Sakura Card Captor no me pertenece, es propiedad de CLAMP. Yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.
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Capítulo 3. Predecir lo impredecible.
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"Miró la profundidad del vacío en sus ojos mientras algo oprimía su pecho, no era culpa por su pena sino un sentimiento que nunca experimentó… compasión."
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Sakura no tuvo necesidad de empujar la reja de entrada pues ésta ya estaba abierta de par en par como si estuviese esperando su llegada, a gran velocidad -todo lo que sus piernas le permitían- terció su camino a la izquierda y se introdujo a su pórtico. Quiso abrir la puerta pero no pudo, así que rebuscó en los bolsillos de su falda para sacar la llave al suponer que tal vez el cerrojo estaba echado.
— ¿Qué te sucede? Te dije que te detuvieras. —Li le dio alcance.
Para ese entonces trataba de modular su irregular respiración debido a la maratón que representó para él correr detrás de ella del parque hasta esa casa.
Siempre se consideró una persona con resistencia debido a los entrenamientos y creyó -ingenuamente- ser el único con tan buena condición física, inclusive Meiling quien se jactaba de ser suficiente atlética no podía comparársele. Sin embargo la chica que tenía frente a él había recorrido aquella distancia en un tiempo considerable y sin una gota de sudor en el rostro, si quiera aturdimiento o dificultad para respirar; odió admitir que la chiquilla poseía buena resistencia, tanto que a él le costó darle alcance.
La chica pasó del comentario de Syaoran e introdujo la llave en la cerradura, o al menos lo intentó. Antes de que el objeto lograra atravesar el cerrojo pasó algo que a Sakura desconcertó: la llave salió volando de su agarre para caer a los pies del muchacho. ¿Qué estaba sucediendo? Sakura miró su mano vacía y segundos después tomó la llave del suelo para repetir la acción, quizá estaba demasiado nerviosa o asustada que sin darse cuenta la había soltado.
Ocurrió lo mismo, el objeto salió volando como si la cerradura la expulsara a propósito. La llave y al cerradura se repelían el uno al otro cual imanes de polos similares.
Fue Syaoran quien esta vez tomó la llave para observarla detenidamente dictaminando así que no tenía nada malo, aparentemente era un objeto común. Pensó entonces en tendérselo nada más por mera cortesía pero pronto descartó la idea al verla ahí congelada en su lugar. Lo meditó unos segundos y llegó a una conclusión: si el problema no radicaba en la llave, en definitiva tendría que ser el cerrojo la clave.
—Apártate. —dijo acercándose a Sakura y deteniéndose frente a la puerta. No pensaba introducir de nuevo el objeto ¿para qué? No le veía el caso a repetir una acción infructuosa.
Extendió la mano emulando tocar la madera aunque su palma nunca lo hizo ya que se detuvo a unos centímetros de ésta, cerró los ojos y se concentró. No era simple casualidad que la puerta repeliera la llave; Syaoran pudo sentir la magia de un conjuro en él, algo parecido a una barrera que impedía abrirla. Retiró la mano y la llevó a su espalda donde su Jian aguardaba ansioso por ser utilizado una vez más.
— ¿Le pasa algo malo? —dijo Sakura refiriéndose a la puerta, su voz estaba alterada debido a la preocupación.
—Está bloqueada —respondió con simpleza Li—. Será mejor que retrocedas para que pueda abrirla. —Por el tono empleado, no fue una sugerencia sino más bien una orden explicita.
Sakura creyó erróneamente que él iba a romper su puerta de un solo tajo, al menos esa fue la impresión que le dio al verlo blandir de nueva cuenta esa imponente espada y no pudo frenar el impulso de detenerlo. O esa era su idea hasta que la escena tomó un rumbo familiarmente diferente.
El muchacho sacó otro de sus pergaminos para lanzarlo al aire y clavarlo con certeza en la madera. La puerta se sacudió con violencia mientras él recitaba silencioso uno de sus conjuros; la intención de Syaoran era romper la barrera que impedía abrir la puerta y lo logró cuando ésta se partió a la mitad cayendo al suelo con un sonido sordo. El papel se desintegró apenas dejando un rastro que se esparció por el aire, de igual manera Li clavó su espada en el suelo para tratar de alivianar su peso y respirar hondo.
—La puerta.
Syaoran miró por sobre su hombro el semblante de la muchacha, una mezcla de enojo y asombro.
—La puerta estaba sellada —Se volvió hacia ella para explicarle—. Sin importar cuántas veces trataras de abrirla con esta llave, sin mi ayuda no hubieses logrado entrar. —Él se indignó un poco ante la actitud de ella, no necesitaba el agradecimiento pero tampoco necesitaba esa mirada de enojo de su parte.
