OMGOSH! OMGOSH! OMGOSH! Doble Update! (Corre por todos lados)

Quién lo diría, es la primera vez que sucede esto! Estoy tan feliz!

Cof cof cof Ok al grano, legalmente estoy de vacaciones y que mejor forma de celebrarlo que actualizando, no?

Para todos aquellos que han seguido mis historias desde hace tiempo y para los recién llegados que me han demostrado de forma masiva su amor (owo) espero que disfruten tanto el nuevo capítulo de "Mala Noche" como de "Vida de Perros"

Ahora sí, lléguenle.


Estaba oscuro, completamente oscuro, sin importar en qué dirección mirara la oscuridad estaba presente.

Mi cuerpo se movía por si solo adentrándome cada vez más profundo dentro de aquella asfixiante oscuridad.

A lo lejos podía ver un escenario familiar, como si fuese una película proyectada sobre aquella oscuridad, se trataba del estacionamiento de mi empresa. Me estremecí por completo, ya sabía lo que pasaría a continuación. Caminaría hasta mi coche y en ese momento aquel hombre aparecería, amenazándome con aquella maligna sonrisa para luego apuñalarme.

Quería detenerme, alejarme de ese lugar, pero era inútil, mis pies seguían avanzando en contra de mi voluntad y mi cuerpo entero se negaba a obedecerme, obligándome a repetir todos y cada uno de los movimientos que hice esa noche.

Gruesas lágrimas descendían de mis ojos mientras me acercaba al auto y tal como lo había predicho, aquel hombre apareció de entre las sombras con navaja en mano avanzando hacia mí. Yo gritaba desesperado, suplicándole, pero él hacía caso omiso de mis palabras, me sentía impotente, el momento había llegado y aquel sujeto se abalanzaba sobre mí, en cualquier segundo sentiría el dolor del frio metal atravesando mi piel.

Pero nada paso.

Aquel hombre permanecía encima de mí, pero en vez de apuñalarme estaba tocando mi cuerpo, desde mis hombros, recorriendo mi pecho, delineando la cicatriz de mi torso hasta llegar a mi entrepierna.

¿¡Qué estaba pasando!? Esta no era mi pesadilla habitual ¡Era mucho peor!

Trate de apártalo pero mi cuerpo no reaccionaba, solo podía sentir como ese desagradable calor comenzaba a invadirme rápidamente.

Un potente grito abandono mis labios sacándome finalmente de aquel oscuro mundo de pesadillas.

Lo siguiente que vi fue el techo de mi habitación, se veía difuso a casusa de las lágrimas que inundaban mis ojos, permaneciendo boca arriba en la cama lleve mis manos hasta mi rostro preguntándome por qué mi pesadilla había cambiado tanto y por qué aun sentía ese calor en mi entrepierna.

Sin moverme mire a mí alrededor sintiendo como si algo faltara, me incorpore un poco apoyándome sobre mis codos observando con mucho cuidado cada detalle de mi desordenado cuarto. Una sola palabra salió de mi boca aclarando mis dudas y mostrándome nuevos enigmas.

-Akio –Él era real ¿cierto? No pude haberlo soñado. Y si era real ¿en dónde estaba? – ¿Akio? ¿Dónde estás? –pregunte al aire esperando verlo salir del otro cuarto o del baño.

-Aquí abajo –su voz se escuchó tan cerca que me sorprendió.

Lo busque con la mirada sin encontrarlo, un fugaz presentimiento me llevo a bajar la vista incrédulo y a levantar las sabanas que me cubrían.

¡Ahí estaba él! Mirándome con una sonrisa tranquila, cómodamente acostado entre mis piernas y con mi miembro expuesto y despierto entre sus manos.

La imagen era tan irreal que me tomo varios segundos comprender del todo.

-¿¡Q-qué, qué crees que estás haciendo!? –exclamé aterrado intentando por todos los miedos apartar el rostro de Akio de mi entrepierna. Lo único que conseguí fue que me sujetara de las muñecas inmovilizando mis brazos por debajo de mis caderas – ¡Basta! ¡S-suéltame por favor!

-Creo que eres tú quien no entiende, Yuto. Yo también estoy cansado y tú ni siquiera me dejas descansar por 5 míseros minutos –me reclamo acercando sus labios a mí miembro –Relájate un poco. No pienses en esto como algo entre amo y mascota, imagina que es un método secundario de emergencia para conciliar el sueño –dijo mientras metía mi pene de lleno en su boca como si fuese lo más normal del mundo.

Nunca había sentido algo así, no era la primera vez que alguien me hacia estos "favores" durante el sexo, aunque normalmente se trataba de alguna hermosa mujer, la lengua de Akio recorriendo mi miembro de arriba abajo era lo más increíble que había experimentado en mi vida.

