Bueno espero que les valla gustantando el fanfic, todabía falta mucho :O

Aca les dejo otro cap *-*


-Como odio ir a sótanos… -Decía Edward intentando ver algún interceptor. –No hay luz y no tengo linterna, que divertido.

-Aquí tienes. –Le dijo una voz detrás de el, extendiéndole una a su mano.

-Valla, graciaaas… -Dijo Edward dejando que la ultima palabra se extendiera. -¡WAAAAAAAAAAA!

Edward pego el grito de su vida y salio volando de allí cayendo al piso, ya que había unas escaleras y se había tropezando, dejando caer la linterna.

-Oye… ¿Estas bien? –Dijo la voz, levantando a Edward y prendiendo la linterna.

El corazón de Edward se paro. Estaba de frente con la persona que le había ofrecido la linterna y lo había levantado, si era que "eso" podía llamarse persona. Llevaba el cabello largo de color plateado, ojos verdes muy llamativos, piel sumamente blanca y en su boca salían unos colmillos blancos, parecía un hombre lobo pero sin pelos, era apuesto pero temerario.

-¿Qui – Quien eres tú? –Pregunto Edward viendo que todavía lo sostenía y de sus uñas salían unas garras muy afiladas.

-Disculpa. –Dijo soltándolo. –No se mi nombre, solamente me dejan aquí para cuidar este lugar, me obligan a hacerlo. ¿Sabes? Me preguntaba cuando vendría alguien, ya hace 100 años que no viene nadie.

-¿100 años? –Pregunto Edward con la voz ronca.

El joven asintió y se sentó en el piso, su ropa estaba toda rota, como desgarrada y sucia, además que llevaba pequeñas lastimaduras, como raspones.

-Me obligan a mata cualquier cosa que entre, si no, no tengo comida. –Dijo este tristemente. -Todo porque me clonaron.

-¿Acaso me quieres decir que esto te lo hizo un alquimista? –Pregunto Edward sorprendido. –Pues lo ha hecho bien, pero eso esta mal, si quieres yo te puedo ayudar a escapar.

-¿Enserio harías eso por mi? –Pregunto el joven sonriendo y mostrando colmillos filosos, Edward le asintió sonriendo.

-Claro que no lo hará. –Dijo alguien detrás de el, Edward se dio vuelta lo más rápido posible y se encontró con una mujer de cabellos negros, ojos verdes y muy pálida, que usaba una pollera y una remera corta. ¿O acaso era un hombre? Era envidia. –Hola Edward.

-Envidia… -Dijo Edward entre dientes. -¿Qué haces aquí?

-Mejor dicho… ¿Qué haces tú aquí? –Pregunto este, definitivamente era un hombre, no por su voz, todo decía así que era una mujer, pero el sabía por algo que era un hombre, seguramente por la ultima vez que lo había visto… -¡Tu bestia asquerosa! ¿Qué haces sin matarlo? ¿Acaso quieres quedarte una semana sin comer?

-Lo siento amo… -Dijo la bestia bajando la cabeza.

-¡Oye, no tienes que hacerle caso! ¡Luchemos los dos juntos! ¡Solo así le ganaremos y saldremos! –Grito Edward dándole la espalda a Envy.

Edward sintió como si alguien estuviera corriendo, en eso se movió para un costado, justo para que envidia pasase a su lado con un cuchillo afilado apuntando derecho.

-¡Clones de sombras! –Grito Edward y 5 Edward aparecieron, iguales a el. –Tu, el de la derecha, ve a informar. –Dijo y salio disparado el clon.

-Edward… -Murmuro la bestia, sonriendo, entonces se hizo grande, como un perro, más grande que el edificio, era blanco y de ojos verdes, con colmillos puntiagudos igual que las garras. –Corre. –Le dijo, al parecer podía hablar.

El edificio se empezó a tambalear, dejando caer pedazos del techo, Edward sorprendido por esa actitud salio disparado, pero Envy ya estaba delante de el y le embosco una piña dejando a Edward atontado, entonces Envy hizo un gran salto y le pego al techo, haciendo que una parte del techo cayera hacia Edward, pero este ya no estaba ahí sino que estaba en brazos de Roy Mustang.