Estaba en lo correcto. No lo hubiese logrado jamás si él no estuviera ahí con ella. Aunque después de todo sí rompió la entrada, Sakura rió sin muchas ganas pero luego recompuso su semblante a uno menos alarmado.
—Gracias. —De nuevo las palabras brotaron de su boca y la molestia se evaporó.
Li hizo caso omiso al agradecimiento devolviéndole la llave a su dueña. Simplemente no podía recibir aquellas palabras si lo que estaba haciendo era por intereses propios y no para ayudarla a ella, porque el motivo de su presencia en el lugar era para indagar, nada más.
Además hubo algo en la voz de la chica que le incomodó; tal vez fue la dulzura, la firmeza de su declaración o la amabilidad en la misma, algo que consideraba totalmente ajeno. Con Eriol aprendió que esas cualidades no siempre eran verdaderas y no es que considerara a su maestro un total hipócrita y farsante, sino que así como él las empleaba para fastidiarlo también había otros que lo hacían con otras intenciones más egoístas.
Sakura apretó la diminuta llave entre sus manos y se dispuso a entrar, dio un paso luego otro, pero al estar junto a Li se detuvo cuando éste puso su mano sobre su hombro.
—Será mejor que no entres —Syaoran le dijo mientras la tomaba del brazo ligeramente y la hacía retroceder—, no sabemos lo que hay ahí adentro. Serás una carga si algo te sucede y yo no puedo ayudarte.
Mentiría si dijera que no se sintió ofendida ante tal comentario. "Una carga" ¿Quién se creía él para llamarla de esa manera? El hecho de que no pudiera hacer "las cosas" que él hacía no la convertía en una completa inútil, además Sakura tenía razones poderosas para entrar y la principal era para encontrar a su hermano.
— ¡Mi hermano me necesita, tengo que ir con él! —espetó.
Él la miró, los ojos verdes denotaban una renovada determinación.
—No puedes. —Pero igualó su mirada a la de ella con esas simples palabras.
La determinación no servía de nada si no se tenía la fuerza suficiente para poder defenderse, sería como si la presa corriera a las fauces del depredador, simplemente sería un suicidio.
—Por favor déjame ir con él, me necesita.
Sus miradas se encontraron en otro momento de comunicación sin palabras, ella prácticamente estaba gritando de desesperación. Algo le dolió a Syaoran al verla de esa manera o mejor dicho al entender su actuar; estaba arriesgándose por alguien más sin importarle lo que le sucediera, algo que él había hecho cuando estaban en el parque.
—Haz lo que quieras. —Li apartó la mirada de ella tratando de ocultar la simpatía silenciosa en sus ojos.
La conexión se rompió con un chasquido y Syaoran entró a la casa sin esperarla, Sakura no tardó en seguirlo e igualar sus pasos.
La expresión en el rostro de la chica fue de pura sorpresa y temor, temor a que su hermano estuviese herido o algo peor. La casa estaba prácticamente destruida, el silencio era ensordecedor y se pausaba únicamente cuando sus pies hacían crujir los objetos rotos del suelo.
— ¡Touya! —gritó Sakura.
Syaoran le tapó la boca con su mano reprendiéndola severamente con la mirada ¿acaso estaba loca o le hacía falta un poco de sentido común?
—Cállate —dijo Li con su tono cortante—. Tal vez quienes hicieron esto aún sigan aquí ¿quieres que nos descubran?
"Como si no lo hubiesen hecho ya después de semejante muestra de idiotez" pensó el chico sin poder borrar la mueca de su cara, definitivamente el dejarla seguirlo fue una mala idea después de todo. Ella estaba comprometiendo su posición haciéndolo una presa fácil.
Sakura se puso muy incómoda ante su desliz y se sintió mal. No pensó en lo que estaba haciendo cuando la imperiosa necesidad clamó por el paradero de su hermano ¿estaría todavía en la casa escondido en algún lugar? Touya fue explicito en su comunicado: ella debía estar lo más lejos posible y en todo caso junto a Yukito.
Ella sacudió la cabeza al saber que no podía simplemente abandonar a su hermano a su suerte por ir en busca de Yukito ¿Qué clase de hermana sería si abandonaba a la única familia que le quedaba? A aquel que había velado por ella desde la muerte de sus padres. Tan perdida estuvo en sus divagaciones que no se dio por enterada cuando Syaoran la dejó sola en medio de lo que antes fue la sala.