-¡Ahhhhh! ¡A-Akio! –sin importar cuanto esfuerzo pusiese en callar mis gemidos, estos continuaban resonando con fuerza por la habitación –A-Akio, t-te lo ruego ¡Ahh! No más…

Akio ignoraba deliberadamente mis suplicas poniendo cada vez más empeño en sus actos, succionaba vigorosamente para luego sacar mi miembro de su boca. Besaba, mordía y lamía mi glande con lo que podía definir como una tortuosa dulzura, repetía este acto una y otra vez y nuevamente volvía a cubrirme con sus labios, tragándome por completo.

En pocos minutos me había arrastrado a la locura.

-¡Akio, v-voy a…! –simplemente no pude más y eyaculé en aquella deliciosa boca que aceptaba cada gota de mi saboreándolo.

No puedo negar que tras aquel acto me sentí satisfecho y ligueramente adormilado, pero…

-Parece que no es suficiente –Akio hablo como leyendo mis pensamientos, liberándome de su agarre se incorporó de rodillas sobre la cama, vestía únicamente unos pantalones holgados –No quiero presionarte a continuar, pero aunque no me lo creas, esto podría ayudarte a dormir. Si no quieres seguir, te doy mi palabra de que no volveré a acercarme a ti con estas intenciones. Sí quieres arriesgarte y probar, ponte en cuatro patas dándome la espalda –dijo como quien quiera la cosa con una seria, pero afable expresión en su rostro.

¿¡Qué se supone que responda a eso!?

Es verdad que este hombre me impresiono mucho cuando lo vi peleando en la arena y que parece ser alguien de confianza, pero… ¡No tengo ni un día de conocerlo! No estoy tan desesperado para llegar a estos extremos… ¿o sí?

Mi respiración se encontraba agitada, mi pulso acelerado y mis mejillas cubiertas de un rojo intenso.

Estaba avergonzado y dudaba si estaría haciendo lo correcto. El miedo y el cansancio acumulado nublaban mi juicio obligándome a actuar de forma precipitada. Lentamente y con los ojos cerrados fui incorporándome poco a poco sobre la cama, apoyando mis manos cerca de mi almohada, bajando la cabeza y separando ligueramente las piernas termine dándole la espalda a Akio tal y como él pidió.

-Eres un buen chico Yuto, seré muy amable contigo –susurro dulcemente acercándose a mí, acariciándome.

Sus manos recorrían cada centímetro de mi cuerpo, vagando libres por debajo de mi ropa. Muy despacio y con sumo cuidado bajo mis pantalones junto con mi ropa interior, recorriendo mis muslos y estrujando mis glúteos, apretándolos y separándolos dejándome expuesto y vulnerable.

¿Realmente había escogido bien? No tuve tiempo siquiera de pensarlo, puesto que la lengua de Akio comenzó a deslizarse desde mi escroto hasta mi entrada humedeciéndola.

-¡Ahhhhh! –un grito de sorpresa abandono mis labios, apoyando mis codos sobre la cama intente inútilmente ahogar mi voz ocultando mi rostro entre las almohadas –A-Akio, e-eso no… –quería decirle que eso era innecesario, pero de mi boca solo salían inaudibles suspiros y palabras sin sentido.

-¿Sabías, Yuto? Tienes un bello y virgen culo –su voz había adquirido un todo sumamente erótico mientras continuaba lamiéndome sin descanso –Definitivamente te hare tocar el cielo con las manos

Ante tales palabras mi cuerpo se estremeció con fuerza rompiendo las ataduras que me controlaban, obligándome a gemir a todo pulmón.

El placer que había comenzado a cubrirme se volvía cada vez más intenso impidiéndome pensar en cualquier otra cosa que no fuesen las manos y la boca de Akio sobre mi cuerpo, besando, mordiendo y recorriendo cada centímetro de piel que tuviese al alcance.

Estaba tan absorto en sus caricias que la intromisión de un desconocido dentro de mí me alertó dolorosamente. Desde mi posición no lograba descubrir la identidad del intruso, solo podía escuchar la agradable y curiosamente tranquilizadora voz de Akio.

-Calma Yuto, solo es un dedo, pronto de te acostumbraras

Y tenía razón, su dedo entraba y salía de mí con dulzura mientras su boca besaba mi cuello y su mano libre estimulaba mi miembro moviéndolo de un lado a otro.

Minutos después, un segundo y tercer intruso se abrieron paso dentro de mi sacando un par de quejidos ocultos de lo profundo de mi garganta, pero de la misma forma que el primer intruso, mi cuerpo se fue acostumbrando a su presencia disfrutando y anhelando sus suaves movimientos.

Los dedos de Akio habían alcanzado un punto dentro de mí donde todo el dolor que sentía era transformado en el más puro de los placeres.

