comerla? Se ve, muy pero muy deliciosa…
-Frank, ¿Qué demonios haces aquí?
-Vaya manera de recibir a tu mejor amigo.
-No lo eres.
-Hmm… Sigues siendo un rencoroso…
-¿Rencoroso? Alguien como tú no merece ni eso.
-¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja! De verdad que eres muy gracioso…
-No es un chiste, idiota, ahora vete…
-No, no, no… No debes correrme. Sabes que mi familia se unirá a la guerra para preservar nuestra especie.
-Lo sé de sobra, pero eso no significa que deba escucharte. Ahora vete de aquí.
-De acuerdo, me iré, pero antes…
Ese tal Frank se acercó a mí en un parpadeo. Su boca ya estaba cerca de mi cuello, con los colmillos rozando mi piel.
-Deliciosa…
-¡Aléjate de ella!
Gerard le dio un empujón muy fuerte, logrando que Frank saliera disparado hasta el otro lado del jardín. Se levantó sacudiendo el polvo de sus ropas negras, mirando hacia mi dirección.
-Ella es Fernanda Williams, y dentro de unas semanas será convertida por su abuelo. Es una vampiro. No lo olvides, Frank. Si tienes ganas de sangre búscate a otra presa.
-Oh, no lo sabía. Disculpe mis modales, señorita Williams…-Frank se acercó de nuevo, pero esta vez Gerard se paró delante de mí.
-No te le vas a acercas mientras siga siendo humana, Frank.
-Bien. Pero cuando sea transformada, amigo, voy a pedirla como mi esposa.
-No es posible, ya lo he pedido yo, y no puedes hacer nada.
-¿Nada? Eso está por verse.
Frank se dio media vuelta y se fue, como si no hubiera estado ahí. Caí de rodillas, temblorosa, mientras que Gerard se bajaba a mi nivel. Me abrazó, revisando mi cuello.
-Estoy bien.-Le retiré la mano de mí.
-¿Segura?
-Sí, y déjame en paz…
Me levanté y me dirigí al jardín trasero. Ahí había muchas rosas rojas y distintos árboles. Una fuente de piedra adornaba el centro del jardín y el viento poco a poco levanta los largos hierbajos crecidos. Oí sus pasos detrás de mí, no quiso ser muy sutil que se dijera.
-Escucha, Gerard, te conozco solo de hoy y siento que ya te odio. Creí que yo te importaba de verdad.
-Por supuesto que me importas, por eso te he pedido como mi prometida… Me imagino que eso debe de tener un significado.
-Significa que solo te importas tú. No puedo sentirme halagada. Por nada.
-No pretendo que te sientas halagada. Los halagos son para los que carecen de talentos. Tú eres auténtica. Y eso me gusta de ti.
-No me conoces.
-Te conozco lo suficiente. Sé que has tenido problemas desde pequeña, que los niños no se juntaban contigo. Sé que Paty te molesta desde la secundaria… Y sé que te trataste de suicidar por que un chico que te gustaba y murió.
Madre mía… No sabía como era que ese vampiro se había enterado. Quizá tenía poderes telépatas, o leía mentes. Cerré la boca y me senté a las orillas de la fuente.
-¿Quién te lo dijo?
-Solo lo supe.
-¿Cómo?-Insistí.
-No importa. Solo sé que estabas enamorada de ese humano y que él murió en un accidente.
Me quedé callada. Respiré hondo y luego lo vi otra vez a los ojos.
-Se llamaba Derek. Tenía 16 años. Le gustaban las carreras de autos y amaba conducir. Él y yo éramos muy felices, viajando en su auto a alta velocidad, escuchando Rammstein… Una tarde me llamaron a casa avisándome que había sufrido un accidente…-Hice una pausa-Derek estaba en coma, con daños en casi todo el cuerpo… Luego murió… Las heridas eran muy graves.
-De verdad lo siento.
-Yo más… Cuando murió, yo solo quería sentir que él estaba conmigo. Traté de morir, pero Anne llegó a mi casa a salvarme, justo a tiempo… Ahora uso estos estúpidos guantes para que no vean las cicatrices de mis muñecas. Y ahora resulta que le gusto a un vampiro.
-Sé que tú completarás mi eternidad. Es todo. Por eso te he elegido.
-Suena tan interesado. Sin un poco de… de… Olvídalo.