El muchacho oteó el lugar al que catalogó como "zona de desastre", lo que fuese que hubiese arrasado con la sala no debió ser por el simple motivo de una pelea o "escrutinio" porque sí, todo indicaba que alguien buscaba algo. Pero lo que más llamó la atención al muchacho fue el bloque de hielo sólido que permanecía junto a la ventana; se acercó a él y lo tocó con la intención de saber cuán duro era, la respuesta fue sencilla ya que aquel monstruoso trozo era tan duro como el diamante mismo aunque lo más sorprendente fue el hecho de que éste no estuviese derritiéndose.
—Sigue frío. —murmuró para sí dejando a sus dedos prolongar el contacto para confirmar la heladez. No era normal.
¿Quién era el culpable y cómo lo hizo? Esas eran las principales interrogantes que la mente de Syaoran podía maquilar.
Sin mediar palabra con la chica, el castaño emprendió su camino hacia la planta alta con la intención de verificar el segundo piso y buscar algo medianamente sospechoso o en su defecto al responsable mismo de tal pandemónium. Syaoran no estaba muy seguro de lo que encontraría ahí arriba y fue por esa razón que omitió la invitación a ella para unírsele, reiterando sus palabras: él no necesitaba una distracción o una carga.
Gracias a la falta de luz del lugar anduvo a tientas por el estrecho pasillo y por la empinada escalera, no se arriesgaría a encender las luces y delatarse tal como ella lo había hecho. Haciendo uso de su astucia utilizó uno de sus pergaminos amarillos como si de una antorcha se tratara, aunque en esta ocasión la llama no se expandió furiosamente sino que se contrajo lo más posible sobre el papel en una leve llamarada que titilaba de vez en vez dándole la claridad suficiente para mirar por dónde pisaba.
—Esa es la habitación de mi hermano.
La voz de la chica lo sobresaltó pero omitió la demostración de sorpresa con un gruñido. Fue bastante ingenuo al creer que ella no lo seguiría, sabía lo suficiente acerca de falta de sentido común en personas insistentes o tontas. Especialmente cuando eran insistentes y tontas.
—Te dije que te quedaras abajo.
—No me dijiste nada, simplemente te fuiste sin decirme nada. —rebatió Sakura. Fue apenas un parpadeo cuando el chico se había esfumado de su campo de visión.
Él no le respondió nada y se limitó a seguir su camino, el que ella señaló como la habitación de su hermano. Syaoran podía percibir algo en el aire, no la heladez anormal del pasillo o el silencio sepulcral del mismo; no, sin embargo su precisión para determinar lo que era se veía afectada.
Li se acercó a la puerta de la habitación con precaución incluso cuando Sakura chocó con su espalda en cuanto se detuvo, no le reprochó pero ganas no le faltaron. La joven era bastante torpe, al parecer. Pero la situación demanda algo más que un reclamo.
Abrió lentamente la puerta percatándose de que estaba tranquilo en el interior, no obstante como en la sala y en los pasillos todo se encontraba hecho girones. Cada cajón y repisa fue saqueada sin piedad. ¿Qué buscaban con tal desesperación en esa casa? que al parecer de Syaoran se veía tan ordinaria como cualquier otra.
El vacío y la soledad. Fue lo que Li encontró en la habitación, pero no fue suficiente ya que pronto su mirada se encontró con la desolación misma en cuanto le informó de aquello a la chica.
Sakura deseó con todo su corazón poder llegar a tiempo, encontrar a su hermano y que éste le dijera que todo se encontraba bien, que lo que fuese que hubiese ocurrido ya había acabado. En vez de eso, la casa en la que vivió durante esos quince años le dio la bienvenida con el caos y la ausencia de Touya.
Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos y ella no hizo el esfuerzo por contenerlas, no quería y no podía. Se sintió tan sola entonces.
—Hermano. —Apenas fue capaz de pronunciar antes de que la garganta se le cerrara debido a la consternación que la acometía. La respuesta inmediata de Sakura fue abrazarse en un vago intento desesperado por contener el estremecimiento y el frío.
Su intento fue inútil. La vista se le nubló, supo que estaba llorando porque él ya no estaba.
Syaoran se puso terriblemente incomodo ante la situación que estaba presenciando, nunca fue capaz de consolar a alguien ni siquiera a su prima Meiling cuando su pequeño canario se perdió. Las acciones de Li se limitaban a observar y pensar fríamente en la mejor manera de hacer que dejara de llorar. Sin palabras suaves, sin contacto de por medio que implicara demasiada cercanía.
—Con llorar no resolverás nada —dijo él finalmente en el silencio sin el afán de sonar demasiado despiadado—. Tal vez tu hermano escapó a tiempo. —continuó, esta vez mirándola fijamente a los ojos, esos ojos esmeralda que ahora se veían inyectados en un tenue rojo a causa de las lagrimas que aún corrían indómitas por sus mejillas.