-Roy… -Susurro Edward que tenía la boca con una línea de sangre.

-Acero… -Dijo seriamente y mirando a Envy uso el sharingan, dejándolo atontado y salio del lugar.

Ya en la posada, junto con Maes y Edward, que estaba recostado en el sofá, les había explicado todo lo sucedido a los dos, mientras Roy lo revisaba una y otra más al pequeño, preocupado que tuviera alguna lastimadura.

-Mustang, te he dicho que solo me ha pegado una piña. –Dijo Edward enojado.

-Ya, trata mejor a tu salvador. –Dijo Roy dándole la espalda.

-¿Salvador? Si no fuera por mi clon no se que hubiera pasado conmigo. –Dijo Edward.

-Si tú no sabes como defenderte no es mi culpa. –Dijo Roy, entonces Maes viendo como iba a terminar todo los calmo cambiando de tema.

-Entonces ya descubrieron que somos de la hoja seguramente… Llamare al Hokage para informarle. –Dijo Maes, tomando el teléfono.

-No lo creo, si es así como dices seguramente están intervenidas las llamadas. –Dijo Edward levantándose. –Iré yo a llamar, total haré el jutsu de transformación. Ya se en quien transformarme. –Dicho eso Edward junto sus manos y se transformo en el chico que había visto en la fuente, se miro al espejo, si que era apuesto el joven y además era alto.

-Es la primera vez que no tengo que agacharme tanto jajaja –Dijo Roy riéndose. –Pero Edward es peligroso, mejor vallamos los tres.

Dicho eso los tres ya estaban transformados en otras personas y caminaban en dirección a una cabina a dos cuadras de allí, cuando Maes marco el número y llamo a central le atendió la secretaria, pasándole con el Hokage o como ahora también decían Führer, Bradley y al explicarle todo dijo que tenían 3 días para averiguar todo, si no lo hacían que vuelvan ya que era peligroso.

Ya en la posada Edward entro al baño, se miro al espejo, llevaba una pequeña marca en el labio, ya la lastimadura se había cicatrizado, corrió la cortina de la bañera y abrió el agua caliente, climatizándola con la fría para dejar que el agua discurriese y se llenara.

Edward se quito lentamente la ropa, dejando su cuerpo desnudo, casi sin cicatrices, mientras se metía en la bañera y se relajaba adentro, pensando en ese chico, era igual a Mina, lo habían convertido en un monstruo… pero ¿En verdad llevaba 100 años o más aquel joven? Parecía de su edad, un poco más.

-¡Edward! ¡Todos nos queremos bañar y dormir! ¡Apúrate! –Grito Roy del otro lado.

Edward suspiro y salio tapándose con una toalla su cintura y con otra toalla el pelo.

-Ya… -Dijo Edward abriendo la puerta, antes que Roy volviera a tocarla, este se quedo mirándolo, como sorprendido. -¿Acaso tengo monos en la cara?

-Ya era hora. –Dijo Roy entrando en el baño y cerrando la puerta. –La ropa de Edward…

Allí estaba todo, desde su remera roja que había usado hoy hasta sus boxer, se lo había olvidado colgado, entonces lo tomo con una mano para dárselo pero algo le decía que no, que lo dejara allí, toco el boxer y sin poder resistirlo tuvo una erección.

-¿Qué rayos? –Dijo Roy totalmente rojo. –Estas mal Roy, muy mal, es un niño, por favor, va, solamente me pasa esto porque no estoy con una mujer desde hace 3 días, por favor… ¡EDWARD NO DEJES TIRADA TU ROPA! –Dicho eso abrió la puerta y le tiro fuera, en el piso.

Al acostarse, Edward se dio cuenta que su cuerpo estaba con calor, con mucho calor, como si fuera a explotar, entonces fue a la cocina y tomo un vaso de agua bien frío, pero le calmo muy poco, entonces por alguna razón quiso hacer alquimia, junto sus manos e hizo que la mesa de madera fuera más grande, luego la volvió a achicar y luego a agrandar, hasta que estuvo mejor.

