bCapitulo III. Haciendo contacto.
PDV Sherlock. /b
—Ridículo— Exclamé, alejando mi laptop disgustado.
—¿Qué ocurre?— preguntó John, mirándome sobre su periódico. —¿Alguien quiere contratarte para encontrar a su gato?
Abrí mi boca, entonces me di cuenta que no era un tema que yo pudiera tratar con él, la cerré otra vez. —No es nada— repliqué, mirando la pantalla enojado. Realmente consideré que las personas que siempre andan enamorándose o enamorando; en cualquier lugar, podrían tener alguna guía básica disponible de cómo hacer que suceda.
El último sitio que visité recomienda no coquetear con los mejores amigos. ¿Qué se supone que significa, el no se debe coquetear con los conocidos cercanos, o que en si toda la acción es incorrecta? Finalmente me decidí en hacer caso de la última recomendación, como un modelo primario, ya que no tenía tiempo para estudiar profundamente el preámbulo del cortejo en ese momento.
Fue muy inusual para mi estar embarcándome en un campo de estudio con poca comprensión, pero estaba determinado a aplicarme en este tema muy a fondo. Observé a John sentado confiado en el lugar que misteriosamente llegó a ser su sillón, antes de volver a concentrarme en mi laptop de manera resuelta.
Obviamente eran necesarios ciertos pasos que de inmediato se debieron aplicar, uno de ellos evidentemente fue ahuyentar a la competencia, Jane tuvo que irse. Había demostrado la mayor tenacidad que las otras, pero eventualmente sucumbió ante lo inevitable, nunca llegaría a ser la primera persona para John, principalmente si yo estaba alrededor. Agradecí que al menos tuviese un poco de orgullo y dignidad, por lo cual las excusas cada vez más ridículas que inventé para quitárnosla de encima. Ttan pronto vi que John fue a la floristería supe que esa relación había terminado.
Era vital que continuara con mi plan y sacar a John finalmente del mercado, antes que otro patético espécimen femenino se atravesara en su camino. Si él se hubiese fijado en alguien como Molly, quien no tenía en absoluto autoestima de la cual decir algo, no estaría seguro si hubiera podido deshacerme de ella.
Afortunadamente fui capaz de poner en práctica cada uno de los procedimientos recomendados ese mismo día. El sitio web me aconsejo: Haz que se sienta protector, que te pueda dar fortaleza en un momento difícil, Hazle creer que te puede dar consuelo.
En un principio había subestimado esta propuesta porque sería algo difícil que me creyera, ya que era totalmente fuera de mi personalidad, pero reflexionando más tarde la indicación era lo que necesitaba hacer—. Cuando John esta junto a mi, me protege físicamente, eso lo demostró a los pocos días de nuestro primer encuentro. Necesité hacerlo sentir también protector emocionalmente, como sería lo acostumbrado en el papel de una pareja romántica tradicional— especialmente porque todas sus relaciones habían sido heterosexuales, donde él no era la parte débil.
La oportunidad perfecta se dio cuando lo vi llegando a la oficina de Lestrade —en el momento que Sally comenzó una de sus tediosas diatribas predecibles, entonces fui fácilmente capaz de adoptar una expresión dolida que coincidiera con la entrada de John en la puerta. El resultado fue más que satisfactorio— la ira de John en mi nombre había sido sorprendentemente vigorosa; la tarea que me autoimpuse pareció menos difícil, claramente se habían invertido los papeles en nuestra relación. La segunda parte del procedimiento fue un poco más difícil, tuve que esforzarme un poco más para encontrar las palabras adecuadas, pero todo fue dándose razonablemente bien. John se encontró un poco sorprendido cuando puse mi mano en la suya, pero esto se debió a la falta habitual de gestos cariñosos entre nosotros.