Después de soltar aquella posibilidad lo lamentó de inmediato, era imposible que el hermano de la chica tuviese oportunidad de escapar si la casa se encontraba sellada. Tuvo una extraña sensación al saber que estaba dándole falsas esperanzas.
La miró y la vista era deplorable sí, pero eso sólo hizo que la compasión que Syaoran no sabía que poseía brotara brevemente.
—Pero él… —Sakura se restregó los ojos para tratar de alejar las lágrimas—, si tan sólo yo hubiese llegado a tiempo quizás él estaría…
Sus pensamientos le gritaron que algo malo le sucedió a Touya pero a la vez su mente se negaba a aceptar el peor destino posible que pudiese correr su hermano. Era verdad, si no se hubiese detenido en su camino de regreso a casa tal vez… las cosas serían diferentes.
— ¿Y llorar por su ausencia lo hará volver? Es así como resuelves tus problemas ¿no es verdad? —Li podía intuir hacia donde iba todo eso: culpa. Se asomaba en sus ojos y se reflejaba en el rostro de la chica. La vio hipar mientras seguía con su labor de secarse las mejillas sonrosadas.
Sakura se sintió aún peor, las palabras lastimaban. No sabía qué hacer o de qué manera reaccionar, comenzó a dar vueltas por la habitación como si de un león enjaulado se tratara, sopesó en cualquier alternativa dictaminando que llamar a la policía no era la mejor opción ¿Qué haría entonces?
Estuvo a punto de rendirse cuando recordó algo, sacó el celular de su bolsillo y buscó entre sus contactos el número de Yukito, quizá él sabría qué hacer o en el mejor de los casos Touya se encontraría con él.
No hubo respuesta, nadie respondió al otro lado de la línea. Tal vez Yukito aún se encontraba en su trabajo de medio tiempo ya que aquel día estaba cubriendo a su hermano. Intentó entonces con el de Touya, fue aun peor ya que la línea estaba muerta. Exhaló un pesado suspiro, tan ruidoso que su acompañante fue capaz de escucharlo.
Touya ya no estaba.
Syaoran abrió la boca para tratar de decir algo pero su acción se interrumpió cuando el sonido de algo cayendo abstrajo su atención y le hizo callar.
—No estamos solos. —advirtió volviendo la mirada hacia la puerta.
Acción que Sakura imitó procurando en esta ocasión guardar silencio. El sonido provenía de abajo. Pero el fuero interno del muchacho le decía que eso era imposible, ya antes estuvieron en aquel lugar y no había absolutamente nada.
Li tomó con firmeza su espada. Su determinación lo impulsó hacia el exterior, al oscuro pasillo y lo hizo avanzar hasta las escaleras para después bajar cuidadosamente evitando que sus pasos hicieran crujir la madera.
El sonido mermó por un instante pero luego continuó. No provenía de la sala o la cocina sino de una puerta que se ubicaba al final del pasillo contiguo a la escalinata. Siguió avanzando hasta que estuvo a un par de pasos, Syaoran notó que la puerta fue resquebrajada en dos pedazos; mientras que uno permanecía colgado apenas con la bisagra, el otro estaba tirado en el umbral mismo. Tal vez aquella habitación permanecía asegurada por razones que él desconocía pero como todo, quien quiera que estuviera en el lugar no dejó espacio sin revisar.
No era un sonido convencional, era el jadeo silencioso que se mesclaba con el de objetos que caían al suelo o se rasgaban; más bien eran hojas rompiéndose.
Preparó su arma, lista para atacar o defenderse -según fuese el caso- y con la decisión tomada entró a la habitación. Sus incrédulos ojos miraron con asombro a la criatura que se escondía detrás de unos estantes, Li ahogó una exclamación mordiéndose los labios; gracias a la poca luz que se colaba desde la ventana pudo mirar con precisión la figura hecha de hielo.
La bestia se percató de su presencia apenas dio un paso al interior, escupió lo que tenía entre sus fauces; un libro de grosor extraordinario y antigüedad incalculable debido a las páginas amarillentas que caían de ésta. Los ojos de la criatura se centraron en el muchacho, totalmente atento a cualquier movimiento y por el momento ambos permanecieron en esa posición, observándose mutuamente a la espera de que alguno hiciera el primer movimiento.
— ¡Dios del fuego ven!