En casa, subí a mi habitación. Puse un poco de My Chemical Romance para tratar de olvidar lo que había pasado esa tarde. Gerard en cierto modo era muy parecido a Derek. Pero eran diferentes a la vez… Mis sentimientos se remontaron a esos días en los que solía ir de paseo con Derek, las citas, aquellas noches viendo películas… Ahora ya no estaba. Ya casi nada tenía sentido.
A la mañana siguiente fui caminando a la escuela. No quise desayunar, solo esperar que el día terminara rápido. Los padres de Gerard se habían sentido ofendido con mi actitud, y mis padres habían tratado de arreglarlo. Me regañaron una vez que estuvimos en casa, por eso me había encerrado. Ahora a pasar otro día de escuela.
A la hora del almuerzo, Anne se acercó a mí muy extrañada de que no le hablado en toda la mañana.
-¿Acaso estás molesta conmigo, Fer?
-No para nada. Es solo que quería un rato a solas…
-Oh, me voy, pues…
-No, no te vayas… Es que ese idiota de Gerard…
-No me digas que te has peleado con él.
-Es más que eso, Anne… Resulta que Gerard me ha pedido como esposa a mis padres y abuelos desde hace semanas…
-Vaya…
-Y eso no es todo, dijo que se ha enamorado de mí cuando me vio la primera vez, aquella noche que mis abuelos tuvieron su ceremonia de 750 aniversario.
-¿Y tú le dijiste que sí, verdad?
-No.
-¿Por qué? Es muy lindo y atento, le gusta el rock y es vampiro.
-Creí que yo le interesaba de verdad, pero solo me quiere para completar su vida de vampiro. Es un imbécil.
Luego del almuerzo, las horas siguientes me pasaron como caracoles en competencia. Muy lentas. En lugar de apuntar lo escrito en el pizarrón, me la pasé dibujando hadas en mi cuaderno. Pero todos mis pensamientos apuntaban a Gerard. Debía ser honesta. Me gustaba, y mucho.
En eso, un viento descomunal reventó las ventanas de la clase. Los alumnos se escondieron debajo de los asientos y la maestra de biología se escondió debajo del escritorio. Los pedazos de vidrio volaron por todos lados, en tanto los demás gritaban. Cuando tuve el valor de ver qué era lo que pasaba, me llevé la sorpresa de que eran unos hombres enormes.
-"Licántropos…"-Pensé.
Eran seis de ellos, bastante altos. De cabellos negros y miradas tan oscuras cono el carbón. Sus músculos estaban muy marcados, y las garras adornaban sus enormes manos. Una capa de vello cubría parte de sus brazos, sin que perdieran apariencia humana. El que presumiblemente era el líder de ellos se acercó a mí, brincando los pupitres de mis compañeros.
Su mirada era perversa, llena do odio y con un toque de lujuria. Me puse de pie y traté de huir, pero me atrapó por la blusa, desgarrándola un poco, apenas rozando mi piel. Ese rasguño me había dolido, y eso que no lo hizo con intensión de lastimarme.
-Hola, eres la última hija de los Williams, ¿Verdad?
-¡Suéltame, maldito!-Le di un punta pie en la espinilla.
-Eso, eso me gusta. Vámonos…
Me cubrió la boca para que no gritara, y salimos de un brinco por la ventana rota. En tanto el miedo me devoraba viva. Mientras, en mi casa las visitas habían llegado. Para esa hora mi amiga Paulina y su hermano Ray del clan Hamptom llegarían a mi casa como huéspedes. Ellos son de Inglaterra. Pensaba en que quería recibirla, pero ahora todo había cambiado. Estos repulsivos seres me tenían secuestrada, y quizás con muy malas intensiones…
-¿Te gusta mi guarida, preciosa? Yo soy el líder de la manada, me llamo Till. Ellos son Christoph, Flake, Oliver, Paul y Richard. Somos los lobos del bosque, y hemos sido encomendados a darte una cálida estadía, linda…
-¡Déjenme ir! ¡Yo no tengo nada qué ver con ustedes!
-No lo sabes. Los vampiros no dicen lo mismo.
-¡Pero yo soy una vampiro, estúpidos…!
-Uy, a la niña linda le gusta decir palabrotas…
CONTINUARÁ…
Hola. Ya sé que me había tardado un poquito pero ya está el capi. Ahora espero que los hechos se desarrollen de un modo más abierto, los licántropos tienen un plan para esta chica y su especie, y no serán nada amables. Bueno, ojala les guste. Reviews, please.
See ya!