La siguiente semana tuve que esforzarme mucho para subsanar ese déficit —después de todo era muy pronto para saber si la motivación primaria para interesarse en una mujer era por el sexo o por la falta en si del afecto en general de su vida diaria lo que lo llevaba a estos extremos. Estuve consciente que muchas personas disfrutan del contacto físico, mientras yo he tenido que defenderme durante años de muchos "abrazadores" demasiado persistentes. Aunque sabía que John no era un hombre de muchas demostraciones de afecto con sus colegas masculinos, no había tenido datos definitivos en cuanto a sus preferencias y su manera de comportarse en un escenario romántico —Algo totalmente desafortunado que no hubiese registrado esa información, pero nunca me vi como alguien que desperdiciara su tiempo con hembras vacías que pudiesen darme algún beneficio.
Demasiado tarde ya para preocuparme por eso. —Revisé mi reloj dándome cuenta que habían pasado 90 minutos desde la última vez que lo toqué, me levante y fui hacia la cocina, yendo lentamente para poder descansar mi mano en el hombro de John, mientras el leía su periódico. Llené la olla y luego regrese a mi sitio.
—¿Vas a preparar té?— me preguntó, dándome una mirada desconfiada.
—¿Té?— me cuestioné, ¿Acaso era algo raro que yo hiciera el té? Sin embargo eso hizo que enseguida se me viniese a la cabeza otra idea. —Si, ¿Acaso no es hora del té? —le sonreí —Incluso ya debes estar hambriento, ¡salgamos a cenar!
John me miró extrañado —Es un poco temprano para cenar, Sherlock— me dijo, a la vez que me enseñaba el reloj, como si no supiera la hora que era, otra idea surgió.
Me levanté en un segundo y aproveché la oportunidad para tomar las manos de John y ponerlo de pie también —Un contacto físico sin un fin especifico por el momento, pero me pareció lógico realizarlo el mayor número de veces que se pudiesen presentar.
—¡Perfecto!— exclamé soltando sus manos para ahora sujetarlo de los brazos —Hay un restaurant francés al que debemos ir, pero ya que eres muy inteligente, eso nos da margen para ducharnos y cambiarnos así nos dará tiempo para llegar a nuestra reservación.
—¿Nuestra reservación?— John repitió, mirándome extrañado.
—Por supuesto— le confirmé, John generalmente no era lento en captar las ideas. —Vamos hombre; puedes darte una ducha primero, o bien, supongo que podríamos ahorrar tiempo si…
—Ya voy, ya voy— me interrumpió mirándose cada vez más nervioso cuando se aparto de mi lado y se dirigió hacia el baño a una velocidad impresionante.
El restaurant estaba bien, aunque las luces eran bajas lo que hacía difícil que pudiera observar sobre el comportamiento habitual de los otros comensales. En lugar de eso yo tuve que enfocarme a practicar las otras técnicas que había investigado, las cuales fueron descritas como "miradas dulces", la idea principal era mantener fijos los ojos en el objetivo, entonces cuando fuera necesario mirar hacia otro lado, cuando volviese a girar la primero buscaría su mirada para mantenerla lo más tiempo posible, como si nuestros ojos estuviesen unidos por lazo invisible. Se que sonaba extremadamente raro, pero según mostraban las estadísticas las parejas en una relación romántica gastaban cantidades enormes de tiempo observándose el uno al otro, por lo tanto es presumible que esa teoría tuviese bases científicas.
Para cuando estábamos terminando con nuestros postres, me sentía feliz de los progresos hechos hasta ese momento, John pareció disfrutar de su comida y en mi caso mantuve una plática sobre cosas irrelevantes que lo mantuvieron hablando bastante tiempo. Tomé nota de las actividades de las otras parejas que nos rodeaban; entonces estiré mi mano para rozarle la mejilla, como si hubiese quitado una pestaña caída de manera muy suave. Para mi sorpresa él se quedó congelado, entonces se recargó sobre su respaldo, dando una mirada lenta alrededor de nosotros mostrando una expresión de aturdimiento.
—¿Sherlock?— preguntó, su voz sonaba un poco insegura. —¿Sherlock, esto es una cita?.
iContinuará…
Arima chan
Pd Sherlock es un manipulador en todo su esplendor, pero a final de cuentas, es adorable… /i