Fue Syaoran quien dio el primer golpe. Las llamas envolvieron a la bestia quien de inmediato emitió un estruendoso gruñido; el cristal reflejó la luz tornándose en un tono rojizo cual atardecer, la criatura retrocedió chocando con los estantes cercanos y rompiéndolos en el proceso. El muchacho sabía que corría el riesgo de incendiar la habitación pero a pesar de ello no flaqueó, necesitaba erradicar a la bestia antes de que ésta lo hiciera primero con él.
¿Se atrevería? La respuesta fue clara y concisa para Syaoran. No se detuvo, atacó una y otra vez evitando que las llamas se extinguieran; acorraló a la criatura hasta el final de la habitación que ardía cada vez más, el sonido del crepitar se alzó sobre ellos. Sin embargo de las fauces de la bestia salieron disparados cual proyectiles trozos de hielo solido.
El joven apenas tuvo tiempo de procesar lo que estaba sucediendo pero logró evadir el peligro rompiendo y desviando los ataques tan sólo con sus manos, en ese momento recordó los entrenamientos exhaustivos que Eriol lo obligaba a hacer cuando apenas era un niño; al principio consideró que era una mediada extremadamente drástica para alguien de su edad pero después asimiló la idea y más tarde fue el mismo Li quien se empeñaba en entrenar de esa manera sin importarle los rasguños, torceduras, moretones o huesos rotos que hubiesen.
La temperatura comenzaba a subir de manera alarmante y el humo a inundar el aire volviéndolo muy difícil de respirar. Syaoran comenzó a toser debido a ello, llevó la mano libre a su nariz para cubrirse en un intento inútil para permanecer de pie el tiempo suficiente; observó a la bestia, ésta no podía avanzar un solo paso ya que al tocar las llamas el hielo comenzaba a derretirse.
De pronto una idea le vino a la mente sin saber con certeza si funcionaria, decidió que al menos lo intentaría. Utilizó su espada para lanzarle un rayo, uno bastante poderoso que hizo que la criatura se retorciera y aullara; al menos así trató de debilitarla.
— ¡¿Qué está sucediendo?!
Escuchó desde el pasillo, la inconfundible voz de esa chica.
— ¡No te acerques! —Le gritó. Era lo último que necesitaba.
No hubo respuesta, quizá ella se había percatado de lo que estaba sucediendo dentro de esa habitación y Syaoran agradeció que no se atreviera a dar un paso más de donde se encontraba.
El muchacho presionó de nuevo su suerte con otro ataque directo al costado de la criatura. Estaba ya muy cansado, al parecer su resistencia estaba llegando al límite; Li decidió poner fin a todo eso avanzando hacia el frente blandiendo su espada hacia su enemigo y clavó la punta justo en medio de la cabeza del monstruo, una sola descarga fue suficiente para que incontables sacudidas comenzaran a expandirse por todo el cuerpo de éste.
Explotó y Syaoran fue expulsado gracias a la onda de expansión que invadió el aire, su espalda chocó con la pared y cayó semiinconsciente al suelo. La vista se le nubló al igual que el juicio, ni siquiera tuvo la voluntad de levantarse para salir de ahí antes de que todo se consumiera.
El castaño estuvo a punto de cerrar los ojos y dejarse consumir por la oscuridad de no ser porque unas delicadas manos lo tomaron por los hombros comenzando a sacudirlo. Con molestia enfocó la mirada en la figura de la chica frente a él, su rostro estaba a centímetros de distancia del suyo pero en ese momento no le tomó real importancia ¿Qué tan grave tenía que estar para ignorar ese detalle? Quizá lo suficiente para no reprochar ante la cercanía. No podía.
—Tenemos que salir de aquí. —Le dijo ella comenzando a halar de él para que se incorporara.
Los pies de Li se negaron a acatar esa orden, porque sí, era una orden y no una sugerencia.
Ante la aparente negativa Sakura no tuvo más opción que hacer lo imposible y cargar con él, se acercó y tomó su brazo para pasarlo por sobre su hombro haciendo que el chico se apoyara en ella para poder caminar hasta la salida; ella era muy consciente de la carrera contra el tiempo así que casi le imploró que moviera los pies y la ayudara a hacer la tarea más fácil. No podía culpar al chico pues estaba lastimado sin embargo si no se apresuraban ambos podrían morir.
—Por favor. No tenemos mucho tiempo. —susurró la joven mientras torpemente atravesaban el umbral de la puerta.
El pasillo era angosto pero no lo suficiente para que dos personas pudiesen cruzar a la par. El hombro de Sakura comenzaba a acalambrase pero a pesar de ello no desistió prometiéndose que ambos llegarían a la salida.
Era irónico el cómo habían terminado las cosas siendo el joven quien le restregaba ser una distracción o una carga. Sakura nunca podría abandonar a alguien que necesitara de ella aún si éste no quisiera su ayuda. Él, sin embargo a pesar de las palabras sus acciones expresaban otra cosa; la había socorrido y hasta protegido, por ello no podía dejarlo así sin más estando apenas consciente.