-Valla, necesitaba sacar alquimia de mi cuerpo… ¿Pero que estoy diciendo? –Se pregunto atontado. La alquimia nunca se sacaba, nunca pedía el cuerpo pedir sacar, no era como el chakra, bueno si tenías poca alquimia no podías construir grandes cosas, pero nunca se aumentaba el poder de esta, en este caso Edward noto que si, como si su cuerpo estuviera solamente compuesta de alquimia, como si fuera infinita, como el chakra.

-¿Qué haces despierto? –Pregunto Roy detrás de el, apoyado contra la pared.

-¡Ah! –Edward que estaba tan pensativo no se había dado cuenta que había alguien detrás de el y dejo caer el vaso que se hizo añicos.

-Mira que idiota… -Roy prendió la luz, mientras Edward juntaba sus manos y creaba nuevamente el vaso a su forma.

-¿Idiota? Tu eres el que esta detrás de una persona y habla desde la oscuridad. Si me quieres matar hazlo ya idiota. –Dijo Edward de espaldas a el, porque llevaba los ojos llorosos por el gran susto.

-No podía dormir, pensando en esa bestia que me dijiste, te había ayudado… -Dijo Roy pensativo.

-Claro, por eso quiero yo salvarlo, no quiero que este con personas como Envy. –Dijo el pequeño apretando sus puños.

-Yo te ayudare, te entiendo, los homúnculos apestan. –Dijo el coronel fríamente apretando sus manos.

Edward entendió a que se refería, sus padres, a consecuencia de el, a ellos los asesinaron, en cambio su madre murió naturalmente, entonces no sabía como, había tomado su mano y esta estaba posada en el hombro de Roy, para que luego lo abrazara.

Roy estaba duro, no había esperado una reacción de Edward de esa manera, entonces dudando encendió el sharingan, si, era el, Edward Elric, el que lo abrazaba, para luego de unos segundos soltarlo y mirarlo, ya entonces llevaba sus ojos normales.

-Lo siento… es que… te entiendo. –Dijo Edward algo sonrojado.

Roy fue a recostarse en el sofá, pensativo y Edward se sentó en la punta mirándolo, no conocía esa fase de él, el Roy debilitado.

Al otro día Maes abrió la puerta de su dormitorio y sonrío al ver la escena, Edward estaba dormido en el sillón, al lado de Roy, quien lo abrazaba con un brazo mientras dormía, pero ya era algo tarde, tenían que salir y tristemente carraspeo, Roy abrió lentamente los ojos y lo primero que vio fue a Maes sonriéndole dulcemente, entonces se removió y vio a su lado unos cabellos rubios, ya sabiendo que era le levanto rápidamente, tratando de no despertar al pequeño, pero este abrió los ojos y los dos se miraron, estaban muy cerca.

Edward a ver la escena se alejo y se sentó mientras Roy se levantaba. A la noche Roy se había quedado dormido y Edward se había recostado a su lado solo un momento y se había quedado dormido, muy avergonzado fue al baño, totalmente rojo.

-Roy… ¿Qué ha pasado? –Pregunto Maes en voz baja con cara de pícaro.

-Nada Maes, solamente me he quedado dormido, al igual que Edward, me lo encontré a la noche y me acosté aquí, se ve que Edward se quedo dormido igual que yo… -Roy no sabía como explicarle a su amigo todo esto, parecía cualquier cosa, pero por suerte Maes no hizo más preguntas y saco de la heladera leche y unas tostadas que habían quedado del otro día y empezó a hacer el desayuno.

Edward que estaba en el baño lavándose la cara no podía creer lo que había pasado, ahora Maes pensaría cualquier cosa y Roy mucho más, ya no podría verle a la cara y mucho menos hablarle y suspirando salio de allí, se había dejado el pelo suelto.

-Ven a comer Ed. –Dijo Maes haciéndole señas, Edward asintió totalmente callado.

Roy que lo había visto de reojo se sorprendió lo bien que le quedaba el cabello suelto y sacudiendo su cabeza siguió comiendo, como si nada hubiese pasado.

-Hoy iremos al lugar de ayer. Entraremos a la fuerza. –Dijo Maes levantándose. –Investigaremos y luego iremos a la noche.


Espero que les haya gustado :D *-*

Besitos :3

En un ratito publico otro *-*