Tras un rato, los intrusos abandonaron mi interior sin aviso alguno, ante su larga ausencia levante mi rostro separándolo de la almohada con la que había estado ahogando mis gemidos para dirigir mi vista a Akio lleno de dudas. Mi mirada fue inmediatamente atraída por el gran y erecto miembro de Akio que ya estaba listo para la batalla y que solo aguardaba ansioso por la orden de atacar.

A pesar de haberlo visto en la arena, el tener ese gran trozo de carne tan cerca de mí era aterrador.

-Imposible… –fue lo primero que salió de mi boca –Akio, e-es imposible que todo eso me entre –dije completamente asustado ¿cómo algo tan grande entro con tanta facilidad en "la Bestia"?

Ante mis palabras Akio cubrió su rostro con el dorso de su mano y aparto la mirada, por un segundo pensé que se había enojado por lo que dije, pero un sonrojo en sus mejillas, similar al mío, me aclaro que solo estaba avergonzado.

-Yuto –dijo mirándome con esa traviesa sonrisa suya –Sí sigues diciendo cosas tan lindas se pondrá mucho más grande –sus manos nuevamente recorrieron mi cuerpo separando ligueramente mis glúteos y acercando su miembro a mi entrada – ¿Listo? Todo estará bien, solo relájate

Había llegado el momento, podía sentir la punta de Akio presionando mi entrada decidido a continuar.

Poco a poco iba entrando, llegando cada vez más profundo dentro de mí, ni mordiendo la almohada podía silenciar mis quejidos. La voz de Akio cerca de mi oído era, de cierta forma, tranquilizadora.

-No retengas el aire, respira profundo y relájate o será doloroso para los dos –en lo poco que podía ver de su rostro parecía que no lo estaba pasando bien.

Me aparte de la almohada y respire lo más profundo que el dolor me permitiese, los labios de Akio besando suave y sensualmente mi cuello me ayudaron a apartar mis pensamientos del dolor que sentía en ese momento.

Sin saber muy bien el por qué, Akio tomo mi mano y la guio con cuidado hasta el punto exacto donde él y yo nos volvíamos uno.

-N-ni hablar ¿Enserio entro? –yo no cabía en mi sorpresa, ese gran trozo de carne entro completamente en mí, simplemente no podía creerlo.

-Te dije que todo estaría bien ¿cierto? Ahora mantente así, cuando estés listo empezare a moverme –dijo con una gran sonrisa y yo creí en sus palabras.

Cuando aquella ajena presencia dentro de mí se volvió soportable Akio comenzó a darle un ritmo tranquilo a sus embestidas.

Entraba y salía lentamente, aumentando la velocidad conforme a mis quejidos de dolor se convertían en exquisitos gemidos del más puro placer.

Mi temperatura se elevaba a cada segundo, una fina capa de sudor cubría mi cuerpo que se estremecía cada vez que una gota de sudor era atraída a la cama por la gravedad.

¿Por qué estaba haciendo esto con alguien a quien acabo de conocer? No lo sé.

¿Qué me orillo a tomar esta decisión? No lo sé.

¿Por qué está persona se encuentra a mi lado? No lo sé.

Estoy seguro de que debe existir un motivo, una respuesta lógica para estas preguntas, pero en este momento eso no me interesa. Con cada embestida mi mente comienza a ponerse en blanco mientras mi visión se nubla. No me importan los ¿cómo? O los ¿Por qué? Solo quiero continuar disfrutando de este placentero acto.

-¡Ah! ¡Akio! –mi voz sonaba diferente, como si hubiese sido tragada por la lujuria… ¿¡Y eso a quien le importa!? – ¡Más! ¡Ah! ¡Más Akio, más fuerte! –mis gemidos se volvían cada vez más sonoros dándome una curiosa sensación de paz.

Igual que minutos atrás, Akio salió de mí, pero esta vez sin esperar a que terminara de comprender lo que estaba pasando, me tomo por los hombros y con cuidado me acostó boca arriba sobre la cama. En ese momento lo pude ver, Akio sentado parcialmente sobre sus rodillas justo frente a mí, con gruesas gotas de sudor recorriendo su cuerpo, un liguero sonrojo cubriendo sus mejillas y un ferviente deseo reflejándose en sus brillantes jades que se encontraban fijos en mí.

Me pregunto ¿Akio ya era así de hermoso antes del sexo? Y de ser así ¿Cómo es que no lo había notado?

-Yuto –su voz llamo mi atención a la par que sus manos acariciaban suavemente mis piernas ligueramente separadas – ¿Continuamos?

No sabía cómo debía interpretar su pregunta, así que solo asentí avergonzado, Akio se abalanzo sobre mí llenándome de un solo impulso y sacando un potente gemido de lo más profundo de mi garganta. Sus embestidas se volvían cada vez más intensas mientras que yo me aferraba con mayor fuerza a las sabanas de la cama.