El peso de Li hizo estragos en el equilibrio de Sakura ocasionando que ambos se desplomaran antes de llegar a la calle justo en uno de los escalones del pórtico. Un pesado quejido de dolor invadió la silenciosa atmosfera, ella se apresuró a levantarse y ayudó al chico quien ya se veía más despierto que antes.
— ¿Estás bien?
De nuevo esa pregunta que hacía juego con el semblante preocupado de la castaña revelando así un sentimiento sincero que Syaoran se negaba a aceptar.
—No es nada. —concedió esta vez sin ánimos de evadir la pregunta. "Solo por esta vez" se dijo, pero no devolvió la cuestión como se suponía debía hacerlo al menos por simple cortesía.
Una sensación de alivio de apoderó de Sakura, algo muy pasajero que se desvaneció en cuanto el sonido de una explosión reverberó en el aire. Aterrada de lo que pudiese llegar a ser y de lo que ella sabía que era, volvió la mirada para comprobar su peor temor: su casa consumiéndose lentamente envuelta en llamas; una tristeza indescriptible la golpeó al saber que nada podía hacer y que siquiera pudo rescatar la fotografía de sus padres o de su hermano, imágenes que ahora solamente podía atesorar en su memoria.
—Esto… no… yo… —Syaoran no pudo encontrar las palabras correctas para formular una oración coherente sabiendo que fue él quien había ocasionado el incendio en primer lugar.
Tampoco fue como si necesitara decir algo, no cuando la jovencita se acercó a él para ocultar su rostro en su pecho y dejar salir saladas lágrimas de sus ojos.
— ¿Por qué? —susurró Sakura en medio de su estremecimiento, cuestionando a nadie en particular sobre su infortunio. Lo había perdido todo.
Syaoran no fue capaz de apartarla así que la dejó desahogarse hasta que se cansara. Esa opresión en su pecho tal vez ahora tenía un nombre: culpa.
…
El incesante sonido del tic tac comenzaba a ser molesto. Eriol miró de nueva cuenta el reloj sobre la chimenea percatándose de que era más de media noche. ¿En dónde rayos estaba Li?
— ¿Quieres que salga a buscarlo? —La voz aguda de la pequeña criatura que descansaba sobre uno de los sofás de la estancia captó la atención de Eriol.
Los ojos felinos y estoicos de la criaturita no apartaron la mirada de su dueño aguardando una respuesta.
—Claro que no Spi —Hiragizawa cerró los ojos y se acomodó aún más en su sofá—. De haberlo querido hubiese enviado por él desde hace mucho.
—El muchacho se ha demorado lo suficiente. —Spi se desperezó de su lugar, levantándose para estirar las cortas patas y extender las diminutas alas en su espalda. Quien lo mirara aseguraría sin temor a equivocarse que se trataba de un gato negro o de un peluche del mismo.
Eriol esbozó una pequeña y enigmática sonrisa en su rostro.
—Li es un poco lento pero también es eficiente en su trabajo. Démosle el beneficio de la duda y aguardemos.
Algo captó la atención de Hiragizawa haciéndolo voltear en dirección a la puerta antes de que ésta se abriera estrepitosamente. Ahí estaba, Syaoran estaba de regreso pero ante la incredulidad de Eriol éste no se encontraba en las mejores condiciones; la prueba contundente era la joven que lo ayudaba a estar de pie y caminar hasta él.
— ¡Está herido! —clamó la chica que lo traía a cuestas.
El pelinegro le dio alcance y tomó el otro brazo de Syaoran para aligerar la carga de la castaña, entre ambos llevaron al muchacho hasta el sofá en donde Spi antes estaba.
— ¿Qué le sucedió? —inquirió Eriol terminando de acomodar a Li.
—Él derrotó a esa criatura pero salió herido, incendió mi casa y apenas pudimos salir antes de que la explosión la consumiera por completo. —Sakura comenzó a hiperventilarse mientras relataba brevemente lo que les había ocurrido. Luego soltó información al azar sobre el otro sujeto y cómo nunca vio nada parecido; en algún punto sus divagaciones no pudieron parar.
Hiragizawa se percató de su estado de confusión, del leve temblor que tenía en sus manos y la mandíbula. Parecía estar al borde de un ataque de nervios, lo más sensato fue decirle a Spi que llamara a Nakuru para que se encargara de la chica.
Minutos después llegó con una taza de té en una mano y un botiquín de primeros auxilios en la otra, por fortuna las lesiones de Syaoran eran leves y su estado de aturdimiento se debía más al golpe y al cansancio. Eriol intuyó que había usado gran cantidad de magia en un corto lapso de tiempo, algo perjudicial para el cuerpo.
—Por favor bebe, esto te tranquilizara —Ofreció Akizuki a Sakura quien parecía estar más al pendiente de lo que Eriol hacía que a su propia condición—. Él estará bien, Eriol tiene conocimiento en primeros auxilios y no es la primera vez que atiende sus heridas.
"No es la primera vez que atiende sus heridas" esas palabras flotaron en el aire mientras Sakura se preguntaba ¿Cuántas veces aquel chico había enfrentado algo similar?
—Muchas gracias. —Dejando de lado su incertidumbre, Sakura aceptó la taza.
La castaña sorbió lentamente el té y se deleitó con la calidez que desprendía el humeante vapor que se colaba por su nariz, eso sirvió para que se tranquilizara un poco y dejara de temblar; no tenía frío más bien eran sus nervios los que le jugaban una mala pasada.
Hiragizawa terminó de limpiar las heridas del muchacho quien para ese entonces ya se encontraba profundamente dormido, Syaoran había colapsado prácticamente desde que tocó el sofá.
—Voy a trasladarlo a su habitación —informó acercándose a Sakura y Nakuru.
— ¿Debería informarle a ella? —cuestionó Akizuki refiriéndose a la prima del muchacho.
Eriol negó con la cabeza, lo último que necesitaba era un escándalo a esas horas de la noche; además ya había curado a Li, solo era cuestión de un buen descanso para que se recuperara por completo. Una vez dejado en claro ese asunto, Hiragizawa volcó toda su atención a la chica que venía con su aprendiz.
—Disculpa mis modales pero debido a la conmoción no he podido saber tu nombre —El pelinegro le tendió la mano a la jovencita—, ¿serías tan amable de decirme tu nombre? Quisiera agradecer a la persona que ayudó a mi amigo.
El tono del joven era demasiado amable como para darle una negativa y Sakura pensó que al no presentarse con él sería una descortesía. Quiso hacer una breve reverencia pero la mano del chico seguía extendida en su dirección así que la tomó.
—Me llamo Sakura Kinomoto.
Tras los ojos de Eriol se formó un breve destello ante la revelación del nombre. Sin querer había encontrado lo que estaba buscando, no se equivocaba cuando decía que Syaoran era eficiente en su tarea.
—Es un placer poder conocerte Sakura —Se llevó la mano de la chica a los labios para depositar un suave beso sobre el dorso del mismo—. Mi nombre es Eriol Hiragizawa.
Las mejillas de Sakura se encendieron ante semejante acción. El roce duró apenas un parpadeo y Eriol se separó de ella soltando delicadamente su mano de la suya.
Muy apenada tuvo la imperiosa necesidad de ocultar su mano tras la espalda en un gesto que rayaba en lo infantil— Igualmente Hiragizawa. —Sakura no supo qué más decir.
—Puedes llamarme simplemente Eriol querida Sakura —Él le regaló una vasta y sincera sonrisa. La chica era tan tierna e infantil, tal como se la imaginaba—. Te estaré eternamente agradecido por ayudar a Li y traerlo hasta aquí.
El hecho de que él pidiera llamarlo por su nombre de pila le sorprendió a Sakura siendo que lo conocía de apenas una media hora, pero al verlo esbozar esa sonrisa en su rostro le dio la confianza suficiente para hacerlo; había algo en el joven que le inspiraba cierta confianza, él era muy parecido a alguien que conocía ¿pero quién?
Un segundo después Sakura reparó en el otro nombre que Eriol le confirió. Li. Así se llamaba el joven que la ayudó.
—Al contrario, fue Li quien me ayudó a mí —Sin querer rememorar lo acontecido esa tarde, Sakura reprimió algunas lágrimas que amenazaban con escapar de sus ojos—. Le propuse llevarlo al hospital pero él se negó alegando que tenía que venir aquí, al menos quise ayudarlo con eso a pesar de sus negativas.
Y es que era tan testarudo. El joven se negó una y otra vez ante el ofrecimiento de Sakura hasta que después de insistir lo suficiente éste aceptó a regañadientes. Li la guió a esa mansión en la colina, Sakura nunca reparó en ella todos esos años viviendo en Tomoeda.
—No me sorprende. Li es una persona difícil al principio pero es todo lo contrario a lo que aparenta ser ante los demás. —Hiragizawa hablaba desde la experiencia recordando los duros inicios de su relación con el chico.
—Sí. —Se limitó a decir Sakura fijando la mirada en el suelo de madera.