Elevé mi vista al techo, todo se veía borroso y me mente estaba completamente en blanco, pronto llegaría a mi limite.

Solté las sabanas y alcé mis brazos hacía arriba, estirando mis dedos todo lo que podía en busca de lo prometido, hasta que lo encontré, suave al tacto, de piel tersa, labios carnosos y sedosos y alborotados cabellos, lo tome entre mis manos y lo acerque a mí para verlo mejor. Las facciones de Akio se volvían más detalladas conforme la distancia entre nuestros rostros se acortaba, sus verdes ojos me observaban llenos de curiosidad ante la rareza de mis acciones.

-R-realmente estoy tocando el cielo, Akio –fue la frase que decidió mi futuro.

Apenas termine de hablar mi boca fue sellada por un profundo y apasionado beso que me robo hasta el último aliento, su lengua recorría cada milímetro de mi interior obligando a la mía propia a danzar a su ritmo. Por momentos abandonaba mis labios y mientras continuaba embistiéndome, lamia mi cuello, subía un poco para morder suavemente el lóbulo de mi oreja, luego bajaba hasta mi pecho dejando un camino de saliva hasta mis pezones, los cuales chupaba con ganas y nuevamente volvía a besarme tan intensa y sensualmente que antes.

Yo solo le seguía el ritmo aferrándome con fuerza a su espalda, enredando mis dedos entre sus cabellos, suplicando en silencio que profundizara sus besos y sus caricias.

Sus fuertes brazos me sujetaban con tal delicadeza que por un segundo creí que mi cuerpo entero se había convertido en un cristal extremadamente frágil.

-Eres tan hermoso Yuto –susurro Akio en mi oído antes de volver a besarme.

¿Hermoso? ¿Yo? ¿Qué tiene de hermoso un hombre próximo a los 30 años, con un cuerpo marcado por el miedo y cansado por el trabajo, con un rostro demacrado por la falta de sueño y el estrés de la vida diaria?

No le di importancia, supuse que solo estaría siendo amable por el hecho de que soy su amo.

Con cada segundo que pasaba mis gemidos se intensificaban, ni siquiera sus apasionados besos podían acallarlos, todo estaba por terminar. Lo abracé con fuerza de la cabeza apoyándola sobre mi pecho y con el poco control que me quedaba le hable al oído –A-Akio, y-ya no aguanto más

Él comprendió perfectamente mis palabras y respondió un simple –Yo también –aumentando el ritmo de su cadera llevándonos al límite.

Un par de movimientos más fueron suficientes para que Akio soltara un potente y caliente chorro de semen dentro de mi llenándome, al mismo tiempo que yo cubría nuestros torsos con el mismo caliente y espeso líquido, emitiendo juntos un último y resonante gemido.

Aun sintiendo como Akio seguía bombeando su semilla dentro de mí, mis ojos fueron cerrándose victimas del cansancio. Al final solo pude sentir los labios de Akio sobre los míos en un casto beso, junto a su voz susurrando en mi oído.

-Buen chico, Yuto. Lo hiciste bien

Nuevamente la oscuridad me cubría, atrayéndome más profundo, llevándome ante aquel escenario que tantas veces había visto. Avanzando paso a paso a través de aquel estacionamiento, pero ahora era diferente. Avanzaba sin miedo, por mi propia voluntad, me sentía lleno de paz, aun cuando aquel sujeto apareció ante mí. Y al igual que mis otras pesadillas se abalanzo sobre mí con la intención de apuñalarme, más no lo consiguió, pues un potente puño se impactó contra su rostro convirtiéndolo en un montón de humo negro que se disipaba en el aire, desvaneciéndose.

Detrás de mí y con una sonrisa de triunfo en los labios, Akio alzaba su puño victorioso. Al verlo de frente su sonrisa se ensancho aún más mientras me daba unas suaves palmaditas en la cabeza.

-Te lo dije ¿no? Ahora todo está bien, ya no tienes por qué seguir sintiendo miedo –su voz sonaba tan clara como el agua de un rio.

Su aroma llegaba hasta mi nariz tan sutil como la brisa de verano.

Su calor me cubría con tanta dulzura que simplemente me deje llevar por ella.

¿Me pregunto con qué soñare ahora que esta pesadilla ha terminado?


Taran! Que tal, les ha gustado?

Consideran este nivel de erotismo, decadente, decente o bueno?

Que guardadita se tenía Fudou esa técnica para dormir, no?

Qué clase de sueños tendrá Kido a partir de ahora?

Por el momento es todo, hasta la próxima actualización.

Y no se les olvide dejar un, review, comentario, critica, MP o lo que se les antoje!