El silencio los embargó entonces al dar por zanjado el tema.
La jovencita volvió la vista mirando por encima de los hombros de Hiragizawa en donde Syaoran se encontraba, la respiración acompasada le indicó que estaba profundamente dormido.
La mirada curiosa de Eriol siguió la de Sakura hasta ubicar el foco de su atención, terció una pequeña sonrisa antes de hablar.
—Me gustaría que te quedaras esta noche en nuestra mansión —ofreció Hiragizawa solemne—, quiero que me expliques con exactitud lo que sucedió y además ¿estás preocupada por Li no es verdad? así podrás hablar con él en cuanto despierte.
Sakura se apresuró a negar con ambas manos. —No es necesario que me quede, de verdad. Te contaré todo lo que sucedió pero después me marcharé, no quiero ser una molestia.
— ¿Irte? ¿A dónde? Hace un momento me dijiste que tu casa se quemó en un incendio. —atajó Eriol. Sí estaba prestando atención a lo que ella le había dicho a pesar de las raudas palabras de la chica.
La mirada esmeralda se ensombreció. ¿A dónde iría? No podía ser tan egoísta para irrumpir en la casa de alguien; Sakura en ocasiones pecaba de bondadosa. Tomoyo no era una opción, no quería incomodar a su prima con sus problemas. ¿Entonces?
—Yo no… —Las palabras de Kinomoto quedaron en el aire.
—No serás ninguna molestia pequeña Sakura —dijo Eriol sin ocultar la calidez y el cariño en sus palabras. La chica se veía tan frágil e indefensa que le provocó tanta ternura; además tras sus acciones se escondían sus verdaderas intenciones para con ella—. Le diré a Nakuru que te prepare una de las habitaciones de huéspedes, podrás asearte y luego me contaras lo ocurrido.
El tono paternal en el que Eriol le habló le recordó demasiado a su padre, sin embargo Hiragizawa aparentaba la misma edad que ella como para tener esa aura de madurez en él. Era una acción muy amable de su parte y Sakura consideró entonces aceptar la oferta del chico.
— ¿Lo dices enserio?
—Muy enserio. —confirmó Hiragizawa.
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Continuará…
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N/A.
Primero que nada disculpen la tardanza, repito… soy de actualizaciones largas XD (maldita procastinación) pero a fin de cuentas espero disfrutaran el capitulo. No sé si sientan que está pasando demasiado lento pero es necesario, o si incluso sienten que las escenas son muy repetitivas sobre todo en las escenas de "acción", no todos serán así n.n
Hasta ahora estoy incorporando otras ideas a la trama que antes no tenía contemplado es por ello que en ocasiones tengo que reiniciar el capítulo para adecuar esas ideas.
Agradezco a quienes leen esta historia.
Isabel paramo: gracias por tu RW y disculpa la tardanza. En lo personal amo al personaje de Syaoran y es por ello que trato en la medida de lo posible plasmarlo lo más fiel posible aunque a veces me resulte imposible (no tengo la mente maquiavélica de las CLAMP XD) me encantó desde su primera aparición. Por supuesto que pienso hacer momentos SS 7u7 este fic es una mera excusa para escribir sobre estos dos. Ahora con respecto a las CLAMP 0.0 yo ya no sé qué pensar sobre el giro que le están dando a la historia… es demasiada información y misterios con las que nos bombardean… primero nos dan lindos momentos y después "boom" momento de intriga salvaje aparece XD con el capitulo del Manga de este mes juro que quedé shockeada por las revelaciones. La visita al bisabuelo fue muy esclarecedora, no sólo porque ya como dices Syaoran anotó "el gol" y tiene la aprobación sino porque nos dio más indicios sobre la ascendencia de Sakura. Con respecto a las shipps XD bueno mi OTP de todo SCC es el SS… no concibo a Sakura con otro que no sea Li 7u7, también me gusta un poco el TouyaxYukito XD y el EriolxKaho (rechazo la naturaleza del EriolxTomoyo) aunque tampoco tengo inconveniente en shippearlos… a Tomoyo la shippeo con Kurogane aunque es muy loco ya que en sí Kurogane no pertenece al universo CC XD.
En fin, antes de despedirme solo quiero decir que estoy muy conmocionada por todo lo que está ocurriendo en el Manga u.u y que no sé si alguien está en las mismas que yo esperando a que salga el siguiente capítulo. En cuanto al anime, bueno espero ansiosa el regreso de Meiling 7w7.
Espero poder saber sus opiniones con respecto al capítulo de fic ¿Les gusta? ¿Lo odian? XD
Ahora sí, me despido y nos leemos hasta la próxima.
